Aquí les traigo lo prometido, empecé a trabajar y me tenía muy ocupada pero ya me acostumbre al horario. Gracias a todas las que empezaron a seguir la historia y me alegra que les guste ;)

Claritza-cullen y Mlle. Janusa disculpen que no respondí sus reviews no tuve tiempo por el trabajo pero no significa que no los leí y que aprecio mucho sus comentarios 3

Inuyasha no me pertence pero esta historia si :)


Inuyasha P.O.V

-Vernos fue un accidente, un error del destino que no volverá a pasar…no me busques. Adios- escuché como se cerraba de golpe la puerta terminando de espaturrar mi corazón, cada palabra era un golpe bajo. Me asomé por la ventana y vi como su cuerpo se alejaba entrando en la camioneta, ella veía al frente mientras el le decía algo con una amplia sonrisa, bastardo ¿Qué le estaría diciendo? Lo miré con desprecio, ¡Si le hacia algo a ella, lo iba a pagar! Vi como ella movía sus rojos labios y partieron. Impotente y enojado le di un golpe a la pared.

Esta mañana en el trabajo no había podido encontrar nada acerca de ella, era como si se hubiese desvanecido, no aparecía nada, como si me hube equivocado al escribir su nombre, como si no perteneciera a ningún lugar. ¿Por qué no me decía nada? ¿Por qué no me respondió? ¿Por qué no quiere mi ayuda? Vernos no fue un accidente ni mucho menos un error y yo la iba a buscar, la iba a salvar, esos golpes y como estaba anoche tenían una razón y yo la iba a descifrar. Nervado salí de mi apartamento, los iba a seguir no me importaba si me había dicho que no la buscara, en sus ojos podía ver que me pedía ayuda aunque sus palabras me dijeran lo contrario.

Encendí el motor y salí disparado tras ellos, luego de unos minutos los encontré. Los seguía a una distancia razonable ya que podían darse cuenta que los seguía, íbamos por la carretera, gran cantidad de carros ya que era la hora pico, nos adentrábamos cada vez más al centro de la ciudad. En eso se desviaron al estacionamiento de una farmacia, yo me pare unos cuantos carros mas atrás. En eso vi a Aome salir del carro corriendo rápidamente a la farmacia. ¿Qué necesitaría? ¿Bendas? ¿Habría empezado a sangrar? ¿Algo peor? Sentí ganas de salir de mi camioneta pero me contuve, arrunaria todo si salía. Pasaron unos quince minutos cuando Aome volvió a aparecer con una bolsa blanca guindando de su muñeca, corrió dentro de la camioneta pero esta vez se metió en la parte de atrás. Instantaneamente arrancaron y yo los seguí. Los vidrios traseros eran demasiado oscuros así que no podía ver que estaba pasando.

Nadábamos por las calles congestionadas, las bocinas sonando, ya había caído la noche y yo no dejaba de pensar en que podia estar pasando dentro de la camioneta. Ellos empezaron a desviarse por los callejones desolados; en un signo de pare aproveche para estacionar mi camioneta en un puesto libre. Me paré, tome una sudadera negra con capucha que tenia en el asiento trasero y salí disparado a seguirlos a pie, irian lento ya que los callejones eran bastante pequeños. Comence a caminar por la acera viendo como el humo salía de mi boca con cada respiro que daba, en eso se pararon frente a una puerta yo me quede escondido detras de un bote de basura. Pasaron cinco segundos cuando Aome se bajo de auto luciendo muy...diferente.

