Airi: ¡Hola!

Les dejo la continuación de esta historia. Si bien, este capítulo es un tanto, digamos… diferente, pero es necesario que narre esta parte de la historia, es fundamental para continuar X3… sino no entenderán la continuación.

¡Tranquilas! El Amuto ¡esta cada vez más cerca! Tal vez el próximo capítulo, o el siguiente y ¡nada más de espera!... bueno la historia no acabará aún, pero ¡Todas queremos Amuto!

Además mi hermana mientras estoy escribiendo, está que me ahorca T-T por que odia a Tadase (y todas lo odiamos ¬¬) ¡pero la historia es así! Por cierto, mi papel es el de Yaya :3 efectivamente.

Como todos sabemos Shugo Chara no me pertenece, es de Peach Pit, yo solo estoy escribiendo esta historia porque tengo algo de tiempo libre. Y sin más distracciones:

Capitulo 3: La Celestina

Luego de que Amu se marchase de su trabajo, iba de camino a su hogar cuando decidió detenerse en una placita que quedaba cerca de su casa. Eran alrededor de las 4:00 P.M., pensó que sería demasiado pronto para volver a casa, así que se sentó en una banca frente a unos juegos, en donde pequeños niños jugaban alegres.

- "Como me gustaría haberte tenido" – pensaba Amu mientras sonreía con tristeza viendo a los infantes en aquel sitio. – "Seguro hubieses sido mi más grande felicidad" –

- ¿No deberías estar trabajando a esta hora? – una voz la saco de sus pensamientos, al principio se sobresalto, pensado que podía tratarse de Tadase, pero para su suerte no era así, era su mejor amigo Nagihiko.

- ¡Me has asustado! – Amu miró al muchacho que se sentaba junto a ella.

- Me he enterado de lo ocurrido, Yaya me lo ha contado – el joven tomo una de las manos de la chica entre las suyas. – Lo siento mucho, Amu – ella le miró a los ojos mientras unas lagrimas escurrían por su rostro.

- Disculpa Nagihiko, no puedo evitar llorar al referirme al tema – Amu soltó su mano antes sostenida por su amigo para cubrir su rostro con ambas, el chico la abrazo protectoramente.

- No sabes cómo me lamento por no haber estado allí contigo en ese momento, ya sabes, estaba trabajando aún. –

- Lo sé… - Estuvieron largo rato así, hasta que Amu logro tranquilizarse un poco. Ella rompió el silencio que les invadía.

- ¿Cómo va ese asunto?, ¿Nagihiko? –

- Eh… ¡Amu! – el aludido se ruborizo levemente.

- La chica que solo observas desde lejos, ¿cuándo serás capaz de hablarle? –

- Amu… tu sabes que… yo, ¡ella me odiará sin siquiera haberme conocido! – el joven pelilargo soltó del abrazo a su amiga, estaba totalmente nervioso.

- ¡No puedes evitarlo siempre! –

- ¡Si puedo! –Amu le sonrió

- Yo le hablare y te la presentare ¿bien? –

- ¡¿Qué? – Gritó el muchacho - ¡No! –

- Nagihiko, llevas casi un año observándola desde lejos, ¡te volverás loco! –

- No hay problema, puedo sobrellevar la locura – sonrió el muchacho con los ojos cerrados mientras se recargaba en el respaldo de la banca.

- Tal vez, pero yo no puedo seguir viendo cómo te martirizas, creo que va siendo tiempo de que yo haga algo por ti -

- ¡Pero Amu! – Exclamó mientras veía a su amiga ponerse de pie

- ¡Vamos! – Ella le tomó de la mano para caminar hasta donde vivía la chica. Nagihiko no se explicaba como su amiga tenía tanto valor para cargar con su tristeza y además intentar ayudarle, pero si eso le servía a su amiga como distracción para superar el desconsuelo, no haría nada para evitarlo.

Ambos caminaron largo rato, hasta llegar a la casa donde vivía la chica.

- ¿Vive aquí? – preguntó Amu

- S-Si…- tartamudeó Nagihiko.

- Al menos dime que sabes su nombre, Nagihiko –

- Lo lamento Amu… - el chico sonrió apenado por la situación.

- ¡¿Cómo la llamaremos si ni siquiera sabes su nombre? – Amu estaba tan concentrada gritándole a un abochornado Nagihiko, que no se dio cuenta cuando una joven las estaba observando divertida desde la puerta de su casa.

- ¿Puedo ayudarles en algo? – la joven habló interrumpiendo a Amu y llamando la atención de los dos visitantes. Nagihiko se le quedo mirando con los ojos abiertos desmesuradamente. Amu sonrió.

- ¿Rima, que haces aquí? –

- ¿A qué vienes esa pregunta, Amu? – La rubia le miró con el ceño fruncido – es más que obvio que vivo aquí, ¿no? – Amu sonrió – Y bien, Rima ¿vives con alguna otra chica? – La rubia no entendía las preguntas de la pelirosada, pero ya estaba por sacarle de sus casillas.

