By Annie-ly-chan

¡Hola! ¡He vuelto! ^u^

Primero que nada mil GRACIAS por el apoyo a estos desvarios míos =) Gracias por leer y en especial gracias por los reviews

Saint Lu Muchas gracias, espero que te siga atrayendo esta historia y no decepcionar tus espectativas. Disculpa la tardanza en actualizar.

hotaru: Mil gracias por todo el apoyo en esta historia, así como en todos los proyectos que tengo por aquí. Siempre me es grato leer tus comentarios. Y tienes toda la razón conozco un par de personitas que tienden a olvidar sus propios cumpleaños. ^n^

Shami: Tendré que hacerte esperar un capi más para conocer a los nuevos integrantes de la familia, pero espero que la historia siga siendo de tu agrado. ~.^

Ahora sí, continuemos con la historia ^^

***Nota: Ya saben que nada me pertenece, todos los personajes de Saint Seiya son del maestro Masami Kurumada***


CAPÍTULO 2: From here to paternity

—Te importaría que los fuera acostar a mi habitación. Se están poniendo pesados.

—N-no, a-dealante.

Kanon caminó hacia su habitación con Saga a sus espaldas. El mayor estaba totalmente desconcertado, parte de él le decía que estaba soñando. Miró cómo su hermano recostaba a los niños con cuidado de no despertarlos. Los miraba con una adoración que hacía años no lucía en los ojos de su gemelo, probablemente desde que eran niños y él mismo era observado con esos ojos.

Eso hizo a su mente divagar. Kanon solía ser un niño tan dulce como caprichoso. Su sonrisa era el mejor aliciente durante los duros entrenamientos, y siempre supo decir las palabras adecuadas cuando lo necesitaba. Era su sentido común, la cordura en su cabeza; y por lo tanto también tenía una facilidad de desquiciarle magnífica. Dependían demasiado el uno del otro, algo maravilloso pero igualmente destructivo. Cuando la balanza se inclinó un poco, sólo fue cuestión de tiempo para la catástrofe…

Uno de los niños se movió inquieto al sentir la ausencia del calor de los brazos de su padre. Éste lo tranquilizó acariciando sus cabellos, mientras susurraba algo parecido a una canción de cuna. Saga sonrió instintivamente.

~Flashback~ *

Me tocaba hacer la ronda esa noche. Era el trabajo que menos me gustaba porque era aburridísimo. Usualmente no había más que reportar que un par de soldados ebrios cuando debían estar cumpliendo con su deber. Y quién los culpaba, vivíamos en la tranquilidad previa a la tempestad. Todos sabíamos que con la llegada de Athena tan próxima, en cualquier momento se desataría el inicio de la guerra. Pero de igual manera nuestra esperanza (o ingenuidad) nos hacían pensar que no sería ese día.

Y sin embargo, más allá de mis preferencias, esa noche había algo extraño que me hacía querer regresar corriendo a casa. Aunque probablemente sólo se trataba del hecho de que me preocupaba haber dejado solo a Kanon con los aprendices. Era la primera vez que tendría que arreglárselas por su cuenta con ese par, desde que Camus había llegado.

Sacudí mi cabeza intentando sacar todos esos pensamientos. Me estaba preocupando de más. No era tan difícil vigilar que cenaran y se fueran a la cama, mi hermano podría manejarlo.

Pero… siempre podía ir a echar un vistazo, después de todo, era mi obligación asegurarme de que todo estuviese bien en el Santuario y eso incluía a la casa de Géminis.

Caminaba por las escaleras que llevaban a mi templo y había un inusual frío, que se acrecentaba en rededor de la tercera casa. Preocupado, logré colarme y desde las sombras me propuse a investigar lo que pasaba.

No había señal de ninguno, todo estaba muy silencioso, tanto que note los murmullos que venían de la habitación de los niños. Ahí, Milo envuelto en cientos de cobijas veía con preocupación a su amigo tendido en la cama contigua. Kanon se encontraba en el suelo a lado de Camus, algo no estaba bien.

—Milo, lo mejor será que hoy duermas en el noveno templo con Aioria y Aioros. Le llamaré al arquero en un segundo, mientras ve a esperarlo en el cuarto de Saga, debe ser el menos frío en este momento.

—No-o… No voy a de-ejar a Ca-camus solo. —Sus dientes castañeaban contra su voluntad.

—No está solo y no preguntaba tu opinión. No quiero que te enfermes también.

—P-pero no q-quiero… Estoy bi-bien… Además, le pr-prometi q-que no lo de-ja-ría.

Mi gemelo miró con seriedad al testarudo aprendiz, y suspiró pesadamente al saberse derrotado. Encendió un poco su cosmo y dirigió la energía hacia el pequeño escorpión.

