¡¡Wolita!!¡Ya,ya!TRaje conti TOTtodo porque no pude salir de marchaT.T.En fin,otro día sera:3.Aquí traigo capi nuevo n.n.Cargadito con cosas XD.

AViso:Durante el capi,Saku cumple los diecisiete,por eso,en noviembre ella ya los tienes,pero Ryoma noXD.

Capítulo3:Loca.

-Maldito Kevin...¡Maldito!


Su cuerpo se tensó,apartándose de el rubio de golpe y dando varios pasos atrás,¿Qué había echo?¡Besarle!Se frotó los labios con el dorso de la mano,haciéndose daño ante ese gesto.Sintió unos rápidos pasos correr hacia ella.Cerró los ojos con fuerza,sintiendo una mano sobre su hombro derecho,echándola hacia atrás con delicadeza.

-Si quieres golpear a Kevin,asegurate de no fallar.

Los abrió rápidamente,encontrándose con una espalda familiar y una imagen de lo más extraña.Ryoma sujetaba el puño de Kintaro cerca de su rostro,mientras que Kevin se había apartado bruscamente,apoyándose sobre uno de los barandales.Sonrió sarcásticamente y se rozó los labios,señalándolos a todos.

-Que bueno que siempre estés detrás de Sakuno,Echizen-.Dijo mirando al nombrado que había soltado el golpe de Kintaro-.Y tu también Kintaro.Así podemos hablar claro de todo.

-No tengo nada que hablar-.Respondió Echizen,guardando sus manos en los bolsillos y volviéndose-.Tan solo pasaba por aquí.

-No te hagas el longis-.Sonrió pícaramente Kevin-.Que bien que comeis juntos.Os he visto.

Sakuno llevó una mano hasta su boca,tapándola,al momento de ocultar una exclamación,sin embargo,él sonrió,encojiéndose de hombros.

-Me da pereza comprar la comida y quería que ella me la hiciera.¿Qué tiene eso de malo?Además,si hubiera sabido que era tuya,no le habría pedido nada.

Se volvió,mirando de reojo a Sakuno,la cual le miraba totalmente confusa.

-No quiero más comida hecha por una cosa fea-.Declaró-.Que os lo paseis bien.

-¡Estúpido Echizen!-Exclamó ella apretando los puños-.¡Eres un...!

Sintió como un fuerte dedo obligaba a silenciar sus labios y tragó saliva,al encontrarse unos brillantes ojos dorados.

-Ahora,no puedes andar por ahí metiendo la pica con otros hombres,¿no crees?-.Susurró el moreno-.Hasta luego,Ryuzaki.

Se volvió,dejándola completamente sola entre aquellos dos chicos,los cuales no dejaban de mirarse seriamente.Kintaro seguía manteniendo los puños apretados desde que había sido liberado por parte de Ryoma y en cualquier momento,estaba dispuesto a lanzarse contra él.El silencio corría por el lugar,siendo roto por todas las risas de libertad en la playa cercana.

-Kintaro,Sakuno es mia-.Declaró Kevin sonriendo orgullosamente-.Ya nos hemos besado.

-¡Eso no significa nada!-Protestó el pelirojo-.¡Se puede besar a quien sea!

-¿En serio?-Exclamó el rubio bufando-.Yo no lo creo así.Sakuno.

Le miró finalmente a los ojos,temblando al momento.Aquellos ojos la miraban con arrogancia,mostrando claramente el deseo de sastifacción por tener un trofeo entre sus manos para dar envidia a los demás.Ese trofeo,era ella.Había superado a Kintaro y lo estaba demostrando.Apretó sus manos.

-¿Qué quieres.Kevin?-Preguntó casi en un susurro.

Lo odiaba.Odiaba a las personas que usaban a otras para conseguir algo.

-A que tu me amas.

Aquello más que una pregunta parecía una afirmación.Cierto que no había sentido ascos al besarle.Cierto que su cuerpo había temblado de emoción sin darse cuenta,pero,¿Ella conocía realmente el amor?No.¿cómo podía saber que lo que sentía era amor por él?En ese momento solo sentía...Rabia.

-Muérete-.Maldijo por lo bajo.

Se volteó,ocultando su rostro debajo de su flequillo,al tiempo de escuchar un grito por parte de Kintaro,seguido de un sonido sordo.Se volvió con miedo,llevando sus manos hasta su boca.

-Imposible...-Susurró temblando-.No...puede ser verdad...


El sonido de los pasos silenciosos de Shiba la estresaban aún más.Kintaro estaba moviendo sus piernas nerviosamente en el puesto que estaba sentado,mientras que ella deboraba las uñas que tanto tiempo le costó dejar crecer.Sintió una mano posarse sobre su hombro y las lágrimas que habían estado ardiendo en sus rojizos ojos,fueron expulsadas,enterrando su rostro en el pecho de el recien llegado.

-Echizen...-Susurró Kintaro con asombro.

-¿Cómo está?-Preguntó acomodándose junto a ella y zarandeándola-.Tezuka no terminó de contarme.

-No han dicho nada todavía.

Se aferró a la grisacea camiseta que llevaba el moreno,sintiendo en su cabeza retumbar sus propias palabras.Kevin había sido arrastrado al romperse la barandilla contra una enorme roca,golpeándose rudamente contra esta.Había sido adentrando en el quirófano sin escuchar ninguna explicación,ni tampoco dárlas.Llevaban tres horas en el lugar,sin noticias.Sintió como la acunaba entre sus brazos y se dejó caer,llorando.

-Fue...mi culpa-.Susurró horrorizada-.Yo...le maldije...deseé que se muriera...otra vez lo mismo...yo...mato a la gente...

-¿Qué dices,Sakuno?-Exclamó Kintaro levantándose-.¡No fue culpa tuya!

-¡Sí que lo fue!-Protestó aferrándose más a Ryoma-.¡Yo lo maldije!¡Deseé que se muriera!

-Pues no se preocupe tanto,señorita-.Habló una fuerte voz femenina-.Está vivo.A salvo.

-¿¡De verdad!?-Exclamó Shiba acercándose-.¿Cómo está doctora?

La mujer,de unos treinta años,de cabellos oscuros largos y sedosos,ojos miel penetrantes,negó con la cabeza.

-Su vida no corre peligro,pero...no podrá volver a caminar.

-¡Oh,cielos!-Exclamó Sakuno derrumbándose de nuevo-.¡No puede ser!

De nuevo,se vió sujeta por uno de los fuertes brazos de Ryoma,sentándola sobre la silla y frotando sus rodillas para quitar la viruta de el suelo.Lo apartó bruscamente y caminó hasta la mujer tomándola con fuerza de las manos.

-Mentalmente...¿cómo se encuentra?

-Aún no ha despertado-.Explicó-.Pero creemos que bien.

Un suspiro de alivio escapó de sus labios.Su mente se convirtió en un verdadero campo de batalla.La cupabilidad inundaba su cuerpo a raudales,incesando a sus más alocadas ideas.Que lejos estaban todos,de saber lo que su mente pensaba,disuelta en la culpabilidad de el accidente de su compañero.No sabía,que sus decisiones,serían las que más torturarían su vida amorosa desde ese momento.


La enfermera entró por última vez en la noche,controlando al enfermo.Kevin contestó,ya despierto,a todas sus preguntas.Habían pasado ocho largas horas desde que el rubio había recibido su noticia y ella,decidió quedarse de guardia esa noche tras pensarlo aún más.

-¿Por qué estás conmigo?-Preguntó roncamente-.Deberías de estar disfrutando de las vacaciones.

-Que la disfruten los demás,Kevin-.Respondió molesta por esas palabras-.He decidido quedarme contigo.Es culpa mia lo que te pasó...Por eso,he decidido que me quedaré contigo.Seré tu...novia si así lo deseas.

-Ju...¡¡Juuaaaaa!!-Se rió fuertemente-.No quiero tu maldita pena.Pierdete con ella ahora.¿Quién querría cargar con un inválido como yo?

-No es pena-.Protestó-.¡Es culpabilidad!¡Y yo!¡Yo quiero cargar contigo!

Apretó con fuerza las sábanas que cubrían el cuerpo de el rubio,mirándole con rabia.Sintió una mano pesada sobre su cabeza,acariciándola con ternura.

-No llores-.Rogó-.Me aflije verte llorar.

-Si es la primera vez que me ves hacerlo-.Se quejó frotándose los ojos.

-No es verdad-.Negó él-.Hace menos de un mes...Llorabas.No sé que fue lo que te hizo llorar,pero me cabreó.Sakuno-.La miró de reojo y apretó los labios-.Creo que te has llevado una idea equivocada de lo que he querido dar a entender con Echizen-.Apretó los labios y susurró-.Estaba celoso,con locura.No soportaba pensar que ese estúpido siempre te está molestando porque le da la gana,que comas con él...que hables con él.Sé que eres una persona libre,pero...Mientras estés conmigo,no te acerques a él.

¡Eso es una locura!-Protestó asombrada-.¡Vivimos en la misma casa!

-Entonces,marchémonos...

-¡No!-,Negó-.Prometo no acercarme a Ryoma,pero...¡no me alejes de mi casa!

-Está bien-.Aceptó-.No creas que soy tan malo.

Ella sonrió.Quizás fuera un error,un grabe y obligatorio error.Pero su mente no dejaba de pensar en eso.Kevin había sido herido de esa forma tan grabe por su culpa y lo único que podía hacer,era estar junto a él.Aquello no podría salir de su hogar,nadie podría saberlo,si era así,todo su mundo se vendría abajo y ya la mitad,estaba hundido hasta el fondo.


Cuando su abuela se enteró de que estaba saliendo con Kevin,se extraño realmente.No le dió verdadera importancia,pero vivir con tres adolescentes en una casa totalmente cercanos,era realmente agoviante para ella.Eso no fue el único cambio que recibió,puesto que Kevin demandó que Sakuno dormiría junto a él.Ella no se negó.Apartir de ahora,se veía con la mera intención de sastifacer a aquel adolescente huraño,el cual,no podía caminar gracias a ella.

Aquello no fue tan mal como su abuela creía,pero solo fue al principio de los meses.Estar al lado de una persona como él,que no quería más que estar con ella en todo momento,era realmente difícil.Kevin era demasiado celoso como para permitir que saliera en según que momentos y vestida con algún que otro vestido.El uniforme de la escuela lo toleraba,pues no le quedaba otra opción,sin embargo,los típicos vestidos,la ropa sexy que solía portar,quedó atrapada en cualquier cajón de el armario.Su ropa ahora era siempre comprada por catálogo y de la más ejecutiva que hubiera.El cierre de los jerseys en su pecho,llegaba a ser hasta axfisiante.

Pensó,que,lentamente,podría enamorarse de Kevin,pero eso...fue realmente imposible.No conocía que era el amor.Cierto que él se lo procesaba en grandes medidas,hasta axfisiantes,pero no lo entendía.A él le gustaba dejar marcas de su deseo en su cuello,marcas que nadie podría ver con esos altos cuellos,pero le hacían feliz.Sus besos eran leves rozes entre sus labios,obligándola a sentir cosquillas ante ese acto.Le gustaba enterrar sus dedos entre sus largos cabellos antes de dormirse y besar sus dedos.

Por otro lado,estaba su compañerismo.Llevó a cabo su promesa de alejarse de Ryoma,lo cual,no fue verdaderamente difícil,puesto que él mismo se apartó.Estuvo presente,el día que se cambió de habitación,siendo ese el último en que hablaron.

Flas back

Cerró con fuerza la puerta trasera de su habitación,tirando contra el suelo el marco de fotos que su abuela,había ocultado entre su ropa.Odiaba aquella foto,no podía ni verla.Eran un claro reflejo de su malestar interior,un pasado que deseaba ocultar,no,peor,quería borrar para siempre.Y su abuela,se mantenía pegado a él,queriendo que ella también lo fuera.No lo sería.Apartir de ahora,estaría demasiado ocupada como para pensar en aquello,pero el daño ya estaba hecho.

Inconscientemente,caminó hacia el lugar donde los cristales descansaban tras su empuje.Alzó el pie,con idea de pisarlos pero un brazo retuvo su intención,empujándola desde el pecho.

-¿Qué haces,cosa fea?

-Echizen-.Gruñó asustada-.¿¡Qué demonios haces en mi cuarto!?

-Evitar que te cortes-.Señaló los cristales y cedió al empuje de su liberación-.Te estás volviendo loca,Sakuno.

-¡Déjame!-Exclamó empujándole-.¡No quiero que me toques!¡No lo quiero!

Un puño golpeó con fuerza el panel de su puerta,quedando roto,rescabrajado.Sakuno tembló sobre sus pies,observando como aquella espalda se adentraba en el interior de su habitación,cerrando la puerta tras ella sin la menor de las delicadezas.Se acercó hasta ella,presa de sus nervios y abriéndola,al momento en que el chico se tumbó sobre su cama,usando de almohada sus brazos,como ya constumbre verlo de ese modo.Lo cojió con fuerza de un moflete,sintiendo un manotazo en su mano.

-No me toques-.Advirtió sin mirarla-.Ahora tienes un hombre al que amar.Hazselo a él.

-¿Por qué hablas asi?Parece que entre nosotros...

-Entre nosotros nunca hubo nada-.La interrumpió mirándola finalmente-.Así que no te investes cosas.Me aburres de lo repetitiva que eres,fea.Largo,quiero dormir.

Arrugó los labios en una mueca de molestía,apretando sus puños con fuerza.Era la primera vez,pero tenía que hacerlo,algo muy fuerte se lo decía.Alzó su mano y en menos tiempo de lo que creía,esta golpeó contra el rostro contrario,doliéndole.

-¿¡Qué demonios haces!?-Exclamó Ryoma alzándose-.Pues no que me larga un puñetazo...La muy...

No quiso escucharle más.Ni siquiera sabía por qué le había golpeado y que Ryoma la insultara,era normal.No tenía ningún derecho.¿Quizás esperaba algo de él?Podría ser,pero en su plena confusión de adolescencia y miedo,no podría comprender qué era.Pero algo sí quedó:Él dejó de hablarla.

Fin de el flas back.

Desde entonces se convirtieron en dos simples extraños.Si en algún caso grabe tenían que hablarse,él era Echizen y ella,Ryuzaki.Se acabaron los piques entre ellos,las comidas a solas,nada.no había nada.Vivía por y para Kevin.


-¿Te encuentras mejor ahora?-Preguntó.

Acomodó las almohadas por tercera vez tras la espalda de Kevin,el cual,la miraba atentamente.Vestida con un fino camisón que cubría desde su cuello hasta sus pies totalmemte su figura.Sintió como una mano se aferró de la zona que holgaba en su vientre,alzándola lentamente.

Sabía que aquello tarde o temprano,terminaría pasando.Kevin era un adolescente,y como tal,tenía las hormonas gritonas.Sintió como jugó con sus dedos sobre su vientre,moviéndolos circularmente,hasta encontrar bajo la tela el hollo que creaba su hombligo,para urgar en esa parte.

Cerró los ojos,intentando concentrarse en las sensaciones que ese simple gesto debería de recorrer su cuerpo.

-Sakuno-.Murmuró ronco-.Desnúdate.

Le miró asombrada,tragando saliva.Estaba claro que Kevin hablaba en serio.Llevó sus manos hasta el filo de el cuello de su camisón,donde esperaban los botones para ser abiertos.Los quitó lentamente,sintiendo la ansiosa mirada de el chico sobre los trozos de piel que fue dejando ver a medida que resbalaba por su piel.

Se arrodilló en la cama,totalmnete desnuda,excepto por las tímidas prendas interior.Se agachó levemente,dejando que sin sutilezas,deborara su boca.Sintió como las rápidas manos cedían la tela de su sujetador de encaje,tirándolo lejos.

-Sakuno,eres preciosa-.Susurró roncamente.Llevó las manos femeninas hasta su pecho-.Quiero que me toques.

Se tensó inconscientemente.Muchas veces le había labado,pero jamás se interesó en el para algo más.Al sentir la mirada molesta de el chico movió lentamente sus manos sobre la tela,para deslizarlas bajo ésta al momento en que llegó a las caderas masculinas.La suave piel pasó por las yemas de sus dedos dedos,torneando los débiles músculos por la falta de ejercicio.Sin embargo,aquel tacto cálido la llenó de culpa.Sus remordimientos podían volver a caer de nuevo.¿De verdad estaba con Kevin por culpa...o...pena?

Lo miró atentamente,alzándo la tela aún más y quitando finalmente la camisa negra que siempre usaba para dormir.

-Sakuno-.La llamó al ver su extraña preocupación-.Los condones están en ese cajón.

Señaló la pequeña cómoda.Una cómoda que no tardó en descubrir.¡Cielos!¡Aún existía!Su abuela estaba dispuesta a que su pasado la persiguiera.Abrió le cajón lentamente y encontró lo que buscaba,enrrollado en un pañuelo rojizo.Nada más volverse hacia él,se lo extendió ante su demanda.Tragó saliva.Ya no había vuelta atrás.Sería presa de su propia decisión.

-Ke...Kevin,por favor-.Rogó avergonzada-.No gimas tan fuerte...Los demás aún están levantados.

-Que se mueran de envidia...-Gruñó.

Sintió como apresó su cintura con fuerza,alzando de ese modo el ritmo marcado.Sentada sobre sus caderas,con las manos apoyadas en el pecho de el chico,dejaba que la giara en aquel momento tan íntimo que ni sabía entender si llegaba a comprender.Kevin gemía debajo de ella con frenesí,mientras que simplemente,no comprendía qué le estaba dando tanta sastifacción al chico,hasta incluso obligarle a gritar de placer.

Un ruido llegó desde el pasillo.Le miró asustada,saltando de encima de él con brusquedad,tapándose con lo primero que pillara,que justamente fue la camiseta de el chica,que apenas cubría.Cuando abrió la puerta,se encontró con un objeto roto en el suelo,un olor realmente familiar y dos figuras a cada lado de el pasillo,con las miradas clavadas en ella.

-Kintaro...Echizen...-Susurró.

Miró al moreno el último,encontrándolo con las manos dentro de sus pantalones y dándose la vuelta.Volvió a cabrarla en los cristales sobre el suelo,para arrodillarse y recoger uno de ellos.

-Ese bestia...-Gruñó Kintaro empezando a recogerlos también-.He ido a verle para salir,estaba con el bote entre sus manos,sin que se diera cuenta.Iba a dejarlo de nuevo en su sitio cuando...-La miró avergonzado-.Escuchamos a Kevin gemir...Empotró la colonia contra el suelo el muy bestia...

Recojió un trozo de cristal,al momento en que sintió algo cáliente y húmedo sobre su mano diestra.Alzó la vista,encontrándose con el llanto silencioso de sus ojos,al mirarse en el espejo frente a ella.

-Cruel...-Susurró-.Yo...le regalé esto...es cruel...

-Sakuno-.Llamó Kevin desde el interior de la habitación-.¿Tardarás mucho?Tengo sueño.

-Bajo a tirar esto y regreso-.Respondió.

Sin soltar la camiseta que cubría su cuerpo,caminó hasta la cocina,seguida por Kintaro de cerca.Ambos tiraron los diminutos cristales con cuidado,mientras que el pelirojo no quitaba la mirada de su espalda.

-¿Por qué lo haces,Saku?-Preguntó finalmente-.¿Estás con él por lástima?

-No-.Negó murmurando para sí misma-.No es lástima,no,no lo es...Es culpabilidad...sí,eso es...

-¡Sakuno!-Exclamó Kintaro zarandeándola-.¡Te estás volviendo loca!

-¿¡Por qué todo el mundo me dice que me estoy volviendo loca!?¡Fui yo quien estuvo apunto de matarlo!-Se agarró con fuerza a la ropa de el chico,despreocupándose de la suya-.¡Es culpabilidad!

-Sakuno-.Gruñó el chico cerrando los ojos y quitándose su chaqueta-.Yo no soy de piedra,por favor...-.Tras taparla torpemente,volvió a mirarla,limpiando las grandes lágrimas-.Solo te diré un consejo,tal y como se lo diré a Echizen;Deja de engañarte.

Sakuno agachó la cabeza.¿Engañarse?Eso era lo que realmente hacía?¿Estar con Kevin era un engaño?No podía ser cierto.Era algo que no podía evitar no pensar,tanto,como la razón de que aquel simple bote de colonia,le doliera tanto de haber sido roto.

-Kintaro..Por favor-.Rogó-.No digas nada en las clases...No quiero que me expulsen.

-¿Crees que eso es lo que querrá Kevin?-Preguntó el pelirojo arqueando una ceja-.Sakuno,mira lo que ha echo contigo.¡Tu antes no vestias de esa forma!¡Tampoco regresabas a casa tras las clases!

-Tengo que cuidarle.

-¡No es tu dueño!-Protestó ansioso-.Debes de darte cuenta.

-Déjalo ya,Kintaro-.Zanjó-.Seguiré junto a él,aunque no quiera nadie...


Cinco meses después,noviembre de los diecisiete.

¿Realmente había dicho esas palabras?Sí.¿Las había cumplido?Al pie de la letra.En ese momento,era lo que pensaba,sentada en la sala de espera de aquel hospital,con las manos apretadas en su falda marrón y los ojos cerrados a presión.

Cinco meses habían pasado en medio de aquella turbulenta decisión.Cinco meses entre los que su cumpleaños la llevó a tener ya diecisiete años.Esa era la simple edad que tenía y parecía que había vivido una vida entera.Cargar con una persona en el estado que optó Kevin,fue realmente duro.Finalmente,y tras muchos estudios,aceptó hacer una operación especial.Aún estaba en pruebas,pero le dieron las esperanzas de poder caminar.

Muchas cosas habían cambiado en ese entonces,menos ella.Kintaro continuó en el hogar Ryuzaki,sin embargo,cambió su escolaridad.La evitó totalmente,intentando borrar de su mente aquella vulgar mujer que vió desnuda,recien de haber tenido sexo con un hombre que no conseguía llenar esa experiencia necesaria.

Por otra parte,Ryoma.Éste,de golpe y porrazo,decidió tomarse unas ligeras vacaciones,marchándose de visita hacia sus padres,en America.Solo se despidió de Sumire,enviándole el dinero necesario para continuar manteniendo su habitación.No supo sin enfadarse o no por no haberse despedido de ella,pero seguramente,si lo hubiera echo,terminarian teniendo cualquier otra ridícula pelea.Jamás supo si Kintaro realmente le dijo la misma frase que le estepó a ella.¿Sería una duda que tendría respuesta algún día?¿Querría Echizen hablarla otra vez?Ni siquiera se había disculpado por el tonto puñetazo,pero le dolía demasiado que él también rompiera aquel objeto tan importante.Solo era una colonia,pero fue regalada con algo más que cumplimiento.

-Sakuno...

La voz de su abuela la sacó de sus pensamientos,sintiendo como dejaba una manta sobre su cuerpo,arropándola.Sumire se sentó a su lado,rozando sus largos cabellos y besando su mejilla.

-Tardan demasiado,abuela-.Se quejó con voz adormilada.

-La operación es larga,querida.Espera.La paciencia es una virtud-.Aconsejó la mujer.La miró atentamente y suspirío-.Kintaro me dijo que tenía algo que hacer antes de venir,pero que era seguro que vendría.

-Kintaro es demasiado bueno,para no hablarme-.Susurró.

-No entiendo bien que es lo que ha pasado,Sakuno.Pero desde que esos tres muchachos entraron en casa,tu vida giró más que cuando...

-¡No lo digas!-Exclamó molesta-.¡Deja de querer recordármelo en cada momento!Ya te dije que yo...yo...

-Ya entiendo-.Suspiró Sumire acomodándose a su lado-.Así que "eso" es lo que te ata a este muchacho.Eres realmente loca,Sakuno,muy loca.

-Parece que todo el mundo sigue poniéndose de acuerdo para llamarme así,primero Echizen,luego Kintaro y ahora tu-.Sonrió melancólicamente-.Quizás sí lo sea.

-Sakuno,¿has pensado que hacer si Kevin vuelve a andar?¿Seguirás atada a él?-Preguntó derepente Ryuzaki-.Eres una cria que siempre actua ante su primera idea,no creo que tengas una segunda en mente.

-Ni siquiera pensé en esto-.Recalcó-.Cierto que no dejé de intentar convencerlo,pero...no sé que haré.

-¿Le amas?Eso es lo importante.

-No sé que es amar.

Sumire la miró asombrada,poniéndose cerca de el filo de el asiento.Su boca se abrió para intentar que su nieta aclara eso,pero fue rota por otra voz conocida.Ambas Ryuzakis miraron sin poder creerse las dos figuras estacionadas frente a ellas.

-E---Echizen-.Exclamó la joven tapándose la boca.

-Hola-.Dijo este secamente.

-¡Venga,no seas así!-Exclamó Kintaro suspirando-.Desde que ha llegado de America no ha dejado de preguntarme sobre ti.

-Dirás que tu no has dejado de hablarme de ella mientras yo dormía-.Protestó el moreno agotado-.Eres más pesado que mi abuela en brazos-.Se volvió hacia ellas-.¿Se sabe algo?

-Nada -.Respondió Sakuno negando con la cabeza-.Llevan ahí dentro tantas horas y ni una sola noticia.

-Ya te dije,paciencia-.Recordó Sumire alzándose-.Chicos,ya que han venido,iré un momento a casa.Echizen,llevaré tu equipaje de paso.

-Gracias.

-Espere,señora-.La llamó Tooyama-.Iré con uster,quiero ducharme y cambiarme de ropa,para estar más cómodo,si no os importa.

Miró atentamente a los otros dos jovenes,recibiendo como respuesta un "no" y una mirada de "largate ya,pesado".

-Este Kintaro-.Susurró en una sonrisa la castaña.

-Baka de nacimiento.

Le miró de reojo,observando el largo cabello que caía a cada lado de su rostro.No era tan largo,pero sí que había crecido lo suficiente como para que sus mechas verdosas,se realzaran aún más.Vestido con una camisa blanca,bajo una chaqueta negra y unos pantalones negros de conjunto.El movimiento creado por él,llegó hasta ella como aire,dejando oler un olor demasiado familiar.

-La...colonia-.Susurró asombrada.

-Sigo llevándola.Me gusta el olor que hace-.La miró,sonriendo arrogantemente-.Aunque solo funciona con mi olor corporal.Ten cuidado,no te vayas a volver loca por mi,fea.

Un fuerte sentimiento de alegría golpeó contra su pecho,inundándolo en demasia sin saber que poder hacer con él.La ponía nerviosa,obligaba a que su rostro ardiera,que su corazón golpeara con fuerza,que sintiera deseos de reir y llorar a la vez.Era una sensación tan potente,que cualquiera se sentiría extraño.

-¿Vas a...quedarte?-Preguntó clavando sus ojos en la pared frontal.

-Seguramente-.Respondió-.¿Te molesta eso?Porque si me arriesgo a que me vuelvas a pegar,con las cozes que das,mi vida corre un grabe peligro.

-¿¡Pero qué dices!?¡Maldito hombre gato!-Exclamó entre dientes-.Eres de lo que no hay.

Ryoma sonrió,sacando su lengua como contestación,para taparse la boca rápidamente y apartar el rostro,al momento en que una mano voló directamente hasta sus labios.

-Te dije que yo misma te la volvería a meter,recuérdalo-.Amenazó sonriendo.

-Aunque esta vez no amenazastes con tu lengua,prefiero que no sea con ninguna de las dos,fea más que fea.

-¡Burró!

-¡Lagarta!

-Ejem.

Ambos detuvieron su reencuentro,mirando hacia su derecha.Ambos delineraron la figura femenina que se mantenía cruzada de brazos ante ellos,mirándolos como simples gusandos.Ryoma se colocó cómodamente de nuevo en su asiento,mientras que Sakuno la miró interrogantemente.

-¿Son amigos de Kevin?-Preguntó una voz melodiosa.

Sakuno afirmó,perdiéndose en los azulados ojos de la joven rubia ante ellos,que los miraba incrédula.

-No puedo creerme que él halla estado jugando con vosotros-.Suspiró-.¿En que estaría pensando?

-¿Quién eres?-Preguntó Ryoma molesto.

-¡Oh,perdonad mi mala educación-.Exclamó la chica sonriendo-.Me llamo Kira Stuart y soy la prometida de Kevin.

continuará...

¡Bien!Capi terminado:3.

¿Qué les pareció?

Sakuno se quedó con Kevin,renegando a todo lo de su vida,vivir con él,compartir habitación,ect.¿Qué le depara el destino con la llegada de esta chica?¿Kevin la estuvo engañando?¿Saldrá de la operción?¡Todo y más en el próximo!

Debi:¡Wola wapa!Perdona,no es que estuviera demasiado ocupada ni nada por el estilo,simplemente es que es el secreto de el ficXD,por eso no te dije n.n.Ni siquiera yo sé con quien terminará en el futuro n.n.¡En este quedó tu pregunta respuesta n.n.!quien dijoXD,era la pregunta que todos os quedasteisXD.

¡Nos vemos en el próximo n.n!

Solo informar de un nuevo fic n.n:Gigoló n.n.Espero que también les guste y me dejen algún Rw n,n.

¡¡Besitos!!

Chia.