Los personajes son de Meyer, el capitulo fue beteado y corregido por la linda Ariana Mendoza y ya ustedes conocen el resto del protocolo.
Nueve veces rechazada.
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La apuesta.
EPOV
Cogía con Tanya todos los días.
Cogíamos a diario en el asiento trasero de mi auto antes de nuestra primera clase. Y eso me tenia aburrido como la mierda porque se había vuelto como una jodida rutina.
Realmente empezaba a molestarme el hecho de que ella no quisiera hacerlo en otro momento, o en otro lado, o en alguna otra estupida posición.
Todo con Tanya era siempre igual de aburrido, monótono, y frío, y ya estaba harto. Jodidamente harto.
Pero no me quejaba, porque al menos podía hacerlo, y los hombres éramos felices teniendo sexo.
Simple.
Así que… Si, estábamos cogiendo sobre el asiento trasero de mi coche. Ahora mismo. En la misma posición de todos los días, antes de llegar a la escuela.
Porque siemplemente a ella le gustaba mas asi.
No me mal entiendan, adoro coger. Adoro coger en mi coche. Adoro la sensacion de que alguien pueda descubrirnos, un policia o quien sea, es exitante. El problema era que ya no sentía el mismo entusiasmo al hacerlo. Con dificultad ella llegaba a ponerme erecto, y cuando lo hacía, me montaba porque a ella le gustaba ir arriba, y a mi me gustaba agarrarle las tetas, y entonces me venía, porque era hombre, y los hombres siempre nos veníamos. Ella gemía y golpeaba la pared de mi coche, saltaba sobre mí una y otra vez y me decía lo bien que me sentía, mientras yo esperaba terminar. Entre respiraciones me decia lo mucho que me amaba. Yo no decia nada, porque era hombre y no podia pensar en otra cosa que no fueran sus lindas tetas rebotando sobre mi cara.
Casi podía repetir la escena en mi cabeza, las mismas palabras, los mismos gestos. Incluso, si quisiera, podria imitarla. La escena estaba tan repetida en mi cabeza que ya me daba escalofrios, y a veces, por las noches, me daban pesadillas.
Podia sonar como un maldito marica, pero el sexo era frigido, rapido, era como si lo estuviera viendo todo desde arriba, y con el tiempo simplemente me habia convertido en una maquina de sexo que al parecer cumplia con sus caprichos.
Cuando termino, se me quito de encima, se arregló el cabello y sacó de la guantera de mi coche la falda de la escuela; la más corta, porque su madre le obligaba a usar una muy larga y a Tanya le encantaba mostrar el culo.
De nuevo, lo mismo de todos los días.
Conduje a la escuela absorto en mis propios pensamientos, pensando tal vez en un quiz de calculo que tendria esta tarde, y pensando tambien en el proximo partido escolar.
Tenia que ganarlo si queria ser alguien en la vida.
—Asi que… —insitio ella, poniendo su voz dulce e irritante, acariciando mi nuca con sus largas uñas recien hechas—. ¿Si vas a ir?
Su toque me saco de mis cavilaciones y rapidamente la mire frunciendome el seño, antes de volver mi vista de vuelta a la carretera.
Decidi que lo mas sensato era hacerme el tonto.
—¿Qué cosa?
—¿Qué cosa? –repitio ella con sorna y evidente sorpresa, tuve que mirarla por el rabillo del ojo para saber que estaba molesta—. ¿Lo olvidaste?
Esta vez fui yo quien fruncio el ceño.
—¿Olvidar que cosa?
—¡Dios, lo olvidaste! —Ella bufo incredula, retirando su mano de mi nuca en un acto de pataleta—. ¡Te lo estuve diciendo toda la semana, Edward!
Mierda.
Rodee los ojos, porque era cierto, pero la verdad es que ignoro a Tanya la mayoria del tiempo.