—¿Qué haces? —Dijo Milo viendo fijamente al aura dorada que ahora lo rodeaba.

—Evito que mueras congelado… Intenta dormir, ya es tarde.

—¿Cómo está Camus?

—No te preocupes, creo que estoy logrando que la fiebre disminuya. Estoy seguro que pronto estará mejor. —Colocó un nuevo fomento de agua helada sobre la cabeza del de Acuario.

—Y ya no hará frío, cierto.

—Eso espero… Ahora duérmete.

—No puedo…

Camus se movió inquieto y balbuceaba palabras sin sentido. Kanon acarició sus cabellos con el fin de tranquilizarlo y comenzó a recitar lo que en un principio no identifiqué, pero luego fue tan claro como el agua: "χρυσόν υγιόν εβίγλιζα'ς την αργυρή του κούνια"** le alcance a escuchar… la nana que mamá solía cantarnos.

Miré a Milo, que oía también con atención. Bostezó. Sus párpados se estaban poniendo pesados.

Salí de ahí para seguir con la ronda. Mi hermano lo tendría bajo control.

~Fin del Flashback~

No era común que las personas vieran ese lado de Kanon, después de todo, su gran boca solía opacar la esencia de su corazón; esa incapacidad de tener tacto. Pero había una razón por la que Milo y Camus lo admiraban tanto.

Fue una verdadera pena que el odio hubiese llenado su alma, y lo peor es que Saga se sentía completamente culpable por no haberlo ayudado. Claro que eso ya era cosa del pasado y el mayor prefería no tocar el tema.

—Vamos a la sala a charlar antes de que te vuelvas más loco. —Sonrió cínicamente el menor, volviéndose hacia su hermano.

Saga resopló su fleco como toda respuesta y los dos salieron del cuarto para acomodarse en la sala, uno frente a otro.

—Deberías cambiar estos viejos muebles, se están poniendo incómodos.

—Kanon…

—¿Y no me invitarás un café, al menos?

—No he comprado, lo siento. Pero hay un té que me dio Shaka, si lo quieres probar…

—No, déjalo. ¿Entonces, en qué estábamos?

—Lo haces para desquiciarme más, cierto.

Como toda respuesta su hermano sonrió ampliamente.

—Es sólo que no sé cómo empezar. —Admitió al fin.

—Bueno, en principio me preocupaba la razón de tu regreso, Pero creo que ahora no puedo dejar de pensar en eso que hay en tu habitación.

—"Eso" son tus sobrinos.

—Cada vez que lo dices así suena tan… irreal.

Kanon rió por lo bajo.

—Bien, al final es un poco de lo mismo. —Suspiró. — Cuando salí del Santuario estaba decidido a recorrer el mundo, cada recóndito lugar de esta tierra… Hubo una hermosa chica que quería lo mismo, mi perfecta alma gemela… El resto de la historia es demasiado predecible como para ser contada…

—La conociste, se enamoraron y tuvieron hijos…

—Sí. —Su gesto se tornó nostálgico. —Fue el designio de los Dioses el que nos dirigió a tantos destinos en común, recorrimos juntos casi toda Sudamérica antes de notar la atracción que sentíamos; y cuando caímos en cuenta… el viaje se puso interesante. —Transformó su sonrisa por una más cínica.

—Entiendo, entiendo. —Rodó los ojos, el gemelo mayor.

—Decidimos establecernos en Brasil, el lugar donde nos conocimos, en cuanto su embarazo empezó a notarse…

—¿Por qué no en Grecia?

—No nos conocimos en Grecia.

—Sabes a lo que me refiero.

—Todo pasó tan rápido que ni siquiera me di cuenta de que ya se trataban de años… Entiendo que estés enojado, pero si te sirve de consuelo, llevábamos tiempo planeando visitar al "Tío Saga"… pero fue cuando cayó enferma.

—Lo lamento.

—Yo más… soy un desastre sin ella. —Intentó mantener su voz serena pero se le quebró al final.

—Cuándo…

—Hace una semana.

—¿Qué tal lo han tomado los niños?

—Ha sido difícil para los tres.

—Es curioso…

—¿Qué?

—Jamás creí verte así… Tú… Es sólo que no puedo imaginar que una persona pudiese amarrar tu espíritu de tal manera que quisieras permanecer a su lado, establecerte y no…

—¿Irme?... —Exhaló un nuevo suspiro. —Estuve a tu lado 15 años, hermano.

—Lo sé, antes de…

—Que ambos enloqueciéramos. Sí. Aunque para ser justos, yo enloquecí primero y no tuve tan buenas excusas para hacerlo, como tú… Deja de culparte Saga, eres el único en todo el Santuario que aún no te perdona.

