El camino fue lleno de risas y nuestras preguntas más básicas eran tan insulsas que reíamos más que en realidad saciar nuestra curiosidad. –Tres novios al mismo tiempo
-Wow ¿Tres?
-Pero no eran novios… novios como hacer cosas de pareja, era más como para no estar sola….
-¿Te sentías sola?
-Hey! Es mi turno para preguntar…. Veamos ¿qué me interesa de ti?
-Si eres curiosa te interesará todo de mí –Fue la primera vez que al mirarme me guiñó un ojo y le sonreí de manera diferente …- bueno, mi turno
- Aun no te he hecho alguna pregunta.
-Claro que sí, preguntaste qué te podía interesar de mí
-Pero me refería a…. está bien, venga tu pregunta
-¿Amaste a alguien que te haya dolido su ruptura?
-No querrás saber eso
-Claro que sí, por eso pregunto
-Uff! Sí, hubo alguien en mi vida al que le lloré, le rogué, le supliqué que no me dejara que yo le amaba y que estaba dispuesta a cambiar lo que él quisiera que yo cambiara de mi personalidad pero que se quedara conmigo
-¿Por qué terminaron?
-Porque yo prefería a mis hermanas más que a cualquier persona en mi vida, pero cuando conocí a Robert Hataway mi sentido de relación cambió por completo, comencé a desear estar todo el tiempo con él, y cuando él se cansó de mí y decidió terminar pues yo creí que podría retenerlo ofreciendo todo lo que yo era, es decir, sin importar mi integridad
-Te entregaste a él ¿Por retenerlo?
-Creo que hace tres preguntas era mi turno
-Bien, qué quieres saber
-¿Por qué te casaste con Susana?
-No estamos casados, vivimos juntos por unos cuántos años hasta que se embarazó de Margaret
-Bien, tu turno
- Tu novio, Robert, ¿regresó?
-No
-¿Por qué no?
-Era mi turno
-Es que no me das más detalles entonces me dejas con la curiosidad
Fue una tarde increíblemente diferente, Terry era una persona muy agradable, aunque su temperamento era impredecible podía cambiar de la alegría a ponerse serio pero nunca perdía su sonrisa, o al menos esbozaba una de manera tan… arg… ¿cómo explicarlo? Levantaba la ceja y sonreía de lado, más bien parecía una mueca más que una sonrisa. –A pesar de mis ofrecimientos Robert me rechazó, dijo que yo jamás dejaría nada por el hecho de intentar complacerlo, que él había entregado todo su ser y apostado por mí y que yo no había sido recíproca, que si alguna de mis hermanas me necesitaba yo sería capaz de mandar todo al infierno por ellas y que eso nunca cambiaría… Ahora sí, antes de que me ganes la pregunta yo te haré una ¿Sufriste cuando Susana les dejó?
-Fue algo raro, porque cuando nos decidimos vivir juntos pues los dos disfrutábamos mucho la compañía del otro, íbamos a fiestas, nos trasnochábamos seguido… en fin, no teníamos límites, así pasó el primer año y luego ella conoció a otras amistades y ya no deseaba que yo la acompañara a ninguna parte, comenzó a poner excusas y a ponerse nerviosa al hablar por teléfono... yo la quería y deseaba retenerla a mi lado, el día que ella me dijo que se marchaba le dije que no me opondría respetaría su decisión. Comencé a sentirme desesperado porque se quedara conmigo así que le condicioné a que me diera un hijo y que sería libre y le daría el dinero que ella me pedía, no pensé que accediera, en realidad no me imaginé que solamente me aceptara tres veces más y quedara embarazada, nunca más la toqué, se quedó en casa, no salió en ese tiempo a ninguna fiesta o día de campo porque yo no quería que pusiera en riesgo la vida de mi hijo y ella lo aceptó, cuando nació Margaret me sentí muy dichoso que pensé que Susy había dejado aquella loca idea de irse, ahora que teníamos a nuestra hija, pero me equivoqué, se quedó dos meses más conmigo pero no para cuidar a Mar sino para recuperar su figura… la cual ya perdió de nuevo.
-Debieron sufrir mucho…
-Es mi turno.
-Venga
-¿Quiénes son tus hermanas?
No pude contestarle la pregunta porque nuestro viaje culminó, aparcó su camioneta y dijo entre dientes "Anthonie" -¿Qué dijiste?
-Que parece que Anthonie vino a verte, ese es su auto.
-Ah! –En verdad había un auto aparcado frente a la verja de mi casa pero nunca me imaginé que se tratara de Anthonie. -¿Qué querrá?
-No sé, eso tendrías que preguntarle a él
Bajé de la camioneta y caminé hacia el auto de Anthonie, llamé al cristal y salió de su auto sonriente –Vine a invitarte a cenar
-Claro, me encantaría ir
-Esta noche, seguramente quieres ver cuánto ha cambiado este lugar
-sí, ¿a qué horas pasas por mí? –Dije sin poder ocultar mi emoción
-A las 6:00
-Faltan dos horas… ¿Podría ser a las 7:00?