La débil luz que alumbraba el callejón dejaba ver su esbelta figura. Mis antiguos boxers se habían vuelto unos cacheteros, la camisa manga larga se redujo a cubrir sus pechos y su cabello llegaba a sus caderas en forma de cascada. Yo me sonrojé la verdad se veía muy…provocativa pero organice mis pensamientos tenía que averiguar bien que estaba sucediendo. La vi inclinarse diciendo algo al hombre dentro de la camioneta y luego desapareció entrando por la puerta. Decidí seguir la camioneta ya que seguramente esa puerta era la entrada trasera de algún lugar y si entraba me iban a hechar rápidamente. Seguí caminando por la acera como si fuese mi rutina, seguí derecho hasta que llegue a la esquina de la calle, la camioneta entró al garaje del edificio antiguo que estaba allí a mi lado. Miré el edificio, ¿Sería allí en dónde se encontraba Aome? Lucía bastante antiguo parecido a los de la ciudad de Londres. A decir verdad no me había dado cuenta que nos encontrábamos en la calle de Las Naciones, así se solía llamar esa amplia avenida, en ella habían edificios, construcciones, restaurantes etc etc de todos los países del mundo. Nos encontrábamos ya en la parte residencial así que me parecía extraño que ese edificio pudiese ser algo recreativo. Subi las escaleras y trate de abrir la puerta. Pero estaba cerrada, maldije mentalmente, creo que voy a tener que entrar por la puerta de atrás, de pronto escuché un sonido del otro lado de la puerta, tal vez era alguien que iba a salir así que aprovecharía esa oportunidad para entrar. En lugar de alguien salir, de la nada, como si se tratase de un lugar secreto, unos ojos negros se asomaron por una pequeña abertura.

-¿Y su llave?- preguntó la persona del otro lado de la puerta, tenía la voz grave.

-Es la primera vez que vengo- Es un truco que había aprendido hace mucho tiempo, no digas que no tienes ese algo que te piden porque saben que no tienes idea de lo que haces y no te dejarán pasar pero tampoco digas cosas como la olvidé o se me perdió porque te van a preguntar quien eres y cuando vean que no sabes en donde estas parado chao contigo, así que mejor hacerce el inocente, siempre funciona. Luego de unos segundos la puerta se abrió, entré encontrandome en un pequeño lobby tal y como los edificios antiguos, habían unos cuantos paraguas en un esquina, una maceta con una enorme planta en la otra, frente a mi una puerta de cristal que dejaba ver unas escaleras y a mi lado un hombre MUY alto y fornido de tez oscura. Parecía un vigilante de discoteca. El hombre cerró la puerta tras de mi y me miró cruzando los brazos sobre su pecho.

-A ver niño ¿Quién te recomendó?- preguntó con prepotencia, la sangre me hirvió un poco, ¿A quién le decía niño el mono este? ¡Lo podía meter preso en cinco segundos! Pero mejor no hacer escándalo y analizar las cosas. Dijo "recomendó" es decir que es un lugar exclusivo lo que implica que viene gente de dinero.

-Un colega- dije simplemente haciendo tiempo para pensar en una empresa.

-¿De qué empresa eres?- tin-tin-tin ya tengo la respuesta.

-Taisho, mi hermano es de la junta directiva- El hombre se me quedó mirando. Me quitó la capucha y me miroó a los ojos, instantáneamente reconoció mi parecido con mi familiar.

-Pase adelante señor Taisho, es un placer- dijo rápidamente, sacó un control de su saco de vestir y apretó un botón rojo, en eso la pared que se encontraba a mi izquierda se abrió deslizandoce dejando a la vista unas escaleras que iban hacia abajo -Simplemente baje las escaleras y aquí tiene una llave- yo asentí con una sonrisa poniendome la capucha de nuevo mientras tomaba la llave que era en realidad una tarjeta -Que pase una buena noche- dijo antes de cerrar la puerta tras de mi.

Una vez que la puerta estuvo cerrada todo el pasillo quedó oscuro por dos segundos luego unas luces de neón se encendieron mostrandome el camino, era bastante silencioso así que no tenía idea de a donde me dirigía. Bajé treinta escalones, si acaso más, cuando llegué a una puerta de hierro. Traté de abrirla pero estaba cerrada, al tocarla pude sentir vibraciones como de música…entonces busque la tarjeta que "Rambo" me había dado y la deslice por un dispositivo que se encontraba en la pared, éste mostró tres luces verdes y la puerta se abrió dejando que la música a alto volumen inundara mis oídos. Arreglé la capucha en mi cabeza, guardé la llave en mi bolsillo, respiré sintiendo el humo en mis pulmones y entré decidido.

