Holas!.

Muy buenas! Realmente me estoy sintiendo orgullosa. He estado actualizando y haciendo todo el trabajo de Fic´s que tenía pendiente. Estoy hecha una maquina xD. Y realmente prefiero quedarme así. Pronto subiré otro Fic de los que tenía planeado y…seré feliz. xDD.


Cap. 3

Abrió los ojos cuando hubo cruzado el umbral de la casa y apoyado en el marco de la puerta del comedor para no caer.

— ¿I-Inoue?.—

La aludida levantó la vista mientras divertida reía con Rukia sin saber ninguna de las dos del recién llegado, mientras parecían hacer un tipo de extraña comida. Rukia fue la primera en saltar.

— ¡Ichigo, Llegaste!—Corrió hacia el y le abrazó de manera muy cariñosa. Ichigo bajó la mirada hasta ella y enarcó una ceja. Volvió a mirar a Orihime. — ¿Tienes hambre?, Orihime ha cocinado un no sé qué pero que se come mucho por Estados Unidos. Esta bastante bueno.—Y metió con fuerza la extraña cosa en su boca.

Era la primera vez que se sentía tan enfermo al tragar algo tan repugnante.

— ¡M-maldita enana!. —

¡Sabía que tramaba algo malo!.

Era demasiado extraño ser recibido de manera tan "normal" para él y teniendo como esposa a Rukia, "normal" dejaba de ser una palabra de su diccionario. Aun así trató de sonreír y parecer de lo más bien, excluyendo el hecho de que sabía que ya se estaba poniendo verde y las ganas de vomitar prácticamente le atacaban.

Sintió la risa inocente de Orihime detrás de Rukia y se acercó a él, levantando la mano para recibir el abrigo de él.

— Bienvenido a casa, Ichigo-kun. Cámbiate de inmediato. Puedes resfriarte si te quedas así mucho tiempo.—Rukia asintió fervientemente mientras de un brusco tirón, le quitaba la chaqueta negra y la tiraba al piso. Orihime sonrió amablemente mientras la recogía y parecía desaparecer tras la puerta de la habitación donde dejaban las lavadoras y secadoras.

Contrariado miró a Rukia.

—¿Qué demonios esta pasando aquí?.—

¿Era su imaginación, o parecía tener dos esposas totalmente opuestas?

Rukia levantó los hombros y se apartó nuevamente por lo frío que estaba.

— Ha venido a dejarte unos documentos que perdiste. — Pudo casi leer sus labios al pronunciar calladamente "Idiota".— Y la he invitado a pasar. De todas formas ha estado lloviendo demasiado fuerte para dejar que se fuera sin más. ¡Así que te cambias, y la llevas a su casa!.—Ichigo frunció el ceño.

—¡Estoy cansado!. ¡Pudiste perfectamente ir a dejarla tú, para algo tienes auto!.—Rukia hizo un ademán mientras veía la televisión del comedor, sin prestarle atención. Ichigo profirió un gran suspiro agotador.—He tenido un día de mierda. ¿Podrías al menos, no empeorarlo?.—

—¡Oh!. ¡Por favor, no discutan por algo así!. Puedo irme yo sola.—Orihime apareció casi corriendo por detrás, alarmada. Agitaba sus brazos y sonreía con fingida autosuficiencia.—¡Soy fuerte, una lluvia como esta no me hará nada!. ¡Además de todo, me encanta la lluvia!.—Dió una sonrisa deslumbrante mientras le pasaba a Ichigo una toalla bastante caliente. Ichigo la miró de reojo.

— No te preocupes, Orihime. Ichigo te estuvo buscando en la mañana, así que si te va a dejar, podrá decirte lo que quiera decirte sin tenerme presente.—Ichigo negó rápidamente con la cabeza mientras Rukia lo miraba aburridamente. —¿Cierto, Ichigo?.--

Nervioso, tomó la toalla que Orihime le ofrecía con una sonrisa y se tapó la cara, escondiéndose. ¿Cómo rayos Rukia sabía que la estaba buscando?. Se suponía que estaba clara que él estaría en el trabajo. No había forma de que llamara para allá, ya que no le gustaba hablar con su padre y estaba seguro de que Renji tampoco sabía que estaba buscando a Orihime, por si Rukia lo llamaba y le preguntaba a el pelirrojo por él, y si fuera asi, todavía ni siquiera sabía que Orihime había llegado.

Una gota cayó por su sien.

Me he casado con un monstruo.

—¿Es verdad, Ichigo-kun?. No quiero importunar de ninguna manera. He sido yo la que ha venido sin avisar, así que si no tienes nada que decirme, puedo irme ya.—Ichigo sintió como la duda se establecía en él.

¿Dejarla irse sola o no?.

