Muchas gracias por los comentarios que he recibido, me animan bastante. Por favor si encuentran una falta ortográfica me dicen cuál es, porque hay cosas que word no detecta. Gracias nuevamente y disfruten el capítulo.
Tentación de Afrodita
Capítulo III
Parecía un sueño en el que ambos se habían dormido, tanto así que no notaron las reacciones en sus parejas, ni siquiera se molestaron en buscarlas, porque por muy terrible que suene, los habían olvidado. No notaron cuando los fotógrafos les dijeron que era suficiente.
—¡Señores! —gritó uno haciéndolos despertar— Muchas gracias, ya terminamos.
Los fotógrafos se retiraron y los periodistas empezaron con sus bulliciosos esfuerzos de preguntar algo a las estrellas. Incluso tuvieron que buscar a Leon porque ellos también preguntaban por él y eso significaba ingresos para el escenario.
—Señorita Hamilton-llamaron— ¿Cómo planea interpretar un personaje tan neutral en la obra como el sol?
—El dios del sol sólo tiene la ley de los dioses como referencia para actuar— empezó diciendo la rubia— Eso quiere decir que todo lo que hace requiere de diplomacia. Creo que tendré que preguntarle a mi padre cómo actúa frente a sus socios.
Esto generó algunas risas entre los periodistas y los animó a seguir preguntando a las Kaleido Star.
—Señor Oswald— llamó otro— Esta es la primera vez en mucho tiempo que actúa sin la señorita Naegino, ahora ella actuará con el señor Killian en esta obra tan esperada, ¿qué siente?
Sora temió un poco en esa pregunta, sabía que a él no le agradaba para nada que actuara con Yuri. Hasta que Leon decidió hablar.
—Orgullo, por supuesto—contestó el francés disipando las dudas de la japonesa.
Recibiendo los aplausos de los presentes, se generó la última pregunta, esta vez para Yuri.
—Por último— Anunció el principal de los periodistas- Señor Killian, el papel que interpreta la señorita Naegino es el de la diosa de la belleza, la dama más irresistible para el Olimpo, ¿Lo sería también para usted?
Esto generó el silencio del público esperando ansiosos la respuesta y también el espacio seco y sin palabras entre los funcionarios del circo, que sabían muy bien las posiciones de los presentes. Esperaban que la respuesta no causara mayores conflictos.
—Me temo que si lo digo aquí me golpearán en casa— dijo Yuri bromista y provocando nuevas risas— Hablando en serio. Afrodita siempre será una tentación para los hombres.
Cada fan del Kaleido Stage se hizo presente con las palmas ovacionando la respuesta. Sora no pudo evitar avergonzarse y reír por la misma causa.
Por suerte la sesión había terminado. Y antes de hacer cualquier otra cosa se dieron órdenes relatadas por Mia.
—Escuchen, antes de que hagan cualquier otra cosa oigan las recomendaciones si no los nombro es porque está todo bien— pidió Mia— Ok, Rosetta, debe notarse una mala intención de parte tuya al burlarse de los amantes. May, se debe notar diversión, no odio al burlarse. Y la única queja es para Julie y Charlotte, dice que…. ¿Dejen de cotorrear dice?
— "Qué humillación" — pensaron Julie y Charlotte.
Mientras mia lidiaba con "bebés llorones", Sora se encontraba en su habitación compartiendo un poco de café con Leon. Ambos habían pasado tanto rato entrenando que no se habían dado cuenta de que extrañaban estar juntos. Se encontraban sentados en el sofá cuando Sora puso una canción en el reproductor: Metamorphose de Lareine y a Leon le parecía algo extraño oírla de alguien tan alegre como Sora.
—¿Qué haces escuchando esa canción? — preguntó el platinado— ¿No es algo triste?
—Sí lo sé—respondía Sora con tranquilidad— Pero esta canción me hace pensar en los sentimientos que debió pasar Afrodita cuando decidió serle infiel a Hefesto.
—Buscas tu propia Afrodita otra vez— dijo Leon tomando la traducción de la canción en sus manos mientras su pareja asentía—No es que yo me haya hartado de ti, Es solo que en aquel tiempo no podía elegirte, Siempre te hice sentir ansiedad, Aun cuando tú solo me ofrecías amabilidad. Muy apropiado.
