Capítulo 3: El afro majestuoso.
Kyle's P.O.V
Huh... así que así era como se sentía ser parte de un reality.
Interesante.
Creo.
—Entonces... —Hablé por lo que parecían haber sido veinte minutos de silencio maravillosamente incómodo desde que la señora salió de la casa. Nadie se había dicho una sola palabra desde ese momento, y Bebe no parecía estar muy contenta con la presencia de estos dos.
La chica tenía los ojos azules, pelo negro y liso hasta sus hombros y traía un suéter rosado con unos jeans. Si mi poder deductivo era correcto diría que es la novia de este tipo.
Porque duh.
Él era un poco parecido a ella, usaba una chaqueta azul sobre una camiseta gris y tenía jeans oscuros. Su cabello era negro, apenas podía ver un poco ya que su gorro azul lo tapaba. Al menos la mayoría. Sus ojos también eran azules, y...
Espera.
Me está mirando.
Desvié la mirada lo más rápido que pude, tomando de la mano a Bebe, quien solo me sonrió. ¿Por qué de repente me sentía extraño?
—Uh... hola —Dijo la chica, haciendo más avances en la conversación que yo. —Soy Wendy Testaburger.
Ella y Bebe se dieron las manos, luego fue mi turno. —Gusto en conocerte Wendy, soy-
—Lo sabemos —El tipo interrumpió, para luego extenderme su mano también. —Me llamo Stan Marsh, mucho gusto y esa mierda.
Me tomó unos segundos darle la mano. Por alguna razón no quería hacerlo.
—Okay... —Murmuré, para luego tomar aire y exhalar. —Así que ustedes también participan. ¿Conocen al Señor Uno y Señor Dos?
Stan's P.O.V
Qué grandiosos cojones.
¿Como-? ¿Como supo?
No Stan, no entres en extrañas paranoias. Él no sabía que tú les llamabas así.
Pero igual... es muy extraño para ser casualidad.
No pude evitar reír un poco, lo cual hizo que todas las miradas llegaran hacia mi.
— ¿Qué pasa? —Preguntó Kyle, quien me miraba algo extrañado, pero había una sonrisa en su rostro. Yo negué.
—Nada, es que... yo también les digo así.
—¿En serio? —Ahora se veía sorprendido. Asentí.
—Yup —Dije, —Y sí, sí los ví. Parker y Stone, creo —Mencioné, aunque no sabía quien era quien todavía.
Lo que nunca olvidaría era ese afro que tenía el Señor Dos. Era majestuoso.
Y... ahora que lo pienso...
— ¿Sabes, el Señor Dos? —Pregunté, haciendo que el asintiera.
— ¿Sí?
—Se parece mucho a ti —Comenté, usando mis manos para demostrar de alguna forma que lo que decía era verdad. Él levantó una ceja.
— ¿En serio? —Preguntó, frunciendo las cejas como si tratase de recordar cómo el sujeto se veía. —No te creo.
—¡En serio! —Dije, riendo. — ¡Hasta tienen el mismo jewfro!
—Huh. Tiene razón —Bebe comentó, llevando una mano hasta su cabello para revolverlo. Esto hizo que Kyle se quejara, y me hizo reír aún más.
— ¡Bebe! —Exclamó, logrando zafarse de las manos de la otra. Su cabello ahora parecía un completo desastre, lo único que faltaba era un ave y sería el nido perfecto.
Aparentemente no era él único que pensaba eso, ya que escuché a Wendy reír un poco, y luego Bebe se le unió. Todos nos estábamos riendo excepto Kyle, aunque podía ver una sonrisa empezar a formarse en su rostro.
— ¡Está bien, ya cállense! —Exclamó, tratando de sonar molesto, pero era difícil tomarle en serio con ese fabuloso desastre en su cabeza.
—Lo siento, cariño —Dijo Bebe, dándole un beso en la mejilla al otro, lo cual hizo que instantáneamente dirigiera mi mirada hacia otro lado por un segundo.
No sé... no quería ver eso.
—Voy a ver más la casa —Wendy informó después de unos momentos de silencio. — ¿Quieren venir? —Preguntó, haciendo que Bebe se encogiera de brazos por un segundo, como si le diera igual.
—Seguro ¿por qué no? —Finalmente aceptó, no sin antes volver a sacudir el cabello del pelirrojo con una risa.
—Yo me quedaré por aquí —Dijo Kyle, cubriendo su cabello rizado con sus brazos, algo defensivo. —Ustedes vayan —Dio un paso atrás cuando Bebe le amenazó con presión psicológica, levantando una mano cerca de él. Sonreí ante eso.
