LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, PERTENECEN A STEPHANY MEYER, SOLO HE MODIFICADO UN POCO LA HISTORIA, QUE TAMPOCO ME PERTENECE

ES EL PRIMERO QUE ESCRIBO, NO ME TORTUREN

4.- EL DIA DESPUES (DIA TRES DE MI NUEVA VIDA)

Me despertó el sol que entraba por la ventana, yo no podía notar el calor que había en la habitación ya que estaba feliz en los brazos fríos de Edward que compensaban la temperatura del cuarto. Sabía que tenía una sonrisa inmensa en mi cara, era feliz rememorando todo lo que había pasado la noche anterior, no quería abrir los ojos y que el sueño se desvaneciera,

Me decidí a abrir los ojos, sabía que había sido real, yo no era tan imaginativa, y quería compartir mi felicidad con mi esposo. Cuando centre la vista me vi rodeada de plumas y me extraño, no lo recordaba. Entonces mire a Edward y mi estomago gruño, yo me reí, no entendía se expresión, pero seguí bromeando con el hecho de ser humana y no poder evitarlo.

No entendía que no me sonriera, que su mandíbula estuviera tensa, me incorpore un poco mas para poder mirarle a los ojos, me estremecí y pregunte ¿Qué pasa?, ¿Qué tienes?.

De una manera hosca y dura me dijo "¿lo tienes que preguntar?. Totalmente asustada me pregunte que había hecho mal, y recordando la noche anterior no fui capaz de encontrar nada que justificase su actitud.

- ¿Estas molesto? Pregunte, Yo he hecho y no pude terminar la frase

- Te he hecho daño Bella no trates de minimizarlo

-¿Daño?, no era capaz de entender, repase mi cuerpo y no encontré nada roto o similar y le mire con una expresión entre confundida, asustada y decepcionada que él no entendía.

Estaba empezando a enfadarme porque el estaba arruinando una perfecta mañana.

- Deja de hacer eso me dijo con dolor en su expresión

- Dejar de hacer ¿que?

- Deja de actuar como sino fuese un monstruo

- Edward, dije muy molesta, no digas eso. ¿Porque estaba tan enfadado?, no era capaz de entenderlo y eso de desesperaba.

- Mírate Bella y me dirás

Mire a mi alrededor y solo veía las plumas blancas por toda la cama y el resto de la habitación.

- He mordido una almohada o dos me dijo cuando señale las plumas

- Mírate Bella dijo gruñendo, mira eso y señalo mi brazo y entonces lo vi

Mi cuerpo tenia algunos moratones que coincidían con sus manos, pero yo no podía recordad haber sufrido dolor y yo siempre me marco fácilmente por lo que tampoco era significativo. AL mirarle a la cara supe que nada de lo que yo pudiera decir le iba a hacer cambiar de opinión, el tendía a culparse de todo lo que me pasaba.

- No sabes cuánto lo siento, me dijo relajando un poco su cara.

- Edward, como te explico…

No respondió

- Estoy bien

- No digas que estas bien me interrumpió

- Pero lo estoy

- Bella, gimió, no lo hagas

- No lo hagas tú Edward, no arruines este momento, estoy feliz.

- Ya lo he hecho

- Ya basta, replique

- Ojala pudieras leer mi mente

- Eso es nuevo, creí que te gustaba que no leyera tu mente

- Pero así podrías comprobar que estoy bien y feliz con todo lo que ha pasado, no podría desear nada más. Ahora estoy un poco enfadada.

- Tendrías que estarlo, conmigo

- Bueno pues lo has conseguido, ¿estas mejor?

- No creo que nada me haga sentir mejor

- No te atrevas, Edward, así lo que haces es matar toma mi ilusión.

Sabíamos que iba a ser complicado, fue más fácil de lo que creía y para ser la primera vez, sin saber que esperar, lo hicimos increíble, con un poco de práctica…

Su expresión cambio y furioso me dijo ¿Lo esperabas?, ¿Creías que te haría más daño?, ¿Como no te he matado está todo bien?.

- Edward, susurre, con voz calmada, para mi sorpresa, no sabía que esperar pero fue maravilloso, perfecto, al menos para mí, se que para ti no es lo mismo pero creía que lo disfrutarías …

- ¿Eso es lo que te preocupa? Dijo sin llegar a sonreír

- Se que no es lo mismo, tú no eres humano, bueno para nosotros, los humanos no puedo imaginar nada mejor que esto

- Parece que tengo que disculparme porque ahora te estoy haciendo daño otra vez. Anoche fue la mejor de mi existencia, pero no puedo pensarlo cuando tu estas herida

- ¿De verdad? Dije entre sorprendida, halagada y algo molesta

Al ver mi expresión intento explicarme, había hablado con Carlisle y le había dicho que era una experiencia que no se podía tomar a la ligera, hablo con sus hermanos y le habían dicho que la única experiencia mejor que el sexo era beber sangre, pero él me confesó que incluso habiendo probado mi sangre no había nada como lo que había experimentado anoche, eso me dio un poco de esperanza de que no se había arrepentido, simplemente su instinto sobreprotector sobre mi le obligaba a sentirse culpable. Este vampiro no aprende.

El creía que yo estaba suavizando la situación para evitar que él se sintiera culpable, pero nada más lejos de la realidad, pero se equivoca el que siempre le da la vuelta a todo para culparse a sí mismo es el. Edward, no entiendes que nunca he sido más feliz.

Enumere todos mis recuerdos felices, cuando me besaba, cuando pasaba la noche conmigo, en el prado, la boda, pero nada era mejor ni me hacia mas dichosa que hacer el amor con él.

Se dio cuenta que me hacía daño y decidió dejar de culparse por ese hecho pero también dijo tajante mente que no volvería a hacerme el amor hasta que me hubiera transformado. A mí se me cayó el alma a los pies, mi luna de miel había terminado.

Mi estomago rugió y el salió corriendo a hacerme el desayuno. Mientras yo inspeccioné mi cuerpo, los moratones y algunos puntos con algo de dolor, no era para tanto, yo tropiezo tomo el rato y siempre tengo moratones, lo peor era mi cabello lleno de plumas. Cuando me di cuenta que no podía quitármelas proteste y el apareció enseguida a mi lado, Cullen sobreprotector, intento ayudarme pero la única manera de quitarlas era con una ducha, le invite a venir conmigo pero torció el gesto se dio media vuelta y se fue. Yo me quede mirando al espejo un buen rato con la mirada perdida hasta que decidí que esto no se acaba hasta que quiera que se acabe.

Fui hasta la cocina y ya tenía preparado que comí con mucha ansia, nunca había sido de comer mucho, pero tenía bastante hambre y comí por dos, el disfrutaba viéndome comer y yo me relaje, parecía que volvía a sonreír, que me miraba con amor y yo ante eso no me podía resistir.

Pasamos el resto del día en la casa, relajados, juntos y abrazados, pero él se limitaba a darme besos y leves caricias, no pasaba de ahí y no había manera de cambiar eso.