CAPITULO II

Entre a la oficina, el jefe aun no había llegado, me puse a revisar los documentos que me había entregado al recepcionista y comencé a indagar en ello, cuando escuche como la puerta se abría, tuve miedo, pero tenía que enfrentarme a lo que viniera y si no… ya había escogido el tamaño de mi ataúd.

-Buenos días señorita Tsukino –dijo una voz que intente reconocer, era muy joven para ser mi jefe, quizá tenía 3 años más que yo.

-Buenos días señor Kou –respondí, algo tartamuda.

-No, el señor Kou era mi padre, dime Darién por favor. – dijo el chico mientras me extendía la mano.

-Mi nombre es Serena Tsukino –dije, Darién, no recordaba donde lo había visto, seguramente en una revista, si, tenía un buen porte y esos ojos, se parecía a los del señor de la fotografía.

-Bien, veo que vino antes que yo, usted disculpara pero mi hermano es algo perezoso y siempre hace que lleguemos tarde. – me explico él, yo sonreí y pensé "igual que yo".

-No se preocupe Darién, no hace mucho que llegue. –dije mientras caminaba hacia mi escritorio.

-Su compañera ¿ya está también en la empresa? – pregunto mientras se colocaba en su silla.

-Seguro, imagino que ya. – le dije, mientras seguía revisando los documentos.

-Bueno, vamos a dar inicio a la jornada. – dijo él y abrió su portafolio.

Hasta el momento todo está bien, tenía un jefe guapo, con buenos modales y además muy amable, el miedo había pasado, no tenía nada que temer.

-¿Va a salir, Darién? – le pregunte ya que vi que no se movía de su escritorio, llevaba horas leyendo esos documentos, y ya hacia 15 minutos que la hora de refacción había llegado.

-No, no Serena, ve tú, yo me quedare trabajando por el momento. – dijo mientras me veía sobre el documento.

-Entonces me quedo con usted –dije y regrese a mi escritorio.

-No, no quiero que el primer día te desmayes de hambre. – dijo él y sonrió, una sonrisa muy dulce.

-Fue sabio, mis tripas rujen del hambre –dije y el sonrió de nuevo.

Salí de la oficina, vi cuando Michiru salió de la oficina del frente, comprendí que seguramente el señor de la fotografía era el padre de los jefes, Darién es muy amable, muy trabajador y eso sí, con poco sentido del humor, pero está bien, me gustaría conocer al otro jefe -pensé.

-Hola serena – dijo Michiru con una gran sonrisa en sus labios.

-Hola Michiru, como te va – pregunte, al verla tan feliz algo bueno le había pasado.

-Bien, me va, bien mi jefe es sumamente apuesto, quisiera llegar a conquistarlo. – dijo ella poniendo ojos de enamorada y tomándose fuerte ambas manos, al parecer sí que era apuesto, aunque mi jefe lo es, imagino que el otro también.

-Bueno espero que lo logres Michiru. ¿Y el vendrá a almorzar?—pregunte con ansias de conocerlo, además de ser guapo mi jefe era súper amable.

-No, dijo que almorzaría con su hermano, ya que seguramente no saldría a comer, así que él se encargaría de llevarle la comida – explico Michiru, sí que lo conoce, Darién trabaja más de la cuenta, seguro es el responsable de los dos.

-Vaya que bien se conocen. –le comente a Michiru sonriendo.

-¿Porque lo dices? –pregunto ella con cara de poco amigos.

-Porque Darién no saldrá a comer – dije, confirmando que mi apuesto jefe no saldría.

-¿Darién? –pregunto ella admirada.

-Si así se llama el hermano de tu jefe. – le dije

-¿Ah sí?, no lo sabía – dijo ella

-¿Como se llama, tu jefe? – pregunte.

-Seiya, Seiya Kou, es el más joven de los dos, quizá un años mayor que yo, súper divertido, sexi, amable, simpático… cualquier chica moriría por estar con él. —exclamo Michiru.

En ese momento entro una chica su cabello rubio, ojos celeste, un cuerpo escultural, y una voz encantadora, parecía modelo, al parecer sí, ya que se me hizo conocida, creo haberla vista en las revistas, se acerco a Yaten, el administrador de la empresa, le pregunto algo y ella tomo la puerta que va a las oficinas.

El día transcurrió de lo mas norma, lo único extraño que sucedió fue a la hora de salida, ya que Michiru se veía triste, pero no quiso contar el por qué. El día había pasado, los jefes no eran como lo había pintando, claro creo que al que se referían era al padre de ambos, pero a pesar de tener un padre como cuentan las malas lengua ellos no se le parecen, bueno aun me falta conocer al otro.