Hola de nuevo! c: espero que estén muy bien todos! y me alegra mucho que estén aquí para leer y disfrutar un rato de estos geniales Hunters que nos alegran la vida c:

Este capítulo me quedó un poco largo, pero es porque tiene bastante diálogo así que no se preocupen xD

Quiero decir que gracias a 1pikachu1 verán una mini-adaptación de su idea, y espero que les guste. Y de verdad que muchas gracias a aquellos/as incondicionales que siempre me apoyan! *.* Las quiero! :')

Espero que lo disfruten!

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Misión interrumpida

DING, DONG, DING, DONG

- Condenado montón de tuercas…- maldecía amablemente un albino al objeto que sabía, carecía de un botón de "apagar".

El oji-azul se puso boca abajo en la cama, colocando la almohada en su nuca y presionándola en sus oídos. Luego de un minuto de bella tortura auditiva, el sonido se detuvo.

- Por fin…- "adiós ruido desquiciado"…- ¡¿Qué?! ¿Todavía duermes…?- exclamó al ver un bulto moreno acurrucado que conservaba una pequeña sonrisa de tranquilidad en su rostro.

"Parece que en verdad estaba cansado…"

Un felina sonrisa de apoderó de él, si ahora vivían juntos aquí y él ya había sido crudamente despertado, lo justo era que TODO fuera equitativo, ¿no?

Rodeó la cama sin hacer el más mínimo ruido, llegó hasta el menor y acercó sus labios al oído del menor sin que este se enterara, y suavemente…

- ¡Gon!

- ¡AH!

La risa gatuna no se hizo esperar.

- ¡¿Pero qué…?! ¡Arg! ¡Eres un...!

- Buenos días a ti también, Gon.

Killua: 1 Gon: 0

El menor masajeaba su dolorido oído con una mueca en la cara.

- Vamos, gruñón; hoy es día de explorar esta casa, ¿lo olvidas?

El semblante del oji-castaño cambio de inmediato y la emoción invadió su rostro.

"Ya era hora" pensaba el albino al ver su expresión.

- Vístete y comencemos de una vez.

- ¡Hai!…ah, pero…- había un pequeño detalle…

- Descuida, tú hiciste el desayuno ayer, así que hoy me toca a mí. – dijo confiado, un escalofrío recorrió la espalda del menor. Killua podía lograr que sus platillos lucieran bastante apetecibles, pero el sabor…era tema aparte.

- N-no, no te preocupes, yo lo haré, ¿sí?

- ¿Eh? ¿Por qué?- una gotita rodó en la cabeza del peli-negro.

- E-es que… ¡t-tienes que bañarte!, ¡sí, eso!

- ¡¿Ah?!

Gon se acercó ágilmente a su amigo y sobreactuó el papel de perro olfateador. Killua se sonrojó algo incómodo por su cercanía…o por el hecho de que lo estuviese oliendo sin disimulo alguno.

- ¡N-no hagas eso!

- Sabes que mi nariz no falla.- le indicó con la mayor autosuficiencia que podía fingir en ese momento.

Sin esperar más palabras del mayor, sacó una toalla, lo envolvió en ella y lo metió rápidamente al baño, cerrando la puerta.

- ¡Tú relájate y toma un baño, yo me encargó del desayuno!- le gritó tras la puerta mientras se vestía rápidamente y salía disparado de la pieza.

Killua, dentro del baño y aun sin reaccionar, no sabía si sentirse acogido por las atenciones de Gon o insultado por haberle dicho, implícitamente, que olía mal. Llevó su nariz a su brazo, no sentía ningún aroma desagradable. ¿En verdad necesitaba bañarse? Bueno… ¿ya qué?, si ya estaba dentro del baño y Gon era más sabueso que humano, no tenía más elección.

El menor bajó en un minuto a la cocina y respiró aliviado al escuchar como el agua corría en el piso de arriba.

