Unida en cuerpo y alma a la bestia
Por
The Ladycat69
Capitulo 3
Para cuando había caído la noche en el colegio de Hogwarts. Para sorpresa y desconcierto de Madame Pomfrey, que se había acercado a la joven. Todas las heridas en el cuerpo de Hermione, excepto una, habían desaparecido por completo. Madame Pomfrey que había tenido estudios en medicina, jamás había visto en sus años de estudios, cicatrizar unas heridas tan rápido.
Pomfrey que por un momento sospecho que pudo haber sido un licántropo. Tuvo que descartar la teoría rápidamente de su mente. Porque de acuerdo a sus estudios, ningún licántropo, además del propio Greyback podía sanar tan veloz, como lo estaba haciendo Hermione.
Entonces seguía la misma pregunta, una pregunta que al parecer no había respuesta. ¿Qué paso?...
-¿Que fue lo que realmente te ataco?—dijo revisándola detalladamente…-¿Que pudo haber sido?—
En esos momentos entraba a la enfermería la directora Mc Gonagall, impidiéndoles a algunos estudiantes de Griffyndor, que entraran detrás de ella. No tenía idea de cómo los estudiantes se enteraron de lo sucedido. Solo sabía que la noticia del incidente a la castaña, había corrido como pólvora por los pasillos del colegio.
La antigua profesora de transformaciones tuvo que asegurar en un tono firme, que lo sucedido a Hermione, solo había sido un leve accidente y que la muchacha necesitaba descansar.
Así, que una vez que logro que los estudiantes se fueran protestando, se acerco a paso seguro a la camilla. En cuanto se acerco, así como la enfermera Pomfrey, ella no salía de su asombro por la mejoría de la castaña. Mc Gonagall que se había quedado sin habla, la miraba sorprendida, acercándose a la enfermera.
-Es increíble… es menos de 24 horas, ya no tiene ninguna herida—
-No creo que la poción tuvo mucho que ver en esto. Diría que ella ya estaba sanando, antes de que se la diera—
-¿Habías visto algo así?—
-Nunca había visto algo así Minerva. En todos mis años de estudios y atendiendo pacientes…nunca. Ni siquiera con el profesor Lupin cuando sufría los cambios, mejoraba tan rápido—dijo recordando la tormentosa vida del querido profesor…-Es como si nada hubiera pasado. Aunque, aún tiene esa marca en el hombro…que no desapareció ni creo que desaparezca—
-Si ha sanado completo…entonces también su otra herida ya sano—
-El daño está hecho Minerva. La virginidad…es algo que no se puede recuperar, una vez perdida—
-Madame Pomfrey segura que no habrá consecuencias…ella no está…—
-Ya la revise…no habrá ninguna consecuencia que lamentar—dijo soltando un suspiro…-¿Hagrid descubrió algo o pudiste revisar si lanzo algún hechizo esa noche?—
-No nada en realidad…no uso su varita—dijo sacándola de su túnica…-Hagrid piensa que lo que haya sido, tal vez ya no sigue ahí. Pero él se mantendrá alerta y por un tiempo cerraremos las puertas al anochecer, hasta estar seguros—
-¿Sus amigos ya lo saben?—
-Hagrid le envió una lechuza a Potter…estará aquí mañana temprano—
-Le diremos lo que le paso a ella…se lo contaremos todo—
-No…solo le diremos lo necesario. No expondré a esta muchacha a eso…más cuando tendrá que vivir con lo que le paso—
-Estoy de acuerdo contigo—
-Bueno me retiro…te agradecería que me notificaras cuando despierte—
-Descuida así lo hare. Buenas noches Minerva—
-Buenas noches Pomfrey—dijo mirando una vez a la chica antes de salir.
Xxxxxxx
A la mañana siguiente los rayos del sol que se colaban por las ventanas de la enfermería, anunciaba un nuevo día. La chica al sentir el calor en su rostro, empezó lentamente abrir sus ojos. Hermione que empezaba a despertar, se sentía algo agotada y adolorida.
Aunque ya no había señales de heridas en su cuerpo, solo en su hombro. Hermione sentía su cuerpo adolorido, como si una bludger la hubiera golpeado con fuerza. Tan fuerte, al extremo de sentir que la habían arrastrado por todo el campo de Quidditch.
