DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece. Harry Potter tampoco.


-La amortentia, es el filtro de amor conocido más poderoso del mundo mágico. Funciona creando una intensa obsesión en la persona que lo bebe. No "amor", sino "obsesión". Ambas cosas son muy diferentes. A pesar de los muchos intentos, hasta la fecha no se ha logrado duplicar ese todavía más poderoso y único sentimiento, de verdadero amor…

Minako, profesora de pociones, alfa y jefa de la casa de Gryffindor echó un vistazo a su clase, comprobando que sus alumnos le prestaban atención. Tal vez así pudiera dejar ese tema por concluido.

-¿Profesora?

-¿Sí, señor Crispino?

-¿Entonces Nikiforov sigue bajo la influencia de la amortentia?

Minako sintió que una vena palpitaba en su sien y de hecho soltó un gruñido de inconformidad. Ya había perdido la cuenta de las veces en que tuvo que contestar esa pregunta y explicar que si Viktor Nikiforov se bebió la poción fue por accidente, que le administraron el antídoto correspondiente, y que tanto él como Yuuri fueron tratados para contrarrestar el efecto secundario que fue el celo conjunto. Honestamente, ya estaba un poco (muy) fastidiada no sólo de repetirse constantemente, sino porque esos cuestionamientos implicaban que Yuuri era indigno de Viktor, como si la única forma para conseguir que el alfa se fijara en él fue recurriendo a un truco tan sucio como una poción de amor. Por más que quisiera expresar que su pupilo fue capaz de enamorar al otro por sus propios medios, hacerlo hubiera sido inapropiado, dado que como maestra debía ser imparcial y no involucrarse en las vidas amorosas de sus alumnos.

-Estaré encantada de responderle, señor Crispino, y a todos los que aún tengan dudas…-agregó, viendo la cantidad de manos levantadas-Si deciden quedarse a fregar los calderos y reacomodar el armario de ingredientes por lo que queda del año escolar.

Michelle Crispino, joven Slytherin de quinto año, negó enérgico y se apresuró a fingir que tomaba notas a la vez que el resto bajaban sus manos y lo imitaban. Minako sonrió con suficiencia.

-Bien, ya que eso quedó claro… ¿Quién puede decirme las propiedades y usos del díctamo?

Habían pasado cinco días desde el incidente de la amortentia, y Minako no era la única que aún batallaba con las secuelas.

Celestino Cialdini, profesor de defensa contra las artes obscuras, beta y jefe de los Hufflepuff, tuvo que reprender a Phichit por enésima ocasión después de que el usualmente tranquilo y alegre joven hechizara a algunos de sus compañeros al atraparlos hablando mal de su amigo.

-¡Dejaste calvos a dos chicos y le llenaste la cara de espinillas a otra chica!

-Simplemente quería ayudarlos a encontrar otros temas de conversación además de lo que pasó entre Yuuri y Viktor-contestó con una gran sonrisa, como si no fuera la gran cosa.

Puesto que la situación con la amortentia debía ser un secreto, naturalmente toda la escuela se enteró de eso y de que Viktor Nikiforov y Yuuri Katsuki eran alfa y omega destinados, con todos queriendo dar sus opiniones al respecto, las cuales no necesariamente eran buenas. Phichit, como era de esperarse, era el defensor número uno de Yuuri.

En cuanto a Chris, él fue más sutil y prudente dado que era prefecto de Ravenclaw. Y si bien igualmente defendía a Viktor cuando otros lo criticaban, eso no impidió que aprovechara lo ocurrido a su favor.

-Mi muy estimado Masumi…-se dirigió a un encantador beta Hufflepuff que desde hacía un tiempo le llamaba la atención-Yo no soy tan bueno preparando pociones como Katsuki, así que espero que por favor aceptes mi invitación para acompañarte en la próxima visita a Hogsmeade sin necesidad de recurrir a un filtro de amor.

Completó sus palabras con un guiño y un sutil ronroneo, gestos propios de seducción de un alfa, disimulando un suspiro de alivio cuando el otro, después de examinarlo atentamente por unos segundos que a Chris le resultaron una eternidad y con un tenue rubor en sus mejillas, tosió para aclararse la garganta y pronunciar 2 palabras que hicieron que el corazón del alfa se agitara en su pecho como si fuera una snitch dorada.

