Capítulo 3. Chocolate

¿Has tenido esa terrible sensación de correr con todas las fuerzas de tu alma y aun así sentir que el mundo a tu alrededor se mueve en cámara lenta? ¿Has sentido ese agobiante dolor en tu corazón que pide que te detengas a gritos para que pueda latir como un corazón decente pero aun así, tus piernas no son capaces de detenerse? Porque lo único que sabes es que debes llegar, porque el único pensamiento claro en tu cabeza es que alguien de verdad especial está esperando por ti.

Si has sentido algo así, es porque de seguro corriste al igual que yo por alguien a quien querías alcanzar a toda costa, porque en tu mente y en toda tu alma no importaba otra cosa más que llegar y estar frente a él, estar frente a sus ojos y decirle "hey, estoy aquí, llegué tal como me lo pediste ¿Me puedes amar ahora?"

Ok, yo sé que no seré capaz de decirle algo así a Yuri Katsuki pero de cualquier modo mis pies siguen corriendo en pos de ese ansiado encuentro que he esperado por un año entero y al cual, claro, porque el universo me odia, estoy destinado a llegar tarde.

Y el universo no puede quejarse de que lo culpe por toda esta situación ya que cuando salía del auditorio a toda prisa, el profesor Nishigori, el joven idealista que está decidido a entrenar- por no decir torturar- a los jóvenes músicos de esta facultad con sus intensivas clases de educación física, me pidió que lo ayudara a guardar el material de la lección de gimnasia que había impartido por la mañana dentro del gimnasio de la universidad y aunque estuve a punto de desobedecer la orden directa de un profesor por primera vez en mi vida, cuando el profesor hizo caso omiso a mis suplicas de que no podía entretenerme porque estaba a punto de encontrarme con el amor de mi vida, supe que mi fatídico destino era llegar tarde a la única cita a la que tendría que haber llegado diez horas antes.

Y es que si hubiera encontrado la nota de Yuri un poco más temprano, definitivamente me habría vestido con más esmero y no con los pantalones deportivos y mi abrigo negro de la escuela que no combinan para nada con mis sucias zapatillas de deporte que sin duda alguna han vivido tiempos mejores. Sí, estoy hecho un desastre, mi cabello plateado se sale de sus márgenes sin ton ni son y mi estuche del violín vacío solamente hace que mi imagen de pordiosero se vea más real de lo que me habría gustado. Además, mis ojos están hinchados por haberme pasado la noche entera llorando como si fuera el fin del mundo y estoy seguro de que Yuri no podrá enamorarse de mí cuando me vea porque vamos, no hay nada atractivo en mí ahora.

¡Oh buen señor! ¿Por qué no me inspiraste a ir al auditorio más temprano, por qué no me diste la oportunidad de prepararme física y mentalmente para este glorioso encuentro al que he de llegar dolorosamente tarde? Y eso es decir mucho porque estoy seguro de que Yuri se irá sin verme. Sí, sin duda alguna, Yuri no va a esperarme, es posible que él se haya ido ya, ya han pasado más de veinte minutos después de las siete y él no tiene por qué quedarse, él no sabe que yo he recibido su nota, él no sabe que mi corazón está rogando porque él esté en la cafetería todavía, al mismo tiempo que se muere de miedo de no saber qué hacer cuando por fin esté frente a mí.

¿Qué voy a decirle? ¿Qué es lo que él va a decirme? ¿Esto quizá es la última prueba? La maestra Minako dice que la puntualidad es una característica muy importante en la vida de un músico pues si puedes llegar a la hora indicada a cualquier parte, es más que evidente que también podrás hacerte cargo del tempo de todas las melodías que tengas que interpretar. Y yo estoy siendo todo menos puntual, yo llegaré tarde a mi cita (¿en serio es una cita?) con Yuri y no puedo permitirlo.

Tengo que seguir corriendo aunque mis pulmones ardan; tengo que seguir corriendo aunque mis piernas clamen por un descanso y mi corazón amenace con morir de un infarto y ahora mismo me digo que hubiera sido buena idea hacer los ejercicios de acondicionamiento físico en serio y no solo mientras el profesor Nishigori estaba viendo.

Vamos Victor, vamos, tienes que llegar, la puerta de la cafetería está casi en frente de ti, no puedes detenerte ahora. Sí, sí… Yuri tiene que estar ahí, ha pasado ahora media hora desde que dieron las siete pero Yuri tiene que estar ahí, el universo te debe al menos eso por haber sido así de cruel contigo.

Corro repitiendo ese mantra como quien eleva al cielo una oración a su dios y cuando estoy a punto de desmayarme en el suelo de puro cansancio, miro que por la puerta de la cafetería salen dos chicos, uno de ellos usa anteojos azules y tiene una mirada triste en sus preciosos ojos marrones que en seguida me hace preguntarme si esa tristeza es algo que yo causé y me digo que debe ser así porque ¿a qué imbécil se le ocurre llegar tarde a una cita con Yuri Katsuki? Solo a mí, maldita sea, solo a mí…

Sé que debo llamarlo, sé que debo impedir que se vaya al lado de Phichit pero me quedo congelado en medio del camino mientras mis piernas se detienen a pocos pasos de la pareja que parece platicar en voz alta sin importar que su conversación llegue a mis oídos.

