Fairy Tail no me pertenece, simplemente uso sus personajes y trama para entretenerlos a ustedes y a mí misma, sin fines de lucro.
Ambos yacían en la cama, Natsu acostado sobre Lucy, que se removía bajo él entre nerviosa y feliz. El dragón slayer, mostrando una faceta suya oculta hasta ahora, se encontraba extasiado repartiendo sin parar pequeños y rápidos besos en el rostro de su ahora novia, en su cuello, en su cabello. Su posición era comprometida, contando que ella se encontraba simplemente en un pequeño short de un conjunto de pijama y su ropa interior. El morbo de la escena se veía menoscabado sin embargo por el cariño sincero que se apreciaba en los gestos del muchacho, que sin dejar de sonreír no detenía sus mimos.
-Dímelo de nuevo Lucy, ¡tardaste demasiado al inicio y ahora quiero escucharlo otra vez!
-Te… Te amo Natsu…-pronunció ella en respuesta, ladeando el rostro en un gesto avergonzado.
-¡Genial! –Exclamó orgullosamente él como respuesta, con la sonrisa llenando su rostro de nuevo. Sorprendió a Lucy con un beso en su boca apasionado, cortando la respiración de ambos, sólo para retirarse rápidamente y seguir en su labor de dejar besos alegres alrededor de todo su rostro y cuello.
La abrazaba y acariciaba de forma brusca, aferrándose a cada parte de su cuerpo. Lucy jamás hubiera pensado que su infantil compañero, el ingenuo Natsu, aparentemente desconocedor de todo asunto romántico, pudiera ser tan cariñoso y tierno a la vez. Aunque recordando su estado actual y la causa de ello, desechó la idea tan rápidamente como vino, Natsu no sólo era cariñoso, era increíblemente apasionado…
Después del incidente del bosque, se mostró esquivo respecto a lo que había sucedido, pues Lucy no había respondido de forma directa esa vez. Los sucesos que ocurrieron y la conmoción de ver a su compañero llorando por vez primera, la incapacitaron para actuar. Tomó meses de tensiones en el equipo, situaciones incómodas y malas actuaciones tratando fingir que en realidad no había ocurrido nada, que la situación se aclarara.
Lucy había intentado de forma infructuosa acercarse a él varias veces en son de coqueteo, pero su compañero estaba demasiado disperso y confundido cómo para saber interpretar sus señales. Los días pasaban sin cambio, para su frustración. Aun así, todo fue volviendo paulatinamente a la normalidad, inclusive sus excursiones de noche, en las cuales Natsu probó, de forma fallida a como pensaba, dormir junto a ella otra vez.
Era una noche calurosa, y Lucy inconscientemente apartó de sí todas las mantas mientras dormía. Estaba tendida de lado en la cama, en uno de sus comunes pijamas cortos, respirando tranquilamente, con sus manos recogidas cerca de su rostro. Así dormida y con sus cabellos sueltos, se veía realmente bella, lo suficiente para hacer trastabillar al ya de por sí enamorado joven. El ruido de su tropiezo y caída provocó más escándalo de lo imaginado, haciendo que su rubia amiga abriera los ojos, topándose con una escena bastante peculiar.
No todos los días se podía observar a Natsu sonrojado, tirado en el piso, sobre todas sus cosas que se habían venido sobre él al caer. Con su mandíbula desencajada, trataba de pronunciar alguna frase que lo excusara del desastre, a sabiendas que ahora ella lo echaría de la casa, pero encontraba nada que decir, y la visión que acababa de tener de la rubia nubló sus sentidos. Se estaba perdiendo en imaginaciones… Lucy se agachó para estar a su nivel.
-¡Natsu! ¡Reacciona de una buena vez!- Sintió como gritaban frente a su rostro, y los nervios que había sentido antes lo traicionaron una vez más.
-¿Reaccionar? ¡Reacciona tú! – Respondió alterado- Me descontrolé en esa ocasión, pero te besé y te demostré lo que sentía directamente, ¡y tú no me dices nada!, no me respondes que sí, no me rechazas tampoco, soy un idiota en esto, ¡y tú no me quieres ayudar a saber que hacer!
Lucy quedó de piedra frente a las palabras de su amigo, no se esperaba eso… El por su parte, sonrojado en una mezcla de sentimientos, se detuvo antes de continuar. Contorsionó su rostro en una expresión fiera, alejando su confusión, ladeó el gesto sólo por un instante, la miró de frente y continuó. Ya habiéndose animado a hablar antes, se dejó llevar por la valentía que le proporcionaba el momento, sin vacilaciones.
-Nunca antes había sentido esto por nadie, ¡pero tú me evitas!, me hablas de forma extraña… Diferente a la Lucy que conozco. Me siento mal, como si algo doliera a partir de lo que hice. ¡Dime que pasó para merecer sentirme así! Si no te gusto y me quieres lejos sólo dímelo, ¡estoy cansado de esto!
