NT: No saben cuanto lo sientoooooo D:

no hay excusas por tardarme a tanto, asi que no diré nada...
Pero les prometo que el próximo no se hará esperar tanto, creo que a mediados de enero debería estar listo ^^

otra cosa, voy a volver a subir el primer cap para poner el link del original asi que no se emocionen con el doble correo ;D
Besos, que disfruten del cap y felices fiestas!

Capítulo Tres: En una cita con Remus Lupin

Remus Lupin era como una brisa de invierno. Eso fue lo que James había concluido después de la primera semana de conocer en serio y no conocer para nada a Remus Lupin. Para la segunda semana, James estaba orgulloso de añadir otra observación a su prácticamente vacía lista. Remus Lupin nunca sonreía. Ahora, James no era conocido por sus habilidades de observación. Conocía a la gente que le importaba, desde luego. Conocía a Sirius y a Peter, e incluso conocía a Evans aunque por alguna razón no podía adaptar su conocimiento para enamorarla. Pero aparte de eso, James nunca le prestaba suficiente atención a la gente para saber que color de zapatos usaban o si se habían cortado el cabello recientemente. Así que, notar que Remus Lupin nunca sonreía era una gran hazaña. Ni siquiera lo habría notado si no hubiese contado el chiste. El chiste que involucraba Quaffles y Flobberworms y doce banshees cachondas; el chiste que, como un ritual, James contaba cada año con algunas variaciones y que recibía risas sin faltas. Era el chiste del siglo.

Y Remus Lupin no había ni sonreído mientras James contaba su fantástica historia.

Fue luego de ese incidente que James empezó a notar que Lupin no sonreía para nada. No estaba amargado o molesto todo el tiempo, pero tampoco con una sonrisa en la cara. De hecho, nunca sonreía al decir gracias, no sonreía cuando ganaba cincuenta puntos de McGonagall por hacer bien un hechizo particularmente complicado, y definitivamente no sonreía cuando Sirius le traía un gran trozo de pastel de chocolate para la cena, aunque si lo compartía con los tres.

Era una crisis nacional, decidió James, pero no era nada que Sirius no pudiese resolver. Porque Sirius era bromista extraordinaire y su sobre-entusiasmo y trucos bobos que hacían que la gente riera. Remus Lupin nunca sonreía, pero después de esa muy esperada salida a Hogsmeade, James sabía que no faltaría mucho para que Sirius rompiera el hielo...

'Se quedó dormido,' Sirius dijo suavecito, mirando abajo hacia Remus.

Normalmente ellos se sentaban en la parte de atrás en todas sus clases, pero por insistencia de Sirius(y desvergonzadas súplicas), los muchachos accedieron a sentarse con Remus Lupin por la mitad del salón. No hay necesidad de decirlo, pero Remus no mostró ni la más mínima muestra de felicidad o descontento. Simplemente miró a los tres merodeadores, abrió sus notas y se sentó en el único puesto libre junto a Sirius. Hasta ignoró el grito de alegría de Sirius y su abrazo.

'No lo culpo,' James replicó con un bostezo, 'Binns se ha superado a si mismo hoy. Hasta Evans está adormilada.'

'Estaba muy cansado hoy,' dijo Sirius, apartando cariñosamente un mechón de Remus de su frente. Un par de chicas junto a ellos empezaron a cuchichear al instante y Sirius les respondió con pícaro guiño, lo que les causó un ataque de risitas tontas.

James rodó los ojos. 'Yo también lo estaría si hubiese tenido que cargar con un lastre como tú hasta el ala del Hospital ayer.'

Sirius suspiró soñador, ignorando los fuertes ronquidos de Peter al lado de James. 'Estuve en sus brazos todo el rato Jamie-boy...qué romántico.'

'Bastante, si no cuentas el hecho que ensuciaste toda su bufanda con sangre, terminaste de dañar su brazo lastimado y le agarraste el culo en público,' Jame replicó con una sonrisa y un empujón juguetón 'eres todo un encanto Black. ¿De donde sacas tus habilidades?'

Sirius golpeo en la cabeza a James. 'Cierra la boca. Al menos mi encanto funciona. Conseguí que fuese a la práctica, ¿o no? Evans aún no te soporta.'

James le sacó la lengua. 'Me adora y lo sabes. Solo le está tomando algo de tiempo.'

Sirius no le respondió con su usual insulto, optó por mirar a la mejilla expuesta de Remus. Se estaba obsesionando con el lunar bajo el ojo de Remus – un fetiche peculiar que Sirius descubrió recientemente. '¿Tendrás lápiz labial, por casualidad?'

James miró a Sirius incrédulo. 'Te parece que soy la clase de tipo que carga lápiz labial? Que alguien más te ayude con tus fantasías travestis. Yo no te apoyo en esto.'

'Yo tengo lápiz labial si quieres, Sirius' Alice, la chica sentada frente a ellos se volteó y le ofreció, riendo y sonrojándose cuando Sirius juguetón le cerró un ojo. James casi podía oír como Frank Longbottom hacía crujir los nudillos – los dos apenas habían empezado a salir y Frank parecía del tipo protector.

'Alice, no los alientes, por el amor de Merlín,' Lily exclamó molesta a su lado, lo que causó que Alice riera más fuerte. 'Lo más probable es que lo hechicen para escribir obscenidades en la cara de la gente.'

