Capítulo 2


Cinco aves. Dos posados en una rama de un árbol a seis metros a su derecha. Uno que hacía poco había aterrizado sobre el suelo a ocho metros en dirección al norte. El último apenas había alzado en vuelo sobre su cabeza.

Cinco aves.

Mantuvo los ojos cerrados mientras disfrutaba de la vista de aquel pequeño animal surcando los cielos. Era increíble y hermoso como algo tan simple y común podía realizar algo tan maravilloso.

-Tan temprano como siempre ¿eh, Neji? -la inconfundible voz de Tenten lo sacó de sus pensamientos.

Sin tener que abrir los ojos pudo sentir como la joven kunoichi se acercaba con su paso firme y pero gentil a la vez.

Una mueca parecida a una sonrisa apareció en su rostro.

-Pareces de buen humor -volvió a decir Tenten mientras retiraba su mochila de sus hombros para ponerla en el suelo, -Pero no sé si eso es una buena señal.

Sin abrir los ojos, y tratando de no ampliar más la sonrisa que seguía marcada en su rostro, dio tres pasos hacia atrás, hasta descansar su espalda contra la pared de uno de los pilares que sostenía las enormes puertas de Konoha. Reprimió un ligero escalofrío al detectar el frío de la piedra atravesar la tela hasta llegar a su piel. Era una mañana bastante helada para ser verano.

-Solo espero que Hinata te halla empacado el almuerzo, porque no tuve tiempo de desayunar o traer nada.

No se molestó en contestar, o en detener la mano rápida de Tenten que ya escrudiñaba dentro de su mochila a toda velocidad. Es más, ni siquiera se molestó. Solo esperó mientras la kunoichi sacaba de entre sus cosas una redonda y suave manzana roja. El sonido de la fruta partirse bajo los dientes de Tenten no hizo más que indicarle que era caso perdido.

Y como cada mañana antes de una misión, Tenten se las arreglaba para quitarle la siempre manzana que el genio Hyuga llevaba como parte de su reserva, y Neji se lo permitía sin chistar.

Claro que no siempre fue así. La primera vez que Tenten había intentado buscar entre las cosas de Neji fue cuando, durante una misión, Neji resultó herido a la altura de su rodilla derecha y el único equipo de primeros auxilios estaba dentro del equipaje del Hyuga.

La joven, en ese tiempo aun Genin, no tuvo tiempo ni siquiera de rozar sus dedos contra la mochila de su compañero de equipo. La potente mirada y la dureza con que había dicho su nombre fueron suficientes para hacerla retroceder.

Pero no desistir.

"¿Qué estás haciendo?" Dijo la voz enfadada de Neji al ver las intenciones de la kunoichi.

"Buscando el botiquín, que está en tu maleta, por si no lo recuerdas" respondió Tenten, intentando reprimir el enfado que también estaba creciendo dentro de ella a causa de la actitud de Neji. ¿En serio? Lo último que necesitaba era tener que lidiar con su altanería en esos momentos.

"No necesito tu ayuda, muchas gracias" respondió con el mismo tono de voz que siempre usaba cuando salía a resaltar su orgullo.

Pedazo de arrogante.

Por supuesto que Tenten no soltó sus pensamientos al aire. Era lo suficientemente prudente como para no empeorar la situación diciéndole unas cuantas verdades a la cara.

Y también era lo suficientemente inteligente para saber que, si no parchaba la herida sangrante de la prodigiosa rodilla del genio Hyuga, estarían en más problemas de los que ya estaban metidos.

Sé que no me lo agradecerás.

Sin decir nada, y con una determinación desconocida, tomó la mochila de Neji, la abrió y sacó la pequeña caja blanca que contenía vendajes y varios antisépticos. Todo eso baja la mirada confundida de Neji.

"No toques…"

"¡No hay tiempo para tu orgullo, Hyuga! Es eso o que al llegar a Konoha te tengan que cortar la pierna."

Por unos momentos ninguno de los dos dijo nada. Solo se quedaron mirándose fijamente, Neji más que asombrado –u ofendido –y Tenten al borde de un colapso nervioso por lo que había dicho.

"Solo hazlo."

Al menos después del incidente su relación había mejorado. Neji por fin aprendió que no podría intimidar a Tenten con una simple mirada. La chica era más fuerte de lo que aparentaba, tanto física como mentalmente, y eso definitivamente le había agradado.

