Muchas gracias por los reviews, realmente me animan a seguir la historia. Este capitulo será un poco más largo para compensar lo que tarde en subir el otro.
Aclaraciones:
"..." - pensamientos
Los personajes de Fairy tail no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima.
"Nuevos amigos"
P.O.V Lucy
Me despertó el sonido de una puerta cerrandose. Aun tenia los ojos cerrados por culpa del cansancio, parecía que llevaba días durmiendo en la misma posición, pero no encontraba rastro alguno de dolor a parte de un ligero dolor de cabeza. Abrí los ojos lentamente, pues temía que el dolor de cabeza empeorara. Parpadee rápidamente para acostumbrar mis ojos a la luz.
Me encontraba en una habitación sencilla, seguramente para una persona a juzgar por el reducido espacia y la cama individual en la que me encontraba. Los únicos muebles en la habitación eran un pequeño armario enfrente de la cama y la mesita de noche a mi izquierda. Una puerta al fondo de la habitación daba a lo que sospechaba seria el baño.
En un ataque de pánico recordé mis llaves celestiales. Comencé a buscarlas entre las sabanas de la cama, pero no aparecían por ningún lado. Preocupada me levante rápidamente, lo cual fue un grave error. Mi vista comenzó a emborronarse, y tuve que sentarme en la cama debido al mareo que me acecho. Pasados unos segundos, mi vista comenzó a aclararse de nuevo, y me levante con cuidado de la cama.
Una vez levantada recorrí la habitación con la mirada, y encontré mi maleta en una esquina de la habitación. Me dirigí lo más rápidamente que puede hacia ella, ignorando totalmente la mochila negra que se encontraba al lado. Abrí la bolsa y comencé a buscar las llaves. Las encontré al fondo de la bolsa. Estaban llenas de tierra y suciedad, pero por lo demás parecían estar en buenas condiciones.
Una vez coloque las llaves en mi cinturón me dirigí hacia el baño. Lo primero que vi al abrir la puerta fue mi reflejo. Permanecí observándome un par de minutos. Tenía el rostro pálido, pero en general mi aspecto no estaba tan mal como cabria de esperarse. Lo que había salido peor parado era mi cabello. Mi antes larga cabellera rubia, ahora estaba cortaba a mechones irregulares que me llegaban un poco por debajo de los hombros. Suspiré y me giré para contemplar el cuarto. A mi derecha había un servicio, y al fondo una ducha bastante espaciosa para el tamaño de la habitación.
Sin poder evitarlo me dirigí a la ducha. Con cuidado me saqué la ropa por si aun quedaban heridas. Cuando estuve totalmente desnuda me metí en la ducha junto con mis llaves. El agua caliente relajo mis músculos al tiempo que desaparecía la suciedad de mi cuerpo. Di un pequeño suspiro de satisfacción al notar como toda la tensión acumulada desaparecía. Después de lo que me parecieron horas, abandone la ducha y me envolví en una gran toalla blanca que encontré al lado de la ducha. Entré nuevamente en la habitación para buscar la ropa de recambio que llevaba en la mochila cuando escuché la puerta abrirse.
Maldiciendo mi propia estupidez, solo atiné a envolverme mejor con la enorme toalla. La puerta se abrió con un pequeño crujido, y apenas tuve tiempo de ver al la persona que había abierto la puerta cuando unos diminutos brazos se colgaron de mi cuello.
P.O.V normal
-¡Lucy!- Gritó una voz por toda la habitación. Lucy abrió los ojos desmesuradamente al reconocer la aguda voz. El pequeño se separó del la maga estelar y le envió una ancha sonrisa. Desconcertada, Lucy observó atentamente a la criatura enfrente de ella.
Era un exceed de enormes ojos negros. Tenia el pelaje de color verde, y un traje de rana color rosa cubría todo su cuerpo, dejando solo la cara visible.
-Frow te ha extrañado- dijo el animalito con una gran sonrisa. -Lucy no despertaba, y ¡Frow estaba preocupado!- exclamo haciendo un puchero que a Lucy le pareció adorable.
En ese instante los recuerdos de los últimos días volvieron a la mente de Lucy. Sin poder evitarlo sus ojos se llenaron de lagrimas, pero logró detenerlas. El exceed al darse cuanta de esto se preocupó.- ¿Lucy..?- pregunto dudoso.
-Frow- llamó una voz más enérgica.
Como movida por un resorte Lucy se giro para encarar al segundo residente de la habitación. Rouge estaba ahí. Tenía delante ella al hombre que intentó acabar con su futuro. Curiosamente no tenia miedo de él. Tenia la sensación de que el no le haría daño, y si algo sabía era que sus instintos rara vez se equivocaban. Pero eso no quitaba que estuviera nerviosa, muy nerviosa.
El Dragón Slayer parecía haber notado su preocupación, porque cuando volvió a hablar lo hizo con una voz más suave.- Tranquila, no voy a hacerte daño- dijo en voz baja.- Cuando os encontré en el anden te desmayaste, y te traje hasta mi habitación. Tenias múltiples heridas en las piernas y los brazos, pero lo más dañado era tu espalda. Frow y yo curamos tus heridas y te dejaos descansar. Llevas durmiendo 3 días seguidos. Debías estar totalmente agotada.
-¿Por qué me ayudas?- inquirió Lucy sin poder reprimir su curiosidad. En el futuro ese hombre había intentado matarla, entonces ¿ Por qué de repente se preocupaba por su seguridad?
-Te lo debía- dijo Rouge con una seriedad abrumadora.- después de todo mi "yo" del futuro intento matarte.
Lucy parpadeo confundida un momento para después sonreirle a Rouge de forma un tanto forzada.- No te preocupes- dijo.- Lamento haberte ocasionado problemas, pero enseguida me marcharé, solo deja recoja mi bolsa. Luego te dejaré tranquilo y no tendrás que volver a verme.- finalizó con la voz rota.
Rouge frunció el ceño al oír lo que dijo. No podía creer que esa fuera la misma Lucy que había visto un año atrás. " ¿Se puede saber que le ha pasado?, antes solía sonreír todo el tiempo, pero ahora... parece estar rota" pensó Rouge.
-¡No!- gritó Frow de repente.- Frow no quiere que Lucy se valla. - Dijo el exceed con lagrimas en los ojos.
Rouge desvió su vista un momento de la maga para observar al pequeño gato. Parecía que le había cogido cariño a la muchacha, ya que el rara gritaba de esa forma. Nuevamente centró su mirada en la maga. Parecía tan desamparada, tan.. frágil. Aunque el sabía que no era así, pues esa muchacha era la poseedora de 10 de las doces llaves del zodiaco, y sus espíritus no dudarían en atacarle si hacia para dañarla.
-No tienes por que marcharte- dijo cuando ella ya se había girado para recoger sus pertenencias. -¿Qué?- pregunto. Se había vuelto tan rápido que Rouge casi no pudo captar el movimiento. Lucy estaba realmente sorprendida. "¿Por qué alguien como el quería que me quedara?" se preguntó Lucy.
-He dicho que no tienes porque marcharte- repitió Rouge mientras el exceed comenzó a saltar por toda la habitación gritando de alegría.- Aunque claro, si pretendes quedarte con nosotros sería apropiado que llevaras ropa, no me gustaría que me techaran de pervertido.- terminó con una pequeña sonrisa de lado.
En ese instante dirigí mi vista hacia abajo, y comprobé que efectivamente solo llevaba la toalla con la que había salido de la ducha.
-¡KYAAAAAAAAA!
