Este fic es un Universo alterno.. xD emmm... creo recordar que tiene unas partecillas de lemon por ahí...
es mi primer fic, y estoy abierta a ideas...

Mi puntualidad es asquerosa, pero no me avergüenzo de ello..

Nota: Los personajes de naruto no me perteneces, solo los uso para fines no lucrativos y algo pervertidos


Chap. 3. Recuerdos

Iruka estaba tendido en su cama, aún no cabía en sí, esa suerte de mierda que tiene, siempre le hace meterse en líos, y para peor tenía que terminar ese libro, la última edición fue un éxito, pero con esta, no estaba seguro del todo, además que ni siquiera ha terminado de escribirle. Pensando en esto, el moreno cae rendido por el sueño.

Tuvo un sueño realmente extraño, estaba en una cama ajena, no sabía quien era el que estaba a su lado, pero sentía que no le importaba, estaba a gusto allí, sentía el calor de aquella espalda ancha y fuerte, (N.A. si, es la de un hombre… a que ya había dicho que Iruka era gay xD) los claros cabellos de su acompañante estaban desparramados por la almohada, podía escuchar la acompasada respiración de éste, pero algo le inquietaba, ¿cómo era su rostro?, tenía que descubrirlo, con cuidado lo toma del hombro y comienza a darlo vuelta despacio, el otro se deja suavemente mover, Iruka ya casi comienza a ver su cara, un poco más y ya estaba, cuando el peliclaro estaba ya casi de espalda a la cama, Iruka trató de concentrarse en ese rostro, pero cuando comenzó a parecerle familiar, siente un ruido enérgico desde lejos, e Iruka asustado despierta. -¡Mierda! Casi le veo la cara- se decía un confundido moreno, pero el teléfono aún seguía sonando, el moreno contesta soñoliento.

-Si, diga- el moreno habló, pero no escuchó anda del otro lado. – ¿si?, ¿alguien ahí?, ¡mierda! Me están tomando el pelo- el moreno iba a colgar cabreado, cuando escucha una voz del otro lado.

-¡Iruka-sensei!, ¡no cuelgue el teléfono!, soy yo, Naruto, lo siento es que no le pude hablar de inmediato- se excusaba un avergonzado pelirrubio, - Y dígame sensei, ¿cómo le va con el cambio?-

-Naruto, ¿éstas con horas de llamar?- le recriminaba el moreno, pero no podía negar la alegría de escuchar esa voz tan característica de Naruto –estoy bien Naruto, gracias, pero insisto ¿Porqué me llamas a las 3 de la madrugada? – Iruka seguía sin entender la mente de ese chico, pero no podía hacer nada al respecto, él era una de sus alegrías, no podía obviar el instinto paternal que crecía dentro de él cuando ese niño estaba a su lado.

-pues… es que…- Naruto no sabía que decir, no lo llamaba para nada en concreto, es más sólo era una excusa barata, para dejar la "amena" conversación que estaba teniendo con aquel pelinegro -no es nada, sólo me preguntaba como estabas, nada más sensei – detrás de Naruto se oye una voz llamándolo -¡Naruto! ¿Porqué te demoras tanto? Si tan solo es una llamada.-

El moreno quedó petrificado, Naruto estaba con alguien, a las tres de la mañana, y además ¿era un hombre? OO – Naruto se puede saber ¿quién es él que te está llamando?- su instinto paternal le decía que algo no estaba normal, ¿Qué pasa si alguien entró a su apartamento y quiere violar a Naruto?, o quizás ¿Naruto ha sido secuestrado y necesita ayuda?, la mente de Iruka navegaba por un mar de desgracias en torno a Naruto.

- ejem… cof cof ( N.A. se supone que es tos xD), pues, precisamente por eso te llamaba, Iruka, es que… he descubierto algo…- Naruto no podía creer que le iba a contar eso, pero le tenía confianza, no, más que confianza, Iruka para él era su padre, no podía ocultarle nada – Iruka… es que… yo… yo…aaaa… Iruka sensei… no sé como decírtelo...- el rubito sentía que Iruka podía ver a través del teléfono lo ruborizado que estaba. – pues… estoy con mi koi-

-a pues… no es una novedad que me lo digas Naruto- Iruka eso ya lo sabía, Naruto nunca fue de los mero macho, es más es demasiado bello como para emparejarlo con cualquiera, - y ¿Qué se supone que quieres que te diga?-

El pelirrubio no lo había pensado, ¿que quería que le dijera?, pues… - Iruka sensei… sólo quería que lo aprobaras, y pues… nada más- Naruto se estaba poniendo triste por frialdad con la que lo había tratado Iruka, ¿y si la había cagado al contarle?.

