¡Hola! ¡que tal! Esto empezó como un oneshot en un día cualquiera para Ranma Saotome, esposo de Akane y padre de un pequeño niño, la verdad me pareció buena idea poner la versión de Akane de este día, para continuar con esta serie de relatos, espero les guste este pequeño cuento.

Ninguno de los personajes me pertenece, todo son propiedad de Rumiko Takahashi, yo sólo hago esto por diversión y no pretendo ningún lucro con esto.


La noticia…

Lo sospechaba desde hace semanas pero hoy por lo mañana el médico me lo confirmó: Ranma y yo estamos esperando a nuestro segundo hijo o hija; me pregunto cómo darle la noticia… la primera vez fue muy sorpresivo para ambos, además, su estúpido comportamiento durante mi embarazo me hizo pensar tantas tonterías - ¿Se encuentra bien profesora Saotome? – me preguntó uno de los chicos de segundo grado de la preparatoria Furinkan, ¿quién lo diría? ¿yo profesora de química en este lugar? Le sonrío y asiento con la cabeza mientras piso el último escalón …

También he pensado cómo lo tomará Kotaro, cinco años de diferencia, más bien cinco y medio, ¿será una gran diferencia de edad? ¿Querrá a su hermanito? ¡Qué estoy pensando! ¡Claro que lo querrá o la querrá! Suspiro pensando en la agradable idea de un bebé en mis brazos mientras camino hacia la salida de Furinkan, justo antes de dar un paso para cruzar la puerta una imagen llama mi atención: Ryu, un chico de primer año, está recargado en la pared esperando a Sonomi, una chica de la misma clase, siempre los veo discutir pero al final del día él siempre la acompaña a casa…

Sonrío al ver la cara indiferente del muchacho, ¿cuántas veces actuó así mi esposo conmigo? Recuerdo la primera vez que Ranma regresó conmigo a casa ¡era un extraño! ¡una persona ajena! ¡un intruso que seguía mis pasos! Hasta que… se volvió tan natural e imprescindible su compañía que si no estamos juntos es cómo si me faltara algo vital Cuantas veces peleamos y nos dijimos de tonterías pero al final del día volvíamos juntos a casa, siempre juntos, molestos o no… Él nunca estuvo obligado a hacerlo ni era perdedizo como Ryoga para no saber llegar, pero siempre lo hizo...

Toco la puerta de la gran residencia Kuno, nunca hubiera imaginado ni en mis sueños más locos que Nabiki terminaría siendo la cuñada de Kodachi, no logro evitar una risita para mis adentros, al menos yo no tengo que lidiar con alguna hermana loca de Ranma aunque… su madre… Nodoka Saotome, tampoco es la mujer más cuerda que haya conocido.

Sasuke abre la puerta y hace una reverencia, yo sonrío y le correspondo al inclinarme un poco, después camino por el jardín para dirigirme hacia donde se encuentra mi hermana; he intentado convencerla –inútilmente- de que Hitomi, su pequeña de 3 años, estaría mejor cuidada por ella pero Nabiki no suele hacer las cosas por sí misma, lo que es una lástima ya que esa pequeña es adorable, a pesar de que, al parecer, heredó algunos genes locos de su padre… sólo espero en un futuro no sea tan cínica como su madre…

Salgo de la casa de mi hermana totalmente molesta ¡Es que no puedo creerlo! A estas alturas ¿haciendo apuestas a nuestras espaldas? Más vale que Ranma no se entere o será capaz de reclamarle a Nabiki… lo que producirá un encuentro con su esposo y nos veríamos en segundos en una ridícula batalla como hace diez años. Me detengo un momento y miro el cielo, era de suponerse, al final de cuentas así es nuestra familia, siempre metiéndose en nuestros asuntos… emito un pequeño suspiro recordando las palabras de Nabiki…