¿Pero qué podía hacer?. Claro que quería hablar con ella, pero en la forma que lo había dicho Rukia, estaba más que claro que le molestaba, a pesar de que prácticamente le había dado permiso para hacerlo. Miró durativo a Rukia quien parecía perdida en la TV mientras comenzaba a cambiar los canales rápidamente sentada en la cómoda silla al lado del calefactor. Lo mejor era no tener problemas y dejar que Orihime se fuera a casa sola. Había dejado en claro que le daba igual mojarse un poco. No debería mostrarse preocupado por Orihime si Rukia había reaccionado de esa manera. Seguramente ya se estaba haciendo una idea completamente opuesta a la que él tenía.

Arrugó el ceño, abrumado.

¿Y que idea tengo yo?.

Hizo memoria y reforzó el pensamiento de que sólo le hablaría de trabajo.

— Si. No hay necesidad de estar solos para decirte que me parece que hay un vacante en el hospital.—Orihime levantó ambas cejas, sorprendida. — Si es que te interesa. Sino, no importa. Pero sólo era eso.—Comentó al final sintiéndose bastante estúpido por levantar la voz con la última frase para que Rukia se enterara.

—¡Oh!. ¡Claro que sí me interesa!.—Sonrió ampliamente e Ichigo no pudo con el atisbo de sonrisa que se precipitó por la comisura de los labios. — Muchas gracias, Ichigo-kun.—Dió una reverencia y se inclinó un poco para que Rukia la viera por el marco de la puerta. — ¡Adiós, Rukia-chan!. ¡Nos vemos pronto!.—Agitó la mano al igual que Rukia y comenzó a caminar por el pasillo para llegar a la puerta. — ¡Adiós Ichigo-kun!.—Y la cerró tras de si.

Se quedó unos minutos parados escuchando como la lluvia azotaba la puerta y el viento lograba crear sonidos espeluznantes. Una gran tormenta eléctrica parecía avecinarse con todo.

El golpe de Rukia le hizo casi inclinarse por completo.

—¡¿Q-Qué demonios te pasa?. — Abrió los ojos mientras veía como Rukia subía rápidamente las escaleras hacia la habitación. No podría asegurarlo con total claridad, pero pudo notar cuando pasó a su lado un atisbo de tristeza. Suspiró agotado y con el malhumor golpeándole los talones.

¿Cómo demonios quería que él supiera que hacer al respecto?. Había dejado a Orihime irse sola por la sencilla razón de que estaba seguro que Rukia se enojaría con él a pesar de que no le dijera.

"Las mujeres son demasiado contradictorias. Se enojan porque no haces lo que quieren siendo que ellas mismas no quieren que lo hagas. "

Arrugó el ceño y caminó hacia la habitación de lavandería para sacarse la ropa con la toalla en mano. Sólo cuando hubo cruzado la puerta y detenido a mirar la habitación, fue cuando corrió hacia la salida y con un grito alertó a Rukia que iba en busca de Orihime.


— Idiota.— Susurró Rukia en un lado mientras miraba por la ventana como Ichigo corría hacia el auto, totalmente mojado y sin ningún abrigo. Dejó de mirar al ver que la ventana ya estaba completamente empañada por su aliento y caminó hacia la gran cama, acostándose y tapándose completamente.

Era increíble, casi inconcebible que todavía tuviera esos sentimientos.

Después de 8 largos años seguía celosa de Orihime.

Y Siempre lo estaría.


Caminó dando pequeños saltitos alegres. Sonreía a cada instante y levantaba la cara con los ojos apretados para que la lluvia cayera libremente por su cara.

Definitivamente las lluvias en Japón era lo mejor.

En Estados Unidos eran bastantes buenas, pero en Japón tenía otro significado.

— Me pregunto si estará abierta alguna tienda para comprar sopa.—Habló para si y dió un salto fuerte haciendo que el agua que estaba en el pequeño hundimiento cerca de la acera chapoteara y embarrara toda su ropa de una vez. Rió tontamente y comenzó a correr.

Era libre.

Estaba feliz.

Ahora nada la ataba a este lugar. Todos los sentimientos malos se habían ido. El dolor ya no se había paseado en ella desde hacía mucho tiempo.

Sonrió como nunca antes lo había hecho y casi sintió que las lagrimas salían de sus ojos y se mezclaban con el agua dulce del cielo. Estaba tan rebosante de alegría que al mismo tiempo le daba una honda pena.

Pena por saber lo rota que estaba la gran familia de amigos que tenía.

Hubiera querido que todo lo que le contó Rukia en su visita fuera mentira. Lo deseo tanto.

Ishida-kun.

Sado-kun.

Tatsuki-chan.

Por una tonta pelea todo el mundo se ha separado.

Que cruel el destino para hacer que todo terminara como había terminado.

