Hola a todos los lectores, aquí les traigo la tercera entrega de "Irremediable Destino", gracias por su tiempo y por seguir esta historia. En especial agradezco a Sofigomez, y Ary lee por sus comentarios, así como también a las personas que están siguiendo esta historia y las que marcaron como favorita, GRACIAS.

Sofigomez: No te me adelantes a los hechos, je je aún no se sabe que pasará, pero ya verás que no te arrepentirás. Saludos.

Ary lee: Agradezco enormemente tus observaciones ya estoy trabajando en ello, por otro lado, me siento profundamente halagada que te guste la historia y espero cumplir tus expectativas respecto al desarrollo de la misma. Te comento que leí algunas de tus historias y son realmente buenas, posees una gran habilidad de redacción, además de un gran manejo de las ideas, espero sigas escribiendo algo más de Dragon Ball. Saludos.

Todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama, excepto "Holodeus", el dios del Todo y otros personajes circunstanciales que han aparecido o aparecerán a lo largo de la historia.

Capítulo 3: Una inesperada Sorpresa

Caía la noche en la pequeña isla, el viento comenzaba a soplar y el frío comenzó a sentirse, era un frío tenue para el príncipe de los saiyajin, pero voraz para la científica, las hojas de los árboles se movían impacientes, dibujando extrañas figuras en la escasa luz que reflejaba la Luna inmensa de aquel planeta, pues esta podía verse a simple vista y parecía estar muy cerca, como si solo se encontrara a unos cuantos metros del cielo.

Bulma temblaba por el intenso frío que le calaba hasta los huesos y no era para menos, ya que no tenía una prenda que le cubriera el pecho, su sostén por supuesto era insuficiente. Vegeta se apresuró a encontrar el sitio seguro donde pasarían la noche y tendrían que vivir hasta que encontraran la forma de salir de allí. El sitio era una especie de cueva muy pequeña, revisó el lugar y salió a buscar todo lo que según él, creía que se necesitaría.

Recogió unos leños, cortó unas hojas gruesas de un árbol, trozó un pedazo de tronco de ese mismo árbol, cazó un animal de gran tamaño que tenía buen pelaje, lo abrió, le extrajo las vísceras, colocó sobre una roca todo lo que pudieran comerse y separó la piel del resto, esta les serviría para soportar el frío. Regresó al lugar poniendo las hojas unas encima de otras para formar una cama provisional, colocó los leños en medió de unas rocas pequeñas y le lanzó una pequeña bola de energía para crear una fogata, el pedazo de tronco lo utilizó como puerta para evitar que entrara el viento a la cueva o algún extraño animal que pudiera asustar a su mujer.

Voló a toda velocidad para encontrarse con su mujer y poder llevarla al refugio.

-Qué bueno que has regresado no me gusta para nada este lugar… tsss tsss tss –temblando de frío.

-Démonos prisa ya tengo listo el lugar donde dormiremos –la tomó de la cintura y se elevó por los cielos, llevándola a la cueva

Vegeta descendió y le mostró a Bulma el lugar…abrió la "puerta" y para su sorpresa, lo primero que vieron sus ojos, fue un horripilante mounstro peludo, que tenía la apariencia de un oso, pero aún más grande que los terrestres.

-AAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! –gritó tan fuerte que se hubiera podido escuchar hasta la Tierra.

-Que escándalo ¿Por qué gritas? –regañó Vegeta muy aturdido, tapándose los oídos.

-U-Un mounstro míralo –señalándolo aterrada y poniéndose detrás él.

-Ha, Ha –río Vegeta con su típica sonrisa de lado.

-Está muerto que no lo ves –poniéndola en frente para que observara al animal que yacía sin vida con residuos de sangre, pero en realidad era la pura piel, pues Vegeta ya le había retirado lo demás.

Bulma respiró tranquilizada, mientras miraba a su marido a los ojos y le dijo: -Ya veo, lo trajiste para cubrirnos con su piel.

-Así es y allí esta su carne y las vísceras -señalándole la roca donde anteriormente las había puesto.

Bulma miró donde le había indicado su marido y no pudo evitar sentir náuseas –Eeh… mmm… ¿eso cenaremos?…

-Por supuesto no hay nada más, a menos que prefieras morir de hambre – le contestó secamente y la miró con dureza.

-Mmm… supongo que no hay opción –le respondió molesta.

Bulma tomó la carne para cocinarla en la fogata rudimentariamente, sujetándola con dos ramas, no estaba para nada convencida con el nuevo estilo de vida que ahora tenía que llevar, pues ella era una mujer que no concebía la vida sin la tecnología y sin sus preciadas cápsulas, jamás iba a ningún sitio sin ellas, además si había algo en el mundo en lo que la virtuosa Bulma definitivamente no encajaba, era hacerla de cocinera, no es que no supiera hacerlo, es que simplemente era una mujer moderna y desde que tenía uso de razón jamás había tenido que hacer esos labores característicos de una ama de casa.

Mientras Bulma cocinaba, Vegeta se limitó a descansar sentado sobre la cama hecha de hojas, aún no recuperaba sus energías, pues todavía no había pasado un día del acalorado enfrentamiento que lo dejo tan débil.