- ¡Vaya! Entonces Kasumi ganó la apuesta –

- ¿Qué dices? ¿de qué hablas? – mi hermana sonrió y burlonamente me explicó – sobre su segundo hijo, papá pensó que tardarían dos años; tío Genma apostó por tres; tía Nodoka señaló que sería cuestión de meses, ya sabes, pensando que Ranma era tan varonil – refirió de forma socarrona, fruncí el ceño y de manera automática contesté - ¡lo es! –

- ¡oh claro! No dudo de su virilidad, de lo contrario no estarías embarazada –

- ¡Nabiki! – exclamé sonrojada y ella se atacó de la risa – oh vamos Akane ¿cómo puede darte vergüenza a estas alturas?-

- son cosas privadas –

- ni pensaba preguntarte nada más jajajaja en fin, te decía que Kasumi fue la persona que acertó – me guiñó el ojo y finalizó – ella dijo "Akane y Ranma tendrán otro hijo al menos en cinco años" vaya tino ¿eh? -

Abro la puerta de mi hogar y con alegría digo - ¡Ranma! ¡Ya llegué! –

- Si, ya voy – me contesta, lo veo llegar a la entrada y no puedo evitar sonreír al mirar esos profundos ojos azules, esas iris que me conquistaron sin siquiera saberlo, pasan los años y yo lo veo cada día más apuesto, esa característica trenza le da un aire de grandeza que sólo en mis adentros me repito, si se lo digo su ego engrandecerá aún más; camino hacia él y le planto un dulce beso, él me toma de la cintura y me acerca más a él.

- Ranma – apenas pude pronunciar su nombre, la cercanía con ese hombre, mi hombre, me vuelve loca, él lo sabe y me sujeta con más fuerza, su boca se encuentra con la mía, sus labios con los míos y el inevitable deseo de sentirlo fundido conmigo se hace presente, paso mis brazos tras su nuca y me sujeto de él, mi mano derecha tiene la manía de jugar con sus cabellos… él me sigue el juego y acaricia uno de los mechones de mi flequillo, pasa suavemente las yemas de sus dedos sobre mi rostro y yo me siento estremecer, mi esposo apenas se separa de mí y comienza a besarme el cuello, entonces recupero la cordura que casi pierdo y lo alejo con mis manos – no Ranma, Kotaro aún está despierto –

- Se está bañando – refirió de manera suplicante, casi me lanzo de nuevo hacia sus brazos, su boca, su cuerpo… pero – ya te dije que no – le sonrío y de manera juguetona antes de entrar a la casa le confieso en voz baja – ahora no Ranma, cuando se duerma quizás-

- quizás ¿qué? – pregunta curioso mi marido pero yo sólo me limito a sonreír…

….

Tocan la puerta y atiendo, es Konatsu quien nos trajo la cena del día de hoy, agradezco su gentileza al traer el pedido a casa, usualmente lo hacen los chicos contratados por Ukyo y Ryoga, muchos de ellos son mis alumnos.

Mientras yo cuento la cantidad de dinero a pagar, Konatsu me comenta que la pequeña Yumi, tan solo unos meses menor que Kotaro, quiere asistir a las clases infantiles que imparte mi esposo en el dojo.

Konatsu se despide y se aleja rápidamente de la casa, vaya que el amor tiene extrañas formas de manifestarse, nunca imaginé que Ukyo terminara casada con Ryoga y menos que Konatsu se quedara con ellos, Ryoga… estuve mucho tiempo molesta con él y con mi esposo por su gran secreto, su maldición que lo hacía transformarse en p-chan… par de idiotas… muevo la cabeza hacia los lados, finalmente eran boberías de adolescencia, dejo el pedido en la cocina y me dirijo a las escaleras, cuando Kotaro está en silencio es porque algo trama ¿dónde andará ese niño?

