Bueno, ya estoy subiendo el tercer capítulo... que emocion!! Solamente me queda agradecer por sus reviews que me ayudan a mejorar, y desearles que disfruten el tercer capítulo de este fic.


CAPÍTULO III: "EL COMIENZO DE LA AVENTURA"

Finalmente Sora y Mimi se habían quedado solas. Ahora podrían hablar y ponerse al tanto de todas las cosas que habían pasado a lo largo del tiempo que habían estado separadas.

- Te he extrañado muchísimo Sora- dijo con una gran sonrisa y los ojos llenos de lágrimas por la emoción de volver a ver a su amiga.

-Yo también amiga. Nunca dejamos de ser las mejores amigas… aunque estuviéramos muy lejos ¿Verdad?-pregunto Sora quien fue a abrazarla.

-Jamás dejaremos de serlo- dijo Mimi secándose las lágrimas.

-Mimi… te noto algo extraña… ¿Sucede algo?-pregunto Sora, ella la conocía casi como si fuese su madre.

-Ehm…. No, creo que no¿Por qué lo dices?-le respondió con una pregunta, sin mirarla.

-Porque a pesar de que hallas estado de muy buen humor… pude notar que te hace falta algo…algo que tenías cuando todavía estabas aquí en Japón-Le explicó su amiga.

- ¿Qué me falte algo?...-repitió pensativa- No se a que te refieres- le respondió. Mimi quería disimular sus nervios doblando su campera, una y otra vez.

-Mimi… has doblado esa campera como cuarenta veces…-le reprochó su amiga- Sabes que podes confiar en mi, anda, cuéntame…- puso una mano en el hombro de su amiga, quien, cuando la miró, las lágrimas que tenía en sus ojos, ya se habían secado, y tenía una gran sonrisa en su cara.

-De acuerdo, te contaré….-se rindió, y las dos se sentaron en el living a hablar tranquilamente.

Mientras tanto, Tai estaba de camino a su casa con su hermana Kari, y con Tk, quien acompañaba a Kari, ya que esta era su novia desde no hacía mucho; La feliz pareja iba hablando alegremente, mientras que Tai, se encontraba mucho más adelante, perdido en sus pensamientos, o mejor dicho, perdido en ella...

- Es una pena que hallamos terminado, como me gustaría seguir contigo, cada día estás más bella, eres simplemente, la perfección en persona... MIMI- pensaba Tai, quien al parecer, continuaba profundamente enamorado de la castaña- lo tienes todo, belleza, carisma, una personalidad realmente encantadora, esa pureza, la que siempre te caracterizó…- caminaba, pero no tenía rumbo, no sabía a donde lo llevaban sus pies, y en ese momento, tampoco le importaba- me tienes atado de pies y manos con tus encantos.

Tai, quien jamás se había dado mucha maña para escribir o pensar algo poético para escribirle a Mimi, se sorprendía de todas aquellas cosas que por ella era capaz de decir.

- Pero… había dicho que tenía bien en claro porque terminamos, y porque decidimos ser, solamente, buenos amigos… ¿Por qué no puedo respetar mi promesa?, habías dejado de gustarme… o por lo menos, eso creía- debatía consigo mismo, como si estuviese enfrente de la castaña- o…¿Será que todo el tiempo que estuviste lejos de mí, este sentimiento había dejado de castigarme...? Pero, si yo he sufrido mucho tu ausencia… ¿Sería por la amistad que teníamos…?... no se, pero tampoco no lo creo, nunca había sentido esto, por otra persona… ese sentimiento, el de que cada vez que estoy cerca de ti, me quema el pecho, una mirada me saca el aire, el solo oler tu perfume hace que mi corazón se acelere y que se me corte la respiración; eres la única dueña de mi corazón, y siempre lo serás. Ojala entres en razón, yo fui quien siempre te he amado… y voy a ser el que siempre va a esperarte…- mientras pensaba, caminaba mirando el cielo, ese cielo tan claro y puro que le recordaba a Mimi, tantos atardeceres había visto con ella….

¡¡¡¡PLUM!!!. Por andar preocupado en el cielo, y en Mimi, Tai se había adentrado en una plaza, y se había llevado una hamaca por delante, calléndo de cara al pasto de la plaza, y lastimándose la pierna derecha, el pecho, y ambos brazos, además de la cara, que bastante sangre salía de ella.

Tai tardó unos instantes en reaccionar, temiendo que de levantarse, una de las hamacas ocupadas pudiese pegarle en la cabeza. Estaba completamente dolorido, y se sentía estúpido, que era la peor parte. No se paró, pero tampoco hizo ninguna mueca de dolor, para no quedar más idiota de lo que había quedado, llevándose aquella hamaca por delante.

-¡¡Hermano!!!grito Kari preocupada, acercándose a él- ¿Te encuentras bien?

-¡¡Tai!!- exclamó Tk, quien lo ayudó a levantarse.

Tai se tambaleó un poco, pero finalmente pudo mantener el equilibrio.

-Estoy bien, no se preocupen… solo ha sido una caída- dijo mientras se levantaba y se limpiaba la ropa sucia de tierra, césped y su propia sangre.

