Tercer capítulo yeah.

sheblunar, AntoniaCifer, AnnieCifer, mamori anazaki, Kumikoson4.Muchas gracias por sus reviews y opiniones espero que les siga siendo de su agrado.

PoisonedLetters Como era de esperar mi tercer capítulo, espero que ya no sean tantas comas hahahaha :3

Y a Elise W. Man u are so Damn Awesome :3

Gracias a todos los que me marcaron en follow y favs I really appreciate it :3 ¡!

Rola del capitulo mmm esa es difícil pero creo que podría ser esta:

Ben Howard - Oats In The Water

Si Elise te culpo por esa rola, excelente por cierto pero siempre te vengo culpando Buajajajaja

Well Enjoy It! :3


The Pocket Symphony

3. One Hell Of A Party

Tras finalizar por completo el concierto y que la sinfónica abandonara el escenario, Ulquiorra creyó que le lloverían reclamos e incluso burlas por parte de sus compañeros, pero nadie de la orquesta, ni siquiera Aizen, dijeron nada. Era como si todo hubiera resultado perfecto, por un momento pensó en la posibilidad de que no hubieran notado su error, de que hubiesen creído que ese par de notas habían sido puestas de esa forma a propósito pero no podía engañarse así mismo, sabía que nadie había dicho nada para dejarlo descansar por ese día, pero al siguiente las críticas comenzarían.

Y pensar en ello lo aterraba.

Para cuando llego a su departamento, el silencio lo estaba ensordeciendo, y tras encerrarse en su habitación, este lo devoró. No prendió una sola luz, no tenía hambre, solo quería dormir todo el día, o quizás para siempre, pero por más que lo intentara, ni siquiera esa breve paz se apiado de él. Parecía que había algo dentro de su ser que estuviese creciendo poco a poco, rasgando dentro de su cuerpo para poder salir, y fue hasta que vio su reflejo en el espejo del baño, que exploto.

— ¡AHHH! — gritó, y lanzó su puño contra el cristal, dejando sus nudillos completamente ensangrentados, cosa que no le importo en lo más mínimo. ¿Cuánta importancia podía tener el dolor físico en aquel momento?; cuando el aguijón y el sello del fracaso, ciñéndose a su piel, eran mucho más dolorosos.

Lo único que quería era borrar de su reflejo esa horrible marca, pero cuando volvió a mirar, nada había cambiado, y esta vez la imagen que vio le resulto aún más patética. ¿En que se había convertido?, ¿de que había servido tanto ensayo? Ahora solo quedaba de él, una pobre excusa de chelista, rompiéndose a pedazos en la oscuridad de su baño.

Vaya forma más patética de terminar esa noche, pensó Ulquiorra, pero se quedó allí, tendido en el suelo, mirando sus dedos enrojecidos por la sangre, y conforme las horas transcurrían, solo algo le quedo claro.

No quería volver a tocar el chelo, nunca más.

X∞X∞X

Paso los siguientes días dentro de su departamento, sin contestar el teléfono, el celular o la puerta. Era como si ya nada más importara, y aunque había logrado comer cosas sencillas como cereal con leche, el plato nunca terminaba vacío. Sentía que tenía la garganta cerrada y pasar cada bocado era casi imposible. Para el tercer día dejo de intentarlo, y se limito a ingerir puros líquidos cuando hacía falta, y a dormir.

Dormir era todo lo que hacía.

Sus compañeros lo fueron a visitar al quinto día, cuando apenas y tenía fuerzas para ponerse en pie, y tuvo que atenderlos a través del intercomunicador.

— Ulquiorra, ¿estás bien?, no has venido al instituto en casi una semana, pensamos que….

Sabía lo que habían pensado, probablemente lo primero que pasó por la mente de sus amigos, era que había sido tan estúpido como para suicidarse, pero Ulquiorra era muy orgulloso como para intentar algo así, y la alusión casi le ofendió, pero no dijo nada al respecto.

— Estoy bien, solo quiero estar solo. Nos vemos después ¿de acuerdo?, no se preocupen.

— Bien pero antes de que nos cuelgues, tienes que saber algo — le dijo Ishida, con un tono algo ansioso.

—Aizen quiere hablar contigo. Le dijimos que tuviste que salir de la ciudad de improvisto, por una emergencia familiar, pero esa excusa no servirá por mucho.

Y Ulquiorra no podía estar más de acuerdo, él no era de los que dejaba todo votado para ir a ver a su familia, por más urgente que esto fuera, aunque agradeció la ayuda, eso le daría algunos días más para evitar el terrible encuentro.

Pero ¿hasta cuándo?

