Capítulo 03.

-¿Quién es tu amiguito, cariño?- Amy se acercó a la mesa en la que Dean estaba sentado con Castiel frente a él.

-Es Castiel; Cas, esta es Amy, hace las mejores tartas de manzana de la ciudad.-

-Zalamero, sea lo que sea lo que te diga no le hagas ni caso, cariño.- La mujer sonrió cálidamente a Castiel y el hombre le devolvió la sonrisa tímidamente.- ¿Qué queréis chicos?-

-Una cerveza para mi, sin alcohol, tengo que conducir.- Dean miró al hombre inexpresivo esperando una respuesta de su parte.- ¿Cas?-

-Una cerveza estaría bien, gracias.- La mujer sonrió de nuevo y caminó hasta desaparecer de su vista.

-Y...-Dean vio como Castiel sacaba algo de su bolsa y lo ponía sobre la mesa.- ¿Son esas las fotos?- Dean le preguntó.

-Sí, toma.- Le pasó las fotos a Dean.- Espero que te gusten.- Dean echó un vistazo a las fotos, eran realmente impresionantes, ahora Dean podía ver una pequeña parte de porqué su hermano era fan de Castiel.

-Wow, son geniales. Creo que me he vuelto a enamorar de mi coche.- Dean bromeó con una sonrisa traviesa en su cara.

-Sólo son fotos de still-life, bodegones si lo prefieres... nada realmente artístico... normalmente no hago esto pero...-

Dean sonrió al hombre frente a el. Observó cada centímetro de las fotos, entonces encontró una en la que él y Castiel estaban frente al coche, sonrió de nuevo.- Ey, no irás a publicar esta, ¿verdad?- Le enseñó la foto a Castiel.

-¿Porqué no?-

-Tío, mira mi cara. ¿Y si alguna chica ve esto? ¡No voy a tener una cita en siglos!-

-Dean, ¿estás criticando mi trabajo?- Sonrió.- Estás bien, y por cierto, no pretendo ser machista pero no creo que muchas mujeres compren esta revista.- Castiel cogió la foto de las manos de Dean y la miró con detalle.

-Pero seguro que entre las que la compran está mi chica ideal... o puede que no...- dijo con algo de desagrado.- Lo siento, sí, como sea, yo tampoco he sonado muy bien... ¿De qué estábamos hablando?-

-No te preocupes, no voy a publicar esta foto, todavía tengo que hacer la sesión de fotos en el exterior y elegir las que quiero mandar a la revista, pero esta no estaba entre las elegidas.-

-Sí, ya sé lo que quieres decir, tu cara no es mejor que la mía en esa foto.- Dean tomó de nuevo la foto.

-¿Qué?- Castiel ladeó la cabeza y miro confuso a Dean.

-Es broma.- Echó de nuevo otro vistazo a todas las fotos y se las devolvió a Castiel.- Toma.-

-Te las puedes quedar.- dijo con cara seria.- Tengo los originales, no te preocupes.-

-¿En serio?- Dean tenía todavía las fotos en sus manos ofreciéndoselas a Castiel.

-Sí, pero sólo si prometes no venderlas a otra revista.- dijo con su cara seria por defecto.

-¿Qué?- Ahora era el turno de Dean de estar confuso, entonces vio una pequeña sonrisa en la cara de Castiel y sintió un cosquilleo en el estómago.- Vale, graciosillo.- Amy volvió con las cervezas y Dean puso las fotos en el asiento vacío a su lado.

-Lo siento chicos, mi hombre está teniendo problemas ahí detrás con la máquina de hacer gofres, creo que la ha roto.- dijo algo cabreada, levantando la voz en las tres últimas palabras, le dio a cada chico su bebida y se fue caminando con pasos pesados.

-Wow, su marido va a sufrir, mucho.- Dean dijo con una sonrisa malévola, entonces tomó un sorbo de su cerveza y Castiel hizo lo mismo pero con menos convicción.- Sabes, a Sam le va a dar algo cuando vea estas fotos.- Permanecieron en silencio unos minutos, el restaurante ya estaba vacío y el único sonido era la voz de Amy y su marido en la cocina y una suave música de fondo.

-¿Y... alguien viene a recogerte? Quiero decir, para llevarte a casa.-

-No, creo que debería pedir un taxi.- Castiel dio otro sorbo a su cerveza.

-Por eso deberías aprender a conducir Cas. Pero hoy es tu día de suerte, te llevo a casa, como una pequeña compensación por las fotos.-

-Gracias Dean, no es...-

-Ya ya, lo sé, cállate. Una sola de esas fotos puede valer ¿cuánto? 1000 dólares quizás más, así que creo que es una compensación muy barata, sólo deja de refunfuñar. Este sitio va a cerrar en 10 minutos así que salgamos de aquí antes de que Amy mate a Dan y nos haga sus cómplices.- Dean sonrió a Castiel para asegurarse de que entendía que era un chiste y entonces se levantó.- ¡Amy! ¿Puedes apuntar las bebidas en mi cuenta?- Gritó.- ¡Te pago mañana!-

-¡Claro cariño!- La cabeza de la mujer asomó por la puerta de la cocina.- ¡Hasta mañana!-

Se despidieron de ella con un simple gesto de sus manos y caminaron fuera hacia la oscura calle.