Pero recordaba lo que me habia pedido, era algo estupido en realidad, pero por alguna razon ella queria mi apoyo moral o una mierda asi. Ni siquiera sabia a ciencia a cierta de que se trataba, y tampoco sabia si deberia impotarme.
Pero era mi novia, asi que supongo que debia hacerlo. Solo que simplemente no me importaba.
Lleve mi mano a mi rostro, cansado, tratando de evitar a toda costa una pelea estupida.
—Lo siento, no lo olvide, es solo que…
—No importa —.me interrumpio ella con un tonto exasperante—… de todas maneras ya me habias dicho que si, asi que te espero esta noche en mi casa, ¿esta bien?
Asenti con la cabeza, ¿acaso tenia otra opcion?
Casi me rio de mi mismo al siquiera pensar en la posibilidad.
Angela Webber, del periodico escolar, me tomo una foto apenas baje del auto. Tuve que llevar mis manos a mis ojos cuando el flash de su camara me enceguecio por unos cuantos segundos.
—Para el anuario.
Fue lo que habia dicho cuando disparo el foco de su camara justo enfrente de mi cara, segundos antes de ir hacia donde Tanya que posaba con su tipica mueca de pato porque según ella, la hacia ver sexy.
Rodee los ojos; era ridiculo, y me importaba una mierda.
Era un chico popular, siempre lo había sido. Desde que esta mierda de la popularidad empezo a importar ya yo iba a las mejores fiestas y me besaba con las mejores chicas. Quiza era porque estaba en el equipo de Lacrosse de la escuela, o porque era hijo de gente importante.
Carlisle era un famoso, respetado y amado doctor en la ciudad, y su esposa, mi madre, pertenecia a una pudiente familia originaria de Washington, quienes resultaban ser los fundadores de este asqueroso pueblo de mierda hace unos cuantos siglos atrás.
Incluso habia un monumento de ellos por alli. Mi nombre escrito en una placa porque pertenecia a ese estupido y ridiculo linaje.
Quiza por eso jamas nos habiamos podido largar de aquí.
Como sea, Tanya y yo habíamos sido novios desde hacía dos años. Eramos la pareja mas popular de la escuela. Este año ella seria la reina del baile y yo seria su rey, o eso era lo que ella decia todo el tiempo. La chica más popular con el chico más popular; una mierda súper cliché o algo parecido.
Realmente eso me tenia sin cuidado.
Yo solo esperaba llevar a la escuela a las finales, y lograr que un entrenador importante me fichara para una gran universidad muy lejos de aquí.
No me mal interpreten, me gustaba la popularidad, el sexo, y esa mierda, pero odiaba la escuela.
Por alguna razon odiaba seguir aquí.
Odiaba tener que levantarme temprano, bañarme con la maldita agua helada, y venir a aprender cosas que no tenian sentido ni importancia. No me iba mal, pero no le encontraba ningun maldito sentido a hallar una estupida `x´ en la clase de algebra, o aprender sobre la guerra civil en historia, o las estupidas proteinas que formaban la membrana de un organismo unicelular.
¿Para que mierdas necesitaba saber eso?
La escuela solo me gustaba por el sexo, y el Lacrosse. Pero ultimamente ni eso me hace sentir mejor. El sexo con Tanya era una mierda, eso era seguro. Y los ultimos partidos los habiamos perdido, lo cual me tenia estresado, y de muy, muy mal humor. Ni siquiera la boca de Tanya sobre mi pene, o una maldita A en biologia podrian contentarme.
El ultimo año era una mierda, y yo lo sabia mas que cualquier otra persona. Mientras Tanya soñaba con tiaras y vestidos de graduacion, yo pensaba en importantes partidos y en ganarle a los estupidos perros de la Push.
Emmett, mi jodido y molesto mejor amigo, se me acerco dandome una palmada en la espalda cuando estaba guardando mis cuadernos en mi casillero.
—¿Qué pasa hermano? ¿Qué tal estuvo coger en el auto?
Le rodee los ojos.