"Espero que me haya creído"

Killua no olía mal, en lo absoluto; es más, el aroma de su amigo siempre le había gustado, su esencia era dulcemente agradable y única; él, que tenía un olfato súper-desarrollado, lo sabía, ya que nunca antes sintió un aroma igual.

Una sonrisa lo invadió mientras se imaginaba la cara molesta y avergonzada que el oji-azul tendría en ese momento. ¡Pero es que Killua quería cocinar! ¡Era justo y necesario detenerlo de alguna manera!

"Discúlpame Killua…" pensó algo culpable al tiempo que comenzaba a preparar el desayuno.

Luego de esa rica y no letal comida, el menor ya estaba listo para conocer al fin esa grande y misteriosa casa.

- Espera.- lo detuvo el mayor antes de que su amigo saliera corriendo.- Antes contéstame algo, ¿quieres preparar el almuerzo?

- ¿Eh? ¡¿Acaso quedaste con hambre?!- porque no había cocinado raciones pequeñas.

- No es eso, lo digo porque ya es segunda vez que cocinas tú, y tengo la impresión de que explorar bien esta casa nos tomará todo el día.

- ¿Y tú que sugieres?- preguntó con algo de miedo.

- ¿Recuerdas el número que nos dieron ayer al ir a comprar?, ¡pues pidamos una pizza! Y así nadie tendrá que cocinar…

- Pero si nosotros tardamos como dos horas en subir, a ellos les costará aun más tiempo, se agotarán mucho.

- ¡Genial, si tardan más de una hora, es pizza gratis!

- ¡Killua!

- ¿Qué?, ellos pusieron esa promoción…

- Estamos a 15 Kilómetros y aquí no se puede llegar en vehículo.

- ¿Lo ves?, ¡pizza gratis asegurada!

- …- Gon lo miró con una gotita cayendo por su cabeza, su amigo no tenía remedio, menos cuando había comida y hambre de por medio.

- Al menos llamemos ahora para advertirles que tardarán bastante y que vengan preparados.

- Hm…como quieras.- cruzó ambos brazos tras su nuca mientras que el menor le sonrió con resignación. Realizó la llamada y advirtió del asunto.

- Si, dos "familiar extra-grande tamaño Premium", ambas con todos los ingredientes que tengan.

- ¡Excepto pimientos!- le gritó de atrás.

- Y una de ellas sin pimientos. Ajá, entiendo… ¿Eh? ¿Seis de la tarde? Está bien.

- ¡¿Qué?! ¡¿Esperaremos tanto?!

- Ah, espere un momento por favor…- se dirigió al albino.- ¿Quieres cocinar tú?- El mayor refunfuñó en respuesta desviando su disgustada mirada, Gon ahogó un suspiro de alivio y también una risa de burla, volvió a hablar para confirmar y colgar.- ¡Listo!

A penas terminaron ese trámite comenzó la exploración del lugar. Por insistencia del mayor, se dirigieron primero a los jardines del lugar, a pesar de la lluvia. Encontraron un invernadero en medio del jardín, con llave, pero tampoco sintieron mayor interés por entrar, así que continuaron; también había una pequeña bodega algo abandonada y con viejas herramientas adentro; y por último, algo que si valía la pena celebrar…

- ¿Esas son…?

- ¡Wow!- exclamó un feliz moreno.- ¡Son aguas termales!

- Así que la anciana tenía sus secretos…

Sin esperar más tiempo, ambos corrieron a la orilla, era una mini-lagunita rodeada de piedras con el agua humeante emergiendo de ella. Gon la tocó impacientemente.

- ¡Se siente deliciosa! ¡Vamos a meternos, Killua!

