Disclaimer: Twilight y sus personajes pertenecen Stephenie Meyer y su Editorial. La historia que leerán a continuación pertenece a Gisele Maza.
Bienvenidas a esta nueva aventura, espero que disfrutéis de la mano de Gis, sin mas ceremonia os dejo :)
Capitulo 2
¿Amor a primera vista?
Bella Pov
Estaba inquieta, sentía como ese par de orbes, miraban en mi dirección. Tenía una sensación rara con respecto a él.
No podía negar que Edward era un muchacho sumamente guapo, hermoso diría yo, pero… ¿Por qué esa insistencia en mirarme? ¿A caso yo…? No, claro que no, recién me conocía, el de seguro ha de tener un sequito de jovencitas hormonales detrás de él… Ósea, yo claro que tenía lo mío, era una mujer común pero muy bien proporcionada gracias a la genética de mis padres.
Según Rose, era una hermosa mujer; tenía una estatura media, poseía una delantera que no me podía quejar, unas piernas largas y firmes, poseía una cabellera de un color castaño que me llegaba hasta mi cintura, mi piel era de un tono claro, que contrasta con mis ojos color chocolate demasiado comunes y sin gracia para mí, pero mis padres siempre me admiraron mis ojos, decían que eran de un matiz no muy común y que eso los hacia especiales, según ellos claro.
En fin, era una mujer joven tenía veinticuatro años, no tenía nada que envidiarles a las jovencitas de este instituto.
La discusión entre dos de mis alumnos fue lo que me saco de mis pensamientos.
-Tayler, sabes muy bien que este año seré yo, el rey del baile de primavera - le decía uno a otro - ¡Este año hare la mejor de todas las campañas! - mientras decía esto reía de una forma socarrona, malditos chiquillos adinerados, que no miraban más allá de sus narices.
- Mike no lo sé, no es por nada… pero…- Tayler se había quedado pensando algo, pero una jovencita fue la que respondió
- Mike, pero lo que pasa es que este año si tienes competencia - decía esto mientras miraba con una sonrisa pintada en la cara en dirección a Edward - este año hay chicos muy guapo que tranquilamente podrían ocupar ese lugar - la muchachita estaba coqueteando de una manera descarada a Edward, que para mi sorpresa el solo bufaba y miraba en mi dirección… ¡Oh Dios!
-Tú eres el chico nuevo, ¿no es así? - pregunto la muchacha dirigiéndose a Edward, mientras jugaba con un mechón de su cabello de manera sensual. Lo único que lograba era verse muy chistosa
- Si. - dijo el de manera tajante
- Bueno… soy Tanya - le dijo - me preguntaba si por casualidad, necesitabas a alguien que te muestre las instalaciones, y bueno quería saber si te gustaría que yo te acompañe… ¿Qué te parece? - pregunto, de manera que su vos denotaba cierta sensualidad o eso creía
- Te agradezco mucho pero no estoy interesado, quizás en otro momento - ¡auch! Eso fue un corte de rostro o me pareció a mí…
- Bueno si, quizás sea en otro momento… si cambias de opinión ya sabes dónde encontrarme - dijo señalando su banco, y con eso se retiró y volvió a su asiento.
La hora pasaba lenta y tediosa, nunca antes en mis años de profesorado, aunque estos hubiesen sido unos pocos, nunca antes me había sentido de la manera en que me estaba sintiendo. Quería que terminara la hora no por saber lo que Edward tenia para decirme, sino porque simplemente no lo quería escuchar, no quería escuchar que era eso que lo hacía mirarme de la forma en que me miraba, desde el momento que había entrado en mi clase no había dejado de mirar en mi dirección.
No podía sentirme insegura ante un joven, nunca me había sentido insegura ante un hombre maduro y esta no iba a ser la excepción y menos con un muchachito, que para colmo era alumno mío; no, simplemente no podía dejar que mis pensamientos siguieran su curso natural.
Tenía que hacer algo, la clase se me estaba yendo de las manos, no estaba prestando atención a lo que me preguntaban. Esto que me pasaba no era propio de mí. No, yo era una de las mejores profesoras del instituto, si no la mejor, aparte de Rosalie, asique esto era fácil de controlar. Si esto era fácil.