—Ya sabes, lo de siempre.
Fue lo unico que le dije. Realmente no queria hablar de eso.
Emmett se carcajeó como si fuera la cosa mas divertida para él.
—Te conseguire un par de buenas tetas. Hillary, de historia, se muere por ti, lo sé porque aquí me dio su numero para que te lo diero.
Mi amigo saco de su bolsillo el susodicho papelito y lo agito para mi como si fuera el premio mas grandioso de la vida, y me miro levantando las cejas en una divertida mueca.
—Eres un imbecil… —le dije, sonriendo y arrebatandole el estupido papelito de las manos.
A Emmett lo conocia desde los cinco años, y era mi mejor amigo desde entonces.
Mire el numero de telefono escrito en bonitas letras rosas antes de guardarmelo en el bolsillo de mi pantalon.
—Deberia empezar a cobrartelo –dijo él orgulloso, riendose fuertemente de nuevo.
—No me convertire en tu novio, Emmett, por ultima vez: NO. SOY. GAY.
La risa que le siguio a Emmett fue interrumpida por el estrepitoso sonido de la campana de inicio de clases.
—Como sea –empezo Emmett, esta vez un poco emocionado—. ¿Te vere en la cancha despues de clases?
—No puedo. Le prometi una mierda a Tanya.
—¿Qué carajos?— Fue el turno de mi amigo para fruncir el ceño—. ¿Qué puede ser mas importante que las practicas de LAX?
Cerre mi casillero y me pase las manos sobre mi cara un poco irritado—. No lo se, lo siento, ni siquiera lo recordaba.
—James y el entrenador te van a joder por esto, Edward, es importante. Para el partido solo quedan dos semanas y si lo perdemos estaras frito.
Suspire, y camine hacia mi siguiente clase, la verdad es que no queria pensar en eso. Con los examenes ya tenia suficiente. Pero Emmett era mi mejor amigo, y era su maldita tarea recordarme lo que era importante.
—Lo se –me excuse pobremente—. Pero se lo prometi, ni siquiera recuerdo cuando lo hice, pero es importante para ella, y ya sabes como de maldita se pone cuando…
Emmett me rodo los ojos—. Ni siquiera se porque sigues con ella si te irrita todo lo que hace.
Me detuve de repente frente a la puerta de mi salon de Fisica, pensando en lo que acaba de decir Emmett. Realmente no sabia porque seguia con Tanya. Ya no me gustaba el sexo con ella, y su maldita voz me irritaba como la mierda, y ni siquiera queria ir a su estupido compromiso de esta tarde, pero lo habia prometido, y yo era un maldito que cumplia sus estupidas promesas.
—Yo tampoco lo sé, Emmett, yo tampoco…
Venir a cenar con los padres de Tanya no era mi idea favorita en este mundo, pero por alguna razon, este habia resultado ser la cosa tan importante que Tanya tenia que hacer, y que requeria con suma necesidad de mi apoyo.
Ni siquiera entendia cual era el problema cuando todo parecia estar yendo con total normalidad.
Nos sentamos en el comedor, conversando y riendo sobre cualquier estupidez.
La señora Irina era una de las mujeres mas amables que habia conocido en la vida, y, a pesar de mi mal temperamento, con ella me resultaba muy facil divertirme.
—... para que se lo comentes tambien a Esme, y cuando tengas algo de tiempo, venir con nosotros.
Era lo que ella me estaba diciendo con amabilidad.
Mi mamá y ella tomaban juntas el curso de bordado hace muchos años, y desde entonces eran como muy buenas amigas o algo. Desde pequeños soñaban con organizar mi boda con Tanya o una mierda como esa.
—Por supuesto que me encantaría, señora Irina.
Realmente no queria hacelo, pero no iba a decirlo en voz alta. Yo era realmente muy bueno fingiendo.
—Oh, vamos, mamá —la regañó Tanya con una sonrisa— Deja ya de coquetear con mi novio.
