Capítulo 3: Eres motivo de frustración.
En ese momento Ariel se fue a su habitación con la cabeza por lo bajo, pensando en todos los motivos por los cuales ella había escogido a ese perro de los militares y no a él, cuando llegó a su habitación se recostó en la cama solo para una auto-tortura mental.
-a ver... (1) Él la conoció primero, yo después. (2) Él ha pasado años con ella, yo solo uno. (3) Él la ha hecho llorar, reír y enojar yo solo la última. (4) Él es un alquimista, yo no. (5) Él es famoso y no solo en Amestris sino que casi todos en este continente saben de él, yo apenas soy Ariel, (6) ¡él es incluso más apuesto! (histeria) ¡Esas son seis razones para odiarlo! Claro, sin contar el hecho de que él fue quien me la robó, o ¿es que acaso yo intenté robársela a él?... ella es una amiga pero... si, solo mi amiga.
Mientras Ariel se seguía martirizando innecesariamente, en la habitación de la chica los dos hermanos y ella estaban platicando como antes sentados de piernas cruzadas en el centro de su cama.
-oigan ¿cómo fue que lograron venir a Resembool?, es decir dijo Mustang que él se encargaría de cerrar la puerta por este lado.-dijo Winry volteando a ver a Ed muy intrigada.
-Es que al fin de cuentas el idiota de Mustang nunca la destruyó, supongo que nos dio tiempo para regresar...pensándolo bien no es tan idiota.-concluyó Edward con un tono de sarcasmo en esta última frase.
-Además mi hermano y yo habíamos estado construyendo un cohete y un plan para regresar a éste mundo y a la vez destruir la puerta.-dijo Al.
-Por cierto Winry, ¿no notas algo diferente en mí?- dijo él mientras que con su antigua mano de automail acarició la mejilla de la chica, y algo nervioso ya que incluso estaba Al como espectador.
-Ed, tu automail... ahora ya… ¿cómo sucedió?-tartamudeó perpleja la chica más confundida que antes y agarrando su mano para asegurarse de que fuera de carne y hueso, ella no lo podía creer.
-Pues, al explotar la puerta-dijo él obteniendo su mano de vuelta- unos cuerpos… que supongo son homúnculos no desarrollados, me arrastraron y me arrancaron los automail y me unieron ambos miembros.- Dijo él con una cara adolorida.
-bueno, ya no podré reparar tu automail.-le dijo ella con una sonrisa en la cara.
-Oye Winry, cambiando de intereses ¿ya cenaron verdad?-preguntó con cara de hambre Al.
-Sí, pero si tienen hambre les puedo hacer algo de comer.-contestó Winry volteándolo a ver.
-No te preocupes ya aprendimos a cocinar en Alemania, voy a ver que puedo comer ¡gracias Winry!.-dijo Alphonse parándose y caminando hacia la puerta de salida del cuarto de la chica y también cerrando la puerta, dejando así solos a los dos.
-¿Alema que?- dijo ella nuevamente confundida volteando a ver a Edward que estaba a su lado.
-¡jajaja!, es un país en el otro mundo en el cual nos quedamos a vivir por un tiempo, luego anduvimos por otros lugares ya que debíamos huir de los nazis.
-Ed, no entiendo nada de lo que dices… ¿Quiénes son los nazis?-dijo la chica mirándolo muy de cerca y con unos ojos que lo mutilarían.
-Verás, en resumen los nazis eran como un partido Alemán que trataban de matarnos porque interferimos con ellos, creían que la única raza que debe predominar en la tierra es la raza Aria, es decir la de personas Rubias, blancas, altas, delgadas y ojos azules.-dijo él explicándole lo mejor que pudo.
-¿o sea que yo soy raza Aria?- preguntó Winry en tono de broma y entre risas a Edward.
-Sí, creo que si- dijo él riéndose un poco.
-Oye Ed...-dijo Winry con voz baja volteando a ver al piso.
-¿Si Winry?-preguntó siendo ahora él el confundido.
-sabes, yo... te extrañé bastante-dijo ella sollozando, no se pudo contener mas es decir, a pesar de ya haber llorado no se lo había dicho todo y este "te extraño" no sería lo último que ella diría.
-vamos no eres la única, yo también te extrañé Winry, y mucho- confesó él finalmente. -pero deja de llorar, ¿sí?-dijo limpiándole unas pocas lágrimas de su rostro y posando su mano en la mejilla de la chica, gesto por el cual ella subió su mirada y lo vio fijamente. -siempre lloras por mi culpa, perdóname.- dijo él agachando su cabeza y retirando su mano de la mejilla de la chica.
-sabes, has madurado Ed y también has crecido-dijo esto último entre risas, ya se empezaba a preguntar por qué cambiaba tanto de humor cuando estaba con él.
-¿Ah?- preguntó él algo confundido por la reacción de la chica. -¡Sí, crecí! ¡Y ahora ya nadie va a poder llamarme enano!-dijo él alegremente.
En ese momento el estómago de Ed interrumpió la charla haciendo ruido, desde hace horas no come algo.
-¡jajaja! La verdad sigues siendo el mismo Ed- le sonrió ella
-Sabes creo que será mejor que vaya a comer algo.-dijo él con cara de hambre mientras se sostiene el estómago.
-¿No quieres que cocinemos juntos? Así veré que tan bueno eres.-dijo ella parándose de la cama y extendiéndole la mano a su amigo para que se levantara.
-Claro, aunque... no soy tan bueno que digamos.-dijo Ed sonriéndole a Winry mientras agarraba su mano y luego parándose; Winry abrió la puerta y ambos salieron tomados de la mano.
En ese momento Ariel que ya se había tranquilizado y resignado pero no del todo con Winry, se levanta de la cama dispuesto a comer algo pero al abrir la puerta de su habitación notó toda la escena anterior con tres problemas: primero, el cuarto de Winry estaba cerrado. Segundo, ella y Ed estaban solos y tercero, iban tomados de la mano. ¿Cómo puede ser posible que lo que él no pudo hacer en un año, Ed lo haya hecho en unos minutos? Definitivamente fue el colmo, así que Ariel solo se dio media vuelta y se fue mejor a dormir. Todo el ánimo y autoestima que le había costado recuperar lo había perdido de nuevo.