-Está bien.

Con Yuri Plisetsky, por el lado amable, estaba teniendo la oportunidad de practicar un buen número de hechizos nuevos, el problema era que…

-¡Convertiste en hurón a uno de tus compañeros!

-¡Bah!-refunfuñó el joven de primer año, sin dejarse amedrentar por la jefa de su casa-Él se lo buscó. Le advertí que se callara y no me hizo caso.

-¡Yuri Plisetsky!-exclamó Lilia, alfa y profesora de transformaciones, silenciándolo, aunque sin quitarle su actitud desafiante-¡Ejercer magia en contra de tus compañeros está prohibido!

-¡En Durmstrang estarían complacidos con que pudiera hacer hechizos tan avanzados!

-¡Pero no estás en Durmstrang, sino en Hogwarts!

-Suficiente-intervino el director, Yakov Feltsman, alfa- Lilia tiene razón. Eres estudiante de Hogwarts y como tal, debes acatar las reglas. Al ser la jefa de Slytheryn, ella decidirá tu castigo. Y si no mejoras tu comportamiento, yo personalmente enviaré una carta contándole todo a tu abuelo.

La amenaza funcionó. El enojado rubio cerró la boca, hizo una reverencia de mala gana y salió hecho una furia de la oficina del director. Lilia dejó escapar un suspiro de resignación.

-Yakov, tú no eres así-habló a su marido, cruzándose de brazos-Normalmente, no habrías permitido que Plisetsky se marchara con sólo una advertencia.

-Puedes encargarte perfectamente de él-repuso Yakov, tomando su varita y llevándosela a la sien, extrayendo un hilo plateado que flotó por el aire hasta llegar a una pileta, un pensadero-Ya tengo demasiadas cosas en la cabeza.

Lilia comprendió de inmediato. No sólo era controlar los rumores en torno al incidente de la amortentia, también el que a raíz de eso Viktor, su ahijado y de Yakov, perteneciente a una de las familias sangre pura más prestigiosas del mundo mágico, encontró a su pareja destinada en el hijo de una familia de muggles.

Como director, Yakov estaba más que acostumbrado a lidiar con alumnos de todo tipo de orígenes y se había sobrepuesto exitosamente a los prejuicios con los que creció. Pero esta era una situación delicada y nunca antes vista en Hogwarts. De por sí, el encuentro entre un alfa y omega destinados era algo relativamente poco común y honestamente, Yakov tenía sus dudas de cómo proceder al respecto.

-Deberíamos avisar a las familias-sugirió Lilia, firme y sin embargo reticente.

-Okukawa me ha pedido que le permita escribirles a los Katsuki-confesó Yakov-Según ella, en ese caso no habrá problemas, me insistió en que son buenas personas y no les importará que el alfa de su hijo pertenezca a nuestro mundo.

La experiencia le había enseñado a Yakov que no todos los muggles asimilaban con facilidad la existencia de la magia, pero Minako le aseguró que conocía bien a los Katsuki y que aún si no entendían del todo el mundo al que su hijo pertenecía, lo apoyaban. Sin embargo, Yakov conocía bien a los padres de Viktor y sabía que no serían tan comprensivos. Después de todo, para ellos la pureza la sangre y la importancia del apellido lo eran todo, por lo que, siendo muy optimista, iban a tener serias reservas acerca del omega de su hijo, enfocándose sólo en su origen y sin considerar lo brillante o buen mago que el joven Katsuki era.

Yakov miró hacia el pensadero, e invariablemente revivió el momento en que, acompañado de otros profesores, descubrió a los dos chicos plácidamente dormidos y abrazados en la enfermería, con el aroma de ambos no sólo perfectamente mezclado sino creando uno nuevo, único, sobreponiéndose a los supresores que les fueron administrados… y los adultos comprendieron lo sucedido al instante.

A pesar de su exterior severo, a Yakov le importaba la felicidad de su ahijado y para Lilia era igual. No pudieron tener cachorros propios, así que apreciaban a Viktor tanto como si fuera su hijo y eran conscientes que el separar a un alfa de su omega destinado podría tener efectos devastadores tanto en él como en Katsuki. La cuestión era si los Nkiforov valoraban más su prestigio como sangre pura que la felicidad de su hijo y honestamente, Yakov tenía miedo de la respuesta.