'Buena idea, Evans, pero no,' Sirius declaró, examinando la barra de labios de Alice antes de ponerse a trabajar en el rostro de Lupin. Los tres se quedaron viendo varios grados de preocupación mientras Sirius trazaba la forma de un perfecto par de labios sobre la mejilla de Remus. Podría haber sido peor, Pensó James mientras las chicas rodaban los ojos y se volteaban al frente otra vez; James realmente esperaba que que Sirius se pusiera la tontera cerosa en él mismo o Merlín no lo quiera, en Lupin.

'No entiendo,' James miró a Lupin de cerca, tratando de descifrar el chiste en aplicar usar pintura de labios el el cachete de un chico cunado estaba dormido, y encontró que el sentido del humor era de lo más confuso (y sin sentido).

Sirius lo ignoró, apartando el lápiz de labios de Alice e inclinándose hacia abajo, de modo que su frente descansara sobre la cabeza de Remus. 'Huele bien,' comentó distraídamente, enterrándose en el cabello de Remus mientras lo olía, 'como a jabón y chocolate...y muy, pero muy,' Sirius inhaló profundamente, 'bien...'

James hizo como que vomitaba.

Sirius colocó la cabeza sobre sus brazos para ponerse cara a cara con Remus. 'Se ve tan triste...' trazando los labios de Lupin con su pulgar. 'Me pregunto por qué...'

'Tal vez porque lo manoseas mientras duerme.'

'Pero él nunca sonríe...ni cuando está despierto,' Sirius replicó, el suave tono en su voz contrastando con la rápida patada que le dio a la rodilla de James. 'Me pregunto como se verá con una sonrisa. Hm...' arrugando el rostro en concentración, puso un dedo en una esquina de los labios de Remus y la alzó con delicadeza.

James resopló, tratando de contener la risa. 'Le cambia el rostro por completo, debo admitirlo. ¿Qué tal el otro lado? Alza ese también, o si no se verá tonto...'

'No llames tono a mi Bollito, además está durmiendo en ese lado, ' dijo tratando de poner su otro dedo índice bajo la mejilla aplastada de Remus. 'Espera...lo tengo...ahí vamos!' Sirius dijo con triunfo mientras sus dedos sostenían una torcida y perturbadora sonrisa en la cara de Remus. '¿Qué piensas?'

'La podemos hacer permanente,' dijo James con astucia. 'Un par de encantamientos o tal vez marcadores.' Sirius se volteó e intercambiaron miradas traviesas. 'Mamá dice que si pones una cara (N/T expresión) por mucho rato, te quedas así toda la vida. Podrías tener un sonriente y alegre novio por siempre. ¿Qué dices?'

'Digo que tendrías suerte de estar vivo, mucho menos tener un novio,' Remus le respondió, abriendo lentamente sus ojos para la mortificación de James y Sirius. Mientras se sentaba derecho, James al fin entendió el chiste: el cabello de Remus estaba revuelto después de haber dormido, su normalmente ordenada ropa un poco arrugada y el collar de su camisa estaba un poco levantado. Había una marca de beso en su mejilla derecha.

Lucía como Sirius después de beberse todo un barril: besado sin darse cuenta y completamente desarreglado.

James pudo captar la ironía e intentó contener la risa.

Sirius se encontraba en una posición similar, se permitió resoplar por la nariz antes de pasar una mano dudosa por su cabello y con una sonrisa reluciente bajo la mirada intensa de Lupin. 'Buen día, Corazón. Dormiste bien?'

'No,' Remus replicó de malhumor, acomodando su ropa. 'Es algo difícil cuando te están usando como plastilina.'

En su primera semana de curso, Sirius le mostró a James un libros de fotos de su clase de Estudios Muggles y le dijo que Remus se parecía mucho a la pintura de la Mona Lisa. El chico no era malhumorado en sí, pero tampoco era alegre; como si sus labios estuviesen en una especie de limbo y decidieran no mostrar ninguna emoción. James no creía que Lupin tuviese los senos para ser mona Lisa, y que Lupin no estaba en ningún limbo, pero solo era un idiota gruñón. Pamplinas, esa sería la frase perfecta para Remus Lupin.

Desafortunadamente, "Pamplinas" solo le daba a Sirius unas ganas inexplicables de besar a Lupin, y James sabía que Sirius estaba pensando algo como eso porque llevaba viendo los labios de Lupin por una cantidad inapropiada de tiempo. Así que James lo golpeó sonoramente en la cabeza y le dijo que dejara de ser un tonto pervertido.

'Lo siento,' Sirius se disculpó sin sentirlo. No es como si importara, porque Remus había decidido no prestarle atención y había vuelto a escribir sus anotaciones como si no se hubiese detenido nunca. '¿Qué le pasó al brazo de mi bebé?' preguntó, obviamente odiando que lo ignoren.

La Enfermera les informó que el brazo de Lupin sanaría en un día más o menos, y no les dijo nada más a pesar de sus preguntas. Sirius se sintió algo culpable por empeorar su ya lastimado brazo: James sabía esto aunque Sirius no se lo había dicho. Sirius tocó suavemente el brazo vendado de Remus, dibujando un enfermizo corazón invisible antes de mirar a Remus sonreír con alegría.

'Se rompió', Remus estableció lo obvio.

'¿Cómo?' le urgió Sirius, inclinándose más cerca. '¿Te golpeó alguien? ¿Te Caíste? No puedo permitir que mi Pastelito esté herido! Debería estar contigo en todo momento para protegerte!'

'Podrías', replicó con un tono aburrido, 'si pudieras mantenerte consciente por más de quince minutos seguidos'

James, sin poder evitarlo más tiempo, rompió en carcajadas. 'Eso es brillante!' gritó entre risas, palmoteando a Remus en la espalda como si fuesen amigos de toda la vida. Bueno, ahora que Remus y Sirius estaban saliendo, debían ser amigos por circunstancia. 'Amo este chico!' James exclamó, quitándose una lagrima de risa.