La castaña que se sentaba en la camilla con dificultad. Se había llevado sus manos a la cabeza preguntándose en donde estaba o que había sucedido. Hermione una vez que su vista se aclaro, desorientada miro hacia todos lados. Entonces se dio cuenta que estaba en la enfermería de Hogwarts.
-¿Como llegue aquí? ¿Qué fue lo que paso?—se preguntaba mirando los montones de obsequios y tarjetas a un lado…-¿Cuánto tiempo ha pasado?—dijo sintiéndose algo mareada al tratar de levantarse.
Miles de preguntas golpeaban rápidamente su cabeza, hasta provocarle un dolor punzante. Así fue hasta que de pronto recordó todo de golpe. Tan rápido como un rayo, todos sus recuerdos llegaron a su memoria, golpeándola con dureza. La castaña que empezaba a respirar rápidamente, recordó lo ocurrido esa noche en cuestión. Desde que estaba en su habitación, a Malfoy en el bosque prohibido, el licántropo acorralándola y lo que paso después en el medio del bosque.
Fueron tan intensos los recuerdos, que solo dejo caer en la camilla, sintiendo como la garganta se le secaba. La chica que le estaba constando respirar con normalidad, por instinto se llevo una mano a su hombro izquierdo. Ahí estaba una cicatriz en su hombro. Una marca que le recordaría lo que había sucedido esa noche con Draco Malfoy. Pero no una marca cualquiera, sino una maldición que corría por sus venas quemándola.
Por un momento sintió que todo el mundo se le venía encima. Por primera vez desde que la guerra había terminado, se sentía tan pequeña e indefensa. Lentamente sintió como un nudo se le formo en la garganta, sintiendo unas enormes ganas de llorar.
Porque aquellas imágenes regresaron a su memoria. Unas imágenes en donde perdía el tesoro más preciado de una mujer. Un tesoro que ella había guardado celosamente, para cuando uniera su vida en matrimonio.
Ahora más que nunca hubiera deseado que su madre estuviera ahí con ella. Necesita el calor de los abrazos de su madre que le dijera al oído, que todo estaría bien y que todo había sido solo un mal sueño.
Pero lo ocurrido no había sido un mal sueño. Era algo real, tan real como que ya no era virgen. La chica que ya sentía sus lágrimas bajar, cerró sus ojos. Ella había perdido su virginidad de la forma más irreal que se pudiera alguien imaginar. La había perdido en las manos de una bestia, una bestia que era nada menos que Draco Malfoy.
Hermione se estremeció completamente de solo recordarlo. Unos recuerdos en donde la bestia la hacía suya. Porque eso fue lo que paso, ella era suya. La chica que limpiaba sus lagrimas con rabia, se regaño a si misma por ese pensamiento. Porque no fue Malfoy, no en realidad o ¿sí? No pudo evitar sentir como sus mejillas bañadas en lágrimas, se sonrojaban. Porque no importaba como se viera la situación o de qué lado se viera. Aun transformado en un licántropo, seguía siendo Draco.
~Que rayos estos pensando Hermione, esa cosa te tomo a la fuerza. No le perteneces…no le perteneces~ pensaba la castaña.
Ahora quedaba la encrucijada si debía decir lo que paso. Si debía decir el secreto que guardaba Malfoy en su interior. Si debía delatarlo y dejar que lo encerraran por lo que le hizo. Pero todas esas preguntas chocaban una contra la otra, provocándole un fuerte dolor de cabeza.
Porque ella sabía que de alguna forma había sido su culpa, ella se había buscado todo lo que le paso. Si tan no lo hubiera seguido, si hubiera escuchado la alerta de peligro o si hubiera escuchado su advertencia de alejarse. En esos momentos su destino seria otro y no estaría marcado de esa forma.
~ ¿Qué hago…que hago?~ pensaba la chica.
-Buenos días señorita Granger…qué bueno que ya despertó—dijo sobresaltando a la castaña…-Lamento haberla asustado muchacha…pero es bueno verla despierta. ¿Cómo se siente?—
-Buenos días madame Pomfrey… ¿Cómo llegue aquí…cuanto tiempo ha pasado?—dijo tratando de sentarse.