Todos reímos, incluso el padre de Tanya lo hizo, y casi me recorrió un escalofrío por la columna vertebral, casi. Fue muy raro, porque el señor casi nunca se reia.
—Solo dígame el día, señora Irina. —insiste amablemente, fingiendo nuevamente con facilidad
—Podría ser algún día de est... ¡Isabella!
Los ojos de la señora Irina se iluminaron, al igual que los de su marido cuando por encima de mi cabeza visualizaron a otra persona. Sentí las uñas de Tanya enterrarse sobre la piel de mi regazo, y con ferocidad giró su cabeza. Yo hice lo mismo, y entonces pude ver a esa Isabella, casi escondida detrás de una pared.
Isabella era una chica como Tanya, excepto que ella no era rubia, ni voluptuosa, ni bonita. Isabella parecia frágil, asustadiza, menuda y castaña.
—Oh, Isabella, ven a sentarte con nosotros. —dijo muy emocionada la señora Irina. La chica bajó su cabeza, un tanto avergonzada— Bajas justo a tiempo, mi amor.
Ella se acercó muy lentamente, casi arrastrando los pies, y sentándose con nosotros justo enfrente de Tanya y en medio de la señora Irina y yo. Pude escucharla respirar pesadamente, en realidad todos lo hacían; la tensión podía cortarse con la hoja de un cuchillo.
La chica jamás alzó la mirada. Me pareció casi como una niña avergonzada.
—Isabella no habla mucho —se excusó la madre de Tanya, riendose de forma nerviosa. Ella miro a su esposo buscando apoyo.
Debajo de la mesa, Tanya apretaba ahora mi mano, casi haciéndome chilar de dolor.
Mierda.
—Hija, queriamos presentarte formalmente a Isabella. Viene de Seattle —habló entonces su padre, e Isabella levantó la mirada para verlo. De inmediato ambos miraron a Tanya, y entonces la situación se puso tensa.
Tanya estiró su mano, soltando la mía, y se presentó. La chica la tomó y la retiró casi en un segundo, escondiéndola bajo la mesa y ahogando un respiro.
Fue mi turno de presentarme.
—Soy Edward. —dije con autentica amabilidad.
Dudosa, la joven tomó mi mano y yo le sonreí, tratando de ser cortés. La miré por unos segundos contemplando sus ojos castaños, brillantes y profundos. Isabella retorció su boca en lo que parecía ser una sonrisa.
—Mi novio. —Aclaro Tanya sonando como una loca histerica.
Isabella me soltó la mano en el segundo en que vio cómo Tanya tomaba mi otra mano y la apretaba por encima de la mesa.
Jodida perra celosa.
Lo demás fue casi un mal chiste o una historia muy mal contada. Los padres de Tanya trataron de hacer el ambiente más ligero, pero entonces, y como si fuera poco le soltaron la bomba a Tanya, avisándole que su nueva compañera de casa sería también su compañera de escuela, y que tendría que llevarla a la escuela.
Pero en vez de cooperar, Tanya solo chillo, y se quejo, y se comporto como la bruja histerica y celosa que es.
Pero como yo era un bastardo, me ofrecí porque sería una salida para no coger más con ella en el asiento trasero antes de llegar a la escuela, lo que tendría como posibles consecuencias dos cosas: una muy bella y limpia ruptura o, por supuesto, tener sexo en otras partes, en otras posiciones y a otras horas.
De cualquier forma, quien ganaria seria yo.
Sonreí como el puto cabrón que era.
—Oh, Edward eres un sol –. dijo la señora Irina, casi con lagrimas de orgullo en sus ojos.
Pille a Tanya rodandome los ojos.
Y sin poder evitarlo, sonreí de nuevo. Una vez más quedaba como el héroe de la historia.
—¿Tenias que hacer eso? –me cuestiono mi novia con furia cuando cerro la puerta de su casa.