-Te dije que debías contactarlo directamente- dice la voz de Phichit con un tono de regaño que hace que Yuri le dedique una mirada llena de molestia.

-Creí que él leería mi nota, la maestra Minako me dijo que hoy le entregarían su carta anunciándole que él había ganado la audición- dice Yuri y mi corazón late con fuerza al saber que él ha estado pensando en mí.

-Eres un romántico sin esperanza, Yuri- dice Phichit riendo alegremente-. Sé que piensas que no debes asustarlo pero hey, él estará al lado tuyo ahora, es tu compañero en el dueto de tu graduación ¿No es eso lo que querías?

-Sí…- dice Yuri con una sonrisa dulce que me roba el aliento-. Pero ahora que es real no sé si él… ¿Y si le caigo mal a Victor Nikiforov y por eso decidió no venir a hablar conmigo? Ni siquiera sé por qué escapó corriendo de su audición, seguramente se lo pensó mejor y ha decidido que no vale la pena tocar conmigo y tiene razón. Él es genial, Phichit, él y su música son algo especial de verdad y él es…

-Sí, sí, ya sé lo que piensas de él, pero anímate- dice Phichit dándole una palmada de apoyo morar a su mejor amigo mientras yo trato de procesar todas esas cosas que Yuri está diciendo acerca de mí, esas cosas que jamás me hubiera imaginado que él pensaba de alguien como yo-. Seguramente Victor no ha recibido su carta y si es así, cuando la reciba, se pondrá en contacto contigo y si no lo hace, amigo, tú eres el mayor aquí, es tu deber hablar con él…

-Lo sé…- dice Yuri suspirando con tristeza-. Es solo que tengo miedo…

-¿De qué?- dice Phichit con una sonrisa enternecida que ilumina sus ojos oscuros.

-De verdad creo que me odia…- dice Yuri y yo no puedo creer que de verdad él esté diciendo eso-. Siempre que me lo encuentro por los pasillos evita mirarme de frente, cada vez que lo veo en la biblioteca e intento saludarlo, él aparta sus ojos de mí… ni siquiera pensé que se presentaría a la audición, así que… quizá sea tiempo de renunciar a todo esto ¿No crees?

Mi corazón se queda congelado en mi pecho y las ganas de gritarle a Yuri Katsuki que se equivoca completamente al momento de interpretar mis emociones vuelven a invadirme completamente, pero sigo sin poder moverme. Y es que aquella platica que ha llegado a mis oídos por casualidad me ha hecho sentir distinto, sumamente distinto. Porque si él ha notado todas esas cosas de mí ¿esto significa que él ha estado mirándome a mí cuando yo no estoy mirándolo a él? ¿Esto significa que él quería acercarse a mí y que fui yo quien con mi actitud lo alejó de mi lado?

Y si eso es así… ¡Por todos los Nikiforov de la historia del mundo, soy un tonto!

Las palabras de la respuesta que Phichit le da a Yuri se pierden en medio de la algarabía de un montón de estudiantes que salen de la cafetería con las mejillas sonrojadas debido al calor del lugar y a la felicidad de saber que faltan solamente dos semanas para el descanso de navidad, y en ese justo instante noto que Yuri y Phichit comienzan a alejarse y de pronto decido que debo hacer que Yuri deje de pensar que lo odio porque nada está más alejado de la verdad.

-¡Yuri!- grito yo sin que me importe que un montón de gente voltee a mirarme, pero el chico al que he llamado no parece haberme escuchado así que decido que tengo que volver a correr otra vez.

Ok, puedo hacerlo, tengo que alcanzarlo, no puedo dejarlo ir, no puedo dejar que él siga pensando esas cosas absurdas acerca de mí. Así que sin importarme que el piso esté resbaloso debido a la lluvia de la tarde, me echo a correr y cuando estoy a una distancia considerable de Yuri, me digo que debo parar para poder llamarlo de nuevo pero en lugar de eso, termino tomándolo de la mano y en lugar de detenerme, mis pies resbalan sobre el piso y todo lo que sé después es que Yuri ha caído conmigo y que yo he caído justamente encima de él.

Lentamente sus ojos se abren después de que su espalda impacta con el suelo y me doy cuenta de que sus lentes están un poco torcidos pero el marrón de sus ojos se queda perdido en el azul de los míos que están justamente encima de los suyos y me digo, que sin duda alguna, este es el aterrizaje más glorioso de mi largo historial como amante del suelo y de claro ejemplo de la acción de la fuerza de la gravedad sobre los humanos.

Y por un momento que parece eterno, los dos nos quedamos en silencio como si aquella caída fuera el inicio de una nueva historia, como si cualquiera de los dos tuviera miedo de romper aquel silencio en el que parecemos reconocernos el uno al otro, como si aquel fuera el encuentro de dos almas que por mucho tiempo han deseado estar así de cerca la una de la otra y en mi caso es así aunque jamás, ni en el más loco de mis sueños había imaginado que podría estar tan cerca de Yuri, justamente sobre su pecho, tan cerca que incluso siento debajo de mí el incesante latido de su corazón.