'Pues, yo lo amo más!' Sirius dijo con ferocidad, sus rostro de repente rojo y un nervio palpitando en su sien. 'muchísimo más que tú, así que no se compara! Un montón más!' cambió su asiento para acercarse a Remus.

'Señor Blue, haga el favor de hacer silencio en clase.'

Sirius frunció el ceño, dejando caer un brazo sobre los hombros de Remus. 'Mi Calabacita me quiere más a mi', dijo, tomando rápidamente a Remus por los hombros y plantando un beso en su mejilla, James tuvo que meterse el puño en la boca para evitar reírse, cuando vio que los experimentos de Sirius con el labial de Alice se habían transferido (por sus celos) a los ahora rojo rubí y brillosos labios de Sirius.

Sirius ignoró por completo a James, sin tener idea de la pintura cuando hacía pucheros con sus colorados labios (el cambio le queda bastante bien, pensaba James – estaría perfecto en uno de esos bares sin nombre en Londres). Hubieron susurros, risitas y charla entre niñas, por alguna razón, ni siquiera Lupin se molestó en informarle a Sirius sobre su accidente. De hecho, lo único que hizo Remus fue alzar una ceja, limpiarse la mejilla y volver a tomar notas. Fue en ese momento que James decidió que le empezaba a agradar Remus Lupin y su humor cínico. Desde luego, James también se dio cuenta de que agradarle Remus Lupin podía hacerle ganarse una cola de salamandra, lo cual no era chistoso para nada.

XxxxX

La verdad James no quería alardear (aunque en secreto lo disfrutara y lo contaba como uno de sus hobbies favoritos), pero después del despertar de su tercer ojo y sus fantásticas habilidades de observación estaba en una buena racha. En la misma semana de su descubrimiento sobre Lupin, James encontró otra cosa de su mejor amigo que nunca había notado en todos sus quince años de amistad:

Sirius era un desesperado y llorón desgraciado.

Bueno, la parte de desgraciado no era tan nueva, ni la de llorón, Jame debía admitirlo. Sirius era ambas bastante a menudo, a veces simultáneamente. De hecho, la primera vez que James descubrió esto fue cuando tenían cinco años. Sirius había llorado y llorado durante una hora por los brownies de la madre de James, hasta que ella al fin se sintió mal por él y le preparó dos tandas para que se los llevara a casa. Nunca los compartió, y luego James encontró a Sirius secándose las lagrimas con una sonrisota en la cara que decía "los engañe, tontos sentimentales!"

Así que, sí, Sirius era un llorón desgraciado con diploma, pero James nunca lo había visto como un desesperado hasta ese día en el dormitorio cuando encontró a Sirius sentado desolado frente al espejo, por una vez, sin cantar alabanzas a su deslumbrante atractivo.

James entró al dormitorio para ver a Sirius sentado en el suelo frente al espejo y cargando una impresionante expresión enfurruñada; su largo cabello en dos coletas que lo hacían parecer como una niñita con sobredosis de testosterona. James sabía que su mejor amigo iba a pasar al modo de despotricar/quejarse en el momento en que vio a Sirius insatisfecho y haciendo puchero. Por eso se quitó con rapidez los zapatos y los calcetines e intentó ir de puntillas a su cama, rezándole a Merlín que Sirius estuviese demasiado inmerso en sus meditaciones para notarlo.

'Jaaammmmeeesss!'

James maldijo su fortuna y cualquier otro objeto tirados en la habitación, particularmente los calcetines morados de Peter.

'Creo que hay algo mal con mi nariz!' Sirius se lamentó, apretando dicha nariz desesperado. 'Debe ser muy larga. Creo que está toda atravesada!'

James ni siquiera quería saber qué atravesaba la nariz de Sirius. 'Está bien Sirius' James replicó esperando que su amigo no siguiera con el tema y arrojó su mochila en la cama.

'Entonces son mis ojos!' Sirius continuó desesperado. 'Tal vez haya sido bizco toda mi vida y nadie nunca me lo dijo!'

James miró feo a su almohada como si fuese la culpable de los problemas de Sirius. Esa mancha en la esquina se veía de los más sospechosa. 'Sirius, no tienes nada malo. Al menos nada físico'

'Pero soy listo también!' Sirius dijo indignado. 'Tengo las mejores notas en nuestra clase y hago las mejores bromas del mundo y juego Quidditch! Soy perfecto!'

James puso los ojos en blanco.

'Entonces, ¿por qué Remus no me quiere besar?' gimió cayendo de espaldas y poniéndose en posición fetal. '¿Qué hay en mí tan horrible que no quiere besarme?' Sirius hizo un sonido afligido en su garganta y miró a James con resplandecientes ojos grises. 'Me va a volver loco, James! ¿Por qué no me besa? ¿Acaso no sabe lo excitado que me pongo con él? Me va a dar Túnel Carpiano si no me ayuda pronto allá abajo!'

Jame se golpeó la cabeza con la cabecera de la cama. Repetidamente. 'Sirius, recuerdas la lista de cosas de las que nunca hablaríamos? Por favor agrega esta'.

'Nos hemos besado antes!' siguió lamentándose, ignorando el tormento de James. 'En el tren! Me besó entonces, debería querer hacerlo de nuevo, no?' Sirius se abrieron horrorizados. 'James, que tal si no soy bueno en eso? Que tal si esa chica del año pasado... Amanda o Aria... o lo que sea... qué tal si ella no besaba como pez, pero yo sí! James, qué tal si piensa que apesto en eso y nunca me besa otra vez!'