-Que bueno-respondió su hermana, sin darle mucha importancia, y luego se dio vuelta y siguió hablando muy placidamente con su novio.

-Que bien Mimi… además de haberme dejado herida el alma, y el corazón... me heriste el rostro y el brazo ¬¬-dijo mirando y tocando sus golpes más notorios. Tenía toda la mejilla derecha raspada, y la sangre que salía de ella, había teñido la mitad de su rostro, además de eso, le salía sangre de la naríz y se había cortado una ceja cuando la hamaca se movió y su rostro raspó el césped; y su brazo izquierdo, también a causa del roce del césped, estaba todo raspado, con cositas clavadas en él, y saliendo sangre. Suficiente para activar el malhumor de Tai.

-¿Hermano dijiste algo?- Le gritó Kari desde un poco más lejos.

-No, nada, seguí caminando- le gritó enojado, con una expresión que acompañaba su tono de voz.

Caminó un par de cuadras más en silencio, intentando no pensar en nada… mejor dicho, intentando no pensar en ella para no volver a tener otro accidente. Fue difícil, ya que su imagen venía millones de veces a su cabeza. Se concentró en la ira, y en aquel parque asqueroso en el que se había caído, la ira lo ayudó a mantenerse tranquilo, y finalmente, logró llegar a su casa sin otras lastimaduras que las provocadas en aquel parque.

- Hermano….¡¡hermano!!-sintió que alguien lo tomaba por los hombros y lo sacudía desde atrás. Nuevamente, Tai contuvo las ganas de responder de mala forma

- ¿Qué es lo que sucede... hermanita?-pregunto Tai enojado y desinteresado.

- Hemos llegado, vayamos a preparar las cosas para mañana¿vale?

- Mmmm... de acuerdo, vale, vallamos Kari, adiós Tk...- tras decir eso, miró a su hermana. Tenía un nudo en la garganta por lo que iba a decir, pero finalmente terminó diciéndolo- Deja que voy yo a preparar las cosas, si queres quédate un rato más con Tk, le inventaré algo a mamá para que no se preocupe-Al oír esto su hermana fue y lo abrazó.

- Gracias hermano, te prometo que en diez minutos voy a ayudarte- le dijo su hermana mientras lo abrazaba.

- Vale, te tomo la palabra, y de nada- mientras se alejaba no podía evitar pensar- diez minutos son suficientes para que estés con mi hermana, gran degenerado.

A Tai solía caerle muy bien Tk, hasta que se puso de novio con su hermana Kari; él, como era muy demasiado, decidió cortar toda relación con Tk por ese motivo, y por otros más que le impedían llevarse bien con él por quien era, y de quien era familiar.

- Ya llegué- grito Tai cuando entró a su casa. Su madre estaba en la cocina y su padre estaba viendo la televisión.

- Hola Tai-lo saludó su madre- ¿Dónde esta tu hermana?-le pregunto al ver que había llegado solo.

- Se ha quedado abajo hablando con una amiga que se acaba de encontrar- mintió -no te preocupes mamá, Kari ya es bastante grande para cuidarse sola- se tiró en el sillón, al lado de su padre. Comenzó a pensar en mañana, no podía mentirle a sus padres, no era justo para ellos… dudo un momento si decírselo o no, pero decidió contarles toda la verdad-Mamá, papá, necesito hablar con ustedes-Tai estaba muy serio, con la mano en su mentón y con la mirada perdida.

-Si hijo¿Qué sucede?- le dijo su madre mientras se secaba las manos con un repasador y se dirigía dónde se encontraba Tai; cuando este dijo eso, su padre apagó el televisor.

-Se acuerdan de hace 5 años… ¿no?-les pregunto Tai cuando su madre se sentó en el sillón que estaba enfrente del que se encontraban él y su padre. Tai seguía en la misma posición de antes.

-Perfectamente hijo, unos monstruos invadieron nuestro mundo, y vos, tu hermana y tus amigos pelearon contra ellos en otro lugar…-explicó el padre de Tai como pudo, ya que no recordaba los términos que tuviesen que ver con los digimons.

-Si, myotismon llegó a Tokio en busca del octavo niño elegido, quien terminó siendo Kari, y para reparar la curvatura que sufría nuestro mundo y el de los digimons tuvimos que ir al digimundo a luchar contra todos esos digimons que querían apoderarse de su mundo y el nuestro- les explicó más detalladamente.

-¿Y qué hay con eso?-pregunto su madre con gran curiosidad.

-¿Se acuerdan nuestra última batalla…. Contra apocalimon?- pregunto y miró a sus padres con cara de preocupación.

-Si hijo, nos acordamos perfectamente-dijeron al unísono los padres de Tai.

-Bueno… resulta que ese digimon nunca fue destruido; y ese digimon esta amenazando nuestro mundo y el de los digimons, y solo los originales elegidos, o sea nosotros podemos salvarlos… mañana por la tarde saldremos…-La mirada de Tai volvió a perderse en el atardecer.

-Pero…hijo… no podes ir… ¿Qué hay si algo te sucede a ti o a tu hermana?- dijo su madre muy preocupada, estaba al borde de las lágrimas.