—Sí— pronunció la joven dejándose caer totalmente en el sofá— Es algo triste ¿no? Ser diosa del amor y de la belleza y no poder amar a quien más estima. Supongo que de cierta manera le tengo lástima porque a mí me pasó lo contrario.
—Aún no entiendo cómo sentías aprecio por mí—sonreía Leon tristemente— no te trataba precisamente de manera amable, disculpa.
Rió Sora juguetonamente y se recostó en su pareja
— No te disculpes, gracias a ello llegamos a cumplir nuestros sueños.
—Aún me quedan muchos sueños que cumplir contigo—le susurró Leon con afecto y dispuesto a besarla.
Juntaron sus labios en el sofá tornándose cada vez más intenso, cosa que los hizo caer suavemente con Leon sobre Sora. El beso ya dejaba todo rastro de inocencia y las manos se volvían más desinhibidas. El francés ya levantaba la blusa de Sora cuando…
¡Knock, Knock!
Con frustración se apartó lo suficiente de su amada para mirarle el rostro y buscar su reacción, una sonrisa divertida ante el evidente desconforme de su compañero. Este se puso de pié dispuesto a asesinar al que tuvo la desfachatez de interrumpir tan deleitoso momento.
—Oh, Leon no sabía que estabas aquí— dijo Sara tan alegre como siempre.
—Dime qué quieres— pronunció el francés con su cara más terrorífica que descolocó un poco a Sara.
—Eh… yo…—balbuceó la dama poniéndose algo azul.
—Leon— llamó Sora poniéndose delante de él— Déjala en paz.
Con eso él se fue al interior de la habitación y las dos mujeres se quedaron frente a frente para charlar en paz.
—Tu novio se puso algo bravo ¿no? — preguntó Sara— ¿Interrumpo algo?
—Pues más o menos— contestó Sora sonrojada— Tú… viniste a decirme algo.
—¿Eh? ¡Ah, sí! —recordó la despistada mujer— Supongo que recuerdas ese tu traje de la sesión, ese que se ibas a usar en la presentación.
—¿Iba? —preguntó Sora temerosa— ¿A qué te refieres?
—Verás—comenzó explicando la cantante— Jonathan entró a los vestuarios de nuevo y no encontró nada mejor que tirar tu traje y como se enredó en él hizo fuerza para despedazarlo y salir.
—Ay no— se lamentó la trapecista— ¿No se puede hacer algo?
—Pues es por eso que vine— informó la mujer— No se puede reparar el traje, así que vine aquí porque la modista espera abajo para tomarte las medidas.
—De acuerdo, bajo en un minuto— confirmó Sora cerrando la puerta y volteando hacia Leon.
—Debes irte— dijo éste poniéndose su abrigo— Yo también debo irme. Mañana nos evaluarán con más críticas.
—Recuerda que debes cuidarte— dijo besando y despidiendo a su enamorado— Sobre todo tus manos.
—Estaré bien. Y Sora….—pronunció antes de irse— Espero que quien te tome las medidas sea mujer.
Sora dejó escapar una risita y con sus súper piernas corrió a toda velocidad hasta donde estaban las profesionales que le harían su traje. Llegó tan agitada que hasta asustó a los presentes
—Bueno— dijo la estrella recuperando su postura— ¡Ya llegué!
—Sora, qué bueno— dijo Mia aliviada— Aquí está la modista, tú solo deja que te tomen las medidas mientras yo voy a organizar a los chicos.
Con eso la estresada Mia fue por el pasillo y con los lentes amenazando por caerse debido a su agitación. Sora se quedó sola con la modista que parecía tener aproximadamente unos 30 años, pero parecía muy confiada en lo que hacía.
—Así que tú eres la estrella de Kaleido— decía la modista mientras sacaba las huinchas— ¿Sabes que mi hija sólo duerme si le cuento tu versión de La Sirenita?
—¿Es en serio? —preguntó Sora con una luz en su mirada— No tenía idea de que pudieran pasar cosas así.
—Sora—llamó la modista mientras medía su cintura— Eres la estrella de Kaleido, ese es un inmenso poder para influenciar tanto positiva como negativamente.
—Entiendo— dijo la joven comprendiendo lo que la madre quería decirle— La labor del que actúa no termina en el escenario.
—Qué bueno que nos entendemos— dijo la mujer midiendo esta vez el busto— Tú siempre has repartido sonrisas y es una manera de influenciar. Es por eso que conectarte con quienes actúas es tan importante.