-Lo mejor sería informarles personalmente, y hablar con Viktor antes, porque estoy seguro que él no les dirá. Así que depende de nosotros-concluyó Yakov, frunciendo el ceño, y Lilia asintió para demostrar de estaba de acuerdo- Nos habían invitado a pasar unos días con ellos, antes de la fiesta de cumpleaños del Ministro de Magia que se celebrará el próximo mes. Creo que ese sería el mejor momento para contarles.

Bajo otras circunstancias, Lilia le hubiera señalado a su marido que no estaba actuando como se esperaría del director y que claramente, dejaba que sus sentimientos nublaran su juicio… pero no lo hizo, porque hubiera sido muy hipócrita de su parte. De modo que al final, guardó silencio, le dedicó una mirada comprensiva y salió de la oficina para ir a disciplinar a un cierto Slytherin de primer año, ya que si bien comprendía que sus intenciones de evitar que otros criticaran a dos de los mejores estudiantes de Hogwarts eran buenas, igualmente no podía permitir que usara la transformación en contra de sus compañeros.

Y finalmente, ¿cómo lidiaban con todo aquello los dos principales involucrados?

-Viktor, de verdad… esto no es necesario.

El joven alfa contempló a su omega arqueando una ceja, como si acabara de hablarle en parsel y no lo comprendiera. Yuuri volvió a intentar.

-Te aseguro que soy perfectamente capaz de llevar mis libros solo. Lo hice por años, y… es un lindo detalle-agregó sonrojándose-Pero…

-¡No hay problema, Yuuri!-exclamó en un tono demasiado alegre, evidenciando que únicamente escuchó las partes de la conversación que le convenían- ¿Cuál es tu siguiente clase?

-Transformaciones… ¡Ah, espera!-quiso detenerlo, lo que fue inútil. Más tardó en hablar que Viktor en tomarlo de la mano y guiarlo por los pasillos que el Gryffindor conocía de memoria.

Desde el incidente, los instintos de alfa de Viktor de proveer y proteger se habían disparado considerablemente. Verlo siguiendo a Yuuri, ya fuera yendo juntos a las clases que compartían o acompañándolo hasta su salón en las que no, se convirtió en una ocurrencia común. Sin mencionar que procuraba sentarse a la mesa de los Gryffindor siempre que le fuera posible y que cuidaba de guardar una porción extra del postre favorito de Yuuri, o bien le llevaba un bocadillo nocturno para que no patrullara los corredores con el estómago vacío (con Yuuri haciéndole notar a Viktor que estaba violando el toque de queda, pero sin atreverse a castigarlo o quitarle puntos a Slytherin por su causa). Como omega, por un lado Yuuri se sentía complacido de que el alfa tuviera tantas atenciones con él, por otro, todavía se le antojaba irreal que Viktor fuera su pareja destinada. Y si a eso le sumaba que no todos estaban conformes al respecto, su nerviosismo y ansiedad…

…se desvanecían de pronto y se sentía completamente relajado y a salvo, seguro de que nada ni nadie podría dañarlo, que su alfa lo protegería y velaría por su bienestar y…

-¿Liberaste tus feromonas otra vez?-preguntó Yuuri, percatándose de lo sucedido.

-Fue inevitable-respondió, acercándose para frotar su mejilla contra la de Yuuri, para impregnarlo con su aroma-Estabas poniéndote nervioso de nuevo. ¿Qué clase de alfa sería si te dejo tener una crisis de ansiedad?

Para eso, Yuuri no tenía una contestación apropiada. Si bien su omega interno lo traicionó, haciéndole soltar un corto ronroneo que a Viktor le dijo más que mil palabras y que el alfa aprovechó para dejarse llevar y besarlo en la mejilla, sobresaltando a su querido omega y deleitándose con su expresión de auténtica sorpresa.

-Bueno, tengo que irme-dijo con pesar- Se supone que tengo clase de Cuidado de criaturas mágicas-recordó, lo que pareció animarlo- ¡Hoy nos enseñarán a manejar kneazles puros*! Si muestro que soy competente, quizás me autoricen a tener uno.