-Victor…- dice él y una sonrisa alegre que parece totalmente fuera de lugar en una situación como aquella aparece en sus labios-. No perdemos la costumbre de encontrarnos siempre en medio de un accidente de este tipo ¿Verdad?

Mis mejillas se sonrojan debido a las palabras de Yuri y a la forma en la que el pronuncia mi nombre, porque mi nombre en sus labios suena exactamente como una canción y seguramente yo estaría encantado de escuchar a Yuri diciendo mi nombre una y mil veces por el resto de mi vida. Y sé que también podría quedarme ahí, muy cerca de él, sintiendo su calor bajo mi cuerpo hasta el final del mundo o hasta que…

-Hey chicos, no quisiera interrumpir el encanto pero las personas han empezado a señalarlos- dice Phichit y yo tengo ganas de decirle que la gente no me importa y que él también se puede ir al carajo, gracias, pero de pronto me doy cuenta del espectáculo que debo estar ofreciendo a mis compañeros de facultad y decido que es hora de levantarme de ahí y sacudirme el polvo de la dignidad y de la ropa.

-Lo siento Yuri, yo…- digo sin poder creer que de verdad esté hablando con Yuri Katsuki por primera vez en mucho tiempo, así que simplemente me levanto con calma, tratando de no caerme de nuevo y extiendo hacia él mi mano para ayudarlo a levantarse también-. Acabo de ver la nota, intenté llegar más temprano pero el profesor Nishigori me detuvo y…

-¡Oh, era eso!- dice Yuri con una sonrisa radiante que me hace creer que el sol de la primavera ha emigrado a sus labios para poder resistir el frío del invierno ahí-. Pensé que no vendrías…

-Ya estoy aquí- digo yo y él toma mi mano sin dudarlo para poder ponerse en pie bajo la atenta observación de su amigo quien nos dedica a los dos una mirada traviesa que hace que me sonroje violentamente-. Pero si tienes otros planes, lo entiendo perfectamente, debes estar ocupado…

-¡No, no para nada!- dice Yuri y le lanza una significativa mirada a su mejor amigo quien ríe alegremente ahora.

-Esa es mi señal para irme- dice Phichit acercándose a Yuri para besar su mejilla rápidamente causándome unas terribles ganas de abofetearlo-. No hagas nada que yo no haría, Yuri. Suerte y qué bueno que pudiste llegar, Victor… los veré después…

El tailandés se aleja de los dos y yo me doy cuenta de que sigo sosteniendo la mano de Yuri y me pregunto seriamente por qué él tampoco me ha soltado y cuando lo hago yo, él sonríe de forma cálida antes de ofrecerme su brazo para que yo lo tome y tengo la súbita necesidad de volver a pellizcarme una vez más porque aquello de verdad es como un sueño, un sueño desastrosamente bello.

-Vamos, sujétate fuerte- dice Yuri con galantería cuando los dos nos quedamos solos en medio de la calle-. No quiero que mi nuevo socio en el crimen musical se lastime antes de nuestro dueto estelar, debo cuidar de ti a partir de ahora, Victor…

Mis mejillas se sonrojan violentamente ante esas palabras y en vez de sentirme avergonzado por la insinuación de que si no me sujeto a Yuri lo más seguro es que termine en el suelo una vez más, me siento protegido cuando tomo su brazo y me aferro a él sintiendo que definitivamente esto es un sueño y que no quiero despertar jamás.

Yuri sigue caminando al lado mío sin dejar de sonreír y cuando los dos entramos a la cafetería, varios pares de ojos se quedan quietos sobre nosotros dos y yo siento una emoción desconocida en mi estómago, algo parecido a la vergüenza pero también, una emoción triunfal que me hace querer gritarle a todo el mundo "sí, sí, Victor Nikiforov está caminando del brazo de Yuri Katsuki, les enviaremos una invitación de bodas pronto, supérenlo", pero no digo nada. Simplemente dejo que Yuri me guie a la que es su mesa favorita en la parte más alejada de la cafetería, yo sé eso porque muchas veces lo he visto sentarse en ese lugar con su cuaderno de hojas pautadas y una taza de chocolate que seguramente lo ayuda a escribir su música.

Porque Yuri no solamente es un intérprete en el piano, él está estudiando también una especialidad en composición y debo decir que muchas de las piezas originales que ha presentado frente a todos nosotros son sublimes, simplemente perfectas como todo lo que él hace claro, y no solo yo soy capaz de verlo. No hay nadie en la universidad de Hasetsu que pueda negar el tanto de Yuri, quizá las personas empiecen a murmurar acerca de mí, pero nadie se atrevería a cuestionar jamás el talento de un músico como el hombre del que camino del brazo. Y de pronto me siento envidiado, de pronto soy consciente de que aunque sea musicalmente hablando Yuri me ha elegido a mí, solamente a mí y definitivamente esto es algo que no puedo echar a perder. No quiero que este sueño termine, no quiero que esta deje de ser mi realidad.