Así se quedaron conversando un rato. En ese momento Yuri pasaba por el pasillo buscando a Sora para planificar el entrenamiento, posiblemente el de mañana. Pasó por afuera de donde estaba Sora, pero se abstuvo de entrar cuando escuchó conversar. No por una razón en particular, sino por mera curiosidad.
—Lo que me recuerda…— comenzó de nuevo la mujer— Ahora tienes un nuevo compañero. ¿Cómo se llamaba ese joven apuesto rubio que acompañaba a Layla?
—Hablas de Yuri— informó la joven— Él es mi compañero en esta obra.
—Él mismo—recordó la modista— ¿Confías en él?
—Claro—respondió Sora sonriente— Él me ayudo muchas veces cuando más lo necesitaba.
—Ya veo. Y supongo que sabes que un error en el escenario les puede costar la vida- advirtió la profesional mientras Sora asentía sin entender adónde quería llegar- Seré directa, ¿A él le confiarías tu vida?
Fue ahí cuando el ruso apegó su cuerpo más a la pared y agudizó sus sentidos para escuchar lo que la japonesa pensó brevemente.
—En cada oportunidad que tenga— contestó Sora con ojos brillantes— Una y otra vez sin dudarlo. Si queremos darle lo mejor de nosotros a las personas tenemos que confiar en nosotros, en todo sentido, yo lo hago.
La respuesta del joven fue más que reconfortante, se sintió seguro por dentro cuando escuchó las palabras de la joven intérprete, formando un rubor en sus mejillas casi imperceptible y es que era verdad que uno, mientras actuaba en parejas, debía confiarle el siguiente movimiento a su compañero, pero nunca creyó que llegará al punto de confiarle su vida. Sin embargo no estaba solo cuando decidió marcharse de ese lugar a un lugar desconocido. Alguien lo espiaba.
— "¿Qué ha sido eso?" — se preguntaba May — "¿Por qué se pudo Yuri así? Podría ser por el cumplido pero… ¿y ese rubor? Fue leve pero ¡No soy ciega! Esto no me está cayendo bien"
Yuri caminaba por el exterior del recinto, de vez en cuando observando la puesta de sol, hasta que se detuvo frente al monitor que tenía la imagen suya con Sora girando y exponiéndose. Tan serena y profunda que no pudo evitar pasar su mano por aquella captura.
— "Aún recuerdo tu primera actuación" — repasaba el ruso— "Te veías tan insegura, sin embargo lograste ser el más encantador de los animales. Claro, también fue la primera vez que establecí contacto contigo, ayudándote, y ahora eres la estrella de este escenario. La vida está llena de sorpresas"
Por unos segundos recordó cuando Sora había fallado en su primer intento de convertirse en la Sirenita, de cómo la había salvado de un horrible golpe… y la respiración de boca a boca. La primera vez que probó sus labios también fue la primera vez que vio una lágrima deslizarse por los ojos de Layla y ese chico… aquél que siempre se encontraba al lado de Sora no pudo ocultar su desdicha.
— "Las cosas que provocas, Sora" —pensó el joven algo divertido con la idea.
—¡Nee! — gritó una voz mientras corría hacia él, la de su actual compañera.
—Sora—dijo Yuri— ¿Te desocupaste con la modista?
—Hai—contestó animada— Cuando terminé me dijeron que me andabas buscando y como no te encontré adentro pensé que estarías aquí.
—Así es— dijo el joven haciendo una pequeña pausa— La verdad quería decirte algo corto, pero contundente.
—¿Eh? — cuestionó Sora curiosa— Dime.
—Como sólo quedan un par de días para el estreno—comenzó diciendo— esperaba que mañana te pudiera pasar a buscar temprano para un entrenamiento más intensivo, ¿podrás aguantarlo?
—Si me lo propongo soportaré lo que sea— pronunció Sora levantando su brazo en señal de entusiasmo.
—Es sorprendente que me causes confianza cuando hablas así— dijo Yuri agradado por el tono de Sora— Entonces… veamos qué límites tenemos que quebrar.
No habían tenido un acuerdo así desde que practicaron para el festival circense, estaba claro que ella había probado la mano dura de Leon, pero sólo había conocido la mano pasiva de Yuri. ¿Cuál de las manos duras sería la más intensa? Lo sabría al día siguiente.
….
CONTINUARÁ
