~Flashback on~
Cuando despertó tenía un brazo amarrado a una pared, estaba prisionera, no la habían matado como ella creyó. Miró a su alrededor y vio una antorcha encendida, entonces escuchó unos suaves pasos acercándose.
-Así que por fin despertaste. Mi nombre es Renamon, y estás en el castillo de los ángeles. Te atrapamos hace tres días. No te matamos porque no opusiste resistencia al momento del ataque –Dijo el zorro con mucha calma.
-¿Por qué estás acá? ¿Vienes a matarme?
-No, nadie va a matarte hoy. Vine a entregarte esto –Abrió su pata y en ella había un anillo dorado –Tú no eres un ángel caído como los demás, de eso estamos seguros. Ophanimon y Seraphimon vieron algo en ti. Algo bueno.
-¿Algo bueno? ¿Es que no me has visto? ¡SOY UN ÁNGEL CAÍDO! ¡UN DEMONIO!
-Lo sé, lo sabemos, todo el mundo lo sabe. Pero…
-¡PERO NADA! –Gritó LadyDevimon antes de ponerse a llorar.
-Este anillo te mantendrá como ángel en cuanto lo tengas puesto. Pero sólo en el exterior, tú haces el resto. ¿Lo quieres o no? –LadyDevimon asintió temerosa –Entonces ve a tu forma anterior, ponlo alrededor de tu cola y comenzarás a sentir el poder de los ángeles. Será instintivo, tendrás los poderes correspondientes a tu etapa, y serás… Bueno, serás un ángel –Renamon entró a la celda donde ahora había un gato negro, le entregó el anillo y en un pestañeo, se oyó una fuerte explosión más arriba -¿Qué demon…?
BlackGatomon se puso el anillo y una luz blanca le rodeó y cambió su color a blanco. Renamon se convirtió en un zorro de 9 colas. Kyubimon.
-Ven, es probable que te necesitemos –Gatomon se subió a su lomo y juntos subieron a la superficie.
Su corazón palpitaba rápido, era un ángel y debía luchar con ellos por primera vez.
-No estés nerviosa, es probable que no haya pasado nada.
-No es eso, yo reconozco esta destrucción… Los demonios se dieron cuenta...
~Flashback off~
Angewomon se quitó el casco y comenzó a llorar. Lo arrojó lejos e impactó con un árbol. Beelzemon apareció y vio a su ángel llorando.
-Te dije que no me siguieras -Dijo el ángel fríamente
-Ven acá.
-¡Yo ya no sigo tus órdenes! -Grito Angewomon -¡Ni las tuyas ni las de...!
-¿Ya no sigues mis órdenes? ¿Angewomon que pasa contigo?
-¿No me reconoces verdad? -Angewomon de transformó en Gatomon y luego se quitó el anillo, su color cambió a negro y pronto volvió a transformarse en un ángel, esta vez era un ángel negro, con alas de murciélago y un fantasma que venía unido a su ropa. Su cara estaba cubierta esta vez por una media máscara que mostraba sus ojos color carmesí y dejaba sus labios negros descubiertos. A pesar de que había pasado mucho tiempo, Beelzemon recordó de inmediato a la chica del castillo, aquel demonio que tenía el alma más pura de todas, aquel demonio al que había protegido tantas veces, recordó aquella expresión de miedo que había visto tantas veces, que él había inspirado tantas veces, recordó también aquellos ojos como rubíes que parecieron siempre tan sinceros, ahora parecían tristes, lejanos. Parecía una mujer, pero era una niña, una niña asustada que quería volver a su hogar, pero no tenía uno, no ahora ni antes. -Ahora... ¿Te acuerdas de mí?
-Yo... Tú... Nosotros...
-Ahora si te acuerdas...-Volvió a su forma de gato y se puso el anillo, todo era como antes. Beelzemon seguía perplejo y sin entender qué pasaba.