- Hm…no lo sé.- no es que no lo tentara tomar un baño en aguas termales, pero la lluvia no cedía, es más, estaba empeorando y el aire estaba muy tibio y sofocante, pero luego el frío atacaría con violencia. Él podría soportar ese brusco cambio de temperatura, tal vez Gon también; pero eso era arriesgarse, y tener que cuidar solo esta casa mientras tenía a su amigo convaleciente en cama, no sonaba muy bien. Aunque claro, Gon no entendería razones, por lo que optó por otro camino.- ¿Qué te parece si lo dejamos para mañana?

- ¿Eh?, ¡¿Por qué?!- lloraba infantilmente.

- Por que el aire está muy tibio para meterse a aguas calientes y con lluvia cayendo en tu cabeza no será muy agradable; además, aun no hemos visto el interior de la casa…- tentó.

Y funcionó. Tras un suspiro de resignación y una cara de pocos amigos, cedió; y ambos entraron otra vez. Killua tenía razón, las ganas de averiguar que había dentro de esa casa eran más fuertes que lo demás.

Se fueron de la sala principal, iban a comenzar desde la pieza del fondo del pasillo, pero un ruido hueco alertó a Killua. Se detuvo y quedó mirando la alfombra que bajo sus pies.

- ¿Qué pasa, Killua?

- Aquí hay algo…- anunció dando un saltito para volver a escuchar el ruido hueco, corrió la alfombra y efectivamente, había una especie de "trampilla" o cuarto oculto bajo el piso. No les costó nada forzar la cerradura y abrir la pequeña puerta que daba a una escalera hacia el fondo oscuro del cuarto. Se miraron con ilusión en los ojos. Eso olía a aventura.

De inmediato se internaron, pero hubo un detalle que Gon no vio; se notaba que el piso estaba viejo y malogrado, por lo cual, la escalera también estaba en mal estado, y claro, no faltaron los desubicados peldaños que se levantan en los momentos más inoportunos…

En menos de un segundo, Gon cayó sobre un albino, rodando escaleras abajo; bueno, eso creían, pues no se veía absolutamente nada y solo escucharon el estruendoso ruido de su propia caída.

- ¡Arg, Gon, fíjate en donde pisas!

- Auch… ¿no tienes la sensación de un déjà vu ?

- ¡Claro que la tengo! ¡¿No recuerdas como fue que terminamos en esta casa?! Esto se te está volviendo una mala costumbre.

- Oh…claro, claro. Jeje, lo siento, Killua. Lo bueno es que nunca me lastimo porque siempre me atrapas.

- ¡Cómo si me dejaras otra opción! ¡¿Y qué es lo bueno de eso?!

- Que con o sin planearlo, siempre estás para ayudarme. – le dijo de forma natural y sonriente. El albino sintió como sus mejillas comenzaban a arderle ante esas palabras. ¡¿Por qué siempre tenía que decir las cosas tan…directamente! Eso lo ponía nervioso y siempre lo pillaba con la guardia baja.

- ¡Y-ya b-bájate de mi espalda!

- …Pero…es cómoda.- se recostó más sobre ella aumentando los nervios del mayor. ¡¿Lo estaba haciendo apropósito?!

- ¡Que te bajes de una vez!- intentaba moverse mientras el menor se aferraba a él con más fuerza y sin ceder; se estaba divirtiendo de lo lindo, al parecer Killua tenía futuro como "Toro mecánico".

Luego de un rato de luchas, gritos y golpes logró quitarse al menor de encima, pero apenas se separaron ambos volvieron a caer sobre…quien sabe qué; sus ojos no se habían podido adaptar aun, simplemente porque ahí no existía ni la más mínima luz.

- Gon, busquemos un interruptor o una vela.

- ¡De acuerdo!

- ¡Arg! – Tropezó.- ¡Maldita sea! Creo que hay varias cajas en piso, ten cui…

- ¡AH!

- …Olvídalo.

- Eso…dolió…

- ¿Estás bien?- Trató de acercarse a él con ambas manos extendidas frente a su cara, en las oscuridad.

- Eso creo… ¿Dónde estás?

- Aquí, justo en frente d…

- ¡Auch! ¡Killua, ese era mi ojo!