Escuchó los pasos de la kunoichi acercarse, seguido de un quejido y el sonido de aquella espalda chocando contra el cemento. Abrió levemente los ojos para encontrarse con el bronceado perfil de Tenten. Ojos cerrados, hombros tensos, labios ligeramente entreabiertos y las manos detrás de la nuca como apoyo.

Estaba cansada. Se notaba que no había dormido bien, y no era de sorprenderse.

No era la única.

-No dormiste anoche -dijo, volviendo a cerrar los ojos, intentando no sonar interesado.

Tenten abrió los ojos pesadamente y giró su cabeza para verlo.

Los oídos de Neji captaron un nuevo suspiro.

-No todo lo que debería.

Se concentró en el tono de voz más que en las palabras. Tenten podía mentir, sí que podía. Pero cuando se trataba de Neji era otra cosa. Casi nada quedaba oculto para él.

-No estés nerviosa -escogió decir para tratar de sacar la verdad de ella.

Siempre funcionaba

-¡¿Puedes dejar de analizarme solo por una vez?!

Casi siempre.

La miró fijamente, intentando amedrentarla* con aquellos ojos que muchos temían.

Mucho menos Tenten. Ella seguía con esa mueca en la cara tan característica. Cabeza levemente hacia un lado, labios apretados en puchero, ceño fruncido y esos ojos achocolatados que no le bajaban la mirada ni por un segundo.

-No es necesario analizarte para saberlo.

-Y no es necesario que me lo digas, tengo bastante con aceptarlo por mí misma.

Justo en el clavo. Sonrió internamente. No era tan tonto como para "burlarse" en sus narices.

Unos segundos más se quedaron mirándose, Neji esperando a que fuera ella quien prosiguiera.

Tenten suavizó la mirada, dándose por vencida.

-No debo estar nerviosa. No quiero estarlo, pero es la primera vez que vamos a hacer este tipo de misiones, y a decir verdad nunca pensé que llegarían tan pronto. Es decir, sabía que tendrían que llegar, pero...

Se quedó con los ojos fijos en la kunoichi, y en todas las expresiones, gestos y ademanes que hacía al hablar. Podía estar nerviosa, podía no haber dormido bien, pero seguía siendo Tenten. La misma parlanchina, bulliciosa y nada sutil Tenten.

Esperó hasta que la joven terminara de liberar y desahogar todo lo que estaba en su cabeza.

-Me veo ridícula ¿verdad?

Una media sonrisa apareció.

-¡¿Qué es tan gracioso, Hyuga?!

-Me sorprende que estés nerviosa por una misión tan sencilla, cuando antes has tenido que afrontar peores situaciones.

Los marrones ojos de Tenten desprendían cierto brillo mientras lo escuchaba.

-Neji...

-¡Neji, Tenten! -se escuchó a lo lejos la resonante voz de Lee que venía a toda prisa – Han venido temprano, más temprano que yo. ¡Debo esforzarme más! Cuando regresemos daré 200 vueltas a la aldea como castigo.

Tenten no pudo reprimir girar los ojos.

-Lee, es demasiado temprano para estar pensando en autocastigos.

-¡Nada de eso! Hay que ser más fuertes cada día, Tenten ¡Entrenar duro y ser persistentes! ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos a cumplir con éxito la misión! –finalizó el maestro del Taijutsu. Agarró con fuerza su mochila y, sin decir más, empezó a correr en dirección al único camino de tierra que los llevaría fuera de Konoha.

La joven exhaló sonoramente, mientras repetía el nombre de su otro compañero de equipo con aquel mismo desgano.

No supo si se atrevía o no, o si estaba correcto o no, pero se podría decir que el impulso le ganó a la razón.

Se acercó muy despacio y, sin que Tenten se diera cuenta, acomodó su firme mano sobre su hombro derecho. Tenten giró su rostro, y logro detectar en el cierto tinte de sorpresa por el repentino contacto. Al final pudo sentir claramente como la tensión que regía en ella se desvaneció poco a poco.

-Además, no estarás sola.

Y fue justo en ese momento que Neji, por primera vez desde que les había sido asignada la misión, pudo la verdadera sonrisa de Tenten dibujada en su rostro.


Notas de autor: Bien, antes de empezar con las típicas excusas de siempre, primero quiero darles un enorme GRACIAS a todos los que han dejado un review. En verdad, muchas gracias y espero los próximos con ansías. Ahora sí, las típicas excusas de siempre. Comencé clases, comencé a trabajar, mi musa no aparecía cuando tenía que aparecer, etc. Espero les haya gustado el nuevo capítulo. Cualquier queja, el cuadrito de abajo en blanco servirá. Sin más que decir, me despido.