Mala suerte
El peli-azul mira con molestia al par de magos frente a él que lo miran burlones.
- Si ya terminaron con sus taradeces dejen de obstruirme el paso. –dice con fastidio comenzando a caminar.
Ambos adolecentes se sorprenden, y es lógico porque no esperaban que les contestara así, de hecho esperaban verlo intimidado y así ellos poder burlase más de él e incluso obligarlo a hacer el ridículo.
El rubio frunce el entrecejo molesto y cuando el peli-azul pasó por su lado para sacarles la vuelta y así seguir su camino, lo tomó del brazo empujándolo con fuerza hacia atrás haciéndolo caer al piso. El castaño mira sorprendido la acción de su amigo, pero su sorpresa sólo duró unos segundos y luego es reemplazada por diversión a la vez que una sonrisa burlona aparece en su rostro al mirar al chico tirado unos pasos frente a él.
El peli-azul apoya los codos en el piso alzándose un poco, pero su rostro se encuentra algo inclinado hacia abajo haciendo que sus cabellos lo tapen.
- ¿Qué pasa nenita? ¿Vas a llorar? –dice con burla el castaño.
- Espero que con esto aprendas quien manda y se te quite lo mal educado con tus senpai, pero si no aprendes la lección seremos más bruscos. –dice de forma intimidante el rubio mientras alza su mano hacia delante poniéndola a la altura de su pecho dejando ver como sus uñas se alargan convirtiéndose en afiladas garras mientras su rostro adquiere facciones más salvajes.
El oji-azul alza el rostro mostrando una mirada fría e intimidante que sorprendió e incluso asustó un poco al par de adolescentes frente a él, pero la mirada de ese par mostró más horror cuando vieron a las dos personas que se pararon atrás del peli-azul.
- Este… Philip tenemos una misión, no perdamos más el tiempo con este novato. –dice nervioso el castaño tomando del brazo a su amigo.
- Así es, tienes razón. Los magos como nosotros no tenemos tiempo para perder con novatos. –dice Philip igual de nervioso. –te salvaste novato… vámonos Andrew. –y sin más ambos dan media vuelta y huyen de ahí como alma que lleva el diablo.
El peli-azul sonrío de forma torcida viendo como el par de cobardes salen huyendo sólo por haber visto su mirada.
Atrás del chico están parados Lavi y Eiren que sonríen con burla mirando la nube de tierra que levantó ese par de adolecentes a huir.
- (Amo causar esa reacción en los demás) –piensan ambos ampliando su sonrisa.
Eiren baja la mirada viendo la nuca del chico que han salvado, pero al verle la cabellera alza ambas cejas extrañada. Lavi imita la acción de su amiga y se rasca la nuca extrañado.
- (Cuando lo estaban molestando no lo vi bien porque las ramas de los árboles le tapaban la cabeza, pero por verle el uniforme hubiera jurado que era chico)
- (Juraría que Lavi me dijo que era un chico, y no creo que su vista de águila fallara… o tal vez el tener sólo un ojo si le afectó su perfecta vista) –Eiren se soba la barbilla pensativa mirando de forma analítica la nuca de la chica.
- (¡En fin! Lo importante es que ya lo salvamos así que ya no corro el riesgo de que me castiguen por un año) – Lavi se encoge de hombros restándole importancia. – (además)…-el ojo de Lavi brilla con emoción. – (salvé a una chica, eso importa muchísimo... Hora de recibir mi recompensa: un beso de la damisela en peligro) –el ojo del pelirrojo ahora tomó forma de corazón.
Lavi se pone en cuclillas al lado del peli-azul haciendo que éste note su presencia y voltee topándose con un raro pelirrojo que lo mira de una forma que no le gusta para nada, de hecho le provoca escalofríos. Mientras que Lavi hace su mejor pose de galán y cuando el peli-azul volteó hacia él se emocionó al ver su belleza.
- ¿Estás bien muñeca? –pregunta galante Lavi.
- (¿Escuché lo que creo que escuché?... ¿este baboso me dijo muñeca?) –al peli-azul le apareció un tic nervioso en su ceja derecha, una vena se le hinchó en la frente y una expresión sombría adornó su rostro.
- Discúlpalo. Es un poco retrasado y el perder un ojo le afectó más. –dice despreocupada Eiren poniéndose en cuclillas al otro lado haciendo que el peli-azul voltee a verla mientras que Lavi sigue haciendo poses cool hacia el chico.
El peli-azul alza ambas cejas al ver a esa chica más o menos de su edad con ese aspecto tan desastroso, parecía como si acabara de llegar de una batalla, mientras que Eiren al verle la cara al chico ensancha levemente los ojos, luego acerca más su rostro al de él casi pegando sus narices.
- (Yo sólo quería buscar la oficina del director, jamás imaginé que al hacerlo me tendría que topar con varios locos) –el peli-azul intenta hacer su cara hacia atrás sintiéndose incómodo al tener tan cerca el rostro de esa chica que lo mira de una forma tan penetrante que lo puso algo nervioso, lógicamente no lo demostró, pero ese leve rosado en sus mejillas lo delató.
- Ya sabía yo que te gustan las chicas Eiren. –dice resignado Lavi. –eso de que no te guste ningún chico teniendo ya once años es muy raro. –Eiren voltea hacia Lavi dejando de mirar al peli-azul que le ha regresado su tic nervioso a la ceja. –aunque se me hace excitante ver besos entre chicas te aviso que yo voy primero Eiren. Me lo debes porque me sacaron el ojo por salvarte. –dice firme.
- Yo no quiero besarlo Lavi. Todo tuyo. –dice agitando una mano restándole importancia y al peli-azul le palpita más la vena en la cabeza.
- ¿Segura? –dice algo decepcionado porque ya no verá a dos chicas besándose y Eiren asintió haciendo suspirar con pesar al pelirrojo.
- Pero ¿seguro que quieres besarlo? –pregunta haciendo una cara angelical mirando a su amigo con inocencia.