El entusiasmo de Viktor era contagioso y Yuuri le dedicó una tímida aunque sincera sonrisa mientras lo despedía agitando la mano. No estaba seguro si algún día lograría mentalizarse a que pudo hacer que uno de los estudiantes y alfas más hábiles y populares, sangre pura y en general, quien había sido su ídolo prácticamente desde primer año, se había enamorado de él sin necesidad de recurrir a la magia o a pociones; pero estaba más que dispuesto a intentarlo y, porque no, a dejarse llevar un poco por la felicidad.

-Si no es por una poción, entonces debió ser el maleficio imperius.

El coro de voces acercándose, detuvieron a Yuuri de entrar a su salón y en lugar de eso, corrió a ocultarse tras un pilar, para escucharlos mejor.

-¿Pero qué esa no es una de las maldiciones imperdonables?

Se trataban de una pareja de Hufflepuff, un chico y una chica. Yuuri contuvo la respiración y permaneció bien quieto, para no hacer ningún ruido que pudiera alertarlos.

-Si Katsuki pudo hacer una poción tan complicada como la amortentia sin problemas, entonces bien podría ser capaz de ejecutar un maleficio así-aseveró el chico, en tanto que el aludido sujetó sus libros con fuerza, horrorizado por la acusación.

-De atreverse a usarla, terminaría directo en Azkaban-expresó la chica, igualmente espantada- No se atrevería… ¿o sí?

"¡Por supuesto que no!" gritó Yuuri en sus pensamientos, asqueado de que lo creyeran capaz de cometer un acto tan vil "Bueno, no puedo rebatir lo de la amortentia… ¡pero eso fue un accidente! Yo nunca haría nada que lastimara a Viktor."

-Considéralo un momento-insistió el chico-Si fueras un nacido de familia muggle ansioso por destacar, la manera más fácil y rápida sería atrayendo a alguien como Nikiforov.

En ese punto, a Yuuri le constó que debían ser betas. De lo contrario ya habrían detectado el olor a omega angustiado. ¿Era así como los otros lo percibían? ¿De verdad creían que sólo quería utilizar a Viktor?

"Apuesto a que no dirían eso si fuera sangre pura" se planteó Yuuri, encogiéndose sobre sí mismo y agachando la mirada "O si al menos no fuera tan insignificante…"

Y justo estaba cayendo en su eterno bucle de inseguridad y negatividad, cuando de pronto visualizó a Minako, su maestra… y madrina frente a él, reprendiéndolo.

"¿Qué es lo que siempre te digo, Yuuri? Siéntete orgulloso de dónde vienes y de ser quien eres"

¿Y qué Viktor no le había dicho algo similar, cuando se asinceraron en la enfermería? El Slytherin le mencionó sus cualidades y que las había notado desde antes de darse cuenta que eran destinados. A pesar de eso, Yuuri tenía dificultades para percibirse a sí mismo de la forma en que Viktor lo hacía, sintiendo que le faltaba mucho para ser la maravillosa persona que Viktor creía que era. Debido a su posición como prefecto, con frecuencia tenía que imponerse ante estudiantes orgullosos, algunos que se escudaban en su origen como nacido de familia muggle o que era un omega para no obedecerlo. En teoría, en ésta ocasión podría hacer lo mismo, pero no se creía capaz puesto que en el fondo les concedía tenían algo de razón.

-Todo esto también me hace dudar de Nikiforov- comentó el chico- Y de que quizás no es el prodigio que todos esperaban. Si en serio cayó tan fácil en una trampa así, o si peor aún, no está bajo la influencia de ningún hechizo o poción y actúa así por su propia voluntad…

-En eso estoy de acuerdo contigo-asintió la chica- Viktor siempre se comportaba de una manera tan digna y elegante, verlo revoloteando alrededor de Katsuki como lo hace últimamente, da un poco de pena.

En verdad, Yuuri estaba más que acostumbrado a lidiar con críticas y su falta de confianza no era ninguna novedad, pero que hablaran así de Viktor, que lo juzgaran por simplemente no encajar con su ideal, por sentirse feliz… eso sí que no podía soportarlo. Nadie iba a insultar a su Viktor, su alfa, si él podía evitarlo. Decidido, tomó su varita y…

Avifors!

Yuuri observó perplejo como los rollos de pergamino que sostenía el chico se convertían en una bandada de aves que los picotearon con ferocidad, haciéndolos huir despavoridos.

