Estaba sumamente nervioso.
Después de haber estado con Sakura esa tarde no quería que nada nos interrumpiera, pero ahí va la molesta de Karin a llamarme y quitarme esa tranquilidad. Quería verme, pero más que eso, quería asegurarse de con quién estaba, qué hacía y dónde estaba. Mujer más controladora me vine a conseguir para jugar.
Y era verdad, a Karin sólo la utilizaba con un fin, quería provocar celos a esa chica de cabello rosa y ojos expresivamente verdes que de un tiempo para acá era la unificación de todos mis pensamientos. Quería que se arrodillara ante mí y suplicara por mi cariño, pero es tan cabezota que ni cuenta se da y sólo atina en reírse o burlarse de esta situación que he estado durante cinco espantosos meses.
Pero ya no más, ese día que la vi tan afligida me había decidido a no dejarla sola, quería saber que le pasaba a como diera lugar. Pero ella me hizo a un lado y prefirió ignorar mi preocupación, estaba ensimismada en sus pensamientos que ni cuenta se dio cuando la volteé a ver nuevamente para ver si había cambiado de idea para que la llevara a su casa, a cambio sólo recibí un tremendo suspiro. Era mejor irse, seguramente estaba muy cansada o tenía problemas, pero siendo como es Sakura no me diría aun.
Esa noche me la pasé pensando en ella, estuve varias veces a punto de marcarle para saber qué sucedía, pero iba a pensar que era demasiado entrometido, aunque quería saber no hice más allá que ver su número de móvil en la pantalla y quedarme dormido con ello.
Al día siguiente fue la graduación, tuve que dar el discurso para los graduados, joder, si hubiera sabido que tenía que hacer eso, hubiera dejado que Sakura me ganara, a ella se le daba mejor el motivar. Pude ver a lo lejos su larga cabellera rosada, no me quitaba los ojos de encima y yo de ella, pero tuve que apartarlos antes de que por el micrófono saliera alguna estupidez por mi boca. Me tenía embobado y ella ni cuenta se daba. Por eso después de la graduación, me llevé a Karin lejos de ahí, le dije que era nuestro fin, que no sentía nada por ella y muchas gracias por el tiempo perdido. Pero no, la señorita empeñada en seguir, regañándome y mandándome. Maldita vieja bipolar, dónde había quedado esa ternura y pasión que me tenía. Yo seguía con mí posición y le dije que no, y fue cuando vi un destello de Sakura. Al parecer nos había visto y había decidido marcharse del lugar, si existe Dios debe de amarme. Dejé a Karin con su mismo cuento, reiteré mi posición y la dejé hablando sola, a los pocos metros me encontré a Sakura, se estaba atacando de la risa y, aunque se burlaba de mí, se veía tremendamente hermosa. Quise abrazarla por detrás, sorprenderla y darle un beso en ese cuello tan delicioso que se ve, pero sólo hice el ridículo y atiné con darle con golpe en la cabeza.
– ¿De qué tanto te ríes lunática? – Le pregunté al ver que no paraba de reír, ella era autentica, ahora entiendo porque caí en sus encantos, su sonrisa, amaba ver esa sonrisa.
–Sasuke – volteó mientras seguía riendo – ¿Qué haces aquí? ¿Y Karin?
–Corté con ella – lo solté sin importancia, quería que se diera cuenta que no me afectaba en lo más mínimo como ella creía – ¿Qué haces aquí? ¿Me estas siguiendo? – Pregunté, aunque era claro que no era así… pasear sólo lo hacía cuando estaba a punto de hacer algo que le costaba.
–Vaya, – me miró con ternura – ha vuelto el egocentrista – me perdí en su mirada, Maldita sea Sakura, eres una completa…
–Molestia.
–Gruñón – atacó desafiante aun sin borrar esa sonrisa.
– ¿Qué haces por acá? – pregunté aun sabiendo lo obvio.
– ¿Que uno no puede dar un paseo? – No sin mi rosadita y bien lo sabes – además, ¿yo que iba saber que estabas con Karin en el parque? – Buen punto.
–Hmp – como amo la inteligencia de esta mujer
–Bien ya volvió el gruñón. – me conocía perfectamente.
–Vamos por un helado, yo invito – y antes de aceptar su negativa me adelanté.
No lo hacía por mí, lo hacía por ella. Aun con esa sonrisa y esa mirada pude notar su tristeza. Fuimos a Icedream, la primera vez que la llevé, quedó fascinada con el helado de vainilla, hasta buen gusto tiene. Pagué los helados y nos fuimos a unas bancas cerca de ahí. Ella comía su helado, me daban ganas de quitárselo y besarla, probar esos hermosos labios. Pero sería algo muy apresurado y tal vez hasta la podría espantar, quería que me contara antes que nada qué le pasaba, así que para animarla volví a sacar el tema de Karin.
