Título: My Favourite Book.

Pareja: Santana/Brittany, Kurt/Sam.

Resumen: Todo comienza con un par de libros perdidos, una pluma, tinta y el intercambio de historias y secretos durante la noche. Y por supuesto, magia. Harry Potter/Glee-verse.

N/A: Aquí está la tercera parte, intenté demorar menos que la vez anterior, espero que cuente para algo y que nadie me linche XD. De nuevo muchas gracias por todos los comentarios, intentaré seguir las sugerencias y tratar de actualizar lo más rápido que pueda. Y para los que les gustan los capítulos largos, no se preocupen, a mi también me gustan. Así que probablemente todos vayan a ser de una longitud más o menos amplia, pero no tanta tampoco, no los voy a saturar ni nada XD.

Bueno, me voy a dejar de parlotear. ¡Espero que disfruten de esta parte!

Disclaimer: Glee y el universo Harry Potter no me pertenecen, tampoco los personajes. Sólo los estoy usando sin ningún fin de lucro, sólo diversión ;).


My Favourite Book.

Parte III.


Santana está acostada en su cama, bajo un montón de cálidas mantas verdes con costuras plateadas y una gran serpiente bordada en el centro, lo único que se ve de ella es algo de su cabello negro (es invierno después de todo ¡y viven bajo el Lago! Prefiere morir asfixiada que de hipotermia). No tienen ningún ánimo de levantarse para empezar otro aburrido día (mucho menos cuando sabe que tiene pociones a primera hora con una loca desquiciada). De hecho estaba comenzando a conciliar el sueño de nuevo, cuando Rachel empieza a cantar a todo pulmón con un cepillo de cabello utilizado como micrófono (Una canción llamada Don't Rain On My Parade, de algún musical horrible que Rachel la obligó a ver en una de las vacaciones que pasaron juntas).

Gruñendo intenta apagar el ruido cubriendo su cabeza con una almohada, pero incluso así la voz de su compañera de cuarto le llega. Fuerte y clara.

Algo que odia Santana, además de Sue y Karofsky es que la despierten en la mañana. No, para ser precisos, odia que Rachel la despierte con un mini concierto y no es porque tenga una voz horrible, si no, todo lo contrario, pero en serio ¿Quién quiere ser despertada en una fría mañana de invierno con alguien cantando y haciendo caras ridículas en el espejo? (En todo caso ¿Quién quiere ser despertada?).

Santana puede pensar en mejores maneras de comenzar su día. Como no despertar en absoluto o hacerlo en la calidez de la primavera (si fuese ella, pasaría invernando, pero eso no está en el plan de estudio de Hogwarts).

−¡Rachel cierra la maldita boca!− grita cuando la prefecta comienza su tercera canción. Afortunadamente su grito sorprendió a su compañera y se calla por gloriosos segundos.

Pero nada dura para siempre, Santana lo sabe.

−Santana, tengo que decir que tu lenguaje es muy vulgar, como una mujer educada y casi un adulto, y lo más importante, como un ejemplo a seguir para las generaciones más jóvenes, el mundo te agradecería si hablaras con un vocabulario adecuado y maduro.− Le reprende con las manos en la cintura, su postura rígida y con expresión mortalmente seria.

La morena gime en voz baja. Merlín, ¿qué hice para merecer esto?, piensa casi con tristeza.

−¿No me podías decir eso con menos palabras?− Pregunta sin siquiera molestarse en levantar su cuerpo de la cama.− O mejor aún, ¿no podías simplemente irte y dejarme dormir?

Rachel suelta un exagerado chillido, aparentemente ofendido (Santana ni siquiera sabe porque Berry se molesta, si llevan teniendo esta rutina por seis años ahora).

−¡Santana tenemos pociones en menos de una hora!− Exactamente el punto de la nombrada. Tiene pociones ¿por qué diablos se iba a levantar? Las mazmorras son condenadamente frías y está muy caliente en su cama. Sin mencionar a Sue y que comparten esa clase con Ravenclaw, lo que quiere decir que Rachel va a pasar toda la clase despotricando en contra de Fabray.

Dios, ahora sí que no piensa moverse de dónde está.

−Sabes muy bien que la Profesora Sylvester no tolera que nosotros, su propia casa, faltemos a sus clases.− Le recuerda como si en algún momento Santana lo hubiese olvidado. Después de todo, ella es la que pasa más tiempo con la vieja bruja, de la dos.

−No me importa, quiero dormir. Que Sue se pudra o mejor aún, que se muera. Cuando lo haga me despiertas.− Se gira y comienza a acomodarse para volver a los brazos de Morfeo. Lamentablemente Rachel tiene otros planes.

−¡Levántate!−Y si hay algo peor que despertar con los gritos de Rachel, es que Rachel la destape y exponga a su cuerpo al frío de la habitación (¿alguien le puede decir por qué la sala común de Slytherin está bajo el Lago y no en otra parte? Hogwarts es enorme ¿y los ponen a ellos bajo el lago? ¿en serio? ¿Es algún tipo de venganza porque son los malos? Porque si es así, quién sea, gana).

Santana gime casi con dolor cuando la primera oleada fría le golpea, se estremece y se aguanta el lloriqueo.

−Te voy a matar, Berry.− Gruñe mientras se levanta y toma su uniforme.− Cuando estés durmiendo, te voy a matar.− Termina su amenaza. En respuesta Rachel sonríe brillantemente, logrando que el malhumor de la otra chica aumente.

−Esa es una amenaza vacía, Santana.− Dice con voz cantarina.− Llevas seis años con lo mismo y aún no lo has hecho ¿por qué iba a creerte ahora?− Se miran unos instantes, fijamente. Santana entrecierra los ojos y Rachel pestañea varias veces y sonríe intentando parecer adorable.

Y lo hace, provocando náuseas en la otra muchacha.

−¡Argh! Sólo… sólo cállate, Berry.− Maldiciendo en voz baja, Santana se dirige al baño para prepararse para su día.

Rachel ahoga una risa y termina de cepillarse el cabello, está vez decide no cantar para no irritar más a la latina. No quiere que este de malhumor (aún más) y comience a fastidiar a Sue en las clases, es decir, aún más de lo normal. Porque Rachel sabe que su amiga le gusta meterse con la profesora y sacarla de sus casillas porque sabe que Sue, nunca jamás, castigaría a uno de los suyos o les quitaría puntos.

Todos los Slytherin lo saben, pero sólo Santana se aprovecha de ello.

Lo único malo es que en sus entrenamientos nocturnos, sea lo que sea que hagan (Rachel ni siquiera está segura que quiere saberlo), Sue se venga por todo y Santana vuelve a la habitación incapaz de hacer nada más que quejarse de lo agotada que está, cosa que pone a Rachel de mal humor y muy, muy preocupada por el bienestar físico y mental de la latina.

Suelta un suspiro y antes de poder decir algo, Santana está frente a ella con la túnica abierta y con su blusa mal abrochada, la chica tiene su corbata en la mano y se la está ofreciendo a Rachel, para que haga algo con ella. Rodando los ojos y con una sonrisa, la toma.

−Deberías aprender hacer esto tu misma, Santana.− Le regaña con cariño, la aludida sólo pone los ojos en blanco.− Yo no voy a estar siempre contigo para hacerte el nudo de la corbata ¿sabes?− La niña más baja comienza a desabotonar la blusa de su compañera y se sorprende al ver que debajo de esta hay dos camisetas negras, sabe que su amiga no soporta las temperaturas muy bajas, pero eso es una exageración.− Santana no hace tanto frío.− Se ríe, sin advertir la sonrisa maliciosa en el rostro de la otra.

−¿Sabes? Si me hubieses dicho que tenía mal abotonada la blusa, lo hubiese hecho yo misma.− Comenta ignorando lo que dice su compañera (como siempre lo hace).− No tienes que manosearme tanto, Rachel. No vas a conseguir nada, no eres mi tipo.− Se mofa logrando que la más baja pase por muchas tonalidades de rojo.− Aww, Berry no te avergüences, no es tu culpa, sé que soy sexy.− Y le da un guiño exagerado.

−No tienes remedio.− Murmura terminando de colocarle la corbata.− ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me interesas de esa manera?

−Cuando sea cierto.− Responde Santana y con una sonrisa descarada, deja a Rachel sola en su dormitorio.


-0-

Santana ya estaba en las mazmorras, esperando a que Sue haga acto de aparición (más bien está rezando que no aparezca, después de la noche que tuvo con ella, no quiere ni siquiera oírla). Está agotada todavía y después del desayuno, se sintió con más ganas de hacer novillos, pero desafortunadamente Rachel había insistido en acompañarla durante todo el desayuno, por lo que no pudo fingir retrasarse para la clase o algo que hubiese molestado a su jefa de casa.

