-¿Vamos a la playa?- le dijo ella. El día estaba agradable, sin nubes en el cielo, y una brisa fresca corriendo de vez en cuando.

-Pero no tengo traje de baño- respondió el rubio.

-Ya te compré uno- respondió ella, con una sonrisa un tanto malvada. Y él supo que había caído en una trampa.

Tenía que admitirlo, el día estaba muy agradable para un día de playa. Y verla en bikini era un bono extra…Golpe mental. Concéntrate.

-¿Por qué querías venir a la playa? ¿Nadar, tomar sol?- le preguntó Kurapika.

-Quería verte sin polera - le respondió ella, y con la cara que puso no pudo decirse si era una broma o verdad.- ¿Quieres un helado, Kurapika?-dijo mientras se paraba.

-Ya, por favor.

Mientras pensaba si la seguía o no, notó como otros jóvenes en la playa la miraban… y miraban y miraban…

Se paró rápidamente, la siguió y mientras veía que los tipos, esos, le lanzaban una mirada de odio, él les respondió con una mirada lista para matar. Y ahí se dio cuenta de algo. Él era posesivo.

Y no le importaba serlo.