–Corté con Karin – solté, pero no esperé su reacción.
–Ya te había oído decir eso, lo que me sorprende es que quieras hablar del tema – esta mujer es difícil.
–Hmp
– ¿Y? – Preguntó – ¿Por qué cortaste con ella? – Al menos muestra interés.
–Creo que me precipite, ella no era la indicada. – que quede claro, jamás lo fue.
– ¿Cómo lo sabes? ¿Ya te enamoraste de alguien más? – No hubieras hecho eso, no me hubieras mostrado esa picardía… – no pierdes tiempo Sasuke – Sonrió.
–Tal vez sí – Si, de ti
– ¿Tal vez? Como te encanta dudar… – Como no hacerlo, esto puede ser crucial, si te digo que me traes loco ¿cómo reaccionarias? – ¿Quién es la victima ahora? – Tu, mi pequeña cerezo.
–Eso te lo diré mañana, te la voy a presentar – dije sin pensar, pero a ella se le oscurecieron los ojos, simplemente la cagué, algo había hecho mal.
–Oh ya, ¿quieres que le dé el visto bueno? – Volvió a reír para simular seguramente.
– ¿Por qué no? Te vas a sorprender – eso me dio más ánimos.
–Claro – se levantó de la banca tras haber comido lo último de su helado – es tarde, tengo que ir a casa – me dedicó una sonrisa.
–Te acompaño – me adelanté un poco con rumbo a su casa, para evitar como siempre una negativa.
Le conté con lujo de detalle mi ruptura con Karin, ella solo se reía y no pude más que acompañarla en ciertas ocasiones, pues en algunas se burlaba de mí, ¿y cómo no? Había perdido cinco meses de mi valioso tiempo, había perdido cinco meses con Sakura. Debí de haber hecho caso a Naruto en su tiempo.
Antes de marcharse, el muy idiota me dijo que aceptaba la derrota, tenía el camino libre y que aprovechara y fuera por ella. A él le encantaba Sakura y no evitaba apartarme o hacer una escenita de celos al verlos juntos. A donde iban ellos, iba yo, porque no iba permitir que esa chica se me fuera de las manos. No sé desde hace cuánto la deseaba, era tan perfecta en todos los sentidos, era tan exótica con su largo cabello rosa a la cintura. Cuando lo traía sujeto se podía ver completamente su rostro, decir que se veía hermosa era algo muy vago. A veces la molestaba con eso, tomaba su cabello entre mis dedos y jugaba con él pero era para darme un deleite de su belleza. Una vez amenazó con cortarlo, fui el primero en oponerse. A menudo la molestaban con eso, pero para eso estábamos Naruto y yo, la defendíamos, todos creyeron que éramos como hermanos, y no mentiría que así fue en nuestra infancia, pero al paso de los años me di cuenta que si ella no estaba no me sentía completo. Si realmente fuéramos hermanos cometería incesto por ella.
–Bien joven ha cumplido su misión – dijo jugando mientras daba media vuelta en su pórtico.
Le sonreí y la miré por unos instantes, se veía bellísima. Decidí continuar su juego
–Mañana pasaré a las nueve de la mañana por usted, más le vale levantarse – el pequeño defecto de mi flor, como le costaba pararse temprano.
–Claro, cuídate mucho Sasuke, nos veremos.
Antes de hacer algo que no debía, me marché del lugar no sin antes decirle adiós con la mano. Ansiaba mucho que fuera mañana para decirle todo. Tenía mi plan trazado, la llevaría a nuestro lugar de siempre, seguramente estaríamos callados, sentados uno al lado del otro. Seguramente me preguntaría como era la chica y la comenzaría describir. Me pararía delante de ella y tomaría su mano, la vería a los ojos y le diría que estoy loco por ella, se sonrojaría y eso me encantararía, podría tocar su mejilla y ella cerraría los ojos esperando a que la besara.
Tal vez no iba ser de esa manera pero cualquiera seria perfecta siempre y cuando sea con ella.
Llegué a casa y me encontré con mi hermano, me había dicho que había visto a Sakura pasar, ya se iba, así que no hablamos mucho. Mis padres aún no habían llegado así que decidí irme a mi habitación.