Lo peor era que estaban sentadas adelante, casi frente al escritorio de Sue y no había podido hablar con Kurt que estaba obviamente molesto por algo (lo que significaba que su día sólo podía empeorar). Lo más segura era que después de pociones, iba a ser acorralada por el niño y obviamente iba a empezar un largo monólogo sobre lo que sea que le haya pasado.

No es que Santana sea una mala oyente o algo así, es sólo que las personas más cercanas a ella (lo que una persona normal llamaría amigos) son excesivamente dramáticos y muy vocales con cada pequeña cosa que le preocupa.

Santana es más del tipo callado de persona, no es muy vocal con las cosas que le preocupan (o que deberían preocuparle), no se hace problemas por pequeñeces y prefiere pasar su tiempo aprendiendo maneras de vengarse de Karofsky o tramando como sacar a Sue de sus casillas, que quejándose por las injusticias de la vida.

Aunque ahora ocupa su tiempo en otras cosas.

Una tonta sonrisa se forma en su rostro, al recordar la conversación que tuvo la noche anterior con Brittany Pierce. No sabe porqué, pero de alguna manera se siente cómoda hablando, (escribiendo más bien) con ella. Hay algo en la forma de ser de la niña que le inspira confianza ¿Y Santana? No confía en nadie más que en ella misma.

Kurt y Rachel terminaron deduciendo los problemas de su vida. Que no era tan difícil siendo que han compartido seis años y más con ella, no obstante no son capaces de distraerla de ellos ni son capaces de ayudarla.

Pero esta chica, con su obsesión con los patos, con sus comentarios aparentemente azarosos y con su gato metiche, logra que se olvide de sus problemas en casa y de los dolores que la aquejan después de cada práctica con Sue. Y lo más importante, la jovialidad y la confianza ciega que Brittany tiene en ella, hacen que de buena gana ella quiera contarle cosas.

Santana quiere que Brittany conozca cómo verdaderamente es, no como el resto de Hogwarts la ve (como una perra sin sentimientos que anda de cama en cama, cosa que no es totalmente cierta).

−¿Qué pasa con esa sonrisa?− Pregunta Rachel mirando la morena con curiosidad. Desde que conoce a Santana, nunca la había visto sonreír así, tan… contenta, y menos en clases de pociones donde Sue la va a estar vigilando como un halcón.

−Nada.− Se apresura a decir.− Sólo pensaba en Sue cayéndose de las escaleras.− Miente sin mirar a su compañera, porque a pesar de ser una Slytherin y todos los estereotipos que eso conlleva, Santana no es capaz de mentir para salvar su vida. Rachel siempre dice que son sus ojos los delatores.

Rachel la observa por largos segundos hasta que asiente y se vuelve para hablar con un chico de Ravenclaw, Mike Chang si no mal recuerda.

Antes de que Santana pueda suspirar con alivio, Sue entra a la mazmorra con el ceño fruncido y expresión agria, de seguro se topo con algo en los pasillos que la puso de malhumor. Los mira a todos casi con odio y sin decir palabra empieza a anotar instrucciones en el pizarrón con letra casi ilegible.

−Intento de magos, hoy van a realizar el Veritaserum.− Gruñe y todos se quedan mirando sorprendidos ¿ese insulto? Es casi un halago viviendo de esta profesora. Realmente algo debe haber sucedido si no se le ocurre nada mejor.− Tienen toda la clase empezar a realizarlo, en pares y no olviden el ensayo de diez mil palabras que me van a entregar con su poción el próximo mes.

Todos empiezan a moverse y sacar sus ingredientes hasta que Sue vuelve a bramar.

−Antes que lo olvide, la Directora quiere algo cursi como unión de casas y cosas que no me interesan, porque algo como eso no existe. Los Slytherin, al menos los inteligentes.−Mira a Azimio con desprecio (probablemente el único que se ganó su odio por su estupidez en casi todas las áreas de la magia).−Vamos a gobernar y todos los demás serán nuestros sirvientes, pero lo que sea, les daré la esperanza que serán algo más que esclavos.− Resopla con molestia y se sienta en su escritorio.− Así que serpientes, tienen que trabajar con un pájaro. ¡Muévanse ahora!

Todos comienzan a moverse rápidamente y antes de que Santana pueda procesar toda la sarta de imbecilidades que Sue ha dicho, una mano toca su hombro.

−López, estás conmigo.− Le informa Quinn a Santana con una sonrisa autosuficiente, que irrita más que nada a la latina.

La morena suspira y asiente ¿Qué otra opción tiene?, verifica que Rachel ya tenga compañero (sólo porque generosamente le cedería su puesto, para ver como las peleas Fabray/Berry sacan de quicio a Sue), y si, está sentada con Mike Chang.

−Lo que sea Fabray.− Toma sus cosas y va hacia el asiento de la rubia, afortunadamente está lejos de Sue.

−¿Qué pasa con Sue? Ha dicho una cantidad de sandeces impresionante.− Murmura Quinn y Santana mira a la profesora que ha comenzado a leer un libro. Sue tiene un oído muy bueno y no quiere que la escuchen hablar de ella, menos ahora que parece estar de peor humor que de costumbre (Después de la noche anterior no quiere estar en el radar de Sue, no si no ha hecho nada para fastidiarla).

−Ni idea, probablemente la directora McGonagall le ha reprendido y ya sabes, es una Gryffindor y Sue la odia sólo por eso.− Ambas ruedan los ojos y se ponen a trabajar en su poción en silencio.

Después de una hora, cuando Santana está moliendo cuidadosamente los ingredientes en el mortero, Quinn decide hablar nuevamente.

−¿Sabes?− Comienza hablar con todo inocente. Santana sabe que la Ravenclaw va a decir algo que no le va agradar, pero se niega a dejar de triturar los ingredientes, si tiene suerte Quinn la dejara terminar en paz (no tiene suerte).− Hace unos días hablé con Sam Evans.− Le informa y la morena la mira confundida ¿Quién diablos es Sam Evans? Y lo más importante ¿por qué debería conocerlo?− Sexto año, Hufflepuff.

−Espera… ¿rubio, con buen cuerpo y con una boca inhumanamente grande?− Ahora es Quinn la confundida.

−Sí, ¿lo conoces?

−No realmente, pero Kurt tuvo un flechazo con él hace un tiempo.− Informa descuidadamente, sin notar como la sonrisa de la rubia se vuelve (espeluznantemente) muy amplia.

−Bueno, eso es divertido, Sam tiene un flechazo ahora con Kurt.− Santana levanta las cejas y no puede evitar desear que Blaine no estuviese en la foto ahora. No porque le caiga mal, aunque le irrita más que nada que el tipo de diga 'Coraje, Santana'. Sí, ella sabe que el sujeto es Gryffindor y que su principal característica es que son valientes y lo que sea, pero estar diciendo coraje cada dos minutos como un loro maldito es molesto, además que le quedan cortos los pantalones y Santana cree que Kurt puede tener a alguien mejor.

O por lo menos alguien que note cuando Kurt este abatido por algo (¿Blaine? Perdido en su propia grandeza ni siquiera nota cuando su novio se siente mal, además es más insensible que Santana y eso es mucho decir).

−Interesante, pero ¿qué tiene que ver él conmigo?

−Sam Evans es el mejor amigo de Brittany Pierce.− Informa dulcemente y se aguanta la risa al ver el choque en la cara de la morena.− ¿No es pequeño el mundo? Dos serpientes suspirando por un par de tejones, si Sue se enterase…

−¡Espera un minuto!− Grita Santana llamando la atención de todos.

−Mejor guarda silencio, América Latina.− Gruñe Sue desde su asiento. Y Santana está a punto de decirle que el racismo no es aceptado en Hogwarts, pero decide dejarlo. No es como que Sue vaya a tomarla en cuenta.

−¡No estoy suspirando por nadie!− Susurra enojada (y evita el contacto visual, ¿Recuerdan lo de Rachel? Sí, no sabe mentir).

−Pss, por favor, Santana, estás intercambiando mensajitos secretos con ella por la noche.− Mueve las cejas sugestivamente y Santana no puede luchar contra el sonrojo que se apodera de sus mejillas. Bueno no puede evitarlo, si alguien lo dice así como Quinn, suena casi sucio.− Hay algo que te gusta de ella y ni siquiera la conoces, solo han hablado por medio de un libro, tienes que reconocer que la consideras especial.

(No puede rebatir lo último, aunque quiera, no encuentra argumentos convincentes en su mente)

Santana suspira y se pregunta (por milésima vez) porque le dijo a Quinn Fabray, de todas las personas, sobre Brittany Pierce y el libro. La rubia no hace nada más que burlarse de ella, de cómo se estaba ablandando por culpa de una chica que aún no conoce y como se preocupaba tanto de ella que hasta le escribía apuntes para que las clases se le hicieran más fáciles (Santana jamás deja que nadie vea sus notas sobre las clases, porque le gusta personalizar cada hechizo y cada poción a su manera, ¿si se lo muestra a alguien? Deja de ser suyo).