James quería recalcar que los calamares no eran realmente peces, pero estaba ocupado tratando que causarse una contusión. La auto-infligida tortura a su cabeza llegó a un piadoso fin cuando Peter interrumpió su innecesaria discusión con un nada sorpresivo e innecesario consejo: 'Deberías intentar besarlo tú', apuntó ayudando, dejando su bolso en su cama. 'acabarías con la espera'.

'Es brillante! "Por qué no lo beso yo a él"' Sirius exclamó sarcástico, levantando los brazos en el aire. 'Si eres imbécil, Peter, no crees que ya intenté eso? Siempre está haciendo alguna cosa o la otra, como estudiando o leyendo o en algún lado, Dios sabrá donde. ¿Cómo se supone que lo bese así?'

James y Peter compartieron miradas perturbadas. 'Eh...podrías preguntarle?' Peter ofreció dudoso.

Sirius los miró a ambos como si les hubiesen crecido cabezas extras. 'Le podría preguntar? No me extraña que los dos estén solteros! Necesito un ambiente romántico! Deberíamos inclinarnos hacia el otro, deberían haber fuegos artificiales y velas y estrellas y...y...rojo!'

'Rojo?'

'Rojo,' Declaró firmemente, sus brazos cruzados. 'Pero de un modo muy masculino. Creo que debería ser el tema de nuestra primera cita, si?

Años de experiencia le dijeron a James cuando Sirius parecía estar preguntando algo o buscando confirmación, en realidad no era así. Simplemente estaba estableciendo sus planes forzándote a que los aceptaras, sin importar si te parecían lógicos o no. Por desgracia, años de experiencia le enseñaron nada a Peter y en su intento por parecer extremadamente sabio y colaborador, ignoró a James negando furiosamente con la cabeza y siguió arrasando con más consejos amorosos:

'¿No deberías más bien preguntarle a Lupin lo que a él le gusta?'

James gimoteó, sintiendo los primero temblores del próximo terremoto.

'Digo, eso es lo que les gusta a las chicas', Peter razonó, ignorante como nunca. 'Como cuando James esa rubiecita...le gustaban la flores...no? Y la otra... Maddy...le gustaba ir a Madam Puddifoot porque la atmósfera es mejor o algo así'.

James contempló atemorizado el rostro de Sirius, volviéndose cada vez más colorado, y ocultó la cabeza bajo su culpable almohada (porque todo era su culpa) para evitar el adicional daño cerebral.

'Sabes, Pete, tal vez tengas razón'.

La cabeza de James se alzó con tanta rapidez que se golpeó con la cabecera otra vez. Sus preocupaciones sobre daño cerebral reforzadas; James estaba segurísimo de que o había perdido la cabeza o estaba en un bien merecido sueño porque Sirius había aceptado una sugerencia de Peter.

'Es decir, tengo que dar una buena impresión y...' Sirius sonrió maliciosamente, 'será una manera perfecta de sacarle ese beso. Pondré todas sus cosas preferidas en la cita más perfecta que hayan visto y se enamorará tanto de mí que no podrá quitarme las manos de encima!' Sirius gritó triunfante, rebotando en la cama y tomando su relativamente vacío cuaderno de Transformaciones y su muy usada pluma. 'Vamos a la Sala Común y preguntémosle lo que le gusta, de acuerdo?'

¿Por qué tengo que ir yo también?' James preguntó, decidiendo que no cedería a la locura de Sirius y su fase ridícula con Lupin. Ya le había conseguido la cita; no tenía ninguna clase de obligación con el asunto. 'No te ayudaré esta vez! Yo no soy el que sale con él!'

Sirius levantó una ceja. 'James: permíteme refrescarte la memoria. Veinticuatro de Mayo. Lily Evans. Dolor. Y tus partes privadas. En lunares púrpuras.'

James sintió la sangre drenándose de su cara. 'L-la S-sala Común, dices? Qué hacemos aquí perdiendo el tiempo?'

La Sala Común siempre estaba llena en las noches, por lo que tomó un tiempo para que los Merodeadores encontraran a Remus Lupin quien parecía tener ganas de esconderse entre las sombras. De hecho, el chico hasta había arrastrado uno de los sofás al final de la habitación y estaba haciendo lo que James asumía era su tarea con los pies plegados bajo su cuerpo. De hecho, de no haber sido por los gritos (demasiado) entusiasmados de Sirius diciendo "Pastelito" y Dulce de Amor", James hubiese pasado de Lupin por fijarse en gente más colorida y animada.

'Cariño, ¿cuál es tu color favorito?' Sirius preguntó, sentándose en el brazo del sillón de Lupin mientras James y Peter conjuraban sus asientos junto al muchacho.

'El Negro(Black)' respondió sin mirarlo. James notó una gran barra de chocolate descansando encima de su cuaderno de Aritmancia , y pensó que era una persona anormalmente depresiva para alguien que consumir tal cantidad de azúcar a diario.

Sirius se sonrojó y le dijo a James. 'Cómo coquetea, 'antes de acercarse a Lupin y besarlo bajo el ojo, justo en el lunar.

Lupin, parecía despreocupado del ruidoso y entrometido flirteo de Sirius. Simplemente se enjugó el rostro donde lo había besado Sirius y continuó escribiendo sus complicadas runas y constelaciones.

