Capitulo narrado por James.
Abrí mis ojos como pude, los sentía demasiado pesados, como si no los hubiera abierto desde hace años. Tantee a mi alrededor y lo que sentí fue pasto. Esto y el hecho de que mi vista se aclarara por completo me trajeron de vuelta a la situación. Habíamos ayudado a Alexa con su proyecto, un reloj/artilugio del espacio tiempo que le permitía al que lo usara la libertad de viajar entre dimensiones, universos, mundos o como coño te guste llamarle.
Me levanté de donde estaba, viendo a mi alrededor, al parecer no era el único despertando recién. Me estiré un poco mientras veía como se levantaban los demás. Alexa se levantó de un salto, mientras murmuraba algo sobre que le dolía el trasero, Meg maldiciendo a cualquier cosa que produjera sombra y Adam tranquilo, simplemente quitándose los restos de pasto o tierra que habían quedado en su ropa. Alexa suspiró y recogió él reloj del suelo.
mental, si alguna vez vuelvo a hacer una maquina para viajar entre dimensiones o algo así, me asegurare que tenga asientos, y de preferencia que no explote cada vez que lo uso – Se quitó los restos de pasto que tenía encima y se dirigió a su puerta agradecería si pudieran dejarme sola para poder llorar por mi fracaso en mi habitación mientras como helado y pienso en que semáforo mendigare por el resto de mi vida- Abrió la puerta y entro, para segundos después regresar toda velocidad, pálida y jadeando. Fruncí al ceño al verla así, pero me extrañe más al verla cerrar la puerta para recargarse sobre esta, como si no quisiera que nada saliera de allí por ningún motivo.
-Hey, ¿Estas bien? –Adam fue él primero en hablar, cuestionando lo mismo que yo me preguntaba ¿Qué había pasado?
Se levantó dejando libre la puerta, para después comenzar a dar vueltas por allí, murmurando que esto no podía ser posible, y que lo más probable era que estaba enloqueciendo. Meg paró sus pensamientos sin sentido, acercándose a ella para darle una fuerte bofetada. Alexa levanto la cabeza apunto protestar, pero entonces, la puerta se abrió.
Adam llevo su mano a su pulsera, listo para cualquier cosa.
Meg se puso alerta a cualquier cosa que saliera
Me puse en posición de combate, esperando que esas clases online de karate hayan servido de algo, mientras que Alexa se quedó paralizada en su sitio.
Pero nada nos había preparado para lo que saldría de la puerta.
Se creó un silencio muy incómodo, todos veíamos con perplejidad al chico que estaba en la puerta, mientras que él nos devolvía el gesto, algo me parecía conocido de él, cabello largo color blanco recogido en una coleta detrás, ojos rojos, una chaqueta blanca con manchas de colores, una camisa con una frase que no me interese en leer y jeans; había algo en este chico que me recordaba a alguien, ¿Pero a quién? Detrás de él llegaron más personas. Un chico bajito de cabello negro, que parecía molesto con el mundo, una chica de cabello claro, largo, un poco más alta que el chico de cabello negro, con una sonrisa de ¡Hey! No pasara nada, ¿verdad?... ¿Verdad? , una chica de mediana estatura con una mirada seria pero amistosa, de cabello negro y brillantes ojos marrones y otra chica de cabello negro, un poco alta, pero no tanto. Algo que la hacía resaltar de los demás es que era la única que no parecía sorprendida por nuestra aparición.
Nos miramos por unos segundos hasta que el chico de cabello blanco carraspeo y habló con tono de broma -. Bueno, parece que no fuimos los únicos que intentamos viajar entre mundos.
Esto era algo incómodo.
Todos estábamos sentados en la mesa del comedor de Alexa, o de Alex, mejor dicho. Hombre, era raro verme a mí mismo en mujer, lo único bueno era que mis teorías de que si fuera mujer tendría pechos grandes eran ciertas. Éxito.
-Entonces ustedes son? – Alex carraspeó la garganta y comenzó a presentar a los demás.
-Jay, Danna, Marcus y Alex –Mientras decía los nombres iba señalando a los dueños de este -. Ah, y la chica de allí es Davina – Señaló a la chica de cabello negro que se encontraba en uno de los sofás de la casa, la cual simplemente levanto una mano -. ¿Y ustedes? – El chico hablaba con una sonrisa en la boca, muy parecida a la de Alexa, por cierto.
-James, Adam, Megan, Alexa y - Se quedó en silencio al darse cuenta de que con ellos no había nadie que representara a Davina en su mundo, se hizo un silencio incómodo de nuevo, hasta que Danna decidió hablar por primera vez -. Puede que haya pequeñas variaciones entre dimensiones, no es algo de lo que preocuparse mucho – Davina soltó una pequeña risita que paso un poco desapercibida por todos. Miré a Danna, realmente tenía unos pechos lindos Me sentí observado, y al girarme vi que Adam tenía su mirada fija en mí, molesto seguramente por estar viendo los pechos de su versión femenina -. Supongo que eso será verdad – Alex hablo con un poco de pena en su voz -. Tal vez una de esas variaciones haya sido el hecho de que nuestra maquina no haya funcionado pero la de ellos si – Davina se arrodillo en el sofá, apoyando su barbilla y sus brazos en el respaldo de este-. No es una simple variación, al ser una intervención considerable entre los mundos, dos artefactos no pueden interferir al mismo tiempo, por lo que si lo logra uno, el otro no lo hará y será simplemente inútil – Marcus se giró a verla extrañado -. ¿Y tú de dónde has sacado toda información? – Davina se encogió de hombros y se volvió a sentar bien en el sofá, regresando a su lectura -. Internet, de seguro – Esta vez la que interrumpió fue Jay, la cual este tiempo se había mantenido en una intensa batalla de miradas con Meg.
Adam le hizo unas señas a Alexa y esta se levantó que deberíamos volver chicos – todos nos levantamos de nuestros lugares, menos Davina, la cual seguía metida de lleno en su lectura -. Fue un gusto conocerles realmente, pero debemos volver cuanto antes a nuestra dimensión, no sabemos – Se detuvo al ser interrumpida por la voz de Davina -. No podrán volver tan fácil, los artefactos de ese estilo no tienen forma alguna de escoger cuando y en qué mundo caerán, son totalmente aleatorias, aunque si siguen dando vueltas, es posible que lleguen en menor tiempo – Marcus abrió la boca para decir algo, pero fue callado por Jay -. Déjala, Internet.
Alexa soltó un suspiro pesado, y nos miró arrepentida y temerosa, todos sonreímos indicándole que todo estaba bien, y que estaríamos aquí con ella, suspiró y sonrió un poco aliviada.
Después de las despedidas, estábamos listos para irnos. Todos estábamos parados en el centro de la sala, incluso Davina, la cual se había levantado solo para ver el funcionamiento del artefacto. Alexa abrió el reloj y lo activo, envolviéndonos en esa luz, pero no tan fuerte como la primera vez.
Entre las luces pude ver como Davina esbozaba una sonrisa de lado, para después decir algo que en ese momento no me parecía claro del todo.
-Por cierto, saluden al chico del ramen de mi parte.
Eso fue lo último que escuche antes de que todo se iluminara y no viera más que luz.
