N/A: Primero: odio a David y a la Bitch de su esposa por habernos dejado plantadas ayer en el comic con
Segundo: Emily se veía increíble!!! Vieron el Dancing phalanges live?? OMG too much :D
Tercero: treinta comentarios en 2 capitulos!!!!!!!!!!!!! Moriremos si seguimos así, de verdad se los agradecemos un millón y más
En fin, me fui XD
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y Kathy Reichs, solo somos dueñas de nuestra super imaginacón *cries* porque si fuésemos dueñas de Bones este capítulo no estaría publicado aquí, lo estarían viendo en la pantalla de sus televisores.
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Cap 3
Era una mañana cualquiera, bastante lenta y llena de papeleos de casos antiguos, era uno de los días más fríos del año. Seeley Booth se encontraba en su oficina pensando en su compañera mientras bebía su décimo café de la mañana, estaba preocupado, desde el caso en New York la había notado algo extraña, y la manera en que se había comportado con uno de los sospechosos, sospechosa a decir verdad, le hacían pensar que quizás estaría celosa, pero ella le había dejado bastante claro que solo era su imaginación, sumido totalmente en sus pensamientos se llevó un gran susto cuando su móvil comenzó a sonar, sin mirar el identificador, contestó…
-Booth…-
-Buenos días, Seeley.- saludó Cam desde el otro lado de la línea.
-Camille… ¿Cuántas veces debo decirte que no me llames Seeley?-
-Pues no me llames Camille. Bueno, Booth, llamo para preguntar por la doctora Brennan. ¿Sabes por casualidad por qué no ha llegado al laboratorio todavía?-
-¿Qué no ha llegado?...- comenzó a preocuparse - ¿No debería estar allí hace… 4 horas?-
-Así es. Ángela la llamó a su móvil y no responde. Anoche estuvo con su padre, pero Max dice que se fue temprano.-
-Sigan llamándola al móvil, yo iré a su casa a ver si está ahí…-
-Seeley, Brennan nunca llega tarde. Estamos todos preocupados. Llámame cuando sepas algo.-
-Lo sé… créeme… eso es lo que me preocupa…-
Terminó la llamada y cogió lo más rápido que pudo las llaves de la SUV, su pistola, su chaqueta y corrió hasta el ascensor y luego hasta su vehículo, condujo como un desquiciado hasta el departamento de su Huesos.
Cuando llegó ahí golpeó a la puerta mil veces hasta que decidió tumbarla, luego pensaría en cómo arreglar la situación si es que todo era una falsa alarma, entró cuidadosamente, con su arma en la mano pero no encontró a nadie, decidió ir a la habitación de Temperance y se sorprendió, estaba totalmente desordenada, algo poco común en ella, entonces lo vio, en medio de la cama había lo que parecía ser un borrador, un borrador quizás de su próximo libro, sabía que no debía leerlo, que debería buscar a su compañera, pero la curiosidad era más grande…
"Desde mi punto de vista no es fácil describir el amor. Lo definiría exactamente como una sensación que forma parte de nosotros y se desarrolla quizás por la experiencia de conocer y compartir algo con alguien. Sensación o experiencia que se puede clasificar con varios adjetivos: feliz, apasionado, mágico, melancólico, desgarrador, amargo, imposible, verdadero. Mil y un adjetivos que pueden intentar acercarse, sin conseguirlo plenamente, a explicar cómo es ese sentimiento por todos conocido. He sido desde siempre un poco esquiva en este tema. Es un tema que temo, valga la expresión. No es racional entregarse a alguien por completo, o como comúnmente se dice, en cuerpo y alma. El alma no se ofrece, ni se vende, no puede ser propiedad de nadie más; el alma es de uno mismo.
Y el cuerpo… el cuerpo se puede prestar con un único fin, un fin antropológico, humano, necesario. Ahora debo rectificar todos esos pensamientos porque un hombre me ha enseñado a amar. Supongo que no era su intención que acabara poniendo en práctica todas esas "enseñanzas", pero con cada gesto, con cada sonrisa, con todas y cada una de sus virtudes, con todos y cada uno de sus defectos (que para ser sincera, son muy pocos), he acabado tal y como nunca creí que estaría, enamorada. Aunque de todo esto no se puede enterar Andy."
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Temperance llegó por fin a su destino. Se había pasado todo el vuelo llorando. Nunca imaginó que terminaría dejando las dos cosas que más le apasionaban en la vida, su trabajo y su compañero. Y peor, que lo haría sin avisar a nadie, ni siquiera a Ángela, a la cual le había confiado todos sus secretos. Estaba mal, pero no sería ella quien se arriesgaría a cruzar esa línea tan complicada que marcaba el único punto que no podía traspasar: mantener una relación con Booth.