'Y las flores? Te gustan las flores?' Sirius le preguntó, abriendo su cuaderno. Era un momento histórico para James y Peter, quienes nunca habían visto a Sirius tan concentrado en tomas notas. 'Algo en específico...'

'Las que tienen espinas, 'Remus respondió y a James le costó mucho juzgando por su tono saber si era en serio o solo un chiste.

'Esas con las rosas, verdad?' Sirius preguntó, golpeando la pluma en su rodilla. '¿Hay otra flor que tenga espinas? ¿Y tu canción favorita? Película favorita? Te gusta bailar? ¿Cuál es tu comida preferida? ¿Alguna vez te has drogado? Vamos cariño, no estés tan callado.' Sirius rió. 'Oye, eso rima,' señaló decidiendo que la música haría su poesía más interesante y rompió en una canción.

Remus miró a James, quien le dedicó una sonrisa tímida y una mirada que decía: "Siento que sea tal idiota, pero por favor síguele la corriente. O sino tendré que matarme".

Lupin suspiró y asintió ligeramente hacia James. '¿Por qué me preguntas todo esto, Black?' Preguntó, sus embotados ojos ámbar parecían mirar tanto a Sirius como a su tarea. 'Baja esa pluma. Difícilmente se podría escribir una novela con eso.'

Sirius alzó las mirada de sus notas e hizo un puchero. 'Pero, nene, quiero conocerte mejor.'

Lupin frunció el ceño. 'Por qué querrías conocerme?' Remus preguntó y hasta James lo vio incrédulo, porque estaba seguro de que Lupin no estaba siendo cínico. Lupin hizo la pregunta con honestidad, como si no entendiera las razones de Sirius. Hasta Peter lo miraba boquiabierto. Era como cuando Lupin le había preguntado a James por qué ayudaba a Sirius – solo una de esas cosas que uno nunca se cuestionaba, pero cuando lo hacías, nunca se tiene una respuesta.

Sirius parpadeó muy rápido, inclinando la cabeza a un lado, como un perro tratando de entender por qué su dueño no quería jugar a "Ve a buscarlo" y no le lanzaba la rama de una buena vez. Se te zafó un tornillo, pobre tonto? Decía claramente su expresión, pero las palabras de Sirius fueron más amables sino algo condescendientes, 'Me gustas, bobo.' la aspereza en su tono desapareció en un momento e inmediatamente regresó su sonrisa de idiota, arrojando un brazo sobre los hombros de Remus. 'entonces, nunca me dijiste cual es tu banda favorita. ¿Te gusta también la música muggle? ¿Eres mestizo, verdad? Ojalá yo fuera uno...'

James suspiró pesadamente y miró a Peter. Sabía que los dos pensaban más o menos lo mismo: ¿Qué coño le pasaba al cerebro de Remus Lupin y por qué?

XxxxX

Ahora, como ya fue mencionado, James tenía una buena racha con sus descubrimientos. Hizo dos después de todo, y en sólo dos semanas. No era como si estaba tratando de saber esas dos cosas, no era como si estuviera espiando y observando cada movimiento. Estaba demasiado ocupado mirando insinuantemente a Lily Evans para tener esa clase de tiempo. Lo que hacía era mirar por señales de cualquier clase de problema o señales de desastres potenciales. Por desgracia para James, para el fin de semana en Hogsmeade, no estaba muy seguro a quien cuidaba. Sirius, su hermano de armas, prácticamente un miembro de la familia y compañero de travesuras? O a Remus, el chico que casi no conocía y apenas entendía, a pesar de admirar su astuto sentido del humor? No importaba, James concluyó, porque él era un líder; el hombre a quien todos buscaban cuando necesitaban ayuda o consejo. Así que, en el día de la primera cita de Sirius en Hogsmeade, James le aconsejó: "Sé cualquier cosa menos tú mismo, por amor a Merlín. De por sí te encuentra irritante.'

en aquel momento, Peter también agregó que el trasero de Sirius se veía gordo en eso jeans y su camisa hacía que sus tetillas parecieran pirámides.'

James tampoco pensaba que una botella entera de colonia y dos vellos en el mentón de Sirius lo hicieran más masculino. Esto dicho, James estuvo apunto de acompañar a Peter en su ataque de risa histérica, cuando notó el rostro sonrojado de su mejor amigo y su casi cohibida mirada al espejo. 'Oh' dijo James al darse cuenta de que Sirius de verdad intentaba verse bien.

Así llegó el descubrimiento accidental y observación número tres. A Sirius Black en serio le gustaba Remus Lupin. O sea le gustaba. Como Peter con su desayuno rutinario de papas fritas y pan tostado. Le gustaba como cuando James veía a Lily Evans inclinarse para recoger un lápiz del piso. Como Filch con la Sra. Norris su amada gata. De acuerdo, tal vez no esa clase de gustar, pero James sabía que el gusto de Sirius no era como el normal, pero había un 'gustar' muy particular en su gusto por Remus y era parecido al gustar que estas personas sentían por sus actuales gustos.

Entonces sí, en algún momento en sus primeras dos semanas del curso en Hogwarts, Sirius había ido de desear un novio a llegar a querer el novio que ya tenía pero casi no conocía. Toda la mañana Sirius estuvo preocupándose por sus zapatos, su ropa, su cabello – no porque fuese un vanidoso y desesperado idiota. Bueno, quizás sólo un poco, pero más que nada lo que Sirius quería era hacer que la cita saliera bien y causar una buena impresión. Este descubrimiento, a diferencia de los anteriores, fue considerado un adelanto. De hecho, James lo colocó de number one, junto con el descubrimiento de que Peter podía "tocar" Somewhere Over The Rainbow (N.T. Algún Lugar Sobre el Arcoiris del Mago de Oz) con sus flatulencias en perfecta armonía y que Lily Evans dormía sin sostén. Dada su importancia fenomenal, James decidió dejar de molestarlo, golpear a Peter porque seguía riendo y luego darle una palmada en la espalda a Sirius con fastidiarlo.