Subo las escaleras con calma y de reojo puedo ver que Ranma me observa, me encanta pillarlo de esa forma, él cree que nunca me doy cuenta pero desde que estábamos estudiando en Furinkan notaba ciertas miradas… claro que en ese entonces creía que esa mirada era para todas las chicas que lo perseguían, que era una forma de demostrar su porte y atractivo… atractivo, siempre me lo pareció aunque nunca lo acepté ¿de qué forma, yo, Akane Tendo iba a aceptar que me atraía un pervertido mujeriego? Un chico que presumía tener un mejor cuerpo de mujer que el mío, que se burlaba de mí… hasta que poco a poco fui comprendiendo que así es mi torpe pero encantador esposo: bocafloja, en extremo sincero y…

- ¡Kotaroooooo! – no puedo evitar gritar al asomarme a mi antigua recámara y ver a mi hijo terminando su última obra de arte ¡en las paredes! Apenas ayer había terminado de limpiar sus dibujos de hace tres días, Ranma entra a la recámara y me doy cuenta de su intención de carcajearse pero afortunadamente no lo hace ante mi severa mirada, incluso deja de sonreír, puede ser torpe para algunas cosas, sin embargo, Ranma no solamente es mi esposo, es mi amigo y mi compañero de vida, sabe interpretar mi mirada y ante todo, sabe respaldarme, es así como nuestro matrimonio se ha convertido en un arduo trabajo en equipo; Ranma se acerca impositivo a mi hijo y con voz clara y fuerte le dice – Kotaro –

- si… ¿papá? – pregunta con ternura haciéndome repensar que quizás soy severa pero mi esposo interrumpe mis pensamientos cuando de forma dura pregunta – ¿en qué quedamos?-

- bueno, en que… -

- en que las paredes no son… -

- no son lugar para usar mis crayones… - completó nuestro hijo con esa misma voz que hace Ranma cada vez que me pide disculpas, claro que mi esposo lo hace para detener una pelea y Kotaro para evitar una reprimenda.

- pero mira nada más Kotaro lo que has hecho – dije con resignación al ver las paredes llenas de colores y figuras que sólo mi hijo entendería ¡quizás estoy negándole a un genio su creatividad! Si como no, mi hijo tiene tanta madera de artista como yo de chef profesional -

- perdona mamá, no lo vuelvo hacer –

- eso lo dijiste hace tres días… lo siento Kotaro pero no habrá más entrenamiento con papá, estás castigado – reafirmé con seguridad, no sé si reír o llorar al ver a mi esposo y a mi hijo con la misma cara desoladora, enseñarle las artes marciales a nuestro primogénito había sido el sueño de Ranma desde que Kotaro nació, lo que me hace vacilar por un momento, quizás exagero, pero una vez más mi esposo respalda mi decisión – tienes que aprender a cumplir como hombre Kotaro, te perderás unas clases y no tendré miramientos contigo ¿entiendes? Cuando regreses al entrenamiento deberás ponerte al corriente solo porque tú has provocado esto – Kotaro comienza a hacer un puchero a punto de llorar, casi caigo ante el drama pero Ranma Saotome dice con firmeza – y nada de llorar, es tu culpa y debes aceptarla como tal, asumir las consecuencias, ahora ve a lavarte las manos que vamos a cenar – Kotaro asiente con la cabeza y se va directo al baño, entonces me acerco a mi esposo y me recargo en su hombro - ¿qué vamos a hacer con él?- le pregunto, aunque en realidad la pregunta que oscila en mi mente es ¿qué vamos a hacer con ellos? ¿con el otro que esperamos?

- supongo que lo mismo que hemos hecho desde que nació... – me dice tan sereno

- ¿y qué hemos hecho? –

- tratar de no morir en el intento al educarlo -

- ¿te imaginaste que sería tan difícil ser padres?-

- ¿difícil Akane? Para Ranma Saotome nada es difícil –

- bobo… siempre tan pretencioso –

- y tú tan testaruda –

- necio – él ya no me respondió, se pone frente a mí, toma mi barbilla y sin preguntar me da un suave beso, yo le acaricio el rostro, no puede existir mayor felicidad que ésta –diack ¿pueden dejar de hacer eso? –Kotaro nos mira con desaprobación y nosotros sólo sonreímos, entonces bajamos para degustar la cena, mientras les sirvo lo que trajo Konatsu me pongo a reflexionar en nuestras "sutiles palabras de cariño" ¿quién le dice bobo a su esposo para decirle cuanto lo ama? Esas palabras, ofensivas para cualquiera, son muestras de cariño, muy extrañas muestras de cariño entre nosotros, sabemos que en el fondo no son ciertas y que desde hace diez años son nuestra forma de expresar cuanto nos importamos.