- ¡Claro! –dice ofendido por la pregunta, no notando que su amiga habla en masculino y no en femenino.
El peli-azul nunca en su vida alguien lo había sacado de sus casillas tan rápido y esos dos lo consiguieron con facilidad, pero lo que más odia es que hablan como si él no estuviera ahí.
- Por cierto muñeca ¿por qué usas el uniforme masculino? Deberías usar el femenino, sin duda te verías hermosa con esa corta faldita rosa. –dice con anhelo poniendo una mueca pervertida que le provocó nauseas al peli-azul mientras que Eiren se tapa la boca para no soltar la carcajada.
- ¡Deja de confundirme con una chica cabrón! –grita furioso no soportando más las habladurías del pelirrojo.
Lavi entra en shock desencajando la mandíbula notando más que nada por la voz que no es una chica.
- ¡No lo soporto más! ¡Querías besar a un chico Lavi! –Eiren se empezó a retorcer de la risa apuntando a su amigo.
Lavi se convirtió en piedra, desea ser tragado por la tierra mientras que el peli-azul molesto se puso de pie para irse de ahí, no soportaba más estar con ese par de locos, el sólo pensar que seguramente serán sus compañeros de clases le provoca más furia.
El peli-azul se encuentra sentado en uno de los pupitres del salón donde será su primera clase histórica en esa escuela. Tiene sus codos apoyados en el escritorio, entrelazando sus manos, manteniendo una expresión tranquila e indiferente, ignorando a sus demás compañeros que conversan entre ellos conociendo a sus demás compañeros, incluso hay algunos que alardean de sus habilidades.
- Oye ¿sabes que unos chicos menores que nosotros ya son magos "B"? –comenta uno de los chicos que se encuentra detrás del peli-azul platicando con otros tres adolecentes.
El oji-azul presta atención a esa plática, se le hace increíble y a la vez imposible eso, aunque hace tres años hubo rumores en el mundo de la magia que un par de niños de sólo ocho años habían entrado a la escuela.
- Si. Sólo once años y ya son excelentes magos. Tengo entendido que entraron a los ocho años y se han superado con facilidad.
- Me gustaría conocerlos.
- Yo oí a mi padre decir que uno de ellos es un Cross.
- Con razón es un prodigio. Desde varias generaciones los Cross han sido los mejores magos de la historia.
El peli-azul frunce el entrecejo con molestia y decide mejor seguir ignorando a sus idiotas compañeros.
Eiren y Lavi ya se han puesto algo decente, para ser más exactos el uniforme que los identifica como magos. La chaqueta de ambos es de color negra de mangas largas con terminación en las mangas algo acampanado, al frente de la chaqueta una larga franja blanca a medición al igual que el cierre. En la espalda, mangas, lado derecho del pecho y hombros lleva el símbolo de la escuela.
Ambos tienen la chaqueta desabrochada dejando ver una camisa de botones color blanca y usan calceta escolar y zapatos negros. Lo único que los diferencia a ambos uniformes es que la chaqueta de Eiren es más ceñida y que ella lleva una falda tableada color negra que le llega a medio muslo, mientras que Lavi lleva unos pantaloncillos cortos.
Ambos van caminando por uno de los patios de la escuela. El pelirrojo tiene una expresión de molestia y fastidio en el rostro, mientras que Eiren una de burla mientras lo mira de reojo.
- ¡Bueno ya! Supéralo. –dice exasperado.
- No puedo evitarlo. Es que fue tan graciosa tu cara cuando oíste su voz ronca –dice con burla conteniéndose las ganas de volver a reír.
- No es mi culpa que lo haya confundido. Con esa larga cabellera cualquiera lo pasaría por chica. –dice a la vez que se cruza de brazos e infla los mofles indignado.
- Oh. –la pelinegra detiene su paso haciendo que Lavi la imite mirando al frente con el ojo entrecerrado viendo al chico que está sentado en la sobra de un árbol recargando su espalda en éste. –ahí está tú última conquista. –dice insinuante y Lavi frunce el entrecejo.
- Tengo que arreglar algo con ese chico. –dice con firmeza comenzando a dar largos pasos para hacia él.
- ¡NO SEAS BRUSCO O NOS METERAS EN PROBLEMAS! –grita juguetona caminando con rapidez dándole alcance.
El peli-azul tiene sus ojos cerrados disfrutando la tranquilidad de la soledad.
- ¡NO SEAS BRUSCO O NOS METERAS EN PROBLEMAS!
Abre sus ojos al oír esa voz que se le hizo conocida, y frunce el entrecejo al ver al pelirrojo que lo confundió con chica caminar a él siendo acompañado de la pelinegra.
- (¿No serán ellos…?) –sus ojos se ensanchan al verles el uniforme a esos dos, no puede creer que esos sean los prodigiosos magos de los que no dejan de hablar en la escuela.
Lavi se coloca frente a él mirándolo con firmeza, dándole un aire intimidante, y Eiren se coloca a su lado sonriéndole de oreja a oreja. Al tenerlos cerca el peli-azul simplemente los mira con indiferencia.
- Mira novato, sólo vine advertirte que no le digas a nadie que intenté ligarte. Di una sola palabra que ponga en duda mi hombría y te castro para que ahora si seas una completa niñita. –dice amenazante y Eiren amplía su sonrisa burlona.
El peli-azul se pone de pie quedando a su altura y lo mira con frialdad mientras su rostro adquiere una expresión intimidante, sorprendiendo un poco a Lavi y Eiren.
- A mí nadie me amenaza inútil. Inténtalo nuevamente y el que te castrara seré yo. –dice amenazante, fulminándolo con la mirada.
La pelinegra ensancha levemente los ojos, cuando sus ojos vieron esa mirada llena de frialdad e intimidante sintió su corazón palpitar de una forma que nunca lo ha hecho.
- ¡Kya…! ¡Eres tan sexy! –grita emocionada Eiren al momento que sus ojos toman forma de corazón.