'Estarás bien, compañero,' James dijo para calmarlo, porque sabía que era lo único que podía decir sin sonar perfectamente cursi. Como compensación, James trenzó mágicamente el cabello de Sirius por él. Era de suma importancia que la cita fuera de maravilla...

'Te ves bien,' Sirius dijo sinceramente al llegar Remus a la línea a Hogsmeade.

No era la primera vez que Sirius lo veía en ropa muggle, pero era definitivamente la primera vez que lo veía con color – un lindo chaleco verde tejido, que le recordó a Sirius a las manzanas en el jardín de las Sra. Potter, sobre una camisa blanca. También tenía puesto un abrigo negro y una bufanda para el frío, pero lo que tenía a Sirius a punto de sufrir un derrame nasal en el momento en que lo vio fue *fedora negro. Era demasiado sexy para las palabras y las sucias mente de Sirius conjuró imágenes al desnudo de Remus usando nada excepto ese fantástico sombrero. Los pantalones negros aún estaban ahí y Sirius se preguntaba si podría convencer a Remus de que usara jeans alguna vez, sólo para poder ver bien ese delicioso trasero.

'Te traje flores...eh...flor,' dijo Sirius, poniendo dicha flor frente al rostro de Remus. 'Ten cuidado...aún tiene espinas...sólo pude conseguir una. Lo siento. ¿Sabías que las flores en los invernaderos, las malditas y viciosas, atacan a la gente?'

'Sí sabía.' Remus respondió casualmente, tomando la flor de Sirius, 'también comen carne humana en ocasiones.' sacó su varita del bolsillo y antes de que Sirius pudiera protestar, sanó la miríada de cortes en las manos de Sirius con un fluido movimiento.

'Gracias,' murmulló Sirius tímido, metiendo las manos en los bolsillos y siguiendo a los demás afuera. 'Debería haber conseguido chocolates, también? Parece ser que tienes bastantes, así que pensé que no querrías. Pero si gustas, podemos ir a Honeydukes primero?'

'Estás bien,' Remus le aseguró, metiendo una mano en un bolsillo mientras la otra (para deleite de Sirius) aún sostenía la rosa.

Sirius se mordió el labio, viendo a Remus de reojo. 'Puedo ver tu mano?' a la mirada inquisitiva de Remus Sirius se removió y se encogió de hombros. 'Ya sabes, práctica de Adivinación...' ofreció débilmente, 'Quiero ver que tan compatibles somos...y si nuestras líneas del amor concuerdan...?'

Remus extendió su mano para inspección. 'Marte está inusualmente brillante y moriré de indigestión por Flobberworm y una severa diarrea.' Miró a Sirius, sus ojos titilando levemente en el sol mientras lo decía. 'Tomé Adivinación por un semestre.'

'En realidad tu mano dice algo completamente distinto,' Sirius lo corrigió con astucia, fijándose bien en la palma de Remus y tarareando pensativo. 'Aquí dice, serás conquistado por un encantador hombre de cabello oscuro, quien es una apuesto por cierto. Y...' Sirius movió su mano, de modo que estaban palma con palma y entrelazó sus dedos. La mano de Remus se sentía cálida en la suya, un suave y tranquilizador peso. 'También dice nos vemos como la más perfecta y romántica pareja en su primera cita.'

Coloridos fuegos artificiales emergieron a su alrededor, haciendo que varias personas cerca de ellos gritaran en sorpresa. Uno rojo hasta se coló en la falda de una chica de Ravenclaw, haciendo que chillara. Impasible, Sirius sonrió de oreja a oreja, disfrutando de la expresión de sorpresa en la cara de Remus. Bueno, no era tanto como una expresión sino un parpadeo rápido, pero Sirius disfrutó la reacción de cualquier modo.

'James y yo los encantamos para cada vez que digamos la palabra cita.' Se rió con picardía cuando otra tanda de fuegos artificiales se dispararon, de algún modo tomando algunos espectadores en su camino y espantando a otros. '¿Es brillante, nop?' Exclamó, orgulloso de su logro y decidiendo que decir la palabra "cita" una vez más sería una buena manera de comenzar las festividades. Habían explosiones mayores en su estómago solo al estar con Remus; eran en un masculino rojo y amarillo, alegría y emoción y un anhelo desesperado. Por desgracia, esos eran los fuegos más grandes que pudieron encontrar en Zonko, así que Sirius se tuvo que conformar con la grandeza mediocre.

'Buen trabajo con los encantamientos,' Remus aceptó, después de clamarse y volver a su casi neutral expresión. Sirius notó que Remus se le había acercado un poco durante el escándalo pirotécnico, de manera que sus manos entrelazadas rozaban sus abrigos al caminar. Si tuviera alas, Sirius estaría volando con los hipogrifos en ese momento.

Habían sido muy complicados encantamientos, James había dudado en ayudar a Sirius. Dijo algo sobre exagerar en la primera cita y hacer que Lupin huyera aterrado por el resto de su vida – Sirius no recordaba mucho los detalles porque estaba ocupado peinando su cabello hasta la perfección para su día especial. James decía puras idioteces de todos modos.