Pero claro, si no se lo decía a Quinn ¿A quién? no se lo podía contar a Rachel, porque está demasiado concentrada en ser la prefecta perfecta (sin juego de palabras), que lo más seguro es que la hubiese mandado con Sue y todo hubiese terminado horriblemente mal para ella, pero sobre todo, para Brittany por ser Hufflepuff. Y Kurt por su parte, está demasiado concentrado en su relación con Blaine y que este no esté cerca de algún idiota de Ravenclaw (Sebastián algo), para ponerle atención a algo más.

Suspira nuevamente, tenía que tener la opinión de un tercero (y verificar que una Brittany Susan Pierce, realmente existía) y Quinn era algo así como su última opción y la niña puede guardar secretos, así que al menos en ese sentido Santana podía decir que había sido una buena elección, si ignoraba las burlas y las constantes sonrisitas molestas que Quinn le daba de vez en cuando (¿Decírselo a Puck? Todo Hogwarts lo sabría a estas alturas).

−¿Cómo es?− Pregunta sin poder contenerse.

Sí, ella pudo buscar a la rubia en el tiempo que no le habló, lo que hubiese sido lo lógico, pero no lo hizo, por alguna razón le gustaba el misterio detrás de toda la situación y no le parecía justo que ella supiese con quién hablaba cuando la niña no tenía esa opción (Cuando le dio esa explicación a Quinn, la rubia se burló durante días).

−Ah, ya lo verás.− Le informa con una sonrisa divertida.− Es muy bonita, pero no quiero romper la magia para cuando se encuentren.− Y le da un exagerado guiño, antes de volver a la poción.

Bufando en voz baja Santana revuelve el contenido del caldero, esperando a que la clase termine pronto.


-0-

Después de la cena, Santana se dirige a la biblioteca en compañía de Rachel, tienen que terminar un ensayo para la profesora Corcoran y la morena quiere terminar esto lo antes posible para así poder volver a su cuarto, para poder hablar con Brittany (sí, esa es la parte culminante de su día es patética ¿no?).

Pero el destino tiene otros planes.

Antes de que puedan entrar, alguien grita el nombre de una de ellas.

−¡Santana!− ambas Slytherin se giran para toparse con la cara sonriente de Holly Holliday.− Necesito que me acompañes, tenemos que resolver un problema.− Y le da un guiño (Santana no sabe qué pasa con las rubias y los guiños hoy día).

−Profesora Holliday, me gustaría recordarle que las relaciones amorosas o sexuales, entre profesores-alumnos están estrictamente prohibidas, así que cualquiera que sean sus intenciones con mi compañera Santana, creo que debe retroceder o será estrictamente sancionada por la Directora McGonagall y el Ministerio de Magia.− Sermonea Rachel con su tono de prefecta, que suele irritar a Santana, pero ahora sólo está logrando que se vuelva púrpura por la vergüenza.

Holly comienza a reír a carcajadas, en serio, los niños hoy en día son hilarantes.

−¡Rachel! Me sorprende que pienses tan mal de mí.− Finge ofenderse la rubia.− Por muy atractiva que Santana sea, no quiero tener nada de lo que dices con ella.− Mira de reojo a la Slytherin más alta que está concentrada en sus pies y sonríe maliciosamente.− Al menos hasta que sala del colegio y sea legal.− Agrega divertida y totalmente en broma ella no quiere estar con Santana, es linda y todo, pero es una niña (sólo le gusta meterse con Rachel ¿y quién puede culparla?).

−¡Muy bien, basta!− Chilla Santana cuando ve que Rachel está dispuesta a debatir.− Nos vemos en la habitación, Rachel.

−¡Nos vemos en clases, Rachel!− Se despide animadamente la profesora y le lanza un beso, sólo para exasperar más a la niña más pequeña.

−No tenías para que decirle eso, ahora me va a estar acosando hasta que le diga que pasa entre nosotras.− Gruñe Santana con molestia mientras caminan por los oscuros pasillos.− No me va a creer que no pasa nada, ¿por qué tenías que decirle eso?− Le reclama mirándola directamente a los ojos. Holly tiene que darle un punto a favor a su estudiante, cuando hace contacto visual así (enojada, furiosa, molesta) realmente puede intimidar.

−¿Por qué no le dices que te estoy ayudando con lo de ser… ya sabes?− Susurra (las paredes de Hogwarts tienen oídos, es mejor prevenir que curar) y la Slytherin sacude la cabeza, negándose en el acto.

−Va a ir con el chisme a Sue o con la Directora y tendremos muchos problemas, no voy a correr el riesgo.

−Podrías confiar en ella un poco más, Santana. Llevan juntas como seis años ¿no?− Pregunta y la chica asiente sin dejar de caminar.−¿No crees que sería leal a ti?

−Rachel solo es leal con sus ideales y sueños. Está empeñada en conseguir el Premio Anual ¿y esto que me enseñaste? Es lo que ella está buscando para llegar a la cima.− Holly mira a su estudiante unos segundos y no puede evitar sentir un poco de lástima por ella. Santana es una chica brillante, tiene una habilidad única con la magia y con su capacidad para modificar los hechizos a su beneficio, la llevarán lejos, ella lo sabe (por eso la está ayudando) y Sue lo sabe.

El problema de la niña es que no confía en nadie más que en sí misma, sólo ve lo malo de la gente y eso la va a hundir con el paso de los años, como así lo espera la jefa de las serpientes (¿Una Santana sola y vulnerable? Una Santana manipulable).

Es incapaz de ver que lo que Rachel hizo hace un rato, no fue una excusa para ir con la directora para demostrar que ella está más preocupada por el alumnado que la propia Premio Anual, si no que Berry estaba realmente preocupada que un adulto estuviese abusando de su amiga (lo que es divertido, porque Holly nunca haría algo así, pero Rachel no lo sabe, porque no la conoce como Santana lo hace).

Holly espera que alguien le enseñe eso. Afortunadamente ella tiene la persona perfecta para el trabajo.

Entran a su despacho y Santana se sienta frente a escritorio de la profesora. Hace días empezaron a practicar la magia no verbal y para la Slytherin se está volviendo un verdadero desafío entender cómo funciona ese mecanismo.

−Santana antes que lo olvide.− Comienza a hablar si hacer contacto visual y aparentemente concentrada en algunos pergaminos en frente de ella, mostrándose totalmente desinteresada.− Hoy día hablé con una alumna, una chica de Hufflepuff, que es realmente pésima en mi clase no porque no quiera aprender, si no porque no le encuentra sentido a lastimar a sus compañeros en los duelos que tenemos en clases.

−Ya veo, quieres que sea su saco de boxeo.− Bufa Santana y Holly sonríe.

−Exactamente, le dije que durante el fin de semana le ibas a ayudar.− Le informa dando por sentado que su alumna no tenía nada que hacer (y es cierto, Santana pasa sus días libres entrenando o quedándose acostada todo el día ¿recuerdan lo de invernar? Lo puede hacer al menos por dos días).− Su nombre es Brittany Pierce.

Los ojos de Santana se abren cómicamente y Holly puede dar fe que su mandíbula se ha desencajado.

−¿Bri–Britttany P-Pierce…?− Tartamudea por primera vez en frente de su profesora (y alguien vivo).

−Sep, ¿la conoces?− Pregunta con interés, ¿por qué su alumna estrella actúa así? Por lo que ella sabe los Hufflepuff y los Slytherin se llevan como el perro y el gato, pero Santana parece genuinamente nerviosa y ahora necesita saber el porqué.

−No realmente…− Susurra y titubea antes de preguntar.− ¿Ella estuvo de acuerdo?

No es que a Santana le importe, bueno, sí, le importa lo que la otra chica quiere, no está dispuesta a forzar una reunión cuando la niña de Hufflepuff no se siente cómoda con ella (¡además hace menos de un día le dijo su nombre!).

−Ahora que lo mencionas…


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Brittany había terminado de almorzar y se dirigía hacía Cuidado con las Criaturas Mágicas muy emocionada. Más de lo normal si le preguntan a sus compañeros. Pero la rubia tenía dos motivos para rebotar de alegría por las paredes. Primero iba camino a su asignatura preferida y finalmente iban a ver unicornios, y lo segundo era por la conversación que había tenido con Santana López.

Santana López, Brittany no mentía cuando decía que había pensado en ese nombre más veces de las que podía contar y cada vez que lo hacía la sonrisa en su rostro se ampliaba el doble.

Para la Hufflepuff era un día perfecto.