-¡Silencio por favor!- dije levantando un poco la vos - quiero que me entreguen las hojas que les di, se acabó el tiempo, recuerden que solo era para ver a qué nivel están, este trabajo no va con calificación… vamos apuren que no tengo todo el día - necesitaba aparentar que no me pasaba nada, necesitaba que piensen que seguía siendo la misma profesora de siempre esa por la que tantos alumnos temían y que tenía un carácter de mal llevar. Algunos bufaban porque no habían podido terminar la tarea que les había designado, a otros simplemente les daba lo mismo.
Quizás que me estaba alucinando todo, quizás el solo quería hablarme sobre algún tema de mi materia, quizás el necesitaba que le explique algo que no entendía del programa de estudio, si seguro que era eso, y yo le estaba dando mucha importancia al asunto y no tenía por qué estar en el estado en el que estaba, no era la gran cosa que él quisiera hablar un momento conmigo después de clase, los alumnos del instituto a menudo hablaban conmigo después de clases, lo hacía siempre. Era muy común ¿verdad?
Pero… ¿Por qué estaba tan nerviosa? ¿Por qué no podía parar de pensar en el tema? ¿Por qué, no simplemente me relajaba y ya? Porque yo sabía e intuía que lo que tenía para decirme, no era para nada bueno, para nada sensato y para nada ético… en realidad mis pensamientos hacia mi alumno no eran para nada ético, pero tenía la suerte que solo eran pensamientos y que nada ni nadie los escucharía jamás.
POR FAVOR DIOS MIO, QUE NO SEA NADA DE LO QUE ESTOY PENSANDO…
En el momento que estaba terminando mi oración, mi ruego a Dios, sonó la maldita campana y maldije a todos mis alumnos por salir de la clase como alma que lleva el diablo, dejándome sola con Edward y… Tanya. Dios ¿esta chica no acepta negativas? No claro que no… en el instituto muchas veces escuche como se referían a esta muchacha, y para su mala suerte no usaban términos para nada caballerosos, la chica tenía la peor de las reputaciones. Un día cuando salía de la oficina de profesores, escuche a un grupo de jóvenes que pasaba junto a mí que decían que tres de ellos se habían acostado con la joven en distintas ocasiones... obviamente mande a los tres chicos a las oficinas de rector por andar hablando cosas indecorosas de una compañera suya, cuando esas cosas solo les compete a ellos… no le estaba salvando el pellejo ni nada por el estilo, solo que odio cuando los hombres se refieren a las mujeres de ese modo tan despectivo y asqueroso… aunque la chica no se hiciera ganar ese respeto; yo lo hubiese hecho por cualquier alumna del instituto.
Edward estaba recogiendo sus cosas mientras la chiquilla se le acercaba de manera sugerente.
-Oye me preguntaba si quieres ir a la cafetería,! a nuestro grupo le gustara mucho conocerte aparte de mí! ¿Quieres o no? - Edward parecía debatirse en mandarla a volar sutilmente o gritarle en la cara para que entendiera de una vez, que ella no le agradaba, eso me causo gracia y no pude evitar que se formara una tonta sonrisa en mi cara ante tal situación.
Edward parecía realmente incómodo y yo no aguantaba más como la adolescente se sugería de tal forma… que no tenía dignidad. Decidí intervenir…
- Niños toco el timbre, ¡que no escuchan!- dije en un tono de vos un tanto frio
- si profesora solo…- no la deje terminar
- solo nada retírense, pero antes… usted joven Cullen, ¿Qué es lo que quería preguntarme? - vi cómo me agradecía con una diminuta sonrisa que lo había sacado de esa situación. Se fue acercando de manera lenta y tortuosa, hasta que por fin lo tuve frente a mí, cuando estaba por comenzar a hablar sentí que alguien aun, nos estaba mirando…
- Señorita le falta algo - le dije de manera seca a Tanya
- umhh… yo…- otra vez no la deje terminar
- si no le falta nada, retírese, esta es una conversación privada, así que si por favor no le molesta…- le hice un gesto con la mano para que se retirara
- ¡ah! Y antes de salir cierre la puerta por favor… gracias - dije de manera triunfante cuando la vi salir horrorizada por mi hazaña de hacerla quedar mal. No lo hacía de mala no, claro que no, solo que me divertía la situación.