'¡Qué tal, Rosmerta!' Sirius saludó a la mesera al entrar a las Tres Escobas. Un par de cabezas voltearon hacia ellos y Sirius podía sentir las miradas en sus manos juntas. Sin embargo, no la soltó, tomando la mano de Remus con fuerza y dedicándoles a todos una sonrisa traviesa hasta que dejaron de verlos, negando la cabeza en exasperación y afecto. Sirius se podía salir con la suya en absolutamente todo.

'¿Lo de siempre, Sirius? ¿Donde están tus amigos?' preguntó Rosmerta, preparando la usual jarra de cerveza de mantequilla mientras hablaba.

'Por ahí,' Sirius respondió vagamente, guiando a Remus hacia uno de los asientos en la esquina para asegurarles algo de privacidad, por si acaso Sirius lograra que Remus tuviese ganas. Ejem. Cortésmente sacó una silla para Remus, quien lo miró raro y se sentó en el asiento siguiente. 'Me deshice de ellos por el día para que mi Rayo de Sol y yo podamos pasarlo solos.'

'Rayo de Sol? Eh?' Rosmerta miró a sus manos unidas y miró compasiva a Remus cuando ponía sus bebidas en la mesa. 'Nunca los había visto juntos por aquí. Me imagino que es su primera cita, entonces.'

Fuegos artificiales explotaron en toda la habitación.

'¿Es que somos tan obvios?' preguntó Remus sarcásticamnete, descansando la barbilla en su mano y suspirando.

La cita fue bastante bien, pensó Sirius. Una vez se las arreglaron para reparar todas las mesas y hacer que Rosmerta se recuperara de su desmayo, las cosas fluyeron con calma. Nadie había mencionado la palabra c-i-t-a, y todos les dieron un amplio espacio en caso de que Sirius tuviera planeada otra de sus cosas locas de siempre. Hablaron por dos horas completas; bueno, Sirius habló y Remus hacía alguno que otro comentario ingenioso con el que Sirius rompía es risas histéricas. Sirius ni siquiera estaba seguro si la intención era que se riera, pero no pudo evitar la burbuja de alegría que se formaba en su pecho o las lágrimas en sus ojos por reír tan fuerte. Sirius no estaba muy seguro, pero pensó que el rostro de Remus no se veía tan inexpresivo como de costumbre...

Más tarde fueron a Honeydukes donde Sirius intentó poner su chaqueta sobre un pequeño charco de agua frente a la entrada. Para la suerte de su muy costosa chaqueta de cuero, Remus tomó su mano con fuerza le susurró con dureza: 'No me han crecido tetas aún, Black' y 'ponte la chaqueta otra vez'. Sirius le hizo caso desde luego, pero solo porque su enferma y retorcida mente había empezado a colocar la rasposa voz de Remus en situaciones de lo más inapropiadas – ninguna incluía tetas en lo absoluto. No ayudaba que Remus no hubiera soltado su mano desde entonces; o tal vez fuese al revés. Sirius estaba demasiado aturdido para saberlo. Tan aturdido, que cuando se acercó por un beso (era el momento, pensó él), sus labios terminado pegados al marco de la puerta. Tomó cuarenta y cinco minutos para liberar la lengua de Sirius del hielo, durante los cuales la gente tenía que entrar y salir de la tiende a través de la ventana.

Hasta se aventuraron a ir a la oficina de correos, solo porque sí y porque Remus parecía muy renuente de visitar la Casa de los Gritos aunque Sirius no tenía idea de por qué. Intentó insistiendo y rogando y suplicando, pero entonces la mano de Remus se deslizó bajo la camiseta de Sirius y se movió de un modo de lo más tentador, tanto que Sirius se convirtió en una masa babeante de 'sí, muñeco' y 'oh Merlín, oh Merlín, por favor bésame ahora, ya, ya!' por supuesto que lo último no lo dijo en voz alta. No quería parecer tan desesperado o que su lengua de atascara en más puertas. Fue divertido de cualquier modo, especialmente cuando Sirius descubrió que muchas de las lechuzas tenían una afinidad muy particular con Remus y los buscaban para que les hicieran cariños.

'Eres como ese musical Muggle que vimos en clase!' Sirius exclamó cuando él y Remus acariciaban una gran y majestuosa lechuza, sus dedos tocándose de cuando en cuando. 'Como el Dr. Doolittle! Podía hablar con los animales y todo! Qué piensas que dice este pájaro?'

'Quita tu mano de mi entrepierna,' Remus dijo inexpresivo, Sirius casi cayó en el suelo lleno de excrementos, de la risa que le dio.

Más tarde, se les dijo que se fueran gentilmente por el propietario, cuando algunos de los búhos más pequeños comenzaron a luchar entre sí para llamar la atención Remus. Sirius dijo en broma que pensaban Remus como su "mamá".

Definitivamente, fue una de las mejores citas que Sirius había tenido, que no era decir mucho ya que él sólo había tenido unas pocas. Pero estar con Remus no era tanto como estar en una cita más que estar con un amigo y pasar un buen rato. Era fácil hablar con él porque Remus no parecen juzgar cada palabra que decía, o esperar elogios tontos de él, como la forma de su cuello era larga como un bambú y su nariz era tan recta como una zanahoria. Razón por la cual al final del día, Sirius no tenía ganas de volver al dormitorio con el resto de la escuela.

'Vamos a quedarnos un rato,' le susurró Sirius al oído de Remus, guiándolos lejos de la multitud de estudiantes que iban de regreso al castillo. 'Podemos volver más tarde ... Conozco a un pasadizo secreto que conduce directamente al castillo.'