-Pensé que nunca se callarían-dijo Yuri Plisetsky, asomándose de otro pilar, con su varita en mano. Yuuri le dedicó una sonrisa que le duró hasta que el chiquillo lo fulminó con la mirada- Y tú, más te vale dejar de ser tan inútil y lento. ¡Y que ni se te ocurra acusarme! Ya tengo todo el fin de semana repleto de horas de castigo por culpa tuya y del imbécil que tienes por alfa.

Plisetsky le dedicó una última mala mirada y un bufido para después marcharse sin permitir que Yuuri le diera las gracias. De cualquier forma, el Gryffindor se permitió esbozar una sincera sonrisa. Acababa de recordar que no estaba sólo y que habían quienes se alegraban y estaban de parte suya y de Viktor. Pudiera ser que le faltara mucho para considerarse como la pareja y el omega que Viktor merecía, pero no por ello permitiría que otros lo insultaran y mucho menos que criticaran a su alfa. Más que nunca, Yuuri decidió que iba a trabajar duro y a esforzarse, hasta convertirse en la maravillosa persona que Viktor sabía que era.

Y mientras Yuuri llegaba a su propia resolución, el Slytherin enfrentaba sus propios problemas y cuestionamientos.

-¡Bébelo, te lo suplico!- rogó un joven Slytherin, un omega, ofreciéndole un frasquito a Viktor-Es un antídoto, la profesora Okukawa me ayudó a prepararlo para ti. Así te liberarás de los efectos de cualquier otra poción o hechizo que te controle.

En aparente calma y sin oponer resistencia, Viktor lo aceptó y destapó, notando de reojo que el chico y un par de chicas a su lado contenían la respiración, antes de proceder a olisquear el antídoto… y corroborar sus sospechas.

-Me parece que la profesora Okukawa ha sido demasiado descuidada- comentó, apartando el frasco, reprimiendo una mueca de desagrado- Confundir un filtro de amor con un antídoto… -recapacitó y volvió a olfatearlo, frunciendo el ceño- Y uno de muy mala calidad, además.

Evidentemente, las habilidades para hacer pociones de aquel pobre chico ni de cerca se comparaban con las de Yuuri y mucho menos con las de la maestra titular. Y a juzgar por su expresión y las de sus amigas, había confiado en que Viktor no se daría cuenta.

-Te doy puntos por usar extracto de vainilla para imitar el aroma, aunque al final sólo es eso, una imitación-le arrojó el frasco, que el chico pudo atrapar a duras penas- ¿Pero menta y rosas? ¿En serio? Supongo que la menta fue para disimular el olor de los otros ingredientes, las rosas, por otro lado… -niega con la cabeza- Es demasiado cliché.

El chico, avergonzado por haber sido descubierto, echó a correr, seguido por una de sus amigas y por un instante, Viktor experimentó una punzada de malestar que le duró hasta que la chica restante, una beta, comenzó a reclamarle.

-Entonces, ¿estuvo bien que Katsuki te diera la poción, pero rechazas a alguien de tu propia casa y de los tuyos?

-Oh, ¿y según tú quienes son "de los míos"?

-Los sangre pura.

Viktor se tensó y requirió emplear todo su autocontrol para no soltar un gruñido, apretando los puños con fuerza para canalizar su creciente enojo.

-Eres un Nikiforov-prosiguió ella, sin atender al peligro potencial que un alfa enfadado podía representar- ¿Tu apellido no significa nada? ¿Tan poco te importa tu linaje como para perseguir a un sangre su…?

-No te atrevas a llamarlo así-ordenó, y aunque la chica era una beta, fue bien capaz de percibir el poder en la voz y en el aura de Viktor-¿Tan siquiera lo conoces? ¿Por lo menos has hablado con él alguna vez?-dio un paso hacia ella y la chica retrocedió, encogiéndose sobre sí misma- Yuuri no es como "los de tu tipo", en eso tienes razón. A diferencia de muchos de ustedes que confían exclusivamente en su apellido o la influencia de sus padres, él se esfuerza y siempre trabaja duro. Más que cualquier otra persona, alfa, beta u omega que conozca…

Viktor rememoró aquellas ocasiones en que había visto a Yuuri practicando solo técnicas de vuelo en el campo de quidditch e incluso en el Bosque prohibido, aprovechándolo como una pista con obstáculos; o las horas que dedicaba a leer y tomar notas en la biblioteca, sin mencionar las lecciones extras con Okukawa en preparación para los TIMOS. Sin embargo, para los que favorecían la "pureza" de la sangre por encima de cualquier otra cosa, nada de eso importaba.

