Disclaimer: Shokugeki no Soma no me pertenece
Género: Tensión-sexual-cuasi-resuelta
Pecado Inspirador: Pereza
Su piel con toques de canela
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Para los ojos del mundo, entre Yukihira Soma y Nakiri Erina solo había una relación de rivalidad; nada más allá de lo profesional. O eso es lo que ellos se empeñaban en aparentar.
Porque cualquiera que los haya visto en la escuela –o fuera de ella- estaría capacitado para decir que entre ellos existía una extraña tensión sin resolver que cargaba el ambiente que los rodeaba cuando ambos estaban en el mismo metro cuadrado.
Para los más cercanos, era solo cuestión de tiempo antes de que alguno de los dos recapacitara.
Sin embargo, lejos de la vista de la gente, fuera del alcance de todos, dicha tensión no existía en lo absoluto. Cuando estaban ellos solos, en la intimidad que les proporcionaba su dormitorio en La Estrella Polar, ambos podrían ser ellos mismos, y dejarse llevar por la emoción de estar en los brazos del otro y la sensación de no necesitar nada más.
A solas, ella no tenía que aparentar que Yukihira le molestaba, no debía obligarse a sí misma a fruncir el ceño ni a morderse la lengua para evitar que una sonrisa escapara de sus labios cada vez que él aparecía. Así como él ya no debía fingir que esa despampanante chica no le provocaba nada, y que no la deseaba en todo su máximo esplendor, que no le divertía meterse con ella solo porque le encantaba la forma graciosa en que sus ojos se entornaban y arrugaba la nariz, intentando verse ofendida.
Pero él podía leerla como a un libro abierto, podía ver a través de ella, de sus pantallas, de sus tretas. Nada de lo que Erina hiciera ante los ojos del mundo, para guardar las apariencias, se comparaba, en lo más mínimo, con lo que hacía en la cama.
Soma respiró hondo y se pasó una mano por la cara, quitándose todo rastro de sueño que pudiera quedar en él. Pero lejos de levantarse, su intención era quedarse en la cama y disfrutar de la calidez que le proporcionaba el cuerpo de la chica a su lado.
Apoyada sobre él, con las manos puestas sobre su pecho desnudo, dormía Nakiri Erina, cuyo largo pelo cobrizo se esparcía con libertad sobre su espalda y el colchón individual donde ambos habían dormido la noche anterior, dándole un aire menos estricto que el que mantenía a diario. Soma movió los dedos del brazo que usaba para acunarla y servirle de abrigo sobre su cintura, como besando con sus yemas la suave piel que parecía estar endulzada con canela. ¿De qué otra forma podía tener ese efecto en él cuando la besaba?
Era la sensación más relajante y ligera del mundo.
─¿Qué es lo que tanto miras?─oyó la voz adormilada de Erina, pero lejos de ser una reprimenda, a él se le antojó más bien como una provocación. Él lo sabía.
─Verás, Nakiri─ respondió él, sonriéndole─, estaba pensando seriamente si debía levantarme y preparar el desayuno o quedarme aquí y fingir que aún estoy soñando. ¿Qué opinas?
─Eso depende de lo que hayas estado soñando─ respondió simplemente, aún apoyada sobre su pecho esculpido─. Pero ya se ha hecho de día, dudo que puedas volver a dormir.
─Bueno, si es por eso, puedo solucionarlo─ y de un salto, se levantó de la cama y Erina enrojeció al verle los músculos de la espalda. Soma, por otro lado, se dirigió a la ventana y con un solo movimiento con las manos, cerró las cortinas, dejando la habitación nuevamente en penumbras─ ¿Ves? Aún es de noche.
Erina sonrió y Soma volvió rápidamente a la cama junto a ella. Ninguno de los dos tenía deseos de volver a dormir, pero no desperdiciarían esos valiosos minutos para estar juntos antes de que los chicos se preguntaran por ellos y debieran volver a fingir que eran dos desconocidos que no tenían otra relación más que la de una ligera rivalidad y unos toques de canela.
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Ay, ciertamente, este es uno de mis favoritos. Eso sí, demoré mucho en escribirlo, me dí muchísimas vueltas (sobre todo en los primeros párrafos) antes de quedar realmente satisfecha.
¿Qué les pareció? A mí, enserio que me gustó. Lo encontré taan romántico. Yo tengo la convicción de que una pareja solo puede ser ella misma en la doble connotación de la palabra, sino que en su sentido más denotativo: cama como sustantivo. Ahí, ellos son tal cual son. Y me encanta.
La verdad es que lamento la falta de reviews respecto del último OS, no sé a qué se debe. Quizás no era tan bueno como yo pensé, o quizás es tan solo una mala época. No sé. Espero que pueda revertirse de alguna manera. Muchas gracias.
