Day 3: Gaming/Watching a movie


Sherlock no veía la televisión. No. Era una regla de oro, "no ver la televisión". Lo consideraba estúpido, innecesario, una distracción.
Justamente por eso le molestaba volver algunas tardes y encontrarse a su compañero de piso ahí, apostado en el sillón, frente a aquel televisor, viendo series, películas, programas, documentales y todo lo que pudiese pillar. Personalmente, no lo entendía. Sobre todo teniendo tantas y mejores cosas que hacer estando en casa, y sin duda más entretenidas que ver cómo moría el padre de un león cachorro -huelga decir que entró en el piso y se encontró a John con los ojos enrojecidos y "la alergia" y "claro, obviamente..."- que ni siquiera era real.

"John, apaga eso.
-No pienso apagar nada.

-Necesito silencio.
-No.
-Concentración.
-No.
-Que lo apagues.
-Ven a convencerme y me lo pienso.
-Estoy ocupado."

Día tras día.

Había intentado regalarle la televisión a Mrs. Hudson, pero ella ya tenía. Y Molly. Y Lestrade. Y Mycroft no, pero ya sospechaba a casa de quién se iba su hermano a ver las películas.
A menudo pillaba a John viendo una serie, a menudo era pasada la medianoche porque él era un insomne crónico y John iba en camino, a menudo John acababa dormido en el sofá y él tenía que llevarle de vuelta a la cama.

Aquella noche no iba a ser menos, por supuesto. Llegó a casa alrededor de la una de la madrugada y allí se lo encontró, ocupando sofá con todo el derecho del mundo. Sherlock frunció el ceño. Le habían arrebatado sus planes de "sentarme en el sillón totalmente en silencio y quedarme dos horas observando la efervescencia de diferentes pastillas en diferentes sustancias líquidas". Se quedó mirando su espalda y su cabeza ladeada. Era obvio que se había quedado dormido. Era obvio que le había estado esperando y había tardado demasiado. Chasqueó la lengua, acercándose sin hacer el mínimo ruido para apagar el televisor. Se detuvo. "¿Qué narices estaba viendo este ahora?". Superaba las tonterías habituales. Una chica. Le salían chorros dorados por los ojos. Miró hacia su compañero, exasperado. Casi que prefería los documentales a aquello, incluso cuando la mayoría se equivocaban en el 90% de los datos que daban. Y aun así la televisión seguía encendida.

》Mi cabeza...
-Ven aquí.
-... me está matando.
-Creo que necesitas un doctor.

Sherlock se quedó dos minutos y medio más mirando la escena. Después se sentó en el sillón, despertando a John.

-John.
-No estoy.
-John, despierta.
-Qué hora es...
-La una y media. Despierta.
Su compañero abrió los ojos y le miró, molesto.
-Qué pasa.
-... creo que necesito un doctor.

John se quedó treinta segundos mirándole, sin entender del todo la situación. Después se acordó de lo que estaba viendo y luego se desperezó, no sabiendo si reír o llorar o volverse a dormir.

-Mañana ya me explicarás con más detalle qué hacías viendo Doctor Who... Pero si necesitas un doctor será por algo importante. Ven aquí.

Sherlock esbozó una sonrisa.

Después de todo, tal vez, y solo tal vez, ver la televisión no era algo tan inútil.
Tendría que replantearse el ver más cosas con John, si todas tenían aquel resultado.