.
.
Advertencia del capítulo: (Lenguaje obsceno.)
.
Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen
.
Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización
.
.
Más allá del cielo
.
.
Capitulo 3
.
"Recuerdos"
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
El día había pasado más rápido de lo previsto luego del encuentro con la dulce Hinata. Naruto había tenido la sana intención de hacer una visita a su mejor amigo, sin embargo, al recordar las palabras de Sakura sobre el descanso que debía de tener Boruto durante las primeras semanas de vida, tuvo que reconsiderar la situación y con resignación encaminarse a la casa de su abuela.
El camino de vuelta fue largo y relajado. Naruto se la pasó observando el alrededor con una sensación de paz en el corazón, manejando con cuidado, aspirando con avidez el aroma de otoño y poniendo especial atención a su hijo.
Tras la intervención de la Hyuuga, Boruto se la había pasado tranquilo el resto del camino, de hecho, se había quedado dormido una vez le acomodó en el asiento de bebe, no obstante estaba algo inquieto y tal como Hinata le había comentado, algo mocoso. Al menos podía respirar sin ninguna dificultad, por lo que se encontraba un poco tranquilo, aunque de cualquier manera, tenía que estar pendiente de los moquitos que le corrían por la nariz.
Naruto llegó casi cuarenta minutos después a su casa. El camino en esa ocasión había sido más lento y él lo prefería de esa manera, nunca antes había pensado que disfrutaría tanto de la lentitud en lugar de la velocidad. Pensar en Boruto antes que en él, le había cambiado.
Cuando parqueó el auto lanzó un suspiro antes de salir y encaminarse al lado de Boruto, agarro al bebé con muchísimo cuidado, esperando no despertarlo y luego se encaminó con él hacia la casa. Para aquel entonces era mediodía y el escaso sol apenas se sentía contra su piel. Naruto buscó sus llaves y abrió la puerta. El lugar estaba muy tranquilo y silencioso, lo único que se escuchaba era el ruido proveniente del televisor. El Uzumaki se encaminó por el pasillo entrando a la sala. Tsunade se encontraba en el sillón, muy quieta.
—Vieja... Ten aquí tus llaves — le dijo él acercándose. La mujer ni siquiera se inmutó y Naruto enojado por su actitud de bruja se plantó frente a ella dispuesto a soltarle sus verdades, sin embargo, su sorpresa fue mucha al encontrarla profundamente dormida. La mujer tenía los ojos suavemente cerrados y respiraba lanzando un suave silbido en cada exhalación.
Naruto la observó dejando ir el entrecejo fruncido. Detalló cada rincón de su rostro mientras inspiraba bruscamente encontrando por primera vez algo de la mujer que él había conocido en su niñez y a quien había querido con toda su alma
La expresión de tranquilidad y paz en el rostro de Tsunade era solo un recuerdo del antaño, pero verlo en ese momento revivió algo en él. Sabía que cuando se despertara la mujer volvería a ser el espantapájaros amargado de siempre, pero en aquel momento, por escasos segundos simplemente fue su abuela.
Naruto suspiro sacudiendo su cabeza para despejar pensamientos estúpidos, él no era de los que se revolcaba en la nostalgia y melancolía. No antes y no ahora. Se encaminó hacia su habitación con la intención de acostar a Boruto en la cama. El bebé apenas se removió y siguió durmiendo, Naruto lo puso de lado y le acomodó algunas almohadas acolchonadas en la espalda, luego bajo las escaleras, dejó las llaves del auto en la mesita de centro de la sala y salió de la casa para meter sus compras y dejar el cochecito y el asiento de bebé bajo el porche de la entrada. Tuvo que hacer varios viajes para entrar las bolsas y subir las escaleras llevando todo a su habitación. Se lo pasó alrededor de una hora ordenando las compras, luego cuando su estómago rugió bajo nuevamente con un bote de ramen instantáneo.
Tsunade aún seguía en el sofá profundamente dormida, Naruto solo se detuvo un segundo, meditando profundamente y luego siguió de largo a la cocina. Se preparó el ramen y verificó que todo estuviera en orden antes de salir de la estancia, justo cuando estaba por cruzar el umbral Tsunade apareció. El Uzumaki dio un instintivo paso hacia atrás y solo un gritillo agudo.
—Me asustaste vieja — se quejó chillonamente. La rubia lo observó con los ojos entrecerrados y cansados.
—Sucia has de tener la conciencia muchacho idiota — le gruñó ella antes de adentrarse a la cocina.
Naruto frunció el ceño, apuntó de contestarle una grosería, pero lo medito antes de encogerse de hombros y retomar camino.
—¡Mocoso! — le llamo Tsunade, el Uzumaki se detuvo, solo una vez más antes de voltear hacia su abuela.
—¿Qué quieres vieja? — le preguntó de mala gana.
—Siempre tan maleducado.
—Nadie me ha enseñado de modales.
—Ohh cállate — se quejó Tsunade cruzándose de brazos, luego suspiro —. Hay algunas... Algunas cosas que encontré de cuando eras bebé — indiferentemente desvío la mirada hacia la alacena —. Tal vez las quieras para el bebé molestoso.
—¿Cosas de cuando era bebe? — susurro Naruto consternado.
—Hoy las saque del ático. Estuve limpiando y las encontré en un rincón — le comentó encogiéndose de hombros.
—¿En el ático?
—Si, en el ático... ¿Vas a seguir preguntando estupideces? o ¿vas a querer la maldita ropa de bebé? — estalló Tsunade mirándole ceñuda.
—Vieja amargada... Claro que quiero mis cosas — le contestó Naruto molesto por su constante malhumor.
Aquella mujer no se cansaba de pelear y él tenía que repetirse continuamente que responder a sus provocaciones solo ocasionaría disputas sin sentido.
—Bien... Sígueme.
—¡Espera!... Primero tengo que verificar a Boruto... Te veo en el ático — le anunció antes de subir las escaleras rápidamente.
En cuanto entro a la habitación dejó el bol desechable de ramen sobre el tocador y se dirigió a la cama. Boruto seguía profundamente dormido y continuaba en la misma posición, aún sobraba espacio en la cama, era tan pequeño que ocupaba poco. Naruto sacó del armario algunas sabanas, la temperatura había disminuido con la tarde, arropo a Boruto, verificó que las almohadas estuvieran bien colocadas a su lado, lo que menos quería era que se cayera dormido. Finalmente cuando se aseguró que todo estuviera en orden, Naruto apago la luz, dejó la puerta abierta y se encaminó hacia el ático.
La escalera plegable se encontraba ya bajada, por lo que él solo tuvo que subir las escaleras. La luz estaba encendida, era escasa, pero una gran ventana frontal ayudaba a iluminar la estancia, Naruto tuvo que agacharse para pasar por debajo de un soporte antes de entrar totalmente al ático. El lugar estaba sorprendentemente limpio, seguramente Tsunade se había esmerado en ello, Naruto se acercó a la rubia cuando la localizó en la esquina de la habitación, inclinada sobre una caja.
—Acá esta — susurro ella irguiéndose.
—¿Qué es lo que me darás? — Tsunade volteo hacia él mostrándole un paquete envuelto en bolsas transparentes. Era grande y cuando ella se lo pasó, se dio cuenta que era también pesado.