En el momento que gire mi cara para ver al joven dueño de esos impresionante y hermosos ojos, me odie por haberme quedado a solas con él. Esta situación no era para nada graciosa todo lo contrario. De pronto sentí que mis piernas temblaban de una manera incontrolable que el pareció notarlo…
- Profesora ¿se siente bien? - pregunto inocente
- S-si yo no… Dios… ¿Qué era lo que quería preguntarme? - no podía formar oración coherente
- Bueno yo…- ¿estaba nervioso? - me preguntaba si usted… quiero decir, bueno si usted tiene alumnos bajo tutoría - Oh no… De pronto sentí como algo se formaba en mi pecho y mi respiración parecía agitarse cada vez más
- No, no tengo a nadie bajo mi tutoría.- le dije y se me hizo verle como fruncía levemente el ceño, eso pareció inquietarlo, no quería que se sintiera así, asique decidí ver si lo que quería era lo que yo estaba pensando
- No tengo a nadie, porque simplemente nunca nadie me lo pidió, si tú quieres una tutora yo…- no dejo que terminara porque antes hablo
- ¡SI, SI QUIERO!… - se encogió de hombros y un tierno sonrojo apareció en sus mejillas -perdón… si me gustaría que usted sea mi tutora… claro si usted así lo desea - no me pude negar, no con el mirándome de esa forma y sabiendo que después me arrepentiría
- Claro que si quiero… Edward usted sería el único bajo mi tutoría así que… no se… le parece que mañana me tenga preparado algunos de los temas en lo que usted este teniendo problemas, solo para que vayamos avanzando - dije. Y enseguida me puse un tanto colorada - solo quiero que sepa que yo… nada solo olvídelo, ¿lo veo mañana? - Dios… me iba a arrepentir de cada una de las palabras que le dije.
Lo iba a ver casi todos los días después de clase, y yo no dejaba de tener pensamientos pocos morales hacia mi alumno.
- Si profesora, mañana le voy a tener todo preparado, nos vemos mañana, Adiós - se giró y camino hacia la puerta - Profesora Isabella… le puedo hacer una pregunta - Es solo una pregunta, seguro es algo de los programas nada más… tranquila Swan.
- Claro.- tranquila…
- Usted… cree… en el Amor a primera vista - ipso facto, ¿Qué mierda? me quede congelada en mi lugar sin siquiera pestañar-
- no se… creo… que ¿Si? Nunca me paso - dije un tanto ruborizada - ¿Porque lo preguntas? - ¿Por qué demonios seguía hablando?
- Por nada…solo necesitaba saberlo - dijo y yo no podía ruborizarme a más no poder, parecía una chiquilla de su edad como estaba comportándome. Definitivamente esto no era propio de mi - Yo… yo sí creo en el Amor a primera vista - me dijo. Me estaba empezando inquietar esta conversación con mi alumno, porque eso era, mi alumno.
- Me alegra saberlo - dije, arrepintiéndome en el mismo instante en que salieron esas palabras de mi boca - Quiero decir… olvídalo… emhh… nos vemos mañana, ya vete de una vez que vas a llegar tarde a tu próxima clase - si lo sé, lo estaba echando, pero necesitaba urgentemente escapar de esta situación. Una sonrisa ladeada apareció en sus labios y casi desfallezco en ese instante
- ¡Profesora estamos en el receso!- dijo en un tono burlón
- OK… entonces ve a disfrutar con tus compañeros de lo que queda del receso - dije levantando levemente mi vos
- Sabe… creo que nosotros nos vamos a llevar bien - ¡Oh mierda¡, porque no se iba de una vez…
- ¡Ah sí! Y yo creo que nos vamos a llevar bien si usted se comporta como debe y no me hace renegar - lo sé, ya me estaba pareciendo a mi madre cuando me daba esos sermones
- Yo jamás la haría renegar…- ¡oh vamos! si a leguas se le notaba que era tan travieso como un niño de cinco años
- Eso espero. No quiero arrepentirme de cubrir sus turarías, así que ya sabe lo que tiene que hacer - sentencie mirando hacia mi escritorio buscando no sé qué-
- Muy bien… le prometo que no se arrepentirá - tenía que salir de esta situación
- Bien… ahora váyase de una vez, lo veo mañana - me dio una sonrisa preciosa, se acomodó su mochila sobre el hombro y hablo
- Esta bien ya me voy… la veo mañana… descansa - con esto se dio media vuelta y se fue dejándome sola, abrumada y aturdida por lo que me había dicho, ¿me había tuteado? Acaso me había dicho ¡DESCANSA! Mierda.