El demonio abrazó al gato y este soltó unas lágrimas que hicieron que el demonio lo estrechara aún más. "Oh Angewomon, yo te hice tanto daño... Me faltará vida para pedirte perdón por todo lo que he hecho..."
Caminaron de vuelta a su campamento improvisado, era casi de noche y estaba empezando a hacer frío, estaban en silencio. Gatomon se transformó en Angewomon, tomó la manta y llenó el bolso de Lilymon con algunas hojas del suelo para simular una almohada. Beelzemon encendió una fogata y se sentó alrededor de ella, mientras el ángel juntaba unas hojas para hacer más blando el suelo.
-Beelzemon… -El ángel dudó unos segundos antes de continuar -¿Estás seguro de que quieres seguir con esto? Es decir… Ahora que sabes todo de mi…
-Ángel, te prometo que no volverás a pasar por lo que pasaste en el castillo,
Se quedaron un rato frente al fuego, no se decían nada, pero sus manos jugaban y luego se entrelazaban, Angewomon se sentía liberada al confesarle parte de la verdad a Beelzemon, todo el tiempo que habían escapado de los ángeles y los demonios le había ayudado a confiar más en él, y estaba lista para dejar el pasado atrás… Al menos eso creía.
-Oye, despierta… -Susurró Beelzemon –El fuego está casi apagado y… -Bostezó –A mi también me está dando sueño, ven, vamos –Angewomon asintió y se acomodaron en la pila de hojas que había acomodado antes. Se acostó primero Beelzemon, y luego Angewomon, quien se acurrucó en su pecho y él volvió a cubrirla con sus alas, y luego con la manta. No tardaron mucho en quedarse dormidos.
El amanecer anunciaba su llegada con pequeños rayos de sol que traspasaban los árboles, llenando de luz y calor al demonia y al ángel
-Despierta -Le dijo Beelzemon suavemente.
Angewomon despertó rápidamente, un poco desconcertada al no saber en donde se encontraban. Pero le tranquilizó el hecho de que había dormido increíblemente bien, se sentía cómoda en sus brazos.
-¿Volveremos al castillo? -Preguntó Beelzemon
-No entiendo…
-Te dije que te acompañaría a los mares del sur, pero no me has dicho qué harás después…
-Es que… Yo no sé qué haré después… Está bien, te contaré… Una vez conocí a Taomon, quien se supone que es la líder del oráculo, nadie sabe más que ella, ni siquiera los ángeles o los demonios; entonces me dijo que conocía mi historia, que sabía que era un demonio que cambió de forma... Y las profecías dicen que habrá un demonio redimido que lideraría una gran batalla que cambiaría nuestro mundo tal y como lo conocemos. Ella creía que este demonio era yo, sin embargo dijo que mi futuro tenía tres caminos. El primero sería liderar de esta forma la batalla entre ángeles y demonios. El segundo consistía en ir a los mares del sur, en forma de ángel, para ver a Magnadramon, él sabría qué hacer, porque es un ángel después de todo. Y el tercero, bueno, ese no es oficial, pues lo formé yo al escapar. Pero incluso el destino es incierto, no me aseguró nada y es esto lo que más preocupada me tiene ya que no sé qué haré. He de decir que la idea original era escapar sola, y vivir… Bueno, donde sea…
-¿Hasta que llegué yo? –Preguntó el ángel caído.
-Sí… Dime la verdad, ¿por qué me perseguías?
-A decir verdad, iba a matarte. Lucemon se dio cuenta de que habías escapado y nos mandó a todos los demás a buscarte, decidimos ir al castillo de los ángeles a ver si te había atrapado, debes reconocerlo, no eras muy buena ni luchando, ni escondiéndote ni nada… La cosa es que debíamos ir para ver si estabas por ahí, gran sorpresa me llevé al enterarme ahora que sí lo eras. ¿Recuerdas nuestro primer encuentro? –Dijo con un esbozo de sonrisa.