Estaba prácticamente oscuro ya que la única iluminación eran luces de neón, la música a todo dar hacia que el suelo y todo vibrara, el humo de la discoteca, el bullicio de la gente hablando, los bartenders ocupados sirviendo los tragos, un escenario en el medio de todo, me percate que en las paredes habían mujeres bailando dentro de un cristal, del techo guindaban unas telas en las cuales muchas hacían acrobacias, todo era negro, blanco, fucsia y dorado, no lograba divisar más colores. Habian mesas de juegos, parecía un casino, mezclado con discoteca y un cavaret. ¿En dónde carajo estaba? Comence a caminar en busca de Aome, el lugar era inmenso pero tenía que encontrarla. Pasé por uno de los tantos bares buscando pero simplemente encontraba meseras que me regalaban miradas indecentes, hombres vestidos de traje tomando algún trago exótico rodeados de puras mujeres, los bartenders ocupados. Seguí caminando, habían muchas mesas al rededor del escenario de forma circular que estaba en el medio de aquel extraño lugar. Segui caminando cuando una mujer de unos treinta años vestida con un atuendo azul marino brillante apareció en medio de dicho escenario.

-¡Señoras y Señores! Me da tanto gusto verlos aquí esta noche- la voz de la mujer era profunda con un acento ruso bien marcado, tenía una sonrisa de oreja a oreja viendo a su al rededor -Hoy les tenemos un acto especial queridos compañeros que nos hemos esmerado mucho en hacer y que esta lleno de sorpresas- la mujer miró con malicia a su al rededor al escuchar los murmullos -Que comience el show- en eso las luces se apagaron y todo el mundo empezó a aplaudir, por mi parte me quede viendo. Todo quedó en silencio por un momento cuando se prendieron unas luces en el escenario mostrando seis telas negras colgando del techo, una música empezó a sonar y de aquellas telas empezaron a salir unos brazos y unas manos haciendo formas y movimientos. Poco a poco comenzaron a salir mujeres de las telas luciendo unos atuendos negros muy extravagantes y…llamativos. Parecian hipnotizar a la gente era, asombroso todo estaba en silencio lo único que se escuchaba era la música. Mientras las mujeres hacían movimientos provocativos saliendo de las telas del techo comenzaron a bajar otras con los mismos atuendos pero rojos, estaban sentadas en unos trapecios de forma circular, cuando estuvieron mas o menos a la mitad de la altura sobre el escenario dejaron de descender y comenzaron otra vez a hacer acrobacias al ritmo de la música, era algo digno de ver, parecía algo irreal como si fuesen aves, todo se veía mezclado las que estaban en el suelo con las que estaban en el aire, en eso comenzaron a mezclarse; las de negro trepaban por las telas y comenzaban a cambiarse con las de rojo hasta que de pronto era toda una danza de rojo y negro tanto en el aire como en el suelo. La música se hacia mas rápida y mas intensa era algo digno de admirar de pronto las telas negras las cubrieron a todas y luego como si fuese una explosión del centro se elevaron cuatro mujeres con atuendos blancos desprendiendo escarcha. Todas sonreían sosteniendose de un tubo en donde se agarraban con una mano y se apoyaban en un pie. La música termino y todo el mundo aplaudió, yo estaba realmente impresionado -Bueno señores- intervino la misma mujer que había hablado anteriormente -Aquí tenemos nuestra sorpresa, esta noche y solo por esta noche tendremos disponibles para TODO el público a nuestros cuatro ángeles, por hoy cualquiera de ustedes que ofrezca más de mil dólares será el privilegiado de estar con alguna de ellas. Así que para los que no saben permitanme presentarlas. Primero tenemos a nuestra querída Amber- una muchacha de cabello de oro y piel tostada bajó del tubo hasta estar al lado de la mujer, se pavoneaba dando miradas provocativas a todo el mundo -Luego tenemos a la dulce Honey Bee- esta vez bajó la morena de cabello salvaje -La traviesa Candy- bajó una mujer exótica, parecía una mezcla de asiática con latina con otra cosa; después de nombrar a cada muchacha los aplausos y silbidos inundaban el lugar. Todas tenían un cuerpo admirable la verdad creo que estaba babeando un poco, sus maquillajes eran bastante cargados pero todas lucían excesivamente provocativas. Concéntrate idiota no viniste bucearte a las tipas viniste a buscar a Aome, tal vez sea algunas de las que estaba bailando -Y por ultimo pero no menos importante nuestro ángel mayor la bella y única, Angélica- La última chica bajó y parecía que eso se iba a caer, muchos hombres se pararon de sus asientos silbando y aplaudiendo. No podía verla bien ya que los emocionados no me dejaban. Logre acercarme lo suficiente entre los aplausos y los gritos para ver a aquella mujer que todo el mundo deseaba al parecer. Piernas largas y torneadas, busto generoso, melena negra larga, era un sueño aquella mujer -Vaya querida al parecer tendremos lucha por ti hoy- dijo la mujer mayor a la belleza a su lado y ésta sonrió, al verlo me paralicé.