El peli-azul alza una ceja extrañado mirando a esa niña como la loca que es, mientras que Lavi aún sigue algo sorprendido por la reacción nada intimidada que el nuevo tomó con él y por ser el primer chico al que a su amiga se le hace sexy.
- ¡Me encanta tu mirada! –dice mas emocionada echándosele encima al pobre chico haciéndolos caer a ambos, ella sentada en su estómago y él acostado boca arriba, un poco asustado por tener a esa loca encima de él y eso muestra al verla.
- Esto me conmueve. –Lavi se limpia lágrimas imaginarias con un pañuelo que sacó de uno de los bolsillos de su chaqueta. –has despertado las hormonas en mi pequeña Eiren. –los mira conmovidos, haciendo que al peli-azul le dé un tic nervioso en su ceja derecha.
- Ahora veo que los chicos con mirada de malditos son lo mío. –dice melosa la pelinegra haciéndole ojitos al peli-azul que se le marca más el tic al verla. – ¿Cuál es tu nombre?
- Quítate. –escupe con fastidio empujándola y la pelinegra sale rodando hasta toparse con los pies de Lavi.
- Pégame, pero no me dejes. –dice con burla poniendo una expresión pícara, mirándolo con burla, haciendo divertir a Lavi.
El peli-azul se pone de pie y da media vuelta, no está dispuesto a aguantar esos locos sin importarle que sean sus superiores, pero sólo alcanza a dar un paso cuando siente un peso posarse sobre sus hombros, mira de reojo a ambos lados viendo a su derecha a una sonriente Eiren y un sonriente Lavi a su izquierda. Esa mirada llena de diversión y travesura le hizo estremecerse.
- Mi nombre es Lavi Bookman. Y soy un mago clase "B". –se presenta amigable torciendo su sonrisa con arrogancia.
- Yo me llamo Eiren Cross y también soy un mago clase "B"
- (Con que ella es una Cross… he oído que esos magos lo que tiene de prodigios lo tienen de locos, y ahora confirmo que es verdad) –al chico se le sombrea la frente de negro deseando nunca haberse topado con esos dos.
- Oye amigo, en verdad me sorprende que no te intimides por mi persona. Tienes agallas y eso me gusta. –dice amigable. –y tal parece que a mi querida amiga también le gusta. –insinúa moviendo sus cejas de arriba abajo y Eiren asiente dándole la razón.
- Eres el primer chico que se me hace sexy. Tu carácter es tan encantador que has hecho que esta preciosura te considere digno de ser su amigo. –infla el pecho con orgullo.
- Y este galanazo te ofrece el privilegio de ser su amigo. –dice con arrogancia poniendo su mejor mueca de galán.
- Quédense con su puta amistad que no me interesa. –profiere cortante alzando sus hombros para quitárselos de forma brusca y comenzar a caminar.
- Es tan simpático. –dice con orgullo Eiren mirándolo caminar.
- Toda una monada. –Lavi está igual de orgulloso, ambos se miran de reojo de forma cómplice y una sonrisa burlona adorna su rostro.
- ¡Oye dinos tu nombre! –gritan ambos, más el chico los ignoró.
- Que mal, un simple estudiante está ignorando a sus superiores. –dice decepcionada Eiren, negando con la cabeza haciendo que el peli-azul detenga su paso.
- Creo que no sabe que se les sanciona a los que no obedecen a sus superiores, más cuando son estudiantes. –dice con lastima Lavi también negando con la cabeza mientras se cruza de brazos.
- Si lo sabré yo. Aún recuerdo los crueles castigos que nos ponía Komui por no obedecer a nuestros superiores. –dice con pesar.
- En fin. Vayamos con Komui para que nos de sus datos y decirle que nos deje el castigo a nosotros de ese pobre chico. Me encargaré de que nunca más vuelva a desobedecer e ignorar a un superior. –profiere de forma tétrica sonriendo de forma macabra al igual que su amiga, mostrando como sus dientes se ven puntiagudos como si fueran serruchos haciéndolos ver más tétricos.
El peli -azul sintió estremecerse, con lo poco que conoce a esos dos presiente que cualquier castigo que sus locas mentes estén pensando será humillante, vergonzoso y en especial doloroso. Siendo inteligente da media vuelta manteniendo su cabeza inclinada hacia adelante haciendo que el cabello le tape la mitad del rostro.
- Yuu Kanda. –dice cortante.
- ¿eh? –tanto Eiren como Lavi lo miran interrogantes.
- ¡No te escuchamos Yuu! –grita Eiren haciéndose la desentendida, pero sus ojos muestran burla al igual que el de Lavi.
A Kanda se le hincha más la vena que tiene en su frente, sabe que si lo escucharon por algo la maldita loca lo ha llamado por su nombre, y la muy sínica lo hace adrede para joderlo más.
- ¡Yuu Kanda! –dice más fuerte pero sin llegar a gritarlo.
- Haber Yuu, dímelo más fuerte que no te oí bien. –Lavi se mete un dedo a uno de sus oídos intentando sacar basuras inexistentes.
- (Malditos bastardos, sólo me están jodiendo) –Kanda aprieta sus puños intentando contenerse para no echársele encima a esos dos y matarlos, porque sabe que si lo hace y uno queda vivo a él se lo joderán peor. –¡YUU KANDA! –grita furioso.
- ¿Yuu Kanda? ¿Qué es eso? –pregunta Eiren rascándose la nuca extrañada mirando de reojo a Lavi, el cual se encoge de hombros dándole a entender que no sabe, y el pobre de Kanda jamás ha tenido tantas ganas de matar a alguien.
- ¡MI NOMBRE ES YUU KANDA, MALDITO PAR DE DECEREBRADOS! –grita fuera de sí levantando el rostro dejando ver lo rojo que lo tiene del coraje, su respiración es acelerada por la misma razón y sus ojos muestran instintos asesinos.