—También encontré otras cosas — susurro ella bajando la mirada lentamente —. Tal vez se ajusten a ti — le dijo encaminándose hacia la otra esquina. Allí se encontraban varias maletas sobre las cuales había cajas pequeñas.
—¿Qué es? — le preguntó Naruto.
—Cosas viejas pero todavía útiles — le dijo Tsunade quitando lentamente las cajas.
—Bueno — Naruto dudo, no estaba segura que eso fuera de utilidad, pero no quería iniciar una pelea con su abuela, finalmente accedió —. Ya vengo por eso, voy a dejar el paquete a la habitación primero — le dijo antes de dirigirse a las escaleras. Tardo solo un par de minutos en ir y volver, Tsunade ya había apilado contra la pared las cajas pequeñas y en ese momento arrastraba la maleta más grande. Era una valija alta y gorda, notablemente pesada, Naruto se acercó rápidamente a Tsunade para ayudarla, se notaba que se le dificultaba el siquiera moverla.
—Déjame a mí — le dijo con la intención de tomarla de la agarradera. Tsunade se alejó murmurando quién sabe que, entre dientes.
La maleta le llegaba a la cintura, Naruto la levanto solo para medir su peso, no era exageradamente pesada, pero ante el temor de romperla ya que era muy vieja, Naruto se agachó y la cargo.
—¿Hay algo más que llevar Tsunade? — le preguntó antes de salir del ático. La rubia se encontraba inclinada sobre una caja, muy pensativa sobre su contenido.
—No.- fue lo único que respondió al cabo de los segundos. Naruto simplemente se encogió de hombros y llevó la maleta a su habitación. En cuanto entro la dejo de lado y prendió la luz, dio una mirada hacia su hijo, aún dormido, y luego se acercó a la cama y se sentó en el piso apoyando la espalda contra el colchón.
—Veamos qué es esto — se dijo halando el paquete, extendió sus piernas bien abiertas y luego destruyo la bolsa transparente. Dentro habían otros paquetes más pequeños, Naruto los saco todas y los apiló a un lado, luego se propuso abrió cada uno sacando las pequeñas prendas con sumo cuidado. Habían pantaloncillos, sudaderos, camisitas de algodón sin mangas, de manga corta y manga larga, habían también bodies, overoles, suéteres, calcetines y guantes, incluso habían pañales reales. Naruto no pudo evitar sonreír mientras extendía cada prenda y luego la dobla distribuyéndola.
Casi cuarenta minutos después se puso de pie y empezó a levantar todo y ponerlo en el espacio libre del tocador. Esperaría una semana, por seguridad de Boruto y luego iría a la lavandería del pueblo y lavaría todo, para evitar el polvo o cualquier cosa que pudiera enfermar a su pequeño.
—Si hubiera sabido de esto nos habríamos ahorrado algo de dinero Boruto — susurro con una sonrisa resignada —. Tenemos mucha ropa aquí hijo... Solo que no estarás muy a la moda que se diga.
Naruto se acercó al pequeño bebé solo para verificar que estuviera en buena posición, le acomodó las almohadas una vez más y le dio un beso en la mejilla antes de empezar a recoger la basura, mientras tomaba en mano la bolsa más grande, de la cual, había sacado el resto de los paquetes, algo cayó y sonó contra el piso. Naruto bajo la mirada extrañado, para observar un pequeño bulto, se agachó y lo tomo en mano, era un monedero de cuero, dentro del cual había una pequeña cadena de bebe plateada, con un dije de la letra "U", además de una pulsera roja.
Naruto cogió entre sus dedos la cadena, no tenía ningún rayón, ni se encontraba maltratada por lo que debía ser auténtica, acaricio la "U" intentando darle sentido, seguramente se debía a su apellido, era la opción más lógica. La pulsera por su parte era muy pequeña, también era de plata pero tenía pequeñas cuencas rojas, le recordaron al cabello de su madre. Naruto sonrió nostálgicamente mientras se cogió el dobladillo de la camisa y limpiaba ambas joyas. Dejó la cadena sobre el tocador y se acercó a la cama con la pulsera, era tan pequeña que por un momento dudo que le quedará a Boruto, pero se ajustó perfectamente e incluso tuvo que dejar un poco colgando.
Termino de recoger el resto de la basura y después cogió su bote de ramen y se propuso a comer. Media hora después termino, guardo todo y luego se acostó en la cama con cuidado quitando las almohadas y acomodando a Boruto contra su costado, Naruto se puso de lado y acaricio el escaso cabello de oro del pequeño mientras ponía un brazo bajo su cabeza.
Los minutos pasaban y con ellos los pensamientos se arremolinaban en su cabeza. Primero recordó a Yukie y rememoró su relación con ella, había sido bonito en un inicio, hasta que ella se había convertido en una neurótica controladora y había matado el cariño que le tenía, luego cuando Boruto se había colado en sus vidas para quedarse, Naruto había visto una esperanza, saber que Yukie llevaba a su hijo le había hecho tomarle un cariño especial y respetarla más como mujer, ella se encargó de destruirlo, era triste, pero él lo había aceptado.
Siempre había decidido apoyarla, económica y moralmente por Boruto, pero ella ni siquiera lo había apreciado. Naruto enfurecía cada vez que recordaba su sucia insinuación, él que siempre había creído que todo mundo tenía algo bueno, su concepto por Yukie había decaído hasta los suelos, ella había rechazado sin consideración al niño que había cargado nueve meses en el vientre, era una mala persona y solo por las enseñanzas de su padre no se atrevía a pensar algo peor.
Decidiendo que aquello no le ayudaba en lo absoluto Naruto decidió pensar en otras cosas. Necesitaba un trabajo, era lo primero, también quería ver a sus amigos, principalmente a Sasuke, se dijo que lo haría a inicios de la siguiente semana, seguiría el consejo de Sakura, lo que menos quería era hacer algún daño a su bebé.
Se preguntó qué sería de la vida de su mejor amigo, como estaría, que tanto habría cambiado y principalmente, que le habría hecho regresar a aquel pueblo del que tanto había deseado salir desde pequeño.
También pensó en Sakura, en cuán hermosa se veía, en la facilidad con la que había sentido revivir la confianza y la amistad. Pensó en su bebé, estaba feliz por ella, realmente lo estaba, pero le preocupaba la tristeza que la había embargado cuando él le había preguntado por el padre de su niña, Naruto no pudo evitar indagar sobre ello, las posibilidades eran muchas, dudaba de alguno de los chicos de su grupo, no se imaginaba a Sakura con ninguno de ellos, tal vez se trataba de alguien que había llegado al pueblo luego de que él se fuera. Naruto se prometió conseguir su nombre y darle una paliza por haber dejado a su amiga.
Finalmente sus pensamientos se desviaron al resto de sus amigos, se preguntó qué habría cambiado, como serían sus vidas, si habrían logrado sus sueños, y luego vino a su mente la imagen de Hinata.
-Hinata Hyuuga.- saboreo el nombre pensativamente.
Era una chica sencilla, dulce y amigable, era muy hermosa y Naruto no pudo evitar recordar sus labios sonrosados y sus curvas.
-Céntrate.- se dijo-. No estás para eso Naruto... Eso ya pasó.
Sin embargo no pudo evitar seguir pensando en ella, era linda con sus ojos luminosos y su cabello brillante, también le gustaba su sonrisa y la manera tan hermosa en que había estado con su hijo entre sus brazos. Luego recordó al chico que la había llamado y no pudo evitar fruncir el ceño. Se preguntó quién sería, la opción más obvia era que fuera su novio, no sería raro dado lo bonita que ella era, pero no pudo evitar sentir algo de decepción.