- Ups…pero al menos te encontré.

- No me digas…

- ¡Espera, aquí hay un interruptor!

- ¡Al fin!

Y se hizo la luz…

- ¡Wow!- ninguno pudo contener su emoción al entender con qué habían estado chocando todo este tiempo.

- ¡Mira, Killua! ¡Son armas reales de combate!

- ¡Espera, Gon!- lo frenó.- que hayamos encontrado esto no significa que vamos a ser inmaduros y tom… ¡yo quiero la metralleta!

- ¡¿Ah?! ¡Tramposo!- pero el albino ya tenía el arma en sus manos junto a una sonrisa de victoria.

- Se llama: Astucia.

- Se llama: Distracción desconsiderada.

- Alias: estrategia.

- Alias… ¿eh?- desvió la mirada hacia un lado.

- ¿Qué?

- ¡Que ahora es mía!- se la arrebató con rapidez.

- ¡Hey! ¡¿Quién es el distractor desconsiderado ahora?!

- No es distracción, se llama: Astucia.- anunció sacándole la lengua de forma juguetona.

Luego de un rato discutiendo el futuro de la metralleta como adultos responsables y maduros, es decir, jugando piedra papel o tijeras; la verdadera batalla comenzó.

- 5:30 pm. El norte está despejado y el noreste, deshabitado; no hay rastros de vida alrededor. Cambio. – la voz del oji-azul se detuvo.

- Enterado. Zona sur despejada, suroeste en proceso de exploración; hasta ahora no hay alguna señal de movimiento o de vida en la parte posterior del sector A. Cambio.

- Enterado, ahora movámonos al sector B. Cambio.

- Copiado. Cambio y fuera.

Ambos cortaron sus celulares (…a falta de Walkie-talkie) y volvieron a tomar posición de alerta mientras avanzaban sigilosamente por los pasillos oscuros del primer piso, alias: el sector A; ahora tocaba el sector B (el segundo piso). Las armas parecían estar totalmente fuera de uso, no servían en lo absoluto; bueno, salvo para jugar un rato.

Los dos cazadores iban vestidos con pantalones verde militar y con botas cafés; mientras que para arriba, Killua usaba una playera sin mangas y color blanca, y a su vez, que Gon vestía una igual pero de color negro. El mayor de ellos llevaba un Rifle Automático Browning; y el menor caminaba sin que sus manos soltaran la Ametralladora ligera.

Ambos se toparon el pie de las escaleras, estaban totalmente sumergidos en sus roles. Ni siquiera hablaban, solo se hacían gestos con las manos mientras que Gon subía apuntando con la metralleta y Killua iba cubriendo su espalda apuntando al primer piso, atento a todo.

Al llegar arriba, omitieron el pasillo que daba a sus habitaciones y se dirigieron al de enfrente. Sin embargo, ocurrió lo mismo que abajo. Las puertas estaban cerradas con llave.

- Es inútil.- anunció Killua.- ni siquiera ceden con la fuerza bruta. Si fueran cerraduras normales ya las hubiese abierto.

- ¿Sonoko-san tendrá las llaves con ella?

- No lo sé, pero no parecen ser llaves ordinarias.

En ese momento escucharon una especie de alarido un poco agónico que venía desde la pieza del fondo. Ambos adaptaron posición de ataque.

- ¿Qué fue eso?- alertó Gon. Killua también lo había oído claramente, pero decidió aprovechar la oportunidad para algo más divertido.

Cubrió sus ojos con sus cabellos y obligó a sus propias facciones a adoptar un semblante serio.

- Gon…no has estado pensando…en Sujo, ¿verdad?- mencionó de manera preocupante.- Recuerdas que te advertí que nunca debías pensar en él, porque…eso era "abrirle una puerta" a esta casa.-sentenció. Un escalofrío recorrió la espalda del menor.

- ¿Y…qué p-pasaría…si y-yo…hubiese…?