Ya para ese punto, Viktor tenía a la chica acorralada contra la pared y su enojo e indignación habían llegado a un punto crítico. Instintivamente, buscó su varita y…

Un estallido le hizo reaccionar y volverse. La joven beta decidió tomar ventaja de la distracción y escapar a toda prisa.

-Vaya, eso estuvo cerca.

El alfa arqueó las cejas al distinguir a Mila, Slytherin de tercer año, golpeadora del equipo de quidditch y quien Viktor estaba seguro se presentaría como otra alfa en unos cuantos años, sonriéndole con su varita en mano y los restos de un globo en el suelo.

-Descontrolarte así no es propio de ti-observó la chica, acercándose con cautela-Aunque supongo que no puedo culparte, dadas las cosas que ella estaba diciendo.

Viktor se pasó una mano por el cabello y requirió inhalar y exhalar hondo varias veces antes de calmarse lo suficiente. Por lo general, trataba de no dejarse llevar por sus instintos y le gustaba presumir de su extraordinario temple, pero era justo como Mila decía, simplemente no pudo evitarlo.

-Creo que tendré que estar listo para cuando ellos me acusen y Lilia… la profesora Baranovskaya me asigne un castigo.

-En ese caso, puedes contraatacar con que intentaron darte una poción, y me tienes a mí como testigo-aseveró, señalándose a sí misma-Y como acabo de salvarte el pellejo, oh magnífico espécimen de alfa puro y sabio capitán de quidditch…

-Lo sé, lo sé-respondió, esbozando una sonrisa ante la broma-Te daré la nueva contraseña para el baño de prefectos. Sólo asegúrate que nadie te descubra.

-Discreción es mi segundo nombre-repuso casual, arrancándole una sonrisa al otro- Y Viktor… no todos pensamos así. Es decir, no todos los Slytherin. Al menos hablo por mí y el resto del equipo. Nosotros nos alegramos por ti y por Yuuri, y siempre que no interfiera con tu desempeño en los partidos…

-Te garantizo que no pasará.

Mila le dedicó una última sonrisa a manera de despedida, murmurando algo sobre que Sara la estaba esperando, dejando a Viktor solo para que reflexionara acerca de lo sucedido y de que si en serio quería que todos dejaran de cuestionar que Yuuri fuera su omega y que no se debía a que estuviera bajo la influencia de alguna poción o encantamiento, necesitaba hacer algo que lo dejara bien en claro, algo que hiciera que todos se olvidaran de las circunstancias bajo las cuales se dio el feliz descubrimiento para él y Yuuri. Pero… ¿qué?

"Ya se me ocurrirá algo" pensó Viktor, suspirando "Por lo pronto, tengo otros asuntos más urgentes a tratar…" recordó, y casi ronroneó de puro gusto.

Como por ejemplo, su próxima cita con Yuuri en Hogsmeade.


Con ésto confirmo que la historia tendrá más capítulos, aunque más bien se centrará en pequeñas situaciones específicas que seguir una trama propiamente. Algo así como un slice of life?

En realidad, pensaba actualizar hace unas dos semanas, pero se me atravesaron otros proyectos que requerían mi atención tanto dentro de los fanfics como en la vida real, así que tuve que dejar en stand by ésta historia hasta que al fin la pude continuar. Espero que les guste! Y referente a ésta historia, quisiera pedirles su opinión respecto a un punto que llevo considerando un rato... ¿cómo creen que deberían ser los patronus de Viktor y Yuuri?

a) Un lobo para Viktor y un cerdito para Yuuri.

b) Un lobo para Yuuri y un cerdito para Viktor.

c) Un lobo para ambos (de menor tamaño para Yuuri)

d) ¿Otro animal? Por favor comentar su sugerencia.

Kneazle: una criatura mágica que es muy parecida a un gato y que puede cruzarse con éstos.

Avifors: hechizo de transformación, permite convertir objetos a aves.