Aquí actualice, un montón de gracias por sus reviews, son maravillosos y me animan a seguir adelante a pesar de que últimamente he estado algo ocupada..., Pero bien, aquí está y espero que les guste. Por cierto, la información entre paréntesis es como agregados para no perderse o para que se den más una idea de lo que sucede. Sin más espero que les guste...

Advertencia para capitulo próximo: especificación de un pequeño lemon, como sólo se vera a vista de una persona leyendo no será tan complejo como uno real eso sí


Dos camas, dos camas, dos camas, dos camas, se repetía continuamente el Americano. La habitación 316 era un Suite presidencial al parecer, eso lo noto cuando estaba al frente de la habitación.

El americano reviso sus bolsillos encontrando una llave, eran las de aquel cuarto. Aparecieron por arte de magia, fantástico…pensó de nuevo sarcásticamente en su cabeza.

—Te estoy esperando América—dijo algo molesto Arthur cruzando los brazos.

—Lo siento, estaba viendo cual era la llave correcta—le contesto de manera algo improvisada.

—¿La llave correcta? —repitió el mayor como si de un chiste se tratara. —Sólo hay una llave idiota, ¿Cómo se supone que no sabias cual era la correcta?

Alfred caía ante la obvia lógica del mayor, era indiscutible que esa no había sido la mejor improvisación que había tenido en su vida. Estaba nervioso, por alguna extraña razón lo estaba, y gracias a esto sin darse cuanta decía un 30% más de idioteces de las que solía.

Trato de ignorar un poco a Inglaterra, abrió la puerta y prácticamente corrió buscando el dormitorio.

Arthur se quedo un rato en el amplio living que había en esa sala, ni siquiera parecía una habitación, más bien era una casa muy amplia. Miro hacia los lados echando un vistazo a las cosas cuando noto lo extraño que era que el americano aya salido corriendo a otra parte diferente al refrigerador, no…no era extraño, era casi premonitorio. Inglaterra temía por la vida de las demás naciones y la de él mismo, podía ser el fin del mundo y aquel estadounidense se lo estaba ocultando.

Reviso el baño entre otros, la ultima habitación era obviamente donde se hospedaría, definitivamente estaría allí.

Entro al cuarto rápidamente, se quedo observando el fino tapiz que cubría de rincón a rincón cada parte de la habitación, la elegante lámpara que colgaba del techo de estructura antigua, un poco mas adelante había una cómoda amplia, también de diseño antigua bastante fina, con bordes pulidos a la perfección con figuras de animales además de un barnizado profesional, arriba de esta yacía un mantel y algunos adornos.

¿Un minirefri?, ¿y aquella gran pantalla plasma?, se pregunto viendo después de la cama…fue a verlo cuando pudo ver donde estaba Alfred, este estaba de rodillas sobre la única cama que había en aquella recamara.

—¿Qué se supone que haces? —pregunto al ver que no se movía. Muy dentro de él se preocupo por si había muerto o algo por el estilo

—¿Por qué?, ¿Por qué?, ¡¿Por qué? —comenzó a gritar de repente asiendo que el británico retrocediera un poco ante la impresión.

—¿Qué mierda se supone que es esto? —dijo Estados Unidos con lo que parecían ser lagrimas en sus ojos mientras sujetaba las sabanas de ligera y hermosa seda.

La cama era roja con dos almohadones grandes con buelos y textura más clara en las puntas, sobre ella caían pétalos de rosa como recién cortadas en toda la cama y brotaba una embriagante esencia. Para Estados Unidos no era como un , "se parece a una cama de recién casado", más bien "era una cama de recién casados", ¿Cómo había llegado allí? . No podía evitar desesperarse, eso era peor que mala suerte...sin contar que la cama parecía que hablara y dijera: "vamos, sabes que quieres usarme".

Arthur sólo miraba a su ex-colonia con algo de preocupación, el cambio que había tenido en la reunión…, que le estuviera hablando a una cama. Sí, algo le estaba sucediendo, concluyo Reino Unido sin temor a equivocarse.

El americano se quedo quieto por unos momentos para sorpresa del mayor. Lo preocupante ahora era que sostenía una bazuca gigante en su mano derecha de fuentes desconocidas y la apuntaba con una perturbadora mirada dispuesta a vengarse.