- Gon.- le interrumpió.- Si llegaste a hacerlo en algún momento…significa que…

- …¿Q-qu-ué…s-sign-nifica?

- Significa que… ¡eres más ingenuo de lo creía! – le sacó la lengua con burla mientras que al otro parecía que una piedra le hubiese caído a la cabeza. El mayor no pudo evitar estallar en risas.

- ¡Killua, no es gracioso!

- P-para mí sí…- hablaba apenas mientras trataba de encontrar el aire. Un nuevo alarido igual al primero alertó al menor y el otro dejó de reírse.

- Vamos, Killua, ya para con la broma, ¿quieres?

- ¡Yo no fui! ¡¿Cómo hubiese podido hacerlo?!

- …Entonces…

- De seguro solo fue el viento, debe haber una ventana abier…- un nuevo y más potente alarido se hizo presente. Eso no era el viento.

Ese infaltable escalofrío recorrió la espalda de ambos cazadores.

- K-Killua… ¿tú inventaste esa historia del fantasma Sujo, verdad?- Gon no sabía que quería escuchar como respuesta.

- ¡P-por supuesto que sí, los f-fantasmas n-no existen!

(Oh claro…pueden existir payasos-magos que asesinen con cartas, agujas capaces de cambiarte la cara, cadenas que atacan a cierto tipo de gente, cartas que curen cualquier enfermedad o herida, y hormigas alienígenas que traten de conquistar el mundo, ¡¿pero los fantasmas es imposible, verdad?!)

"¡N-no puede ser…yo inventé esa historia! ¡Así que es imposible!"

Sin esperar más tiempo, avanzó hacia esa puerta, paso a pasito y debatiéndose entre su cordura y la ficción. Gon lo seguía un paso atrás, esto resolvería muchos de sus problemas nocturnos. El albino puso su mano en la manilla de la puerta, tragó saliva y con decisión abrió la puerta de golpe, al mismo tiempo que algo negro le saltaba en la cara.

- ¡AH! El grito, más de sorpresa que de miedo, no se hizo esperar; apenas podía respirar con esa cosa peluda en su cara, y sus garras no ayudaban mucho…

"¿Garras?"

Gon levantó a su atacante de su cara y lo acomodó en sus brazos.

- ¡¿Un gato?!

- Que lindo es…- hablaba el menor mientras el minino le maullaba con cariño.

- ¿Ahora es lindo?, no pensabas lo mismo cuando lo creías un fantasma.

- Tú también lo pensaste en un momento, no lo niegues.- el mayor desvió el rostro, molesto. Esa maldita bola de pelos lo había…sobresaltado un poco. Gon parecía entretenido con el gatito.- Mira, Killua…se parece a ti.- se lo acercó de nuevo, pero el gato intentó rasguñarlo de inmediato, por lo que el albino retrocedió.

- ¿Qué le pasa a esa bola de pelos?

- Creo que no le agradas mucho…- le dijo riendo nervioso; sin embargo, Gon parecía caerle estupendamente, como si él fuese su dueño. El moreno lo acariciaba con cariño, como si fuera su propia mascota.

El albino se sintió algo excluido, llevaban dos minutos de verse y ninguno se soltaba del otro. ¡Y no se parecía a él!

El gato era mediano, de un pelaje negro azabache, con las puntas de las patitas y de la cola de color blanco, y unos grandes ojos azules que lo miraban con cierto desafío.

El mayor bufó con molestia y se levantó.

- ¿Crees que sea de la vieja ciega?

- Es lo más probable. Debemos cuidarlo, Killua.

- ¡¿Qué?!

- Es parte de la casa también, es nuestro deber.

- ¡Claro que no, el felino estaba bien antes de vernos, puede arreglárselas solo!

- Pero míralo…incluso está todo sucio.

- Seguramente estaba afuera y por el barro se ensució un poco, es normal, está lloviendo.