—Tú, Marsh, ¿no? —Preguntó Bebe, bajando su mano para poder observarme; yo asentí. —Quédate con él, no quiero que consiga a otra chica por aquí y me haga caerle a palos ¿sí? —Bromeó, yendo hacia donde Wendy y yo estábamos. Reí mientras que Kyle rodaba los ojos.
—Seguro —Respondí al mismo tiempo en el que Kyle dijo, —No necesito niñera.
—Claro que sí —Dijo la rubia.
—Y mientras, tú puedes vigilar que este no prenda nada en llamas —Wendy comentó, y mi reacción fue fingir un puchero, molesto.
— ¡Hey!
Wendy me lanzó un beso sin decir nada, y entonces ella y Bebe se fueron por una de las puertas que posiblemente daban hacia afuera, dejándonos a Kyle y a mi solos.
Bueno... por ahora él parecía ser buena persona. Creo que debería darle una oportunidad.
Tal vez.
Kyle's P.O.V
Perfecto. Ellos no eran gente pretenciosa como la que esperaba ver.
Aunque aún no podía decir mucho.
—Entonces... —Dije, para luego exhalar, tratando de quitarme el frío. Sabía que debí haberme traído el gorro.
—Entonces, —Repitió, metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta. — ¿Qué más sabes del Señor Uno y Dos? —Preguntó, como si no tuviese más nada que decir aparte de eso. Yo negué.
—Nada en realidad —Respondí. —Solo que parecen ser pareja —Comenté, recordando lo muy cercanos que se veían, aunque era muy probable que solo estuviese exagerando. Aunque por la forma en la que una de las camarografas me miraba me di cuenta de que podía ser cierto.
— ¿Eso crees? —Preguntó, yo asentí.
—Seh... y que son los productores de esto y de otros programas. No van a otra cadena que no sea Comedy Central.
—Debe ser porque a Comedy Central no le importa nada.
—Quizás —Reí un poco al decir eso. — ¿Vamos afuera? —Pregunté, señalando a la puerta principal con mi cabeza. Lo vi considerar por un segundo.
—Está bien.
Ambos salimos, y el frío que sentía antes aumentó.
Genial. Oh, hola sarcasmo, hace tiempo que no te veía. Hola.
—Por aquí había un parque —Stan comentó, señalando algo después de mi, y tenía razón, era un parque. —Vamos —Dijo, sin necesitar que yo respondiese, ya que él fue asumiendo que yo aceptaría.
Aunque lo hubiese hecho de todas formas. El lugar se veía hermoso.
Era como un bosque, pero estaba limpio, los árboles tenían luces navideñas y había algunas mesas con manteles tejidos. Mucha mierda bonita por todas partes. E incluso había una pequeña área de juegos donde había unos columpios y una casa en el árbol construida por alguien llamado "SS Zoosmell Pooplord."
Aparentemente.
— ¿Qué coño haces? —Pregunté, viendo como Stan iba hacia uno de los columpios, le quitaba la nieve y se sentaba en el. Stan rió.
— ¿Qué? Es divertido —Dijo como si fuese obvio. —Ven, usa el azul. Sé que quieres —Subió y bajó las cejas para decir eso, como si me fuese a convencer así.
—Stan —Suspiré para no reír. —Hay un cartel en la parte de arriba de los columpios que dice "Solo para menores de diez años", creo que no podemos usarlos.
Stan de repente paró de columpiarse para ver el cartel. —Oh —Dijo, lo cual me hizo rodar los ojos, pero aún así sonreí.
— ¿Ves?
—Sí... meh, ¡soy menor de diez! —Exclamó para luego volver al columpio rojo.
—Menor de treinta, será.
— ¡Oh, vamos! No seas un aguafiestas, Broflovski —Se quejó, y me hubiese molestado con él si no fuese por lo gracioso que se veía subiendo y bajando en el columpio. —Ven a mi, te invoco con el poder de la fuerza, se menor de diez —Dijo, usando una mano para señalarme y señalar al columpio a su lado simultáneamente.
Como no se caía de allí era un misterio.
—Dios, que hipnotizante eres —Comenté sarcásticamente, pero al final me rendí y fui hacia el columpio azul.
— ¡Ja! Sabía que lo harías.
—Cállate, Stan.
Estuvimos en los columpios como lo adultos que eramos durante un buen rato. Stan siempre se quejaba de que yo iba más alto que él y yo me quejaba de que él fuera tan bajo. Era gracioso porque inclusive era más alto que él.
