Categoría: T.
Género: Humor.
Disclaimer: Los personajes de Naruto le pertenecen señor Kishimoto. Yo sólo los uso con fines de entretenimiento.
Número de palabras: 500.
Advertencias: Ligero, pero bien manejado OoC.
La tabla seleccionada fue Crack.
Huevo pegado en el techo.
Enjoy it!
Naruto se levantó temprano maldiciendo ya que era domingo. Le había prometido su compañero de cuarto, Sasuke, que lo limpiaría completamente.
Ambos compartían la vivienda en el campus de la universidad. Desde pequeños eran amigos, así que no hubo ningún problema. A pesar de eso, tenían muchas diferencias. Naruto es demasiado desordenado, por el contrario, el Uchiha es bastante ordenado y limpio. El contraste entre ellos sorprendía a todos, a pesar de eso, seguían juntos.
Naruto caminó hacia la pequeña cocina que tenían, se sirvió algo de cereal —ya que no había ramen— y desayunó. Sentía ganas de llorar cada vez que recordaba todo lo que tendría que limpiar.
El idiota aprovechado —como lo llamó Naruto— se había ido desde el sábado a hacer un proyecto con sus compañeros de clases. Le indicó que regresaría el lunes por la mañana únicamente para bañarse.
«Un proyecto de la escuela. De seguro se fue con su novia.» pensó el rubio con fastidio.
Sasuke le había dejado la encomienda… No, le había ordenado que limpiara cada rincón, y aunque el lugar era pequeño, para Naruto era inmenso.
Tenía que limpiar, era un hecho. Su amigo había sonado bastante serio, hasta lo amenazó con correrlo del departamento si no lo hacía. Cómo Sasuke gozaba de mejor posición económica, ayudaba al rubio dándole asilo sin cobrarle.
Debía aceptar que algunas veces era un poco sucio. Pero, sucio era poco para describir a Naruto; platos de ramen acumulados en la cocina, la ropa sucia por todos lados, etcétera.
Miró nuevamente todo el lugar y suspiró con pesadez. Tomó valor y como un experto se puso un mandil, guantes y gorro. Cogió la aspiradora y trapos. Estaba decidido, y cuando Uzumaki Naruto promete algo, lo cumple.
Por fin terminó, todo lucía tan limpio y brillante, contrario de Naruto, que se veía extremadamente sucio. Tomó una ducha y cayó en su cama completamente rendido —a pesar de ser temprano— con una sonrisa de victoria.
Amaneció lleno de energía —había dormido más de doce horas—. Vio que aún era temprano y tenía tiempo de prepararse con calma. Se puso a hacer el desayuno: unos ricos huevos fritos con tocino. Sasuke no tardaba en llegar, quería ver qué cara ponía al verlo tan activo con la casa limpia.
Con aires de chef profesional, el rubio lanzó los huevos del sartén para que giraran, pero no había medido bien su fuerza. Terminaron pegados en el techo, le dio mucha gracia.
Sasuke entró y Naruto lo recibió con una sonrisa. Se acercó al rubio observando cada detalle, miró con satisfacción el lugar limpio. Movió la cabeza de arriba abajo en señal de aprobación. Aunque notaba algo extraño en el rubio; vio sus ojos fijamente y notó que se desviaban hacia arriba; por inercia, él también volteó y un huevo cayó en su rostro.
La ira lo invadió, arrojó el huevo al suelo. Miró amenazantemente al chico, el cual solo sonrió con nervios.
Nota mental: no dejar de nuevo a Naruto solo.
