Capitulo 3
Dormido.
El rubio escritor se encontraba a cierta distancia del grupo de amigos de su amante peli-rosa acompañado únicamente por su cuñado, apoyando su espalda contra la pared por un momento se encontró con la mente perdida entre sus recuerdos que lo había llevado justo aquel día en el que sin piedad reprendió al niño y lo corrió, parecía ser que su conciencia se empeñaba en torturarlo con eso una y otra vez. De pronto una voz diferente a la de los ahí presentes lo sacó de sus cavilaciones.
- ¿Familiares del joven Shindou Shuichi? –inquirió un galeno recién salido del quirófano.
Por poco y se arma un alboroto entre el rubio amante y el pelirrojo amigo del mencionado, todo por obtener la tan ansiada información pero como era de esperarse fue Uesugi quien ganó.
- Señor Uesugi –repitió el galeno tras escuchar el nombre del rubio- Sígame por favor, lo que tengo que decirle tiene que ser privado –le dijo mientras caminaba por delante del rubio hasta quedar apartados del grupo.
- Y bien doctor ¿qué es lo que tiene que decirme? –inquirió con el semblante mas frío que pudo poner.
- Uesugi-san lo que le voy a decir es sumamente delicado –le advirtió el galeno transformando su tono amable por uno serio.
- ¿Qué sucede? –ante ese cambio de actitud, Eiri no pudo evitar dejar de respirar por un momento ante la expectativa.
- Debo decirle que la situación en la que el joven Shindou llegó era sumamente delicada, un minuto más de demora y el chico habría muerto –ante esas palabras el rubio sintió el aire volver a sus pulmones, el niño aun estaba vivo- la operación fue todo un éxito a pesar de su complejidad –continuó informándole- pero… -oh no, ese pero si que no le agradaba ¿por qué diablos siempre tenia que haber un "pero"?- lamento decirle que el joven ha entrado en coma debido a una deficiencia de oxigeno en la sangre durante la operación.
- ¿Q… Qué!? –Eiri sintió que de nuevo le faltaba el oxígeno ¿cómo era eso posible? Ese niño… SU niño… aquel al que había perdido una vez por una estupidez y que juró jamás lo volvería a perder le decían que seguía con "vida" pero en estado de ¿coma? vaya eso sí que era una ironía pues ¿como se le podía llamar vivo a un ser que se encontraba sumergido en la inconsciencia incapaz de despertarse y sin poder reaccionar? No lo podía creer, se negaba a hacerlo de seguro se trataba de una broma tramada por su amante en complicidad con el medico para darle un susto por no haber llegado al concierto- ¿Esto es broma cierto? Seguro que el baka planeó todo esto en venganza porque no llegue a ver su concierto –dijo con voz autosuficiente.
- ¿Perdón? –Preguntó confuso el galeno y entonces Eiri soltó una pequeña risa contenida - ¿se encuentra usted bien? –le miró con preocupación pues podría ser que el rubio haya perdido la cordura al recibir la noticia.
- ¡Vamos ya déjese de bromas! –exclamó el rubio con sorna. Entonces el galeno se enojó.
- Señor Uesugi ¿acaso me esta tomando a loco y cree que acostumbro hacer bromas ante este tipo de situación? –le reprendió sintiéndose indignado por que el rubio se burlara y lo insultara llamándolo mentiroso.
- ¡Es más que obvio que se trata de una broma! –insistió burlón.
- Me temo señor que usted está completamente equivocado hacia mi persona y si para usted lo que le he dicho no es más que una broma, entonces he sido yo el que se ha equivocado al hablar con usted –sentenció con dureza el hombre al momento de darse media vuelta con la intensión de ir a hablar con alguien más. Eiri detuvo por el hombro al doctor y sintió como si le hubiesen dado una fría bofetada por la mirada que el doctor le estaba dirigiendo, entonces… ¿todo eso era verdad? No podía ser se negaba a creerlo.
- Entonces… es verdad –aceptó Eiri aun no muy convencido.
- Así es… puedo ver que todavía no me cree del todo, así que si quiere comprobarlo usted mismo, le informo que el joven ha sido trasladado a cuidados intensivos. Sígame –le dijo el galeno esta vez sin ninguna cortesía.
Eiri dirigió una última mirada al grupo de amigos y procedió a seguir al galeno, caminaron por un largo pasillo y después de torcer a la derecha y luego a la izquierda llegaron frente al famoso "área de cuidados intensivos" ahí el galeno caminó hacia la segunda puerta con el numero 212, se paro frente a ella, luego de entrar y hablar con sus colegas salió del cuarto y le hizo una seña al rubio para que se acercara.
- He pedido a mis colegas que lo dejen a solas con el chico, solo le permitiré estar unos cinco minutos ¿de acuerdo?
- Si –respondió Eiri secamente.
El médico se hizo a un lado para permitirle el paso a aquel rubio arrogante, quien de no ser porque se tratara de la pareja de su paciente no le hubiese permitido entrar, pero por ética no podía dejarse llevar por prejuicios ni sentimentalismos.
