Ok, me alegra poder decir que este es menos oscuro que los otros, no siempre he pensado alto de Annabeth, he de admitirlo, hubo un tiempo en que la odie, pero eso está superado y ahora realmente la admiro, creo que dejé mis propios prejuicios de lado y el personaje en sí tomó una luz distinta para mí, ojala les guste, porque esto es un poco distinto y quizá demasiado pasivo para ser Annabeth, ustedes dirán, disfruten xD!


Hubris

El mundo era un lugar hermoso, y al mismo tiempo era tan cruel, porque le había tomado una guerra entera para darse cuenta de que si ella moría a nadie le importaría demasiado, Percy estaría devastado y sufriría por un tiempo, Thalía también, su padre y su madre, incluso quizá su madrastra, sus amigos, sus hermanos, quizá algunos otros chicos en el campamento le presentarían sus respetos, pero se dio cuenta de que tarde o temprano lo superarían y aún así a nadie más le importaría, el mundo no dejaría de girar, los días no dejarían de correr, nada dependía totalmente de ella, ella simplemente ayudaba a que ciertas cosas fluyeran de mejor manera.

Unos años atrás el llegar a esa realización quizá la habría destruido, quizá se habría deprimido y se habría encerrado, habría apartado a todos los demás y se habría sentido inútil, porque el mundo no giraba alrededor de ella, porque no podía cambiarlo, unos años atrás se habría sentido humillada, habría creído que era un error, que ella era importante y que su papel en el destino realmente importaba, que ella podía hacer la diferencia. Hoy era distinto. Hoy se daba cuenta de que ella no era el centro del universo y que de vez en cuando necesitaba ayuda, se daba cuenta de que los demás la necesitaban, pero que ella también dependía de ellos, el mundo era mejor porque ella lo veía de esa manera, no porque lo hiciera ser así.

Valoraba a sus amigos y a su familia, entendía ahora lo dichosa que era por todo lo que tenía, por un segundo casi lo perdió todo, la guerra la había cambiado. Percy la había cambiado. Aquel renacuajo la había atado a un mástil unos años atrás y había tenido que darle la cara a las sirenas, incluso en ese entonces había sido orgullosa y pensado que podía controlarse, que tendría la fuerza para resistirse y aún así había caído, y había caído duro, su "mundo mejor" no era lo que esperaba, y sin embargo era lo que codiciaba. Su deseo se hizo realidad, pero de una manera distinta.

Ella fue y devolvió a Luke a la realidad, ella simplemente fue una de las razones por las que él recobró un poco de su juicio, él era quién se había sacrificado, él fue el héroe en esa historia, él, con su ayuda, no de la otra manera, y al final había conseguido tenerlo a su lado, volver a ser una familia, hasta el último aliento. Ella había construido algo hermoso, pero no había pedido por ello, no había ni siquiera esperado esa oportunidad y aún así se le dio, estaba contenta y agradecida por haber podido rediseñar el Olimpo, y ahora que podía presumir su logro, prefería guardarse el sentimiento que le calentaba el corazón cuando pensaba en lo que había logrado. Había tenido a su familia de vuelta, no solo a sus hermanos pero a su padre también, él solo había vuelto a ella, sin ayuda, sin un empuje de su parte, él había ido a salvarla, sus amigos a su lado, él siempre había estado allí y ese fue el momento en el que ella se dio cuenta de ello, estaba tan feliz.

Y había conseguido lo que las sirenas le prometieron, pero sin caer en su defecto fatídico, no había dejado que el orgullo le ganara, sabía de sobremanera que eso no había sido su obra, pues en la imagen que le dieron aquellas criaturas faltaba algo, faltaba él. Percy había estado siempre a su lado, su defecto equilibrando el de ella, su orgullo con su lealtad, ella podía tirarlo todo a un lado por sus propios sueños, Percy haría lo mismo por los sueños de los demás, ese sentimiento se trasladaba de uno al otro, enseñándole al muchacho a preocuparse un poco más por sí mismo y enseñándole a ella que había un mundo más allá de su nariz. Había viajado al Olimpo para devolver un rayo, había ido al inframundo a buscarlo, había ido al mar de los monstruos para salvar a un amigo, había sostenido el peso del mundo sobre sus hombros y había visto morir a una cazadora, estuvo allí para ella, había recorrido un laberinto y enfrentado sus miedos, había descifrado los autómatas de Dédalo y tomado un puñal envenenado por Percy, había estado allí para Luke y estaba allí para Percy, Thalía, Grover y su toda su familia, estaba allí para quién la necesitara, porque ella los necesitaba también, aunque aún le costara admitirlo.

-Hola chica lista, ¿todo en orden?- Una sonrisa con patas se le cruzó en el camino, sus ojos verdes mar la miraban curiosos y su cabello negro estaba un poco mojado, debía venir del lago- Pareces ida en tus pensamientos.

-Lo estaba- Sonrió ella, rodando sus ojos.

-¿Y en qué pensabas?- "La curiosidad mató al gato, o en tu caso; al Bacalao", eso le quería decir, en otra ocasión quizá se lo diría- Parecía importante.

-Lo era, cerebro de algas- Ella giró y le dio un pequeño beso en los labios, procurando que nadie los viera- Pensaba en ti.

Hubris, ¿eh? Orgullo, ese era su defecto fatídico, y de alguna manera, por extraño que sonara, le gustaba. Porque estaba orgullosa de ser hija de Athena, de ser inteligente y de ser fuerte, estaba orgullosa de haber sobrevivido a la guerra y de haber superado sus miedos, de haberse sincerado con Percy y de admitir que estaban enamorados uno del otro, estaba orgullosa de haber madurado y por contradictorio que sonara; de haberse vuelto un poco más humilde. Porque había cosas de las que valía la pena estar orgullosa.