-Además ella jamás se fijaría en mí... No tengo futuro, ella en cambio...
Con aquella verdad dicha, Naruto solamente suspiro y decidió volver a la realidad, cogió su teléfono del bolsillo de su pantalón y verificó sus redes sociales, no era un persona extraordinaria popular, pero al ser tan amigable tenía muchos de los que se podrían considerar amigos que ya preguntaban por él.
Se lo pensó por varios minutos pero al final se dijo que muy a su pesar la mejor opción de momento era cerrar todas las redes sociales, era lo más saludable y recomendable. Nadie debía saber de él, ni debían sospechar donde se encontraba, la única persona en la que confiaba fuera de Konoha era en Gaara, por él pondría las manos al fuego y sabía que era recíproco, por lo que mejor desaparecería del mapa. Naruto tardó solo unos minutos en cerrar todas las cuentas sin darle un visto a ningún mensaje, luego busco sus canciones favoritas y las reprodujo en una lista dejando el teléfono de lado.
Con una mano ya libre, acaricio la suave cabeza de Boruto mientras se dejaba ir entre las letras melancólicas y el suave aroma que su cuerpecito desprendía. Poco después se durmió.
[...]
Naruto se despertó con ganas de ir al baño. El sueño era mucho pero la necesidad lo era más, por lo que perezosamente abrió los ojos. El lugar estaba en penumbras y hacía frío, sus párpados pesaban y ardían, afuera había solo silencio y por un momento no supo dónde estaba.
Tardó unos segundos en recordar todo e inmediatamente busco a Boruto a su lado, el bebé estaba boca abajo con una manta cubriendo su cuerpecito, extrañado Naruto se levantó y encendió la luz, dirigió la mirada a su hijo solo para comprobar lo que había sentido, se dijo que seguramente dormido había hecho aquel logró y acomodo algunas almohadas en la orilla antes de ir al baño.
Rato después volvió a la habitación, verificó que todo estuviera en orden y se sentó en la cama cogiendo su celular en mano. Una lucecita llamó su atención, había un mensaje entrante, era de Kiba y él le preguntaba acerca de cuándo se reunirían. Naruto le escribió informándole que tal vez en unas cuantas semanas, que tenía que buscar a alguien que cuidara a Boruto, Kiba no tuvo problema y de hecho le dijo que llevará el bebé a la reunión, que todo mundo se moría por conocerlo. Finalmente quedaron en verse el viernes en dos semanas y tras algunas palabras triviales se despidieron. Naruto sonrió mientras dejaba el celular de lado.
Luego de lavarse la cara y de la conversación el sueño se le había esfumado, pensativamente observó la puerta de la habitación, no supo cuantos minutos estuvo así, pero reaccionó cuando su mirada se desvió a la maleta que se encontraba aún al lado de la puerta.
La vieja Tsunade no le había dicho nada sobre su contenido, Naruto dudaba acerca de abrirla, pero la falta de tener algo que hacer al final le hizo decidir. Se acercó a la maleta, la cogió y la llevó consigo hacia la cama, luego la puso frente a él, en el piso y se cruzó de piernas aprovechando que se había puesto un pantalón deportivo, para así abrir la maleta. El contenido llamo mucho su atención y curioso lo recorrió con la mirada sin hacer ningún movimiento, luego de un par de minutos accionó. Sus manos temblorosas sacaron la primera prenda, era ropa también, pero era una que él si recordaba, era la ropa de su padre.
Lo primero que saco fue un pantalón azul de mezclilla, en aquel entonces, el favorito de Minato pues su esposa lo había escogido especialmente para él, luego le vino la camisa azul también, era de manga corta, que complementaba el conjunto que su padre se ponía casi todos los fines de semana. Naruto acaricio la camisa con nostalgia, recordando momentos felices, como cuando su padre buscaba una nueva actividad para los días libres, como llevarle al parque, de picnic, al gran lago de Konoha o solo a caminar por el bosque, también recordó su olor a sándalo y madera, e inclinó el rostro para hundirlo en la tela de la camisa. Naruto olió a ropa guardada y detergente, pero aun así por un momento se sintió como si tuviera diez años y se encontrará en los brazos de su poderoso e invencible padre.
Dejó la prenda de lado con una sonrisa y siguió sacando ropa, habían más pantalones, algunos informales, otros de vestir; habían todo tipo de camisas, algunas bermudas y suéteres, ya casi llegando al final de la maleta encontró una chaqueta de cuero negra, la sonrisa en su rostro se extendió, era la chaqueta cara que su padre había comprado a escondidas de su madre, lo había hecho con el afán de volver a sentirse joven y estar a la moda, Naruto rió cuando recordó la primera vez que la había visto, su padre le había hecho prometer que nunca le diría a Kushina sobre la chaqueta, no hasta que él reuniera el valor suficiente para hacerlo.
El Uzumaki suspiro, ante los maravillosos días del pasado mientras se ponía la chaqueta. Era de su talla, le quedaba perfecta y se abrazó a ella con una sonrisa, luego siguió con las prendas, todas eran de su padre, hasta que al final se encontró con un paquete negro, curioso lo levanto, hizo de lado la maleta y lo puso en el piso, empezó a desenrollar la cinta y destruyo la bolsa, su cuerpo se tensó cuando vio el contenido.
Un gemido hizo eco en la habitación, tardíamente noto que él lo había emitido. Con las manos acaricio la suave tela de algodón, la tomo entre sus dedos y extendió la prenda, sus ojos recorrieron el verde pulcro y prontamente su mirada se nubló, Naruto hundió el rostro en la tela aspirando su aroma, la acaricio con las mejillas y frente la suavidad bienvenida y las lágrimas no tardaron en hacer su aparición.
—Mama — susurro abrazándose fuertemente al vestido.
Había sido el favorito de Kushina. Era suave, fresco y sencillo, hasta las rodillas, sin mangas y tan verde como las hojas de los árboles. Su madre lo amaba, se lo ponía cada que podía sin importar la ocasión. Naruto se despegó de él con una sonrisa, limpiándose las mejillas. Dobló la prenda con delicadeza, la puso sobre la cama y siguió verificando la maleta, dentro estaba vacía, pero las bolsas frontales tenían otros paquetes más pequeños. Eran tres, uno enrollado en papel negro, y dos monederos grandes. Dentro del paquete negro habían relojes, pulseras y cadenas de hombre, Naruto los saco con cuidado y los verificó, era cuatro relojes, un estaba quebrado, otro se había detenido y los dos restantes estaba en perfecta condición, estaban todos impecables, eran de marca y con cuidado los dejo en la cama mentalizándose a llevar los dañados a reparar. Las pulseras era solo tres, una estaba oxidada, las otras estaban en buen estado al igual que las tres cadenas de plata.
Naruto dejó todo sobre la cama y agarro el primer monedero, dentro habían joyas de mujer, las de su madre, cerró el paquete y lo puso sobre la cama mientras sonreía, guardaría cada cosa con cuidado y devoción. Luego siguió con el otro monedero de cuero negro, dentro de este había un reloj de bolsillo en color dorado, sorprendido Naruto lo tomo con delicadeza y empezó a examinarlo, era de su abuelo Jiraiya y con el ceño fruncido se preguntó porque Tsunade lo había dejado allí, si era una de las joyas más preciadas de su esposo, el Uzumaki lo dejo sobre la cama también y siguió sacando el resto del contenido.