Después de dejar a Castiel en su casa Dean condujo hasta la suya y le enseñó las fotos a su hermano, que, como él predijo, casi muere de la envidia; cogió la foto en la que aparecían Castiel y él y la colgó en la sala de estar, sólo para molestar a Sam.

El miércoles, Castiel pasó de nuevo por la tienda de cómics, estaba cerca buscando otro estudio, dijo que el otro era demasiado pequeño para compartir y que necesitaba su propio espacio; el tío era raro, Dean no tenía ninguna duda, incluso así, le gustaba.

Pasó toda la tarde jugando con Jesse a un juego llamado "Los Místicos Guerreros de Ka'ah", era obvio que Castiel nunca había jugado a eso ya que era un desastre total pero finalmente Jesse había hecho de él un jugador decente, al menos un jugador que no diese demasiada pena. Cuando eran pasadas las siete Castiel recibió una llamada de teléfono y una hora después un coche llegó a la tienda y lo recogió, dijo adiós a Jesse y a Dean y salió de la tienda con una baraja de cartas que el niño le había convencido para comprar para que así practicase y mejorase sus ya escasas habilidades.

Entonces llegó el sábado. Dean se levantó a las 8 e hizo su rutina diaria hasta que estuvo en su coche conduciendo hacia la tienda de cómics, entonces se dio cuenta de que estaba yendo en la dirección equivocada. Cambió de dirección hasta la casa de Cas y le recogió, ya estaba esperando frente a la verja con su gabardina y su expresión por defecto, sus ojos eran más azules de lo normal o al menos eso pensaba Dean.

-Buenos días colega, ni siquiera voy a preguntar, entra en el coche.- Dean abrió la puerta y esperó a que Castiel entrara.

-¡Cas!- una voz salió de la puerta de la casa y una mujer pelirroja corrió hacia el coche.- Hermano, te dejas el móvil y los sandwiches.- Ana se acercó a Castiel y le dio el teléfono y una bolsa.- Buenos días Dean.-

-Buenas, Ana, ¿qué haces despierta a estas horas?- Castiel se sentó en el asiento al lado de Dean y se abrochó el cinturón.- ¿O es que aún no te has ido a dormir?-

-Me voy de compras con Ruby y tengo que arreglarme. Ey, he oído que vas a enseñar a mi hermano a conducir, tened cuidado, lo quiero de vuelta de una pieza.- Dijo con una sonrisa en su cara.

-No te preocupes, cuidaré del ojos de cachorrillo.- Ana cerró la puerta del coche y agitó su mano para despedirse de los pasajeros dentro del Impala.

-Debes estar loco para dejarle conducir a tu nena, ¿te has dado un golpe en la cabeza o algo así?-

-No puede ser tan malo ¿verdad?- dijo Dean algo asustado.

-Ya te darás cuenta tú mismo.- Sonrió maliciosamente mientras se alejaba, de nuevo caminando hacia la casa.

-¡No me jodas!- Dean le devolvió la sonrisa.- Bye Ana.-

-Adiós Ana.-

-Adiós chicos, sed buenos y pasadlo bien.-


La primera localización era en un bosque a dos horas de donde estaban, Daniel, Natalie y Andrea estaban a medio camino. Mientras tanto, dentro del coche Cas estaba igual de silencioso que siempre, quizás algo más hablador pero fue Dean quien dominó la conversación la gran mayoría del tiempo. Habló de su familia, su trabajo, cómo su tienda de cómics antes era la librería de su madre, que su padre se hizo cargo de la tienda después de que su madre muriera y hacía cinco años él se encargó de ella y la convirtió en una tienda de cómics, algo más acorde a su personalidad. Cómo él casi no recordaba a su madre y que Sam era demasiado pequeño para ni siquiera recordar su cara, en ese punto Dean pensó que lo mejor era cambiar de tema y empezó a hacerle preguntas a Castiel. Quizás era su voz, quizás su expresión, pero todo lo que salía de la boca de aquel hombre parecía tan serio que Dean no podía evitar prestar atención a cada pequeño detalle. Hablaron de sus años de universidad, cómo empezó en la publicidad cuando aún era un estudiante, entonces decidió expandir sus horizontes y cuando terminó sus estudios empezó con las fotos de moda y las de arquitectura, y cuando Claire, su hija, fue lo suficientemente mayor, se fue por un año para ser fotógrafo de guerra, fue muy duro para él y su familia, cuando volvió, empezó a trabajar para él mismo, haciendo cosas más artísticas y empezando a ganar fama, no es que él lo hubiese pedido pero no podía quejarse.

Cuando finalmente llegaron el resto del equipo estaba preparando el lugar, descargando todo el material de la furgoneta en la que habían venido y cuando salieron del coche se pusieron manos a la obra con él.

Así como el otro día Dean adoró a Andrea, ahora mismo le odiaba, el coche estaba lleno de algo que parecía barro, algo artificial que el hombre había hecho y Dean contuvo un grito cuando vio como había quedado su coche. Por suerte, tres horas después el coche parecía recién salido del concesionario y Castiel continuó haciéndole fotos hasta que el estómago de Dean comenzó a rugir e hicieron una pausa para comer algo.