- Konatsu dice que la pequeña Yumi también quiere ingresar a las clases, ¿no te parece tierno? – le comenté a mi esposo.

- Akane… - lo sabía, siempre hay peros cuando se trata de la familia Hibiki.

- No empieces Ranma, no quiero que le enseñes a Kotaro a ser un misógino- le contesto con molestia.

- mamá ¿qué es un misógino? – preguntó kotaro con interés pero yo le sonrío y digo – estoy hablando con tu padre, es un tema de adultos, tú come, anda – después veo que mi esposo se ríe y me enfado aún más.

- ¿de que te ríes Ranma? Es en serio, tienes que incluir a niñas en tus clases –

- Pero Akane, al menos deja que la niña cumpla 5 años… imagínate que me distraiga un momento y termine la pobre a kilómetros de aquí… seguro Ryoga la iría a buscar y tendríamos ¡dos personas extraviadas! – dice de forma exagerada, Yumi no es Ryoga y aunque si es un poco distraída y desorientada no llega a sus extremos – no exageres Ranma, no es tan distraída y eso lo sabes, dale una oportunidad al menos o voy a empezar a dar clases para niñas yo- digo más como amenaza, y es que la verdad la pequeña Yumi es solamente un poco desorientada pero no al extremo de su papá, sé que Ranma sólo lo dice por molestar.

- Está bien Akane, dile a Ukyo que la traiga pero creo que es muy pequeña –

- ¿Y Kotaro no lo es? –

- ¡Tengo cinco! – gritó Kotaro con orgullo, dejaría de ser un Saotome.

- Bien, pero Yumi cumplirá cinco en dos meses así que se van preparando porque también entrará a clases – señalo tajante para que ninguno de los dos se queje - Además Ryoga ya no es tan perdedizo – finalicé mientras me sentaba con ellos a cenar, y aunque pareciera increíble así era, Ryoga al menos ha memorizado varias calles aledañas… por eso creo que el amor es extraño y arrebatador, recuerdo el día que se casó Ukyo con Ryoga, nunca la vi tan nerviosa como ese día, bueno tal vez porque su futuro esposo se encontraba a kilómetros lejos de ahí… menos mal que Ranma logró que Nabiki le prestara o rentara más bien un helicóptero para traerlo a su propia boda.

- Por cierto – me dijo Ranma- te llamó Akari, dijo que llamaría mañana ¿pasa algo? –

- Lo que pasa es que su esposo tiene un hermano menor y quieren traérselo a vivir con ellos, el chico tiene 16 años y me preguntó si yo sabía la forma de inscribirlo a Furinkan, le dije que investigaría en la semana y quedó en marcarme, seguro era para eso – Akari está felizmente casada desde hace dos años, primero se resistió a comprender que Ryoga, con el entrenamiento adecuado, no se transformaría más en la dulce mascota que alguna vez tuve… Ranma y Ryoga obtuvieron una especie de cura hace casi ocho años, no significa que se les haya quitado la maldición pero al menos la controlan… casi siempre… eso perjudicó un poco la relación que tenía Ryoga con Akari, al parecer a ella le parecía ridículo e innecesario que su prometido ya no se convirtiera en un cerdito negro; al menos todo terminó bien para todos…

- tú siempre haciéndole favores a la gente – me dijo mi esposo.

- No me costaba nada, además soy profesora en Furinkan, lo menos que podía hacer era investigar – No he dejado las artes marciales, eso ni de broma, doy clases con Ranma los fines de semana pero desde que acepté ser profesora suplente en Furinkan, por recomendación de Nabiki, no pude dejar de dar clases, a mi esposo primero le causó gracia imaginarme como profesora pero hasta el momento he demostrado hacerlo bastante bien y me siento orgullosa por ello.