No había dejado de pensar, en lo que quedaba del día en el Instituto, en la inesperada y acalorada plática que había tenido con Edward.
Necesitaba despejarme, necesitaba pensar en frio y tranquila las últimas decisiones que había tomado: había aceptado ser la tutora de un jovencito que al parecer yo le caía bien, demasiado bien como para tenerme la suficiente confianza de confesarme que creía en el amor a primera vista; había bajado la barrera con él, con él no podía ser esa persona fría y calculadora no, no podía ser esa profesora por la que todos mis alumnos y colegas temían, simplemente y no sé porque él hacía que mis sentidos se debilitaran cuando tan solo una mirada suya venia dirigida a mí. No sé porque mierda, pero simplemente él me podía.
Esto no podía estar pasándome cuando yo recién lo conocía, ¡Por Dios él era mi alumno y yo su profesora por todos los cielos! no podía permitirme sentir algo así por él, no así, no en estas circunstancias, no en estas condiciones, no cuando yo sabía muy bien que él era un simple muchacho que a su edad siempre se encaprichan o simplemente tienen un fetiche o una fantasía.
Yo era su profesora, y cualquier joven en esta etapa de su vida, daría hasta sus mismísimos padres por tener una aventura con su educadora; y lo más doloroso, pero no por eso menos real, era que para ellos siempre sería un juego peligroso, si solo eso, un juego.
Edward no podía ser la excepción, el solo quería ayuda con sus tareas y nada más, yo estaba para eso y lo debía hacer; tendríamos una relación de profesor alumno y nada más, no iba a involucrar ninguno de mis sentimientos. Dios capas que el solo quería que lo ayudara en las materias y ya, y yo sola me estaba haciendo un enredo en la cabeza.
Estaba decidido, solo sería eso, una relación de profesora-alumno.
Un timbrado agudo e insistente fue lo que me saco de mis pensamientos de loca, era mi celular, y cuando me fije en el visor de la pantalla era esa persona que menos quería escuchar en este momento…
- Hola Rose, ¿Cómo va todo? - quise parecer lo menos irritada posible, pero Rose parecía tener un sexto sentido para las cosas y como siempre noto mi estado de ánimo
- Bien hermosa… Bella, ¿Te pasa algo? - pregunto un tanto insegura-
- No, ¿porque? - le dije queriendo alivianar el asunto-
- Te siento la vos ¿triste?, ¿Qué es lo que te pasa? Sabes que puedes confiar en mí no - me dijo y yo no pude más que suspirar, profundo y largo…
- Sí,Si me pasa algo pero… aquí no te puedo contar… pero, ¿porque me llamas por celular? Porque no vienes directamente a mi clase, Rosalie estamos en el mismo edificio, no es mucha la distancia…- ya me parecía rara su llamada, porque Rose siempre venía a mi clase cuando empezaba el receso
- Lo siento, es que tuve que salir antes, me había olvidado de contarte pero tenía que hacer un termite, por el tema de la herencia de mis padres, ya sabes…- si ya me había acordado, Rose había recibido la herencia de sus padres hace muy poco y necesitaba encontrar un contador urgente para que administrara sus bienes, ya que si fuera por ella desecharía su fortuna en un solo día, en zapatos, bolsos y ropa
- Si lo sé - dije sin mucho entusiasmo
- Bueno hagamos una cosa… hoy ven a cenar a mi departamento, preparare tu plato favorito y así de paso me cuentas que es eso que te pone tan triste…- ya no podía ocultar mi malestar, pero no era tristeza lo que tenía no. Más bien estaba enojada conmigo misma.