Me hice el desentendido, sacando de mi bolsillo las llaves de mi coche.
—Ser amable con Isabella… Se suponia que tenias que apoyarme.
Tanya y su jodida obsesión.
Rodee los ojos y la mire con seriedad—. ¿Apoyarte en qué? Isabella parecia una chica muy dulce, ¿Quién es?
Ella murmuro algo entre dientes girando su rostro hacia la puerta de su casa.
—¿Qué? –pregunte confundido, porque no le habia entendido una mierda.
Ella me miro ahora con una sonrisa—. No es nadie importante, ¿pasas por mi mañana?
Quise volver a rodarlee los ojos, pero me contuve, porque ella ya sabia la respuesta.
Asenti con la cabeza.
Tanya se me tiro encima, dandome un beso en los labios, antes de djarme ir para mi casa, realmente confundido.
¿Quién era Isabella y porque Tanya la odiaba tanto?
Tanya salió primero, vestida de rosa, y me dio un beso profundo en los labios. Un beso que tuve que interrumpir cuando note la presencia de la nueva inquilina.
La mire a traves del espejo retrovisor, ruborizada y apenada por la recien escena.
Y tambien me dio vergüenza, y por alguna extraña razon, me entro culpa.
—¿No se lo dijiste? –le pregunte a Tanya, tratando de encontrar algun tema de conversacion —¿No le dijiste que los viernes no usamos uniforme?
Ella se encogió de hombros como si no fuera la gran cosa y se rio cuando la vio por encima del hombro.
—Lo olvide.
Pero yo sabia que lo había hecho a propósito, porque ella era una perra celosa y vengativa, y estaba seguro de que iba a hacerle la vida imposible a Isabella.
Tanya me acarició el cabello mientras manejaba hablando de triviales estupidas el resto del camino, como hacia siempre.
Estuve tentado a hablarle a Isabella, preguntarle sobre su vida o cosas estupidas sobre cualquier cosa: que clase de musica le gustaba, a que universidad pensaba ir… o lo que sea. Pero ella no abrio su boca en todo el resto del camino.
Y cuando procuraba verla a traves de mi espejo, su mirada estaba siempre perdida hacia la calle. Ella era escandalosamente y desesperadamente callada; la noche anterior en el comedor tampoco habia dicho grandes cosas. no pude evitar preguntarme por qué.
¿Tanya lo sabria? me daba curiosidad.
Para cuando llegamos a la escuela estaba lloviendo y hacía frío, y me dio lástima por Isabella que solo vestía el uniforme. Quizás en Seattle no llovía todos los días y ella no estaba acostumbrada, pero definitivamente yo sí.
Isabella miraba maravillada la fachada de la escuela cuando me le acerque y coloqué mi chaqueta sobre sus hombros. El gesto me hizo sentir raro, porque yo no acostumbraba a ser atento con las chicas, solo con Tanya porque era mi novia. A las demás solo me las cogía.
—Te vas a enfermar. —dije mientas le sonreí. Cubrí su cabeza con la capucha para que realmente no se mojara— Me la devuelves después de la escuela.
Ella se petrifico, bastante sorprendida, (aunque yo tambien lo estaba) pero le regalé un guiño casual para que se relajara un poco.
Emmett y los chicos me esperaban en la entrada con una extraña mirada despues de haberme visto hacer lo que acababa de hacer. Camine hacia ellos naturalmente.
—¿Quién es? —me preguntó James, mi compañero de equipo justo cuando estuve con ellos—. ¿Y por qué esta usando el uniforme?
Miré hacia Isabella ―quien ahora hablaba con Tanya.
—Es familiar de Tanya, no lo sé.
—¿Y la conoces? —preguntó Emmett.
—Solo de ayer. Se llama Isabella.
James chifló.
—Es muy bonita.