Aome…

-Bueno comencemos entonces, ¿Cuánto nos ofrecen por la tierna Amber?- Mientras la mujer habalaba y comenzaban las ofertas mi corazón palpitaba desembocado, creo que tenía taquicardia, empecé a respirar rápido, todo se nubló, ¿¡Qué demonios estaba pasando aquí! ¿¡Qué hacía Aome ALLI parada vendiendoce? -Veeeeendida!- gritó la mujer, me asusté a ver si era Aome pero no era simplemente la catira que ahora se marchaba del escenario y un hombre parado a mi lado era escoltado por dos muchachas -Recuerda es solo por esta noche querido- dijo sonriente la anfitriona -Ahora ¿Quie'én quiere un poco de dulzura de Honey Bee?- ocurrió lo mismo, gritaban montos exuberantes de dinero mayores a mil dólares, mientras yo seguía viendo a Aome esperanzado de que me mirara pero simplemente no lo hacia, estaba muy contenta allí parada viendo a todos los hombres menos a mi, eso me tenia nervado -See la llevaaaan!- la chica salió del escenario y otro hombre fue escoltado -A ver, a ver ¿Quién quiere un poco de delicioso caramelo, qué ofrecen por un poco de Candy?- lo mismo -¡Toda tuya jefe!- entonces mi corazón comenzó a palpitar aun más rápido estaba nervioso, al parecer iba a tener que usar mis ahorros para esto, ¡No podía dejar que nadie más se la llevara! -Y ahora si, lo que algunos esperaban, ¿Cuánto darían por una noche en el cielo con un ángel? ¿Que darían por Angelica?-

-Mil doscientos, mil quinientos, dos mil, tres mil quinientos, cuatro mil quinientos!- se escuchaba en todo el lugar, me estaba desesperando necesitaba que dijeran la ultima oferta para yo poner más y quedarme con ella -siete quinientos, ocho mil! Nueve quinientos- todo se quedó en silencio, nadie ofreció más, ese era mi momento -¿Nadie más?- preguntó la mujer, entonces yo alcé mi mano, carraspee para cambiar mi voz y hable.

-Diez mil- me di cuenta que todo el mundo se volteó a verme pero yo seguí con la cabeza gacha, todo quedó en silencio.

-Diez a la una, diez a las dos- mi corazón palpitaba más fuerte con cada palabra, pronto estaría con Aome y me la llevaría de aquí -Diez a las- Ya todo estará bien Aome…

-Veinte mil dolares- dijó una voz oscura desde atrás del lugar, mi corazón se detuvo por una fracción de segundo y sentí un puñetazo.

-¡Vaya! Señor desea subir esa oferta- se refería a mi, lo se, pero no podía…no tenía tanto dinero…con todo el dolor de mi alma negué con la cabeza -¡Toda suya señor!- dijo la mujer refiriendoce al otro hombre, me voltee para verlo, a ver que maldito bastardo osaría tocarla. Era un poco mas bajo que yo y de pelo negro en aquella oscuridad era lo único que podía divisar, las mujeres llegaron hasta él para escoltarlo yo miré al escenario pero ya ella se había ido -Bueno de resto ya conocen sus opciones señores, ha sido un placer, espero hayan disfrutado el show y que tengan una noche maravillosa- la gente aplaudió una vez más aproveche esa distracción para seguir al tipo, no la iba a tocar, lo lamento.