Sirius se estremeció un poco bajo la intensa mirada de Remus y se preguntó si este era el momento para acercarse por un beso otra vez: allí, entre toda la población de Hogwarts. Él iba a cumplir con su idea cuando Remus volvió para mirar la silueta del castillo bajo el sol y Sirius se quedó besando al aire, con los labios listos y puso mala cara. Bueno, al menos era el aire y no una puerta en esta ocasión.

'Vamos. Hay una cueva que tiene una gran vista de la puesta del sol.' Sirius tiró de la mano Remus y luego se puso a correr, tirando de Remus con él. 'Si tenemos suerte, no nos atraparán'. Caminaron hasta la montaña, ambos levantando polvo y pequeñas piedras rodando por su prisa. 'Y si nos atrapan, la detención puede ser considerada nuestra segunda cita!' Sirius sonrió a Remus, que había alcanzado a Sirius con sorprendente facilidad y ahora corría de lado a lado con él. 'James y yo encontramos esta cueva el año pasado, es un excelente lugar para guardar Whisky de Fuego y cigarrillos. McGonagall nunca miraría aquí!

'Soy un prefecto,' respondió Remus, deteniéndose al llegar a la boca de la cueva.

'Sí, pero también eres mi novio. Así que no me puedes delatar,' razonó Sirius con una sonrisa descarada. 'Accio cigarrillos!' Sirius capturó el paquete de cigarrillos antes de que volara demasiado lejos y pronto puso uno en su boca. 'Nos perdimos el atardecer sin embargo. Tenía la esperanza de que pudiéramos verlo juntos ... por el bien de ser romántico y todo ... '

Remus se sentó, con las piernas abiertas frente a él y ligeramente flexionadas por las rodillas. 'Me gustan las estrellas', dijo en voz baja, inclinándose hacia atrás en sus manos para mirar hacia el cielo. Era la primera vez que Remus había dicho algo que no era un comentario sarcástico. Era pequeña, pero era la única parte de Remus que le había sido revelada, sin Sirius tener que sacársela a la fuerza, por lo que Sirius lo guardó en el fondo de su mente como recuerdo precioso.

Sirius se quedó mirando el perfil de Remus por mucho tiempo, sentado en un silencio poco característico y fumaba su cigarrillo. En el claro de luna, la belleza Remus parecía casi intocable, por lo que el corazón de Sirius batir un poco más rápido y su respiración haciéndose ruidosa y superficial. Realmente quería esto, quería besar a Remus y en serio.

Él no estaba seguro de que en un primer momento; cuando James le había sugerido salir con Remus, él no esperaba que sucediera mucho. La única razón que Sirius había acordado era porque había estado cansado de estar solo, de no tener a nadie que lo entendiera o lo escuchara. Sirius sabía que incluso James no lo tomaba en serio la mayor parte del tiempo, todavía insistía Sirius estaba pasando por una fase, después de todo. Sirius no esperaba mucho de la idea cuando empezó, nada, excepto tal vez un poco de diversión. Incluso después de que Sirius había conocido a Remus en el tren, era la emoción de conocer a alguien tan peligroso y bello que lo impulsó. Entonces, él sólo quería un poco de besuqueo y tal vez tener sexo por primera vez. Pero ahora …

'Yo estoy está allí', señaló Sirius, soplando una nube de humo por la nariz. '¿Ves? La estrella más brillante que existe. Es brillante, ¿no?' Cerró los ojos, sintiéndose en paz y con mucho sueño, de repente. 'Planeo comprar una moto un día, encantarla para volar y luego perforarme las orejas sólo para molestar a mi mamá, sabes. Podemos ir juntos muy alto, y así podemos mirar hacia abajo a las tontas estrellas en lugar de al revés. ¿No sería genial?'

Sirius sintió una mano cálida resto contra su mejilla, y él abrió los ojos para ver a Remus mirando hacia él con ojos suaves, de color místico ámbar. Antes de que Sirius pudiera preguntar, Remus se inclinó para depositar un beso suave, casi dulce en contra de los labios de Sirius. No fue tan apasionado como el primero, pero el beso dejó Sirius un poco mareado y con ganas de más, tomó con los dedos el pelo de Remus y tiró de él más de cerca. Mierda, oh mierda Merlín, ¡por fin! Hubo un ligero contacto de la lengua por sus labios y Sirius respondió sin aliento, sólo para que Remus retirarse.

'Joder' susurró Sirius, tocando los labios y mirando con asombro a Remus que estaba fumando el mismo cigarrillo que se había colgado de los labios de Sirius segundos atrás. "Joder." El humo se arremolinó encima de sus cabezas antes de que poco a poco desapareciendo y dejando a Sirius con la magnífica vista de los labios húmedos Remus. 'Yo estuve bien? Quiero decir ... el beso no fue horrible, ¿no?'

Remus aspiró una última calada y apagó el cigarrillo en el suelo. 'No te iría mal un poco de práctica.'

Sirius hizo una imitación brillante de un pez, antes de notar el brillo leve en los ojos de color ámbar Remus. "¡Hijo de puta, te burlas de mi!' Haló a Remus por el cuello, por lo que estaban frente a frente, la narices rozándose. 'Mejor cita de la historia' susurró con voz ronca, uniéndose a Remus en otro beso, al mismo tiempo que el último de los fuegos artificiales salía disparado hacia el cielo abierto en un torbellino de color rojo oscuro y oro.

Remus, creo que estoy realmente enamorándome de ti.