El volumen y la vehemencia con los que había pronunciado su última frase calaron en la pequeña habitación. Sus ojos negros se abrieron esperando una respuesta. Lucy recordó con todos los detalles la noche oscura en que él la besó por vez primera, la ternura que sintió al tenerlo en sus brazos, la compasión que conoció al ver que también él podía sentir debilidad, la tristeza al sentirlo desgarrarse. Recordó también todas sus vivencias desde que lo había conocido y su gesto sorprendido se suavizó. Él por su parte, se tranquilizó al notar el cambio, y sintió el calor de la esperanza renacer en su cuerpo. Sus puños, que antes permanecían tensos tratando de ocultar su evidente temblor, se tranquilizaron junto a su ritmo cardiaco. Tragó fuerte y acercó su rostro a ella con la mirada fija, expectante.
Mientras tanto los pensamientos de ella se enredaban sin orden, confundidos. Había pensado que realmente debería estar echando a Natsu de su casa, realmente debería estar molesta de que él se entrometiera en medio de la noche cuando sólo dormía. Sin embargo, algo cambió frente a sus recuerdos, frente a su mirada atenta. Comprendió lo vulnerable que él se estaba mostrando y su respiración se dificultó. Había tantos sentimientos que ella había reprimido inconscientemente por temor. Había sido seducida por el carisma del dragón slayer, su fuerza, su valor, su rostro atractivo frente al suyo… Titubeó. Natsu recurrió a su fuerza de voluntad para no besarla en ese instante, sonrojada era hermosa, pero no debía ser esta vez él quien empezara. Si sólo se acercara un poco más… Finalmente Lucy, dejando atrás toda su lógica y preocupaciones, se rindió. Se encontró tomándolo de la barbilla y acercándolo a su rostro, besándolo tan apasionadamente como su inexperiencia se lo permitía. El permaneció anonadado y sin saber responder sólo por un instante, para inmediatamente después hacerse cargo del beso y atraer a la rubia hacia su cuerpo. Se incorporó a medias, desparramando a su vez todos los objetos que caían con ruido a su alrededor, quedando ella sentada de lado sobre sus piernas y él rodeando su cuello con sus brazos, profundizando en un beso que anhelaba hacía ya demasiado tiempo.
Esa noche durmieron juntos, abrazados en un nudo de brazos y piernas, sin atreverse a profanar la pureza de los sentimientos que recién descubrían. En la cama, Natsu inhaló profundamente el aroma de su rubia, para después dormirse plácidamente cobijado por toda su esencia y suavidad. Era una situación diferente para su compañera, que entre nerviosismo e incredulidad no atinaba a dormir así. Su Natsu, aquel que la había salvado tantas veces, yacía dormido entre sus brazos otra vez, con la diferencia de que a partir de ahora sería plena y completamente suyo. Maravillada contempló la expresión tranquila de su rostro, atreviéndose apenas a rozarlo levemente con la punta de sus dedos por miedo a despertarlo. Se dio cuenta en verdad de cuánto había llegado a amar al enérgico muchacho a través de todo este tiempo. Besó su frente, deteniéndose en disfrutar la sensación, y ya sin dudas que la angustiaran, lo observó pacíficamente hasta caer vencida por el sueño. A partir de ahora nunca estaría sola…
-¡Lucy! Despierta, despierta, despierta. ¡Me tienes encima de ti, no te duermas!
-¿Eh? Yo no me duermo, ¡eres tú quien está distraído! ¡Natsu, espera!
Salió de sus ensoñaciones y recuerdos para aferrarse otra vez a la realidad. Su novio la miró pícaramente mientras giraba juguetonamente el sostén de ella en su mano, hundiendo seguido su rostro entre la piel de su cuello para respirar profundamente otra vez. ¿En qué momento se lo había quitado? Su carrera de besos comenzó de nuevo, provocándole cosquillas y haciéndola reír. Dejó su ternura y sus juegos para aplastar repentinamente su cabeza entre sus pechos, haciéndola suspirar desorientada. Su relación había avanzado muchísimo desde aquella confesión primera… Natsu clamó pidiendo escuchar de nuevo aquellas palabras, esas en que ella confesaba cuánto lo amaba en realidad. Dejó de pensar.
Te amo, te amo muchísimo. Las frases de ambos se combinaron en el ambiente mientras hacían el amor de nuevo, felices, embriagados en el otro. Saboreando una felicidad que no se habían considerado hasta ahora, dignos de descubrir.
¡Pido disculpas por tardar tanto! Me llené de exámenes y asuntos familiares que me absorbieron más de lo que pensé el tiempo, además de que este capítulo fue duro para mí, ya que de por sí, antes de fanfiction, jamás había hecho algo con una continuación, sólo cuentos cortos.
Aún así le dedico este capítulo con cariño a aquellos quienes lo pidieron, me inspiraron a hacerlo, puesto que también soy lectora y me he desesperado cuando algo no tiene tan buen final como yo desearía, conozco la sensación. En fin, espero que esté a la altura y no lo haya echado a perder.
Gracias por sus reviews hermosos, alertas, favoritos. Deberían conocer mi cara de feliz cumpleaños en cuanto los recibo n.n
¡Hasta otra! :)
pd. Gracias por el ánimo Syad, no sé si lo verás, pero también te lo dedico a ti n.n