- Bueno, está bien, pero yo llevo el postre -
-¡Siiiii!- empezó a dar grititos de alegría como una niña
-ROSALIE, no grites eres una mujer adulta, compórtate como tal - le dije en un tono burlón
-¡OK! Nos vemos esta noche, te quiero, ¡ADIOS!- dijo esto último gritando
Necesitaba compartir lo que me pasaba con alguien y Rosalie era la indicada para escucharme y seguramente aconsejarme, después de todo era mi mejor amiga y hermana del alma.
Me estaba yendo a mi queridísimo auto después de haber tenido una jornada de arduo trabajo en el instituto. Quería tomar una ducha y descansar, poder dormir unas horas y sacarme de la cabeza todo este tema de… Bueno ya no lo iba a nombrar, a menos que la ocasión lo requiera, solo lo iba a ser en vos alta y delante de gente, tenía que dejar de pensar en él. Carajo, pero no me lo podía sacar de la cabeza.
Llegue a mi departamento con un agotador cansancio, tanto físico como mental, necesitaba una ducha urgente, así que no espere más y me fui directamente a mi cuarto de baño dejando todas mis cosas en el camino. Me desvestí en mi habitación y tome una bata de toalla para cuando saliera del baño, me dirigí hacia el baño, abrí el agua de la bañera y espere a que se llenara, cuando esta se había llenado le agregue una par de sales minerales para hacer más afrodisiaco el baño de inmersión que pensaba hacer, me quite la ropa interior y me metí en el agua, leves gemidos saliendo mi boca cuando a mediada que iba acomodándome en el agua me relajaba más y más.
Esta noche tenía que ir a lo de Rose y necesitaba estar con pilas recargadas para lo que me venía… una avalancha de preguntas provenientes de ella para saber qué era lo que me pasaba.
Luego de una hora, salí a regaña diente del agua, porque ya estaba casi fría. Me puse la bata y me fui a mi habitación, me seque de forma lenta y me puse un camisón de satén color negro, que me llegaba hasta arriba de los muslos; salí hacia la sala y me tope de llenos con los platos de la cena de la noche anterior.
Hice una mueca de disgusto y levante todas las cosas sucias las lleve hacia el lavavajillas y deje que se lavaran. Tome una botellita de vino espumante de mi refrigerador y me fui a sentarme a mi sofá, a corregir los trabajos del curso del último año del instituto. Dios, con la sola mención del último año, su rostro se me aparecía en la mente.
Antes de acomodarme en el sofá prendí mi reproductor de música y me decidí por escuchar un compilado de música lenta donde venían intérpretes como Queen, Prince, Aerosmith y solistas como Joe Coker cantando Up where we belong o simplemente The Righteous Brother cantando la preciosa balada Unchained Melody… Dios ese tema me ponía tan melancólica, y si, bueno no soy de ser muy romántica que digamos, pero ese tema me hace viajar.
Me tendí en el sofá y me dispuse a corregir los trabajos. Corregí y corregí hasta que llego mi pesadilla, en la esquina superior de la hoja que llevaba por nombre Edward Cullen, había un rostro dibujado en escala pequeña. ¡Jesús, que me parta un rayo ahora mismo… era yo! ¿Qué mierda pretendía con esto? Enojada como estaba corregí sin dejarme llevar por las ganas inmensa que tenia de romper todos los putos trabajos.
Termine peor de lo que estaba, así que acurrucándome como una niña en el sofá, y bebiéndome lo último que tenía en la botella de vino, no tarde ni un minuto en dejarme dominar por un placentero sueño.
Lo último que se me vino a la cabeza fue su perfecto y hermoso rostro… lo sabía, sabía que Edward Cullen iba a ser mi perdición. Adiós al año tranquilo que pensaba seria.
¿que tal este Edward eh? un poco picaron jajajaj... bueno espero que os haya gustado porque a mi me a ¡encantado! deja vuestros comentarios, es casi tan bueno como que Edward te pida ser su tutura :P