X∞X∞X

El fin de semana aún seguía en su departamento, sin contacto con el exterior. Todo le parecía igual de vacío. Nada lograba animarlo y como se había prometido a si mismo, no había vuelto a tocar el chelo desde la noche del concierto. Una vez había entrado al estudio donde le gustaba practicar, pero solo se quedo observando el estuche del que fuese su instrumento y objeto más preciado durante varios años, y aunque lo intentó, no pudo ni siquiera cogerlo entre sus manos, y salió del estudio aún mas abatido que como había entrado.

Tras aquel episodio, intento matar el tiempo y el sentimiento de derrota, terminando de leer los libros que tenía pendientes, también había armado un rompecabezas que recibió como regalo de navidad, aunque antes le hubiese resultado estúpidos, e incluso había llamado a su familia, lo que había dejado a su familia e incluso a él, estupefactos.

Definitivamente ya había tocado fondo.

Fue en ese momento cuando recordó la exposición de arte contemporáneo, donde al parecer habría un lienzo con sus ojos, una donde podía encontrar a aquella irritante e intrigante artista. Durante un par de minutos pensó en la posibilidad de salir a buscarla. Aquella mujer era la única conocida que tenia, cuya conexión al mundo de la música clásica era nulo, y con quien no habría posibilidad de tocar el oscuro tema de su fracaso, por lo que decidió prender su celular solo para investigar si aquella exhibición aun estaba abierta, y tras confirmarlo, tomó su chaqueta y salió del departamento.

La verdad es que no pensó en el posible trasfondo de aquella decisión, o las posibles consecuencias de encontrarse de nuevo con aquella joven. Esta vez de manera voluntaria. Solo quería alguien con quien conversar. Alguien ajeno a su mundo, que lo escuchara. Sin embargo al entrar a la exhibición y buscar entre la multitud, fue cuando se dio cuenta de lo patético que eso sonaba. Se percato de la posibilidad que había de no encontrarse con Orihime y quedar en ridículo consigo mismo. Él no acostumbraba hacer ese tipo de cosas. Trato de calmarse pensando en su vago interés por el arte, y aquel lienzo con sus ojos, pero la realidad era que su interés por el arte era muy poco. Había llevado un par de clases de apreciación del arte en Julliard, pero nunca había asistido a una exhibición por cuenta propia.

¿Por qué lo hacia ahora?

¿Solo para encontrarse con aquella mujer?

La idea le pareció tan estúpida y patética, que estuvo a punto de marcharse, pero entonces la escuchó.

— ¡Vamos Tatsuki, todos iremos!

Para su sorpresa, esta vez ella había sonado igual de brillante que un chimes*, casi pudo visualizarlo, e inmediatamente tuvo que difuminar el pensamiento. Lo último que quería saber era sobre instrumentos musicales, se suponía que para eso había acudido a ella, para olvidarse de la música por algunas horas. Aunque esa fuese la forma en que siempre visualizaba el mundo.

Se encamino hacia ella, con ese pensamiento en mente.

Esa noche la artista vestía una falda obscura, blusa blanca y su cabello se encontraba suelto con solo un par de pasadores en el, y aunque se notaba más seria que de costumbre, al menos en su exterior, Ulquiorra podía notar su brillo.

— Tu arte me parece extraño— fue el único comentario que hizo al llegar a su lado.

La joven soltó una pequeña exclamación de sorpresa cuando lo descubría junto a ella. Era obvio que nunca espero verlo en aquel lugar, pero aun así le dedico una sonrisa cálida, a diferencia de su acompañante que lo observo con recelo. Ulquiorra la identifico como una de las personas que acompañaba a Orihime en el metro aquella vez.

—Ojos, nunca pensé verte aquí.

— Lo noto.

— Tatsuki él es Cifer — lo presentó Orhime — Cifer ella es mi mejor amiga Tatsuki. Ella también esta presentando su trabajo en la exposición.

Ulquiorra estrecho la mano de la otra artista, con la mayor amabilidad a pesar de no estar de humor y que el gesto no le fuese devuelto, él estaba acostumbrado a seguir las reglas de comportamiento y modales con las que había sido criado.

— Y de donde se conocen, no es por ofender pero conozco a todos los conocidos de Orihime y a ti nunca te había visto, así que ¿Quién eres?

Generalmente así siempre funcionaban las palabras, el tan usado "no es por ofender", era la excusa perfecta para decir algo ofensivo y molesto, esa era una de tantas razones por las cuales a Ulquiorra el mundo de la música, le parecía un mejor lugar donde pasar el tiempo. Las personas le podían resultar tan insoportables algunas veces y aquella dichosa mejor amiga había logrado fastidiarlo solo con aquel comentario.

