Después de miles de años, me atrevo a subir el capitulo 3... mi imaginación murió -dudando en que alguien lo lee-
Hetalia no es mio, pero algún día lo sera, cuando sea rica y entonces haré a esta serie tan yaoi y gore que la censurara. Por lo mientras esta hermosura le pertenece a Hidekazu Himaruya.
Another Story of Cinderella
Chapter 3
Suerte es estar en el lugar y en el momento adecuado
Bien dicen "Que suerte tiene los que no se bañan", y aunque por estos momentos el agua caliente pasara por primera vez en mas o menos una semana sobre la piel de Pedro, reflexionaba que quizá ese dicho era mas que verdad. Aunque sus pensamientos sobre la suerte, el destino y demás se hacían más grandes por más tiempo en la ducha, prefería terminar con esto rápidamente, no quería acabarse todo el gas el solo, es así como después de 20 minutos, tras salir de la regadera, tomar una de las toallas perfectamente dobladas y perfectamente blancas, secar con una de ellas su cabello, que caía por el agua sobre su cara, amarrar una de ellas en su cadera para así salir, sin dejar de secarse, tapando un poco su visión
-Hey! Por fin saliste-escucho una voz animosa, proviniendo del armario, o por lo menos haciendo eco ahí que lo asusto, pero solo por ser demasiado macho, no grito
-Ah! Señor, no…lo vi…-dijo mientras mordía un poco la toalla con la que se secaba
-So sorry guy, but…recordé que en este cuarto solo quedaba el uniforme de mujer-el americano bajo la cabeza un poco, mientras se alejaba del ropero-pero ya lo traje, espero y sea de tu talla
-Ah…si muchas gracias- le notaba extraño como si el mencionar "los uniformes" le trajera algún mal recuerdo, pero en si no podía preguntar que le pasaba, aun no existía esa confianza
-HAHAHAHA THAT'S OK!- volvió a sonreír, cerrando los ojos como reflejo de la misma mueca que sus labios imprimían-Cuando termines de cambiarte pasa a mi oficina, te asignare tu trabajo y demás cosas- giro los ojos con aburrimiento de solo decir eso, haciéndole notar a Pedro que en realidad, la administración le aburría un poco a su "jefe", aun así el rubio salió casi después de decir lo ultimo, dejando en la intimidad a Pedro nuevamente, el moreno al dirigirse al armario y tomar el uniforme, lo miro con gran curiosidad, era…un esmoquin color negro, con una camisa blanca y un chaleco de grandes botones, una corbata negra y un par de guantes, al igual que unos zapatos perfectamente boleados, en una bolsa del chaleco de un tono grisáceo oscuro estaba bordada en color oro una letra A, esa misma letra aparecía en el botón del pantalón, sentía que era por demás extraño el simple hecho de llevarlo todo el tiempo, pero no protestaría, y por ms que intentara tardarse su cuerpo reaccionaba a los impulsos de ser lo mas rápido en movimientos.
Salir de su cuarto y dirigirse a la oficina del jefe, era una tarea difícil pero no complicada, solo le tomo un par de minutos encontrar una puerta de madera que decía "Boss's Office" toco un par de veces, recibió respuesta y pudo pasar, lo único que sintió el moreno era sobre el la mirada de impresión del rubio, que lo checaba de pies a cabeza, mirando el esmoquin, que le hacia verse presentable y sumamente guapo, claro según su amor propio
-Sit down please- hizo un ademan indicando que se sentara, pues ya estaba acostumbrado a que tener que hablar con señas al usar ingles- well, el sueldo federal es de 7.25 dólares, pero como mi familia paga el seguro a sus empleados, solo se te puede pagar 5.00 dólares…-suspiro cansado y dando la información como un robot, cuando termino volvió a suspirar, ahora con un tono aliviado-y entonces es así como se te pagara, de acuerdo?- Pedro asintió con la cabeza un par de veces, el sueldo le convenía, el lugar le gustaba y quien era el para quejarse, así que se levanto de la silla, dispuesto a recorrer la casa para saber que mas había en ella, cuales eran lo cuartos, cual era la cocina, los múltiples baños, si había algún sótano, si un ropero lo llevaría a Narnia , cuando de pronto…
-Another Thing! I'm Alfred F. Jones, You can tell me Mr. Jones or !- de lo poco que pudo entender el moreno, era que se llamaba Alfredo Jonás y que lo llamara Mr. Jones
-Bien, Mr. Jones
-Mejor Mr. Hero!, tiene mas presencia y me va mejor- sonrió de oreja a oreja, lo que provoco que el mexicano solo sonriera
-Eso lo veremos Mr. Jones, quizá, pueda llegar a hablarle de esa manera…o quizá no, la vida es subjetiva, así que no espere mucho
-Hey! You STOP NOW! What's your name dude?