- Tal vez deberíamos bañarlo.- Gon parecía no escucharlo para nada.

- ¡Oe, ya te dije que…!

- Debe comer comida para gatos, ¿Sonoko-san tendrá aquí o tal vez debamos comprar un poco?

- ¡¿Cómo?! ¡Gon, ¿escuchaste lo algo de lo que te dije antes?!

- ¿Eh?, ¿qué habías dicho, Killua?

Esa fue la gota que derramó el vaso; bastante molesto abandonó el lugar a zancadas mientras Gon le preguntaba que le sucedía y le hablaba algo del famoso gato ese. Tiró el arma en una orilla del pasillo y desapareció de la vista del menor. Claramente, el juego había terminado.

El oji-castaño se quedó solo con el minino sin entender bien que le había sucedido a su amigo. El gato le llamó con un maullido y el niño le sonrió.

- Vamos a bañarte…- le dijo con cariño, pero apenas dijo eso, el gato se escapó de sus manos y salió corriendo con el cazador tras él, hacia los jardines.

Verán…a la mayoría de los gatos no les gusta mucho el agua, ¿cierto, Gon?

Ya había pasado cerca de una hora envuelto en su misión de atrapar al escurridizo e hidrofóbico minino. De pronto sintió sonar su celular.

- Oe baka, atrapa de una buena vez a es condenado animal porque ya llegaron las pizzas y si no te apuras olvídate de ella; y por cierto, es tu favorita... aunque, pensándolo bien, como estás ocupado jugando a las escondidas con esa bola de pelos, supongo que me la comeré por ti, ¡ah! y no te preocupes, yo te diré si estaba envenenada o no…

- ¡¿Qué?! ¡P-pero tiene pimientos!

- Y yo tengo un bello tenedor que los dejará en la basura…Mmm… qme ricma esmtam.

- ¡No te atrevas a co…!- le colgó.- ¡Kuso!- miró al gato implicado. – Esto no ha acabado, pero por hoy quedaremos aquí. Ahora…vamos a rescatar esa pizza.

El minino saltó a sus brazos de inmediato, dejándolo sorprendido.

- ¡¿Es en serio?!

- Meow.- recibió como respuesta. El niño le dedicó una sonrisa maternal.

- Sabes…en verdad te le pareces mucho…- le susurró con cariño emprendiendo camino a la casa otra vez.

Killua ya se había comido la mitad de su pizza "familiar extra-grande tamaño Premium", y el resto que le quedó tuvo que comerlo solo, pues el albino estaba seguramente arriba y sin intenciones de bajar; incluso el gato había desaparecido. Comer sin su amigo no le gustó en lo absoluto, así que terminó dejando ahí la comida y subiendo a su habitación.

Entró y de inmediato se dio cuenta de que el oji-azul seguía molesto, estaba sentado en su orilla de la cama, dándole la espalda y leyendo quien sabe qué; antes de preguntarle que le sucedía, se fijó en la mejilla izquierda del mayor; no había visto eso antes.

Se acercó por detrás y puso una mano en el hombro derecho del albino...

- ¿Eh? ¿Qué est…?- pero se calló al sentir un paño frío en su mejilla.

Aunque el menor no sabía el porqué de su enojo, presentía que era su culpa y se sentía mal por ello, sus ojos castaños lo demostraban, aunque Killua no los veía.

- A-ano…gomen, Killua.- el oji-azul se sorprendió, incluso sintió como su pulso se aceleró mínimamente. – No encontré nada más para curarte.

- N-no tiene importancia, no tienes que disculparte por e…

- No lo digo…por esto.- le interrumpió.

"Lo sé…" pensó el albino, solo tenía la esperanza de desviar un poco el tema.

- ¿P-por qué te discul…? idiota, no tienes porque hacerlo.- el menor rió suavemente apoyando su frente contra los cabellos plateados del mayor.

- De todas formas quería decírtelo. – le susurró cerrando sus ojos y relajándose totalmente.