—¡Muérete cama del demonio! —dijo para enfocar el blanco pero Inglaterra intervino con aquello

—¿Qué demonios estás haciendo?, es mi cama idiota, ¿Dónde se supone que duerma si la rompes con esa cosa? —dijo tocando con la punta de su dedo índice el gran arma logrando que Alfred la fuera bajando de apoco.

El americano termino con ceder y sólo representar una cara neutra, lo que refería específicamente a la "aceptación de la realidad".

—Bien dime…—trato de mostrarse un poco mas considerado si es que quería que el estadounidense soltara lo que realmente sucedía—¿Qué te hizo la cama?, o más bien...¿que es lo que te sucede?

El norteamericano se sentó sobre el lecho buscando el control remoto de aquella TV. Prendiéndola para responderle a su irremediable compañero de habitación.

—Nada, sólo que me preocupaba no alcanzar a ver esta película—señalo algo más relajado haciendo que el inglés también se fijara.

Después de todo él era un héroe…un ejemplo a seguir, si no podía mantener la calma en una situación así, ¿Qué ejemplo le daría al resto del mundo que supuestamente lo amaba? (el supuestamente recalcado).

El británico iba a preguntar nuevamente, pero parecía que el menor tenía mas interés por el aparato cuadrado, ahora llamado televisor plasma…que por lo que tuviera que decirle. Y pensar que estaba preocupado, ¿de Estados Unidos?, aquel al que sólo le importa él mismo. Era realmente tonto de su parte ahora que lo pensaba.

Bien, se sentó en la cama también a ver un poco de la película, no era muy tarde y no tenia mucho que hacer, pero cuando miro un poco el canal del Americano habría podido jurar escuchar 9 veces la palabra "Estados Unidos" en tan sólo un minuto, era una cosa realmente impactante, más que impactante, perturbadora, pareciera que la película te intentara lavar el cerebro o algo parecido. Mensajes subliminales razono finalmente el inglés

—¡Come On!, ¡I trust you! —gritaba totalmente patriota el americano, tal parecía que el héroe estaba apunto de morir dejando sola a su amada.

—¿Estás conciente de por más que grites el resultado de la película no cambia verdad? —pregunto con dejadez el muchacho ya que esa película no era muy interesantes que digamos, al menos para él.

Alfred miro con algo de enojo a Arthur al arruinarle la ilusión— Si no me gusta el final sólo lo cambio, ¿no sabes eso?. Yo soy él que las edita—dijo con prepotencia.

—Ya, es suficiente…—dijo parándose de la cama colocándose al Frente del norteamericano, se interponía entre él y el televisor, un pecado definitivamente.

—¡ Inglaterra!,!quítate!, va en la mejor parte—menciono mientras se movía de lado a lado para alcanzar a ver la imagen.

—América, no quería tener que decirte esto pero….—acoto con molestia—¿Qué demonios haces aquí todavía?, ¿no deberías irte a casa?

El rostro de cambio totalmente en esos momentos.¿Irse a casa?, si Inglaterra supiera…, pero lo peor de todo, es que lo iba a saber.

—¿Casa?, me suena….creo que estamos en ella—menciono naturalmente con una cara algo despectiva , era New York después de todo, era parte de su casa. No estaba mintiendo.

—Me refiero a cuando te largas de aquí…, de este hotel, de esta habitación, de esta recamara, de esta calle…—iba a ser más especifico pero no recordaba el nombre de las calles en que se encontraba el edificio.

El norteamericano bajo la cabeza unos momentos, vamos, era sólo explicarle que tendrían que pasar la noche en la misma habitación, en una cama roja matrimonial con pétalos de rosas que daba un pequeño pero lo suficientemente fuerte para escucharlo crujidito al hacer algún movimiento brusco. ¿no sonaba tan raro verdad?

Suspiro cerrando los ojos, se decidió a decírselo a Inglaterra.

—Si te he de ser franco Inglaterra yo…

Pero Arthur termino la frase antes que su ex-colonia — ¿estas embarazado?

Alfred giro rápido su cabeza sorprendido por aquella deducción del británico.

—¿Por qué yo debería de estar embarazo?—dijo algo molesto el menor—¿y más aun?. ¿De quien?