Orihime pareció percatarse de ello, por lo que intervino con rapidez, y soltó una risa un poco nerviosa, para calmar el tenso ambiente que se había formado.

— Nos conocimos por mero accidente, choque con él un día y me ayudo con uno de mis bocetos, además Tatsuki no creo que conozcas a todos mis amigos.

— Eso es lo que tú crees— respondió su amiga con acidez. — Pero se perfectamente cuando sobro, de cualquier forma no podía acompañarte esta vez. Hasta luego Orihime, avísame cuando llegues a tu casa.

Tatsuki abrazó a Orihime y después comenzó a distanciase, no sin antes darle al chelista una mirada de pocos amigos.

— Disculpa a Tatsuki, ella es algo sobreprotectora algunas veces.

— Ya me di cuenta.

— Si… bueno, discúlpala por favor. Y ¡cuéntame!, ¿cómo te fue en el festival?

Ulquiorra la miro confundido, no recordaba haberle dicho la fecha de su concierto.

— ¿Cómo sabes que ya se llevo a cabo?

— Después de que te fuiste aquel día, pregunte a algunos conocidos si habría algún festival de música cercano, y me dieron la fecha. Exactamente el mismo día de la inauguración de esta exhibición. Lastima, me hubiera gustado ir, ¿te fue bien?

¿Le hubiera gustado ir?

Ulquiorra no sabía que pensar.

¿Cómo le había ido?, horriblemente diría, pero tampoco quería que aquella joven sintiese lastima por él. Aunque tampoco quería mentirle con descaro, así que opto por decirle la verdad, de otra forma.

— Interprete lo que se me había asignado de la forma más correcta que pude.

La joven solo asintió pensativa ante la respuesta y Ulquiorra noto que su respuesta no la había satisfecho del todo.

Se quedaron en silencio durante algunos segundos hasta que la joven volvió a hablar, cambiando el tema abruptamente.

— ¿Quisieras acompañarme al bar Las Noches, después de la exhibición de hoy?

— ¿Por qué quisiera acompañarte a un bar de mala muerte?

— Bueno generalmente vamos ahí a festejar, supongo que es costumbre.

El chelista lo medito unos momentos, la verdadera razón por la cual había ido a ver a aquella mujer era para separarse de la música, no para festejar nada, aunque si no iba al bar tendría que separarse de ella y volver a su departamento, y todavía no se sentía listo.

— Tomare tu silencio como un sí— río la joven, como si le encontrase divertido — Falta poco más de una hora para que salgamos, así que por qué no te doy un recorrido personalizado por la exhibición y me cuentas mas sobre porque mi arte te parece extraño.

Orihime le sonrió y comenzó a avanzar un par de pasos esperando que Ulquiorra le siguiese y él así lo hizo. Pronto se detuvieron en algún par de obras y Orihime comenzó a explicarle la visión que ella y sus otros cinco compañeros tuvieron al realizar tal trabajo.

Durante todo ese tiempo el mundo guardo silencio para él, dejando solo a aquella mujer como única guía y a pesar que de tanto en tanto personas la venían a buscar para felicitarla por su trabajo, a Ulquiorra no le molesto de hecho, fue como si ni siquiera estuviesen ahí.

Le maravillaba y llenaba de paz ver a aquella joven llena de vida, soñadora, amando su trabajo, definitivamente ella era para el arte se dijo así mismo Ulquiorra, a pesar que fuese un arte tan extraño e innecesario para su gusto.

X∞X∞X

Después de haber terminado el recorrido fue hora de marchare, y Orihime se disculpo un momento con Ulquiorra para irse a despedir de algunos conocidos antes de salir, lo que fue un gran numero de personas.

Ulquiorra observo desde lejos, como aquella extraña mujer era admirada por muchas personas, definitivamente la artista debía tener muchos pretendientes, otros hombres que igual que él la consideraban alguien inusual y eso le molesto por alguna razón que no comprendía. Y cuando Orihime volvió con él, Ulquiorra hizo un comentario que sorprendió a la artista, tanto como a él.

— Tienes muchos pretendientes.

En ese momento el chelista agradeció su personalidad taciturna, ya que el comentario había sonado como si hubiese sido una simple observación.

Aunque eso no evito que la joven se sonrojara, escandalosamente, después sonrió melancólicamente, con un destello de tristeza que al chelista dejo intrigado. A pesar de conocer tan poco a la mujer nunca se imagino encontrar la palabra melancolía y su nombre en la misma oración.