- ¡Tienes un lindo nombre Yuu-yuu! ¿Eres Japonés? –pregunta amigable Eiren y a Kanda le regresa su tic nervioso en su ceja derecha por como lo llamó.
- Si. –dice entre dientes.
- Ahora que me fijo bien tienes finta de samurai Yuu-pon. –dice admirado Lavi mirándolo como suele ver una figura de acción.
Kanda sólo siente su tic marcarse más, su vena hincharse tanto que probablemente reventará, y sus puños se aprietan con tanta fuerza que siente sus uñas clavársele en la mano, pero eso no le importa, lo único que le importa es hallar la forma de matar a esos dos sin salir perjudicado y donde esconder los cuerpos para que nadie los encuentre.
- Oye Lavi, Yuu-yuu se oye mejor que Yuu-pon. –dice con firmeza mirando a su amigo.
- No es cierto Eiren, se oye mejor Yuu-pon. –dice firme asintiendo una y otra vez dándose la razón a sí mismo.
- ¿Estás loco? Se oye mejor Yuu-yuu.
- ¡Que no mujer! Se oye mejor Yuu-pon. –dice exasperado.
- ¡Qué Yuu-yuu!
- ¡Yuu-pon!
- ¡Yuu-yuu!
- ¡Yuu-pon!
- ¡Yuu-yuu!
- ¡Yuu-pon!
Ambos se fulminan con la mirada y gruñen enseñando los dientes mientras discuten el nombre. Y Kanda siente que explotará del coraje.
- ¡DEJEN DE DECIRME ASI PAR DE DECEREBRADOS! –grita furioso, para después dar media vuelta alejándose de ellos a grandes zancadas preguntándose: ¿cómo su grandiosa tranquilidad ha terminado de esa forma?
- Yuu-yuu es tan adorable. –dice melosa Eiren mirando por donde se alejó, moviendo su cuerpo de un lado a otro como si fuera gusano.
- Si. Es tan divertido joderle la existencia. –dice burlón Lavi sonriendo de forma torcida mirando al chico alejarse.
Han pasado dos semanas. Las peores dos semanas de la corta vida de Kanda. La razón: Eiren y Lavi todos los días se la han pasado jodiéndole la existencia llamándolo por esos sobrenombres tan estúpidos.
No sabe como el par de locos siempre lo encuentran cuando él hace lo posible por esconderse lo mejor que puede de ellos, sin contar que la escuela es enorme y los planteles de magos y estudiantes están separados.
El peli-azul va al patio más alejado de los edificios intentando como todos los días desde que llegó ahí esconderse de ese par. Deseando que los manden a una misión como los magos que son y así lo dejen en paz.
- ¡YUU-YUU/YUU-PON!
Kanda se estremeció al oír ese par de voces, así que rápidamente comenzó a correr intentando alejarse lo más que puede, intenta frenar al ver a una pequeña peli-verde, peinada con dos coletas y vistiendo un vestido floreado caminar tranquilamente al lado contrario que él. Casi se estampa con ella, pero logra frenar a sólo unos centímetros.
La pequeña peli-verde lo mira sorprendida y algo asustada porque ya se le hacía que terminaría chocando contra ella.
- (¿Qué hace una mocosa aquí? no parece pasar de los nueve años… ¿No me digan que es otra mocosa prodigiosa?, si es como ese par de locos ya estuvo que estoy más que jodido por topármela) –Kanda mira con frialdad que oculta su miedo a la peli-verde que se encoge algo temerosa por su mirada.
- ¡Te encontramos Yuu-yuu! –dice emocionada Eiren colgándosele en la espalda como chango y Lavi asiente emocionado parándose a su lado. kanda se estremeció y palideció sabiendo que está jodido y nuevamente su huida es en vano.
- Pero si es mi linda Lenalee. –se emociona Lavi al verla y a la chica le resbala una gota de sudor en la nuca.
El pelirrojo camina hacia ella colocándose a su lado y le pasa un brazo sobre los hombros atrayéndola a él. Lenalee mira el brazo del chico como si fuera una bacteria, pero luego suspira resignada sabiendo que por más que le diga que no se tome esas confianzas con ella, el pelirrojo la ignora.
- Mira Yuu-pon, te presento a la futura dueña de mis quincenas: Lenalee Lee. –dice con orgullo inflando el pecho.
Kanda mira a la peli-verde con algo de lastima y ésta le dedica una mirada de resignación ya acostumbrada a las tonterías que dice el pelirrojo.
- Lenalee-chan, él es mi amigo Yuu Kanda, pero para los cuates Yuu-pon.
La chica se estremece al ver la mirada de Kanda que prácticamente le dice: atrévete a decirme así y te mato.
- Un gusto en conocerlo Kanda-san. –dice respetuosa haciendo una leve inclinación de cabeza.
- No seas tan formal amorcito, que si es mi amigo es tu amigo también. –profiere Lavi meloso mirándola como si fuera un tierno cachorro provocando que a la chica le resbale una gota de sudor en la nuca.
- Ya bájate que pesas. –dice molesto Kanda agitándose para haber si así se le baja la changa que se le subió.
- Pero si ni peso. –dice firme Eiren forzando el agarre para que Kanda no la tumbe.
- ¿Lenalee quieres subirte en mi espalda también? –pregunta coqueto guiñándole su ahora único ojo.
- No gracias. –dice sonriendo nerviosa mientras sus mejillas se colorean.
- ¡Eres tan linda!—grita emocionado abrazándola, restregando su mejilla en la de ella.
- ¡Lavi quítate! –dice con fastidio y apenada intentando alejarlo, pero Lavi aprieta más el agarre.
- ¡Bájate! –dice más molesto Kanda.
Eiren quien sabe cómo se las arregla para sin soltarse pasarse hacia adelante quedando enfrente de Kanda que la mira asustado y deja de agitarse.
- Yo sólo te demuestro mi afecto Yuu-yuu… ¿acaso te repugna eso? –pregunta sentida, poniendo ojos de cachorro mojado, incluso un par de gotas de lágrimas se asomaron por la comisura de sus ojos.