Eiri se acercó a la puerta con paso vacilante y aunque su semblante no lo demostrara muy en su interior estaba que le recorría el miedo, alzo la mano levemente temblorosa y haciendo uso de su autocontrol tomo con fuerza el pomo de la puerta, lo giró y entró…
Una habitación escasamente iluminada le dio la bienvenida ¿la razón? Era más que obvia, no se necesitaba de tanta luz para un paciente que se encontraba en estado de coma. Eiri aun de pie con la puerta tras de él no atinaba a reaccionar pues la poca imagen que la luz le permitía ver de su pequeño amante había sido suficiente para dejarle completamente impresionado… Shuichi su niño yacía acostado sobre una cama, cubierto por sábanas blancas y hundido en la inconsciencia… no lo pensó más y se acercó donde él llevándose de nuevo otra impresión, aquel niño que solía parecer un bello ángel caído del cielo, con brillantes y expresivos ojos color violeta, ahora se veían opacados por un par de parpados que los cubrían e impedían ver tan dulce mirada, un poco mas abajo se podían apreciar unas breves manchas oscuras que indicaban la falta de sueño, su piel que ligeramente solía ser bronceada, ahora lucía completamente pálida y sus labios de un color carmesí y bien hidratados, ahora lucían completamente pálidos y resecos. Y justo el ver a su niño así… un ángel casi muerto que ya no mostraba ni la alegría y ni mucho menos la energía que solía tener fue el impacto suficiente que hizo a Eiri Yuki doblegarse y dejarse llevar por el dolor, no pudo ni quiso evitar el que un par de lágrimas comenzaran a rodar y empapar sus mejillas…
- Dios… Shu… -gimió al momento de llevarse una mano a la boca para callar sus sollozos- Este no puedes ser tú… -cuidadosamente tomo la mano de su niño en cuyo dorso se encontraba injertado un catéter suministrándole suero pudo sentir lo fría que esta estaba y sintió su cuerpo y corazón estremecerse cual eléctrica descarga- Shuichi… no me hagas esto… por favor –apretó un poco la mano queriendo brindarle su calor para que así su niño despertara- no me gusta tu frialdad… solo yo… solo yo puedo ser frío… Shu… por favor despierta, abre tus ojos y bríndame ese calor que solo tú sabes darme -le decía entre sollozos- abre los ojos y dime una vez más… que me perdonas por haberte corrido… -lo suelta por un breve momento para tomar la única silla que había en el cuarto y así sentarse, pues el temblor que sacudía su cuerpo no le dejaría permanecer en pie por mucho tiempo más. De nuevo le tomó de la mano y continuó hablándole- Shu… no me dejes solo…
De inmediato otro recuerdo acudió a su memoria…
Flash Back
- ¿Mm? Es extraño que el baka se mantenga callado –se dijo el rubio en un breve momento de descanso le da un vistazo al reloj sobre la pared- vaya pero si ya es muy tarde –exclamó sorprendido por la hora, corrió para atrás su asiento y comenzó a estirar y desentumir su adormecido cuerpo- seguro que se ha quedado dormido después de tanto esperar –y en sus labios se dibujó una media sonrisa, caminó hacia la puerta y desde el marco miró hacia la sala pues era costumbre ya del peli-rosa ir a dormir en ese lugar en cada disputa- hey baka, levántate de ese sofá –le ordenó al momento de irse acercando- Baka te he dicho que… -sus palabras quedaron en el aire al ver que el sofá estaba vació- Jhm así que te has pasado al cuarto eh –de nuevo sonrió por el atrevimiento del chico, sin mas se encamino a dicho lugar y se metió, todo el enojo para con el chico se le había pasado e incluso todo lo que le había dicho se le había olvidado- Baka… -le llamó acercándose a la cama y al igual que el sofá la descubrió vacía- ¿baka? –se extrañó de no encontrarle- Oye baka será mejor que te dejes de tus jueguitos y dejes de esconderte -procedió a buscarle por todo el departamento sin encontrarle y entonces lo recordó- Así que se tomó mis palabras en serio y se fue… bah, seguro que para mañana estará de regreso implorándome perdón –se dijo en burla y sin más se regresó a su habitación para dormir.
Después de ese suceso toda una semana transcurrió y en ninguno de esos días el peli-rosa hizo acto de presencia, por una parte fue algo bueno para el rubio escritor pues aprovechó la tranquilidad para poder terminar con su novela y por otra parte en el fondo, pero muy en el fondo, admitía que lo extrañaba. El apartamento no era lo mismo sin él, no había los "la-li-ho" ni los "Tadaima Yuuuukiiii" y todo ese escándalo que el lindo peli-rosa solía armar al llegar, pero más que eso extrañaba sus "te quiero" y "te amo Yuki". Un inevitable suspiro escapó de sus labios tenía que admitirlo, esta vez se había pasado y fue muy cruel de su parte decirle semejantes palabras… ahora resopló frustrado, tendría que ir por él.