-Tómelo con calma señorita Granger—dijo ayudándola…-Hagrid la encontró anoche fuera del castillo…nos dio un buen susto—dijo poniendo una bandeja a un lado…-¿Tiene alguna molestia?—
-Me siento adolorida…la cabeza me duele—
-Es algo normal—dijo tomándole la temperatura…-Tome esto, le ayudara para los dolores—dijo dándole un poción para el dolor…-Es increíble…ya no tiene marcas—dijo revisándola pero notando la del hombro…-Hay muchas preguntas que tenemos que hacerle señorita Granger. Pero antes…le pido que desayune bien—dijo acercándole una bandeja…-Mientras le avisare a la directora Mc Gonagall que ya despertó—dijo retirándose con una sonrisa amable.
Hermione no sabía si decir lo que paso anoche. Aun su mente se debatía si debía hablar o callar. Si debía hacerlo cargar con toda la culpa, una culpa que no era totalmente del platinado o al menos eso pensaba ella.
Porque la verdad era que toda había sido su culpa, solo de ella. Pero aun sabiendo lo sucedido, podría vivir con lo que paso, podría continuar con Ron y con la maldición. Tendría el suficiente valor de enfrentar esos ojos grises y mirarlo de ahora en adelante.
La castaña se mordió el labio preguntándose, si el sabia que ella estaba viva, si sabía lo que le había hecho esa noche. Aunque eso no podía ser posible, ya que los licántropos no recordaban lo que hacían unas vez transformados. Pero aun así, sabrá que estaba condenada igual que él, a la misma maldición de la luna llena.
De pronto otras preguntas más azotaron su cerebro, algo que no comprendía. Porque no sabía la respuesta del porque aun estaba con vida. Porque en vez de asesinarla, la hizo suya. Pero lo más que taladraba su celebro, era lo que había sucedido después.
Porque podía recordar cada palabra en los libros que había leído sobre la licantropía. Estaba completamente segura que en ninguno mencionaba algo parecido. Entonces, porque además de morderla, le había dado su propia sangre. Tendría eso algún significado en realidad. Un significado que de alguna forma la unía más al licántropo o a Malfoy. Ahora, necesitaba encontrar la respuesta a todas esas preguntas o no iba poder vivir con ella misma.
Pero que debía hacer, callar o hablar. No sabía como ella, Hermione Granger lograría no derrumbarse ante lo sucedido, como poder vivir como si nada hubiera pasado. Ahora en ese momento más que nunca necesitaba ese jodido valor Griffyndor, lo necesitaba si quería encontrar las respuestas. Solo cuando vio a la directora Mc Gonagall entrar por la puerta, tomo la decisión.
-¿Como te siente, Hermione?—
-Algo adolorida profesora…pero bien—
-Nos diste un buen susto ayer en la mañana. Mas al pobre de Hagrid, que fue quien te encontró—
-Lo siento—murmuro bajito.
-Bien…lo importante es que estas bien. Ahora, puedes decirnos… ¿qué fue lo que paso?—
-Nnno…no lo sé—mintió la joven.
-No lo sabe o no lo recuerda—
-No puedo recordar nada…yo no sé nada—dijo bajando la cabeza.
-No puede recordar nada de lo que le pudo suceder anoche o porque estaba fuera del castillo—
-No profesora…no recuerdo nada—
-Hermione sabes que lo que digas aquí es confidencial…nadie lo sabrá. Te doy mi palabra que así será mi niña—
-Lo sé profesora…pero yo…—dijo tragando hondo.
-No tienes nada que temer muchacha. Puedes decirme cualquier cosa que recuerdes…puedes confiar en mí—dijo haciendo que Hermione se le hiciera otro nudo en la garganta.
-Sé que puedo confiar en usted profesora Mc Gonagall…pero no recuerdo nada. Lo siento mucho—dijo llevándose una mano a su frente frotándosela.
-Hermione…—
-Minerva creo que es suficiente—dijo Madame temiendo que la chica sufriera una crisis al tratar de forzarla.