Terry se nos acercó con algunas bolsas en las manos con la intensión de entregármelas, como no le dije que le había comprado algunas cosas a Mar creyó que todo era mío. -Puedes ponerlas en cualquiera de los sillones de la sala, aquí están las llaves-Dije poniendo en su mano un juego de llaves que se revolvían entre los dijes que colgaban del arillo
-Hola, primo, Candy, Mar está durmiendo… ¿podrías...?
-Me acercaré a ella mientras dejas las cosas
-Está bien, te lo agradezco
Toqué el brazo de Anthonie en señal de que caminara junto a mí rumbo a la pequeña y Anthonie se mostró inexpresivo; solté las cintillas que sujetaban a la pequeña, la acomodé en mi regazo la cubrí con una sabanita y caminamos rumbo a la casa, me detuve a la puerta impidiendo que Anthonie ingresara, él me interesaba bien, desde pequeña me gustaba y no le tomaría como a Terry, tan sólo como un amigo- ¿Fuiste de compras con Terrence?
-No, no tenía quien cuidara a Mar y me ofrecí
-Ah! ¿Por eso pasaste la noche en su casa?
-Anthonie no tengo por qué darte explicaciones…
-Tienes razón, pasaré por ti más tarde
-¿Sabes? Estoy algo cansada, lo dejamos para otro día.
-Lo siento, Candy, no debí ponerme así.
-Tienes toda la razón, no debes ponerte así, Terry y yo somos buenos amigos y los amigos están para ayudarse.
-Lo lamento, ¿Podrías perdonarme?
-¿Aún sigue en pie tu invitación?
-Si me perdonas, sí, -Dijo con una sonrisa tierna y me miró con esos bellos ojos que me encantaban desde que era una niña.
-Estaré lista a las 7:00…
Entré a la casa y Terry tomó de mis brazos a Mar, se tiró en el sofá con su hija en brazos –No debiste bajarla, ya nos marchamos
-¿Tan pronto?
-Hemos pasado casi todo el día, juntos
-Sí pero solamente comimos una vez y ya hace hambre
-Cenarás con mi primo
-Pero más tarde
-Está bien ¿Qué deseas comer?
-¿Pedimos una pizza?
-Me parece bien
Junté dos piezas de la sala para acomodar a Mar, puse sus sabanitas bajo ella y la tapé con la cazadora de Terry que me había puesto. Mientras esperábamos que el repartidor llegara saqué las cosas que había comprado y le enseñé la ropa que le compré a Mar –Con este se verá preciosa
-Mi hija es hermosa
-Lo sé, Terry, no lo mencioné para que te ofendieras
-No me ofendí, al contrario te agradezco que pensaras en ella, te reembolsaré lo que hayas gastado en…
Lo miré fijamente y le dije seriamente –No lo hice esperando que me pagaras sino porque comienzo a encariñarme con Mar
-No deberías
-¿Papá celoso?
-No, sino que estoy seguro que a Anthonie no le gustará
-Si tu primo y yo salimos, Mar será nuestra sobrina, así que no se opondrá
-¿Piensas en serio con Anthonie?
-Sí, me ha gustado desde niña
-Lo sé, ponías una cara de boba siempre que le veías…
-Ya! No me gastes esas bromas…
En cuanto escuchamos que la pizza llegó los dos corrimos a la puerta con la intensión de pagarla –Es mi casa y tú eres mi invitado –Con esas palabras lo desarmé
Tomamos nuestros refrescos con pajilla y como platos usamos servilletas de papel, aun sentía que debía asear más la casa porque en el tiempo que llevaba cerrada el polvo se acumuló en varios lados.
-Cuando se presente Anthoniemi por ti se disgustará que aun esté aquí
-Aún faltan algunas horas para las 19:00 hrs.
-Será mejor que me vaya
-Quédate otro ratito
-Es lo mejor
-Sí, lo sé… emmm ayer creí que, ustedes, son buenos amigos
-Lo somos, pero el interés entre ustedes es genuino y no quiero provocar problemas
-¿Tienes algún interés en mí?
-Estoy firme en mi decisión de no darle otra mamá a mi hija
-Y por mi parte sólo te veo como un amigo
-Eso tendríamos que dejárselo muy en claro a mi primo
-Le diré, porque no quiero perderte
-Nunca lo harás, seremos amigos siempre
-¿Seguro?
-Seguro, te lo prometo
-¿Promesa del dedo chiquito? -Rió y preguntó en qué consistía- En tomarnos de nuestros deditos meñiques y jurarlo
-Está bien, promesa de los deditos meñiques. –No fue suficiente el dedito, le siguió un abrazo y juntamos nuestras frentes –Jamás te dejaré sola
-¿Aunque haya una señora Grandchester?
-En caso que haya, siempre tendrás mi promesa
-Gracias
-Ahora sí, es mejor que me marche
No sé por qué sentí un gran vacío en cuanto se alejó de mí, es verdad que también es atractivo y la paternidad le da un toque muy especial, pero él está firme en su decisión y yo, por fin, tengo la oportunidad que tanto deseé: que Anthonie Brower se fijara en mí.
Muchas gracias por leer y por sus comentarios...¡Esos me emocionan!
Que tengan un bonito inicio de semana