Terminamos de cenar y mandamos a Kotaro a lavarse los dientes, Ranma alzó los platos y yo los lavé, poco después también nos preparamos para ir a dormir, pero antes de irnos a la cama alguien debe arropar a Kotaro, este día es turno de mi esposo, Kotaro me da un pequeño beso en la mejilla y me da las buenas noches, después toma de la mano a mi esposo para dirigirse a su habitación.

Mientras mi esposo arropa a Kotaro yo bajo por mi bolso y saco el pequeño papel que afirma que tengo un pequeño ser en mi vientre, sonrío con esa idea ¿cómo será? Kotaro es casi una copia fiel de Ranma, aunque lleva el cabello corto… por el momento… ha insistido en tener una trenza como su padre pero mi esposo no se lo ha permitido, no hasta que domine perfectamente ciertas katas, es un premio por decirlo así, hombres tenían que ser…

Suspiro pensando en los dos chicos de mi vida: Ranma y Kotaro, ambos llegaron de manera inoportuna pero una vez instalados en mi vida y corazón me fue imposible dejarlos ir.

Tomo mi bolso y subo a mi habitación para cambiarme de ropas como debí haber hecho desde que llegué, busco mi playera favorita, una vieja camisa de Ranma, me encanta sentirlo conmigo incluso en la ropa, sin embargo al no encontrarla decido quedarme con la ropa que traigo, sonrío pensando que le había advertido a Ranma que después de que Kotaro se durmiera podríamos seguir nuestro juego, él se encargaría de mis prendas más tarde…

Después, con sigilo, me acerco al cuarto de nuestro hijo, alcanzo a escuchar el final de un cuento, Ranma a veces es demasiado condescendiente… igual que yo… pero vamos, ser padres no es algo que se aprende tan fácilmente…

- ¡aaah! Estuvo muy corto – dijo Kotaro cruzando los brazos

- Es suficiente – declaró mi esposo y arropó a mi hijo.

- papá… no te vayas –

- ya es tarde Kotaro –

- es que… tengo miedo –

- ¿miedo? Un Saotome – entonces Kotaro remató - Un Saotome nunca tiene miedo de nada… lo sé papá, tú nunca has… –

- ¿Sabes kotaro? No es que no tengamos miedo, es normal que eso pase… lo que debes tener es valor para enfrentar el miedo- enarqué la ceja al escuchar la declaración de mi esposo.

- ¿Tú también has tenido miedo? – le preguntó Kotaro muy sorprendido y ¡cómo no estarlo! Ranma jamás había asentido tener miedo, al menos no frente a nuestro hijo… pero su declaración me alegró el alma, Ranma lo intentaba, de verdad hacía su mejor esfuerzo junto a mí para tratar de educar de la mejor forma a Kotaro y tengo la impresión de que no quería cometer los errores de su padre, por eso admiraba tanto a mi esposo, podía ser a veces poco expresivo o demasiado bocón pero cuando se trataba de asuntos importantes realmente podía sorprenderme haciendo las cosas más que bien.

- Claro, todos lo tenemos pero el truco es tener el valor de afrontar las cosas –

- ¿Valor? ¿Y cómo consigo eso? – preguntó Kotaro con curiosidad

- El miedo te hace pensar de manera incorrecta, te paraliza y no te deja actuar… lo que debes hacer es saber que eres capaz de afrontar cualquier cosa, que tú tienes la valentía dentro de ti para afrontar lo que sea que te espera y no paralizarte ¿de acuerdo? – mi pequeño asintió convencido con su cabeza y luego dijo – pero… sólo por precaución ¿podrías ver debajo de la cama como lo hace mamá para ver si no hay monstruos? – contengo una risita con mi mano derecha mientras veo a mi esposo caer de bruces, después de semejante discurso sobre valentía y nuestro hijo preocupado por monstruos irreales, veo sonreír a Ranma, se asoma debajo de la cama y dice- no hay nada Kotaro, ahora duérmete – le da un beso en la frente, lo tapa con las cobijas y apaga la luz, al salir me encuentra en el marco de la puerta - ¿con qué tienes miedo Ranma Saotome? – le susurro al oído, él me toma de la mano y me lleva a nuestra habitación - ¿miedo yo? Por favor Akane, lo único que intento es que tu hijo no sea cobarde –

