La tercera entrega de esta historia, sin más que decir. Disfruten.

Capitulo 3

El tan esperado viaje

La rubia extendió sus manos hacia Michiru quien las contemplaba y acariciaba con cariño, era evidente la atracción que sentía la una hacia la otra, pero el temor a lo prohibido era más grande que cualquier otro sentimiento que sus corazones quisieran exteriorizar.

" ¿Que es lo siento por ti? ¿Porque cada vez que te veo mi corazón se acelera al máximo?, tu le das el sentido de libertad y seguridad que pide a gritos mi vida, Haruka Tenoh ¿Qué has hecho conmigo?" pensó la joven.

-¿Señorita se encuentra bien?

-Claro, en realidad estaba pensando... en que me gustaría que me llamaras por mi nombre, o tal vez de alguna otra manera no tan protocolaria.

-Sirena- respondió cortamente la rubia

-Sirena es hermoso, pero ¿porque?

-Porque tus ojos son el reflejo del cielo, tu cabello las olas del mar, tu sonrisa lo que alegra mi existir y tu cuerpo es lo que...- guardo silencio estaba a punto de decir una imprudencia.

-¿Que es mi cuerpo Haruka Tenoh?

Se miraron fijamente a los ojos, sus rostros acortaban distancias, sus respiraciones se mezclaban. El deseo comenzó a fluir descaradamente abarcando cada lugar en el que la mente quisiera tomar control.

¡¡¡TOC-TOC-TOC!!!, el ruido de la puerta produjo que las dos jóvenes se separaran de inmediato.

-Joven Tenoh el señor Leonard dice que se presente mañana a las cinco de la mañana y espera que este en buena condición ya que llegan más bultos de cemento y necesita que los mueva lo más rápido que pueda- dijo una voz al otro lado de la puerta.

-Gracias Joel mañana estaré puntual.

"que entrometido, acaba de arruinarnos el momento" pensó Michiru con un gesto de desagrado.

-Sirena, por el bien de las dos es mejor que te vayas.

-Mi padre te trata como si fueras una maquina vas a terminar lesionada. Pero tienes razón es mejor retirarme, no olvides que tenemos algo pendiente corazón.

Michiru se levanto de la cama para dirigirse a la puerta, antes de salir, miro de nuevo a Haruka brindándole una sonrisa seguida de un guiño de ojo. El dolor que aquejaba su adolorido cuerpo ya no tenía validez ante aquel sentimiento que llenaba por completo su interior, definitivamente el amor llego a su vida sin previo aviso, y eso le agradaba.

Al día siguiente Haruka se encontraba moviendo los bultos de cemento, su espalda pedía a gritos un descanso y sus piernas le dolían demasiado, pero sabía que si se detenía podría ganarse un gran regaño por parte del Señor Leonard o incluso que la despidiera. Pronto el reloj marco las 11:45 am tomo asiento en el jardín para estirar sus piernas y comer algo,

-Veo que no eres solo una cara bonita, puedes con todo el trabajo que mi esposo te coloca, sé que es muy estricto y trata mal a los empleados- Se escucho una delicada voz acercándose.

Haruka de inmediato se puso de pie e hizo una reverencia.

–Señora Susana, yo no tengo problema en cumplir sus ordenes o las del Señor Leonard, para mí es un gusto servir a esta familia.

-Vaya se nota que en realidad necesitas este empleo. Pero mírate, fácilmente podrías ser el príncipe de un cuento de hadas, eres el sueño de cualquier mujer, alto, rubio, ojos verdes esmeralda, atlético, que más se podría decir o pedir.

¿Sus sentidos la traicionaban? o la esposa de su jefe le estaba coqueteando, se formo un nudo en su garganta impidiéndole emitir sonido alguno, debía cambiar de tema rápidamente para salir de aquel embrollo.

-¿Crees que soy hermosa? Mi esposo hace mucho no me dice palabras de afecto, es mas ni siquiera se atreve a mirarme.

-Claro, es usted muy hermosa, y con todo respeto ya veo de donde saco la señorita Michiru la belleza.

-Se que Michiru es una joven muy bella, por algo es mi hija, pero no creo que pueda ofrecerte todo lo que yo puedo darte. Vamos, no hablemos de ella en este momento, no matemos la pasión.

-Señora Kaioh, su esposo la necesita, tiene que arreglar unos detalles con usted- dijo Joel a una prudente distancia.

-Me tengo que retirar, espero que esta conversación continúe guapo.

Haruka no podía creer lo que sus oídos escuchaban, la Señora Susana se le insinuó descaradamente. Aunque era una mujer hermosa, sofisticada y experimentada, los intereses de la rubia iban dirigidos hacia alguien mas, Michiru Kaioh su amor imposible, aunque la palabra imposible tendría que replantearla ya que su sirena no había sido del todo indiferente.

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El tiempo transcurría normalmente, la confianza entre Haruka y Michiru creció, pasaban mucho tiempo juntas y disfrutaban de sus conversaciones, pero más allá de una simple amistad los sentimientos que arremetían una y otra vez con tal de ser liberados crecieron también, hasta el punto de no querer separase.