Para Dean aquello era como ir de picnic, no había traído nada porque no sabía que iban a pasar tanto tiempo fuera, pero Daniel había traído mucha comida y comió algunos de los sandwiches de Castiel, pasaron un tiempo agradable, quizás era porque creía ser un tipo extrovertido, pero se sentía parte del equipo, como si estuviese comiendo con un grupo de viejos amigos. Se enteró de que Natalie y Daniel eran pareja, se conocieron hacía cuatro años cuando empezaron a trabajar para Castiel, al principio siempre estaban peleando por tonterías y aún hoy lo seguían haciendo. Andrea era de Italia, donde conoció a Castiel cuanto todavía era estudiante, tres años después vino a América por trabajo y volvieron a encontrarse por casualidad.

-¿Y, cómo conociste a nuestro jefe, Dean?- la mujer preguntó con una sonrisa pícara en la boca.- ¿Estabas en una cafetería y él se quedó mirándote durante toda una hora? A veces lo hace...- la mujer bajó la voz.- Dani dice que es una cosa de artistas, pero yo creo que Cas es simplemente... raro...- Dean sonrió ante el comentario, sí, Cas era raro, pero ¿quien era normal en aquel sitio? Dean abrió la boca para contestar a Natalie cuando un sonido grave vino desde su izquierda.

-Se acostó con mi hermana.- Castiel dijo con un tono monótono en la voz como si no le importase nada en absoluto.

-Sí...eso... gracias Cas.- Miró al hombre algo cabreado.

-Te acostumbrarás a eso.- Daniel le dijo con una sonrisa amable.

-Supongo... bueno, Ana y yo tuvimos algo una vez... ya sabéis... luego nos hicimos amigos y nos presentó a su hermano, quiero decir, a mi hermano Sam y a mí. De hecho es casi como si ya le conociese porque mi hermano es fan suyo y Ana siempre está hablando de él y... eso es todo.- Se encogió de hombros sin darle demasiado importancia.- No hay mucho que decir, fue el día antes de la sesión de fotos en el estudio.-

-¿En serio? Bueno, pareces una buena influencia para él, espero, a estado más hablador esta semana, más geek si puedo decirlo; ayer, mientras revelábamos unas fotos, empezó a hablar sobre un juego llamado "los guerreros de nosequé". No entendí nada pero habló más ese día que durante todo el mes.- dijo Daniel y Dean sonrió para sí mismo.

-Eso debe ser culpa de Jesse.- Miró a Cas quien estaba sonriendo tímidamente, su cara se veía mejor así, pensó.

Continuaron hablando durante un rato hasta que cambiaron a otra localización, cerca de un viejo bar abandonado en un cruce de caminos, Dean se sentía intranquilo en ese sitio, estaba empezando a oscurecer y aunque el equipo había encendido los focos el lugar le estaba dando escalofríos, no es que fuera un cobarde, es que el sitio no le daba buenas vibraciones, así que se sintió totalmente aliviado cuando Cas grito "Hemos terminado, buen trabajo chicos" y todo el mundo empezó a recoger las cosas y a prepararse para irse. Los chicos les invitaron a tomar una copa, pero Dean les dijo que tenían un compromiso, y cuando les explicó acerca de las lecciones de conducción y una sonrisa malévola se dibujaba en la cara de los demás, empezó a arrepentirse.

Pero ya era demasiado tarde para echarse atrás, Dean conducía de vuelta cuando llegaron a un punto bastante solitario, solía ir allí después de la muerte de su padre cuando quería estar sólo. Paró el coche y antes de salir de él habló con Castiel.

-Mira...- Dean se quedó unos instantes en silencio, con la mirada fija en la carretera, fuera el escenario estaba oscuro casi en su totalidad.-Esta es mi nena Cas, no le dejo a nadie conducirla, sólo Sam lo ha hecho y no muchas veces, esto es un honor que muy pocos merecen, así que, la verdad es que no sé porqué estoy haciendo esto, vamos a decir que me he vuelto loco... Lo que quiero decir es, ten cuidado y haz todo tal y como yo te lo diga. ¿Vale?- Dean ahora parecía muy serio.

-Vale Dean.- Entonces ambos hombres salieron del coche e intercambiaron sus asientos. Castiel se sentó frente al volante y esperó hasta que su copiloto estuvo sentado a su lado, pero aún así no se movió, simplemente permaneció ahí, con las manos en el volante, con una mirada sería, concentrado.

-¿Cas?- Dean puso su mano en el hombro del otro hombre y notó que estaba muy tenso.- Tío, relájate vale, vayamos despacio, ¿ok?- Aquella frase le sonaba rara pero prefirió no darle importancia. Castiel le miró y asintió, entonces se relajó un poco.- Primero, respira profundamente.-

-¿Es eso parte de la conducción, Dean?- dijo el hombre de ojos azules con un toque de duda en su voz.

-Sí Cas, lo es.- Dean no entendía como un hombre que había vivido tantas cosas podía ser tan inocente. Entonces empezaron con la lección.

Castiel estaba conduciendo muy lentamente, Dean pensó que si salía del coche y comenzaba a correr lo adelantaría por lo menos diez veces. Pero incluso a esa velocidad Cas no podía mantener la linea recta.