¡Brittany!− La rubia se gira para ver a su profesora de Defensas acercarse a ella a paso presuroso. Cada vez que Holly Holliday se acerca a ella, significaba que había reprobado otro de sus duelos u ensayos. Frunciendo los labios, se queda esperando a que la rubia mayor se pusiese al día con ella.

Profesora Holliday.− La saluda con cortesía y espera el regaño.

Hey, leí tu ensayo sobre el encantamiento patronus que le diste a Shelby.− Le dice sonriendo.− Me pareció muy bueno, Brittany. Brillante, en realidad, pero no logro comprender porque en mi clase no lograste invocarlo, si Shelby asegura que ese es tu mejor encantamiento.− Le dice frunciendo el ceño con confusión.

Es que no me gusta el ambiente de su clase.− Admite sin siquiera titubear. Holly hace una mueca ante esto, ¿un alumno que no le gusta el ambiente de su clase? Es lo mismo que le digan que es una mala docente y a ella le gusta su trabajo, se esfuerza para que todos estén cómodos. Evidentemente está fallando.− ¡No tiene nada que ver con usted! Enseña súper bien y todo, pero no me gusta… ya sabe, lastimar a la gente y en su clase con los duelos y todo eso… bueno, se trata principalmente de la violencia.

Así que… no te gusta la violencia. Por eso no te va bien en mi clase.− Murmura y luego sonríe.− Bueno, eso se puede arreglar. No quiero que repruebes mi asignatura, así que te asignaré un tutor y te evaluaré de manera separada de los demás para que no seas parte de la… violencia.− Britt asiente rápidamente de acuerdo con esta oportunidad (ningún otro maestro de DCAO se la ha dado).− Así mataré dos pájaros de un tiro.− Musita y la rubia la mira con los ojos brillantes, con lágrimas a punto de ser derramadas.

¿Va a matar pájaros?− Cuestiona haciendo pucheros y luchando contra el llanto.− ¡Pero si usted es buena!

No, no, no… no voy a matar a nadie, sólo… eh, es un dicho, Brittany. Te aseguro que las aves están a salvo.− Le tranquiliza, un poco conmovida por la preocupación de la otra chica.

Bueno.− Y sonríe.

Lo que Holly quería decir, es que Brittany la ayudará sin saberlo. La Hufflepuff es amable, gentil, leal y muy alegre, eso es lo que sabía de ella por lo que había visto en el corto tiempo que llevaba en Hogwarts y escuchado de otros profesores, lo que la convierte en la perfecta candidata para darle a Santana López una lección de confianza en la gente (y que no todos quieren tomar algo de ti para beneficio personal, como Sue se lo ha metido en la cabeza).

Y Santana podría ayudarle a la rubia a mejorar en sus hechizos de ataque y defensa. Es un ganar-ganar para todos (Holly lo hace porque Santana le cae bien y es una chica especial que le preocupa mucho su poca fe en las personas, ella no quiere que su alumna termine como Sue).

Además Holly está convencida que Brittany con su dulzura y fe ciega en las personas, puede derribar todos los muros de Santana.

¿Quién será mi tutor?− Pregunta curiosa la rubia, esperando a que no diga Rachel, porque si es así, la rubia está segura que no va a entender nada de nada.

No sé si la ubicas, una chica de Slytherin de séptimo, Santana López.− y la mención de ese nombre logra congelar a la animada rubia. La profesora la mira asustada unos segundos, ella ha escuchado rumores sobre Santana y su fama de dormir con chicas, ¿es posible que Brittany sea una de ellas?

Si es así, esto se va a volver incómodo.

Pero luego sucede algo completamente del otro mundo, una risa emocionada brota de los labios de Brittany y comienza a saltar –literalmente- de la emoción, sus ojos azules brillan de una manera poco real y Holly se pregunta si las mejillas de su alumna no le duelen por esa enorme sonrisa que tiene.

Aparentemente (y de alguna manera extraña) Santana ha dejado una buena impresión en esta chica. La pregunta es cómo, si por lo que ella tiene entendido ambas casas se llevan horrible (gracias Sue y Will, por generar enemistad entre los magos).

¡¿Cuándo podré conocerla?− Chilla excitada.− ¡¿Ella está de acuerdo? ¡No puedo esperar para conocerla al fin!.

Esto es sospechoso, pero Holly decide dejarlo pasar (tal vez interrogue a Santana más tarde).

El fin de semana, pueden usar mi despacho. Estoy completamente segura que Santana está libre estos dos días.− Intenta reprimir una risa, por lo que ella sabe, Santana puede pasar esos dos días sólo comiendo y durmiendo.− Si eso está bien contigo, claro.

¡Por supuesto que sí!− Asiente fervientemente.

Entonces, mañana te diré la respuesta.− Le mira divertida, el entusiasmo de esta chica es contagioso, ahora está convencida que ha tomado la decisión correcta. Esto es lo que Santana necesita en su vida.

¡Muchas gracias!

Ahora Brittany puede decir que su día es perfecto.


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−Estaba muy emocionada.− Mira sospechosamente a la morena. Santana está en vano tratando de luchar contra una sonrisa.− Lo que me lleva a preguntar, ¿por qué? Si por lo que tengo entendido sus casas se llevan muy mal.

−Bueno, en realidad nuestros jefes de casa se llevan mal.− Se encoge de hombros.− Yo no odio a los Hufflepuff, sólo a Finn Hudson porque me irrita más allá de las creencias con su cara de imbécil, pero no porque Sue los odia significa que automáticamente todos lo hacemos, de hecho Rachel tampoco los odia.− Habla desinteresada.

−¿De dónde te conoce?

−Dah, somos del mismo año es evidente que nos habremos topado en una que otra clase.

−Eres una pésima mentirosa, ¿lo sabes?− pregunta risueña y Santana se sonroja.

−…Sí.

−¿Me dirás la verdad, entonces?

−¿Por qué mejor no me enseñas la magia no verbal?− Desvía el tema y Holly lo deja pasar.

Por ahora.

−Muy bien, primero tienes…


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Santana acaba de llegar a la sala común, el toque de queda ha empezado hace horas y la ronda nocturna de Rachel ya habrá terminado, lo que significa que la chica está en el dormitorio esperando a que aparezca para poder interrogarla sobre Holly y porque llega tres horas después de lo que debería. Y dios, Santana no tiene ánimos para hablar con nadie ahora.

Practicar magia no verbal es realmente agotador, lo único que quiere es acostarse y dormir por días.

Sin embargo el mundo parece tener otros planes para ella, porque cuando pasa por los cómodos sofás ve a Kurt Hummel sentado de brazos y piernas cruzadas, claramente esperando por ella.

Drama gay, piensa Santana, justo lo que necesito ahora en mi vida.

−¿Qué pasa con esa cara, Porcelana?− Pregunta tirándose al sofá junto a Kurt y colocando sus pies sobre las piernas del Slytherin. El chico bufa ante el apodo (y por la manera tan descuidada que Santana se sienta jutno a él, si se inclina un poco está seguro que podría ver su ropa interior. Es gay, si, pero no por eso la chica debe descuidarse, sigue siendo hombre después de todo).

−Lo mismo puedo preguntar yo, Satanás.− La morena mueve su mano, como si estuviese sacudiendo el polvo (pero en realidad está ignorando su comentario).− ¿Noche agitada?

−Sí, pero no es lo que tú piensas.− y pone los ojos en blanco, porque todos asumen de inmediato que si está cansada, es por algo sexual. Sí, le gusta el sexo, pero tiene otros intereses en la vida también, como un humano normal, por Merlín.

−Necesito tu ayuda con algo.− Kurt mira hacia todos lados, como si tuviese miedo de que alguien escuchase.− Quiero perder… ya sabes, con Blaine y necesito…

−¡Quieres perder la gran V!− Grita sorprendida y Kurt se apresura a ponerle las manos en la boca.

−¡No quiero que todo Hogwarts se entere!− Sisea Kurt con un furioso rubor en sus pálidas mejillas, mientras vuelve a su posición original y deja que su compañera pueda respirar nuevamente.

−Está bien, pero no hay necesidad de ahogarme, labios de mujer.− Dice Santana antes de bostezar sonoramente.− ¿Por qué tenías esa cara, entonces? Si perder la gran V es como lo más natural del mundo.

−Blaine dijo que…− Kurt vacila antes de seguir, el sabe que Santana se cabrea con facilidad y sobre todo con su novio (es muy protectora de sus amigos aunque no lo reconozca).− No soy sexy, cuando intente seducirlo dijo que no soy sexy.− Termina avergonzado en un susurro que Santana tiene que esforzarse por oír. Y cuando procesa la información, empieza a ver rojo.− Quiero que me enseñes a ser sexy, Satanás. Tú eres la única persona que conozco que desborda sensualidad sin esfuerzo.