Pronto se encontraba en aquel despacho, ese sitio donde el aire era helado y denso, donde hasta el corazón más alegre perdía brillo, como le disgustaba tener que ir allí, prefería mil veces que su jefe la citara en otra parte.

-Señor Leonard, ¿me necesitaba?

-Joven Tenoh, tome asiento, lo cite en mi despacho para decirle que mi esposa y yo saldremos de viaje por un mes, sea como sea usted se ha ganado mi confianza y quiero que durante ese mes cuide de mi hija ya que ella se negó en acompañarnos, podrá descansar durante ese tiempo, pero no olvide cuidar el jardín, creo que eso no tengo que repetírselo, Joel le ayudara en lo que más pueda.

-Es un honor para mí tener su confianza Señor, le aseguro que no se arrepentirá.

-Puede retirarse.

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Rápidamente se acerco el día del viaje de Leonard y Susana Kaioh, Michiru fue con ellos a despedirlos y cuando partieron la chica regreso de inmediato a su hogar, su corazón se exaltaba de pensar que así fuera por un tiempo seria libre, tendría un mes interesante en el cual aprovecharía para estar todo el tiempo al lado de la dueña de su alma.

-Hola Ruka, te veo de buen semblante hoy.

-Sirena que alegría verte, estoy feliz porque puedo darme el lujo de descansar estos días, pero debo decir que tu también te vez muy animada.

-Pues aprovechando que estamos solas ven conmigo, quiero llevarte a un lugar especial.

-Bueno, mmmmm- Haruka coloco una mano en su barbilla pensativa –ya que tu padre no se encuentra supongo que no es mala idea, además tengo que cuidarte muy bien, si te llega a pasar algo tu padre es capaz de matarme.

-Sígueme-

Michiru salió corriendo y detrás de ella la rubia que no se le despegaba. Pronto llegaron a una laguna muy hermosa, rodeada de gigantes arboles, los rayos del sol se mezclaban entre las hojas formando tonalidades únicas que se reflejaban en las aguas cristalinas. Era un lugar hermoso, y un momento inolvidable.

-Vamos a nadar- dijo Michiru que tomo del brazo a Haruka para que accediera

-Pero no tenemos traje para bañarnos.

-Y que importa, ambas somos mujeres no hay nada que esconder.

Michiru sin más se quito el hermoso vestido quedando en ropa interior, Haruka quedo anonadada ante la perfección que tenía enfrente, nunca sus ojos habían visto algo tan bello, sin pensarlo dos veces la rubia quito sus zapatos, pantalones y camisa quedando en pantyes y una camiseta esqueleto ajustada.

-Deberías quitarte esa camiseta.

-No tengo sostén debajo, nunca lo utilizo no lo veo necesario.

-Por eso mismo deberías quitártela.

Ambas entraron al agua, nadaron, jugaron, se sumergieron, y cuando salieron a flote para tomar aire sus rostros se encontraban muy cerca, se miraron fijamente a los ojos y rompieron la distancia uniéndose en un profundo y apasionado beso, Michiru rodeo el cuello de Haruka y esta la tomo firmemente de la cintura mientras seguían flotando, poco a poco se separaron por falta de aire y porque se estaban hundiendo de nuevo, después de ese instante el silencio se apodero de cada una, luego nadaron hasta a la orilla.

Michiru no soporto más la situación y decidió que era hora de hablar.

-Ruka, toda mi vida ha sido una mentira hasta que te conocí, tu invades mis pensamientos noche y día, te has convertido en mi desvelo, en mi anhelo por vivir, contigo siento seguridad pero al mismo tiempo libertad, te deseo, quiero estar junto a ti y no separarnos nunca.

-Sirena, esto no está bien, tu y yo somos de mundos diferentes, tu eres una princesa noble, culta, elegante y podría quedarme toda la tarde aquí diciendo el sinnúmero de cualidades que posees, en cambio yo... yo soy la esclava de tu padre, y sin contar el pequeñísimo detalle que soy mujer.

-Vamos no digas eso, a mi nada de lo que diga o piense la gente me importa, tu y yo somos iguales, nadie es más que otros por su condición social, es más te admiro porque no te dejas caer ante nada y luchas incansablemente por mantenerte viva y sobrevivir cada día, por favor deja de pensar en esos prejuicios que nos hacen tan diferentes solo siente y déjate llevar.

Haruka se sentó en la orilla y Michiru sobre su regazo, comenzaron un beso húmedo y apasionado, sus lenguas jugueteaban al igual que sus manos, las gotas de agua se deslizaban por sus cuerpos delineándolos, la chica de cabello aguamarina se acerco al oído de la rubia y en un susurro le dijo –hazme el amor Ruka...

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Perdón, perdón, perdón, se que prometí que en este capítulo habría lemon, pero es que quería dejar mas suspenso, les juro que en el cuarto si lo colocare, bueno es lo primero que escribiré ya que este final es muy insinuante no creen?. No demorare en actualizar chao.