- ¿Qué clase de persona crees que soy?, Hinamori Amu – La rubia bufo molesta mientras miraba a un costado. Nagihiko no podía articular palabra aun.

- Oye, Nagihiko… ¿Estás seguro de que la chica que te gusta vive aquí? – Amu pregunto inocentemente, el rostro de Nagihiko estaba tan rojo, que fácilmente un conductor en su vehículo pudo confundirle con un semáforo.

- A-Amu… - tartamudeo… -E-E-Ella… - La pelirosada por fin capto el mensaje.

- Nagihiko, bien pudiste decirme desde un principio que te gustaba la prima de Tadase – sonrió

- ¡¿Qué?... corrección, doble ¡¿QUÉ? –

- ¿Eh?... –

- E-En primer lugar… - tomó aire el joven para armarse de valor y seguir hablando – ¿Cómo es que la conocías?... había olvidado preguntarlo – rió nervioso – en segundo… ¿Es la prima de… de… T-Tadase? – si bien al principio estaba sorprendido de que su amiga conociera a la chica de sus sueños, mucho más le sorprendía que una muchacha tan bella y divertida como sabía que era la joven fuese prima de un ser tan repulsivo como Tadase.

- Su nombre es Mashiro Rima – Amu presento a la chica que ahora se encontraba junto a ellos.

- Rima-chan, el es Nagihiko y es mi mejor amigo –

- Amu… - llamó la rubia a su amiga.

- ¿Si? –

- ¿Has venido hasta aquí a presentarme a tu perdedor amigo que no se animo a hablarme por casi un año? – Ambos jóvenes, Amu y Nagihiko se sorprendieron. – Si solo ha sido para eso, pues solo puede decirles una cosa… - Rima les miraba con el ceño fruncido

Amu miró sorprendida a su amiga, Nagihiko estaba comenzando a ser rodeado por un aura oscura y lágrimas amenazaban con salir de sus ojos.

- "Sabía que me odiaría sin siquiera haber tratado conmigo"- El silenció permaneció durante unos minutos para ser abruptamente cortado por la rubia.

- Ya iba siendo tiempo de que se animara a hablarme ¿no crees eso, Amu? – el ambiente se calmo notoriamente, Amu sonrió divertida mientras miraba a su amigo

- Tienes razón – ambas chicas rieron un rato. Nagihiko estaba feliz, había conseguido aunque a costa suya, que Amu se distrajese un rato y sonriera.

- Bueno, ¿qué tal si pasan un rato? – Rima invitó a los jóvenes ya que llevaban buen tiempo afuera.

- Lo siento Rima, yo regresare a casa… debo ir a hacer… - la chica medito unos segundos antes de seguir, ninguna excusa llegaba a su mente. Sus amigos le miraban expectantes esperando que continuase pero eso no sucedió.

- En fin… debo irme, ¡Nos vemos! – dio media vuelta y se retiro lo más rápido que pudo dejando a ambos jóvenes con un gran signo de interrogación en sus mentes. Al cabo de unos minutos reaccionaron y Rima invitó a Nagihiko a pasar, cosa que el acepto encantado pero aún más que nervioso.

- ¿De verdad creías que no me había percatado de que siempre me seguías y observabas? – preguntó la rubia antes de cerrar la puerta de la casa luego de que Nagihiko y ella entraran. El chico alzo sus hombros en señal de duda y la puerta se cerró por fin. Amu observó oculta tras un árbol la última escena protagonizada por sus amigos antes de que Rima impidiese que ella siguiera viendo al cerrar la puerta.

- Buena suerte, mi querido amigo – y al pronunciar para sí misma esas palabras, se dispuso a ir a su casa a encontrarse con la "Pesadilla".

Llevaba un rato caminando sin rumbo fijo, no deseaba llegar a su casa. Debía pasar frente al departamento de Amu y no quería hacerlo. Seguía dándole vueltas al asunto, pero no hacía sentido en su cabeza.

- "Porque lo amo… "- ¿Tres simples palabras eran capaz de hacerle sentir tan fatal?... Sí, porque esas tres simples palabras habían resbalado de los labios que él quería probar, los labios de la chica pelirosada, los labios que sabía jamás él conseguiría.

-"¿Cómo puede estar tan ciega?... ¿es que no se da cuenta de que ese sujeto no la quiere lo más mínimo?... no se da cuenta de que yo…"- no quería seguir pensando, sabía que cada palabra que formulaba su mente, llegaba a la misma conclusión y le deprimía saber la verdad.

- "¿Te darás por vencido?" – una voz le susurraba desde muy en el fondo de su ser. –"¿No lucharás por lo que quieres? – El joven de azules ojos se detuvo. Miró el cielo, estaba estrellado. Si, el mismo cielo bajo el cual camino con la chica que le robaba el aliento, el mismo del fatídico día del accidente.