Volví a mirarla. Ella no era hermosa, pero no estaba mal. Su cabello largo caoba caia con delicadeza sobre sus hombros. Sus ojos eran de color chocolate, y aunque era menuda y desaliñeada, tenia algo en ella que la hacia resaltar entre cualquier otra chica. A diferencia de Tanya ella era completamente natural. No traia ni una gota de maquillaje sobre su rostro, de donde resaltaban cientos de sutiles pecas sobre su blanca tez.
Me pregunte si quiza ella tenia mas de esas pecas por el resto de su cuerpo.
Me relami los labios sin siquiera darme cuenta.
—Lo es —estuve de acuerdo.
Rapidamente tuvimos que cambiar de tema porque Tanya se enganchó de mi cuerpo y me besó un par de veces la mejilla.
No volví a ver a Isabella hasta el almuerzo. Al parecer ninguna de sus clases coincidía conmigo y me di un puñetazo mental al darme cuenta de que había estado pensando en ella en todo el día.
—Tuvo Cálculo conmigo esta mañana —dijo Tyler como si me hubiera leido el pensamiento―. El profesor la regaño por llegar tarde, sin embargo, levanto la mano para corregirle un error matemático al profesor.
James rió.
—Cerebrito... me gusta.
Ella caminó hasta una mesa, todos la vimos hacerse un espacio en un lugar.
Sobre mis piernas, Tanya resoplo molesta.
—¿Quieren dejar de hablar de ella? Ya he tenido suficiente.
—Ya regreso —anunció Mike Newton de repente, levantandose de su asiento y caminando hacia la mesa de Isabella.
Tanya volvio a resoplar.
Todos rieron cuando Emmett dijo algo estúpido sobre Mike. Yo no pude tampoco evitar reír, aunque frunci el ceño cuando vi como se sentaba a un lado de Isabella.
—¿Y si hacemos algo realmente divertido? —sugirió Tanya, sin preámbulos, masajeandome el cabello de la nuca, obligandome a girar mi cabeza para dejar de ver a Mike y a Isabella.
— ¿Y como qué sería? —le preguntó Jessica bastante emocionada ahora.
Tanya río.
—Algo como lo que le hicimos a Jenna Miller hace un año.
Emmett se puso serio.
—Esa chica se suicidó un par de meses después.
—Pero esa broma no tuvo nada que ver. La muy estúpida ya tenía problemas. —Se defendió Tanya entre dientes.
—Hey, ella está muerta —la regañé por su poco tacto.
Para nadie era un secreto que el asunto Jenna era un tabú en esta escuela. Su muerte consterno a todo el alumnado, cuando con un video en internet anuncio su suicidio. La encontraron una madrugada bañada en su propia sangre. Se habia cortado las venas en una tina.
Hubiera sido culpa o no, de aquella fatidica broma que le habíamos hecho, ella seguía estando muerta.
—Tengamos un minuto de silencio por ella, por favor —. bromeó Emmett.
No me pareció divertido, pero a pesar de eso, todos rieron.
—No seas un aguafiestas, Eddie —bromeo James —. Todos sabemos que la chica se suicidó porque tú no quisiste salir con ella.
Y aún tenía un remordimiento por eso.
Rodé los ojos.
—¡Como sea! —intervino Tanya cuando la conversación giró en otro sentido. Todos sabíamos que esa broma había sido a causa del interés de ella hacia mí, y como Tanya siempre había sido una perra celosa...— Quiero hacerle la misma broma a Isabella.
—¿A ella?, ¿no que es familiar tuyo?
Mi novia entornó los ojos.
—Ella no es nada mío —escupió.
—¿Y qué tienes planeado? —le preguntó Tyler volviendo a lo importante.
Miré hacia donde estaban Isabella y Mike Newton; él casi la estaba haciendo reír.
Fue raro.
El timbre sonó en ese momento.
—Lo mismo de siempre: huevos al salir de la clase.
James se levantó rapidamente.
—Iré a coquetear con la de la cafetería, ella me dará los huevos.