−¡Ese hijo de puta!− Kurt se encoje al oír la ira de su amiga (o compañera o lo que sea que Santana diga que es suyo) y su elección de palabras.− ¡¿Cómo se atreve? El dijo que tú no eres sexy, ¡¿y él? ¡Con esas cejas que parecen una gaviota y esos pantalones que le quedan cortos! ¿A quién cree que va a seducir así? Es cierto que eres sexy como un Furby, pero no tenía derecho.

−Eh… creo que me has insultado, pero gracias de todos modos.− El chico ya se acostumbró a esto, porque esta es la manera que tiene la morena de demostrar preocupación (no puede hacerlo de una manera normal, pero es Santana y con ella nada puede ser normal).

−¡Cuando lo vea, ya verá donde le voy a meter el coraje!− Amenaza al aire y luego mira a Kurt, sus ojos brillando por la furia contenida.− Te prohíbo que te acuestes con ese imbécil.

−¡Santana no tienes derecho a prohibirme nada!

−¡Tengo todo el derecho! Siempre soy yo la que tiene que subirte la autoestima, cuando ese insensible hiere tus sentimientos, ¡No te merece! No importa si te canta mil canciones, sigue siendo un completo idiota que lo único que le preocupa es el gel para el cabello.− Se cruza de brazos con mirando desafiante a Hummel, quiere ver que se atreva a defenderlo.

Y por primera vez no lo hace, para sorpresa de la latina.

−¿Por qué quieres perder algo importante para ti, cuando evidentemente no estás listo?− a veces, sólo a veces Santana se comporta como un humano decente con sentimientos y se preocupa abiertamente por otros (a ella le gusta llamarlos como sus momentos de locura, que le vienen de pasar tanto tiempo con Rachel y Sue).

−No quiero perderlo, ¿vale?− Santana entrecierra los ojos, pero se guarda cualquier comentario ácido, para alivio de Kurt.− Sebastián está siendo muy agresivo en sus coqueteos con Blaine.

Sebastián Smythe, Santana lo conoce bastante bien, francés, gay, atractivo, promiscuo y astuto, una versión masculina de ella, según Rachel, pero Rachel está loca porque no tiene idea de lo que está hablando. Santana no es nada como ese niñito de Ravenclaw (no tiene idea como diantres no quedo en Slytherin con ellos, si cumple todas las características y a Santana no le parece muy inteligente), ella a diferencia de él, no le gusta meterse en relaciones de otros, no porque sea una buena persona o algo así, sólo es porque aquello trae mucho drama a la vida y ella sólo quiere divertirse (sexo sin compromiso y mejor si es sólo una noche, gracias).

Está muy consciente de los rumores que corren sobre ella robarle las novias a los chicos, pero son sólo eso, rumores. Ella no tiene ni el tiempo ni la energía para andar escondiéndose de nadie, y menos dándole consejos a chicas que recién estaban conociendo su sexualidad y tienen miedo de todo. Santana ya pasó por la etapa donde estaba en el armario, escondida y asustada. Le gusta mucho estar finalmente contenta con quién es y por nada del mundo volvería a esa etapa angustiosa de su vida, donde le tenía miedo incluso a los susurros en los pasillos.

No, Santana no se mezcla con chicas con novios, eso sólo le traerá problemas indeseados, esa es una de sus normas para escoger a las chicas. Además ella no es nada parecido a Sebastián, Blaine, Kurt y Rachel que por alguna razón respiran drama para vivir y quieren que sus vidas se conviertan en una telenovela barata.

−¿Y Frodo no lo nota?− Pregunta Santana.

−Dice que estoy exagerando.

−¿Qué diablos le pasa? Incluso yo sé que la suricata está babeando por él.− Kurt se ríe un poco ante el apodo de Sebastián, después de todo fue el quién se lo dio.− ¿Acaso las personas que viven en sus cejas no lo dejan ver?

−¿Sabes, Santana? Realmente hay una buena persona detrás de toda esa actitud y malicia.

−Por supuesto que no.− Bufa la chica y se levanta, de pronto se comienza a sentir muy cansada.− Será mejor que me vaya, estoy cansada y Rachel me va a dar un sermón por andar vagando a deshoras.− Se levanta y vuelve a bostezar.

−De acuerdo, y gracias por todo.− Asiente con expresión afable y mucho más tranquilo que cuando Santana se lo encontró.

Gracias por insultar a mi novio para hacerme sentir mejor. Para Santana es un placer.

−¿Gracias por qué? Sólo dije la verdad.

−Tienes razón, no lo haré. No estoy listo.− Admite suspirando.

−Me haces sentir orgullosa, labios de mujer.− Dice con sarcasmo, pero internamente esta sonriendo.− Lo que sea, prefiero que pierdas la gran V con el chico de Hufflepuff.

−¡Satanás!− Chilla escandalizado, muy poco elegante a su habitual manera de ser.

−¿Qué? Es cierto, piénsalo. Sé que aún te gusta.− Y si lo que Quinn dijo es cierto, Kurt tiene grandes oportunidades de conseguir anotar con el niño con boca grande.− Creo que le gustas.

−¿En serio?− Cuestiona confundido (por lo que pasó en la biblioteca, ¿no se supone que Sam estaba con Quinn?) y aunque no lo quiere reconocer un poco emocionado. No por las razones que piensan, sólo se siente… halagado que alguien más piense en el de esa manera. Que Kurt haya tenido un flechazo con este chico es sólo una coincidencia ¿vale?.

−¿Por qué tan emocionado? ¿No se supone que estás enamorado de tu novio pantalones cortos? – Pregunta con una sonrisa petulante.

−¡Sólo me siento halagado!− Grita provocando la risa de la morena.

−Si eso te permite dormir, Buenas noches Porcelana.

Sin esperar respuesta va hacia su dormitorio, dejando al chico pensativo.


-0-

Cuando Santana entra a la habitación, se dirige directamente a su cama para sacar sus ropas de dormir. Rachel quién esta acostada leyendo un libro, la mira insistentemente, esperando a que la chica más alta diga algo sobre lo sucedido en su camino a la biblioteca. No obstante Santana está cansada, no tiene ganas de hablar con su compañera y agradece a los mil dioses que en Slytherin los cuartos sean sólo para dos. No se imagina como Brittany teniendo que soportar a más de un compañero de cuarto metiche.

Y no puede hablar con Rachel sobre Holly, porque no tiene nada que decir, porque nada ha pasado y sabe que diga lo que diga Berry no le creerá. Mañana va a lidiar con esto, ahora sólo se va a acostar y dormir.

−¿Qué fue todo eso con la profesora Holliday, Santana?− Finalmente es Rachel quién rompe el silencio.

−Estoy demasiado cansada para esto, Berry.− Murmura sin mirar a la aludida y se pierde la mirada preocupada que esta le manda.

−¿Cansada por qué? ¿Te hizo algo? ¿Te obligo a hacer algo que no querías?− Vuelve a preguntar, ahora mucho más inquieta que antes.

−¡No! Merlín, sólo me está enseñando algunos hechizos avanzados.− Es la verdad, a medias, pero cierto al fin y al cabo. No es como que le va a decir más tampoco, no confía en que Rachel va a mantener la boca cerrada y no quiere meterse en problemas por su culpa.

−¿Eso es todo?− Cuestiona desconfiada.

−Sí, Rachel. Eso es todo, lamento romper la ilusión de que esto te llevaría a conseguir el Premio Anual, pero Holly me está ayudando para aprobar los EXTASIS y ganarme la oportunidad de entrar en la academia de aurores.− La niña más pequeña mira a Santana con sospecha, pero sabe que si insiste terminarán teniendo una gran pelea.

−Está bien.− Cede asintiendo y cerrando su libro.− ¿Supiste lo que le pasó a Karofsky?− Santana niega con la cabeza, preguntándose dónde había estado el mastodonte ese, no lo había visto en todo el día (Gracias a Merlín) y ciertamente no lo había extrañado.− Aparentemente anoche Sue lo castigo por algo, y estuvo todo el día limpiando los trofeos de nuestra casa, estilo muggle y con un cepillo de dientes.

Santana alza sus cejas, sorprendida. Sue, sangre pura, Sue Sylvester ¿utilizando castigos muggles? Eso es sospechoso y extraño, generalmente su jefa de casa no los castiga, Karofsky realmente debe haber hecho algo muy malo.

Mañana averiguará que sucedió.

−Por cierto, ese libro que tienes ahí en tu mesita de noche, estuvo brillando por un rato.− Informa Rachel y se sorprende al ver como Santana comienza a palidecer y su expresión se congela. Parece… asustada.