Mientras tanto en medio de todos los universos…

Wiss y Vados llevaron a Goku y a los demás al planeta de Holodeus. Era un planeta enorme con grandes extensiones de tierra, cubiertas de variados tipos de vegetación, se respiraba un aire completamente puro, libre de cualquier contaminación, podían verse los vastos cuerpos de agua que cubrían los alrededores, agua cristalina no solo a la perspectiva del ojo de los visitantes, sino agua realmente limpia, se veían las grandes cascadas de las cuales brotaban borbotones de agua que fluían a los ríos, en los ríos se observaba una gran biodiversidad de vida acuática. En los extensos terrenos corrían en libertad animales de todas las especies, sin duda era un espectáculo para los visitantes que miraban embelesados y sin duda podría decirse que estaban en el paraíso mismo.

-En verdad ¿estamos vivos? o es que morimos y estamos en el paraíso –se preguntó Krilin sacando a todos los demás del ensueño.

-No estamos muertos alcanzamos a escapar de Holodeus y hemos llegado a su planeta –dijo un tranquilo Wiss.

-Así es…no hay tiempo que perder, debemos encontrar el Templo de Holodeus que es su sitio de descanso y evitar a toda costa que sea despertado –ordenó Vados.

-Si tienen razón busquemos el Templo –añadió un emocionado Goku.

-Recuerdo aquella leyenda que decía que el Templo del Dios Holodeus se encontraba en medio de los cuatro elementos –informó Bills, tomándose la barbilla.

- Y… ¿cuáles son los cuatro elementos? –preguntó un ignorante Goten.

-Ay Goten eres un tonto…los cuatro elementos son: agua, fuego, aire y tierra –alardeó Trunks muy convencido.

-Así es niño –dijo Champa.

Todos comenzaron a hablar al unísono, intuyendo donde estaría dicho templo que era de vital importancia encontrar antes que el sujeto, que despertó al dios del Todo.

- Disculpen –interrumpió Kabe, el saiyajin del universo 6. –todos lo miraron prestándole atención.

-Si el templo esta en medio de los cuatro elementos, debe estar cerca de aquella colina, si observan detenidamente se ve un gran volcán (fuego), un pequeño arroyo (agua), una prominente zona montañosa (tierra) y el viento (aire) sacude constantemente en zonas altas.

- Ha, ha...tienes razón, sí que eres inteligente –dijo Goku palmeándole la espalda a Kabe. Todos se dirigieron a aquella zona señalada por Kabe, ayudándose de los poderes de Wiss.

Cuando llegaron se maravillaron de la hermosa construcción que tenían frente a sus ojos, estaba sujeta a cuatro pilares de oro de gran tamaño, en el centro tenía la entrada al templo, dos portones de marfil, los muros estaban tallados con inscripciones excéntricas, muy bien conservadas. Vados y Wiss utilizaron nuevamente su poder para abrir los portones y entraron sin mayor dificultad, se escuchó un chirrido al abrirse los portones. Todo el grupo camino en dos filas lideradas por los dioses de la destrucción, caminaban por un enorme pasillo, hasta que encontraron una gran habitación céntrica que comunicaba con las demás habitaciones, en dicha habitación céntrica encontraron figuras labradas del dios Holodeus y una enorme fuente en medio de ellas.

-Señores ha llegado el momento de dividirnos para buscar la habitación donde se encuentra Holodeus, no vayan a ser ningún riudo, sería fatal despertarlo –habló Vados con una voz apenas audible.

-Bien –asintieron todos.

Cada uno buscó en una habitación diferente, ya que eran muchas habitaciones. Estuvieron así un tiempo hasta que por fin Mister Satán encontró algo que les sería de gran ayuda.

-Oigan vengan he encontrado algo –le gritó a los demás

Todos acudieron a donde Mister Satán y comprobaron que esa era la habitación del Dios del todo, pues era muy elegante, su recamara estaba cubierta de sábanas de seda y las cortinas eran de lino, los marcos de las ventanas eran de oro y los vitrales de un fino cristal cortado, de la puerta a la recamara se extendía una gran alfombra roja de gamuza, sin duda era la habitación más grande de todas.

-Sí, esta es –dijo Bills

-Oigan pero aquí no hay nadie –expresó Trunks con desilusión.

-Es verdad, se supone que Holodeus tendría que estar durmiendo aquí –dijo Goku muy serio.

- Vados, Wiss ¿regresaron el tiempo verdad? –gritaron al mismo tiempo los hermanos dioses de la destrucción.

-Sí –respondieron al mismo tiempo –No es posible que ya haya sido despertado, tomamos precauciones para llegar aquí mucho antes de que alguien pudiera despertarlo, calculamos bien el tiempo –respondieron los hermanos Vados y Wiss.

-Entonces ¿qué pudo haber sucedido? –expresó Goku poniéndose la mano detrás de la cabeza.

-Es imposible desafiar a Holodeus…

Todos se giraron hacia atrás para saber quién había dicho eso y quedaron sorprendidos al ver de quien se trataba…era él, aquel Dios del que habían escapado hace unos momentos.