-Bueno lo importante es que está bien. Estoy tan feliz de verla tan bien, que por el susto tan grande que nos dio…no le quitare puntos a su casa señorita Granger—dijo con una sonrisa.
-Gracias—dijo bajando al cabeza.
-Madame Pomfrey cuánto tiempo más estará aquí—
-Me gustaría que se quedara una semana. Pero después debería tomarse otra más para descansar…no está de más—
-Me parece muy bien y no se preocupe que hablare con sus profesores…estoy segura que ellos le enviaran trabajos para que no se atrase en las clases—dijo sonriéndole a la chica…-Bueno querida te dejo descansar ahora. Pomfrey podrías venir un momento—
-Profesora Mc Gonagall—
-Si Hermione—dijo deteniéndose.
-Yo…—
Hermione se le quedo mirando con los ojos llenos de lágrimas. Por un momento se sintió tentada a contar todo lo que había sucedido entre Malfoy y ella. Pero no pudo decirle nada.
-Gracias por preocuparse por mí—dijo avergonzada por tener que mentirle a la persona que más admiraba.
-No tienes que darla Hermione. Tu sabes que te tengo mucho cariño—dijo acercándose para darle un beso en la frente…-Ahora descansa—la chica solo asintió.
-Ahora regreso—dijo Pomfrey caminando hacia la puerta con la directora.
-Dice que no recuerda nada Pomfrey…que piensas—
-No lo sé…puede que diga la verdad—
-Solo espero, que de verdad así sea—
-Espero que así sea Minerva, que no recuerde nada, ahora ni nunca—dicho eso Mc Gonagall con una leve inclinación salió de la enfermería.
Unos minutos después, la puerta se abrió casi de golpe. Para sorpresa de Hermione que miro, entraba Harry, Ron y Ginny, que con un breve saludo a la enfermera, los tres jóvenes llegaron rápidamente a la camilla en donde estaba la chica.
-Hola Hermione ¿como estas?—
-Much…muchachos pero, ¿qué hacen aquí?—
-Como que hacemos aquí…estábamos my preocupados—
-¿Hermi que te paso?—dijo Ron abrazándola…-Respóndeme, ¿qué fue lo que te paso?—dijo volviendo abrazarla con fuerza.
-Ron estoy bien…por favor me last…—dijo quejándose un poco.
-Ron la lastimas…ten cuidado—dijo Ginny molesta por la actitud de su hermano.
-Lo siento amor—dijo dándole un beso en los labios…-Estaba muy asustado…creí que iba a morirme cuando Harry me conto que tuviste un accidente. Quise venir anoche mismo…pero la profesora no lo permitió—
-Lamento haberlos asustado…—
-¿Hermione, segura que te encuentras bien?—esta vez fue Harry que se acercaba y le daba un suave abrazo.
-Nos diste un buen susto amiga…pero que bueno verte—dijo Ginny abrazándola con cuidado.
-Lo siento chicos—
-Cuando recibí el mensaje de Hagrid casi me da un infarto. Pero no estás como el dijo que estarías—dijo observándola detalladamente…-Gracias a Dios parece que no fue tan grave—
-Pero que dices Harry…pudieron haberla matado—dijo Ron dramatizando…-¿Fue Malfoy? Sé que ese engendro comparte torre contigo…un premio anual. A caso Mc Gonagall se volvió loca al permitir tal cosa—
-Ron mide tus palabras—
-Pero es la verdad Harry. Malfoy también es premio anual…que se puede esperar de ese gusano. Dime Hermione, ¿fue Malfoy?—pregunto esperando respuesta.
-¿Qué?—dijo más pálida al escuchar el apellido.
-Que si fue Malfoy—pero la chica solo se había quedado en silencio…-Sabía que fue una estupidez permitirle a ese mortifago regresar al colegio. Harry estoy seguro que ese asesino tuvo algo que ver o alguno de sus amigotes—
-No—fue lo único que le salió de la boca de la joven.
-Ron…Hagrid dijo que fue algún animal. Así, que esa acusación esta demás…Malfoy es inocente…nunca asesino a nadie—
-Que sepas tú…ese mortifago siempre será un desgraciado—
-Es posible…pero eso no cambia su ayuda en la guerra—
-Ese cuento aun no me lo creo—
-Ya eso quedo en el pasado…no vinimos a hablar de Malfoy, sino de Hermione. Además, te digo que Hagrid me conto que lo más seguro fue algún animal hambriento del bosque prohibido—
-¿Animal hambriento? Pero qué diablos hacías en el bosque prohibido, sola en la noche—pregunto mirando a la castaña.