— Si, supongo. Todos ellos claman ser el mejor para mí, el más exitoso, el más acaudalado, el más creativo o apuesto, pero para mi sus bocas están llenas de palabras sin sentido, mi único deseo siempre fue encontrar a alguien con quien hablar con naturalidad, pero supongo que no se puede tener todo lo que uno desea.

— Supongo — dijo Ulquiorra.

Tras esto, ambos caminaron en silencio hacia la salida para abordar un taxi. Cuando ya estaban dentro del coche, la joven se dirigió de nuevo a él

— Ojos podrías decirme de nueva cuanta tu nombre es que lo olvide, se que te apellidas Cifer pero lo otro no lo recuerdo.

—Ulquiorra.

— ¿Ulqueola?

— Ul-quio-rra — Respondió el chelista en silabas, para hacerse entender con la joven, no era la primera vez que tenía ese problema con su nombre así que la pregunta no le sorprendió.

— Ulquiorra.

La artista parecía paladear el nombre en su boca, como si fuese lo mas extraño que hubiese dicho en toda su vida, agregando.

— Un nombre en raro definitiva, Ulquiorra… ¿Te molesta que te siguiera llamando de vez en cuando ojos?, es que es más corto y no pareces ser de las personas que te agraden los diminutivos así que ¿No te molestaría?

En definitiva odiaba su nombre en diminutivo, solo le permitía a su madre y hermano mayor que le llamaran Ulqui, era porque sentía que sonaba a nombre para una mascota, por lo que no le molesto la proposición de Orihime y lo aceptó, con un asentimiento de cabeza desinteresado.

X∞X∞X

Al llegar al bar noto que la joven los acercaba a una mesa con diez personas aproximadamente. Ella comenzó a presentárselos, todos eran artistas plásticos, había desde pintores, escultores, inclusive un escritor, sin embargo Ulquiorra no pudo negar que la única persona que había llamado su atención era un hombre cuya complexión era grande y de tez morena y pelo y ojos obscuros, Orihime se lo había presentado con el nombre de Sado, un escultor conocido en México, lo que explicaba su apariencia, y cuando le escuchó hablar, pensó que el sonido que emanaba de este hombre era lo más parecido que hubiese escuchado a una guitarra acústica, cuyos tonos son suaves, duros y aterciopelados.

Como era de costumbre en ese tipo de reuniones Ulquiorra volvió a ser un observador, algo que en ese momento agradeció ya que no tenía ganas de hablar en lo absoluto. Lamentablemente a lo que no estaba acostumbrado era a tomar bebidas alcohólicas por lo que se sintió mareado con más rapidez, en comparación con las personas que lo rodeaban, inclusive aquella extraña mujer se encontraba aun perfectamente lucida a pesar de que hubiese tomado más que él.

Al notar que su nivel de alcohol había subido considerablemente, el chelista decidió dejar su bebida y esperar unos minutos para irse del lugar, ya que no quería hacer el ridículo y que lo vieran caminando de un lado a otro tambaleándose para intentar salir del lugar, ahora recordaba una de las razones por la cual había mantenido a Nnoitra como amigo, ya que el contrabajista era el que solía encargarse de él cada vez que se le pasaban las copas. Sin embargo no se había dado cuenta de todo lo que había tomado, debido quizás a las ganas que tenía de olvidarse de su fallo e ineptitud como chelista.

Cuando pasaron un par de horas más, decidió que ya hora de marcharse, y estuvo a punto de decirle a Orihime pero esta se adelanto ofreciéndole su departamento para que se quedase a dormir, tras notar el estado en el que se encontraba.

Ulquiorra accedió, sintiéndose cada vez más mareado. Con esto ambos se despidieron de los presentes, tomando de nueva cuenta un taxi, y unos cuantos minutos después llegaron a lo que parecía un edificio.

Orihime lo ayudo a subir unas escaleras, hasta que llegaron a la puerta de lo que Ulquiorra supuso era el departamento de la joven. Al entrar pudo notar que el lugar era muy chico, con lienzos por doquier.

— Discúlpame por prácticamente llevarte a la fuerza conmigo, no sabía que eres pésimo tomando.

La chica rio libremente esta vez, supuso que el alcohol había hecho efecto un poco en ella también.

Sin embargo Ulquiorra no lo pensó ni un segundo más y se abalanzo hacia ella, juntando sus labios con los suyos, fue ahí cuando su mundo se obscureció.


Los reviews serán bien recibidos, ya saben comentarios serán escuchados y cualquier sugerencia o duda solo háganla saber … see ya!

En serio O.O Háganla saber porque después a mi se me va la Onda!