Cuando Ishizaki despertó de su letargo notó que se encontraba en una habitación muy distinta a la suya: un lugar apacible, en una enorme cama, con las blancas cortinas ondeando elevadas por el viento que ingresaba por unos grandes ventanales. Iba a levantarse, pero avergonzado notó que no traía ropa, así que buscó con la mirada y la encontró botada en el piso. Luego de vestirse bajó al primer piso y notó que había una mujer de cabello corto frente a la cocina, vestida sólo con una bata, preparando un desayuno.
-Yukari... –susurró Ryo conmovido
-¿Eh? ¡buenos días Ryo! –saludó sensualmente Sanae, que era la mujer que estaba allí, al notar su presencia
-¡¿Sanae! –se horrorizó el muchacho XD
-¿Cómo dormiste? Me dio pena despertarte, así que me levanté silenciosamente a prepararte el desayuno –añadió la chica, acercándose a darle un beso en los labios
-¿Y Yukari? –preguntó Ryo, huyéndole a su amiga
-Ah...esa –murmuró Sanae fastidiada- Aun no llegó de su viaje
-¿Y dónde está?
-No sé, ni me interesa –contestó la muchacha con desdén- ¿Leche? –dijo luego con una sonrisa
-Este...no, gracias –farfulló Ryo confundido, sentándose a desayunar muy pensativo
-¿No la pasaste bien anoche? –preguntó Sanae preocupada
-Si al menos recordara qué pasó –susurró él desalentado
-Si es por Yukari no te preocupes –dijo la chica de repente- No creo que le importe que haya estado aquí, contigo
-¿Por qué no? –preguntó Ryo
-¡Ay Ryo! Aun no terminas de entenderlo, ¿cierto?
-No, así que dímelo
-Te lo he dicho tantas veces...
Entonces el teléfono sonó, Ryo fue a contestar y se percató que era Tsubasa.
-¡Dónde está Sanae! ¿está contigo, cierto? –exclamó su amigo fuera de sí
-¿Tsubasa? ¿eres tú?
-¡Claro que soy yo! ¡a quién esperabas! ¿a Madonna?
-¿Por qué me gritas?
-¡Y todavía lo preguntas, desgraciado! –lo increpó su dizque amigo XD- ¡Te casaste con Yukari para meterte luego con mi mujer!
-¿Es Tsubasa? –susurró Sanae fastidiada, a lo que él asintió
-¡Ahora qué quieres! –gritó Sanae, tomando el teléfono y poniéndose a discutir con Tsubasa
-¿Qué está pasando aquí? –inquirió Ryo preocupado
Mientras los gritos de Sanae continuaban, Ryo vio que la puerta de ingreso a la casa se abría y se acercó a ver quién era. Al descubrir que era Yukari fue a abrazarla con cariño.
-Estás aquí... –susurró complacido
-Qué te pasa, suéltame –exigió ella con desprecio, zafándose
-Pero Yukari ¿acaso no estamos casados? –preguntó Ryo entristecido por la reacción
-Sí, pero hasta hoy –anunció ella, notando que Sanae estaba allí- Así que trajiste a esa otra vez aquí
-¿Hablas de Sanae?
-¡De cuál otra! –gritó la muchacha, subiendo iracunda las gradas hasta su dormitorio- De una vez te aviso que vine sólo por mis cosas ¡porque quiero el divorcio!
-Pero Yukari, ¿por qué?
-¡¡Preguntas por qué! –chilló Yukari, sacando una maleta y colocándola violentamente sobre la destendida cama- ¡Para empezar mis padres me obligaron a casarme contigo muy joven! Cuando yo estaba enamorada de Tsubasa
Golpe bajo, Ryo lo sospechaba, pero no se esperaba una confesión así de su parte.
-¡Y cuando al fin me caso contigo, decides engañarme con mi mejor amiga!
-¡Deja de gritarle! –exigió Sanae enojada- Para empezar por tu culpa Tsubasa dejó de fijarse en mi por ir a consolarte en tu pena
-¡Y qué querías, me obligaban a casarme!
-¡Sí, pero para embarrarla le confesaste que lo amabas!
-¡Era cierto!
-Y cuando tú te casaste, Tsubasa inició una relación conmigo sin dejar de pensar en lo que podías estar sufriendo
-Siempre fue un buen amigo –alegó Yukari- ¡No como tú!
-¿Y qué esperabas? Que luego de casarme con él me quede tan campante al saber que no te sacaba de sus pensamientos ¿eh? ¡dime!
-¡Pero no era para meterte con mi esposo!
-¡Tú no lo quieres!
-¿Y tú sí? –bufó Yukari escéptica
-Al menos Ryo me dio la atención que Tsubasa nunca tuvo conmigo –replicó Sanae con lágrimas en los ojos
-Lo estás usando
-No, porque yo lo quiero
-Pero no lo amas
-¡Basta! –gritó Ryo confundido- ¿Me están diciendo que esto es una especie de cuadrado amoroso?
-Todo por culpa tuya –lo increpó su dizque esposa
-¡Todo fue culpa tuya, mosca muerta! –gritó Sanae con fuego en los ojos
Y para terminarla de rematar...
-¡Sanae! ¡sal, sé qué estás aquí! –se escuchó un grito desde el piso inferior
-Oh, oh... –murmuró Ryo, viendo que se aproximaban problemas, escuchando además las pisadas próximas en las gradas
-¡Así que aquí estás! –estalló Tsubasa fuera de sí
-¡Qué haces aquí! –dijo Sanae
-¡Maldito, voy a matarte! –dijo el capitán japonés, abalanzándose sobre Ryo
-No otra vez... –murmuró Ryo entristecido, esperando el golpe
Pero no se dio, porque nuevamente sintió caer en las profundidades, yendo a aterrizar sobre su cama.
-¿Otra vez aquí? –inquirió Mitsu, mientras veía unas revistas
-¡Fue horroroso, más que antes! –dijo Ryo asustado- ¡Por qué! ¿eh? ¡por qué!
-Pediste estar casado con Yukari. Pero no tomaste en cuenta que ella podía casarse contigo sin quererte
-¡Rayos! Mal detalle que se me fue
-Y todo lo demás se complicó a raíz de eso
-¿Tú me estás boicoteando los deseos? –preguntó Ryo desconfiado
-¿Yo? ¡claro que no! –aseguró el ángel- Ya te dije, todo se ve influenciado por un algo
-Ok, ok, ya entendí
-¿Vas a seguir deseando o no?
-¡Claro que sí! Hasta ahora en lugar de felicidad tuve puras desgracias –se lamentó el japonés
-¿Entonces?
-Voy por un jugo en lo que pienso mi deseo
Luego de volver con un jugo de frutas en la mano, Ryo se puso a analizar un buen deseo.
-Veamos... –murmuró tomando un sorbo del contenido del vaso- ¡Deseo que Yukari esté loca por mi!
-Hecho... –dijo el ángel, mientras Ryo se sumía en una nueva oscuridad
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Definitivo, esto es la "Dimensión desconocida", jajaja. Ya veo a Sanae dejando a Tsubasa por Ryo, jajaja
No me golpeen, que aunque sea muy pero muy ilógico, la idea salió graciosa XD