Tanya le sonrió cómplice. Él tomó sus cosas y se fue, seguramente no lo vería en mi siguiente clase. Todos imitamos su acción. Besé a Tanya en los labios como forma de despedida, dando por hecho el plan.
Vi a Isabella salir de su ultima clase con Mike Newton a su lado. Vaya que el chico sabía moverse rápido.
Ella se despidio de él cuando vio a Tanya llamarle.
Y entonces, sucedió. Y aunque yo no estuviera muy de acuerdo con ello, lo hice porque Tanya me lo pidió. Con una mirada de disculpa le aventé un huevo sobre la cabeza a Isabella.
Su mirada y su expresión fueron como un poema. Un poema triste y dramático, y no pude sacarme esa mirada de la cabeza el resto del día.
Y no entendía porqué diablos no podía hacerlo.
Los viernes teniamos practicas de Lacrosse, y cuando me acerque al equipo Mike hablaba con los chicos. Hablaba sobre Isabella.
—Creo que son primas... Ella me lo dijo.
—Tanya dijo que no eran nada—agrego Tyler.
—Es obvio que no se agradan –comento James no pudiendo evitar reirse—. ¿Viste su cara? Estuvo divertido.
Emmett se carcajeó fuertemente. Yo me mantuve haciendo lo mío: estirando los músculos poco a poco, adelante y hacia atrás, fingiendo no estar escuchando nada.
—A mi no me parecio divertido —dijo Mike, encogiendose de hombros mientras se inclinaba para tocar las puntas de sus pies con las puntas de sus manos en un ejercicio de estiramiento.
—Tienes razon –replico James, señalandolo con su dedo—. Deberíamos hacer algo más divertido.
—¿Como qué cosa? –intervino Tyler.
—Algo como una apuesta.
—¡Yo no entro. Tengo novia! —se excusó Emmett— Pero Eddie sí se muere por entrar.
Alcé la cabeza y los miré.
—¿De qué hablan? –pregunte haciendome el desentendido.
James me ignoro. —Es virgen. Se nota.
Frunci el ceño.
—James, es estúpido —lo regañé cuando me di cuenta de qué se trataba todo.
—No, —él me apuntó con el dedo índice, amenazándome. Su mirada era profunda y diabolica—. Lo de hoy fue estúpido.
—Estúpido y ridiculo —concordó Emmett— Menos mal y no me metí en esa estupidez.
—Pero tu sí —apunté a James.
—¡Y tú! —me señaló él de vuelta— Es por eso que quiero apostar. Me encantan los retos —dijo mi amigo sonriendome.
Era cierto, James era un cabrón de mierda. No tenía sentimientos, solo follaba. Nunca en la historia del instituto se le conoció una novia. Jamas. Aunque habia roto muchos corazones en el intento.
—Ella te odia. Debe estar haciéndolo ahora mismo —le recordé.
Él se carcajeó entre dientes.
—Te debe estar odiando más a ti que a mí. Al menos a ti te conocía un poco, a mí nada.
Trague con dificultad porque tenía razón.
—¿Y cómo sería la apuesta realmente? —preguntó Mike sonriendonos, interviniendo en nuestra pequeña disputa moral. él me miro—. Al menos ya tengo un punto a mi favor: sabe mi nombre.
Me encogí de hombros.
—Sabe el mío también.
—Pero te odia.
Touché.
—Antes del baile de invierno —comenzó a explicar James con su mirada perdida en algun lado y una sonrisa maliciosa en sus labios— Un divertido y delicioso video sexual con Isabella.
Mi corazón casi se encogió. No era divertido, era cruel.
—Eres un maldito —le dije, casi escupiéndole.
Él no dejo de sonreirme.
—Sera muy divertido y lo sabes ¿te imaginas cómo se pondran todas las chicas de la escuela? Todos los guapos tras una misma chica. Epico.
Él perdió la concentración, imaginando la escena. Incluso yo lo hice.
—¿Qué pasa con los que pierdan? —pregunté.