Cuando llegamos a la mesa favorita de Yuri, él acomoda la silla para que yo pueda sentarme y me digo que sin duda alguna él es un príncipe y ruego al dios que quiera escucharme que en mi cara no se note la absoluta felicidad que me embarga porque seguramente debo lucir como el idiota más idiotamente feliz de la historia del mundo pero no puedo evitarlo. Y no puedo evitarlo porque había soñado con esto demasiado tiempo y ahora es real: estoy sentado frente a Yuri Katsuki y él me mira, sus ojos marones están brillando frente a mí y yo me sorprendo al no encontrar en mí la necesidad de apartar la mirada por miedo a que él vea todos mis sentimientos reflejados en mis ojos azules que siempre se han posado en él con el anhelo de quien mira a una estrella lejana.

Pero ahora esa estrella está frente a mí y me sonríe de un modo adorable, tan adorable que estaría dispuesto a conquistar el mundo por él si él me lo pide y me siento tan idiotamente enamorado también que estoy preguntándome seriamente si no empezaré a flotar en medio de la habitación de un momento a otro.

-¿Te apetece una taza de chocolate, Victor?- dice Yuri y la música de mi nombre en su labios hace que mi cuerpo tiemble de satisfacción-. Creo que es la mejor forma de celebrar tu triunfo…

-Me gusta el chocolate, mamá solía prepararlo en Rusia pero no me dejaba tomar más de una taza, ella decía que me daría una energía que no necesito ya sabes, si normalmente me caigo, mamá no quería tener que lidiar con toda esa energía extra y las posibles caídas que podría llegar a tener porque no es un secreto que el suelo y yo nos llevamos bien y… ¡Oh cielos! Solo estoy diciendo tonterías ¿Verdad? – digo yo y de verdad quiero darme un golpe con la mesa por estar diciendo todas esas cosas ridículas en este momento crucial de mi historia con Yuri Katsuki.

-Tu madre debe amarte mucho para preocuparse así por ti- dice Yuri con una sonrisa cálida que apaga un poco mi miedo de estar ridiculizándome una vez más en frente de él- ¿No se enojará conmigo si esta noche te invito a beber la taza más grande de chocolate de la cafetería? No te preocupes por la energía extra, te llevaré a casa y llegarás sano y salvo…

-¡Oh, no tienes que hacer esto por mí!- digo yo apresuradamente aunque la idea de volver a caminar cerca de Yuri, aferrado a su brazo es tan hermosa que simplemente no puedo contener mi emoción al pensar en eso.

-Ya te lo dije, Victor- dice él llamando la atención de una de las meseras del local, haciéndole una seña para que ella tome la orden de Yuri-. Debo cuidar de ti ahora, eres la mitad de mi presentación de despedida, no puedo dejar que nada malo te pase…

Yo asiento a las palabras de Yuri mientras él pide dos enormes tazas de chocolate caliente, una para cada quien, y yo empiezo a sentirme nervioso ante la perspectiva de tener que soportar una velada de silencios incomodos y avergonzados como el que nos invade después de que la mesera se va y los ojos de Yuri se quedan quietos en mí como si él también estuviera pensando que estar frente a mis ojos azules fuera un milagro, pero no lo es, claro que no lo es.

-¿Por qué gané yo, Yuri?- digo yo con calma, pensando en que es mejor hacer esa pregunta a quedarme completamente callado delante de él.

-¿De verdad no lo sabes?- dice él con una sonrisa algo nerviosa que me desarma por completo-. Eres el mejor violinista de esta escuela, todo el mundo lo dice, creo que tú eres el único que no lo sabe…

-Nadie me lo ha dicho…- digo yo sintiéndome apenado por aquellos elogios tan enormes que él está regalándole a un chico como yo de forma tan generosa.

-No necesitas que te digan que eres bueno cuando tú sabes que lo eres dentro de tu corazón, no es un pecado ser consciente y estar orgulloso de tu talento- dice Yuri con sinceridad-. Y digo esto porque sé que cuando estás tocando, Victor, lo haces con plena conciencia de tu talento, tocas con abandono, como si nada más en el mundo importara, como si la música naciera de ti y fuera un regalo que compartes con alguien más, con una persona que es sumamente importante para ti. Creo que tu música llama a alguien, Victor…

-¿A… a alguien?- digo yo sin poder entender cómo es que Yuri puede escuchar eso en mi música.

-Tu música tiene un destinatario especifico, al menos eso es lo que pude sentir yo al verte tocar- dice Yuri sin dejar de sonreír-. Desde el festival de las flores yo he pensado que…

-¿Me recuerdas?- digo yo totalmente sorprendido por aquel dato- ¿Por eso elegiste que todo el mundo tocara "La primavera"? Tú… ¿estabas buscándome a mí desde el principio?

-Le dije a la maestra Minako que quería tocar contigo desde el principio- dice Yuri y juro que mi corazón se detiene de forma completa al escuchar esa declaración-. Pero ella me dijo que una invitación así podría malinterpretarse, tú sabes cómo son los chicos de la facultad, no pueden aceptar algo al menos que su derrota sea incuestionable. Por eso tuvimos que hacer la audición u elegimos ese concierto de Vivaldi porque solamente había una persona capaz de ejecutarlo con maestría y con emoción, y estoy refiriéndome a ti. De cualquier modo, yo temía que tú no aparecieras así que la maestra Minako me hizo el único favor que podía hacerme en una situación así…

-¿Cuál?- digo yo con la voz llena de sorpresa.