Habían algunas monedas y un broche de una libélula, también había otro reloj de hombre y una cadena con un dije de una rosa, Naruto jamás había visto esos objetos y empezaba a sospechar cuál era su procedencia. Al final encontró otro pequeño monedero dentro del que registraba, el rubio lo abrió con cuidado y dejo caer el contenido en la palma de su mano libre, eran dos anillos, una de mujer, el otro de hombre. Pensativamente observó las sortijas, eran de oro, dos alianzas sencillas y hermosas, eran los anillos matrimoniales de sus padres y él aún no podía creer que las tuviera consigo.
Pasó varios minutos pensando y recordando, los anillos eran demasiado valiosos e importantes por lo que los guardo con cuidado y cerró el pequeño monedero poniéndolo sobre la cama, al igual que el resto de los objetos, luego se levantó. Cerró la maleta, la puso en una esquina de la habitación y empezó a probarse las prendas de vestir de su padre; sorprendentemente todas le calzaron a la perfección, Naruto las doblo y acomodo en un lado del armario al igual que el vestido de su madre, tendría que hacer un viaje a la lavandería cuando antes, la ropa de su padre le había llegado como caída del cielo ya que no había traído muchas prendas para él.
Naruto acomodo las alhajas dentro de las primeras gavetas del tocador y finalmente se sentó en la cama para descansar. Observó un punto fijo de la puerta y se deshizo en recuerdos y pensamientos.
Cuando finalmente dejo aquello de lado, se levantó y cogió una toalla saliendo de la habitación, no sin antes verificar que Boruto aún durmiera.
Se dio un baño tranquilamente, lloro un poco bajo el chorro del agua, pensó miles de cosas y batalló miles de veces con las memorias. Media hora después volvió a la habitación, Boruto estaba despierto gorgoteando. Naruto se acercó a él rápidamente y le dio un beso en la frente. Verificó que el bebé no tuviera el pañal sucio, le cambio de ropa por una linda pijama de zorritos y luego se puso ropa antes de acostarse a su lado. Puso a Boruto sobre su pecho desnudo, boca abajo, el bebé trato de levantar el rostro y le observó a los ojos, Naruto sonrío y le acaricio la espalda, Boruto babeo, paladeo y se metió el puño en la boca, el Uzumaki lo observó pensativamente y luego se levantó de la cama llevándolo consigo.
—Seguramente tienes hambre ¿eh? — dijo sacando de la pañalera los únicos dos biberones que ya había esterilizado y la leche en polvo. Dejo a Boruto en la cama, lleno las mamilas hasta el tope usando las botellas de agua que había comprado, luego con ambas en manos cogió al pequeño y salió de la habitación, afuera estaba silencioso y oscuro.
Preparo los biberones y volvió a la habitación rápidamente, luego se acostó con Boruto en la cama y le dio el biberón, el bebé lo engulló efusivamente y cuando termino Naruto le saco los gases palmeándole la espalda. Luego de que lo limpiara nuevamente el rubio se sentó en la cama con las piernas extendidas y la espalda contra la pared, tomo a Boruto entre sus brazos, lo arrullo contra su pecho y luego empezó a tararear mientras lo mecía lentamente, Boruto solo observaba su pecho mientras se chupaba el meñique.
Lentamente Naruto se fue agotando, el bebé estaba tranquilo pero más despierto que nunca y tardo una hora en que se durmiera. Esa noche Boruto se despertó a las tres y media de la madrugada, el Uzumaki le dio el segundo biberón, reprodujo por internet la canción de cuna, le cambio el pañal y Boruto se durmió a las cinco de la mañana, no lloro mucho y Naruto empezó a agarrarle el ritmo.
Ese mismo día se levantó a las nueve de la mañana, estaba cansado, lo admitía, pero se sintió mucho mejor que el día anterior. Luego de tomar un relajándote baño, Naruto bajo con el bebé para prepararle un biberón. Mientras descendía las escaleras, se fue mentalizando acerca a mantener la paciencia en caso de que su abuela, al igual que siempre, quisiera discutir por cosas sin sentido.
Tsunade no estaba a la vista cuando entro a la cocina, Naruto puso el biberón con agua en el microondas y luego sentó a Boruto sobre el lavabo mientras se inclinaba, le empezó a besar las mejillas y termino tonteando con él, Boruto le sonrió por primera vez, Naruto dudaba que siquiera supiera quién era él, pero realmente alegro su corazón el ver aquel gesto.
Lo arrullo entre sus brazos mientras se erguía, sobre el lavabo había una ventana, no había señal alguna de la vieja Tsunade por ninguna parte y Naruto pudo ver que la camioneta aún estaba estacionada por lo que la anciana debía encontrarse en aquella casa. Termino de preparar el biberón, verificó que estuviera a buena temperatura y mientras salía de la cocina, Tsunade apareció frente a él.
—¡Vieja!... Me diste un susto de muerte — soltó Naruto agitado. La rubia le vio con los ojos entrecerrados, muy malhumorada y luego bufó entre dientes.
—Eres un marica — se burló con cinismo. Naruto enrojeció al escucharla. Esa mujer con pocas palabras podía hacer florecer un mal humor que pocas veces él solía tener. Abrió la boca, dispuesto a decir algo, pero la cerró al recordar que solo iniciaría un duelo de palabras sin sentido. Se encogió de hombros intentando aparentar una tranquilidad que no sentía y siguió su camino hacia las escaleras.
—¡Mocoso! — le llamo Tsunade entre dientes.
—¿Y ahora qué quieres vieja?... Si es para insultarme entonces mejor déjalo — Naruto la observó con cansancio.
Tsunade se encontraba al pie de las escaleras con los brazos cruzados, su mirada estaba firme en él y sus ojos suspicaces le observaban fijamente.
—Hay algo que... Algo que tienes que ver — soltó ella en voz baja. Naruto suspiro.
—¿De qué se trata?
—Es algo de tus padres — le comentó impersonalmente.
El Uzumaki sintió una presión en el pecho. Sus ojos se abrieron ligeramente y la emoción se reflejó en su mirada.
—¿Si?... ¿Qué es? — le preguntó intentando sonar firme, su voz temblaba un poco.
—Deja de hacer tantas preguntas — Tsunade dejó salir su renovado malhumor —. Ve a darle de comer al bebé y luego baja y ve al garaje — le dijo antes de dar media vuelta y encaminarse a la cocina.
Naruto en esa ocasión no dudó en hacerle caso, rápidamente subió a su habitación, le dio de comer a Boruto y le saco los gases, le quitó la pijama, le puso un fresco pantalón y una camisa de mangas largas y luego lo acostó en la cama. Desayuno pensativamente y dado que Boruto no se durmió bajo con él con destino a la cocina, Tsunade no estaba allí por lo que se dirigió al garaje como ella se lo había prácticamente ordenado.
La puerta del garaje estaba abierta y Naruto se acercó curioso, pero Tsunade apareció antes de que siquiera viera que había dentro.
—Pon al bebé en el cochecito — le ordenó señalando hacia la entrada de la casa, donde estaba dicho objeto.
Naruto murmuró entre dientes mientras se dirigía hacia él. Un par de minutos después se acercó al garaje.