-Pedro Daniel, solo dígame así- tras esa leve presentación el joven latino salió de esa sala, y comenzó a recorrer por lo menos la primera parte de la casa, encontrándose con la cocina, entrando como si nada, sin percatarse de quien o que pudiese estar ahí, cuando escucho dos risas femeninas, a sus espaldas, que lo hicieron saltar, volteo un poco y miro a dos chicas, cada una con un acento al hablar un poco diferente, ellas también lo vieron y saludaron
-Hola-dijo la primera, con una pañoleta en la cabeza, el cabello semi-castaño, algo ondulado- Soy Margarita, un gusto-mientras le extendía la mano al chico, este la tomo y saludo cortésmente, diciendo su nombre
-Pues Hola, soy María- le dedico una sonrisa, la segunda, de cabello aun mas claro y lacio que Margarita extendiendo su mano para estrechar la de Pedro, el cual solo saludo, pues se había presentado una vez y no creía necesario el volver a repetir todo. Margarita le ofreció un poco de café, traído desde su tierra, Colombia, por el momento ninguno de los tres tenía trabajo, así que podían hablar placenteramente.
-Así de que tu eres el nuevo mayordomo de Mr. Jones eh?-dijo sin poder creerlo María, con su acento venezolano al hablar
-Si, así es, creo que es uno de los trabajos más sencillos que eh tenido en toda mi vida- dijo con aire de superioridad al pensar que no haría gran cosa, y que no hacer nada, valían la pena esos 5 dólares la hora, las chicas solo se voltearon a ver. Margarita negó con la cabeza y con una sonrisa en su rostro, mientras María solo giraba los ojos con una risa discreta- qué…es tan gracioso?
-digamos que, ser el mayordomo personal de Mr. Jones es el trabajo mas pesado de todos los que hay en esta casa- afirmo María
-Porque?
-Sencillo- comenzó animada la colombiana- bueno no es tan sencillo pero, el señor Alfred tiene diferentes amigos, por todos lados, pero en si uno de los mejores vive en Japón y le manda miles de caricaturas y comics originarios de haya, me parece que se llaman animes y mangas- subió los hombros no muy segura-el caso es que hace no mas de un mes le mando uno sobre…un mayordomo demonio o algo así, y el personaje principal era un niño que tiene a su mayordomo y además de que lo salva de todos los problemas que un niño rico puede tener al quedar huérfano, le hace todo, desde cambiarlo, darle de comer, cumplir sus caprichos, etc.
-y eso como lo relacionan- Pedro estaba mas que confundido, no sabia que tenia que ver un anime con su nuevo trabajo
-a eso voy- prosiguiendo- ahora cada mayordomo que tenga lo quiere de esa forma, que le haga todo, incluso que vaya a sus juntas de trabajo, escuela, etc., es por eso que paga el doble por horas extra, pero de cualquier manera Pedro, ganaras bien, aunque el desgaste físico será extremo
-ah, entiendo y que paso con el antiguo mayordomo?
-El, se fue con…el hermano del señor Alfred- menciono la venezolana, mirándolo fijamente-alguien necesitaba estar con el hermano en Canadá, lo mando para haya-se encogió de hombros mientras bebía de su taza- en si él había llegado de Cuba a Miami, después se vino para esta parte del país, y como ultimo se fue a Ottawa
-Es por eso que al señor Alfred le duele hablar de él, a pesar de que se llevaran un poco "pesado", Alfred le apreciaba al igual que Fidel a el- sonrió levemente la de la pañoleta, suspirando y mirando su taza vacía- quieren otro?
-Si por favor- dijo el mexicano
-No gracias, mi sueño de belleza será alterado si sigo a tu ritmo
Antes de que Pedro pudiese saborear su segunda taza de café colombiano, escucho una campanita de servicio tocar, un grito que decía "Peter" en tono desesperado, el mexicano solo se levanto y fue corriendo lo mas rápido posible, para hacer menos tiempo en perderse. Su trabajo estaba comenzando.