-Cas, recto.- estaban ahora fuera de la carretera, todas las irregularidades del suelo haciendo que los amortiguadores trabajasen muy duramente, todas las cosas del interior del coche se movían arriba y abajo, Dean agradeció por haber limpiado el coche y haberlo ordenado para la sesión de fotos porque si no ahora mismo tendría una pila de comida resbalando por su cabeza.- Cas... izquierda, no tú, el volante, gíralo a la izquierda, deja de mover todo el cuerpo.- Dean vio la guantera abrirse y cerrarse cada vez que el coche pegaba un salto y algunas de las cosas que tenía dentro cayeron en su regazo y en el suelo del coche.- ¿Cas, puedes ir un poquito más deprisa? Aprieta el acelerador un poquito más.- Entonces el coche aceleró repentinamente.- ¡No tanto!- Dean se agarraba a su asiento y sentía como el coche volvía a decelerar de nuevo.- Vale, ya veo que no tienes término medio.- Castiel estaba concentrado en su tarea y parecía pegado al volante.- Vuelve a la carretera.- Intentó hacerlo pero volvió de nuevo a la tierra sin darse cuenta.- Cas, a la carretera, hay un árbol a unos diez metros frente a nosotros, vuelve a la carretera. Cas el árbol... Cas, vuelve a la carretera. Cas, el árbol... ¡Cas! ¡Cas! ¡Cas! ¡El árbol! Vuelve a la carretera o para el coche.-

-No puedo hacer ambas cosas al mismo tiempo Dean.-

-Vale, ¡por eso he dicho "o"! ¡Sólo para el coche!- pero fue un poco más rápido.- ¡El otro pedal! Cas, el árbol sigue en el mismo lugar, no se va a mover sólo.- El árbol estaba casi frente a ellos y cada vez iban más rápido.- Cas para. ¡CAS!- Dean pisó el pedal del freno y paró el coche a medio metro del árbol. Los dos se quedaron en silencio durante unos instantes hasta que Dean abrió la boca.- Sal del coche.- dijo inexpresivo. Castiel ni siquiera miró a Dean, sólo salió del coche e intuyó como Dean hacía lo mismo. El ojiverde se sentó en el capó del coche, bajo el árbol, dio un par de palmadas sobre el metal, a su lado, Cas obedeció la orden silenciosa, se sentó junto a él y mirando al hombre con timidez, tenía las manos en la cara, pensó que estaba realmente enfadado ydespués de un largo periodo de incómodo silencio se atrevió por fin a preguntarle.

-Dean... ¿estás enfadado conmigo?- el silencio no permaneció más de cinco segundos cuando Dean comenzó a reírse.- Supongo que eso significa que no lo estás.-

-Tío, nunca voy a dejarte conducir a mi nena otra vez, nunca.- dijo con una gran sonrisa en la cara agarrándose el estómago mientras contenía otra carcajada. Cas le miró sin realmente entenderle.- La próxima vez empezaremos jugando con la Wii.- una pequeña sonrisa pasó por la cara de Castiel que jugaba distraídamente con su dedo por el capó del coche.- Si puedes mantener vivo a Luigi después pasaremos a los autos de choque.- Castiel le miró de nuevo y ambos sonrieron sinceramente.- ¿Ok?-

-Ok.- Dean jamás lo admitiría pero aquella simple curvatura de los labios de Castiel le hacía sentirse incómodo de una forma extrañamente placentera. Fue entonces cuando vio como el hombre se inclinaba sobre él, lentamente sintió su corazón comenzar a latir más rápido y contuvo el aliento, vio la mano de Cas acercarse a él y sintió como el calor de otro cuerpo le envolvía.

-Cas...- su voz sonó grave y áspera, el otro hombre permaneció en el sitio, sin mover un solo músculo de su cuerpo, Dean vio como la suave brisa mecía el cabello de Castiel y se golpeó mentalmente por la estupidez de aquel pensamiento que le producía un hormigueo en la punta de los dedos, como queriendo ser él quien tocase aquellos mechones azabache.- Tío, a mi no me va ese royo.- dijo sin sonar tan duro como pretendía, sintiendo como sus palabras traicionaban de alguna manera a su inconsciente y prefiriendo ignorarlo.

-A mi tampoco Dean.- Aquella voz susurrante era como un grave ronroneo para los oídos de Dean, quien todavía sin moverse sabía que tan solo alzando la mano podría rozar aquellas palabras con la punta de sus dedos. Y fue de repente cuando sucedió sin que fuese del todo consciente, Dean le besó, simplemente agarró su gabardina y tiró hacia él. Sintió la boca de Castiel inmóvil junto a la suya, ambos todavía con los ojos abiertos. Su cuerpo tomó consciencia de lo que su mente aún no había registrado y su mano se movió sin que él se diese cuenta, acercando más a Castiel. Dean cerró los ojos y sus labios comenzaron a moverse delicadamente, aquello duró apenas unos segundos hasta que Dean necesitó tomar más de aquella boca y el besó empezó a volverse más vehemente. Sintió como la boca de Castiel comenzaba a moverse por simple inercia y se aventuró a tocar aquellos labios secos con su lengua, un escalofrío recorrió su cuerpo cuando aquel aliento cálido rozó su lengua, dibujó la forma de los labios y se aferró con más fuerza a la gabardina de Cas, sus ojos se abrieron una fracción de segundo, encontrando frente a él dos orbes azules entrecerrados. Su lengua bordeaba con parsimonia la boca de Castiel hasta que la empujó dentro mientras cerraba los ojos de nuevo, sintió la calidez de aquella boca, su saliva mezclándose con la suya y el leve movimiento de una lengua ajena rozarse contra la suya. Un gemido escapó de su propia garganta y fue entonces cuando la consciencia volvió de nuevo, sus ojos abriéndose lentamente mientras sus manos soltaban el agarre de la gabardina. Dean retrocedió unos centímetros, echando de menos el calor de otra boca y vio esa mirada azul contemplándole intensamente, sus manos temblaban ligeramente y una voz grave llegó hasta sus oídos pero él no la escuchó.