Luego de tomar un taxi, llegó hasta el lugar donde pasaría los próximos días, meses o quizás los años que le quedaban de vida, cogió sus maletas y entró a la casa, era bastante grande y acogedora, además tenía una vista increíble, pero nada de eso le llamaba la atención, lo único que tenía en mente era la reacción de todos, específicamente de una persona, cuando se enterasen de que quizás jamás la volverían a ver.
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Booth no sabía cómo reaccionar, estaba claro que su compañera nuevamente había huido de sus problemas, y huido de él. Estuvo sentado solo en el departamento bastante tiempo hasta que decidió llamar a Ángela, ella siendo su mejor amiga debería saber en qué lugar del planeta se encontraba.
-¡¡Booth!! ¡Dime que has encontrado a Tempi!- dijo ella apenas llegó al departamento de su amiga tal como Booth se lo había pedido.
-Lamento decepcionarte Angie…- sonrió triste – Creo que deberías leer esto- le tendió el borrador.
-¿Su nuevo libro?- lo observó detenidamente.
-Así parece…-
-Entiendo- murmuró después de leer- ¿Qué piensas tú de esto?-
-Ni idea…-suspiró – Lo único que sé es que tengo que encontrarla como sea…-
-¿Tú la quieres?-
-¿Tu qué crees?-
-Escúchame, Seeley.- dijo acercándose a él- Cuando la encuentres…¡bésala!-
-¿Y si me golpea?-
-¿Has leído bien ese borrador?- sonrió- Voy a ver si la localizo de alguna forma…-
-Está bien, llamaré al FBI para que la localicen o rastreen la señal de su móvil-
Y como bien dijo llamó al FBI por si sabían algo de su paradero, pero nada, estaba inubicable, había desaparecido totalmente del mapa, estaba desesperado y no tenía la más mínima idea de qué hacer, necesitaba encontrarla.
Por otro lado, Temperance tomaba un té, vestida con su pijama y resguardada en un sillón, delante del televisor. Cuando decidió ver su móvil se percató de todas las llamadas perdidas y mensajes que al parecer había recibido. Seguramente extrañaban no tener noticias suyas desde la mañana. Ahora, cerca de la una de la madrugada, aún no podía conciliar el sueño. Pensó en Booth. Desde hacía un par de meses nunca dejaba de hacerlo. Y lo echaba de menos.
Dejó que su dedo se deslizara por los botones del móvil y se detuvo en el nombre de Ángela. Pulsó la tecla de llamada.
-¡¡¡Cariño dime inmediatamente donde estas!!!- habló Ángela al otro lado de la línea.
-Angie, sólo te llamo para decirte que estoy bien.-
-No te creo, si estuvieras bien no te habrías marchado-
-Mira, me marché porque creo que lo necesito. Me estaba volviendo loca. Necesito…- se detuvo y respiró profundamente- …necesito olvidarme.-
-Escúchame bien Brennan, si piensas que marchándote vas a olvidar a Booth estas completamente equivocada…-
-Por favor… no le digas a él que te he llamado ¿vale? De verdad, Angie, quiero estar sola.-
-Está bien, pero deberías saber…- suspiró- Solo espero que no te arrepientas de esto-
El tiempo allí sola se le hacía muy largo. Consiguió hacer un par de amigos con los que salía de vez en cuando, pero su anterior vida era insustituible. Hacía cosas impensables para distraerse, como acudir a clases de pintura, de yoga, etc. Incluso dejó de escribir solo por el hecho de los recuerdos. Y así pasaban las semanas. Sola, tan y como había decidido estar, tal y como creía estar acostumbrada, aunque eso ya no era verdad; su vida ahora estaba centrada en su trabajo, y no precisamente porque fuera su pasión.
El tiempo libre también le permitía cuidarse un poco más. Adelgazó unos kilos y cambió su estilo. Ahora se atrevía con los vestidos, los que le daban un aire juvenil y estilizaban muchísimo más su figura.
Para Booth los días pasaban lentamente, ya casi había agotado todos los medios, pero no perdía la esperanza, sabía que algún día la encontraría, solo esperaba que fuese más temprano que tarde.
Estaba lleno de trabajo, lleno de papeles y formularios que llenar, se había rehusado a volver al trabajo de campo mientras su compañera no regresara. Se notaba a kilómetros de distancia que estaba completamente triste y muy deprimido, ya no era el mismo de antes, las únicas veces que se le veía sonreír era cuando pasaba el día con su hijo.
N/A: q penita, pero las cosas deben ser así… comentarios gratis en el botón verde, y sigan puteando a David por desgraciado…