Santana no puede creer lo estúpida que ha sido ¿Cómo pudo dejar el libro ahí? A la vista y paciencia de cualquiera que entre en la habitación, ¡Debió ser más cuidadosa! Ahora está en serios problemas, ¿qué pasa si Sue se entera? Va a ser sometida a torturas peores de las que ya tiene que soportar y con todo lo que puso ahí, su sueño de ser Auror se va a ir por el desagüe (probablemente toda su vida también).

Y lo peor es lo que Sue le puede hacer a Brittany, quién no tiene la culpa de nada, más que intentar comprenderla y estar indirectamente relacionado con Schuester. No es justo que le vayan a quitar lo mejor de su día por un descuido. No es justo que Rachel este más interesada en sus logros que en sus compañeros. No es justo que no vaya alcanzar a conocer a la Hufflepuff en persona.

Maldijo a su jefa de casa y William Schuester por crear este ambiente en el castillo, como si fuese un error que debe ser sancionado, el que sus casas interactúen más allá de duelos o luchas en los pasillos.

Quiere culpar a Rachel, pero no puede. Fue negligencia de su parte. Si Sue le hace algo a Brittany va a ser su culpa. Tampoco puede apuntar la deslealtad de la otra niña por hablar de esto, para alcanzar lo que quiere, sería hipócrita de su parte porque ella deja que Sue, una potencial maga oscura, la entrene para alcanzar sus propias metas sin importar que los conocimientos que se le ofrecen pueden crear más mal que bien en el mundo.

Ella y Rachel son más parecidas de lo que le gustaría admitir.

La morena comienza a caminar en círculos, su expresión es mortalmente seria y gruñendo de vez en cuando. Rachel comienza a sentir miedo al verla así, como un animal salvaje enjaulado, listo para atacar al primer incauto que quiera acercarse.

Y Rachel sabe de primera mano que López es peligrosa.

−Santana mira…

−¿Lo leíste?− Pregunta sin ninguna emoción en su voz. Rachel tiembla un poco, pero trata de ocultarlo. Nunca es bueno mostrarle el miedo a Santana.

−Escucha, no fue mi intención…

−¡Responde a la pregunta!− Grita, pero ya sabe la respuesta. No le gusta ni un poco.

−Sí, yo… tenía curiosidad, hace días que andas con ese libro y lo proteges tanto… sólo quería saber lo que era.− Si era sincera consigo misma, al leer de que se trataba se sintió un poco dolida. Santana le estaba contando a una persona que conocía hace menos de dos meses sus secretos más profundos, y a ella, que la conoce por seis años no había sido capaz de decirle nada de eso. ¡Ni siquiera le había dicho que le tenía miedo a los elfos domésticos!

No puedo confiar en Rachel, no es capaz de guardar secretos. Había escrito. Se lo dije a otra persona, cuando necesité una tercera opinión sobre todo esto, pero sé que guardará el secreto.

En estos momentos, Rachel se pregunta qué tanto ha estado centrada en conseguir la insignia de Prefecta y ganar el Premio Anual, que sus propios amigos dejaron en confiar en ella y se alejaron por temor a ser arrastrados por el poder sus ambiciones. ¿De verdad creían que ella los delataría por conseguir un premio? ¿Tan baja opinión tenían de ella? Pero por más que intentó culpar a Santana por esa desconfianza en su amistad, sabía que ella tenía parte de la culpa en esto.

Cada vez que Santana o Kurt intentaban hacer algo incluyéndola a ella (travesuras inofensivas de niños, nada demasiado serio), Rachel les daba sermones sobre todas las reglas que iban a romper y que si lo hacían, iría a decirles a los profesores para que fuesen castigados (No puedo manchar mi récord si quiero ser Prefecta, les había dicho a los dos niños que la miraban desanimados). Siempre lo hizo pensando en lo mejor y nunca se había arrepentido (hasta ahora), porque había mantenido a salvo a las dos personas más cercanas a ella.

No obstante, los había alejado. Santana no confiaba en ella y Kurt a penas y le hablaba.

Lo único que le quedaba ahora, era una insignia que podía pulir cuando quisiera, y la frustración de nunca haber conseguido el Premio Anual. Cuando evidentemente había perdido lo más importante y los que siempre habían estado con ella.

−¿De verdad no confías en mí?− Pregunta con voz débil, no muy segura de si quiere escuchar la respuesta.

−¿Crees que debería?− Contesta de vuelta Santana, sorprendentemente tranquila.− Acabas de violar mi privacidad, el hecho que el libro estaba ahí a la vista, no significa que podías tomarlo.

−Lo sé, lo siento.− Murmura intentando contener las lágrimas. Hubiese preferido mil veces que la latina le estuviese gritando en español.

−Antes de decirle a Sue, déjame intentar eliminar el nombre de Brittany.− Hubiese sonado como una petición, si no hubiese utilizado un tono de voz tan duro y frío.

−¡No se lo voy a decir a Sue!− Exclama Rachel ofendida por aquella sugerencia (pero en el fondo no le sorprende que Santana piense así).− Conozco a Brittany, es una buena chica y si le digo a Sue esto, no quiero ni pensar en lo que le puede hacer…− Mira a Santana y la chica le devuelve la mirada completamente sorprendida (como si le hubiese crecido otra cabeza).− Además no estás rompiendo ninguna regla…

−Pero Sue dijo…

−No has roto ninguna regla del colegio.− Intenta mostrarse desinteresada, pero en el fondo tiene la esperanza que con esto, Santana le permita seguir a su lado.− Las reglas de Sue son… bueno, no son correctas. Ella no tiene el derecho a prohibir la amistad entre nosotros y Hufflepuff, no es nuestra culpa que ella se lleva mal con el profesor Schuester.

−Pero el Premio Anual…− Insiste Santana, esperando a que Rachel se retracte.

−Es sólo un título, y sé que he estado obsesionada con él y probablemente lo vaya a estar por mucho tiempo, pero ¿Esto? Esto es más importante que el premio, que ciertamente no quiero ganármelo gracias a la discriminación de Sue.− Explica Rachel intentando mantener la calma. Santana no parece querer creerle y no sabe que más decir para hacerla entender.− No voy a decir nada, Santana. Tu secreto está a salvo conmigo.

−¿En serio?− La morena no puede dar crédito a lo que está oyendo.

Esta es la oportunidad perfecta para Rachel, si Sue se entera de su boca, será premiada por acusar traición (Sue y sus tontas reglas internas. Una de ellas es que tienen prohibido interactuar con cualquier Hufflepuff a menos que sea en el contexto académico, de lo contrario se podía acusar de traición, así de exagerado e infantil, y Sue le haría la vida imposible al traidor. Está de más señalar que Santana no necesita la atención extra). Teniendo está información, la profesora de pociones hará lo que sea para conseguirle a su estudiante soplón el premio que desea en recompensa (incluso si tiene que pasar a llevar a Quinn Fabray, una de sus alumnas más brillantes).

−Por supuesto, sé que no me crees cuando digo que puedes confiar en mí, pero puedes Santana.

−Ok, um… gracias por esto.− Murmura todavía asombrada con todo lo que pasó. ¿Realmente conoce tan poco a Rachel?

−Bueno, creo que Brittany tenía algo importante que decir.− Sin poder resistirse Santana sonríe, olvidando su enojo y casi todo. Por alguna razón la niña de Hufflepuff tiene un efecto calmante en ella, y cree que eso le gusta.

Termina de ponerse el pijama y se acuesta bajo las cálidas mantas antes de tomar el libro. Rachel la mira un poco divertida, a pesar de tratar de mantener su actitud normal de desinterés, la emoción en los ojos chocolate es evidente y contagiosa, ella nunca ha visto a Santana de esta manera y decide que le gusta.

Brittany Pierce tiene que mantenerse cerca.

−Buenas noches, Santana.− Se despide para darle la privacidad que la otra chica necesita y se acomoda para dormir.

Santana solo asiente a modo de respuesta, sin saber que decir, sintiendo un poco de culpa por la manera que reaccionó y su incapacidad de disculparse o agradecer correctamente el silencio de Rachel.

En silencio abre el libro y sonríe al ver los mensajes que ha escrito Brittany.

¡Hola, San! ¿Está bien si te llamo así? Sé que a mucha gente no le gustan los apodos, Lord Tubbington siempre se enoja cuando alguien acorta su nombre, el verano pasado dejo a un primo todo rasguñado cuando le dijo Tubbers y después tuvimos que curarlo y mi mamá me dijo que tenía que castigarlo por ser tan agresivo… estoy divagando ¿cierto? Lo siento suelo hacer eso a menudo. En fin no creo que seas una de esas personas, quiero decir… me llamas Britt, pero si te molesta tienes que decirme ¡Me gusta tu nombre completo también!

Hay varias manchas de tinta en la hoja, Santana supone que Brittany se quedó pensando en que escribir y se olvido de alejar la pluma con tinta del libro (Suele pasarle a menudo).