-Yo no…—
-Ron ya basta de preguntas. Lo importante es que está a salvo y se ve muy bien—
-Solo quiero saber que fue lo que paso y porque estaba en el bosque, Ginny—
-Caballeros—dijo Pomfrey al notar la insistencia del joven Weasley…-La señorita Granger está bien…solo fueron algunos raspones. Lo mejor será dejarla descansar—
-Pero, ¿qué te paso?—volvió a preguntar Ron ignorando lo que dijo la enfermera…-¿Quién te hizo eso? Dime…alguien tuvo que haberte hechizado o algo…pero no te quedes callada Hermi—
-No lo recuerdo Ron…no puedo recordar nada—dijo ya desesperándose.
-¡COMO QUE NO RECUERDAS NADA!—
-Señor Weasley baje la voz—
-Lo siento, pero como quiere que baje la voz, si mi novia está en la enfermería por algo que la ataco—
-Ron tienes que calmarte…eso no le hace bien a Hermione—
-Hermione tienes que recordar. ¿Qué fue lo que te ataco?—
-Queee…nooo…no puedo recordar Ron…yo…—
-Tienes que recordar que fue…anda dime—
-Es suficiente señor Weasley—
-Ron es suficiente…te estás comportando como un bruto—
-¡SOLO QUIERO QUE ME DIGA QUE FUE LO QUE LE PASO GINNY!—
-No tienes que gritar…así no conseguirás nada—
-¡ES MI NOVIA…SOLO ESTOY PREOCUPADO!—
-Señor Weasley si no baja la voz lo mandare a salir—
Harry que se había quedado en silencio mirando a su amiga. Empezó a notar como ella temblaba y palidecía. Era más que obvio que la actitud tonta de Ron la estaba afectando de alguna manera.
-¿Segura que estas bien?—
-Si Harry…estoy segura—dijo mientras Ron seguía discutiendo con Ginny.
-Si recordaras me lo dirías… ¿verdad?—
-Si Harry—dijo tratando de no llorar…-Pero no recuerdo—
-Ok Hermione—
-No descubrieron si fue hechizada—
-Le aseguro señor Weasley que la señorita Granger no fue hechizada—
-Tal vez no están haciendo bien su trabajo—
-Señor Weasley mi paciencia tiene un límite—
-Ron ya es suficiente—
-Tú no entiendes…algo paso aquí…—
-No voy a seguir discutiendo contigo Ron. Le pido disculpa Madame Pomfrey…—
-Descuide señorita Weasley…pero lo mejor es que ya se vayan despidiendo—
-Creo que deberíamos dejar descansar a Hermione. Además, el peligro ya paso—dijo acercándose un poco a la castaña…-Tengo que regresar a la escuela de aurores, pero estaré pendiente…nos veremos en unos días en Hogsmeade—
-Gracias—
-Pero que dices Harry, no podemos irnos—
-No podemos quedarnos Ron…Mc Gonagall fue muy clara con respecto a eso. Además, ella está bien gracias a Dios—dijo Harry tratando de llevarse a su amigo.
Harry quería a Ron como un hermano, pero esa actitud exagerada no era la correcta y definitivamente lo que su mejor amiga necesitaba en esos momentos…era paz. Una paz que no tendría con el pelirrojo allí gritando y exagerando.
-Te veré mas tarde. Lamento el orangután que tienes por novio—dijo Ginny dándole un beso…-Descansa amiga—
-¿PERO QUE HACEN?—
-Ron estoy bien. Ahora solo deseo descansar…por favor—dijo frotándose la frente.
-Trata de recordar que fue lo que te paso…solo tienes que esforzarte un poco y recordaras—volvió a preguntar tomándola por los hombros…-¡RESPONDEME!—
-No recuerdo nada…suéltame—pidió al sentirse sofocada por el pelirrojo.