El moreno sintió la pena del rubito – pues… mi querido Naruto, lo único que puedo decirte es… ¡felicidades! - Iruka no podía creer lo que estaba diciendo, las cosas que se hacen por cariño, no se hacen por nada más.

- Iruka, ¿en verdad lo dices?, no me lo puedo creer, me has sacado un peso de encima, ¡muchas gracias!- Naruto saltaba por su apartamento con el teléfono a cuestas, bajo la atenta mirada de cierto pelinegro - Iruka sensei, ¡te quiero mucho!, en serio, muchas gracias, me has dejado muy contento-

-lo último que puedo decirte Naruto, es que si ese koi que tienes ahora te hace daño, dile que lo buscaré hasta debajo de las piedras para matarlo- Naruto tenía una gran gotaza bajando por su nuca, por lo que le había dicho el mayor, - y pues, recuerda siempre usar condón, y cuídate Naruto, hasta otro día- el moreno sin previo aviso cortó la comunicación, ya sabía lo que venía después, gritos de Naruto regañándolo por las barbaridades que le decía.

Naruto no podía estar más rojo, ¿Iruka le había dicho que usara condón?, ¿y que se supone que haría él? (N.A. Naruto… eres muy ingenuo ¿no?)

Dejó el teléfono en su lugar y fue donde estaba su koi, ya luego le preguntaría que cosas harían que necesitaran condón.

Iruka ya se había desvelado, y no podía dejar de reír por lo que le había dicho a Naruto, conociéndole, lo más probable es que en unas horas más le llamara para preguntarle que se hace con un condón entre dos hombres, lo mejor será es que lo descubra el solo, o bueno, solo no, si no que junto con su koi.

Ya eran las 4 de la madrugada e Iruka no podía conciliar el sueño, ese baka de Naruto, le había despertado, y con lo mucho que le cuesta dormir. El moreno comenzaba a desesperarse, mejor sería pensar en algo, se levantó y fue hacia el balcón, allí afuera la temperatura era perfecta, el aire era fresco, ni frío ni caliente, tal y como esa noche.

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El morenito no cabía en su impresión aún cuando el peliplateado le dejó de besar, se miraron por algunos segundos a los ojos, podían ver la pasión dentro del otro. Quizás ese volcán que estaba dormido dentro de Iruka hiciera erupción pronto, era la primera vez que sentía algo así por alguien, y más por un extraño, en fracción de segundo sus labios estaban unidos nuevamente, era un beso cálido, pero lleno de pasión, en cuestión de minutos ambos estaban en la habitación del peliplateado, Iruka se sentía en el cielo, nunca nadie le había tratado tan bien como lo hacía ese extraño.

Caminaron con dificultad hacia la cama, al verla lo primero que hizo el mayor fue tirar con cuidado al moreno, para que quedara recostado boca arriba, Iruka en tanto estaba con la boca abierta mirando al peliplateado, en toda la noche no se había percatado de los colores de sus ojos, tenía una tenue cicatriz que atravesaba su ojo izquierdo, pero que le hacia verse más sexy, su ojo le cautivaba, y más lo hacía su cuerpo, que al verle quitarse la camisa, comenzó a tener serios problemas en una parte, el moreno estaba muy avergonzado, era la primera vez que le pasaba eso en frente de alguien, y no podía seguir mirando al otro por vergüenza. –lo siento… yo no…- Iruka no pudo terminar la frase porque el ojiazul le hizo callar con un tierno beso.

- no te preocupes, te ves precioso así- comenzó a desvestir al menor, empezando despacio por su pecho, hasta desabotonar por completo la camisa, Iruka estaba muy tenso, recibiendo esas caricias por parte del otro, mientras que el peliplateado, no hacia más que contemplar esa hermosa figura bajo él, un cuerpo moreno, bien definido, no encontraba la hora de que fuera sólo del, comenzó a besar su abdomen con suma suavidad, hasta llegar al pantalón, aquella prenda le estorbaba, delicadamente desabrochó el cinturón, y comenzó a bajar la cremallera del moreno, Iruka estaba nervioso, no sabía que hacer y sólo se dejaba llevar por el momento.

El mayor comenzó a lamer el miembro del moreno, jugaba con él, le daba pequeños mordiscos, y se cautivaba con los gemidos del menor, Iruka no podía pensar, lo único que tenía en mente es que lo estaba haciendo con un completo extraño, si ni siquiera le había preguntado el nombre, estaba nervioso, sea como sea, era su primera vez.

