Chapter 3

En el hotel, los guardianes buscaban desesperadamente a su jefe, éste había desaparecido hace más de una hora. Decidieron separarse para cubrir más terreno. Buscaron en los alrededores, pero ni rastros del castaño. Luego de un rato, se reunieron para ver cómo les fue.

- ¡¿Cómo no notaron cuando el Juudaime se fue!? – le gritó Gokudera a Hibari y a Mukuro.

- Kufufufu~, como si fuera mi culpa.

- Cállate herbívoro, tampoco es mi culpa.

- ¡Malditos, por su culpa puede que le pase algo al Decimo!

- Maa ma, cálmense. Tsuna es fuerte, dudo que le pase algo – interrumpió un sonriente Yamamoto. En ese momento alguien abrió la puerta, dejando ver a un castaño con marcas de golpes en su rostro, su ropa se encontraba algo destrozada.

- ¡¿Qué le paso Juudaime!?

- Etto, me golpearon.

- ¡¿QUÉ!? – gritaron todos, excepto la piña y la alondra, que miraban divertidos la escena.

- Han pasado años y sigues siendo Dame-Tsuna – dijo el hitman mientras pateaba a su antiguo estudiante.

- ¡Itte Reborn! – Se quejó el ojimiel - ¿No ves que ya me golpearon lo suficiente? – lloriqueó.

- Eso te paso por idiota – respondió el de patillas rizadas – en fin, ¿Cómo fue que te golpearon?

-Bueno verán…

Flashback.

Luego de encontrarse con Nate, el militar se lanzó sobre Tsuna y tomándolo del cuello le dijo.

- Eres un maldito, ¿cómo dejaste que escapara?, nos causara muchos problemas, ¡me las pagaras!

- ¡Hiiee!

El hombre comenzó a golpear al castaño en el rostro y patearlo en diferentes partes del cuerpo. Un par de minutos después, el militar se distrajo con el sonido de un auto que paso tras de ellos y el ojimiel aprovechó ese momento para patear el vientre del otro y cuando se retorcía en el suelo por el dolor, Sawada se levantó del suelo y huyó.

Fin Flashback.

- …y eso fue lo que paso – terminó de relatar el Cielo.

- Hm, ¿por qué el militar dijo que ese tal Drake les causaría problemas? – Se cuestionó el hitman - ¿será que él también busca la joya?

- ¿Ha? Espero que no – respondió el castaño.

- No me importa si ese tipo busca o no el zafiro, pero por su culpa golpearon al Décimo, me las pagara – dijo Hayato para luego abandonar la habitación en busca de Nathan.

- Espera Gokudera – Dijo Takeshi mientras perseguía al peliplateado.

- Tsk – chasqueo la lengua molesto – "morderé hasta la muerte a ese tipo, por su culpa lastimaron a mi Tsunayoshi" – pensó la Nube mientras salía por la ventana.

- ¡Extremo! ¡Yo también quiero golpear a ese tipo! – gritó Ryohei también saliendo del cuarto.

- Kufufufu~, vamos Nagi, también quiero golpearlo.

- Si Mukuro-sama – respondió una tímida Chrome, ambos ilusionistas desaparecieron.

- Tus guardianes se preocupan mucho por ti – comento el ex arcobaleno.

- Si, tienes razón.

- Ese tal Drake tuvo mala suerte al meterse con la Famiglia Vongola, le ira muy mal – Dijo Reborn con una sonrisa macabra pintada en el rostro.

Pasadas algunas horas, los guardianes volvieron al hotel, algo jadeantes por recorrer la ciudad en busca del saqueador de tumbas.

- ¿Lo encontraron? – preguntó el hitman.

- No – respondieron la Lluvia y la Tormenta.

- ¡Extremo no! – dijo el Sol.

- Tsk – "respondió" la Nube.

- Kufufufu~, ni rastros de ese bastardo – dijo la piña.

- Por ahora descansen, mañana buscaremos a ese tipo – dijo el de patillas rizadas, los guardianes se fueron a sus habitaciones.

Un piso más arriba, Nathan dormía como un bebe cuando sintió un escalofrió correr por su espalda.

- "Tengo un mal presentimiento" – pensó el pelicafe para luego volver a dormirse.

En la habitación de Tsunayoshi; Mukuro, Chrome y Kyouya dormían plácidamente. De la nada se escuchó un ruido, despertando a Hibari y notó que el castaño no estaba en su cama y que la luz del baño estaba encendida, supuso que el ojimiel estaba ahí.

El capo Vongola al salir del baño se topó con el azabache.

- Hibari, ¿qué haces despierto? – preguntó algo sorprendido el Cielo.

- Tsunayoshi – dijo el ex prefecto de Namimori, el aludido lo miró desconcertado - ¿estás bien? – colocó una mano en el rostro de Tsuna, donde una venda cubría una herida.

- ¿Eh? – dijo el castaño ante la pregunta, mas cuando sintió que el ojigris le estaba acariciando el rostro, enrojeció como tomate – s-si – respondió el Vongola.

- ¿Seguro?

- S-si – el castaño cada vez se ponía más rojo. Para Tsuna, el estar en una situación así lo incomodaba, ya que no hace mucho tiempo descubrió que estaba enamorado de Hibari.