Kanda al verla se asustó mas, y es que ver poner cara tiernas a la niña más loca que ha conocido daba algo de miedo, pero lo que más le asustó es que se le haya hecho tierna, y que viéndola de cerca notara lo bonita que es, al instante sus mejillas adquirieron un leve sonrojo ante sus pensamientos, y su corazón palpitó ante el nerviosismo por tenerla tan cerca.
- ¡Eres tan lindo! –grita emocionada restregando su mejilla con la de él.
- Apártate. –dice entre dientes intentándola alejar, pero ella se apega más a él.
Kanda tiene un tic nervioso en su ceja derecha, aún así ese leve rosado en sus mejillas no ha desaparecido.
Seis meses después:
Komui está sentado tras su escritorio, al cual nuevamente le quitó todos los papeles y carpetas que estaban segundos antes encima de estos para poder recargar un codo sobre este mientras en su otra mano sostiene una taza azul con un conejo rosa adornándola.
Frente a él está sentado un hombre de gran tamaño, con músculos enormes, usa una máscara de metal en su cabeza. Viste una chaqueta negra al igual que el pantalón. La chaqueta tiene de color dorado la punta de las mangas, las hombreras y el cuello. En el pecho del lado derecho lleva el símbolo de la escuela, además que su chaqueta está desabrochada mostrando su muy marcado torso. Sobre sus hombros tiene una especie de arco de metal con picos del mismo material. Sus manos son cubiertas por guantes de cuero color vino. Su pierna izquierda la tiene flexionada encima de su pierna derecha, su codo derecho esta recargado en el brazo del sillón donde está sentado y tiene su mejilla derecha apoyada en su mano.
- ¿Y a qué debo el honor de tu visita… Sokaro? –pregunta con tranquilidad Komui después de haberle dado un sorbo a su taza de café. –es raro que un mago "RK" ponga sus pies aquí, por lo general sus misiones son mandadas.
- No me confundas con Marian, yo si vengo a visitar esta escuelucha de vez en cuando. –dice con desde agitando su mano izquierda restándole importancia.
- No le digas escuelucha. –dice entre dientes con un tic nervoso en su ceja derecha.
- Como sea. Vamos al grano. –usa un tono de voz firme y a la vez algo intimidante. –hace unos días recibí una misión tuya para buscar información sobre una sospecha de un grupo de magos oscuros muy poderosos, que se están haciendo de más poder para razones nada buenas. Sencillamente esa misión es muy poca cosa para mí, me estás rebajando Komui.
- Si no quieres la misión sólo recházala, después de todo siempre hacen eso ustedes los magos "RK" cuando la misión no va "acorde con sus habilidades" –simula unas comillas cuando dice las dos últimas palabras y empleando un tono burlón que simplemente Sokaro pasa por alto o simplemente ignora. –no tenías que venir hasta acá para eso, con una carta o un mail hubiera sido suficiente. –dice indiferente agitando una de sus manos restándole importancia.
- Nadie ha dicho que rechazaré la misión. –una sonrisa burlona adorna su rostro bajo la máscara al ver la incredulidad que el rostro de Komui mostró. –he decidido aceptar esa misión, pero quiero a cambio una cosa.
- ¿Y ésa es? –pregunta alzando ambas cejas en son de interrogación.
- Quiero que me des a esos dos mocosos que ya son magos "B" con sólo once años.
- ¿Lavi Bookman y Eiren Cross? –pregunta extrañado y sorprendido.
- Esos. –agita su mano restándole importancia a los nombres. –he escuchado que son un par de mocosos muy buenos en la magia, que no le toman importancia a nada, hacen lo que quieren y se creen lo mejor que hay en este mundo.
- Los describiste muy bien. –dice impresionado mirándolo incrédulo a la vez que una gota de sudor resbala por su nuca. – pero ¿por qué el interés por entrenarlos? Qué yo sepa los mocosos nunca te han gustado mucho menos les tienes paciencia. –una sonrisa sádica aparece en los labios del hombre.
- Quiero enseñarles a esos mocosos una muy interesante lección. Los quiero torturar, ponerlos a entrenar como locos para haber si así siguen siendo tan gallitos y hacen lo que se les pega la gana. –dice de forma sádica y a Komui le rodeó un aura brillante.
- ¿Me prometes que los harás sufrir? –pregunta esperanzado y si tuviera cola seguro se le movería de la felicidad.
- Ese es mi mayor propósito. Quiero enseñarles que el simple hecho de que tienen el apellido Bookman y Cross no los hace mejores que los demás. –emplea más sadismo en su voz planeando las formas de torturarlos.
- Sokaro. –dice serio Komui con sus lentes destellando con un brillo extraño. – ¿Cuándo te los llevas? –pregunta con emoción siendo rodeado por un aura tan brillante que casi ciega.
- Hoy mismo. Y me vale un cuerno si me echo encima a Edrick Cross y Bookman por llevármelos.
- Si me prometes que los harás sufrir mucho y los entrenarás de formas inhumanamente posibles prometo inventarme excusas para que Edrick y Bookman no te busquen. –dice con emoción levantándole el pulgar de su mano derecha mientras sus lentes destellan con más intensidad.
- Dalo por hecho –Sokaro ríe de forma escandalosa y tétrica que le pondría los pelos de gallina a cualquiera, lástima que Komui no era cualquiera, incluso se le unió en la risa espeluznante, la habitación se oscureció y rayos caen atrás de ellos dándoles un aire más terrorífico.
Lavi y Eiren están afuera de la oficina de Komui, porque éste les había mandado a llamar. Con toda la confianza del mundo Eiren abre la puerta adentrándose junto con su amigo.
- ¿Qué mierdas quieres Komui? Estaba muy ocupado intentando besar a Lenalee. –dice molesto Lavi al adentrarse a la oficina, pero se agachó para esquivar la taza favorita de Komui porque éste se la lanzó estrellándola con la pared de atrás.