El mayor bajo un poco su cabeza, no sabia lo molesto que estaba el americano con esas frases, pero por alguna razón parecía que ni él quería hablar del tema.

—¡No lo sé, no lo sé! ¿bien? —respondió algo agitado después —Es sólo que Francia me comento que posiblemente estuvieras así por un embarazo, las personas se ponen delicadas por eso. Además de que los primeros…

El americano sólo miraba como el mayor le daba una charla sobre maternidad/paternidad, bastante compleja. Ni él estaba creyendo a lo que estaba llegando su vida en ese último tiempo. Deseaba la muerte de todo lo que pudiera tener el nombre de Doujinshi en el mundo (incluyendo humanos) , todo era la culpa de ese libro, todo, estaba convencido de ello.

Pero bueno, tenía que explicarle a Kirkland sobre la extraña "misión" que le dio su jefe de estado.

Aunque en esos momentos el británico continuaba…—Y además tienes que pensar en el nombre…

—No estoy embarazado. Además, si llegara a tener un hijo, ya se que nombre le pondría— sonrió aparentando alegría

El inglés bajo la cabeza, ya que a pesar de los consejos que le estaba dando anteriormente no parecía nada feliz sobre el hecho, es más, parecía triste.

—Inglaterra, ¿te suena si dormimos juntos por 2 semanas? —soltó por fin el americano

Después de una conversación algo extensa sobre la explicación de lo que sucedió el inglés no tubo mas remedio que aceptar, aun que no sin mencionar que América podría dormir en el sofá, afuera, en la tina del baño, con el tipo de debajo de su cuarto cuyo nombre era Sergio Hernández (nadie sabe como Inglaterra conocía a ese tipo). Pero al final final, había cedido.

—¿Vas a venir o no? —pregunto Inglaterra ya acomodado en la cama mientras leía un libro cuyo titulo era "Louisa Burton" (novela erótica), Alfred lo reconocía. Ya que la autora era de su país.

—Espera un momento—dijo con una cara algo zombi.

Saco su celular y puso en "notas para 8 años más". Querido y muy perfecto América, no vuelvas a reelegir nunca más al mismo presidente, repito, jamás. Con amor, tú mismo.

—¿Qué se supone que haces? —pregunto dejando de mirar su novela erótica por unos momentos el británico al ver como el menor miraba algo frustrado su teléfono.

Alfred guardo el mensaje y trato de responderle naturalmente a su nuevo compañero de cama, de habitación. Dios, de la manera que se viera sonaba extraño.

—Nada. Sólo recordaba lo mucho que amo a mi presidente—mintió de manera atroz con una sonrisa.

El americano se metió tan rápido como pudo debajo de las sabanas, no se iba a parar como tonto a escuchar chirriar a la cama tirándose suavemente a ella, no. Lo había decidido, no le daría el gusto a nadie más, seguiría su vida como era antes, ni si quiera esa cama, ni siquiera ese doujinshi que estaba al lado de su velador, y ni aun Inglaterra cambiarían eso.

El problema era el tiempo, el inglés seguía dando vuelta sutilmente las páginas de aquel libro relamiéndose un poco el borde de su dedo índice. ¿Pero Estados Unidos?, ¿Qué hacia él?. El gran héroe lo único que hacia todo ese tiempo era mirar al techo y tararear canciones al azar. Hasta llego a cantar parte de Hamburger street pero el británico le hizo guardar silencio ya que estaba leyendo. Tarareo para luego cantar otra canción después de un rato llegando a un ocio total

Sucking too hard on your lollipop, / Chupando demasiado tu piruleta

or love's gonna get you down ~ / el amor hará que te vengas abajo~

sucking too hard on your lollipop,/ Chupando demasiado tu piruleta

or love's gonna get you down ~ / el amor hará que te vengas abajo~

—¿Lollipop? — se sorprendió Arthur por la singular canción y letra que estaba cantando el menor, una, por que era extraña y dos, por que estaba reconociéndola ya que se podría decir que el autor era parte suyo.

(La Canción es Lollipop de Mika por si quieren saber, el tono que lo canta no es casi "nada" masculino, y lo que significa la canción da algo de miedo, tienen derecho a asuntarse. Aun que se refiere más o menos a esa canción por que "sí" se está viniendo abajo por el amor)

¿Pero qu-qué demonios estoy cantando?, fue lo que pudo atinar a pensar aquella nación al darse cuenta la extraña melodía que vocalizaba.