—Deja al bebé allí — le dijo Tsunade cuando se puso bajo techo —. Ponle los seguros al coche — Naruto la observó sin comprender —. Cerca de las llantas hay unos seguros, empújalos con el pie, para que el coche no se mueva.- el Uzumaki siguió las instrucciones y luego se acercó con ella hacia el garaje.
La mayoría del espacio lo ocupaba un objeto grande, recubierto por una polvorienta manta blanca gigante. Por la silueta no le fue difícil deducir que se trataba de un auto, justo cuando le iba a preguntar qué tenía que ver aquello con él, Tsunade quito de un fuerte jalón la tela.
Naruto observó sorprendido el vehículo. Los recuerdos vinieron y por un momento el tiempo se detuvo. Se acercó lentamente al auto y lo acaricio.
—Cómo es que... Como es que...
—Yo lo tenía asegurado — soltó Tsunade observando el objeto con indiferencia.
—¿Tú?... Pero papá...
—Eran cosas entre tu padre y yo... Luego del accidente, del funeral y todo, fui a buscar el auto, llame al seguro y pedí que lo repararan. No era que quisiera tenerlo, pero...— suspiro —. He querido deshacerme de él por mucho tiempo y aquí está... Tiendo a guardar cosas inservibles — le comentó seriamente.
Naruto ni siquiera la miró, su mirada estaba fija en el auto frente a él, aún no podía creer que lo estuviera viendo, recordó la primera vez que su padre lo llevó a casa, les había llevado a ellos a dar un vuelta por el prado para probarlo, tenía muy buenos recuerdos entorno a aquel vehículo, pero también había sido donde sus padres habían muerto y eso trajo una expresión de seriedad a su rostro.
El accidente no había sido provocado por el auto, eran del tipo de accidentes que a pesar de dolorosos, se dan comúnmente. En una noche lluviosa, su padre iba manejando tranquilamente, la carretera estaba sola y oscura, pero él, cuidadoso como siempre, iba a una velocidad media. Otro auto derrapó y chocó contra ellos, el carro a sí mismo perdió el control e impacto brutalmente contra un poste de luz, eso era lo que decía el dictamen policial.
El dolor vino con los recuerdos, Naruto se había negado a ver los cuerpos de sus padres durante el funeral, él tenía en su memoria sus rostros felices, sus sonrisas, sus expresiones de vida, no quería manchar esos recuerdos con la realidad de sus muertes, por lo que con dolor se había alejado de ellos pidiéndoles perdón por no tener la fuerza suficiente para decirles adiós por última vez.
Volvió al presente con una mirada fija en el vehículo, varios segundos después Tsunade le distrajo.
—No sé qué quieras hacer con él, era de tu padre y ahora es tuyo — le dijo la rubia, Naruto la observó y atajó en el aire unas llaves.
—La matrícula está dentro... El auto funcionaba perfectamente cuando me lo entregaron, pero como ves, se ha deteriorado con los años — soltó Tsunade antes de salir de la garaje y entrar a la casa.
Naruto observó el auto por varios minutos más repasándolo. La pintura estaba desgastada en varias áreas y estaba muy polvoriento por dentro, los focos frontales estaban manchados, pero por lo demás el auto parecía en perfectas condiciones.
Pensó en qué hacer con él, por una parte tenía un valor sentimental inmaculado, por otra revolvía dentro de él todos los recuerdos dolorosos. Suspirando Naruto apretó entre sus manos las llaves y luego las guardo en el bolsillo de su pantalón, se acercó a Boruto y lo llevo en el coche hasta la puerta, lo dejo bajo techo, tomo al bebé y subió a su habitación.
Ese día se la pasó con su pequeño, Boruto estuvo muy despierto durante la mañana, Naruto se dedicó a jugar con él, dado lo limitado de los movimientos del bebe, aquello fue un logro, pero río mucho y se la pasó muy bien, luego del almuerzo y del tercer biberón del día, Boruto se durmió, el Uzumaki puso una canción de cuna a reproducir y sin darse cuenta el también sucumbió al sueño.
Despertó a las tres de la tarde. Apenas había sol, estaba muy fresco y Boruto aún seguía durmiendo. Naruto se puso a pensar mientras observaba el techo. Desde el embarazo de Yukie se había vuelto una persona muy pensativa, evitaba pensar en el futuro, aun cuando era inevitable, pero mayormente se preguntaba si podría lograr ser tan buen padre como lo habían sido los suyos, era atemorizante saber que alguien dependía totalmente de él, pero al mismo tiempo era la sensación más bonita del mundo.
Pasó media hora antes de que se levantara y se llevará al bebé dormido con él. Bajo las escaleras, Tsunade estaba dormida frente al televisor encendido, Naruto siguió de largo y salió de la casa.
El cielo estaba despejado, pero había algo de viento. Naruto puso a Boruto en el cochecito, lo arropó con una manta gruesa que había llevado consigo, luego se dirigió al garaje. Dejo al bebé a un lado de la puerta, bien asegurado y se acercó al auto, mientras lo abría, fue repasando que estaba mal, todo se veía en buena condición, pero faltaba evaluar la situación a la hora de encenderlo.
El auto hizo un ronroneo fuerte en cuanto prendió el motor, Naruto quito el freno y saco el vehículo del garaje estacionándolo cerca de la casa. El auto temblaba un poco más de lo normal, recalentó en cuanto lo encendió, la llanta trasera derecha estaba ponchada y la alineación estaba mal, también estaba muy seguro que había algo malo con el motor.
Naruto había trabajado a sus diecisiete en un taller automotriz, había aprendido mucho allí y no tuvo problemas en identificar los problemas que tenía el auto. Se puso a trabajar, hasta que el clima empezó a descender considerablemente, sucio como estaba tuvo que llevar el cochecito bajo el techo de la entrada principal, entrar para lavarse las manos y volver por Boruto.
[...]
Dos días después el auto funcionaba casi al cien por ciento, Naruto tenía que ir al pueblo por unas piezas para hacer los trabajos finales. Eran las tres de la tarde, Boruto estaba muy concentrado en un patito de hule que intentaba sostener entre sus dedos con sus limitados movimientos, para meterlo a su boca y babearlo. Se encontraba en el cochecito, bajo el techo del garaje.
Naruto dio una mirada hacia él mientras se limpiaba las manos llenas de grasas con un viejo y sucio trapo.
—Ya casi está — se dijo a sí mismo mirando su obra, el auto estaba en perfectas condiciones, aparte de las piezas que debía comprar, lo único que faltaría era llevarlo a pintar, una capa de pintura bastaría, además de que tenía que comprar una llanta de repuesto. La que tenía era la anterior y por seguridad no podía darse el lujo de no tener una.
Mientras meditaba acerca de la lista, Naruto escucho a lo lejos como un carro se acercaba, curioso se preguntó quién sería, aquella era la única casa en la zona. En segundos un auto negro salto a la vista, tenía los vidrios polarizados por lo que no pudo saber quién era el conductor. El auto se dio un giro parqueándose a un lado del suyo. Era un turismo negro, de un modelo reciente.
Las alarmas en su cabeza se encendieron, ninguna persona, en un carro como aquel, entraría a ese lugar sin una buena razón, el primer pensamiento fue que aquel sujeto fuera el tío de Yukie, el instinto le pidió correr, pero era demasiado tarde, ya le habían visto y se negaba a actuar como un cobarde.