- (Tranquilo Komui, ya se va el maldito mocoso y ya no estarás con el pendiente que intente toquetear a mi linda Lenalee) –Komui hace ejercicios de respiración intentando controlarse para no matarlo, y es que de eso a que sufra con Sokaro prefiere lo segundo. – ¿Eiren por qué no traes los lentes? –regaña al verla. –te he dicho que si no los usas lo que se debe perderás más la vista. Lo de tus ojos no es enfer…
- Ya córtale Komui, se lo que tengo. Y ya te he dicho que solo usaré esos feos lentes cuando esté en misión. –dice firme.
Lavi se tapa la boca aguantando la risa que le provoca el recordar como se ve su amiga con lentes mientras que Komui suelta un profundo suspiro de resignación sabiendo que con esa cabezona no se puede.
- Bueno les presento a Sokaro Winters. –apunta al hombre frente a él.
El par de niños lo voltean a ver sorprendiéndose por no haber notado a tan enorme masa muscular. Eso sería común en Eiren que está bien ciega, pero en Lavi que tiene vista de águila sí que es raro, aunque tal vez no lo notaron porque estaban pendientes en ver las muecas de Komui distorsionarse por la furia ante sus comentarios, han descubierto que ese es un hobby divertido.
Sokaro se pone de pie mirando con desdén al par de chamacos, analizándolos con la mirada.
- (Tienen cuerpos muy pequeños y escuálidos como para ser poderosos… ¡naa!, no importa ya que me encargaré de ponerlos a hacer ejercicios como burros para hacer que les aumente la masa muscular) –su rostro adquiere una mueca sádica, pero lástima que por la enorme máscara que lleva puesta los pequeños no la vieron o sino por muy gallitos que sean si se hubieran zurrado del miedo o ya de perdido dado un mal presentimiento su presencia ahí.
- ¡Oye grandote! ¿por qué usas esa máscara? ¿Qué no te da calor? –pregunta Lavi.
- Déjalo Lavi, tal vez está muy feo y le da vergüenza presentar su horrible rostro ante este par de hermosuras. –dice arrogante haciendo una pose según ella sexy.
Lavi se soba la barbilla pensativo dándole definitivamente la razón a su amiga. Komui simplemente se aguantó las ganas de reír, la razón: es inteligente y sabe que no le conviene burlarse de Sokaro.
¿En cuánto a Sokaro? Digamos que ahora Lavi y Eiren están en una pose muy graciosa y que Komui pensó que es imposible, ya que ambos pequeños tuvieron que ingeniárselas para esquivar las plumas que Sokaro les aventó de un ágil y rápido movimiento, plumas que ahora están clavadas en la pared atrás de ellos dejando ver que si no las esquivan ellos estarían como puercoespín por tenerlas clavadas en sus cuerpitos. Permitiéndole ver a Komui que él miedo puede hacer que el cuerpo se vuelva muy flexible.
- La próxima falta de respeto a mi persona y no fallo. –dice amenazante y tétrico que sinceramente por primera vez en sus cortas vidas a esos dos les hizo pasar saliva con dificultad ante el miedo que les provocó la voz de ese hombre. –aunque pensándolo mejor si vuelven a insultarme será más placentero apretarlos hasta hacerles polvo los huesos. –su tono de voz es más sádico mientras se truena los dedos de sus manos.
Lavi y Eiren vuelven a pasar saliva con dificultad mientras que Komui se divierte de lo lindo al ver por primera vez a alguien que logra intimidar a esos dos, sabe que por muy arrogantes y poderosos que se crean esos dos, pueden sentir el instinto asesino y gran poder que desprende Sokaro dejándoles en claro que ese hombre si se lo propone los hace picadillo.
- ¡Bueno chicos! –exclama de lo más feliz Komui aplaudiendo un par de veces para llamar su atención consiguiéndolos. –se les ha asignado una misión rango "RK"
El rostro de ambos muestra sorpresa, para pasar a emoción sonriendo con arrogancia sabiendo que finalmente Komui se dio cuenta de su gran poder y que esa clase de misiones son para ellos.
- Sokaro pidió que ustedes lo acompañen en su misión y además los entrenará. ¿No están felices por eso? –dice con emoción disfrutando borrarles la felicidad de los ojos y la sonrisa del rostro.
Lavi y Eiren miran sorprendidos a Sokaro que desprende un aura sádica para luego pasar su vista a Komui que les sonríe de forma macabra mostrando sus dientes en forma de picos. Vuelven a regresar su mirada a Sokaro, luego a Komui, Sokaro, Komui, Sokaro, Komui. Lo hicieron por unas veinte veces más.
- ¿Podemos rechazar la oferta? –dicen ambos sonriendo de forma forzada mirando con inocencia a Komui.
- No. Ya está decidido y ustedes no tienen voz y voto –Komui comenzó a reír como villano de telenovela barata, la habitación se oscureció de pronto y sólo un relámpago alumbró a Komui haciéndolo ver más macabro.
- (Mi instinto me dice que estoy jodido/a) –pensaron ambos abrazándose temerosos.
- (Sufran mocosos arrogantes) -Sokaro disfruta de lo lindo verles el rostro distorsionado por el miedo a esos dos.
La pequeña Lenalee va caminando por uno de los edificios de los estudiantes. Cargando con ambos brazos varios libros, son tantos que muy apenas puede ver por dónde va. Da un paso en falso haciéndola tambalear, pero se supo sostener con el otro pie para recobrar el equilibrio y no caer, aún así todos los libros que llevaba en brazos cayeron al piso sin que ella haya podido evitarlo.
- ¡Mou! –exclama con molestia inflando los mofles, viendo los libros tirados en el suelo, para después soltar un largo y profundo suspiro mientras se pone de rodillas para comenzar a recogerlos.