—Lo siento…es que me aburro. Tú eres aburrido, estar contigo es aburrido—giro la cabeza en una especie de berrinche.

—Si estás tan aburrido léete tu estúpida Biblia—respondió también molesto el inglés algo sentido. (Esta refiriéndose a la supuesta novela de Alfred ya que pareciera que no la suelta)

—¡Pu-pues eso haré! —respondió con tono superior. Ahora el dilema, ¿Cuál se suponía que era su Biblia?—A todo esto Inglaterra…¿Cuál se supone que es mi Biblia?

El mayor no le respondió sólo siguió leyendo mientras señalaba con el dedo el velador del muchacho.

Ha, esa Biblia, miro algo frustrado el menor tomándola entre sus manos doblando un poco su posición en la cama para que Arthur no pudiera ver el contenido de aquella historia.

Las ironías de la vida. Ahora Alfred por su propia arrogancia se encontraba mirando el doujinshi R-18 al lado de la persona que junto a él eran protagonistas.

Llego obviamente y sin poder evitarlo hasta la parte en la que se había quedado, se sonrojo y miro de reojo a England, se alegro de que no estuviera viéndolo. Continuo, dando vuelta la pagina. Su rostro se relajo con algo de sorpresa, el cuadro había cambiado completamente. Esta vez estaba él solo en una mesa tomando una taza de café, algo más que normal.

Fue hasta su bodega, tal y como en su propia vida no podía hacer mucho en aquel cuarto, por más que intentara limpiarlo y deshacerse de él no podía, y en esa historia no variaba en nada. Su personaje susurraba "Inglaterra", mientras veía sus cosas.

Los solidaditos que el inglés había hecho sólo para él, los trajes…los días que pasaban afuera recostados en aquel pasto. El estadounidense continuo dando vuelta las paginas, al momento en que su personaje iba recordando, él también lo hacia, comenzaba a doler.

Su personaje también dijo algo en soledad que hizo que abriera sus ojos con impresión.

"No quiero que me odies"

Volteo su rostro al del mayor, este seguía sereno leyendo su novela, tenía un rostro apacible y tal parecía que el sueño le estaba ganando. Dejo el doujinshi en un costado del velador y tomo sutilmente la novela del mayor.

—¿Pero..pero qué? —pregunto algo somnoliento con aquellos ojos jade entrecerrados Arthur.

—¿No queremos llegar tarde verdad?, será mejor si te duermes Inglaterra…—susurro con una voz un tanto desconocida para él mismo. Una tierna y dulce voz que hizo que el mayor cerrara cada vez más sus ojos.

Alfred esbozo una sonrisa. Apago la luz del velador y se tapo con sus sabanas, esa noche tubo una extraña necesidad de abrazar al mayor, sabia que era tonto y también sabia que si es que el británico se enteraba lo iba a hinchar toda la mañana, pero eso no le importo, extrañamente esa noche no le importo. Coloco sus brazos por debamos de los del inglés sacando con recelo una almohada que había puesto entre ambos Arthur. La calidez de tener al mayor entre sus brazos le hizo sentir la necesidad de algo más, pero no sabia que era, se mordió un poco la comisura de sus labios tratando de quitarse esa extraña sensación de necesidad para caer dormido momentos después.

El americano fue el primero en levantarse a la mañana siguiente. Para él fue un verdadero alivio, ya que en primer lugar el mayor no lo había visto en que posición durmió con él, y segunda, evitaba que Arthur se acercara al doujinshi. Fue casi planeado, era algo no tan extraño de su grandeza, sonrió al ver que ese día comenzaba bien.

Al terminar de arreglarse no despertó al británico, ya que esta vez seria una de las pocas veces que él llegaría antes que el inglés, y por alguna razón eso lo emocionaba.

Cuando estaba llegando a donde seria una pequeña reunión, ni siquiera ese día era de junta, así que no podría opinar mucho. Era un cierto tiempo algo estándar para comentar las relaciones que estaban llevando, sobre los nuevos avances (donde allí si hablaba mucho él) y hasta presumir de algunas cosas. Para hacerlo más simple, era sólo una reunión amistosa.