- Esta bien, debes descansar – dijo la Nube y la mano que estaba posada en el rostro de Tsunayoshi pasó a los cabellos de este, revolviéndolos levemente, esto hizo que el ojimiel se sonrojara todavía más (si es que se puede xD).

- D-de a-acuerdo.

- Kufufufu~, déjense de hacer cosas sucias, Chrome y yo queremos dormir.

- ¡Te equivocas! ¡No estamos haciendo nada! – se apuró en responder el castaño y se sonrojo más de lo que ya estaba.

- No malinterpreten las cosas estúpidas piñas – Hibari estaba algo colorado por el comentario hecho por Rokudo.

- Si, lo que ustedes digan, Kufufufu~

- Me voy a dormir - dijo cortante Kyouya mientras se volvía a acostar.

- Y-yo también me voy a dormir, buenas noches – Tsuna también se acostó tratando de olvidar lo sucedido anteriormente o se avergonzaría todavía más.

Al día siguiente todos se reunieron a desayunar. Tsuna no durmió nada la noche anterior, ya que cada vez que lo intentaba, recuerdos de lo sucedido con Hibari invadían su mente. Gokudera notó que el castaño estaba algo distraído, así que se acercó a él.

- Juudaime, ¿Esta bien?, se ve algo distraído – preguntó algo preocupado el peliplata.

- S-sí, estoy bien, solo que no dormí mucho anoche – respondió el capo Vongola mientras sonreía.

- Esta bien – Hayato no le creyó mucho al sujeto.

De la nada Reborn entra por la ventana y pateó a Tsuna.

- Despierta Dame-Tsuna.

- ¡Eso duele Reborn! – se quejó el ojimiel.

- Tienes que estar más atento Dame-Tsuna – el hitman volvió a patear a Tsuna.

- ¡Itte! – El castaño se sobaba el chichón en su cabeza – por cierto Reborn, ayer después de que nos dijiste que nos fuéramos a nuestros cuartos, te fuiste ¿cierto?

- Si, fui a averiguar quién era ese tipo – respondió el ex Arcobaleno mientras se subía a una mesa, los presentes le miraban atentos – su nombre es Nathan Drake, es un saqueador de tumbas y el también busca el zafiro. Los militares se quieren deshacer de él porque arruinara sus planes. También supe que es un idiota – a los presentes se les resbaló una gotita al estilo anime por la sien – eso es todo lo que pude averiguar.

- Kufufufu~, ya tenemos dos razones para eliminar a ese tipo – comentó la piña.

- Entonces Reborn-san, como ya averiguó esto sobre ese tipo, debe saber su ubicación ¿cierto? – preguntó la tormenta.

- Ni idea – Respondió el de patillas rizadas tranquilamente.

- ¡¿Hah?! – gritaron al unísono los guardianes, excepto la Niebla y la Nube que solo maldijeron a sus adentros por no tener la ubicación de ese bastardo.

- Yo ya hice mi trabajo, ahora es deber de ustedes encontrar a ese tipo. Ahora déjame dormir, pase toda la noche tratando de averiguar algo de él – dicho esto el bebé comenzó a dormir.

- Hagamos lo que dice el chiquitín, así ayudamos a Tsuna – dijo el sonriente Yamamoto.

- Concuerdo con el idiota, busquemos a ese imbécil – apoyó Gokudera – Juudaime, usted quédese a descansar.

El castaño asintió y se fue a la habitación a dormir.

- ¡Vamos a buscar a ese bastardo! – gritó el peliplateado, los demás asintieron y salieron en su busca.

Un Par De Horas Más Tarde.

Los guardianes habían estado buscando a Nate durante horas, recorriendo toda la ciudad, pero no hallaron ni un rastro del saqueador de tumbas.

El Décimo Capo Vongola despertó de su siesta, miró por la ventana, ya estaba oscuro. Tsuna se levantó y se fue al baño, allí abrió la llave y mojó su rostro. Se estremeció al sentir el agua helada en su cara, cerró la llave y se secó. Cuando iba a salir, se escuchó el sonido de una explosión, seguido por gritos. El Cielo salió del baño y se asomó por la ventana viendo que salía humo de un edificio

- "¿Por qué presiento que es Hibari o Mukuro el culpable?" – Pensó el ojimiel – ahh… Iré a ver – Sawada dejó su habitación en dirección al gran alboroto.

Unos Minutos Antes….

Kyouya recorría la ciudad de pies a cabeza en busca del bastardo de Drake. Pasó por afuera de un bar y vio por una de las ventanas una pelea, no le tomó importancia e iba marcharse hasta que oyó…

- ¡Maldito Nathan Drake! – se escuchó el grito de alguien. La Nube al oír aquello se devolvió y acercó a la puerta, abriéndola de golpe.

- ¿Quién es Nathan Drake? – preguntó el azabache con mirada aterradora, los presentes lo observaron asustados. Temiendo por sus vidas, apuntaron al buscado, quien estaba golpeando a alguien. Nate notó que lo estaban mirando, así que dejó de golpear al hombre y levantó la cabeza, topándose con los ojos metalizados de la alondra.

- Te morderé hasta la muerte – al castaño le recorrió un escalofrió junto con un muy mal presentimiento.

Continuara...