Mientras acomoda los libros uno encima del otro ve un par de pies colocarse enfrente de ella haciéndole levantar la mirada topándose con Kanda que la mira con indiferencia. El chico viste un pantalón negro perteneciente al uniforme de magos y una playera ceñida color roja y su chaleco lo lleva colgado de un hombro, su espada está dentro de la funda que cuelga de su cinturón.
Ante la atenta vista de la peli-verde, Yuu se inclina y toma uno de los libros entre sus manos poniéndolo frente a su rostro para leer el titulo.
- Quiero aprender más sobre la magia, para ver si logro despertarla en mí, por eso pedí prestados varios libros de la biblioteca. –dice algo apenada rascándose la nuca.
- "Hmn"—exclama indiferente extendiéndole el libro.
Lenalee algo extrañada lo toma y sin más Kanda comienza a caminar nuevamente con tranquilidad.
- (Era mucho pedir que Kanda se ofreciera voluntariamente a ayudarme a recoger los libros. Ya fue mucho que él me haya ayudado con uno, aunque más bien pienso que lo recogió por curiosidad y no por querer ayudarme) –Lenalee suelta otro profundo suspiro en son de resignación.
Mientras que Kanda sólo alcanzó a dar un paso y el otro lo dejó en el aire al ver que a unos pasos frente a él está Lavi cruzado de brazos mirándolo con desaprobación y a su lado Eiren que le sonríe amigable. Al pobre peli-azul se le sombrea la frente de negro, en éstos seis meses ha aprendido la importante lección: cada que ellos están cerca de él terminarán molestándolo.
Y Lenalee al estar hincada de espaldas a ellos ni enterada de su presencia.
- Yuu-pon es de mala educación para un hombre no ayudarle a una dama a recoger sus cosas. –dice en forma de regaño el pelirrojo apuntando acusador a Kanda.
A Kanda le aparece ese tic nervioso en su ceja derecha que sólo ellos con unas cuantas palabras le sacan con facilidad. Mientras que Lenalee voltea algo sorprendida al oír la voz del pelirrojo y suspira con pesadez esperando que ese loco no intente robarle su primer beso nuevamente.
- No estoy de humor para aguantarlos. –dice cortante reanudando su caminata, pero cuando pasa por en medio de esos dos Eiren le toma uno de sus brazos deteniéndolo.
El peli-azul voltea para fulminarla con la mirada, pero alza una ceja al verla con ojos llorosos, luego hizo una mueca de asco al ver mocos escurriéndole de la nariz mientras hace un puchero intentando retener las lágrimas.
Yuu voltea hacia el otro lado con repulsión, pero le da más asco al ver a Lavi con las misma muecas de Eiren, también quiere llorar, el mismo puchero y con mocos escurriéndole de la nariz. El pobre Kanda ya tiene todo el rostro del color de su pelo, mientras que Lenalee que también mira a esos dos le resbaló una gota de sudor en la nuca.
- Esta es nuestra despedida Yuu-pon. –dice dramático Lavi mirándolo como si fuera la última vez que lo verá.
- (Y yo que pensé que sería mi día de mala suerte como todos los días desde que los conocí, pero tal parece que no es así. Mis plegarias han sido escuchadas y esos dos fueron expulsados de la orden.) –Kanda se contiene las ganas de sonreír de oreja a oreja, y aunque no sonríe sus ojos muestran un brillo de dicha y felicidad.
- Tal vez ya no nos volvamos a ver Yuu-yuu. –dice de forma dramática Eiren sorbiéndose el moco, y ahora a Yuu no le dio asco por la simple razón que lo que le dijo le provoca tanta felicidad que las demás cosas no tienen importancia.
- Nos han mandado a una misión rango "RK". —sigue el pelirrojo limpiándose con sus mangas los mocos que ya casi le llegaban a la boca, aún así siguieron saliendo más.
- (Oh sólo los mandaron a una misión, no los expulsaron, pero bueno, cabe la posibilidad que los maten) –se anima mentalmente Kanda no dejándose vencer por la desilusión de que no fueron expulsados. – (¡Espera! ¿una misión "RK"? ¡No es posible!, ellos siguen siendo magos "B") –Kanda tiene los ojos muy abiertos mostrando la sorpresa.
- Lo sé amigo, es sorprendente, pero digamos que ya se dieron cuenta que misiones de ese rango están hechas para nosotros. –dice arrogante Lavi, aunque con esos mocos saliendo de su nariz y lágrimas saliendo de su ojo lo hacen ver ridículo, mientras que Eiren simplemente asiente dándole la razón a su amigo. –haremos una misión que ni tú en tus más remotos sueños harás… ya que sólo eres un mago de nivel "D". –lo mira burlón poniendo una mano frente a sus labios intentando ocultar esa sonrisa divertida pero es enorme que ni así la oculta, además que su ojo muestran burla también.
Lenalee sonríe nerviosa al ver como un aura oscura y tenebrosa rodea a Kanda. Mientras que Eiren mira maravillada el brillo asesino que tienen los ojos del peli-azul, al igual que su expresión sombría.
- ¡Claro! Es imposible que nosotros muramos en una misión por mas difícil que ésta sea, después de todo somos magos súper prodigiosos. –dice arrogante Lavi agitando una mano.
El aura asesina de Kanda aumenta al igual que su expresión se vuelve más sombría, dejando ver lo mucho que odia que ese par de bastardos sean más fuertes que él.
- Así es, no nos preocupa morir en la misión porque como dice Lavi eso es imposible. –asiente una y otra vez dándose la razón a ella misma y Lenalee los mira incrédula ante tanta arrogancia. –pero es probable que muramos a manos del líder de nuestra misión que es un monstruo que para desgracia será nuestro maestro. –dice con pesar volviendo a tener el puchero lleno de lágrimas y mocos que también regresó a Lavi. –por eso nos venimos a despedir porque es probable que nunca más vuelvan a ver a este par de preciosidades prodigiosas. –haciéndose la mártir pone una mano en su pecho dándole más dramatismo a su imagen. – ¡te extrañaré Yuu-yuu! –exclama llorando con más ganas echándose encima de Kanda haciéndolo caer al piso mientras ella llora a moco suelto abrazándose fuerte a él y Kanda intenta quitársela de encima.