Aome P.O.V

-Veinte mil dolares- cuando escuché su voz toda mi piel se erizó, miré al fondo buscándolo y lo encontré, me veía fijamente, sus ojos grises penetrandome con una sonrisa diabólica.

-¡Vaya! Señor desea subir esa oferta- dijo Betty refiriendoce al hombre de capucha, era bastante misterioso. Lo miré esperanzada de que fuera millonario y le dijera cincuenta mil en eso momento y todo se acabara, ¡Cualquiera menos el! Pero como siempre mi suerte fallandome, el de la capucha negó con la cabeza, en ese momento me sentí desfallecer… me voltee y comencé a caminar hacia los cuartos, esto no era nada bueno -Bueno de resto ya conocen sus opciones señores, ha sido un placer, espero hayan disfrutado el show y que tenga una noche maravillosa- la gente aplaudió pero para mí eran como dagas que se clavaban en mi espalda llevandome lentamente a la muerte.

-¡Angie no lo puedo creer!- se acercó a mi un grupo de chicas, no sabía quienes eran estaba mas pendiente de otras cosas.

-¿Veinte mil dólares? ¿En serio que les haces?- preguntó otra.

-Sea lo que sea nos tienes que enseñar- todas se rieron y yo les sonreí disimulando, aparentando como siempre.

-Claro niñas siempre a la orden- todas me devolvieron la sonrisa y seguí caminando; ya me encontraba en mi destino. La alfombra roja, las paredes lujosas, el aroma a licor caro y cigarrillo mezclado con perfume, la pequeña recepción en donde se encontraba la encargada de los cuartos.

-¿Con que veinte mil pequeña?- me dijo sorprendida mostrándome el cheque que había hecho el muy desgraciado -El maestro va a estar muy feliz contigo- yo simplemente sonreí, el maestro está de todo menos feliz conmigo en este momento -Tu cliente ya esta en la 204 y está todo instalado, suerte querida- asentí y caminé hasta dicha habitación, era una de las últimas de ese piso. Una vez ante la puerta respiré profundo y la abrí. Caminé hasta el centro de la lujosa habitación pero no había nadie, ¿Será que me había equivocado?

-Vaya, vaya- unas manos tomaron mi cuello y una nariz intrusa la acompaño -Que tenemos aquí…- susurró en mi oreja, yo me quedé congelada -Nos estábamos preguntando en dónde estabas- empezó a pasear sus manos por mis hombros respirando en mi nuca -Nos tenias muy preocupados chiquilla- bajo por mis hombros, por mi espalda llegando a mis caderas en donde se aferró fuertemente, tal vez muy fuerte -¿¡En dónde demonios estabas!- me giró con fuerza quedando cara a cara, me pegó a su cuerpo y me miró severamente, yo me quede callada -¡Habla pues! Estoy esperando, ¿En dónde estuviste todo este tiempo?- mientras me preguntaba olfateaba mi cuello y mordía mi oreja con rudeza, yo me quedé callada -¿Con que no vas a hablar?- murmuró entre dientes molesto, si algo le molestaba era que me quedara callada. Posó sus manos sobre mis pechos y de un jalón abrió el corset blanco que llevaba puesto revelando mi sostén -Vamos a terminar lo de ayer o vas a hablar- susurró en mi oreja masajeando mis pechos, una vez más no dije nada -¡No te enseñaron que cuando te hablan tienes que responder!- gruñó molesto lanzándome a la cama, mi cabeza golpeo la cabecera de ésta y pude sentir como palpitaba en donde me había golpeado. Èl se puso sobre mi quitándose la camisa dejando a la vista su piel tostada y sus músculos, sus ojos grises brillaban al verme allí debajo de él -Veamos hasta donde llegamos para que hables- susurró en mi oído haciendo que mi piel se erizara de nuevo. Bruscamente me despojó del corset haciendome daño en el camino por lo que me queje, pero que le importaba -Cállate- quedé simplemente en sostén, mayas y una tanga. Verán no podía decir que estaba con Inuyasha obviamente, lo empezarían a seguir; tampoco podía mentir, de alguna u otra forma buscarían verificar lo que decía y al final se darían cuenta que todo era una farsa y me castigarían como ahora… -Comencemos- cerré mis ojos y aguante la respiración, aquí vamos…