Pero ella haría que todo volviera a la normalidad. Lograría que por lo menos, se vieran nuevamente, que se dejara todo el rencor atrás y volvieran a ser amigos.

Al fin y al cabo, ella, que estaba en medio de todo y había logrado perdonar, los demás también podrían hacerlo.

— Ya que los amigos deben estar siempre juntos.—

Paró bruscamente cuando sintió el trueno resonar por todos los rincones de la calle. Y a pesar del fuerte sonido se sintió relajada.

"Me pregunto cómo estará U-

Levantó la vista a volver escuchar ese sonido que se distorsionaba con la lluvia. Una luz brillante que no provenía del cielo la hizo girar.

—¡Inoue!.—Abrió los ojos y sonrió mientras se acercaba trotando hacia Ichigo quien salía del auto y trataba de cubrirse inútilmente con los brazos. Notó curiosa que protegía algo contra su pecho. — ¡Por dios, mujer! ¡Metete de inmediato al auto!.—Orihime se sintió levemente cohibida por el tono de voz de Ichigo y dudó un poco antes de hacer lo que el había ordenado.

Se sintió realmente culpable al sentarse en el asiento del copiloto y notar como estilaba el agua por su ropa. Estaba lloviendo tan fuerte y estaba tan alejada, en su mundo, que no notó que estaba mojada hasta el tuétano. Exprimió su pelo contra el abrigo húmedo para evitar mojar al menos, la cabecera del asiento.

— Toma, ponte esto. ¡Bah! ¡Ya da igual!.—Y tiró hacia atrás la toalla que le había pasado en la casa de él. Sonrió agradecida por el gesto. — No debiste irte así. Iba a ir a dejarte aunque Rukia no lo hubiera querido.—

—¿De verdad?.—Ichigo miró hacia otro lado y prendió el motor.

— Si. ¿Acaso no ves como está lloviendo?. Te daría Pulmonía si te dejaba irte así.—

— Pero tu has venido igual.—Ichigo la miró y sintió como el frio de antes se le escapaba por los poros de la cara. Avergonzado se rascó la mejilla y dirigió la mirada hacia el frente. — Es diferente. Yo…Es d-diferente.—Escuchó la risilla burlesca pero inocente de Orihime.

— Has tartamudeado, Ichigo-kun.—

— Hm.—

Comenzaron a andar bastante despacio por las calles ya que el agua dejaba una visión muy borrosa y limitada y a pesar de que las escobillas no dejaban de moverse de un lado a otro y tenía prendida la luz del auto, no había mucho caso seguir así.

Ichigo golpeó el manubrio y dió un suspiro exasperado. Miró con enojo la lluvia y apretó el botón para que el aire caliente llenara el auto.

— Se ha cortado la luz.—Ichigo miró por la ventana de ella y notó la oscuridad de la calle. Se giró en su asiento y trató de mirar para atrás, pero la cortina de agua que caía se lo impidió. — Rukia-chan debe estar muy preocupada.—

— Nah. Tal vez este durmiendo a pierna suelta por ahí.—Orihime lo miró de reojo.

— Conoces mucho a Rukia-chan. ¿Hace cuanto que están casados?.—La pregunta lo pilló con la guardia baja. No es que fuera una pregunta muy privada o algo, pero le pareció bastante extraño por parte de Orihime.

— Algunos meses.—

—¿En serio, tan poco?.—Ichigo frunció el ceño.

—¿No me crees?.—Orihime sonrió.

— Si, pero me sorprende.—Bajo la mirada y arrugó la nariz levemente, incomoda. Cuando ella se fue a Estados Unidos y con las cosas que habían pasado, pensó realmente que Rukia e Ichigo estarían de inmediato juntos. Como decía, le sorprendía de sobremanera que esperaran 8 años para concretar la relación.

— Y…— Carraspeó nervioso. — Digo, ¿Tienes novio, o algo?.—Orihime parpadeó confusa y se removió en el asiento sintiéndose húmeda y comenzando a tener frío. Lo miró directo a los ojos.

— No lo sé.—

Ichigo enarcó una ceja, perplejo.

¿"No lo sé" era una respuesta valida?. Y más aun, ¿Acaso "No lo sé" era respuesta?.

Ahora era él quien se removía en el asiento.

Tal vez la pregunta le había incomodado lo suficiente para decir algo tan tonto como "No lo sé" y no había contestado sinceramente. Tal vez lo estaba invitando a que preguntara nuevamente o ahondara aun más en el tema. Nuevamente salió a relucir el pensamiento de "Mujeres contradictorias".

Lo mejor era no meterse. Mantenerse en una posición neutra. Así no se vería como un entrometido si fuera la situación de que le molestara el tema y tampoco se mostraría demasiado interesado en ese tipo de cosas.

Ya que a él le importaba muy poco.

Casi nada.

