Entre Cuchillas y Rosas

Cap. 3

PVO Bella

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Nadie me pareció ser hijo de un doctor, excepto…

….

Estaban en una mesa sentados. Eran 5: 2 chicas y 3 chicos. Muy guapos, piel blanca… demasiado. Las dos chicas eran dos polos opuestos: una era alta, escultural, de buen cuerpo. De esas revista de bikinis para anoréxicas aunque ella no lo este. Su cabello rubio caía en su espalda como una cascada. La otra era bajita, parecía un duende; con facciones finas, su cabello de negro como la noche, que estaba apuntando en todas direcciones. De los tres chicos uno era musculoso, parecía levantador de pesas, su cabello de color negro y rizado; el de cabello miel era un poco menos alto, y delgado, pero igual de musculoso que el primero; el último era menos corpulento, pero aun así parecía fuerte, su cabello era de color castaño casi rojizo oscuro. Deben ser ellos.

-¿Quiénes son ellos?- Le pregunté a la chica de cabello de color café claro casi rubio de al lado de la cual no recordaba su nombre-

-¿Ellos?- preguntó, yo asentí. –Son los Cullen- BINGO, pensé - ¿Todos ellos? - Volteándolos a ver, todos miraba a una dirección diferente y al parecer no han comido nada - Si, son hermanos-contestó. Miré mi sándwich y vi que no había comido nada, le di una mordida. -Pero no se perecen mucho- le dije.

–Claro que no, son adoptados. Rosalie y Jasper, los rubios, son gemelos: los Hade. Emmett, el fortachón, Alice, la bajita y el de la esquina, Edward son hermanos, los Cullen- dijo con algo de molestia o desagrado.

–Hay un problema con ellos porque parece que a nadie les caen bien- dije.

-Sera al revés, ellos son los que no se acercan a nadie, solo hablan entre ellos y si no tuvieran que hablar con los maestros, no lo harían.-

-¡Vaya! sus padres deben ser muy amables y amorosos para tener tantos hijos que no son suyos- dije. Un buen comentario sobre los Cullen hará que me diga lo que quiero saber.

–Bueno, según me dijeron, la señora Cullen no puede tener hijos. Además, su padre debe tener mucho dinero para pagar las cirugías que se han hecho, sobre todo Rosalie- Dijo. Esta chica tiene problemas, sobre todo con Rosalie. Pero no creo que se hayan operado, yo sé como se ve una persona operada, todo es perfecto en ellos, como una escultura de mármol. Mmm tal vez… No será mejor no especular hasta estar segura.

La campana sonó. Todos nos levantamos para ir a nuestras respectivas clases, me tocaba biología, en el edificio 2, segundo piso, también le tocaba a Mike y a una niña de lentes que no recordaba su nombre. Entre al salón y el maestro ya estaba ahí. Me acerque a él y le tendí el papel, él lo tomó y lo firmó. – ¿Por qué no te presentas a la clase?- Dijo el maestro. Hice una mueca y caminé hacia el centro, tropezando con mis pies para parecer torpe, metiendo mis manos dentro de las chamarras.

-Mi… mi nombre es Bella Swan, mucho gusto. Vengo de Dakota del Sur- "Mi padre" me matará cuando sepa que dije donde veníamos.

-Gracias Bella, puedes ir a sentarte- Dijo señalando el asiento. Voltee a ver en donde. Solo había uno libre y ¿adivinen con quién me tocó? Nada más y nada menos que Edward Cullen. Este debería ser mi día de suerte, pensé sarcásticamente. Avancé hacia donde estaba Cullen, este se puso tenso antes de que pudiera dar un paso. Caminé despacio ya que parecía que algo le molestaba. Cuando me senté él se me quedo mirando. Yo le dediqué una mirada de ¿qué quieres? Él simplemente se volteo al frente. Deje caer mi cabello en mi hombro derecho para formar una cortina, donde solo yo pudiera verlo, pero él a mí no.

Parecía perfecto, ni una arruga, ni defecto facial. Por otro lado, era completamente pálido, más pálido que yo (y eso que yo era albina) No pude ver sus ojos, pero parecían ser de un color oscuro. Me fijé en sus ropas, parecían de diseñador, como si fueran hechas para él. Me pasé toda la hora viéndolo de reojo, claro, sin que se notara mucho y que no lo notara el maestro. La hora pasó lentamente. Para cuando terminó la clase mis músculos me dolían. Estiré mis manos hacia el frente, actuando como si también estirara los dedos. Me disponía a tomar mis cosas para marcharme y él seguía ahí en su asiento sin decir o hacer nada. Tomé mis cosas del escritorio con cuidado de que no notara nada. Nos quedamos viendo un rato. Di un paso para atrás cuando él se paró.

-Hola, soy Edward Cullen, mucho gusto-

Lo miré a él y luego a su mano –Yo soy Bella- Dije secamente, quería marcharme.

-¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que haces aquí?- Me preguntó

-¿Eh? ¿De qué hablas?- Le dije, lo mejor es evitar los hechos.

-¿Qué eres?- eso me hizo estremecer. No, no era posible que sepa algo de mí. -Estás loco- le dije. Me di vuelta y me fui. Ni siquiera me interesé en mi siguiente clase, lo único que quería era calmarme. Caminé por el estacionamiento que estaba vacío. Voltee hacia atrás para ver si me seguía pero no había nadie. Llegué a la orilla del bosque y me adentre en él. Di una última mirada al aparcamiento para asegurarme de que no hubiera nadie…