—Pintan su auto de rosa —sentenció rapidamente Emmett, riéndose a carcajadas.
James estuvo de acuerdo, incluso Mike Newton y Tyler lo apoyaron. Aunque pintar un auto costara casi una fortuna.
—¿Y el que gane?
James volvió a sonreírme.
—Nada como un coño virgen. Muy apretado.
James era un maldito. Todos lo éramos. Aunque la apuesta era tentadora.
—Vamos, Edward, será divertido.
—También tengo novia.
—Eso se te olvida cada vez que coges con alguna chica diferente en el baño. ―me recordó Tyler, riendose.
Rodee los ojos.
—Es la prima de mi novia —me excusé epicamente.
—Eso hará del juego más interesante, ¿no crees? seria excitante.
Era cierto, e Isabella era hermosa y virgen. Jamás había cogido un coño virgen y, quizá, sólo quizá, podía intentarlo.
Al fin y al cabo, era un chico, y a los chicos nos gusta coger coños vírgenes. Además era guapo y popular, sería divertido. Sí, una tonta broma escolar. Los chicos éramos estúpidos, podía cometer otra estupidez.
—¿Qué dices?, ¿estás dentro? —preguntó James, tendiéndome la mano como una invitación demoníaca. Estuve tentado. Sí, diablos, lo estuve.
—Tengo una condición —puntualicé. James me miro confundido—. El vídeo solo se quedará entre nosotros.
Volvió a sonreír.
—Trato hecho.
Y puta madre que lo hice, firmé mi pacto con el diablo. Apreté su puta mano sucia.
—Ah, y hay otra condición —agregó entonces Emmett mirandonos seriamente a todos—. No se enamoren.
Esta vez sonreí yo.
Oh, de eso estaba salvado. Definitivamente...
*Lacrosse: Es un juego de contacto muy popular en el norte de Estados Unidos. Los indios lo jugaban antes de la conquista. LAX es su abreviación.
MUCHAS GRACIAS A: Bealnum, Kpatycullen, dnicz, karolay28, covaric, jeka Cullen s, Giorka Ramirez Montoya, Leslie, miki03, Merce Capuccino, Esmeraldy, Sophia76, neko—chan—18c, AriiCullen, Yanetsoto80, Danny Cardenas, Aztore, Joss and Annie Stories, Annasophycullen, LUCYarg, romyparedezjerez,yrelina, mireca22, anekka, sisi95, MARIBETT, tanya denali cullen masen, lygher, janalez, Mollym94, Faith25, emilove15, lis45C, esthercalvoruiz, mei—cullen—clan, meylin, Uyamiko, Mcemelina23,Brazilianxlove, Lupin410, mely1989, alexblack07, Queen—of—The shadow, vivi S R, KeliaCullen, lunatico0030, Emotika, dracullen, EmmaCullenO'SheaPotterKiryuu, InvisiblePaula, Akemix, andy swan (Las que están en negrilla son las que me han dejado un bonito review, muchisimas gracias) SOBRE TODO A ARIANA MENDOZA POR CORREGIR TODOS LOS FEOS ERRORES DE ESTE CAPITULO, GRACIAS.
Bueno, definitivamente gracias por leer también este capitulo, vaya que los chicos de instituto son unos estúpidos. Como sea, ¿Que tal? desde aquí comienza todo... Toda la historia que por cierto sera Epov, lo anterior fue algo así como un prefacio o un prologo para que mas o menos conocieran a Bella y luego no creyesen que la cosa me la voy inventado poquito a poquito... ¡No! Esta Bella tiene un feo pasado que la hace ser. ahora bien, déjenme saber que piensan en un comentario. Espero volver a subir pronto... Ah, por cierto, en twitter pueden seguirme como Lanadelpan (sigo devuelta a raymundo y a todo el mundo) Quiero conocerlas!
AGOSTO VEINTE DEL DOSMILTRECE