- Pero que ni crea que le voy a pedir perdón –se dijo retomando su preciado orgullo.
Al día siguiente por la tarde, Eiri se dirigió al único lugar donde sabía que encontraría al cantante, si pensó que las cosas serían tan fáciles con un simple "baka, ya déjate de berrinches y vamonos" que equivocado estaba, el chiquillo resultó mas testarudo de lo normal… esta vez no hubo un "perdóname Yuki, no lo vuelvo hacer" oh no, nada de eso… por primera vez el chico se puso en su lugar y le hizo ver que no sería como antes.
- Lo siento pero no, esta vez no –fueron las palabras que Shuichi le había dicho, que aunque aparentaban estar cargadas de frialdad realmente era el dolor lo que las dominaba.
- ¿Cómo? –Eiri nunca se espero recibir esa respuesta y aunque por un momento se mostró realmente sorprendido de inmediato se repuso y volvió a su semblante indiferente y frío- Como quieras –respondió cortante, pues su orgullo estaba primero antes que pedir perdón. Tarde o temprano el chiquillo cedería a su "falso orgullo" e iría corriendo a rogarle su perdón. Se dio la media vuelta dispuesto a irse contando regresivamente en su mente.
- ¡Espera! –le detuvo Shuichi.
- ¡Bingo! –murmuró para si el rubio aun sin hacer el amago de voltear.
- Solo dime una cosa ¿por qué siempre he de ser yo el que pida perdón? –un profundo silencio fue la única respuesta- Que tonto he sido, siempre siendo el que da más sin siquiera recibir nada… pero… aunque siempre sea el baka… yo… aun guardo una pequeña esperanza… Yuki… -Shuichi estuvo a punto de gritar que le perdonara y humillarse una vez más pues no soportaba el dolor que le producía esa fría indiferencia, sus mejillas ya estaban empapadas por las lágrimas y como pudo se controló.
Eiri viró levemente el rostro y de soslayo pudo ver a aquel niño que temblaba al contener su dolor y mentalmente se pateó por eso, soltó un sonoro bufido y se dio la media vuelta.
- Vamos… volvamos a casa –fue su única respuesta.
- ¿Q… Qué? –preguntó Shuichi genuinamente desconcertado.
- El no va a ningún lado –intervino un muy molesto Hiro quien se había mantenido al margen de todo pero que al ver el temblor y desconcierto en el rostro de su mejor amigo decidió actuar- Aquí Shu-chan es muy bien recibido y tratado de una mejor forma, recibe respeto y sobre todo tiene todo el amor y cariño dime ¿puedes tu ofrecerle algo que no sea otra cosa que tu indiferencia y desprecio? –inquirió mordazmente. Ante estas palabras Shuichi recobró su postura inicial de cuando Yuki llegó.
- Gracias Hiro –Shuichi le sonrió agradecido, dándole toda la razón a lo que Yuki frunció el ceño evidentemente furioso por la intromisión del pelirrojo.
- Oye baka, te he dado una opción… tómala o déjala –le amenazó el rubio con furia contenida.
- Yo… -Shu se mostró dudoso.
Estaba a cierta distancia de la puerta que le ofrecía una salida para ir con el rubio y sin pensarlo más comenzó a caminar hacia ella con una sonrisa dibujada en sus labios. Yuki mentalmente sonrió triunfal y Hiro solamente movió la cabeza en negación.
- Esta vez. Yuki… paso de tu "amable" invitación… vete –le soltó Shuichi con determinación al tiempo que le cerraba la puerta frente a la cara…
- Señor Uesugi su tiempo se ha terminado.
Eiri frunció el ceño al escuchar aquella extraña voz que de inmediato reconoció volviéndolo a la realidad, se trataba del médico que cuidaba de su koi quien había ingresado para recordarle que era tiempo de que saliera de ahí. Sin más se levantó de su asiento y sin dirigirle palabra alguna al galeno abandonó la habitación, aquellos recuerdos habían sido mas de lo que había podido soportar su ya angustiado corazón, realmente deseaba desahogar sus sentimientos, pero no permitiría que ningún extraño lo viera así, derrotado y con su razón de existir a punto de extinguirse.
N/A: Etto... les pido mis disculpas por haberme demorado tanto en actualizar... pero bueno esto de escribir por momentos llega a ser demasiado frustrante cuando las mendigas musas deciden ponerse en huelga y vaguear... pero bueno... finalmente pude terminar, espero que haya sido de su total agrado y no prometo actualizar pronto pues aun mis musas se niegan a ayudarme asi que tratare de hacer lo mejor que pueda para el siguiente...
Gracias por sus review a:
-Maat Sacmis
-Gabby21
-Shiroi Tsukiyomi
-Marim Yui Peacecraft
-Andromeda no Sainto
Se cuidan y... hasta la proxima!!!
-..-¯† ђιкαяυ тƨυӡυкι †¯-..-
