Me levanté más temprano que los días pasados. Albert tenía una pequeña reunión de profesores antes de iniciar las clases de primera hora.
Me dirigí a mi salón y los pasillos se veían solos, no puedo creer que en tan solo quince minutos esto parecerá un parque de diversiones o una plaza.
Poco a poco mis compañeros ingresaban a nuestro salón de clases; de nuestro grupo de amigas Annie fue la segunda en ingresar y al verme sonrió pícaramente, dejó sus pertenencias en su asiento y se dirigió hacia mí – Ya sabemos que Terry y tú son amigos
-¿Amigos? – pregunté con cierta ingenuidad y juntando las cejas en muestra de "estás loca"
-Sí, no hagas como que no sabes a lo que me refiero – Se sentó en una silla vacía, Susana ingresó y sin dejar sus cosas en su asiento se dirigió conmigo
-Dime, ¿Qué te comenta Terry de nosotras?
-No entiendo a qué se están refiriendo, Terrence y yo no somos amigos y no platicamos para nada
-Wow! – Dijo Eliza, repetidas veces – Creímos que no lo harías
-A ver, no estoy comprendiendo qué tratan de decirme – Me incorporé ya que casi estaba sentada con la espalda
-No lo niegues – Annie rodó los ojos y parpadeó rápidamente – Vimos que Terry y tú ya son amigos
-Pero ¿En dónde nos vieron? O ¿Cómo?
-En tu perfil
-Ah! ¿Y cómo es que ustedes saben eso?
-Porque nos notificó… -Dijo Susana con exasperación – Ya! Dinos ¿De qué hablaron?
-De nada, solamente aceptó la solicitud que le envié. No he platicado con él…
-Corres con suerte. Eliza y Susana le enviaron "invitación" pero no las aceptó y a mí me eliminó – Dijo Annie con un mohín en los labios, que inmediatamente cambió por una sonrisa – Pero ahora lo que sigue es que le hables bien de nosotras.
-¿Cómo le voy a hablar? Tal vez no me quiera contestar
El profesor ingresó y nos tuvimos que separar.
Mi prioridad era culminar mis estudios y aspirar a una buena universidad así que me concentré en los conceptos que el profesor proyectaba en la pantalla, hacía notas a un lado tratando de captar lo más posible e importante.
La segunda y tercera hora mis amigas no ingresaron a clases, me rogaron acompañarles a la cafetería, como es lógico, tuve que rechazar su invitación
Les busqué por todos lados a la hora del descanso pero no tuve éxito.
Hice mi camino hacia el W.C.
Alisaba un poco mi cabello cuando una chica con gafas me sacó de mis pensamientos – Hola, Candice
La miré en el reflejo del espejo – Hola – Respondí por respeto
-Estoy segura que no me conoces, así como tampoco conoces a la mayoría de nuestro grupo. Soy Patricia O´Brien y ocupo mi lugar dos filas atrás tuyo.
-Lo siento, no fue mi intención ser descortés
-No te preocupes, de ustedes es lo menos que se puedes esperar
-¿A qué te refieres? –Mencioné con enfado y en tono de reclamo
-No tienes por qué exaltarte, pudiste relacionarte con otras personas, pero tuviste que caer en sus garras
- No te voy a permitir que te expreses así de ellas, hablar de ellas es como si hablaras de mí
-Siento mucho si te ofendí, pero aun estás a tiempo de cambiar de amistades. Conozco a Susana y Eliza desde segundo grado y te herirán
-Ya veo, te sientes celosa
-No. No tengo el mínimo interés de ser parte de su grupo de perras
-Oye! No te estoy ofendiendo para que me ofendas y si no tienes nada mejor que decir ¿Por qué no cierras la boca? – Dije en alto
-Te acordarás de mí cuando te traicionen, pero para cuando eso pase ya habrás perdido cualquier oportunidad de tener otros amigos
-No me importa tener otros amigos, con ellas estoy bien
-¿Saben tus padres que tus amigas son consideradas como las pesadas del colegio? La reputación de ellas no te ayudará en mucho con los chicos y menos cuando alguien te interese de verdad
Le sonreí mordazmente y le dejé sola.