-Te dio una solicitud personalmente- dice Yuri con las mejillas sonrojadas-. Solo quería asegurarme de que tú estuvieras en la audición…

Mis ojos azules se abren de par en par y quizá mi boca haga lo propio en unos minutos porque sencillamente no puedo creer que lo que Yuri está diciendo es cierto: él me conoce, él conoce mi música e incluso intuye acertadamente que siempre he pensado en alguien al momento de tocar cualquier canción y la única cosa que él no ha adivinado es que el único destinatario de todas mis canciones es él y solo él. Y el saber que él me había elegido desde antes incendia un millón de fuegos artificiales en mi corazón porque eso quiere decir… ¿qué quiere decir? Bueno, sintiéndome optimista ahora diré que lo que esto significa es que aunque sea por motivos meramente musicales, Yuri Katsuki ha estado interesado en mí desde hace tiempo ¿y están escuchando esto? Mi corazón late desaforadamente, mi corazón se muere de felicidad porque Yuri Katsuki ha pensado en mí.

-¿Por qué no me pediste asistir a la audición directamente?- digo yo sin poder reprimir aquella pregunta-. Es decir, sé que no estamos en el mismo curso pero…

-Es que…- dice Yuri mirando sus dedos de forma avergonzada-. Es que creía que… la verdad Victor yo… yo creía que tú, bueno, que tú no tienes una muy buena opinión de mí y también me preocupaba el hecho de que quizá a tu novio no le gustaría la idea de que yo me acercara a ti y no quería meterte en problemas ni hacerte sentir incómodo y…

-¿Cuál novio?- digo yo sintiendo que estoy perdiéndome de mucha información ahí.

-¿Christophe Giacometti no es tu novio?- dice Yuri con una mirada llena de esperanza que me hace perder el aliento.

-¿Hablas en serio?- digo yo riendo divertido-. Giacometti es mi compañero de cuarto, los dos somos buenos amigos pero yo no soy lo suficientemente sensual y atractivo para llenar los requisitos de novio de Chris…

-Pero tú eres completamente guapo- dice Yuri con una sonrisa avergonzada que le sienta de maravilla y en serio, llamen a la ambulancia, si esta conversación sigue así, terminaré fulminado en el piso por todo lo que Yuri Katsuki está diciendo acerca de mí-. El día de la audición nadie podía apartar los ojos de ti. Tus ojos brillaban y tu cabello flotaba a tu alrededor y… bueno no digo esto solo porque sí, es la verdad…

-Nadie en esta escuela es más guapo que tú, Yuri Katsuki- digo yo notando que las palabras salen de mis labios sin pedir permiso pero ahora es demasiado tarde para arrepentirme de lo que he dicho- ¿No sabes que todo mundo está enamorado de ti?

-¿Todo mundo?- dice Yuri con una sonrisa divertida que me roba el aliento- ¿Y eso también te incluye a ti, Victor?

Mi respiración se interrumpe debido a la mirada intensa que hay en los ojos de Yuri. Sé que mis mejillas podrían competir ahora con el color de un tomate radioactivo y ganarían la batalla limpiamente y justo cuando pienso que de verdad voy a desmayarme de vergüenza, la mesera llega y coloca frente a nosotros dos enormes tazas de humeante chocolate y una canastita con galletas de miel que me dan una excusa decente para mirar hacia otro lado.

-Solo estoy bromeando, Victor, relájate…- dice Yuri y yo me pregunto por qué no he aprovechado ese momento para hacer la declaración de amor que le debo a él dese hace un año-. Sé que no tengo tanta suerte y además, de verdad considero un logro enorme que hayas decidido tocar conmigo teniendo en cuenta que hace unas horas pensé que me odiabas…

-¿Por qué piensas algo así?- digo yo intentando volver a parecer un ser humano normal- ¿Por qué crees que te odio?

-No lo sé, eso me ha parecido desde que te ayudé a levantarte aquella vez que regresé de Alemania, la primera vez que te vi- dice Yuri sonriendo con dulzura, como si el recuerdo de aquella tarde de nieve fuera algo que se ha quedado a vivir dentro de él también-. Pensé que quizá eso te hacía sentir avergonzado, que quizá no querías recordar aquello y como yo formaba parte del recuerdo, era eso lo que te hacía querer evitarme…

-No es eso, Yuri…- digo yo y bebo un poco del chocolate de mi taza como si aquella sustancia dulce y cálida fuera en realidad un vaso del vodka que mi padre bebe para darse valor antes de tomar una decisión importante-. Es solo que… bueno… tú… perdona si parece ser que te evito, no es así, lo que sucede en realidad es que… bueno, Yuri, soy algo así como tu fan número uno en realidad y sé que dicho así suena algo vergonzoso pero… jamás he querido molestarte y por eso cada vez que aparecías frente a mí, bueno… no quería parecer un fan deslumbrado, no sé si me entiendas…

-Mi fan número uno…- dice Yuri y la luz ha regresado a sus pupilas marrones- ¿Eso quiere decir que no me odias?