- "Sabes que eso no fue un accidente" – La voz de su subconsciente seguía hablando, pero él hacía caso omiso. Aunque supiera que no había sido accidental, ya nada podía hacerse.

- El pasado queda en el pasado y no se puede cambiar. – Se dijo a sí mismo el muchacho de ojos zafiros mientras retomaba su camino.

Iba de camino a su casa, cuando paso frente al departamento de la chica, se detuvo a mirarlo.

- "¿Y qué hay del futuro?" – Entonces lo recordó, aquellas palabras que su madre le dijo aquella vez, cuando se estaba divorciando de su padre.

- Veras hijo mío… el pasado no se puede cambiar, pero el futuro si… -

- ¿Cómo? - pregunto el joven.

- Aquellos que desafían al destino, son quienes realmente logran alcanzar la felicidad, encuentra tu felicidad, no dejes que el destino se imponga ante ti, Ikuto, tu destino lo forjas tú. Tu felicidad depende de ti – Si bien cuando era un niño no entendía esas palabras, ahora que era un hombre lograba entenderlas. Había odiado a su madre por dejar a su padre, pero en aquel entonces no lo entendía. Amu estaba pasando por lo mismo que pasó su madre una y otra vez, su madre había sido capaz de enfrentarlo pero, tal vez Amu no tenía suficiente valor… o tal vez no fuese el valor lo que le faltase, sino, fuerza de voluntad. Tal vez tenía miedo al cambio y a quedarse completamente sola.

- Ella no está sola… ahora me tiene a mí – Se armó de valor y se dirigió a la entrada del departamento en el que vivía Amu y su "Parasito", porque eso es lo que era el rubio, un parasito que al principio parece inofensivo, pero con el tiempo se vuelve peligrosamente mortal.

Golpeó la puerta, pero nadie abrió en un rato, cuando la puerta se abrió dejo ver a la chica pelirosada desde el otro lado del umbral, ella se sorprendió al encontrarse cara a cara con el peliazul.

- ¿Qué estás haciendo?... no deberías estar aquí, si Tadase te ve…- Fue interrumpida por Ikuto quien se apodero de los labios de la joven.

- ¿Quién es? Amu… - la muchacha se separó rápidamente del muchacho frente a ella, justo a tiempo, ya que hacía acto de presencia Tadase, saliendo de su habitación. Al ver al impertinente parado frente a su novia no pudo evitar molestarse.

- ¡¿Qué diablos hace el aquí? – miró con odio a su novia que no supo que contestarle.

- He venido por cuenta propia – exclamo Ikuto mientras miraba con la misma intención a su nuevo interlocutor

- Pues es una lástima que ya tengas que irte ¿No? – camino hasta la puerta y la cerró de golpe frente a la cara de Ikuto. Luego miró desaprobatoriamente a Amu.

- Te juro que yo no… - Tadase la besó posesivamente interrumpiéndola. Amu se separo del rubio tan rápido como logro reaccionar. – He dicho que no le he invitado – aclaró Amu.

- Eso no es lo que me preocupa… Amu, te repito que tengo miedo de perderte, ¿Te he dicho lo mucho que te amo? – el rubio abrazo a su novia, mientras ella no sabía cómo reaccionar. Estaba asustada, su novio siempre reaccionaba de la forma que ella menos esperaba.

- S-Si… - La mente de la chica estaba ocupada pensando en la visita de Ikuto… "¿Por qué la había besado?" era la interrogante que rondaba en su mente.

- Entonces si me amas… esta noche quiero que me cumplas como mujer – Tadase sabía perfectamente que Ikuto estaba aún de pie fuera del departamento, escuchando atentamente lo que ocurría entre ellos.

El rubio era más perspicaz de lo que aparentaba. Amu era "Su juguete" y no permitiría que un niño bonito se la arrebatara así como así, bastante le había costado ganársela como para perderla por un chico caprichoso.

- Este bien… - susurró la joven. Ikuto que había escuchado todo desde afuera, retomó su camino de regreso a casa.

-"Lo siento por ti, Amu" – sonrió complacido el rubio – "Antes que tu felicidad, esta la mía y mis intereses personales" – tomó de la mano a su novia y la llevo hasta su habitación.

- "En realidad, debo reconocer que… no lo siento" –

Continuará…

Airi: ¬¬ maldito Tadase, ¿se saldrá con la suya? Eso solo yo lo sé jajaja ¡qué mala soy! ¡Juajuajua!

Además ¿sabían que en la historia real, el joven que representa Nagihiko observó a esa chica desde hacía más de tres años? XD ese es un tímido extremo.

Aunque no debería estar tan feliz, me he hecho un feo corte en la muñeca y bien profundo, perdí bastante sangre y tengo mi manito vendada -.-

¿Me dejarían Reviews para así escribir con más ánimo y olvidarme del dolor? ¡Se los agradeceré demasiado!

Bueno ahora me despido

¡Hasta pronto!