~Flashback on~
-Vamos Beelzemon, no puedes alcanzarnos –Rió el zorro de 9 colas, con su jinete, Gatomon. Ambos se movían ágilmente esquivando todas las balas de Beelzemon, quien gruñía -¿O es que eres muy lento?
Beelzemon dibujó un pentagrama en el cielo, lo que lanzó llamaradas que impactaron de lleno a Kyubimon
-¡NO! –Gritó Gatomon mientras caía con su compañero, las lágrimas brotaban de sus ojos, había perdido a su única amiga en años-¡BEELZEMON, TE HAS GANADO UN GRAN ENEMIGO!
-¿Qué, un gatito como tú? No me hagas reír –Gritó de vuelta el gran Demonio, mientras se daba la vuelta.
Kyubimon cayó, y antes de que sus datos desaparecieran, le dijo a Gatomon que absorbiera sus datos porque esto iba a ayudarlo. El gato no desobedeció, y ahora que el zorro había desaparecido, se sentía mucho más fuerte. Y entonces pasó.
La luz comenzaba a nacer desde su interior y se reflejaba en el exterior. Creció hasta tener la forma de una mujer de edad adulta, esbelta. Unas alas blancas que estaban completamente extendidas, un cabello rubio que llegaba hasta sus caderas y una cinta rosa que cubría todo su cuerpo.
Con temor de no controlar este nuevo cuerpo, comenzó a elevarse por el cielo, pero con una gracia que no conocía ni esperaba, se sentía tan bien el ser un ángel, como si hubiese pertenecido a este cuerpo siempre.
-¡Beelzemon! –Gritó ella con una voz angelical, completamente diferente a su antigua voz demoníaca.
-Ahora sí estamos hablando, ¿puedes ver algo con ese casco? Está cubriéndote más de la mitad de la cara.
-Tranquilo –Sonrió ella –No necesito verte, con sentir dónde estás me es más que suficiente –Dijo bailando graciosamente a su alrededor.
Beelzemon lanzó sus armas lejos, creyó que una pelea cuerpo a cuerpo sería más justa. Se acercaron, lo suficiente como para besarse, pero eso no estaba nada más lejos de la realidad. Aunque el demonio no sabía quién era ella, los movimientos tan femeninos le recordaron a su demonia favorita.
Cada golpe que Beelzemon lanzaba era esquivado por el ángel, desde lejos parecía un baile, se acercaban lo suficiente y luego se alejaban para esquivar los ataques que lanzaba el otro.
Entonces Angewomon alzó sus brazos y de ellos salió un aro dorado que rodeó al ángel caído, otro ángel lo vio y lanzó su puño certero al tiempo que gritaba Golpe de Fe.
Pero no fue suficiente.
Era un gran demonio, un líder, un golpe así no podría matarlo, sólo debilitarlo un poco, pero lo suficiente como para causar la retirada de los demonios. En ese momento reconoció hasta el mismísimo Lucemon huir del poder de los ángeles. El otro ángel vio sorprendido como sus esfuerzos habían sido en vano y fue donde su compañera ángel.
-¿Tú eres la…? –Sus mejillas parecieron enrojecer.
-Sí, soy yo, pero tranquilo… No te haré daño –Sonrió ella amablemente
-¿Conocías a Beelzemon?
-Más de lo que quisiera admitir, pero sí, como ex ángel caído estaba bajo el mando de Beelzemon, te contaré la historia otro día. –De pronto sonaron trompetas y todos entendieron que debían volver al castillo.
-Ven, debemos volver a reunirnos, este ataque nos tomó por sorpresa, y es probable que no sea el último -La ex ángel caído temió escuchar eso, sabía que era cierto; los demonios no se quedarían tranquilos después de esto, que era a todas luces, una victoria de los ángeles.
Volaron juntos al castillo, y Angewomon sintió a ese Angemon como su amigo, su primer amigo en años de existencia.
~Flashback off~