Mi cabeza daba vueltas y mi corazón latía por la emoción. Era verdad lo que decía Sakura, si quería algo debía luchar con todas mis fuerzas. Tal vez dejar mi sueño por capricho de mi padre era algo que a la larga a mí me perjudicaría, pero si era la única forma de que pudiera estar con Sakura y que ella fuera feliz no importaría sacrificarme. A lo mejor sonaba a campanas nupciales, pero joder, no miento si diría que quisiera compartir mi vida con ella para siempre. Así que debía hacer todo lo posible para poder ofrecer algo, aunque claro, jamás dejaría la música, eso lo llevaba en las venas.
Sonó mi móvil, tenía dudas en contestar, pensando que sería la fastidiosa de Karin, pero al ver la pantalla comprobé que era el idiota de Naruto.
–Vaya el apocalipsis viene – contesté – a que se debe el honor de su llamado.
–A mí también me da gusto escucharte imbécil.
– ¿Y para que llamas? – al grano idiota.
–Iré a Tokyo, llegó en dos días.
– ¿Vienes a Tokyo? – me levanté de la cama – ¿Por qué?
–Oye, si quieres no regreso – se comenzó a reír –, Hinata y yo estudiaremos allá, hemos aprobado el examen de admisión.
– ¿Hiciste trampa? – dudé, mi amigo era muy estúpido con esto de la escuela.
– ¿Qué te pasa imbécil? Mi Hinata me estuvo ayudando mucho tiempo, no sabes cuánto trabajo me costó.
–Eso no lo dudo, pero lo que no puedo creer es que Hinata te haya tenido paciencia, ojala que no quedes solo después de esto.
–Me quiere – como me encantaba irritarlo.
–Claro, entonces en dos días llegas, sería bueno irte a recibir al aeropuerto, mañana le diré a Sakura.
Extrañamente el silencio invadió la comunicación, era raro del idiota tomando en cuenta que siempre hablaba hasta por los codos.
– Oye, ¿sigues ahí?
– ¿Eh? Ah, sí, lo siento, es que me sacó desprevenido. Oye con respecto a Sakura…
–Tenías razón, ya no vale la pena perder el tiempo, mañana le diré todo.
–Sasuke…
– ¿Qué? ¿Ahora me vas a decir que es demasiado tarde? Te recuerdo que ahora tu estas con Hinata, he estado todo el tiempo cerca de Sakura, ayer corte con esa loca que tenía por novia y me he encargado de que ningún gusano se le acerque a Sakura.
–Yo no lo decía por eso… bueno que más da. Entonces nos veremos dentro de dos días.
–Será como en los viejos tiempos.
Soltó un suspiro – si… como en los viejos tiempos – sonó triste – cuídate Sasuke.
Colgamos. Esa llamada había sido de lo más extraña, ¿no se suponía que debería de estar contento? Después de todo estaré con Sakura, todo seria de nuevo como antes, bueno con algunas diferencias, pero estaríamos juntos. Naruto dijo que paso el examen de admisión de la universidad de Tokyo, yo estaría en la misma y Sakura… ella había hecho el examen de admisión a la facultad de medicina. Pero algo no me cuadraba y fue por algo que llegó a mi mente la conversación de ayer… ¿Por qué de la nada me sacó con que hiciera lo más quería que hacer? Ella me entendía muy bien, después de todo sus padres casi la obligaron a hacer el examen en la facultad de medicina, su sueño no tenía nada que ver con eso, Sakura quería ser una chef pastelera, se la pasaba viendo programas referente a eso y tenía centenares de revistas, en nuestros cumpleaños siempre se esmeraba para hacernos dulces, de mi parte había veces que quería rechazarlos, pero ella siempre preparaba algo de acuerdo a mis gustos. Tenía talento. Si tenía la oportunidad, se iría a Francia.
Hablaría con ella mañana, así que dejé eso por la paz. Mis padres habían llegado, así que cené con ellos, Itachi pasaría la noche fuera como era costumbre. Mis padres me felicitaron por haber acabado la preparatoria satisfactoriamente y mi padre no perdió ni un minuto para recordarme lo ansioso que estaba para que comenzara la universidad. Un futuro arquitecto y un aspirante a administrador de empresas daban al clavo para una pequeña constructora en crecimiento.
Me fui a dormir después de que mis padres me interrogaran sobre todo esto de la universidad. Aun pensativo con el tema de Sakura, me dormí con la preocupación de mañana.