Yo lo miro con incredulidad, a estas alturas aún me da la vuelta, él me sonríe y me acerca a él diciéndome – además si no mal recuerdo dijiste que después de que Kotaro se durmiera…- no puedo evitarlo, no lo dejo continuar porque tomo con mis manos su rostro y lo acerco a mí dejando que nuestros alientos se fundan a través de nuestros labios que se buscan, se necesitan, se comprenden, se conocen y que no se cansan de saborearse mutuamente, pude sentir la humedad de su boca y no pude contenerme más, lo dejé profundizar el beso, tenía la imperante necesidad de sentirlo conmigo, no a mi lado, sino conmigo así que lo sujeté fuertemente y él me atrajo hacia él con ambos brazos, podía sentir su agitada respiración y mi corazón latiendo a mil por hora, su mano pasó por debajo de mi blusa, suave contacto que me hizo estremecer, yo toco su torso con mi mano y acaricio con delicadeza por encima de su camisa, él se separa un poco debido a que necesitábamos respirar, lo miré ansiosa y él me besó el cuello, apenas y pude susurrar su nombre y entonces…

- ¡mamá! – la voz asustada de Kotaro me hablaba, miré a mi esposo y le dije – ahorita vuelvo – escuché pasos tras de mí, no volteé pero sabía que era mi esposo. Llegué al pie de la cama de Kotaro, había tenido una pesadilla y quería dormir con nosotros, a veces lo consentíamos pero no lo dejábamos hacerlo usualmente, queríamos que Kotaro fuera independiente y fuerte, así que prometí quedarme con él y cantarle una canción de cuna...

- Dando vueltas para dormir, tú ya debes descansar, tus ojos dicen ya basta, tus fuerzas repondrás- Entono lo que creo es una dulce melodía, funcionaba conmigo cuando era niña, yo tenía la edad de Kotaro cuando mamá murió pero aún recuerdo, aunque vagamente, su dulce voz cantándome, sé que no soy tan tierna como Kasumi pero hago mi mejor esfuerzo. Mi hijo es una copia idéntica a Ranma, excepto por el color de sus ojos, heredado de los Tendo… Tendo… dejé de ser una para convertirme en Saotome, Ranma Saotome irrumpió en mi vida sin el menor de los miramientos ¿quién lo habría creído? ¿yo enamorarme de un engreído, egocéntrico y mujeriego? No es cierto, no lo era, sólo algo idiota e indeciso… de acuerdo, egocéntrico si, lo era, lo es y lo será siempre…

- Ahora buenas noches sueña, duerme y descansa, mi canción te dormirá- El día que papá nos confesó que una de nosotras estaría comprometida deseé como nunca que mi madre viviera, ¿cómo se le ocurría a papá prometer a una de sus hijas a un amigo que no veía hace mil años? Respiré aliviada al ver a una chica pelirroja, traté de ser su amiga, ese combate jamás lo olvidaré ¡me habían ganado! Lo peor fue después, esa escena en el baño… me asusté al ver al idiota de Ranma ahí ¡la paliza que debí haberle propinado se estancó por mi miedo! Además el muy torpe se burló de mí, torpeza que heredó Kotaro, al menos no es bocafloja como su padre pero no significa que no tengamos que estar a las vivas por sus travesuras, sobre todo cuando se une a Takeshi, el hijo de Kasumi y Tofú, tienen la misma edad y aunque mi sobrino generalmente es tranquilo… termina siendo influido por mi hijo, cosa que no sucede con la hija mayor de los Ono, mi sobrina es un ángel, Nanami es un fiel reflejo de sus padres.