No tenía tiempo de meditar en sus palabras, en realidad nunca en mi vida había tenido amigas interesantes como Eli, Susy y Annie.
En la campiña tenía dos amigas y casi siempre hablábamos de siembras, temporales, futuros esposos, rectas de comida, en cambio con estas chicas hablábamos de moda, de viajes, aprendía muchas cosas de ellas y de los intereses de una chica de mi edad.
Me encanta su ropa, el maquillaje y cada una tiene un sueño diferente pero juran no separarse nunca.
-¿En dónde estaban?
-Fuimos a ver el entrenamiento de los chicos
-¿Por qué no me dijeron?
-Sí te dijimos pero preferiste quedarte – Comprendí por qué no se presentaron a clases
-Bien ¿Y qué tal?
-Ya sabes lo que opinamos de Terry y Anthonie, pero es en vano porque tú no ves lo mismo que nosotras
-Candy, ¿podemos ir a tu casa hoy?
-Por mí, encantada, pero mi casa no tiene los lujos que las casas de ustedes, y mi habitación es rústica
-Perfecto, al salir de clases iremos a tu casa
Le avisé a Albert y él dijo que podía recibirlas en su sala y en su biblioteca –No, prefiero que me conozcan tal cual soy, ellas saben que no tenemos recursos y así me aceptan
-Me da gusto que tengas amigas
-Albert ¿Te puedo preguntar algo?
Soltó el bolígrafo con el que estaba haciendo algunos apuntes y me miró. Amé el momento en el que retiró las gafas de sus ojos y apretó el puente de su nariz. Quise retirar su silla de su escritorio y sentarme en sus piernas y besarlo hasta cansarme –Sí, ¿necesitas algo?
Sí, necesito saber si hay alguien en tu vida, ¿Lo dije en voz alta o lo pensé? -¿Cuál es tu opinión en cuanto a mi amigas?
Se rascó el huesito que une la mano con el brazo mientras pensaba su respuesta –Marlow y Leagan tienen inquietudes como cualquier chica de su edad, expresan al por mayor su irresponsabilidad y ven la vida como muchos quisieran verla, libre de preocupaciones y temores, son risueñas y espontáneas; Annie intenta seguir sus pasos y no anda nada perdida en cuanto a ser como las otras dos. Lo que puede ser rescatable en ellas son dos cosas, la primera es que las tres tienen aspiraciones y las mejores notas del colegio, por increíble que parezca; y la segunda es que muy pronto madurarán y los comentarios mordaces a su alrededor, desaparecerán.
-Yo me siento cómoda con ellas, son divertidas
-Son tres chicas, a las que, la opinión de los demás no les interesa para ser felices…
Camino a casa paramos en un lugar para comer, como ya casi era costumbre de ellas, pagaban mis facturas sin mencionar nada, el poco dinero que papá me daba para la escuela lo guardaba para emergencias así como lo que me había sobrado del dinero que me dio Annie cuando nos conocimos.
Al llegar a casa, miraron de arriba hacia abajo y a los lados. Dejaron sus cosas sobre un sofá que Elroy nos dio y sonrieron.
-Trae la portátil y hagamos los deberes para tener la tarde libre
-¿Haremos deberes?
-Sí, mi madre sabe que vinimos a tu casa para hacer los deberes, si me ve haciéndolos en casa se disgustará y no me gusta provocar tensiones en mis padres
-No creí que fueras así
-Querida, para hacer las cosas siempre hay que saberlas hacer – Las tres rieron
Estudiar con ellas era fantástico, sabían muchas cosas y nos dividimos los deberes. Al finalizarlos compartíamos nuestras respuestas y así era más rápido
-¿Aquí es a dónde sueñas que el señor Andrews te hace su mujer? –Eliza pasó un dedo por mi cama
-Basta, Eliza, su padre te puede escuchar –Le reprendió Susana
-¿Qué?! –Eliza me miró – ¿Tu padre no sabe que te gusta el señor Andrews?