Creo que me estoy desviando del tema. Supongo que estás ocupada, porque el toque de queda ya empezó y no respondes, pero no importa, si no tienes tiempo podemos hablar mañana, pero quiero que sepas que la Profesora Holliday me dijo que tu serías como… mi tutora o algo así para Defensa Contra las Artes Oscuras, espero que no te moleste ¡Yo estoy muy emocionada por eso! Quiero conocerte…

La Slytherin se sonroja un poco ante la sinceridad de la otra niña. Quiere conocerme, piensa un poco incrédula. Todavía no entiende como Brittany quiere conocerla, con todos los rumores que rondan por el castillo sobre ella, lo lógico es que le tenga miedo, pero no lo hace o no le importa.

También quería hablar contigo sobre algo que me dijo Sam, yo nunca estoy al tanto de los rumores porque no me gustan, pero me ha dicho que hay muchos rumores malos sobre ti y me gustaría saber que tan ciertos son, pero ¡No te preocupes! Sea lo que sea, no va a cambiar nada, sólo quiero saberlo para defenderte en caso que sean erróneos ;)

En otras circunstancias, Santana diría que no necesita que nadie la defienda, pero viniendo de Brittany es un gesto muy dulce y se siente caliente en el interior (un calor agradable, que la abraza y la hace sonreír como idiota).

Así que cuando vuelvas, escríbeme no importa la hora. Sólo quiero saber que estás bien y a qué horas podemos hablar mañana. Buenas noches, San.

Santana con una sensación de hormigueo en el estómago (un poco incomoda, pero no tanto, incluso a veces se siente agradable… es confuso), saca una pluma y comienza a escribir.

Hey, Brittany lamento no haber estado aquí para poder hablar, estaba ocupada con algunos deberes y esas cosas.

No te preocupes me puedes decir cómo quieras, menos Sanny, detesto ese apodo y entiendo a Lord Tubbington. Orión, mi Lechuza, odia que le ponga apodos, incluso picoteó a Rachel cuando le dijo Ori, le di un montón de galletas como premio por eso. Se ríe un poco al recordar ese día, Rachel tuvo que usar un montón de curitas por días gracias a su lechuza.

Podemos hablar mañana después de la cena, siempre que tengas tiempo libre. Buenas noches, Britt.

"¡ESPERA, ESPERA!" Santana se sobresalta al ver las enormes y desordenadas letras que aparecen en el libro (Merlín, uno creería que estaría acostumbrada a estas cosas, pero no).

"Estoy despierta, estoy despierta." Escribe un poco más ordenado, pero es evidente que la Hufflepuff se había dormido y despertado de golpe. Santana no puede culparla por su forma de escribir, es pasada la medianoche y ella también estaría durmiendo si no fuese por Kurt y Rachel.

"¡Hola, San!" La saluda alegremente.

"Hey, ¿Qué haces despierta a esta hora?"

"Quería hablar contigo y le pedí a Lord Tubbington que me despertara si me hablabas." Explica como si fuese normal. Si Santana es sincera consigo misma, está muy intrigada por ese gato, parece muy diferente a los que conoce.

"Podrías haber esperado hasta mañana, tienes que descansar."

"Tú también deberías descansar, ¿qué estuviste haciendo?" Siempre que Brittany se preocupa por ella, Santana se siente especial y feliz (y otras cosas cursis que prefiere no nombrar).

"Practicando con Holly." Se le escapa antes de que pueda pensar en que decir.

"¿Practicando… qué tipo de cosas?" Cuestiona la Hufflepuff con cautela.

"Magia, ¿qué otra cosa sería?" Frunce el ceño, confundida totalmente ¿Qué otra cosa iba a practicar? Si están en un colegio de magia y hechicería.

Hasta que recuerda los rumores. Brittany cree… Oh…

"Bueno, Sam me dijo de un rumor que hay sobre ti y la profesora Holliday." Santana siente el titubeo de la chica al escribir y quiere enojarse por la insinuación, pero después de Rachel, ahora sólo le causa gracia (Y un poco de asco, ¿Ella y Holly? Sí, la profesora es muy atractiva pero tiene como… ¡40 años! Demasiado vieja para ella, -tal vez en unos diez años, con suerte- esos son los gustos de Puckerman, ella no tiene nada que ver ahí).

"¿Cuál rumor? ¿El que me tiré a la profesora de DCAO?" Escribe, incapaz de suprimir su mala leche.

"Bueno… sí, ese rumor. Pero no te enfades, sólo quiero saberlo y no me importa si es cierto. Sólo quiero conocerte mejor, San." Ante el apodo, Santana inmediatamente se ablanda.

"Si, lo que sea. Y no, no me he acostado con Holly, ni con ningún profesor." Aclara antes de que pregunte por Shelby Corcoran. No sabe quién inventó ese rumor, pero si con Holly es imposible, con Shelby lo es mucho más. Esa mujer es muy buena enseñando encantamientos y lo que sea, pero es como la versión adulta molesta de Rachel y el hecho que se parezcan mucho físicamente le ayuda a sentir un leve rechazo (No porque Rachel sea fea… es sólo que… es Rachel).

"Ya veo, bueno mañana le diré a Sam que estaba equivocado. ¡No puedo permitir que piense mal de mi nueva amiga!" La Hufflepuff es tan jovial, que a pesar de que estén hablando a través de un libro es muy contagiosa su actitud.

"Nah, no importa. Tengo una reputación muy mala, no creo que vaya a cambiar de opinión."

"¿No te importa?" Inquiere Britt confundida. "¿No te importa que los demás piensen esas cosas de ti?"

"Solía importarme demasiado, pero ahora no. Ya me cansé que los demás dicten como debo ser, si ellos piensan que soy una perra y una puta, bien por ellos." Santana hace una pausa y sonríe un poco. "Aunque soy un poco perra y un poco puta." Admite divertida.

"¡No digas eso!"

"Tranquila. Entonces ¿de qué querías hablar?" Asume que debe ser por lo de Holly.

"¡Espera!" Escribe algo alterada.

"¿Qué, qué pasa?"

"¡Tienes una mascota y nunca me habías dicho!" Acusa Britt y Santana no ve el gran problema.

"Nunca preguntaste." Le dice lo obvio y Brittany se da cuenta de que es cierto. "Desde el primer año tengo una lechuza, se llama Orión. Es negra y tiene ojos dorados, es muy inteligente y su pasatiempo favorito es molestar a Rachel." Le cuenta lo básico de su mascota, evidentemente no es tan llamativa e interesante como Lord Tubbington, pero es buena compañía.

"¿Molestar a Rachel?" Brittany pone los ojos en blanco, por supuesto que Santana usaría a su mascota con esos fines.

"Sí… me tomó alrededor de dos años enseñarle cómo y cuándo hacerlo, pero ahora es una experta en molestar a Rachel cuando yo no estoy presente." De hecho Orión cada vez que le trae una carta, aterriza en el desayuno-almuerzo-cena, de Rachel y no saliendo hasta que Santana se lo ordena (o a veces ni siquiera cuando se le ordena lo hace. Rebelde como la dueña).

Afortunadamente Santana recibe pocas cartas durante el año. Pero cuando están en la habitación y Orión viene con ella… la historia es otra.

"Sólo tú la entrenarías para hacer eso." Se ríe la rubia.

"Alguien tiene que seguir mis pasos, ¿no?" Pregunta en broma "¿qué era lo que querías hablar?" Vuelve a insistir, antes de que se desvíe el tema y terminen hablando toda la noche.

"Bueno, quería preguntarte si estás de acuerdo con la decisión de la profesora Holliday." Santana no entiende porque la niña está tan nerviosa de repente.

"Claro, me encantaría ayudarte." Confiesa y se guarda el me gustaría conocerte. No se siente cómoda diciendo esas cosas, no es su estilo.

"Eso es muy dulce, San." La morena no sabe porque con cada pequeña cosa que Brittany dice, se sonroja tanto ¡Hace unos días ni siquiera sabía que podía hacerlo! (Pensó que era físicamente imposible para ella sonrojarse, obviamente la Hufflepuff le demuestra lo contrario y no está segura de si esto le gusta).

"A menos que tu no quieras, yo entiendo."

"¡No, por supuesto que quiero! Sólo quería estar segura de que no te sintieras forzada." Explica rápidamente Britt. "Soy muy mala en Defensa y me alegra que me han dado una oportunidad para aprobar… pero la verdad, es que conocerte a ti es lo que realmente me importa del acuerdo." Admite avergonzada y demonios, Santana siente como su cara se calienta diez veces más de lo normal y si no tuviera las velas encendidas, está completamente segura de que su propio rubor iluminaría toda la habitación (se siente como ese reno de juguete con nariz roja que ponen los vecinos de los Berry en Navidad, ese que ilumina toda la calle cuando lo prenden).