-Odio es lo único que no podría sentir por ti- digo yo y en serio ¿por qué mi cerebro deja que mi corazón hable por los dos?

-Me alegra escuchar eso…- dice él poniendo su mano sobre la mía sin dejar de sonreír-. Creo entonces que nuestro dueto será un éxito de verdad, señor Nikiforov…

-Espero no decepcionarlo, señor Katsuki- digo yo reuniendo el valor necesario para mirarlo a los ojos-. De verdad no quiero arruinar esto, Yuri…

-No lo harás- dice él y su mano se retira de mi piel haciéndome extrañar aquel calor en seguida-. Te enseñaré la partitura de la canción que interpretaremos mañana en la tarde si no tienes inconveniente, por cierto ¿Cuáles son tus horarios de clase? He pensado en ensayar una hora diariamente, incluso los fines de semana, este dueto es importante para mí pero me ajustaré a tus horarios, sé que la gente suele decir que soy un perfeccionista de miedo pero la música es importante y sé que tú sientes lo mismo que yo al respecto…

Yo asiento a las palabras de Yuri y de pronto, me doy cuenta de que jamás tuve que temer que nuestra plática declinara en un silencio incómodo. Porque las palabras entre Yuri y yo vienen y van de forma sencilla, los dos hablamos como si desde hace años fuéramos los dos mejores amigos del mundo y darme cuenta de lo fácil que es hablar con él me llena de felicidad. Porque eso significa que los dos hemos conectado sin tener que esforzarnos y a medida que Yuri me cuenta más de su vida, empezando por su viaje por Alemania, pasando por la historia de su familia que tiene un hotel de aguas termales en la ciudad o hasta quejarse de la enorme cantidad de deberes que el director de su tesis le ha dejado, me convenzo de que el Yuri real es mil veces más encantador que el Yuri de mis sueños.

Así que me descubro sonriendo mientras lo escucho, me gusta escucharlo hablar, hablar con él es mil veces mejor que mirarlo desde lejos y me pregunto por qué dejé que pasara tanto tiempo antes de poder atreverme a hablar con él ¿Por qué lo hice? ¿A qué le tenía miedo?

Ahora mismo no puedo responder a esas preguntas, simplemente sigo riendo de las anécdotas de Yuri y él me pregunta acerca de mi familia en Rusia y parece sinceramente interesado cuando le digo que mi padre era violinista también y que conquistó a mi madre componiendo canciones de amor para ella.

-Lo llevas en las venas- dice Yuri y yo asiento animadamente-. Tu padre te heredó el talento para conquistar al mundo entero con canciones de amor…

Me rio al escuchar aquello pero de pronto tengo ganas de preguntar "¿Y eso te incluye a ti, Yuri?, pero mi cerebro parece funcionar decentemente por una vez en lo que va de la noche, así que simplemente sigo hablando de mis padres que parecen tan enamorados como el primer día en el que se conocieron y que son quienes me han hecho creer que el amor de verdad existe; hablo también de Georgi y de Mila y de muchas de nuestras aventuras en la secundaria; hablo de mil detalles banales de mi existencia que sin embargo parecen ser grandes historias para Yuri quien al igual que yo, parece haberse olvidado de pronto de la existencia de las horas y del reloj.

Varias tazas de chocolate después yo siento como si el universo hubiera colapsado a mi alrededor y descubro que esta dimensión en la que Yuri está cerca de mí es algo a lo que me he adaptado rápidamente y me pregunto si le pasa lo mismo a él, si también su corazón se siente feliz y tranquilo de estar conmigo, si él también siente que algo cálido ha empezado para los dos.

-Es tarde, Victor- dice él después de mirar su reloj-. Me gustaría quedarme aquí, pero mañana debo estar despierto muy temprano, debo asistir a una reunión importante…

-Y Phichit debe estar preocupado por ti-digo yo sin poder evitar sentir que aquella tarde duró demasiado poco a pesar de que las manecillas del reloj y las seis tazas de chocolate vacías sobre la mesa dicen lo contrario.

-Phichit no se preocupa por mí, él sabe que estoy seguro contigo- dice Yuri con una sonrisa divertida-. Además dudo que Phichit esté en casa, últimamente le ha dado por pasar muchas horas al lado de nuestro vecino ¿conoces a Seung Gil Lee? Bueno, creo que él y Phichit se traen algo pero no les digas que yo lo dije…

-Creo que el romance les ha dado fuerte a todos ¿no crees?- digo yo intentando que no se note que yo estoy incluido dentro del grupo de los seres que están completamente enamorados de alguien-. Chris también suele desapareces ahora más seguido que antes pero su lista de amantes es demasiado larga como para saber quién es el afortunado o afortunada ahora…

-Bueno, si Chris no estará esperándote ¿Te parece si caminamos lento a casa?- dice Yuri y yo asiento sin pensarlo a su propuesta-. No me gustaría que estés solo mucho tiempo…

Asiento una vez más a las palabras de Yuri y me levanto al mismo tiempo que él. Yuri deja un par de billetes sobre la mesa que son más que suficientes para pagar la cuenta del derroche de chocolate que bebimos y al salir del local que a esa hora está casi vacío, algo que me hace notar que es de verdad tarde, Yuri vuelve a ofrecerme su brazo y los dos comenzamos a caminar a mi casa que se ubica en los edificios de la residencia de estudiantes extranjeros que, para mi mala suerte, está demasiado cerca de la cafetería de la universidad.