-Dean...- Castiel repitió haciendo parpadear al otro hombre.- Sólo iba a quitarte esto...- Cas alargó su mano hasta el cuello de Dean.- Tenías una hoja en tu chaqueta.- dijo enseñándole la hoja que pertenecía al árbol con el que habían estado a punto de chocar.

-Oh...- La mente de Dean se apagó y se limitó a repetir el monosílabo sin sentido.- Oh...- Entonces vio como Cas volvía de nuevo a su sitio en el capó del Impala.- Te... te llevaré a casa.- Murmuró y simplemente caminó hasta el interior del coche seguido de un silencioso Castiel.

El viaje transcurrió en medio de un gran silencio incómodo, aunque para Dean era difícil leer la falta de expresión en el rostro de Castiel supuso que él tampoco quería hablar de el tema. Cuando llegaron a la casa de Castiel, Dean paró el coche y le miró intentando encontrar las palabras adecuadas para aquella situación desagradable.

-Cas, no sé exactamente lo que ha pasado antes y...- Dean sabía que su discurso estaba muy trillado pero ¿que otra cosa podía decir? Una voz le interrumpió.

-Creo que me has besado, Dean.-

-Sí, ya lo sé Cas.- Aquel tipo era muy raro, en otras circunstancias se habría reído ante la inocencia del hombre, pero en aquel momento el nudo que se le formó en el estómago y que parecía volverse más grande con cada segundo que pasaba cerca del otro hombre le impedía dicha salida cómica.- Lo que intento decir es que no sé cómo o porqué ha pasado y...- viendo la boca de Castiel abrirse para volver a interrumpir, Dean le dirigió una mirada asesina al hombre de ojos azules, lo que hizo que cerrase la boca y permaneciese en silencio.- ... y no quiero hablar de eso ahora mismo ¿ok?- Castiel asintió.- Bien, vamos a fingir que esto nunca ha pasado. Y por favor, no se lo cuentes a nadie. Prométemelo, ¿vale?-

-Pero...-

-Cas...- su mirada era severa y un tanto airada.

-Ok Dean.- Castiel se desabrochó el cinturón de seguridad y abrió la puerta del coche, su cara normalmente inexpresiva mostraba un rastro de dolor y Dean sintió la repentina necesidad de abrazarle pero empujó aquel estúpido arrebato hasta lo más hondo de su ser.- Buenas noches Dean.- Murmuró castiel al salir del coche.

-Cas...- Dean le cogió por el brazo antes de que empezara a caminar hacia su casa. Había demasiadas cosas que quería decir pero lo más sensato era no decir nada.- Estamos bien, ¿verdad?.- Su voz sonó casi tierna, algo suplicante.

-Sí, estamos bien Dean.- Castiel sintió la mano de Dean aflojar su agarre y caer con lentitud.

-Ok, entonces llámame cuando tengas las fotos o yo te llamo.- Cas cerró la puerta después de coger su bolsa.- Buenas noches Cas…- El hombre tan solo asintió y caminó hacia la verja de su casa.

-¡Hey Cass!- Ana entró en la sala de estar cuando escuchó la puerta principal abrirse.- ¿Qué tal te ha ido el día? El mío ha sido genial, Ruby y yo nos volvimos locas comprando un montón de cosas, conoces esa pequeña tienda en la esquina de... ¿Qué te pasa?- Ana se sentó en el sofá, con un yogur en la mano, esperando a que Cas se sentase a su lado.- ¡Oh mierda! ¡Has estrellado el coche de Dean! ¿Y todavía sigues vivo? No puedo creerlo... sabes que te matará cuando menos te lo esperes.-

Castiel finalmente se sentó junto a su hermana, todavía con el abrigo puesto, dejando su bolsa en el suelo frente a él.

-No es eso. Casi estrello el coche de Dean pero no pasó nada, de hecho incluso se rió.- Cas empezó a desabrocharse la gabardina.

-¿Entonces? ¿Cuál es el problema? Y no me digas que ninguno porque soy tu hermana y te conozco lo suficientemente bien como para leer esas expresiones inexistentes tuyas.- Ana movía la cuchara con cada movimiento que hacía, dando énfasis a sus palabras.- Si no le jodiste el coche a Dean, ¿entonces qué es lo que pasó? ¿Fue la sesión de fotos? ¿Ha vuelto a reírse Nat de tu pelo?- Ana bromeó.

-No te lo puedo decir, se lo he prometido a Dean.-

-Venga por favor Cas, si algo te molesta dímelo, quizás pueda ayudarte o al menos te hará sentir mejor sacar todo eso.- Ana continuó con su yogur mientras miraba la indecisión en los ojos de Castiel.

-No puedo Ana.- Cas se levantó para quitarse la gabardina para después sentarse de nuevo y ponerla sobre su regazo.

-No se lo voy a decir a nadie, guardaré tu secreto, Dean nunca va a saber que me lo has contado. Venga Cas, soy tu hermanita, puedes confiar en mí.- Ana prácticamente le suplicó, por supuesto no tenía intención de guardar el secreto si la historia era lo suficientemente interesante; pero su hermano, a pesar de su edad y sus experiencias, era demasiado inocente.