La puerta se abrió lentamente, Naruto se limpió las manos hasta tenerlas pulcras mientras fijaba una mirada insolente en el vehículo. La manta cayó de sus manos cuando la persona finalmente salió y se irguió. Por varios segundos el Uzumaki apenas tuvo conciencia de su alrededor.
—Así saludas a un amigo — dijo el personaje con sorna y cinismo. Naruto se rió.
—No puedo creerlo — susurro sintiendo un nudo en la garganta, se acercó rápidamente al chico y lo abrazo con fuerza sin importarle cualquier protesta. Por esa ocasión a Sasuke Uchiha no le importo.
—¿Cómo estas viejo amigo? — le pregunto el moreno palmeándole la espalda. Naruto se alejó con una sonrisa
—Bien, bien... ¿Y tú? — se rió —. No puedo creer que esté aquí, te creí muy lejos de este lugar.
—La vida da muchas vueltas... Los planes cambias y con ello los sueños — le dijo Sasuke sabiamente sonriendo de lado, Naruto le dio la razón.
—Ni me lo digas, lo sé mejor nadie — se alejó de él varios pasos —. Ven... Te voy a presentar a alguien — le dijo caminando hacia el garaje. En cuanto se acercó al cochecito, Boruto dejó el patito de hule de lado y lo observó gorgoteando. Naruto lo tomo en brazos.
—Así que es cierto.
—Este es mi hijo... Boruto Uzumaki — se lo mostró con una enorme sonrisa. Sasuke miró al niño fijamente antes de asentir.
—Es idéntico a ti — le dijo con seriedad.
—Eso me han dicho... Y dime ¿que ha sido de tu vida? ¿Cómo es que al final terminaste en este pueblo? — le preguntó mirándole fijamente. Sasuke se encogió de hombros y suspiro.
—Es una larga historia — le comentó él.
—Alguien también me dijo eso — Naruto se acordó de Sakura —. De cualquier manera tienes tiempo ¿no?
—Vine aquí para saber de ti luego de que me entere que volviste... ¿qué crees tú?
—Que me extrañabas — se burló Naruto con una sonrisa.
—Ya quisiera... Vine por el niño únicamente, pobre con el padre que se carga — se mofó también el Uchiha.
—Eres malo teme...
—Tú te lo buscaste dobe
—Ven... Sentémonos por allá — le dijo Naruto señalando hacia la casa. Sasuke lo siguió sin protestar y ambos se sentaron en el porche. Naruto acomodo al bebé entre sus piernas, con la espalda contra su pecho.
—¿Qué hiciste todos estos años? — le preguntó el Uzumaki.
—Pues... Estudiar, trabajar con mi papá, pelear con Itachi... Lo de siempre — susurro Sasuke con la mirada fija al frente. Se encontraba muy pensativo y Naruto observó que también estaba más expresivo.
En el pasado, a pesar de que Sasuke era su mejor amigo, con dificultad le sacaba algunas palabras pues era un niño demasiado serio y taciturno, el Sasuke de ahora era una persona más comunicativa, Naruto se preguntó qué pudo haberlo cambiado.
—Me imagino... Aunque en estos tiempos también te imagine fuera de este lugar, lo soñaste por mucho tiempo.- le dijo.
—Al igual que tú... Por eso te fuiste.
—Eso fue luego de la muerte de mis padres.
—Lo sé... ¿cómo te fue?... Deje de saber de ti hace mucho — soltó Sasuke dándole una sola mirada de soslayo antes de seguir viendo al frente.
—Lo siento — Naruto realmente se arrepentía por haberlos dejado de lado a todos, había sido un egoísta —. Nada lo justifica, pero si sirve de algo, los extrañe — susurro por lo bajo. Las palabras tal vez eran cursis, pero habían salido de su corazón.
—Suenas como un gay — se burló Sasuke sin humor. Naruto sonrió, sabiendo que en realidad no se mofaba de él.
—Pero es cierto — el Uzumaki suspiro —. Fui a Tokio, es tan diferente... Me costó adaptarme, muchas veces estuve tentado a regresar, sentía que no encajaba, pero... Al final de todo me quede por cambiar de ambiente, por alejarme y por cumplir tu sueño — se rió —. Sé que suena estúpido, siempre estuve seguro que tú podías...
—Si lo hice — le dijo Sasuke. Naruto frunció el ceño.
—¿Como? ¿Y qué haces aquí entonces?
Sasuke suspiro y bajo la cabeza sobando su frente contra su rodilla. Naruto lo observó fijamente decidiendo darle su espacio. Algo muy fuerte debió haber pasado para que Sasuke se decidiera a volver y dejar de lado su sueño de vida.
—Luego de que te lo de tus padres y de que te cambiarán de escuela... Todo cambio — empezó Sasuke seriamente, levanto la mirada y la fijó en las hojas que se encontraba en el suelo. Los recuerdos volvían y con ello los sentimientos —. La escuela era aburrida, todos estaban tan tristes y te extrañaban — a Naruto el escuchar eso le provocó también desolación.
—Todos empezaron a actuar extraño con el paso del tiempo, creo que es natural, crecimos... En el colegio todo se volvió diferente, las personas eran diferentes... Éramos solo Sakura y yo, ella se aferraba mucho a mí, creo que te extrañaba también — Naruto sonrió suavemente —. Empezamos a sufrir la pubertad, suena estúpido ahora que lo digo — se rió sin humor —. Un día Sakura me confesó que yo le gustaba...
—¿En serio? — el Uzumaki se mostró sorprendido
—Esa fue la misma pregunta que yo me hice... Perdón por no decírtelo en aquel entonces.
—No importa — Naruto se encogió de hombros tranquilo, era una sorpresa para él, nunca había sabido de eso hasta ahora.
—Bueno... Sakura era mi mejor amiga, yo la apreciaba, pero solo de esa manera, me dolió rechazarla pues lo que menos quería era alejarla, pero igual ella tomó la decisión... Sakura intentaba actuar igual que antes pero ya no podía y yo realmente no sabía cómo hacerla sentir mejor. En segundo curso conocí a Kohana ¿la recuerdas? — Naruto asintió —. Bueno tú sabes la historia, nos hicimos novios y Sakura se alejó definitivamente entonces — Naruto asintió comprendiendo perfectamente, le dolía escuchar eso, el cómo sus amigos se habían alejado y él ni siquiera lo había notado aun estando allí, imaginarse el dolor de Sakura y la confusión de Sasuke.
—En tercer curso ella empezó a salir con un chico, se llama Sasori — Sasuke apretó los puños.
Naruto no lo noto pues en ese momento pensaba que aquello había sucedido en el año en que él se había ido.
—¿Sasori?
—Si... Sasori Akasuna — dijo Sasuke despectivamente
—¿No es el chico que iba un año arriba de nosotros? ¿El estúpido que nos molestaba en el recreo? — le preguntó Naruto con el ceño fruncido. Sasuke asintió.
—Si
—¿Qué demonios hacía Sakura con ese estúpido hijo de puta?
—Yo también me moleste y se lo pregunte... Ella me dijo que Sasori era un chico muy bueno, que la quería y que gustaba de ella... Me enojé mucho y le recordé todo lo que nos había hecho, pero Sakura alegó que eso era pasado.
—¿Así que el bebé que espera Sakura es de
—¡NO! — soltó Sasuke, Naruto se sobresaltó por su arrebato
—¿Qué te pasa? — le preguntó con el ceño fruncido.