—Si es así… ¿por qué no te quedaste?

—No fue por ti, idiota.

—¿Odias tanto este lugar?

—El Santuario es un lugar mágico cuando eres niño, el lugar donde debes estar para ser un superhéroe. Sin duda la idea cambia conforme te enfrentas a la realidad de ser un aprendiz, es muy fácil perder el enfoque… y sí, hay miles de cosas que detesto de este lugar, pero no lo odio…

—¿Entonces?

—Cuando la ambición, el poder, el odio y la venganza te controlan, los verdaderos sueños quedan enterrados. Siempre quise conocer el mundo… me fui por razones que no entendía, porque algo dentro de mí me lo gritaba, pensé que era mi afán de libertad… Ahora me gusta pensar que fue porque ella me estaba guiando a encontrarla.

—Wow… es lo más cursi y gay que pudo salir de tu boca. —Se rió Saga luego de un momento.

—Estúpido.

—Así que ahora eres algo así como el padre del año, ¿no?

—No, qué va. Ya te lo dije, soy un desastre sin ella… Por eso necesito ayuda, me hará falta alguien más sensato que yo para criar bien a esos niños.

—No sé qué decir…

—Jaja no hablo de ti. Por los Dioses, estás más trastornado que yo… cómo se te ocurre… Me refiero al arquero.

—¿Aioros?

—No me malentiendas, tú eres su sangre, por supuesto que te necesitarán a su lado. Pero aceptémoslo, el gato no salió tan mal después de todo, así que algo bien tuvo que hacer el centaurito.

—Supongo…

—Además, no sólo él. Toda la bola de chismosos que están fuera del templo escuchando nuestra conversación serán de ayuda… Excepto el escorpión, creo que hemos influido demasiado en él, es un caso perdido.

—Hey, ¿a qué te refieres con eso?

Irrumpió Milo en la sala de los gemelos, notablemente molesto.

—¡Alacrán! —Lo siguió Aioria.

—¿Entonces ya se habían dado cuenta? —Se les unió el arquero con una tímida sonrisa.

—Supuse que no podían esperar a mañana para enterarse del nuevo chisme.

—Es sólo que el cosmo del segundo guardián de Géminis alertando al Santuario de su llegada, no es algo común. —Se excusó Shaka intentando no parecer tan apenado.

—¿Lo ves?, todos lo notaron… aún no puedo creer que te haya tomado desprevenido a ti. —Se mofó el menor.

—Sabía que sería una noche larga. —Suspiró Saga.

—Yo sólo espero que por lo menos hayan traído algo para sus anfitriones.

—Si hablas de alimentos, el señor Mu, Aldebarán y yo trajimos la cena. —Kiki entró con una enorme sonrisa, dirigiendo a los dos Santos para que dejaran las ollas y cazuelas en la cocina.

—Y por supuesto que la bebida corre por la cuenta de la casa de Cáncer.

—¡Oye!

—Está bien, está bien… y de Capricornio y Piscis.

—Claro que para una celebración de tal calibre se necesitará algo más refinado. —Puntualizó Camus mostrando una par de botellas de Cabernet Sauvignon.

—¿Celebración?

—No todas las noches regresa el hijo pródigo.

—¿Maestro Dokoh?

—Además de dos nuevos integrantes que revitalizaran este envejecido lugar.

—Santo Padre, ¿usted también?

—Relájate Saga, disfruta la fiesta.

—¿Fiesta?... No, esperen…

—¿Papá?

Las miradas se dirigieron a las dos pequeñas figuritas en el umbral de la puerta que guiaba a las habitaciones.


Ahora sólo unas pequeñas aclaraciones:

*El flashback como ya lo pudieron leer está narrado por Saga. Decidí que aquel personaje que tenga el flashback será el que lo narré, pues creo que así la esencia del recuerdo queda más completa... tal vez son sólo ideas mías, pero así me gusto. ^^ Por otra parte, aunque esta historia NO esta directamente relacionada con mi otro fic "Boys will be boys", decidí tomar de él algunas ideas, como que Milo y Camus fueron entrenados al llegar al Santuario por Saga y Kanon, respectivamente.

**Respecto a la nana que canta Kanon, es de hecho una canción de cuna griega llamada "Encárgate de él, querido sueño". La frase que Saga menciona: "χρυσόν υγιόν εβίγλιζα'ς την αργυρή του κούνια" es el verso final de la canción, que se traduce: "Pero estaba velando cerca de la cuna de plata que llevaba un niño de oro".

Creo que ya es todo por el momento. Espero os haya gustado.

Saludos, nos leemos pronto. ^u^