-No, no lo sabe. Papá no se opone a que yo pueda tener a alguien en mi vida pero no le he mencionado nada de nadie
-¿Quién es la mujer del retrato?
-Es mi madre, se llamaba Rosse Marie White
-¿Está muerta?
-Annie, hay formas de preguntar
-Sí, mamá murió un poco antes de que nos viniéramos a vivir aquí
-¿De qué murió? – De infidelidad y traición, pensé con resentimiento, era más fácil pensar en mi madre muerta que con otro hombre u otra familia
- De un infarto, de pronto su corazón dejó de latir – Solo un corazón inerte o de piedra no sentiría abandonar a su familia, es verdad no éramos unos pequeños que dependíamos de ella, pero éramos sus hijos, su esposo… su familia
-Lo sentimos mucho… para quitar un poco tu dolor vamos de compras
-Saben que no tengo dinero, mejor quedémonos otro rato aquí
-Candy, no te preocupes, podemos compartir contigo, siempre es un gusto hacerlo
-Te lo agradezco, Annie, pero en verdad, prefiero quedarme
Insistieron tanto pero no lograron convencerme, hicimos cosas de chicas así como contarnos secretos y sueños.
Preparé la cena con la ayuda de las tres y ellas encantadas de aprender. –él es mi hermano Archie – Mi hermano había regresado a casa un poco antes que papá y Stear, estaba bronceado y portaba la camiseta sin mangas ajustada a su cuerpo definido por el trabajo y ejercicio, el excedente de su cabello lo tenía en una goma con unos gajos de su pelo sueltos por los extremos.
-Hola, perdón Candy, no creí que tenías visitas, me asearé afuera –Eliza cerró la boca de Annie por el mentón
-Entrarán moscas, querida
-Candy, tu hermano está… divino
-Lo sé – Dije con orgullo, era verdad, mis hermanos eran como mi madre en lo físico, sus rasgos definidos y bien parecidos, yo me parecía a papá hasta en el cabello rebelde
-¿Tiene novia?
-No, no tiene –Les mostré el cuchillo que tenía cerca – Y que nadie lo intente – Reímos.
Papá y Stear, se encontraron a Archie en la pila de agua y se asearon antes de ingresar a la casa por respeto a mis amigas
Papá era jovial y no era de edad avanzada, ya que se casó con mi madre cuando ella era menor que yo por un año y él tenía un año más que yo. Los tres tenían sus cuerpos curtidos por el trabajo y los músculos definidos, Stear tenía el cabello ligeramente más oscuro que Archie, lo tenía húmedo y Eliza no apartaba los ojos de él. Tuve que competir con Susana por la atención a mi padre ya que ella fue más atenta de lo que debía ser.
Mis hermanos se encargaron de recoger la mesa, bueno lo hicieron entre Stear y papá, Annie le pidió a Archie que le ayudara con algo en su auto.
Después de dejar la casa limpia, me recosté en mi cama, tomé la portátil e ingresé en mi perfil. Susana y Eliza me habían mencionado en un comentario "como una nueva experiencia" que si no supiera lo que había pasado en la casa podría mal interpretar.
No tenía muchos amigos en mi perfil aunque tenía muchos amigos sugeridos por Eliza y otros más por Susana, en mi lista de chat tenía diez amigos, incluyendo a Eliza, Susana y Annie. De los diez solamente tres estaban marcados con un círculo verde indicando que estaban disponibles.
-Hola, ya es tarde… duérmete – Seguido por una carita sonriente. ¿Por qué diablos Terry me mandaba a dormir?
-¿? – Mi respuesta
-Vi a tus amigas en el entrenamiento, pero no a ti no te vi
-Ah… no me gusta faltar a clases
- Bien – Un dedito arriba
Se suponía que debía responder, pero no sabía qué –Bien, me dormiré
-¿Me dejarás hablando solo?- Puso una carita con los ojos entre abiertos
-Hey! Tú me mandaste a dormir, solo quiero ser obediente
-Entonces, quédate conmigo un rato más
-¿Cómo sé que es contigo y no con nadie más?