-Ok, pero prométeme...-

-Sí sí, lo prometo, de verdad, cuéntamelo ya.- Ana miró expectante a su hermano.

-Dean me ha besado.- Ana iba a empezar a reír cuando vio la seriedad en la cara de Castiel.

-¿Hablas en serio?-

-Sí.-

-Nah... estás de coña. Tú podrías pero Dean no es gay.-

-Así que sugieres que él no se siente atraído por hombres pero yo sí.-

-Cas, estabas totalmente colado por aquel bombón del equipo de baseball en el instituto.-

-¿Cómo sabes eso?-

-¿Así que es verdad? Gabe me lo contó. No estaba segura porque siempre se metía contigo pero una vez vi como mirabas a nuestro cartero, madre mía, él si que estaba buenísimo, incluso sin ser gay debías admitir que el chico estaba muy potente.-

-Sí es verdad.-

-¿Entonces eres gay?-

-Nunca me lo he planteado, quizás lo sea, la verdad es que no es algo que me importe demasiado.-

-Bueno... al fin y al cabo eres un artista... no es trascendental. Volvamos a lo realmente importante. Dean te besó, aún no puedo creerlo. ¿Cómo fue?-

-Eres muy curiosa Ana.- Cas sonrió a su hermana y empezó a explicarle vagamente como había ocurrido todo.

-Eso fue... raro.- Ana ya había terminado con su yogur y fue a la cocina seguida de su hermano.- Cas, no sé lo que sientes por Dean, quiero decir, sólo le conoces desde hace una semana y sí, es un tío genial, un poco difícil a veces... muy difícil de hecho, pero es un buen tío. Lo que quiero decir es, no sé que es lo que está pasando por tu cabeza pero no esperes demasiado de Dean, quizás sólo sentía curiosidad o quería probar cosas nuevas, ya sabes toda esa mierda que los chicos heteros dicen cuando hacen este tipo de cosas.- Ana abrió la nevera y cogió otro yogur, esta vez de fresa.

-No tengo nada en la cabeza Ana.-

-Sí, tú lo has dicho.- dijo Ana riendo.

-Muy graciosa...-

-Lo sé y deja de enfurruñarte, guapo.-


Dean aparcó el coche frente a su casa, se quedó unos minutos dentro, pensando en lo que acababa de pasar con Cas, su estómago dio un vuelco y decidió que era el momento de salir de allí.

-¡Tío! ¡Te he estado llamando todo el día! ¿No puedes coger el teléfono?- Sam le dijo justo en el momento en el que entraba por la puerta.- Una llamada, sólo una llamada, un mensaje, algo, ¿Es demasiado para ti?- Dean se quitó la chaqueta y se la tiró a su hermano.- !¿Que coño...?!- Sam se quitó la chaqueta de la cara y la puso en el perchero.- ¡Al menos podrías haberme dicho que no vendrías a comer ni a cenar!-

-Lo siento mamá, la próxima vez lo haré, no llames a la policía. Tío, me quedé sin batería, mi móvil murió, ¿vale?- Dean caminó hasta la cocina y cogió una cerveza.

-¿Estás bien Dean?-

-Sí, lo estoy; y aunque no lo estuviera, no quiero hablar contigo de esto ahora, ¿vale?- dijo después de beberse media cerveza.- Voy a ducharme y me voy directo a la cama, así que, buenas noches Sammy.- Sam, con la boca abierta, vio como su hermano subía las escaleras caminando pesadamente.

Eran las dos de la madrugada, Sam estaba en su cama, durmiendo plácidamente con una sonrisa en su cara, disfrutando de la calidez y la esponjosidad de sus sábanas cuando escuchó un grito que casi le hace caer de su cama. Todavía dormido, salió de allí con un bate que tenía cerca de su escritorio en las manos, entonces caminó hasta la habitación de su hermano empuñando aquella arma improvisada por encima de su cabeza.

-¡¿Quién anda ahí?! ¡Lárgate o llamaré a la poli!- Encendió la luz de la habitación.

-Sam...- la misma voz que había gritado hacía un minuto le habló desde la cama de Dean.

-¿Dean? ¿Estás bien? ¿Dónde están los ladrones?- Sam caminó hasta la figura sentada de su hermano.

-Tío, no hay ladrones, ¿te has dado un golpe en la cabeza con el bate?- Dean se pasó la mano por la cara, estaba sentado en el borde de su cama. Sam bajó el bate sintiéndose estúpido de repente por su reacción exagerada.

-¿Entones porqué estabas chillando en medio de la noche?-

-Una pesadilla ¿vale? ¡He tenido una pesadilla, eso es todo! Siento haberte despertado.-

Sam miró a su hermano de arriba a abajo, su cerebro estaba empezando a despertarse y entonces algo llamó su atención.

-¿Estas seguro de que fue una pesadilla?- permaneció frente a su hermano esperando a que le mirase.- Porque si lo fue creo que hay algo en ti que no funciona demasiado bien... o quizás eres masoquista...- Sam dijo conteniendo la risa que amenazaba con escapar de su boca.