Lavi camina hacia Lenalee, se arrodilla frente a ella mirándola como si fuera la última vez que lo hará haciendo que a la peli-verde le resbale una gota de sudor en la nuca, y se le suma otra cuando el pelirrojo toma una de sus manos.
- No llores mi linda Lenalee, prometo que resistiré lo más que pueda para no morir y que tú no pierdas a este Dios griego que posó sus ojos en ti. No te prometo serte fiel porque debes aprender a no ser envidiosa y a compartirme con las demás chicas que también deben disfrutar de mí. Pero si prometo que mi último pensamiento serás tú. –dice mártir.
- Am… claro. –le sigue la corriente, en todo éste tiempo conviviendo con esos dos sabe que lo mejor es seguirles la corriente.
- ¡Eres tan buena mi Lenalee! –exclama emocionado abrazándola llorando con más ganas y la pobre peli-verde se está asfixiando ante ese fuerte abrazo.
- Aleja tus sucias manos de mi Lenalee pulpo apestoso. –dice Komui con expresión sombría atrás de Lavi a la vez que lo toma del cuello de la camisa alejándolo de su hermanita que agradeció que su hermano haya llegado a salvarla de ese abrazo asfixiante y ahora toma grandes bocanadas de aire para recuperar el poco que perdió.
- Mocosos inútiles, les dije que fueran por sus cosas y me los encuentro vagando. –profiere Sokaro molesto que está al lado de Komui y camina hacia Eiren tomándola de su chaqueta alejándola de Kanda.
Tanto Eiren como Lavi manotean hacia Kanda y Lenalee respectivamente, como si fueran gatos siendo jalados por el pellejo. Por otro lado Kanda mira impresionado al hombre que tiene a Eiren, no sólo el tamaño le sorprende sino también esa enorme aura de batalla que desprende, sólo en una persona ha sentido ese enorme poder.
- ¡Nya…! ¡Déjame monstruo! –exclama como gato asustado Eiren logrando zafarse del agarra rompiendo su chaqueta y cae al piso en cuatro patas tal cual un gato y gatea rápidamente hacia Lavi, el cual logró separarse de Komui quitándosela chaqueta y ambos se abrazaron mirando asustados a Sokaro mientras lloran a moco suelto.
- No sean bastardos y dejen despedirnos de nuestros amigos. –dice berrinchudo Lavi y Eiren asiente dándole la razón.
- Mocosos mal educados. ¿Cómo se atreven a hablarme así? –dice con molestia mostrándose sombrío.
Ambos chicos se abrazan con más fuerza y temor viendo como se acerca a ellos. Komui disfruta de lo lindo ver a esos dos en esa situación. Lenalee y Kanda miran sorprendidos que haya alguien que asuste a esos dos, aunque pensándolo mejor Kanda supo porque ese hombre si los asusta y es que esos dos no eran tontos y tienen instinto, al igual que él pueden sentir el gran poder que desprende ese hombre, además que se nota que no se contendría para darles una lección sin importarles que fueran mocosos.
- ¡Aléjate monstruo! –exclaman ambos separándose dando media vuelta dispuestos a huir de él, pero no alcanzan a dar un sólo paso porque Sokaro llegó rápidamente a ellos, los tomó la cabeza a cada uno con sus manos haciéndolas chocar con fuerza entre sí.
Kanda y Lenalee miran sorprendidos como Eiren y Lavi se desmayan con los ojos en forma de espiral y un enorme chichón aparece en la área golpeada.
- Así dejaran de joder esos dos. Ya cuando despierten estarán muy lejos de aquí y no tendrán a donde huir. –dice tétrico Sokaro haciendo que a Lenalee se le ponga la piel chinita, incluso Kanda se estremeció un poco.
- ¡Bien hecho Sokaro! –Komui aplaude emocionado. –me tomé la molestia de arreglar la maletas de esos dos para que no te entretengas tanto. Ya están afuera esperándolos. –está de lo más feliz dejando ver lo mucho que le emociona que esos dos se vayan.
- Perfecto. –dice conforme Sokaro tomando a cada uno de los niños sin nada de delicadeza y echándoselos en los hombros como si fueran costal de papas.
- Ya vengo mi linda Lenalee. Iré a despedir a mi gran amigo Sokaro. –mira meloso a su hermana que asiente mirándolo incrédula.
Komui y Sokaro se van caminando ante la atenta mirada de Kanda y Lenalee.
- ¿Sabes Kanda? –Lenalee mira de reojo al peli-azul notando como este la mira de la misma forma dejando ver que la escucha. –siento como si no los fuéramos a ver en mucho tiempo.
- (Siento lo mismo) –Kanda frunce el entrecejo molesto al sentir esa sensación de vacío, en especial cuando pensó que no verá en mucho tiempo a Eiren.
- Son algo locos y extravagantes, pero también son muy ocurrentes y divertidos. –dice riendo levemente recordando sus ocurrencias. –los voy a extrañar. –en su mirada se nota algo de tristeza. – ¿Kanda? – pregunta extrañada al verlo dar media vuelta, pero el peli-azul solamente siguió caminando ignorándola haciéndole sacar un profundo suspiro. –tal vez él en verdad esté aliviado por librarse de ese par que siempre lo molesta.
- (¿Por qué me siento así? Debo estar aliviado porque esa loca se fue, porque ese par se fue… esto es frustrante, mejor iré a entrenar) –Kanda gruñe con molestia mientras sigue su camino.
Continuara
ke tal? jajaja tal parece ke komui anda de suerte, finalmente se libro por un tiempo d ese par de chamacos, en el siguiente kapi saldra ALLEN-CHIAN finalmente.
ESPERO LES HAYA GUSTADO
GRACIAS POR SUS REVIEWS
CUIDENSE
BESOS