-Si no vamos a los que les va a pasar algo va a ser a todo el mundo, y a todos los digimons, eso quiere decir que la vida de mis seres queridos esta en juego, quiero que sepan que iré me digan lo que me digan, y Kari debe venir conmigo-dijo Tai muy serio. Por su mente pasó la imagen de Mimi, quien también estaría en peligro si iba, pero, estaría el, para protegerla siempre, como se lo había jurado.

-Pero… pero Tai…-comenzó a decir su madre, pero su padre lo interrumpió.

-Déjalo que valla Yuuko, Tai ya es grande, sabe cuidarse solo, sabe lo que hace-dijo abrazando a la triste mujer que rompió en llanto y abrazó con más fuerza a su marido.

-Gracias papá-respondió, seguía muy serio.

-Solo… prométenos que te cuidarás. A tí y a tu hermana también-le dijo su padre, quien le dio un repentino abrazo, su voz sonaba algo triste.

-Si papá, te lo prometo-dijo Tai devolviéndole el abrazo, la madre de Tai se unió al abrazo.

-Yuuko, los niños necesitarán provisiones-le dijo Susumu a su esposa; luego miró a su hijo- ¿necesitas que compre algo para mañana hijo?-preguntó.

-Eh… solo tengo que llevar comida, una bolsa de dormir… y una tienda de campaña-le respondió Tai.

-Bueno, sabes donde están las bolsas de dormir y la tienda… ¿verdad?-le pregunto su padre.

-Si papá, lo se, no te preocupes-le respondió.

-Bueno, tu madre y yo vamos a buscar comida para que te lleves hijo-le sonrió y tras decir eso, se pusieron los abrigos y se fue a buscar las cosas.

-Gracias-les dijo, y sonrió mientras sus padres se iban.

Mientras buscaba las bolsas de dormir, llegó su hermana… Tai pudo notar que pasaron más de los diez minutos que ella había dicho abajo... esos diez minutos habían sido casi más de media hora.

-Suerte que solamente eran 10 minutos Kari…-le dijo su hermano mientras la miraba de reojo, cuando ella entraba a la habitación.

-Perdona hermano, es que me quede hablando con Tk-le contesto su hermana.

-¿Hablando?-le preguntó Tai con un tono de incredulidad- Ese chico lo que menos quiere hacer contigo es hablar Kari, reacciona! –le gritó.

-Bueno Tai, si tu estas enojado porque Mimi ya no se fija en ti y si en Matt, no es mi culpa ni mucho menos la de TK!!-le respondió de una forma muy fría y grosera, su hermana. El quedó paralizado, no sabía que responderle; sus únicos movimientos fueron pararse y lentamente caminar y sentarse en la cama sumido en sus pensamientos y con la mirada perdida.-Perdona hermano, yo… yo no quise decir eso…-

Pero lo había dicho. Tai ni la miró, estaba perplejo, paralizado… ¿cómo su hermana se había dado cuenta de eso¿Acaso eran tan obvios sus sentimientos hacia Mimi¿Era demasiado obvio que ella no volvería a fijarse en él?...

Millones de preguntas aparecieron en la mente de Tai para atormentarlo, mientras tanto, el permanecía sentado en la cama, serio y con expresión sombría.

-¿Tai¿Tai?- su hermana lo tomó por los hombros y comenzó a sacudirlo, al notar que su hermano parecía desconectado. La única reacción de Tai fue mirarla con una mirada sin expresión- perdoname hermano… no quise decir eso…- Kari estaba sollozando, jamás había visto a su hermano así, era como si le faltase el alma.

-No importa Kari… Ya lo has dicho-dijo con una voz que no expresaba ningún sentimiento y la mirada perdida. Se tiró en su cama de espaldas hacia ella.

Comenzó a derramar unas lágrimas en silencio, no quería que su hermana de diera cuenta de lo que le pasaba. Sus palabras habían sido muy duras, era como si alguien hubiese arrancado su corazón de su cuerpo de la forma más dolorosa posible.

-Kari… ¿Puedes tú buscar las bolsas de dormir?-le pregunto- Me encuentro un poco cansado para hacerlo- decía con un terrible dolor en la garganta, por contener las ganas de llorar en frente de su hermana.

-Si hermano, no te preocupes-le respondió e intentando arreglar su error, fue a hacer lo que su hermano le había pedido.

No quería levantarse, no tenía el humor ni las fuerzas necesarias… ver a la mujer que amaba lo había puesto de muy buen humor, pero… el tener que separarse, y el tener competencia, hacían que su humor empeorara.

Tras haber derramado unas pocas lágrimas, cayó dormido al instante… fueron muchas emociones para un solo día.


Muchas gracias nuevamente por terminar de leer otro cap. El próximo será: "UN VIAJE: VERDADES Y CONFUSIONES", espero hallan disfrutado de este capítulo, y que lean el próximo. Porfis, como siempre digo, si pueden dejarme reviews con todo lo que les gusto y lo que creen que debería cambiar, se los agradecería :).

Bueno, hasta pronto!

Los saluda, Florencia.