—No he terminado aún.
—Bien — susurro el rubio extrañado.
—Sakura se distanció aún más, yo trataba de acercarme a ella, pero siempre el maldito de Sasori estaba de por medio, como una maldita sanguijuela, no se despegaba de su lado ni por un segundo. Para entonces yo ya había terminado con Kohana — Naruto se preguntó qué relevancia tenía aquello pero optó por seguir callado y dejarlo terminar —. Y yo... Yo empecé a sentir cosas.
—¿Como? ¿El qué?
—Sakura se alejó y yo... Empecé a desear tenerla cerca — susurro quedadamente —. Hubo un día en que el profesor de Historia nos dejó un trabajo en pareja, a mí me tocó con Sakura. Decidimos ir a casa de ella, nuestra relación era tensa por lo que al inicio fue muy incómodo, pero al final nos incorporamos muy bien y por un momento fue como antes. Ese día Sakura me pregunto qué nos había pasado... Yo le dije que las personas cambiaban, ella solo sonrió y me dijo que desearía que todo fuera como antes — Naruto observó a Sasuke notando el sentimiento en su voz
—¿Y tú qué sentiste Sasuke?
—Yo también quería que las cosas fueran como antes y se lo dije. Ese día nuestra relación empezó a cambiar, no era como en la escuela, nosotros éramos ya diferentes pero... Se sentía bien de cualquier manera, sin embargo...— Sasuke se alboroto el cabello —. Sakura era tan diferente que yo no pude evitar verla de otra manera ¿sabes?
—¿Cómo diferente?
—Era más bonita, más risueña, más atenta e inteligente... Yo...
—¿Tú? — Naruto le instó a hablar cuando de pronto callo por varios minutos.
—Yo no quería que ella siguiera con Sasori, sabía que ella tampoco lo quería por lo que le pedí que lo dejara... No le estaba prometiendo, ni pidiendo nada, solo se lo ordene, muy egoísta ¿no? — el Uzumaki frunció el ceño.
—Siempre lo has sido — le dijo. Sasuke no se ofendió.
—¿Será?
—¿Que decidió Sakura?
—Ella no quería lastimar a Sasori, lo quería pero solo como amigo, yo la quería de otra manera. En fin, ese mismo año ella lo dejo y le pedí al inicio del siguiente que fuera mi novia, ella acepto — Sasuke suspiro —. Lo siento... Sé que te gustaba.
—Eso fue en la escuela — le comentó Naruto tranquilamente.
—Bien — se limitó a responder el Uchiha. Se quedaron en silencio por varios minutos, hasta que Naruto, hartó de la incógnita, le preguntó directamente.
—¿Que sucedió Sasuke?
—Hmp
—Estoy seguro que allí no acaba la historia ¿Que sucedió entre ustedes?... Sakura nunca me comentó que sostuvieron una relación cuando la vi — Sasuke levanto la mirada hacia él.
—¿La viste?
—¿No fue ella que te dijo que yo estaba en el pueblo?
—No — Sasuke agacho la mirada —. Me encontré con Kiba.
—Ya... Ahora dime qué pasó entre ustedes — le miro seriamente —. Quiero saberlo — el Uchiha se quedó callado por varios minutos pero al final cedió.
—Estuvimos juntos en la preparatoria, teníamos nuestros pros y contras, Sakura se quejaba que yo era demasiado serio y poco demostrativo, yo creía que ella era demasiado sentimental y expresiva, pero de cualquier manera lo logramos. Creo que nos queríamos mucho — Naruto tomo nota de que hablaba en pasado
—¿Y qué pasó?
—Al final del último año teníamos que decidir qué hacer... Yo la quería Naruto pero... Deseaba más que nada irme de este pueblo, ella por su parte quería quedarse con sus padres, viajar a la cuidad a estudiar en enfermería, pero volver todos los días. Ella ama este lugar, yo lo sé, lo he visto en sus ojos muchas veces... Pero ella me amaba tanto que estaba dispuesto a irse conmigo a donde yo fuera, es tan inteligente que nunca dude que pudiera entrar a la misma universidad a la que yo había aplicado, pero no era justo, no era justo que por mis ambiciones ella estuviera en un lugar que odiara.
Naruto asintió comprendiendo como Sasuke veía las cosas, las decisiones a veces eran muy difíciles.
—Sakura estaba muy dispuesta a renunciar a todo, yo no — le comentó indiferentemente —. Me pregunté muchas veces si podía quedarme, tal vez estudiar en la capital y volver todos los días, trabajar con papá, establecerme con ella, con el tiempo formar una familia y comprar una casa cerca del lago y... simplemente no pude imaginarme de esa manera, no era lo quería y me negué — Naruto sintió un nudo en la garganta.
-¿Qué hiciste Sasuke?- no era precisamente un reclamo de parte de Naruto, pero así se sintió.
—Al final termine con Sakura justo el día en que nos graduamos... Le dije que no la quería, que no me imaginaba en un futuro con ella, le dije todo lo que creí que la haría desistir de irse conmigo — soltó Sasuke halándose los cabellos hacia la nuca —. No quería que ella un día se arrepintiera de seguirme, no quería llevarla a un lugar que estaba segura detestaría. Sakura ama el campo, el aire fresco, los árboles, ella ama este lugar.
—Eres un hijo de puta — le dijo Naruto entre dientes.
—¿Crees que no lo sé?
—El bebé que espera Sakura... ¿De quién es? — le preguntó mirándole fijamente. Sasuke le observó a los ojos y suspiro.
—Volví en Diciembre del año pasado... Mi madre insistía continuamente en que lo hiciera, no había vuelto en cuatro años y creí que mi visita no haría mucha diferencia. Iba a estar aquí solo una semana, luego volvería y retomaría mi vida en Hong Kong. Todo era tan sencillo, lo tenía todo tan calculado y luego en Noche Buena, ella volvió y lo cambió — dijo Sasuke entre dientes. Tenía la mirada en frente, perdido en sus sentimientos, Naruto por un momento sintió que no le contaba las cosas a él, sino que estaba hablando consigo mismo.
—Estaba tan hermosa, tan vivaz, tan ella y todo dentro de mi revivió, volví a quererla, volví a desearla. Sakura por su parte me ignoro, pasó de mí como si nada y yo la quería de vuelta como antes.
—Esa noche terminamos en medio de una pelea en el patio, yo reclamando su cambio, ella mi actitud, al final nos terminamos besando y puedes imaginar lo que continuó — Naruto negó con la cabeza —. Al día siguiente me levante temprano y me fui de vuelta a Hong Kong, solo hui. Ella tenía el poder de hacerme cambiar y yo me sentía cómodo con mi vida, no quería nada de eso.
—Desearía poder golpearte — le dijo Naruto entre dientes, sino tuviera a Boruto entre brazos en ese momento muy seguramente lo haría. Sasuke no objeto.