Y a pesar de eso, mis pasos y los de Yuri son lentos, pausados, es como si ninguno de los dos y no solo yo, quisiéramos estar lejos del otro, no ahora que sabemos lo que es estar cerca. Y la noche helada no me parece tan fría de pronto y me pregunto cómo demonios voy a volver a ese mundo en el que Yuri Katsuki no camina cerca de mí y no se ríe conmigo hasta del más idiota de mis chistes.

-Te veré mañana- dice Yuri cuando los dos nos quedamos de pie frente a la puerta principal del edificio en el que he vivido el último año-. No llegues tarde…

-No lo haré- digo yo y me juro que esta vez llegare tres horas antes a mi primer ensayo con Yuri-. Buenas noches Yuri, gracias por acompañarme.

-Lo que sea por mi compañero en el crimen- dice él con una sonrisa brillante-. Duerme bien, Victor…

Yo asiento y él se queda un rato parado frente a mí, él observa mis ojos y siento que su mirada se desliza hasta mis labios pero seguramente me lo he imaginado todo porque segundos después, Yuri niega con la cabeza y se despide de mí con un movimiento de su mano al que yo respondo con un saludo igual mientras lo miro darse la media vuelta y alejarse de mí.

Suspiro profundamente, suspiro porque no puedo hacer otra cosa y cuando parece que la figura de Yuri se perderá definitivamente en la distancia, él voltea una vez más hacia atrás y me descubre mirándolo, así que me sonríe una vez más y después regresa su vista al frente haciendo que me olvide de sentirme como un estúpido porque ahora sé que él también quería verme hasta el último segundo posible y eso me hace suspirar otra vez y sospecho que esta noche acabaré con el aire a mi alrededor a fuerza de dramáticos y enamorados suspiros porque si es posible, me he vuelto a enamorar mil veces más de Yuri Katsuki durante estas horas y mañana que vuelva a verlo, seguramente me enamoraré mil veces más.

Sonrió con indulgencia ante mis pensamientos y empiezo a subir las escaleras con rumbo a mi habitación del tercer piso del edificio donde, después de pelearme un rato con la antigua cerradura de la puerta de entrada, la voz estridente de Chris me recibe así como un par de brazos que inmediatamente se aferran a mí para llevarme directamente al sillón de la pequeña salita de nuestra habitación.

-¿Y bien?- dice Chris sentándose frente a mí- ¿Cómo estuvo todo? No me preguntes cómo lo supe pero la escuela en pleno murmura que tuviste una cita con Yuri Katsuki, todos dijeron que los dos se besaron mientras estaba tirados en el suelo y eso es algo que no creo en definitiva porque sigues vivo… Vitya… ¿Qué demonios pasó?

-¿Por qué nuestros compañeros son tan idiotas?- digo yo con una sonrisa de total felicidad que me hace abrazarme a una de las almohadas del sillón.

-¿Sí se besaron?- dice Chris batiendo palmas- ¡Cuéntame todo, ahora!

-No quiero…- digo yo riendo divertido.

-¿Por qué no?- dice él con gesto confundido- ¡Tengo derecho a saberlo!

-Lo sé pero no quiero…- digo yo riendo alegremente- Chris ¿Quieres ser mi padrino? Creo que me voy a casar con Yuri Katsuki…

-Eso has creído desde siempre- dice mi amigo empezando a desesperarse-. Incluso empezaste a buscar sus trajes de bodas en internet…

-Pero ahora es real, Chris- digo yo con las mejillas sonrojadas-. Él sabe quién soy, él siente mi música Chris y… Chris… Yuri es genial, Yuri es… es hermoso… ¡Él es hermoso de verdad!

-Nikiforov, cuéntame algo que no me hayas dicho un millón de veces- dice Chris mirándome de forma amenazadora-. Ahora, al menos responde a mis preguntas con un sí o un no, ¿ok?

-Ok…- digo yo porque me siento demasiado feliz como para seguir torturando a Giacometti.

-¿Tú y Yuri se besaron?

-No…

-¿Es cierto que ganaste la audición, de verdad tocarás con Yuri en su graduación?

-Sí…

-¿Y por eso te invitó a una cita?

-No…

-Pero… los chicos de mi clase de danza dijeron que los habían visto riendo y hablando animadamente mientras terminaban con todo el chocolate de la cafetería ¿Es eso cierto?

-Sí…

-Entonces sí fue una cita, Victor, aunque te niegues a llamarle así fue una cita. Ok, primera duda despejada, ahora… ¿Yuri te dio algún indicio de que tú le gustas como algo más que su acompañante en el dueto?

