Capítulo 3
-Marcy…. ¿Q... Que me vas a hacer?-. Dijo en un leve susurro, mientras comenzaba a sudar a chorros por todo su cuerpo.
Para Marceline, ese comentario la incito a mas, nada como ver desaparecer la pureza ante la pasión, y que mejor que ella se encargara de la de Finn. -Aun estas muy verde, héroe, descuida, te va a gustar, por Glob que te va a encantar.
La vampiresa subió sus manos lentamente, desde su vientre, pasando por su bien formado estómago, el pecho musculoso, su fornido cuello, para llegar al rostro colorado del rubio, le divirtió la expresión de Finn, una mezcla de negación y de aceptación, podía verlo, en el brillo de sus intensos ojos azules, podía ver más de lo que el mismo aceptaría, podía ver que él quería parar pero a la vez quería que ella continuara, podía ver tantas cosas, y eso la complació.
Subió una mano hasta el rubio cabello y comenzó a acariciar su cuero cabelludo con sus dedos mientras que con el dedo índice de la otra mano comenzó a delinear las facciones del rostro de Finn, el contorno de sus cejas, la línea tupida de sus pestañas, su respingada nariz y lo carnoso de sus labios, hasta el mas mínimo detalle, sus caricias no eran apresuradas ni grotescas, más bien ligeras como una nube, lentas y provocadoras, pero, con la capacidad de cimbrarlo desde el fondo de su ser.
Finn trato de poner su mente en blanco y no dejarse llevar, después de todo, en ocasiones pasadas pudo salir de situaciones con la fuerza de su mente, había podido repeler a Goliad, y también había vencido a el rey gusano, sí, eso era todo, concentración, pura y simple concentración.
Marceline se inclinó hacia su rostro, Finn pudo sentir como su largo cabello caía sobre él, dándole una sensación de cosquilleo, cuando rozaba contra su piel, cerró los ojos, en un intento desesperado de seguir con su plan de la concentración, cosa que le resulto mas difícil, cuando sintió el aliento de la pelinegra chocar y romper contra la sensible piel de su labios.
De pronto su mente quedo en blanco, pero no por su famosa concentración, esta vez, era otra cosa, su respiración se formó pesada y más rápida, abrió los ojos y miro a Marceline de frente, a escasos centímetros de juntar sus labios, mirándolo fijamente con sus orbes rojas, llena de deseo, el cual, aumento cuando noto que el azul intenso de los ojos del rubio se había vuelto más oscuro.
Finn se sintió perdido y desesperado, su cuerpo comenzó a subir su temperatura corporal, se asemejaba mucho a la sensación agradable, esa, que tanto le gusto, cuando soñó con la princesa flama después de haber derrotado al Rey helado, su primer sueño húmedo, sin dudas, sin embargo, la sensación experimentada en estos momentos era parecida, pero, no igual, esta era más intensa, mas desesperante y más abrumadora.
Marceline roso sus narices en un suave vaivén, el rubio, ya no podía pensar, ya no podía hablar y mucho menos, poner resistencia, inconscientemente entrevió su boca cuando sintió más de cerca el aliento de Marceline, y sintió la desesperada necesidad de invadir la intimidad de la boca de la vampira, pero logro retenerse, cerro sus ojos fuertemente y voltio su rostro hacia otro lado, en un desesperado y último intento.
La sensual mujer solo sonrió, al parecer su resistencia la incitaba y la excitaba, respiro sobre el cuello de Finn, al cual, se le erizo la piel de inmediato, para después susúrrale sensualmente -¿A qué le temes Finn?-. Callo por un momento para besar suavemente el cuello varonil para después subir a su oreja nuevamente -¿a que inicie o a que ya no puedas parar?
Finn dejó escapar un gemido cuando Marceline lamio el lóbulo de su oreja, era la sensación más embriagadora que había conocido, y se exaspero cuando ella dejo de hacerlo, volvió su rostro suplicante hacia el de ella, el cual sonreía victoriosa –dímelo Finn o acaso ¿quieres que pare?
¿Parar?, por supuesto que quería parar, al principio quería parar, pero ahora, ya no podía decidirse, sería maligno dejar que ella continuase, pero sería estúpido no dejar que siguiera, cerró los ojos fuertemente, avía descubierto que cuando su juicio era nublado, le era muy fácil perderse en el camino, tantas veces se vio superado por la maldad y mucha otras, se había dejado perder en la locura, cuando pasaba eso, siempre estaba Jake que sabía arreglárselas para regresarlo, pero ahora, no podía ser , Jake no estaba, y no estaría en un buen rato hasta el amanecer, para su desgracia, solo estaban Marceline, él y su condena calentura que subía a cada momento y no le dejaba pensar bien.
-Para Marceline-. Pronuncio mordiéndose los labios, el noventa por ciento de su mente quería que siguiera, pero el diez por ciento heroico que un conservaba le dicto que tenía que parar. Quería a Marceline y no podía perderla por una estupidez de calentura, ella significaba demasiado, y conociéndola, si la dejaba seguir, cuando estuviera consiste lo desecharía de su vida, por patán, es decir, si con su padre no podía superar el hecho de que se comió unas frías y malas papas, ahora, si el dejaba que eso pasara, seguramente ella lo odiaría por toda la eternidad.
Marceline lo miro complacida, para después sonreír maliciosamente, cosa que desconcertó al muchacho –Es de admirar tu moralidad -. Finn dejó escapar un fuerte y sonoro gemido cargado de placer, cuando la vampiresa froto fuertemente sus caderas contra la virilidad encendida del rubio. –Es una lástima que tu cuerpo no opine lo mismo Héroe.
Continuara…
Marcoman: gracias por el apoyo, y yo encantada de seguirla, saludos y un fuerte abrazo.
CRONOS89: gracias, aprecio tu comentario y el que te guste =)
Darklove : si así es, no está sonámbula, pero ya lo sabrás para el próximo capitulo.
Si quieren dejar felicitaciones, criticas reconstructivas o simplemente lo que les pareció, estoy encantada, no sean malos, es muy fácil y no les cuesta nada, apiádense de esta pobre mujer =).
Saludos=)