- Si tú en sueños crees algo malo puedas ver, recuerda que estaré ahí para protegerte, nunca olvides que me tienes y a tu padre también – Creo que Kotaro ya está más tranquilo, pero su padre tiene la culpa por dejarlo ver películas de acción, sin duda de tal palo tal astilla, aunque… la verdad es que Ranma es mejor padre de lo que alguna vez llegué a pensar, excepto en mi embarazo, me asustó el muy idiota pero más vale no acordarme de eso, después de todo, realmente se ha esforzado por no repetir los errores de tío Genma, se ha llevado a Kotaro de entrenamiento solamente una vez y por un período razonable a su corta edad, nunca lo ha forzado en cuanto a su aprendizaje al arte, al contrario, a veces Kotaro puede ser demasiado insistente con Ranma para que le enseñe nuevos movimientos, sin duda esto de las artes marciales lo lleva en la sangre.

Poco a poco hemos construido un hogar para Kotaro, al principio no fue nada fácil ¡ni siquiera queríamos estar casados! Claro, al menos era lo que decíamos, Nabiki nos hizo la jugada y caímos en la trampa, los primeros meses fueron complicados, tan empecinados en negar lo evidente; con el paso del tiempo, así como la primera vez que Ranma llegó a mi vida, se volvió natural que fuéramos esposos, tan natural que me es imposible pensar que las cosas hubieran pasado de otra forma. No ha sido nada fácil construir y mantener nuestra relación, nuestra familia… pero somos tan necios que aunque parezca todo decaer logramos mantener nuestro barco a flote…

- Ahora buenas noches sueña, duerme y descansa, mi canción te dormirá- Kotaro ya está durmiendo… recuerdo la cara de Ranma cuando le dije que estaba embarazada, bueno, tampoco fue el mejor momento… teníamos 20 años, yo aún iba a la Universidad, mi esposo había considerado estudiar una pérdida de tiempo y se dedicó a certificarse como instructor, a dar clases y buscar torneos en los que competir… aquella vez Ranma apenas había terminado de arreglar la casa donde ahora viven sus padres y el mío, ninguno quiso quedarse aquí porque querían darnos el espacio para formar nuestra familia… familia… una cosa era el matrimonio pero ¿una familia? Aunque Ranma y yo ya habíamos establecido una relación formal nunca habíamos hablado del tema, creo que nos asustaba la idea, pero era lógico que nuestros padres esperaran un heredero, ya teníamos dos años de casados, lo que no sabían es que nuestra timidez y testarudez nos habían hecho consumar nuestro matrimonio mucho después de la noche de bodas, y una vez que lo hicimos… nunca hablamos de sus eminentes consecuencias…

Eran fechas de exámenes, así que los sábados me iba a la biblioteca, esa mañana fui directamente por los resultados clínicos, los que me confirmaron mis sospechas: estaba embarazada, cavilé un poco alrededor de la Facultad, las palabras de mi esposo del día anterior aún resonaban en mi cabeza "ni siquiera se atrevan a pensar en que tendremos un niño ahora ¡eso es estúpido!" dijo él cuando tía Nodoka habló de un heredero Saotome por enésima vez, ¿realmente pensaba eso Ranma? ¿cómo podía darle la noticia? Entré a la biblioteca y hojeé libros sin atención, después de un rato regresé a casa y medité si decirle en ese momento o dejarlo para después ¿para después? No, Akane… Akane Saotome no podía ser tan cobarde...

Abrí el portón con cuidado y me dirigí al dojo, Ranma hacía mantenimiento cada fin de semana, seguro todavía lo encontraría ahí, efectivamente ahí estaba, enseguida volteó a verme.

- Akane –

- Ranma… bueno… yo tengo algo que…-de repente las palabras no me salían como había planeado.

- ¿qué pasa? ¿sucedió algo? – preguntó y yo desvié la mirada, no podía verlo a los ojos.

- Ranma – dije antes de suspirar y acercarme a él – sé que ayer dijiste que… bueno… es que yo… vamos a ser padres –

- ¿quuueeee? Pero ¿cómo? Es decir… - yo lo miré sonrojada ¿cómo podía hacerme esa pregunta- ¡Es obvio cómo tonto! – respondí molesta y apenada.