-¿De que coño estás hablando?- Dean miró a su hermano, ojos adormilados y una pequeña sonrisa en la cara del hombre del tamaño de un big foot. Sus ojos apuntaron a la entrepierna de Dean y él los siguió confuso.- ¿Que coño...? ¡Oh mierda!- Dean vio el bulto en sus pantalones y rápidamente cogió una almohada para cubrir su erección. - No es lo que parece, es sólo una cosa de hombres... ya sabes...-

-No... no lo sé... ¿porqué no me explicas porqué tienes una erección después de tener una pesadilla?-

-No estoy de humor para eso, tú estas medio dormido, así que esta conversación no va a ocurrir, no en este momento.- Dean fue hasta el baño y dejó a su hermano sólo. Sam escuchó la ducha y se sentó en la cama. Después de quince minutos, Dean estaba de vuelta en su habitación usando una toalla para secar su cabeza.- ¿Todavía estás aquí? Sam, los dos tenemos que madrugar mañana .- Dean se metió en la cama, su hermano todavía sentado en el lado derecho.

-Dean, mañana es domingo... sólo cuéntame que pasa. No es normal el follón que estás montando por una simple erección.- Sam se giró a la izquierda para mirar directamente a su hermano mayor.

-Mierda Sammy, quiero dormir.-

-Sí, yo también quiero dormir pero Dean, no estás bien aunque digas lo contrario, y sí, sé que no quieres hablar de tus sentimientos o de lo que sea pero cuando llegaste anoche a casa estabas muy raro. Soy tu hermano, te conozco, esta pasándote alg...-

-No vas a dejarme dormir hasta que te lo cuente, ¿verdad?- Dean dijo con resignación.

-No, no voy a dejarte.- dijo Sam sonriendo. Dean suspiró y después de un par de minutos de silencio empezó a hablar.

-Puede que esto suene raro viniendo de mí... quizás no, quien sabe, la cuestión es que... bueno, nunca creí que...- Dean no sabía como empezar porque ni siquiera sabía que estaba intentando decirle a su hermano.- ¿Qué opinas de la homosexualidad?-

-Bueno, creo que es una opción sexual tan valida cómo cualquier otra. ¿Porqué...? Oh...- Algo en la cabeza adormilada de Sam hizo "click".- ¿Has tenido un sueño húmedo... con un tío?-

-He besado a Castiel.-

-Has tenido un sueño húmedo con Castiel.-

-¡No! Bueno sí... pero no quería decir eso. Yo, realmente, he besado a Castiel... ayer... en el capó del Impala. -

-Oh Dios... así que, le besaste y después tuviste un sueño húmedo con él... vaya, te ha dado fuerte.- Dean le miró severamente.- Lo siento, sigue...-

-Nunca he besado a un hombre pero... tío, me puso tanto... y estuvo tan mal, lo sé.-

-No es algo malo Dean.- Dean se acomodó en la cama intentando compensar así la extraña conversación que estaba teniendo a altas horas de la madrugada.

-Sí, lo es porque a mi no me gustan los tíos y a él tampoco y estaba casado hace unos meses y tiene una hija y ni siquiera quería besarme...-

-¿Qué?- Sam miró a su hermano con un gesto interrogante en su cara. Dean empezó a explicarle lo que había pasado en el capó del Impala sin ahondar en muchos detalles. - Tío... sí, ahora sé lo que quieres decir, hiciste el ridículo... un poco...- Dean le miró de nuevo enfadado.- Pero por lo menos... bueno... no te pegó o te gritó y salió corriendo... tío él es bastante...-

-... raro, sí, lo sé. Pensaba que era tu ídolo.-

-Sí, pero esa es una de las cosas que hace a los artistas ser artistas.-

-Puede que sea porque hace mucho que no beso a alguien...- Se tumbó en la cama y se cubrió con la sábana.

-Dean, no te engañes...-

-¡No estoy engañando a nadie Sam! No soy gay, ¿okay?-

-Hablar contigo es siempre divertido no importa la hora que sea...- La habitación se quedó en silencio durante un rato.- Quizás sólo eres "bicurioso" o "heteroflexible" .- Dean se sentó de nuevo.

-¿Heteroqué?¿Tío dónde has oído eso?-

-V-vi una película con Ruby... era como "El sueño de una noche de verano" de Shakespeare pero era un musical y había una pareja gay y... -

-Sammy, ella te está convirtiendo en más chica de lo que ya eras y pensaba que eso era imposible.-

-Dijo el hombre que besó a otro hombre...- Sam puso los ojos en blanco y sonrió

-Primero, ¡Ouch! Y segundo, que te den.-

-Vale Dean, estoy demasiado cansado y tú eres demasiado terco así que si esta conversación no va a ningún lado, yo me voy a ir a dormir.- Sam se levantó de la cama.

-Sí, buenas noches a ti también hermanito.- Dean le hizo un gesto obsceno a su hermano con el dedo.

-Es genial que hables de ello, es tan inusual en ti, pero si estás asustado de aceptar lo que eres...-

-Sam, sabes esas cosas cuando tienes quince años, no a los treinta, y no esto asustado ¿lo entiendes?- Sam se sentó de nuevo con un gran peso sobre sus hombros.