"Yo igual quiero conocerte." Reconoce finalmente.

"¿En serio? ¡Genial!" Brittany sabe que a la Slytherin le cuesta decir estas cosas y siente que es un gran paso en su relación (de amistad, por supuesto). "Por un momento creí que no estarías de acuerdo, como me dijiste tu nombre hace poco solamente… creí que pensarías que era muy pronto y bueno…" La repentina timidez de la Hufflepuff es desconcertante. "No creí que quisieras conocer a una Hufflepuff que ni siquiera es capaz de aprobar una de tus clases favoritas."

"No digas eso, ¡por supuesto que quiero conocerte! Y también quiero conocer a Lord Tubbington, no me importa si eres buena en DCAO o no. Eres una persona mejor que yo, eso se nota Britt y es suficiente para mí." A ella nunca le ha importado mucho la diferencia de casas, por eso Sue la tiene entre ceja y ceja, no necesita ser Slytherin para saber que es mejor que todos los demás (por eso quedó donde quedó), podría haber quedado en Hufflepuff y haber tenido la misma confianza.

Para ella no se trata de casas, estatus de sangre o de inteligencia. Sólo se trata de personas y de lo que han hecho.

"La profesora Holliday me dijo que me podías ayudar el fin de semana, en su despacho." Empieza Brittany nerviosa, Santana lo nota en las inestables 'a' que está trazando. "Pero no quiero conocerte ahí, no así."

Ok, ahora Santana está oficialmente confundida.

"Entonces… no quieres conocerme." Jamás va a admitir que se siente decepcionada.

"¡NO!"

"Brittany, en estos momentos no tiene sentido lo que dices o ya es muy tarde y soy yo la que no entiende nada." Se frota los ojos y mira la hora, son cerca de las dos de la mañana y está muy agotada. Realmente debería estar durmiendo, agradece al menos que mañana tiene Historia de la Magia y puede dormir unas dos horas más (Al final, Rachel siempre le termina prestando sus apuntes).

"Lo que quiero decir… Merlín, soy tan mala en esto…" Santana se imagina que la chica se está mordiendo el labio inferior. "El Sábado, quiero conocerte, bueno, Lord Tubbington me acaba de morder, eso quiere decir que queremos conocerte el Sábado, antes de las clases…"

"Ah…" La Slytherin se siente un poco estúpida por haber saltado a las conclusiones ahora. "Claro, podemos ir de ahí a las clases." La morena no sabe cuál es la diferencia, pero si Brittany lo prefiere así.

"Santana no estás haciendo esto más fácil para mí."

"¿Hacer más fácil qué?" No, en serio ¿de qué rayos están hablando? Santana se perdió hace rato.

"Quiero que vengas conmigo a Hogsmeade."

"¿Qué?" Definitivamente tiene que dormir, está segura que Brittany no escribió eso.

"Sé que nos conocemos sólo por el libro, y que es difícil toda la situación, pero realmente me agradas y quiero que vengas a una cita conmigo y Lord Tubbington." Entre toda su sorpresa, no puede evitar sonreír ante la mención del gato.

"¿Una cita…?" Sólo tiene que asegurarse que esto es real, porque Santana simplemente no va a citas (con nadie, ni siquiera por lástima). Nunca, jamás (pero lo cambiaría en un abrir y cerrar de ojos por Brittany).

"Sí, una cita. Vamos a ir juntos, comeremos, hablaremos y luego caminaremos por el pueblo y haremos todo lo que se hace en una primera cita."

"¿Todo lo que se hace en una primera cita?" Llámenla ingenua, pero no tiene idea de lo que se supone que se hace en las citas. Lo único que sabe es que las citas (si se pueden llamar así) que ella tenía, no empezaban si su compañera de turno tenía la ropa puesta aún.

Así que ella y Brittany no pueden estar hablando de lo mismo. Son sólo dos amigas que van a ir a una cita (¿los amigos hacen eso? Se lo preguntará a Rachel cuando despierte).

"Bueno, sólo primera base, ya sabes."

O tal vez no sólo amistad.

"Santana estoy muy, muy nerviosa y estaría muy, muy agradecida si me respondes como… ahora. O al menos antes de que me desmaye."

"Eh… de acuerdo iré contigo y Lord Tubbington a una cita." Traga saliva, sin saber de dónde o porqué aparecieron estos repentinos nervios que le aprietan el estómago.

"¡Sí! ¡Muchas gracias por aceptar, San! te aseguro que no te arrepentirás :)" Santana todavía está un poco entumecida, ¿acaba de aceptar ir a una cita con Brittany y su gato? Puede que sea un sueño extraño… sí, salvo que no lo es, porque no se ha ido a dormir todavía.

"Puedo… ¿puedo llevar a Orión?" Si la Hufflepuff lleva a su gato para que la defienda, ella puede llevar a su lechuza ¿cierto? Es lo justo.

"¡Buena idea! Así podré conocerlas a ambas." Ni siquiera la corrige, ya que la última vez que revisó, Orión era macho.

"Ok."

"¿Estás bien? No suenas muy emocionada… :(" Pregunta preocupada y eso es lo último que quería transmitir Santana.

"Es que… ¿por qué quieres ir a una cita conmigo? Ni siquiera me conoces físicamente…"

"Pero me gusta cómo eres y eso es lo que importa al final. Eres una buena persona, aunque no lo ves ahora mismo. Y las apariencias no me importan tanto, al final cualquier persona con malas intenciones se pueden ocultar detrás de una cara bonita." Escribe y Santana tiene que darle la razón. Eso es bastante maduro para alguien que es considerada despistada. "Y conocerte es el punto de esto, pero no importa cómo te veas, San. Estoy segura que eres tan bonita como tú nombre."

"Eres realmente muy inteligente, ¿lo sabías?" Le alaba sinceramente.

"¿En serio?" Escribe Britt desconfiada.

"Sí, creo que eres la persona más inteligente que conozco." Reconoce y lo dice en serio.

"Mentira, conoces a mucha gente inteligente." Santana sabe que la inteligencia es un tema delicado para la otra niña y no quiere que se sienta mal por no saber un par de hechizo. Brittany es inteligente y nadie la va a hacer cambiar de opinión.

"Pero tú eres inteligente en las cosas que realmente importan, Britt."

"Muchas gracias, San." La aludida asiente, aunque sabe que no la pueden ver, pero está sin saber que decir. "Ahora tengo mariposas en el estómago, estoy muy emocionada por nuestra cita."

Nuestra cita… ¿cómo diablos pasó todo esto? Santana siente como se le revuelve el estómago, aunque esta vez se siente bien y no tiene la necesidad de ir corriendo a vaciarlo.

"Después de nuestra cita, podemos estudiar. Voy hacer mi mejor esfuerzo por aprender lo que me enseñes."

"Estoy segura que así será, Britt." Santana bosteza sonoramente. Dios, esta tan cansada ahora y toda las cosas que está sintiendo la agotan aún más.

"Entonces… nos vemos el sábado."

"Ahí estaremos, sin falta." Orión, no tiene que olvidar a Orión.

"Buenas noches, San. Descansa."

"Buenas noches Britt."

Después de diez minutos y de estar correctamente acostada, con las velas apagadas y totalmente cómoda bajo las mantas. Santana está mirando el techo oscuro de la habitación, aun procesando lo que acaba de pasar.

Tiene una cita con Brittany S. Pierce y su gato, Lord Tubbington.

Tiene una cita.

Su primera cita real, con una niña y su gato.

−¡¿Qué demonios se supone que tengo que hacer?


-0-

N/A 2: ¡Así que llegamos al final! Espero que no se hayan aburrido al llegar aquí abajo, sé que no hubo tanta interacción Brittana, pero el próximo capítulo será de ellas y Lord Tubbington XD.

En cuanto a esta parte, sólo quería mostrar como era la interacción de Santana con el mundo y como no es tan mala como todos dicen, los rumores se llaman así por una razón ;) menos mal que Britt lo sabe ¿eh?.

Bueno, creo que es hora de dejar de hablar y dejarlos ir, para los que leen estas notas. Me reservaré cualquier cosa para el próximo capítulo, lo único que voy a decir es que vamos a tener los dos lados de la historia, por lo que podría ser un poco más largo, espero que eso no les moleste mucho (:.

Antes de irme, me llego un PM preguntándome si estoy en pottermore y en que casa, bueno ya que lo vi recién hoy y estoy subiendo el capítulo, decidí contestar por aquí. Estoy en Slytherin, sorpresa, sorpresa XD si alguno de ustedes está en pottermore me gustaría saber de que casa son, sólo por curiosidad (: si no están... bueno, ¿en que casa creen que estarían o les gustaría estar?

Como siempre me disculpo por lo errores ortográficos y de redacción, un día de estos me voy a conseguir un Beta, lo prometo XD.