El moreno, se estaba volviendo loco, esos juegos que hacía el mayor con su pene, no le dejaban pensar, no podía esperar por sentirlo dentro, aunque estaba asustado, trataba de no hacérselo notar al otro, pero el mayor lo sentía intranquilo. Éste dejó inconclusa su tarea con el miembro del menor y comenzó a besar todo el abdomen del moreno, se detuvo en sus pezones, los humedeció y mordió hasta que estos estuvieron duros, subió hasta su cuello, le dejó varías marcas por el rededor de éste, y luego se concentró en su boca, esa boca cálida que lo enloquecía, comenzó a besarlo, y sintió como Iruka se relajaba mientras recorría su cuerpo acariciándolo con las manos, llegó hasta el trasero del menor quitando por completo lo que quedaba del pantalón que lo cubría, y acto seguido masajeaba las nalgas del moreno con pasión.

A Iruka se le escapó un gemido (N.A. no es que no haya gemido antes… sólo que este fue más notorio), ruborizándose inmediatamente después de percatarse, el peliblanco no soltaba su boca y sentía como un dedo intruso se hacía camino por su entrada, era incómodo y comenzaba a doler. Cuando el moreno sintió el segundo dedo entrar dio un leve grito, el peliblanco actuó de inmediato y con su mano libre comenzó a masajear enérgicamente el miembro del moreno, para que éste se centrara sólo en el placer que le otorgaba. – Iruka, por favor, date la vuelta- le pidió el peliplateado.

Iruka sumisamente cumplió el mandato, pero sentía como el otro le penetraba con un tercer dedo, comenzando a hacer círculos para encontrar el punto exacto de Iruka, cuando lo encontró oyó como Iruka gemía fuertemente, separó sus dedos del excitado cuerpo del menor, se posicionó sobre su trasero, y lo penetró delicadamente con su miembro, Iruka sentía dolor, como nunca antes, estaba a punto de gritar cuando sintió una fuerte embestida del otro, que lo hizo sentir como si estuviera en el cielo, el dolor estaba ya casi en segundo plano, - por favor… intenta dar en el mismo lugar- dijo un cohibido moreno,

-cuantas…. mmh…veces… quieras- dijo un excitado peliplateado, no podía dejar de embestirle, sentía que terminaría en un momento, la estreches del chico lo mataba, nunca pensó algo como esto, quería estar con él, quería hacerlo suyo por el resto de sus días, pero habían comenzado mal, ni siquiera sabía su nombre, y él tampoco se había presentado, sin darse cuenta había comenzado a aminorar la fuerza de movimiento.

Un consternado moreno estaba impaciente, de un momento a otro el mayor había dejado de moverse, - disculpa… emm… ¿podrías por favor moverte más rápido?- el peliplaeado le miro interrogante, y cuando cayó en cuenta, avergonzado comenzó nuevamente con su tarea (N.A. y que tarea por dios!, como te olvidas de eso! Baka! Baka, .u)

-lo lamento…- el mayor ya salido de sus pensamiento, se concentró en darle placer a cierto moreno bajo él, arremetiendo con mayor fuerza las embestidas. No creía durar más, pero la resistencia del menor le hacia competencia, además que necesitaba ver la cara del otro, sin aviso alguno y con algo de brusquedad le dio vuelta quedando frente a frente. El morenito le miraba avergonzado, no quería que le viera gemir, le daba morbo, pero el perderse en ese par de cuencas bicolores era inevitable.

Iruka con toda su fuerza intentaba no gemir muy ruidosamente, pero fue callado por la dulce boca del otro, otorgándole un pasional beso mientras lo embestía, el peligris para hacer que el otro disfrutara más le tomó por las piernas ubicándolas a los costados de su cabeza, lo tomó por los tobillos y comenzó a embestirlo con brutalidad, ninguno de los dos aguantaba más, el moreno se corrió abundantemente en su abdomen, mientras que el mayor lo hacia dentro de él sintiendo como se contraía el cuerpo del menor apretando su sexo, ante los espasmos del placer.

El peligris cayó sobre el moreno reído, nunca pensó estar así con alguien, y menos un completo desconocido, aunque no quería que eso siguiera así, quería que el destino se revirtiera, quería conocer su nombre, todo sobre él, se podría decir que era amor a primera vista…. Y quizás hasta…, un exhausto peligris se durmió pensando en aquello.

Iruka estaba cansadísimo, nunca pensó que tan poco ejercicio lo dejara así, trataba de asimilar lo que había ocurrido esa noche y como había llegado hasta allí, mientras observaba como cierto personaje se dormía en su pecho, -no puedo creer lo que me he liado- susurraba, nunca pensó conocer alguien así en su vida, era hermoso en todo sentido, amable, algo entrometido, pero se lo agradecía si no hubiese sido por eso el no estaría ahí, ¡pero que rayos decía!, ¿como se lo agradecía?, sino hubiese sido porque él le habló, no estaría en este problema ahora… tenía dos posibilidades, una, quedarse y afrontar todo, o dos, irse y pensar que nunca sucedió. Mejor lo pensaba cuando estuviera más lúcido, tenía sueño y no creía resistir más, en la mañana vería que decisión tomaría.