Se sentía bien hundirse en esa marea blanca y suave, le hacía algo de cosquillas en las mejillas, pero era reconfortarte.

Lo bueno de tener todavía el paño frío en la mejilla, era que eso le quitaba los restos de sangre y disminuía el sonrojo en su rostro, aliviándolo, ya que el moreno no lo notó en lo absoluto.

Él sabía que, a pesar de estar molesto, también se sentía algo culpable. Después de todo, ellos se metieron en este lío, juntos; y debían apoyarse en las buenas, en las malas y en los problemas gatunos de ciegas ancianas. Aunque no le gustara mucho la idea, la próxima vez no lo abandonaría.

Y esa pequeña molestia en su pecho desapareció tan rápido como vino, tener la preocupación de su amigo en su mejilla y su calor en la espalda, borraban toda esencia de malestar en él. Ya ni siquiera recordaba porqué estaba tan enfad… ah, claro, ese gato entrometido.

Abrió uno de sus azules ojos para verificar que no estaba en la pieza, y así era. Su mente quitó su "estado de alerta" y le dio un respiro. Otro día se encargaría de eso, ahora se sentía demasiado relajado como para pensar en venganzas gatunas…

DING, DONG, DING, DONG

- Arg…otra vez ese estúpido reloj…- se lamentaban un somnoliento Gon y sus sensibles oídos.

"Duele… ¡para de una vez!"

- Al fin…- suspiraba aliviado, miró a quien tenía al lado- ¿Eh? ¿Cómo es que aun…? ¿Oh?- ¿tenía algo en las orejas?, se acercó para verlo mejor.- ¡No puede ser!- tenía un par de algodones que lo protegían. – Mou, Killua… ¿por qué te guardaste la idea?

Presentamos: "A prueba de todo", con Killua Zoldyck.

¡POM!... se escuchó un cariñoso almohadazo de parte de Gon para el ex asesino, sin devoluciones.

- ¡Ah! ¡ERES UN IDIOTA!

- Buenos días a ti también, Killua.

Bueno… "A prueba de casi todo" con Killua Zoldyck.

Killua: 1 Gon: 1

- Umae…- estaba pensando seriamente en abalanzársele para golpearlo un poco.

- ¡Hey, me lo debías!- le interrumpió adivinando sus pensamientos.- ¡Además, si estás conmigo en esto será en las buenas, en las malas y las mañanas con este feo reloj!

El mayor se sonrojó sutilmente al escuchar lo último, él había pensado lo mismo el día de ayer. Era cierto, estaban juntos en esto y eso no cambiaría. Una sutil sonrisa se apoderó de sus labios, la idea nunca había sonado mal para él y ahora tampoco era el caso.

- Killua.- le llamó juguetón, mientras le lanzaba una toalla a la cara. – La lluvia ya paró, pero hace bastante frío afuera, ¿sabes qué significa?- su sonrisa de emoción lo contagió de inmediato.

- El que llegue último a las aguas termales tendrá que hacer todo lo que el otro diga por un día entero.

- ¡Hecho!

En sus marcas, listos, ¡fuera!

Wow… ¿TODO lo que el otro quiera?, este día prometía en verdad…

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Hola otra vez! :D

Ese fue el capítulo número 3! Espero que les haya gustado, si así fue, me encantaría que me hicieran saber, si no fue así, también me encantaría que me lo hicieran saber XD jajajaja Si soy sincera, mi parte favorita de escribir esto fue imaginarme a esos dos vestidos al estilo militar *.*

¡Gracias a todos los que leen y dejan sus opiniones e ideas! Sin su apoyo incondicional no sería nadie :')

El próximo capítulo lo subiré lo más pronto que pueda.

Recuerden que toda idea que quieran ver aquí es bienvenida c: ya que este fic es para que todos se rían y relajen un poco :3

Cuídense mucho! nos veremos! C: