Haruko le dio un beso en la mejilla a Trunks, quien estaba dormido en su cama. El reloj marcaba las 00:00 y ya tenía que marcharse. Antes de salir, volvió a mirar al niño. No podía mostrarle cariño delante de los demás para no perder su imagen, pero en realidad le quería mucho.
Cuando entró a la habitación de Seira, ella también dormía y, sin ningún remordimiento, la tiró de la cama.
- ¡Au! ¿Por qué has hecho eso? -se quejó somnolienta.
- Es hora de irnos -respondió la joven con una sonrisa burlona.
- Pero dijiste que era mañana.
- Ya son más de las 12, así que ya es mañana. ¡Vamos!, ponte esto -ordenó Haruko tirando un conjunto de ropa sobre su cama y saliendo.
- ¿Por qué no me sorprende que quieras llevártela a estas horas? -ironizó Gohan.
- ¿Por qué no me sorprende que lo sepas? -contestó ella.
Ambos compartían una sonrisa cómplice. Se conocían desde niños y siempre fueron inseparables, pero el día de la batalla todo cambió para ellos.
- Ya estoy -anunció Seira saliendo de su habitación mientras se frotaba los ojos por el sueño.
Llevaba una camiseta sin mangas de color naranja claro, una chaqueta con manga 3/4 marrón igual que la de Haruko, una falda de color blanco y unas botas altas negras. Se notaba que a Seira no le gustaba esa ropa, pero estaba demasiado cansada para protestar.
- Bien, pues no hay tiempo que perder -dijo Haruko encaminándose hacia la salida.
- ¿Puedo despedirme de Bulma y Trunks?
- No. ¿Por qué crees que nos vamos tan temprano? En principio ni siquiera deberías poder despedirte de Gohan.
Seira miró al joven y solo pudo suspirar. Ya no quería marcharse, pero tenía miedo de la reacción de Haruko si lo decía.
- Ven, te llevo a la puerta -ofreció el guerrero alzándola y sentándola en uno de sus brazos.
Ella cerró los ojos y apoyó su cabeza en el hombro de Gohan mientras él seguía a su amiga.
- ¿Aún quieres hermanos pequeños? Creía que tenías suficiente con Trunks -se rió Haruko. Lo cierto es que parecían muy tiernos.
- Se parece demasiado a Vegeta -argumentó Gohan.
- Claro, por algo es su hijo -bromeó la chica, pero su mirada se ensombreció al pensar en el saiyajin.
Cuando ya estaban fuera de la Corporación...
- Bueno, Gohan, ya que estás aquí diles a los demás que no volveremos hasta que machaquemos a esas chatarras -mandó Haruko- o hasta que una de nosotras muera.
- Procura que no sea ella -contestó el aludido.
Realmente no le preocupaba su sonrisa maléfica, la conocía mejor que nadie, pero sabía que no podía salir nada bueno de dejarla sola con la niña.
- Depende de cómo se porte. Vamos, enana, ya estoy cansada de tanto sentimentalismo.
- Te voy a echar de menos -le susurró Seira a Gohan aferrándose su cuello.
- Yo también a ti -respondió el muchacho.
- Y yo -se unió Haruko mientras cogía a la chiquilla y besaba disimuladamente al chico en la mejilla-. Adiós, ototo.
Él observó cómo despegaban y solo entonces se dio cuenta: había dicho "adiós" en vez de "nos vemos".
- ¡¿Cómo?! -exclamó Bulma enfadada, haciendo temblar la casa.
- Tranquilízate, seguro que tiene una buena razón -la calmó Gohan.
- Es increíble, al menos podría habérmelo dicho personalmente.
- Mamá, ya conoces a la tía.
Trunks también estaba molesto, pero se sentía aliviado por no tener que despedirse. No le gustaban las despedidas, eran demasiado tristes.
- Eso no es excusa, si Seira quiere venir a visitarnos debería dejarla -insistió su madre.
- Seguramente no quiere que se distraiga de su entrenamiento, es difícil empezar de cero -opinó Gohan recordando cómo le entrenó Piccolo.
- Ay, es igual que su hermano, está obsesionada con el entrenamiento - se quejó Bulma.
- Si no nos hacemos más fuertes no podremos vencer a los androides -señaló su hijo-. Yo también quiero entrenar.
- De eso nada, no te voy a perder a ti también -se opuso la mujer.
- ¡No es justo! Yo quiero pelear -protestó Trunks.
- He dicho que no y no se hable más -recalcó firmemente Bulma.
El niño se cruzó de brazos y frunció el ceño. Gohan le miró comprendiendo cómo se sentía. Ellos eran medio saiyajines, la lucha estaba en su sangre y no podían negar sus instintos. Era un problema que aún tenían que solucionar pero, al menos, Bulma se había olvidado de Haruko.
- Bien, a ver qué sabes hacer. ¡Ataca! -ordenó Haruko una vez encontró un sitio adecuado para entrenar.
Seira intentó golpearla, pero su oponente se movió rápidamente y lo esquivó. Lanzó una lluvia de puñetazos, pero Haruko siempre los esquivaba. Finalmente la mayor se cansó y atrapó sus manos para darle un rodillazo en el pecho y enviarla lejos.
- Tienes que aprender a usar las piernas y no atacar siempre igual, si tu enemigo lee tus movimientos acabarás mal -aconsejó Haruko.
- Sí, pero ¿podemos descansar? -preguntó Seira levantándose con una mano en la zona golpeada.
- ¿Estás de broma? Acabamos de empezar -su sonrisa era escalofriante-. ¡Vamos!
La pequeña princesa intentó golpearla en el estómago, ella esquivó y respondió agarrándola del pelo y lanzándola contra un árbol. La niña gritó y cerró los ojos al ver que una pequeña bola de ki venía hacia ella, pero en el último momento se desvió.
- Si yo fuera un androide estarías muerta. Nunca cierres los ojos, ¡enfréntate al miedo! No te concentres solo en el ataque, ¡también tienes que saber defenderte! Si sigues así me olvidaré de la sugerencia de Gohan -gritó Haruko enfadada por su debilidad.
- Lo siento -se disculpó Seira, ni siquiera podía levantarse.
- Hay que ver, las cosas que hago por mi sobrino -pensó mientras suspiraba para intentar recuperar la calma-. Esta tarde visitaremos a la "señora Histérica", la madre de Gohan, así que más te vale poder caminar porque yo no voy a llevarte -advirtió.
Los ojos de la niña se iluminaron, tal vez podría convencerla para quedarse con ella. Solo tenía una duda.
- Haruko, ¿de verdad se llama señora Histérica?
La guerrera no sabía si llorar o reír, por lo que se limitó a guardar silencio con una gota en la frente y un tic en la ceja.
- Si te encuentras con las chicas, diles que vuelvan por lo menos en Navidad.
- No creo que me las encuentre, Haruko ha ocultado su ki y el de Seira es demasiado débil, pero si coincidimos lo haré -prometió Gohan.
Trunks y él intercambiaron una mirada. Bulma no podía saber que iba a entrenarle en secreto. Al principio pensó en negarse, pero el hijo de Vegeta era muy convincente y si no entrenaba con él, lo haría en solitario, lo que era más peligroso aún.
Gohan se alejó y levantó el vuelo mientras reflexionaba sobre lo ocurrido ese día. Estaba preocupado, no solo por Trunks, sino también por Seira y Haruko.
Antes no se habría preocupado tanto, ella solía ser una chica amable con un carácter explosivo, pero siempre trataba a los niños con sumo cariño. Lo sabía por experiencia, ya ella le cuidaba cuando su madre tenía que salir y su padre estaba entrenando. Sin embargo, aquella trágica batalla la cambió demasiado. Perdió a su hermano adoptivo humano y a su medio hermano, además de a todos sus amigos. Solo ellos salieron vivos de la batalla y desde entonces está irreconocible, ni siquiera él sabía lo que podría hacerle a Seira, ya fuera intencionadamente o por accidente.
Debía encontrarlas, aunque solo fuera para comprobar que estaban bien, pero sabía que Haruko no se lo permitiría.
¡Hola!
Si os gusta esta historia puedo hacer también la de la línea del tiempo de Goku cuando termine ésta.
Me gustaría saber qué pensáis de cómo se está desarrollando la historia y vuestras opiniones y sospechas sobre lo que va a pasar o sobre los personajes.
Datos:
Ototo: hermano pequeño o hermano menor en japonés.
Perdón por maltratar tanto a Seira, pero es necesario para la historia. En realidad es mi favorita de Mermaid Melody.
Sayonara!
Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama.
Mermaid Melody y sus personajes y canciones pertenecen a Michiko Yokote y Elastic Rights en España.