-¡PERO COMO QUE NO RECUERDAS NADA! ¡ALGO TIENES QUE RECORDAR HERMIONE!—
-Que me sueltes ahora—
-Ron que rayos pasa contigo…la lastimas—dijo Harry ya molesto.
-¡SUFICIENTE SEÑOR WEASLEY!—grito Madame Pomfrey…-¡NO PERMITIRE QUE USTED VENGA AQUÍ A MOLESTAR A MI PACIENTE! ¡AHORA, HAGAME EL FAVOR DE SALIR DE AQUÍ EN ESTE INSTANTE!—
-Pero usted no puede dec…—
-Puedo y lo hare señor Weasley. Salga ahora mismo o lo sacare yo misma—
-Ya es suficiente…no vez que la alteras con tu actitud—dijo Harry mirando como se había puesto Hermione.
-A la verdad que te pasaste Ronald Weasley—dijo Ginny con los brazos cruzado.
-Lo siento Hermione…es solo que estoy nervioso. Tenía tanto miedo de perderte…solo deseaba protegerte—dijo acercándose para darle un beso en los labios, pero la castaña desvió un poco la cara recibiéndolo en la mejilla.
-Lo sé Ron…pero estoy bien. Por favor no te preocupes…vete tranquilo—
-Hora de retirarse señor Weasley—
-Me iré pero no estoy tranquilo Hermi…si recuerdas déjame saber. Te escribiré…te amo—dijo siendo sacado por la enfermera.
-Cuídate mucho Hermione—
-Harry…—
-No te preocupes por Ron, ya se calmara. Solo prepárate para recibir montones de carta—dijo haciendo reír un poco a la castaña…-Tú preocúpate de recuperarte—
-Gracias por venir—
-No tienes que darlas…eres como mi hermana. Si recuerdas algo…sabes que cuentas conmigo—
-Gracias…nos venos Ginny—dijo dirigiéndose a la pelirroja.
-Te veo más tarde—le susurro la pelirroja.
-Nos mantendremos en contacto—dijo Harry antes de darle un beso en la frente a la joven…-Cuídate—
-Adiós—dijo antes de verlos salir por la puerta.
Una vez que todos se habían ido, Madame Pomfrey se acerco con el señor fruncido. La actitud del joven Weasley le había puesto los nervios de punta y de muy mal humor esa mañana. Pero se relajo en cuanto vio a la muchacha más tranquila y serena, una vez que se quedaron solas.
Cuando al fin se quedo sola en la habitación, se prometió así misma que no se iba a derrumbar, que no caería en un pozo sin fondo. Ella buscaría la forma de ser fuerte y enfrentar con valor lo que posiblemente llevaba en su interior. Porque ella era, Hermione Jane Granger de la casa de Griffyndor, heroína del mundo mágico y encontraría la respuesta que buscaba. Una respuesta que encontraría aunque se le fuera la piel en el proceso. Una respuesta que no sabía si la tenía el mismo Malfoy.
Xxxxxxx
A penas llevaba solo un par de noches en la enfermería y siempre se despertaba sudando, asustada y agitada. Así había sido desde que todo empezó. En donde se repetía en sus sueños, lo que paso esa noche en el bosque, en donde corría sin escapatoria.
Pero después todo cambiaba y se encontraba frente a Malfoy, con sus ojos grises fijos en ella. Podía sentir sus manos en su cuerpo tocándola, acariciándola, tomándola hasta hacerla suya. Solo cuando sentía sus labios besándola posesivamente y murmurándole en su oído que le pertenecía, se levantaba sudando y temblando. Si no fuera porque sabía que aun estaba en la enfermería, juraría que era todo real. Una realidad en donde estaba unida en cuerpo y alma a ambos, humano y bestia.
Pero una noche antes de que la dieran de alta. Otra vez, Hermione bañada en sudor se había despertado esta vez gritando que no le pertenecía. En cuanto se dio cuenta que estaba en la enfermería y no en el bosque prohibido, trato de calmar los latidos de su corazón, que latían desbocadamente.