El americano llegaba con animo pero se desanimo sólo un poco al ver que habían llegado muchos países antes que él. Tal parece que no se había levantado más temprano, si no que Inglaterra se había despertado mucho después que él.

Estaban en una mesa un poco más pequeña sólo algunos miembros de la junta, ellos eran Francia en la Cabecera, Rusia en uno de los costados junto con España. China al otro lado junto con uno de los hermanos Italianos, era Feliciano. En la otra cabecera estaba Corea y Alemania que estaba un poco desencajado pero en un costado junto con Italia

En el centro de la mesa no había ni papeles...ni dinero, ni siquiera cartas, era sólo una simple y común botella de plástico de marca Coca-cola.

—¿Qué se suponen que hacen? —pregunto con una sonrisa el americano al no darse cuanta del juego que se trataba.

—Jugamos a la botellita—explico naturalmente España.

Botellita: juego que consta de girar una botella circularmente alrededor de un redondel de personas donde no existe número máximo, pero sí mínimo, ya que no se puede jugar solo y si fuera de dos el juego seria muy predecible.

Cuando la botella termine de girar da con una persona, la punta de la botella, la tapa en específico. Esa persona tendrá que dar un beso al jugador que salga en la siguiente girada de la botella (también se puede jugar con castigos o penitencias, pero ellos no están especificaron esto si no sólo la primera norma). La persona a la que se besa normalmente gira la botella para que toque con otro y así sucesivamente.

—Una pregunta…—comento con una cara algo ida el americano.

—¿Qué? —preguntaron a coro.

—¿Se han dado cuanta que están jugando entre hombres?

Los que estaban allí presente se quedaron pensando un momento, hasta llegaron a reflexionarlo para luego mirarse unos a otro y luego repitieron la acción para ver nuevamente al norteamericano

—Ahora que lo pienso…este juego no es para nada masculino. Y tampoco nos vemos masculinos—Acepto España dándose cuenta de lo evidente.

—¿A todo esto quien dio la brillante idea? —pregunto Alfred mirando un poco a las demás naciones.

—Francis…—respondieron casi al mismo tiempo todos los allí presente menos el mencionado.

América seguía con una cara algo desentendida, guardo silencio unos momentos para proseguir.

—¿Y ustedes le hacen caso a Francia por qué? —dijo para que los demás continuaran la oración al contestarles.

Los allí presentes volvieron a mirarse unos a otros diciendo cosas como "tiene razón, ¿Por qué te hicimos caso Francia?" "Yo no tengo la culpa, ustedes querían entretenerse con algo yo les di la idea".

Bien, definitivamente Estados Unidos había tenido días mejores, días en que las cosas eran mas coherentes, días en los que él era un héroe y no tenia que preocuparse de cosas como, como….como Inglaterra, pensó en un susurro algo triste al final.

—¿Hey, hey América?, ¿no quieres unirte? —pregunto Francia sacándolo un poco de sus pensamientos

—¿Unirme?

—Sí, mira. Ya no hay problema, tenemos a Bielorrusia —señalo con la mano a la muchacha

El americano sólo movió su cabeza de arriba a abajo simultáneamente dando un signo de comprensión—Es un gran cambio Francia—dijo algo sarcásticamente después ya que Bielorrusia seguía siendo la única mujer en aquel juego. El juego no había variado en demasía

—Estás siendo muy pesimista últimamente, ¿y donde está mon amie Inglaterra? — pregunto con una sonrisa algo perversa.

—Bueno, supongo que él aun debe estar durmiendo—dijo América con alegría sin entender a que se refería el Francés.

El francés comenzó a recitar entre leves risas "durmiendo", "durmiendo", cosa que comenzó a tensar al yankee, ¿se habría enterado de que tenia que pasar las siguientes noches con el inglés?, O peor aun…ya sabia sobre su "Biblia/escrita por Satanás alias Kiku". Tenia que averiguarlo, pero no allí, delante de todos.

El francés sonrió mirando por arriba del hombro de América, ya que allí venia llegando el inglés.

London Bridge is falling down,

Falling down, Falling down.

London Bridge is falling down,

My fair lady ~

Fue lo que canto mientras entraba el Británico haber si conseguía alterarlo un poco, pero no. Inglaterra sólo tomo asiento en una silla algo lejana a vista de todos, incluyendo al americano.