Páramos de columpiarnos, pero seguíamos ahí, y empezamos a hablar. Stan me habló acerca de sus padres, de lo dulce y soportadora de tonterías que era su mamá, de lo horrible que es su hermana y de lo fastidioso que era su papá, quien aparentemente escribía canciones todo el tiempo y no salía del sótano de su casa. Yo le hable de mis padres también, de cómo ellos eran muy sobreprotectores pero no se excedían -mi mamá no cuenta- y sobre mi hermano menor.
Entonces él me contó sobre las cosas que le gustaban. Videojuegos. Hablamos de eso durante un rato, y también discutimos sobre el Xbox One y el Playstation 4, aunque nos decidimos por el Wii como broma. También hablamos sobre como a el le gustaría tener una banda en la que nadie tocara nada de instrumentos, una banda de nada, y decidimos en llamar la banda DVDA.
Al parecer teníamos algunas cosas en común, casi se sentía familiar. Eso o ninguno quería parar de hablar, ya que sentía que llevábamos horas en esos columpios cuando solo eran unos minutos.
Aunque... no.
Si fueron horas.
Varias horas.
—Oye, creo que se está haciendo tarde —Noté, tomándome un segundo para mirar al cielo y darme cuenta de que ya era de jodida noche. Stan hizo lo mismo, para luego asentir.
—Sí, —Dijo, levantándose. —Aww, extrañaré a Reddie —Murmuró, observando el columpio.
— ¿Reddie? —Pregunté, levantando una ceja.
—Sí... ¡oh! —Parecía tener una epifanía cuando me miró, y me señaló antes de decir, — ¡Así es como te diré ahora! ¡Reddie!
Le lancé una mirada asesina. —No.
— ¡Sí!
—No.
— ¡Qué sí! —Empezó a reírse, — ¡Ah! ¡Y también te diré... uh... Rulitos! ¡Reddie Rulitos! ¡Reddie Rulitos Jewfro!
—Stan.
—Hahahaha, es- esto es genial —Rió, para entonces dar un paso hacia atrás justo cuando yo di un paso adelante. —Espera... ¿qué haces?
—No me llamarás así —Intente sonar lo más amenazador y Darth Vader posible, pero eso solo hizo que Stan riera más.
— ¿Ah sí? —Él dio un paso hacia delante, como para mostrar que no le daba miedo. Yo sonreí un poco, ya que era imposible evitarlo. — ¿Y qué harás al respecto?
—Corre —Ordené, dando un paso hacia el frente, y esta vez Stan fue hacia atrás. —Ahora.
Entonces, él salió corriendo y yo fui detrás. Stan se estaba riendo, aunque parecía tener una mezcla de pánico, aunque no sabía porque. No creo que mi imitación de Darth haya sido lo suficientemente convincente.
Pero aún así no se detenía, y yo tampoco.
— ¡Kyle, por favor no! —Pidió entre risas cuando se volteó por un segundo para ver que estaba cerca de él, ya estaba respirando pesadamente de tanto correr. — ¡Aaah! ¡Kyle!
— ¡Ja! —Exclamé, agarrándole el brazo. —Te tengo —Dije, riendo.
Siempre ganaba.
— ¡Mierda! ¡No! —Seguía riéndose, e intentaba zafarse, pero no le dejaba. —Ugh, no me coma, señor zombie.
— ¿Señor zombie? ¿Soy un zombie ahora? —Reí, para luego darme cuenta de que estábamos en frente de la puerta de la casa.
—Sí, un zombie pelirrojo con cabello de nido.
—Te comería el cerebro...
—Oh.
—... si tuvieses uno.
— ¡Kyle!
Nos reímos más, y sin soltarlo abrí la puerta, solo para que tuviésemos un montón de camarógrafos filmandonos junto con Bebe, Anne, Wendy y otras cuatro personas a las quienes no reconocía observarnos. E incluso el sujeto que me trajo aquí, Tyler, estaba allí. Todos nos miraban como si fuésemos raros, e incluso pude ver como Bebe reía ante nosotros.
—Hola —Saludé incómodamente, solo para darme cuenta de que seguía teniendo a Stan en mis brazos. Y de que tenían eso en cámara.
—No me dijeron que habían maricas en este programa —Comentó uno de los chicos, uno gordo y con voz chillona y molesta. —Oh, y para colmo, uno es judío. No intentes engañar a nadie, ese jodido afro de mierda dice todo, es obvio.
Mierda.
Algo me decía que no todos me caerían tan bien como Stan...