-Yo no te pertenezco…no te pertenezco—repetía una y otra vez con lagrimas…-Sal de mi cabeza—dijo llevándose las manos a la cabeza…-¿Qué me pasa…que me has hecho?—
-Señorita Granger ¿se encuentra bien?—dijo acercándose preocupada…-¿Tuvo una pesadilla?—
-Si…pero ya me siento mejor—
-¿Recuerdas que soñaste Hermione?—dijo poniéndole la mano en su hombro para calmarla.
-Noo recuerdo…no recuerdo que soné Madame Pomfrey—mintió.
-No se preocupe…todo está bien ahora—dijo ayudándola acostarse…-Le traeré una poción para dormir…dormirás más tranquila—
-Gracias—
Madame Pomfrey que se había asustado al escucharla gritar de esa forma. Se había preocupado por la pesadilla de la joven, temiendo que recordara lo que había sucedido. Lo único que había logrado tranquilizarla, era el saber que no recordaba lo que había soñado o al menos eso decía. Así, que viendo como se había tomado la poción y asegurándose que se había quedado profundamente dormida, se retiro a descansar.
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Mientras en otra parte del castillo, Draco que no había podido dormir bien en las noches, se paseaba como león enjaulado por toda la sala de premio anual. Ya cansado de desear verla con todas sus fuerzas, se había logrado introducir a la enfermería sin ser visto.
Draco como la serpiente que seguía siendo, se acerco a la chica sin hacer ningún ruido. El platinado que la observaba en silencio, fue invadido por una sensación que lo quemaba. La sensación que sentía su cuerpo con solo verla dormir, no podía explicarla. Porque esa mujer, a la que deseaba como nunca había deseado a ninguna otra. Era como una droga, que una vez que la pruebas, te haces adicto y te lleva a las profundidades del infierno. Un infierno que en realidad no deseaba escapar, ni la dejaría escapar a ella.
Se acerco despacio a la chica que respiraba con normalidad, rosando despacio su rostro y labios con sus dedos. Pudo ver como sus heridas habían desapareciendo, sin dejar marcas. Despacio acerco su mano al camisón que la cubría, viendo claramente la marca en su hombro. No pudo evitar sonreír con cierta arrogancia. Porque allí estaba su marca personal, una que gritaba a los cuatro vientos que esa mujer, era suya.
Mientras la observaba dormir como el ángel que era. Una parte en su interior sentía cierto remordimiento por lo que había hecho. Pero, aunque podía sentir esos sentimientos, que a veces podían ser contradictorios, ya no había vuelta atrás.
Porque no había duda que aquella mujer, su mujer. Estaba unida en cuerpo y alma a la bestia que vivía en su interior. Una bestia que muy pronto la reclamaría otra vez. Porque sin importa la forma que tuviera, siendo humano o bestia. El era la misma persona y la castaña volvería hacer suya. Porque solo ella era la luz, en aquella terrible oscuridad y eso era algo, que no iba a perder.
-El destino te ha unido a mí, Hermione…me perteneces, como yo a ti—dijo cerca de su oído…-Hoy duerme…pero desde mañana sin importar lo que tomes, siempre estaré en tus sueños—dijo pronunciando al mismo tiempo unas palabras en latín…-Sé que descubrirás lo que somos…tu curiosidad por saber la verdad, te llevaran a descubrirlo. Pero no podrás escapar de los instintos…los que te llevaran al final hacia mi—dijo rosando su cuello con su nariz…-Siempre unida a mí en cuerpo y alma...siempre—
Mientras una sonrisa se formaba en sus labios. Se acerco a la chica despacio, llenando sus pulmones con el dulce aroma a vainilla. Draco sin poder resistirse la beso tiernamente en los labios. Una vez que se aseguro de que nadie lo viera, salió de la enfermería de la misma forma que había entrado.
-Sin importar cuánto luches o pelees. Muy pronto descubrirás que eres mía Hermione Granger…volverás hacer mía—murmuro el platinado una vez que cerró la puerta.
Bueno chicas hasta aquí el capitulo 3
Gracias por todos los comentarios anteriores, los que me llenan de una inmensa alegría. Sé que estuvo fuerte el capitulo anterior, pero les agradezco mucho por tomarse el tiempito en leerla y comentarla. Gracias chicas.
Será hasta el próximo capítulo y espero seguir contando con sus comentarios.
Un fuerte brazos
Ladycat