—Yo también lo he deseado por mucho tiempo... De pronto la vida en Hong Kong no tenía sentido, tengo que admitirlo... la extrañaba, pero testarudamente me negué a ello, sería dejar lo que por tanto tiempo creí que era mi sueño, sería ser vulnerable. Hace dos meses recibí un llamado de Itachi. Él me llamó para darme la buena noticia. ¡Voy a ser padre! — Sasuke sonrió sin humor —. He querido patear mi culo desde entonces, no me costó nada dejar la universidad de lado y volver, la quería a ella y a mi bebe. Creí ingenuamente que Sakura me aceptaría, ella me ama, lo sé, pero la he cagado demasiado y ella ya no cree en mí. No importa que esté decidido a quedarme aquí, trabajar con mi padre, tener una casa en el campo y muchos niños que cuidar. Sakura simplemente ya no cree y no puedo culparla.
—No, no puedes — le dijo Naruto con molestia —. Dime Sasuke... Te he oído decir que la necesitas, que la aprecias, que estás dispuesto a volver, dejar tu sueño de lado y estar con ella, incluso he oído que la quieres pero... ¿La amas de verdad?
—Si.
—Ella no te va a perdonar fácilmente.
—Lo sé
—Eres un estúpido, un idiota y un hijo de puta
—¡Jodete!
—No puedo creerlo... Solo me voy yo y todo aquí se desmorona, si hubiera sabido que era tan importante me habría quedado — se burló Naruto para aligerar el ambiente. Sasuke le saco el dedo medio.
—Ya quisieras
—Jajaja... Tenía que intentarlo.
—¡Hmp! — Sasuke decidió cambiar de tema —. ¿Dónde está la madre de tu niño?
Naruto suspiro y a continuación empezó a relatarle su historia. Se largaron a hablar por horas hasta que el clima descendió unos grados y el cielo empezó a oscurecer. Naruto se encontraba demasiado feliz con la visita de su mejor amigo y no dudó un segundo en decírselo. Sasuke solo sonrió, era más comunicativo, pero para nada expresivo por lo que realmente no podía esperar mucho.
Al final se terminaron despidiendo con la promesa de que Sasuke volviera en cuanto pudiera, Naruto le explicó que por el momento no era sano salir con el bebé recién nacido, era malo para el pequeño Boruto.
[...]
A ese ritmo pasaron los días, Sasuke volvió a visitarle tres días después, traía consigo un lindo traje de oso para Boruto, traje que le había mandado Mikoto con la invitación de ir a visitarla. La madre de Sasuke estaba ansiosa por conocer a Boruto y Naruto prometió llevarlo tal vez en dos semanas, el clima de esos días era muy frío y temía que Boruto se enfermara.
Sasuke llegó desde muy temprano y se fue antes del mediodía, debido a que tenía que ir con Sakura al hospital en la capital por su chequeo mensual. La Haruno se había negado testarudamente pero Sasuke estaba empecinado en participar en el embarazo de su bebé por lo que al final la chica no había tenido mucha opción.
Naruto a pesar de no tener mucha experiencia en cosas del amor, pues todavía no se había enamorado de verdad, pudo aconsejar a Sasuke acerca de cómo tratar a una mujer embarazada.
Le dijo que tuviera mucha paciencia con ella, el comportamiento de Sakura era así por su culpa, por lo que lo menos que podía hacer era tener algo de consideración, también le advirtió que evitara pelear con ella, que le diera la razón en todo aun cuando no la tuviera, que estuviera al pendiente de sus antojos, eso no le haría ganar de vuelta el corazón de Sakura, pero al menos ella le dejaría entrar.
Finalmente se despidió de su amigo con la promesa de que se volverían a ver y luego ingreso a la casa con su bebé en brazos. Boruto estaba más despierto con los días, ya no dormía tanto por las mañanas y por las noches descansaba más. Naruto subió a su cuarto y se acostó en la cama poniéndolo sobre su pecho.
Descansando y con su bebé en brazos, él sentía que tenía el cielo y que no hacía falta nada para complementarlo.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
FIN DEL CAPÍTULO
.
.
.
Volví con un nuevo capítulo.
Antes que nada tengo que decirlo. He visto comentarios ofensivos, más que nada durante el primer capítulo de la historia y me voy a tomar hasta ahora, el momento para responderlos. De antemano lo diré, espero no ofender directamente a nadie, no va a ser personal, ni nada, es en general.
Más allá del cielo es la primera historia que cree, hace tanto tiempo que ya ni me acuerdo. Es una historia que estaba pensada para un Sasusaku, desde siempre mi pareja favorita porque como la mayoría, pensé que nunca sería. En fin, actualizo esta historia antes que las otras porque los capítulos prácticamente ya están escritos y por lo tanto lo que yo hago es editarlos, darles cuerpo, ponerles más drama y agregarles uno que otro párrafo con el fin de hacer cada capítulo más largo e interesante. Vuelvo y repito, es mi primera historia y por lo tanto será la que yo más este actualizando, los capítulos ya están terminados. Lo lamento, de verdad me duele dejar las otras historias de lado y espero poder subir cada nuevo capítulo de los otros fic lo más rápido posible, se los juro, estoy trabajando en ello.
El porqué es un Naruhina es simple, en primera, es mi segunda pareja favorita, quien no ama al hermoso Naruto Uzumaki y a la tierna Hinata, es para morirse. En segundo, por supuesto, la personalidad de los personajes de la historia se asemejan más a los protagonistas que he puesto, no me arrepiento y nunca lo cambiarían, tenía que ser un Naruhina y así se quedara, claro que habrá Sasusaku, nunca lo dejaría de lado.
Por otro parte, para quien le guste la historia y haya leído el capítulo, me disculpo por no poner mucha acción, pues este es más como un relleno, necesitaba explicar muchas cosas y adentrar otras más para iniciar realmente con la historia, lo logre por lo que espero que muy a pesar de ser un capítulo aburrido lo hayan disfrutado.
La historia ya está hecha, terminada y no apta para cambiarse, leí muchos comentarios respecto a la vida sexual de Hinata y una que otra amenaza con dejar de leer el fic. Sin ofender a nadie, el fic es subido y está permitida la lectura bajo su propio riesgo, yo realmente espero que les guste, me alegro de recibir sus comentarios y por lo tanto me decepciono cuando leo cosas como estas. Si no les gusta, con dolor en mi alma les pediría que se abstengan de leerlo.
No les diré nada acerca de la vida de Hinata, no estoy diciendo con lo anterior que ella sea virgen, no estoy afirmando con esto que no lo sea. Toneri era el chico que estaba con ella, me alegra haberlo descrito bien pues todos supieron de quién hablaba, la relación entre ellos es complicada, es lo único que adelantare, y espero realmente que al final estén satisfechos con su papel, si no es así pues no podré hacer más, no puedo hacerlos a ustedes felices y en el proceso sentirme desdichada por cambiar este fic, le tengo demasiado aprecio como para hacer. Lo siento.
Disculpen el exceso de notas, desde un inicio estaba inspirada. Jajajaja.
¡Quiero reviews! Quiero saber si les gusta, sus recomendaciones, tal vez alguna sugerencia, intentare aplicarla si no cambia la esencia de la historia. Y para los lectores Sasusaku, le di la opción antes y la vuelvo a repetir, dígame qué historia Sasuke quieran que sea la siguiente que actualice, me esmeraré por complacerlo al menos en eso, pues sé que se los debo.
No hay nada mejor que leer un comentario de su agrado, eso hace que uno se motive.
Creo que no tengo nada más que agregar, después de este relato ya hasta se aburrieron de mí. Les agradezco por leerme, espero que lo hayan disfrutado, se les quiere un montón, muchos besos y abrazos, que Diosito me los bendiga y buen día. Sayonara.
.
.