-¿Te gustó? Dijiste que te puso, no es que me encante hablar acerca de tu vida... sexual pero si te ayuda puedo hacer un esfuerzo...-

-Eres muy desagradable...- Dean permaneció en silencio sintiendo la mirada de su hermano clavársele en el craneo.- Yo... sí, me gustó.- dijo en un susurro.- Y soñé conmigo... besándole... otra vez... y tocándole... por debajo de la camisa y... desabrochando su cinturón...-

-¡VALE! ¡Suficiente! Es suficiente...-

-Has preguntado...-

-Dean creo... sé que no te importa lo que piense pero... creo que quizás al menos seas un poquito bisexual...-

-Ni hablar.-

-Vale... como sea...- Sam se levantó de nuevo.- ¿Qué vas a hacer?-

-Nada.- Dean apagó las luces de su habitación.

-¿Qué harás si le ves de nuevo? ¿Vas a ignorarle, evitarle? ¿Actuar como si nada hubiera pasado?-

-Sí, todo eso. Buenas noches Sammy.-

-Buenas noches Dean.- Sam salió de la habitación hacia su propio cuarto con el bate aún en su mano, conteniendo un gran bostezo.


-Buenos días bella durmiente.- Ana entró en la habitación de Castiel con una bandeja en sus manos llena de comida.- ¿Has tenido un buen sueño reparador?-

-¿Ana? ¿Qué es esto?- Castiel miró a la comida y después al reloj.- Es domingo, las 9:00 de la mañana... ¿porqué estás despierta...? más importante... ¿porqué estoy yo despierto?- Castiel se tapó hasta la cabeza con las sábanas.

-Venga hermanito, he hecho esto para ti, agradécemelo y come, puedes dormir en cualquier otro momento.- Ana puso la bandeja en el regazo de Castiel y el hombre se incorporó mirando a su hermana con curiosidad.- Vale, tengo una cita y hoy te necesito fuera de casa.-

-Tengo trabajo que hacer aquí.- dijo mordiendo un croissant.

-¿No puedes hacerlo en tu estudio?- dijo con ojos suplicantes.

-Supongo que puedo.-

-¡Genial!- abrazó a su hermano por encima de la bandeja.- Estará aquí en un par de horas así que...-

-Ya lo entiendo, sólo déjame comer algo, darme una ducha y llamaré a un taxi...-

-Oh, no necesitarás hacer eso.- Una sonrisa sospechosa apareció en la cara de Ana.

-¿Porqué?- Cas ladeó la cabeza, su boca dejó de masticar.

-Acabo de llamar a Dean y le he dicho que necesito que te saque de aquí para mi cita...- una expresión en blanco apareció como respuesta.- ¿Qué? Sé que dije que era mejor que no te hicieses ilusiones, pero pensé que debías arriesgarte un poco, ¿no?-

-¿Desde cuando tomas mis decisiones?- Tomó un sorbo de la taza de café.

-Desde ahora, come rápido porqué llegará en una hora.-

-Ana...-

-Deja de quejarte, me lo agradecerás luego.- salió de la habitación con una gran sonrisa en su cara.

-Mierda...- Dean estaba estirado en su cama con el teléfono aún en su mano. Miró su despertador en la mesilla de noche y maldijo a Ana por haberle despertado tan temprano un domingo después de una noche casi sin haber pegado ojo. Caminó con mucho trabajo hasta la cocina donde se sorprendió de ver a su hermano, estaba hablando por teléfono y paró su conversación cuando vio a Dean entrar.

-... eso es lo que yo dije pero... Yo... te llamo luego y nos vemos, ¿vale? Adiós Ruby. Te quiero.-

-Es bueno ver demostraciones de amor a estas horas de la mañana, tan dulce que creo que me voy a quedar ciego... por cierto... ¿que estas haciendo despierto?-

-Podría preguntar lo mismo.-

-Ana me acaba de llamar. ¿Y bien?- Dean se sentó en una banqueta y miró sospechosamente a Sammy.

-Ruby me acaba de llamar.- Sam abrió la nevera y cogió la leche.

-¿Hay café?-

-Si, aquí.- Sam cogió dos tazas y puso una de ellas en la cafetera.- ¿Que quieres? ¿Decaffeinato, Capricio, Voluto, Ristretto...?-

-Claro, Mister George Clooney, sólo dame algo de cafeína, yo no entiendo esa máquina.-

-Vale...- Sam se sirvió una taza de leche con cacao y la puso en el microondas mientras el café de Dean estaba en proceso.- ¿Entonces... qué vas a hacer hoy?-

-Cómo si te importase...- Sam le miró esperando una respuesta.- Iba a pasar el día haciendo absolutamente nada pero Ana... tiene una cita y quiere que lleve a Cas a su estudio para que pueda tener la casa para ella sola.-

-Oh...- Sam le dio a Dean su taza con el café y el microondas pitó así que cogió su chocolate y dio un pequeño sorbo mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su cara.

-¿Qué?- dijo Dean malhumorado.- ¡¿Qué?! Borra esa sonrisa estúpida de tu cara.-

-¿No tienes sentido del humor los domingos por la mañana?- Dean bebió su café y le lanzó una mirada asesina a su hermano.- En fin, tengo una cita con Ruby así que me voy a dar una ducha.- Dio otro sorbo de su cacao caliente.

-Ni hablar, tengo que estar en casa de Cas en...- Miró el reloj.- ... 45 minutos, así que, yo me ducho antes, tú puedes poner el lavavajillas.-

Le dio a Sam su taza y salió de la cocina, la sonrisa en la cara de su hermano pequeño haciéndose cada vez más grande.

CONTINUARÁ...