¿Inglaterra?, pensó mirando Alfred algo preocupado a la nación, parecía triste, e incluso nostálgica.

—¿Bueno?, que les parece. Se que mi casa no es lo mejor del mundo pero quería dar una fiesta y me encantaría que asistieran—dijo Japón con una leve sonrisa.

—A mí me encantaría ir—menciono Canadá alegre.

—¡Sin falta voy yo Nihon! —comento alegre el amante de las pastas.

—Gracias Italia-kun…al verlos a todos tan callados creía que nadie iría— comento humilde (no tomo para nada en cuenta a Canadá….)

—América-san, ha usted también espero verlo nuevamente en mi casa, ¿bien?

El Americano se retraso un poco en contestar, sólo quería terminar aquella junta para ver si Francia sabia algo y también la extraña risa que pareció mostrar España ante el comentario del francés. Muy posiblemente esos dos podían estar enterados y riéndose a sus espaldas, eso no era algo que iba a tolerar.

Aquel endemoniado libro ya no le caí tan mal como antes. Además ya no aparecía jugando al doctor con Inglaterra…bueno, aun no.

Estaba leyendo en medio de la reunión, pero su ánimo decayó totalmente en las páginas siguientes.

"El día de mi independencia", pensó dentro suyo. Estaba la imagen del mayor de rodillas en aquel lluvioso día, estaba lloviendo, pero Inglaterra lloraba, estaba llorando. No cabía duda de ello, la lluvia en esas imágenes no camuflaban sus lagrimas como aquel día. No quería seguir leyendo…

Vio como su personaje cerraba los ojos y daba la vuelta, Alfred se sorprendió y tomo con fuerza el doujinshi algo molesto, seguía viendo como él se iba mientras Inglaterra ahogaba su pena en desoladoras lagrimas que corrían a través de sus mejillas con ayuda de la lluvia de aquel día.

"Vuelve, ¡vuelve idiota!", date la vuelta…, Inglaterra está…", pensaba más que molesto el americano con aquella representación de él

—Si no te volteas tú e Inglaterra ya no…—se detuvo al ver que había comentado en voz alta a vista de todas aquellas naciones.

El americano observaba a todos los que le miraban, pero más que nada a Inglaterra. Alfred se estaba dando cuenta de algo que había negado durante mucho tiempo en aquellos momentos… "Arthur", le miro sin olvidar que estaba en una situación incomoda y luego tendría que explicarse.

¿De que servia quejarse y molestarse al ver aquel libro?, eso ya paso, es lo había hecho, y ya nada lo podía cambiar. El abandono a Inglaterra aquel día.

Quizás ese libro no solamente estaba haciendo que Alfred se sintiera perturbado por la relación que tenían en este, si no que se diera cuenta de algunas cosas que jamás pensó posibles.


Por cierto, si quieren alguna pareja sólo pídanmela. Ya que Irán a la casa de Japón muy pronto, y allí se desataran algunas parejas con los "doujinshis/biblia" que algunos podrían encontrarse en el trayecto. Las que yo tenia pensadas eran: Alemania/Italia, España/Romano, Grecia/Japón, Noruega/Islandia... Y no sé que más..., no sé por que pero encuentro extraño el Rusia/China pero podría D:, y en cuanto al Francia por Canadá también seria posible pero me agrada que Francia moleste un poco a Inglaterra xD! (en resumidas cuentas no tengo ningún gusto, así que sí quieren parejas pídanme y veré cuales son las más escogidas ;D) Por cierto del por cierto, ahora me pueden dejar también reviews anónimos ya que antes tenia inhabilitada esa opción.

Y aquí va un concurso.

—¿América, si tuvieras un hijo se llamaría?

El héroe lo medito por un momento respondiendo alegre con una sonrisa — !Alfred!

—¿Y si fuera mujer?

—!Alfreda!— respondió entusiasta como si fuera lo mas natural del mundo aquel nombre

La reportera atino a simplemente responder con un "ok..., bastante original"

Digan el Nombre del hijo e hija de Usa si supuestamente tuviera uno, el que vea que es mas bonito…gracioso, poco original…o mas tonto (puedo elegir cualquier categoría), tendrá derecho elegir una pareja permanente en la history y le dedicare una imagen bonita (Posdata: Cuenta Arthur y Arthura !).