- Si Akane, ya sé cómo – respondió un poco avergonzado – digo… es que… - sentí mi corazón hacerse pequeño, me dio pavor su respuesta, sentí mis piernas flaquear y presentía que lágrimas desbordarían en cualquier momento, pero de repente lo vi sonreír y preguntarme - ¿qué puede salir mal? -

- Ranmaa- dije tiernamente, él se acercó y me abrazó – seguro será igual de apuesto que su padre – aseguró y le di un manotazo en su brazo, haciéndome la enojada le dije – siempre tan humilde –

- no te enojes… sólo digo la verdad – comentó con voz apenas audible, pero no respondí, en cambio rodeé su cuello con mis brazos y él hizo lo mismo con mi cintura…

- Duerme niño duerme, yo velaré tus sueños, tú confía y descansa… duerme duerme duerme escucha este canto, verás que pronto dormirás…- Bostecé, también tenía sueño, pero había logrado que Kotaro se quedara completamente dormido, lo arropé con cariño y salí del cuarto, vi a mi esposo parado en el marco, le sonreí y le pregunté -espiándome?–

- ¿eso hacía usted Sra. Saotome?- inquirió haciendo alusión a momentos atrás cuando me había visto parada en el marco mientras él le contaba un cuento a nuestro hijo.

- Claro que no… yo sólo –

- Tú sólo ¿qué? – se acercó a mí, yo le sonreí y lo tomé de la mano– necesito decirte algo… ven- lo llevé al cuarto, agarré una sudadera y le indiqué seguirme, así fuimos hasta el jardín.

- ¿qué pasa Akane? –lo noté nervioso, yo sólo sonreí y le dije – vamos a ser padres de nuevo – por un momento puso la misma expresión que había puesto cuando le dije de Kotaro pero esta vez tardó menos en reaccionar, sólo me miró y me sonrió – te dije que el primero saldría bien parecido como yo – comentó con burla y yo me enfadé ¿no podía dejar de ser egocéntrico por un momento? Claro, sería como hacer que Ryoga fuera un excelente guía de turistas, le sonreí y jugando le dije - ¿quieres decir que será poco atractivo como yo nuestro segundo hijo?- Ranma se rio ante mi comentario, se acercó a mí y acarició uno de los mechones que salían de mi frente – quiero decir que seguramente será una niña tan preciosa como tú – yo arqueé una ceja y le pregunté - ¿y cómo estás seguro que será niña?-

- Bueno, la vez pasada acertaste tú… esta vez me toca acertar ¿no crees? – yo me acerqué a él y lo besé, él me correspondió con abrazo fuerte… Ranma, Ranma Saotome… mi esposo, mi compañero de vida, mi mejor amigo, mi cómplice, el padre de mis hijos y el amor de mi vida.


Bueno esta es la versión de Akane sobre el día que le dio la noticia a Ranma de que serían padres de nuevo, por ahí dejé hilos sueltos ¿cómo es que se casaron? ¿qué trampa les tendió Nabiki? Esas y otras ideas las tengo en mente, pero la verdad debo reconocer que esta serie de relatos no tendrá actualización constante, será conforme vengan las ideas, sólo espero aún la sigan y disfruten, de verdad agradezco a todos los que han leído esta historia, creo que a todos nos encanta pensar en su futuro y me esfuerzo porque sea lo más fielmente apegado a sus formas de ser, pero más maduros y claros entre ellos.

Gracias a todos aquellos que han leído, y sobre todo a los que han pasado a comentar (corisfi, KohanaSaotome, Akai27, bry, Guest, G dragn, naty, calcioycobalto, Camille Carstairs, vilckyta, Daoiz RCS, yazmin, Andy Saturn, Kyoga HK, Kikko, Akane-chan2000, Elena 79, leslietendo, Lolita, Akyfin02) ¡Gracias por leer y gracias por sus palabras!

En realidad espero que sigan disfrutando de esta serie de pequeños one-shots, hasta la próxima n_n