Ha pasado más de un mes desde mi llegada a la Nación del Fuego, siento que cada día me hundo más en este agujero en el que me encuentro, sin embargo siempre he conservado la esperanza de salir de aquí. Hasta hoy.

La noticia se extendió rápidamente, la ciudad de Ba Sing Se había sido derrotada y el avatar con ella. Al principio no creí ni una sola palabra de aquello, se debía de tratar de algún tipo de falsa publicidad, no sería la primera vez que se utilizaban estratagemas como esta para desanimar y confundir al enemigo.

La respuesta llegó de golpe dos semanas después de iniciados los rumores. Arribaron a la ciudad dos naves en torno a las cuales comenzó a aglomerarse una gran cantidad de personas. La muchedumbre rompió en gritos y exclamaciones de júbilo cuando, del más grande de los dos barcos salieron la princesa Azula y el príncipe Zuko.

Yo me dirigía con mis compañeros a nuestro lugar de trabajo de aquel día, cuando nuestros custodios se detuvieron para admirar la procesión.

Detrás de los príncipes se encontraban dos ancianas, idénticas la una a la otra, que eran llevadas sobre una litera por cuatro hombres que caminaban a paso firme, mientras las viejas iban pregonando la historia de la caída de los dos grandes enemigos de la Nación del Fuego, con su voz monotona pero potente, turnandose para contar una parte de la misma .

Observé brevemente el frente de la comitiva.

La princesa Azula iba delante de todos. Su rostro tenía una expresión altiva y orgullosa y, sin embargo guardaba cierta belleza enigmática, incluso sus labios, con esa sonrisa siniestra y su imponente e intimidante porte resultaban un tanto… bueno atractivos.

Su hermano era otra historia, mientras su ella disfrutaba ampliamente de la atención recibida, él se encontraba completamente ausente de cuanto lo rodeaba. Su vista se estaba fija en el suelo y en su mirada se reflejaba un dolor interno que no alcanzaba a comprender.

Por un momento, pude ver la cicatriz que cubría gran parte del lado izquierdo de su rostro y recordé las pocas historias que había oído sobre su origen. Aparentemente su padre fue el causante de su quemadura y, a causa de una ofensa que desconocía, lo desconoció y desterró del país. Solo su tío estuvo a su lado durante el exilio, el cual solo terminaría si lograba la captura del avatar.

Fue ahí cuando caí en la cuenta de lo que su presencia significaba. Si lo que decían era cierto, eso quería decir que el avatar en verdad había caído, el Reino Tierra había caído, ¡La última esperanza del mundo había caído con ellos!

Mis ojos se humedecieron al pensar en aquello, en todo lo que había perdido.

¿En verdad todo había acabado?