-Sí… no… no lo sé…

-Victor…

-Me dijo que soy guapo- digo yo sin poder ajustarme a contar mi historia en solo afirmativos y negativos de una silaba.

-¿Algo más?- dice Chris y de pronto me digo que el gurú del coqueteo y nuevo miembro del escuadrón del amor está llevando a cabo una investigación seria con mi historia.

-Me acompañó a casa, me dejó tomarlo del brazo, creyó que tú eras mi novio, estaba preocupado por eso…- digo yo con los ojos llenos de emoción-. Cuando se despidió de mí él miró mis labios, Chris… ¿eso significa algo?

-Victor Nikiforov…- dice mi amigo con una sonrisa traviesa que de algún modo está también llena de un orgullo maternal que no entiendo-. Ok, ok… no te levantes ¿estás bien sentado en tu lugar?

-¿Estás bien Chris?- digo yo porque de pronto mi amigo me mira como quien contempla a un ídolo.

-Sí, sí es solo que no puedo creerlo…- dice Chris riendo divertido-. Amigo mío, la torpeza ha triunfado…

-¿Qué?- digo yo sin entender nada de nada.

-¡Victor, es obvio que le gustas a Yuri Katsuki!- dice mi amigo y esas palabras se clavan en mi pecho con fuerza- ¡Y es obvio que es un torpe como tú! ¡Dios! Si yo hubiera estado ahí, les habría dicho que en vez de reír tontamente podrían haberse besado toda la noche…

-¡Christophe!- digo yo lanzándole la almohada a Chris-. No digas tonterías, Yuri es así de amable con todo mundo. Ok, quizá exageré un poco con lo de nuestra boda pero… estoy feliz ¿no lo ves? ¿Por qué no me dejas ser feliz con lo que ha sucedido?

-Porque podrías tener más, podrías tener tu sueño hecho realidad- dice Chris con una sonrisa llena de ánimo-. Victor… ¿Cuándo volverás a verlo?

-Mañana…- digo yo y la sonrisa vuelve a mis labios de forma inmediata ante esa sola idea-. Vamos a ensayar una hora todos los días, voy a verlo diario Chris, voy a estar con él todos los días…

-Muy bien, necesitamos un plan de acción- dice mi amigo-. Esta es tu oportunidad, debemos hacer que el hombre se enamore de ti completamente, claro, si eso es posible porque creo intuir que él es la misma clase de persona que se enamoró a primera vista de alguien a quien conoció sobre la nieve ¿No crees?

-No lo sé, Chris- digo yo sonriendo con tranquilidad-. Y no te preocupes, no necesito un plan. Solo quiero estar a su lado ¿no lo ves? Lo que pase o no pase es un misterio y me gustaría descubrirlo a mí, así que dejemos que todo suceda…

-¿Y si nada sucede?- dice Chris con algo de aprehensión.

-Sucederá…- digo yo sin saber de dónde viene toda esa tranquilidad zen ante mi destino-. Ya ha pasado mucho ¿no crees? Mamá suele decir que lo que está destinado a ser, será…

-¿Y tú y Yuri Katsuki son algo que está destinado a ser?- dice mi amigo con algo de escepticismo.

-Sí…- digo yo riendo divertido-. De no serlo, aquel día bajo la nieve jamás habría existido ¿no crees?

-Creo que estás loco, Vitya- dice Chris pero al final de cuentas se sienta al lado mío suspirando dramáticamente-. Eres un romántico sin esperanza pero te apoyo, ve por él, tigre…

Me río de las palabras de Chris y de pronto me arrepiento de haber dejado que se sentara al lado mío porque mi amigo empieza a molestarme para sonsacarme más detalles de la tarde que pasé con Yuri pero de verdad no le diré nada, o al menos no algo substancial porque sé que él jamás podrá entenderlo, hay algunas cosas que yo tampoco entiendo ahora. No entiendo por ejemplo, por qué los ojos de Yuri me han recordado por tanto tiempo, no entiendo por qué Yuri Katsuki ríe tanto al estar cerca de mí. Tampoco entiendo por qué mi corazón se siente ahora mil veces más grande y lleno de esperanza y tampoco entiendo por qué me siento tan tranquilo al pensar en el futuro.

O quizá esa pequeña parte sí pueda entenderla: me siento tranquilo porque Yuri estará en él, en mi futuro y porque por primera vez siento que esta historia de amor que antes era solamente un sueño, es ahora la primera línea de una historia que quizá haya empezado a escribirse para no terminar en mucho, mucho tiempo, y aunque quizá por la mañana volveré a sentirme inquieto, no dejo que la ansiedad de lo que no sé me robe mi felicidad. Porque esta felicidad es mía, profunda e incorruptiblemente mía y quiero aferrarme a ella toda la noche, quiero aferrarme a ella todo lo que pueda o hasta que Yuri y yo volvamos a encontrarnos mañana y yo vuelva a sentirme dueño de toda la dicha del mundo mundial…


NDA: Gracias por todo el amor que le están dando a esta historia¡ Creo que por ello practicamente stá escribiendose sola :) Nos leemos muy pronto¡ :D