-¿?
-Sí, como sé que estoy hablando contigo y no eres alguien más
-Ummm… mira, soy yo – Me mandó una foto de sus ojos –Seguido de un "ja ja ja"
Sonreí y sentí bonito que él haya tomado la iniciativa –Umm… la única vez que te he visto no pude ver tus ojos por centrar mi vista en tu cigarrillo
-Yo sí pude verte bien – Una carita con un guiño
-¿Lo dices por la falda? ¿Estaba muy corta?
-ja ja ja ja
-¿Qué es gracioso?
-ja ja ja ja, olvídalo
-Dime
-No
-Por fa
-Qué?
-Dime
-No
-Me iré a dormir- No podía creer que cambiara de opinión y tampoco sabía cómo ponía esas caritas
-Buenas noches
-Bien, buenas noches
-carita triste con una lágrima
-¿Qué?
-Me vas a dejar solo
-Es tarde y mañana tengo que levantarme temprano para el colegio
-Descansa, Candice
-Oye
-¿Qué pasó?
-¿En verdad son tus ojos?
-ja ja ja ja -¡Por Dios Santo! ¡Qué risueño! - ¿Por?
-Quiero saber
-Sí, ¿No me crees?
-No sé
-Te mandaré una foto pero si tú me mandas una tuya
- Ummm, no tengo fotos
-Tómate una y me la mandas
-No sé tomar fotos con esta cosa y no tengo cámara
-¡Vamos!
-Solamente tengo la del perfil, esa me la tomó Susy, además estoy a punto de dormir…
-Anda
-En verdad no sé tomar fotos, no tengo móvil como el de mis amigas y tampoco cámara para fotos
-¿En qué estás?
-¿Cómo?
-Sí, ¿Qué dispositivo estás usando ahora?
-Una Dell, la portátil es una Dell
- En la parte superior está el lente de la cámara… - Me dio instrucciones paso por paso y le tomé una foto a mi lengua y se la mandé
-ja ja ja ja … te pasaré una mía, pero por favor, te lo ruego, no se las muestres a tus amigas, será como un secreto entre tú y yo ¿Sí?
-Ok, - Dejé de respirar al ver la foto que me mandó, estaba recostado con la espalda en la cabecera de su cama con una mano atrás de su cabeza y sin playera, el cabello suelto y revuelto con una preciosa sonrisa y guiñando un ojo – Ahora tu
Me levanté y acomodé la portátil sobre la mesa de noche, recogí un poco mi cabello y sonreí al darle click
Esperé y tardó en mencionar algo. Dudé si hice lo correcto o no
-Eres hermosa, Candy –Sentí mi corazón palpitar
-Gracias, tú también eres muy atractivo
-Lo sé
-Por Dios! ¡Qué humilde! – Ironicé
-Es verdad, es lo que dicen las mujeres de mí…
-Ummmm
-No lo tomes a mal, no quiero que tengas esa impresión de mí.
-No he dicho nada más que ¡Qué humilde!
-Mira, te diré un secreto y guárdalo en tu corazón ¿Vale?
-Ok
-No me gusta que las chicas tomen atrevimientos conmigo, yo deseo tener una relación sólida con una mujer que me cueste conquistar, no una relación con alguien que, emmm, se esté "ofreciendo" ¿Comprendes lo que estoy diciendo?
-Sí, pero quiero que sepas que no me estoy "ofreciendo" contigo. Para mí eres "X"
-Ouch… -Carita Triste
-Terry, hoy me dijeron en el colegio que no supe escoger a mis amigas, que debería ser más sensata en relación a ello
-No sé qué decirte, nadie escoge a su familia
-No son mi familia, ese día que te vi por primera vez, también fue el día que les conocí
-Ah! ¿Entonces no vienes de Europa?
-Esa parte sí es verdad, unos días más y cumpliré un mes de estar en este bello lugar
-Hay que celebrar!
-ja ja ja – Fue mi turno de reír –Me dio gusto platicar contigo, descansa
-Hasta mañana