—¿No lo sé?.—Sintió el deseo de darse ahí mismo un buen golpe. Se suponía que no le interesaba. Orihime nunca le había interesado, pero ¿Y ahora?.

Era verdad que cuando eran más pequeños, en el colegio, era una de las chicas más lindas y sobresalientes. Y a pesar de que la conocía hacía mucho tiempo por ser amigos algo "cercanos" y tener un especial cariño mutuo, nunca le llamó demasiado la atención. Porque eran jóvenes, casi niños en ese entonces. Ella era una niña.

Ahora el asunto era diferente porque Orihime no era una niña. Ahora era una mujer.

¡Y que mujer!.

Pero él estaba casado. Y si debía afrontarlo, si, Orihime le gustaba meramente en lo físico, pero nada más. La curiosidad que sentía hacia ella era simplemente porque no la había visto hacía varios años. Si hubiera sido antes de irse, nunca estaría preguntando este tipo de cosas.

Porque la tenía al alcance de la mano.

Se sintió satisfecho con ese pensamiento. Porque no estaba haciendo nada malo.

Y por ello realmente quedó perplejo y atónito al darse cuenta que la tenía contra el vidrio y estaba tratando de besarla casi salvaje y descontroladamente.

—¡I-Ichigo-kun!.—Pudo articular Orihime antes de sentir los cálidos labios de Ichigo encima de los suyos con fiereza. Cerró los ojos al instante que el estremecimiento le recorría toda la espina dorsal. Sus manos capturadas por las de él se apretaban en sus muñecas y sentía el calor del cuerpo de Ichigo subir considerablemente.

"¡¿Qué mierda estoy haciendo?".

Era lo único que le llegaba a la cabeza mientras volvía a besar a Orihime aun más fuerte que la primera vez, perdiéndose en su olor y el calor que amenazaba con volverlo loco. Sentía sus pechos, su temblante cuerpo bajó el suyo y la necesidad de apegarse más a ella parecía hacerse cada vez más y más demandante.

Mordió levemente el labio de ella y notando que Orihime no reaccionaba, tomó la oportunidad de introducir su lengua en su boca.

El sabor. La textura. El movimiento de ella contra su lengua. El simple hecho de hacer esto y en las circunstancias. Todo.

Todo lo hacia mucho más excitante.

Y literalmente tocó el cielo.

Lo cual le dolió mucho más al ver como caía de manera abrupta al puto infierno.

La respiración de Orihime era totalmente desigual al igual que la de él. La mejilla le ardía demasiado y le hacia sentir mucho más acalorado.

Orihime realmente había aprendido algunas cuantas cosas en Estados Unidos, como por ejemplo, dar buenos golpes.

Increíbles y dolorosos golpes.

— Perdón, yo…— Tragó y por acto de las emociones revoloteando todavía en él, se relamió los labios tratando de buscar ese sabor tan especial que había hallado en la boca de ella.—No sé lo que me pasó.—Su pecho bajaba y subía y sentía como el libido no cedía, logrando que aun sintiera las ganas de volver y besarla, llegando incluso a desear aun más que simples besos. Todavía sentía la piel erizada y la opresión en su estomago. Apretó con molestia el botón para cambiar a aire frío en vez de caliente del auto.—Lo lamento mucho. —

— N-no te p-preocupes.—Orihime por su parte tenía el cabello hecho un completo lío y su rostro era de un rojo brillante. A pesar de haber sido sólo algunos minutos de completo éxtasis, sentía sus labios hinchados y calientes. Era un dolor bastante placentero. — No es tu culpa. Ha sido culpa del clima. Esta raro y hace a la gente comportarse raro.—

Ichigo sintió como la risa contagiosa se le pegaba al igual que a Orihime.

¿El clima?.

Realmente estaban lo suficientemente nerviosos para decir el disparate más inverosímil del mundo y creérselo.

Porque esto iba mucho más allá del clima.

— Mejor voy a dejarte antes de que el clima empeore aun más.—

— Me parece lo mejor.—

Ichigo aceleró aun con el corazón latiéndole a mil y con la adrenalina corriéndole por las venas sin importarle que la lluvia azotara con todo al vehículo.

Definitivamente es clima puede empeorar en cualquier minuto.

Fin Cap. 3


Sólo me queda decir algo con este capítulo.

¡Como adoro los días de lluvia!.

Realmente creo que ustedes también. ¡Son lo mejor!. xD

Pero fuera de broma, me he divertido con la ultima escena. Me ha salido bastante Hot. xD, Y estoy realmente satisfecha con eso. Era mi objetivo a pesar de que nunca lo pensé cuando empecé a escribir el capítulo. Ha sido un bonus que he disfrutado un montón. Realmente espero que Uds. También.

¡Muuchas gracias por leer!. Lo agradezco!

Review´s~!

Atte. –Ryu-