A las seis y media de la mañana ya no podía dormir más, algo me inquietaba y con exactitud no sabía que era. Al poco tiempo me di cuenta de que estaba dando vueltas alrededor de mi habitación, me metí al baño y me di una ducha de agua fría para poder tranquilizarme. Sentía preocupación y desesperación, pero no entendía los motivos, cuando salí me vestí, vi la guitarra y la conecté al amplificador, puse los audífonos para que no molestar a nadie. Comencé a tocar… pero por el mismo motivo que me levanté temprano, nada salía bien, cada nota aunque estuviera tocada perfectamente se escuchaba deplorable, me frustré y una cuerda de la guitarra pagó las consecuencias al romperse. Hastiado de todo esto, salí de mi cuarto, fui a la cocina y tomé del refrigerador jugo de naranja. Vi el reloj y eran las ocho y veinte de la mañana, el tiempo se había pasado rápido.
Telefoneé a Sakura y extrañamente estaba ocupado su número… supuse que ya se había levantado como para estar ocupada en su móvil. Salí de casa no sin antes dejar una nota que iría ver a Sakura por un asunto. El recorrido hasta su casa no era largo, claro caminando haría como media hora, pero al menos no se sentía el bochorno que se sentía por las tardes. Era una mañana fresca. Cuando llegué, los nervios me invadieron por tocar el timbre, el tiempo se me hacía eterno y seguía dudando si tocar o no. Pero ya era momento de dejar el orgullo y la cobardía, toqué el timbre dos veces y su madre me recibió… estaba llorando.
–Buenos días… – su madre se me quedó mirando y me intimidó un poco – esto… Sakura…
–Sakura no está… – dijo recobrando la postura – ella dijo que fueras a ese árbol de la bici… ahí sabrás donde está.
Sin más la madre de Sakura cerró la puerta dejándome con miles de preguntas. ¿Sakura no estaba? ¿Qué estaría haciendo? Me dirigí hacía ya y no me di cuenta cuando comencé a correr… Tenía un mal presentimiento, tenía un miedo inexplicable, algo que dolía en el pecho y que por razón me daba dolor de cabeza. Llegué al estanque y no vi ni rastros de Sakura, agitado, vi para todos lados, recorrí cada metro con la vista y fue cuando recordé las palabras de la madre de Sakura: ahí sabrás donde está.
Me acerqué de nueva cuenta al árbol, lo toqué con la palma de la mano como si suplicara que hablara y me dijera con detalles si había visto a Sakura. Fue cuando noté una hoja de papel rosa pálido. La tomé y la desdoblé, era una carta con puño y letra de Sakura.
Sasuke,
Seguro me odiaras por esto, en este momento, mientras lees esta carta, me dirijo a cumplir mi sueño, no seguiré haciendo lo que mis padres me digan. No sé cuándo regresaré, pero estando allá seguro decidiré si me quedo o regreso a Japón. Sé que me has dicho que tú no quieres problemas, que por eso quieres hacer lo que tus padres te digan pero, ¿no te has puesto a pensar que será uno para ti?
He hablado con Naruto y se opuso a esto. Me dio gusto saber que regresará a Tokyo después de dos años, me hubiera gustado estar con ustedes como en los viejos tiempos, pero al menos ya no haré mal tercio y supongo que existirán las citas dobles puesto que Hinata se viene con él, jajaja.
Cuídate mucho Sasuke, siempre estarás conmigo.
Atentamente:
Sakura H.
PD. NO TE RINDAS, HAZ LO QUE TENGAS QUE HACER.
Terminé de leer su nota y no daba crédito a esto… esa tonta, esa cabezota se había ido a seguir su sueño. Volví a releerla al grado de aprendérmela de memoria. Sakura se había largado de Japón, seguro a Francia, por eso su madre lloraba y más seguramente diciéndole que no sabía cuándo regresaría. Ese idiota de Naruto, ahora entiendo porque esa conversación se tornaba tan extraña, él sabía, lo sabía y no me dijo, aun sabiendo que yo me le iba a declarar no dijo nada.
Me sentía tan cabreado, me maldije una y otra vez. Saqué del bolsillo de mi pantalón el móvil y marqué el número de Sakura, pero de nada sirvió… estaba fuera de cobertura.
–Tonta – murmuré mientras caía derrotado sentado junto al árbol – eres una tonta Sakura – apreté la nota con mis manos hasta arrugarla – ¿Por qué no dije nada? ¿Por qué no me dijiste lo que planeabas?
No había vuelta atrás, las cosas estaban hechas. Me mostró el camino de la derrota aun cuando yo estaba vigilándola, aun cuando creía que lo sabía todo de ella.
– ¿Qué haré? ¿Qué haré con esto? – solté, llevando mi mano al pecho.
Bueno, otro capi más... como se darán cuenta es a dos voces la narración.
Muchas gracias por las lecturas y comentarios :) Me hacen feliz ;u;
Buscame en FB como Seirit TP
Gracias, nos estamos leyendo! C:
